Notas de la Autora: Hola mis queridos perver… es decir lectores, aquí les vengo a traer otro nuevo capítulo, lo sé es tarde no me maten pero hoy tuve que ir a cursos para mi examen de la universidad (¡Así es, pronto seré universitaria!) y bueno ese es mi excusa, pero aquí está el capítulo ;) Disfruten.

Disclaimer: Big Hero 6 no me pertenece, es propiedad de Disney/Marvel.


Capítulo 11. Niños

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Hiro 26

Gogo 30

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Hiro llegó a su casa, la casa que alguna vez perteneció a sus padres y que había quedado en herencia para él y su hermano Tadashi, pero después de su muerte en el incendio, Hiro, había quedado como el único heredero y en cuanto cumplió los 21 años pudo reclamarla como propia convirtiéndola en la residencia Hamada de nuevo.

-¡Papi! -gritó la pequeña niña de 3 años con vestido morado, cabello negro rebelde como el de Hiro, nariz pequeña como la de su madre y ojos castaños enormes que corría hacia el pelinegro.

-Hola mi amor - saludo Hiro cargándola

-Papá mira -dijo el otro pequeño también de tres años que jalaba de la pierna del pantalón del pelinegro enseñando un dibujo muy infantil de Baymax pero en forma de gato.

-Woah -dijo el pelinegro agachándose a la altura de su hijo-, ¿Lo hiciste tú?

-Ethel me ayudo -contestó el pequeño pelinegro mientras su hermana se paraba junto a él.

-Es para ti -dijeron ambos niños con una enorme sonrisa.

-Es precioso -contestó Hiro abrazando a sus pequeños.

-Nuestros hijos son verdaderamente talentosos -dijo Gogo sonriéndole a su esposo mientras observaba la escena con una sonrisa.

-Salieron a su madre -dijo Hiro mientras se acercaba a Gogo y la besaba en los labios.

-Aghhh -dijeron ambos niños viendo la muestra de afecto entre sus padres, provocándoles a estos una sonrisa.

-¿Por qué no van a jugar con Baymax mientras la comida esta lista? -dijo Gogo mientras los pequeños corrían hacia otra habitación activando al robot blanco que los cuidaba, en cuanto las voces de los pequeños se escucharon lo suficientemente entretenidas los pelinegros adultos se voltearon a ver con una sonrisa para luego besarse con pasión.

-Te extrañe mucho el día de hoy -dijo Hiro entre beso y beso.

-Y yo a ti - contestó Gogo aferrándose al cabello azabache de Hiro profundizando el beso hasta dejarlos casi sin oxígeno-, quiero más -susurro Gogo.

-Los niños -contestó Hiro provocando que Gogo soltara un pesado suspiro.

-Llevamos casi dos meses sin hacer nada - musitó la pelinegra mientras acariciaba el pecho del ojicastaño.

-Lo sé pero tú sabes -contestó el pelinegro con pesar.

-Si lo sé, hay que evitarles un trauma -contestó Gogo-, pero ni creas que te será tan fácil escapar de mi Hamada.

-¿Y a ti quien te dijo que estoy tratando de escapar? -contestó Hiro acercando a Gogo más hacia él y pegando su frente con la de ella-, de hecho trato de mantener la distancia corta... Muy corta entre nosotros.

-Hace calor -dijo Gogo levantando un poco la camisa de Hiro mostrando los abdominales de este provocando que las respiraciones de ambos se volvieran más pesadas poco a poco, si no se detenían ambos sabían dónde terminarían y realmente querían terminar ahí, pero un sonido los sacó de su trance pasional.

-¡Papi! -gritó Ethel llorando desde la otra habitación, el pelinegro se separó de su esposa y fue a revisar a su pequeña. Cuando Hiro llegó vio a su pequeña hija siendo curada por Baymax.

-¿Que sucedió? -preguntó Hiro acercándose para ver lo que había pasado., Baymax estaba a punto de dar una larga explicación sobre moretones y caídas pero el mini Hamada habló.

-Ethel se cayó -dijo el pequeño Tadashi sentado junto a su hermana que tenía un golpe en su rodilla izquierda-, empezó a correr y saltar de un mueble a otro.

-¿Que sucedió? -preguntó Gogo llegando al lugar.

-Nuestra hija se cree la mujer araña -contestó Hiro sonriendo y besando la frente de Ethel.

-Ethel no debes saltar de un mueble a otro, ya te lo hemos dicho -regañó Gogo cargando a su pequeña que hacía un puchero y tenía rastros de sus lágrimas en las mejillas.

-Tu mamá tiene razón -coincidió Hiro de forma sería-, se pueden lastimar.

-Lo siento papá -se disculpó la niña pelinegra mientras bajaba de los brazos de su madre y se paraba junto a su hermano.

-Veamos una película -dijo Tadashi tratando de animar a su hermana gemela que todavía soltaba pequeños suspiros por su pequeño llanto.

-Excelente idea, ¿Qué quieren ver? –preguntó Hiro a los niños pero la voz de Baymax interrumpió.

-Debido al desarrollo de los pequeños es recomendable que vean una película educativa y adecuada a su rango de edad, lo cual llevaría en su mayoría a una selección amplia de películas de animación como las siguientes –en ese momento la pantalla del estómago de Baymax se ilumino mostrando una variedad entera de películas los gemelos inmediatamente se abalanzaron por su favorita.

-¡El Rey León! –dijeron ambos niños con una sonrisa.

-Ok ¿Cómo se dice niños? –dijo Gogo apuntando con su cabeza hacia Baymax.

-Gracias Baymax, estamos satisfechos con nuestro cuidado –dijeron en coro los

-Bien pero será después de comer –dijo Hiro a sus pequeños los cuales solo se quejaron en respuesta a la orden-, ¡Ah! ¿así que no les parece? –dijo Hiro cruzándose de brazos y después cargando a ambos pequeños como si se tratarán de costales de papas provocándoles a sus hijos primero un grito y luego un mar de carcajadas, Gogo solo veía la escena sonriendo, le encantaba ver a Hiro en su lado paternal, al principio el pelinegro parecía cohibido (incluso podría decirse asustado) ante la idea de tener hijos pero los miedos de este eran infundados pues lo hacía de maravilla, Gogo sonrió y abrazo a Hiro junto con su pequeña Ethel y su pequeño Tadashi, los amaba, amaba a su familia.

Después de la comida los pequeños niños se sentaron en el sofá, Hiro estaba a punto de sentarse junto con ellos pero Gogo lo tomo del brazoy con un "OUCH" activo a Baymax.

-Hola Gogo, en una escala del 1 al 10 cómo calificarías tú dolor –dijo Baymax al ser activado.

-No sufro de ningún dolor –dijo Gogo-, necesitamos que cuides a los pequeños.

-¿Por cuánto tiempo? –preguntó Baymax.

*-Quizá una hora y media –dijo Hiro.

-O por tres –dijo después Gogo

-O tre… ¿¡TRES!? –Respondió Hiro volteando a ver a la pelinegra que tenía las mejillas sonrojadas y una sonrisa insinuante en sus labios dejando a Hiro con una expresión estupefacta-, Que sean tres Baymax.*

-De acuerdo –contestó el robot caminando hacia donde los niños estaban mientras los dos adultos se dirigían hacia el primer cuarto que encontraron, al cual entraron y desesperadamente comenzaron a besarse sin dar tregua. Hiro tomaba con ambas manos el rostro de la pelinegra y ella en respuesta se abrazaba al cuello de su esposo. Al separarse se dieron cuénta de que estaban en el estudio de la casa, Hiro tomo a Gogo por la cintura y la trepó al escritorio haciendo caer algunos papeles de encima del mueble y después Hiro se trepo sobre ella para seguir besándola pero ella se adelantó y en vez de recibir los labios del pelinegro, Gogo llevó los propios directo al cuello de su esposo haciéndolo gruñir mientras que con sus manos de ingeniera le levantaron la camisa para poder moverlas libre sobre el abdomen de es te. Hiro empezó a hacer lo mismo con Gogo pero de repente unos golpecitos en la puerta los distrajeron.

-¿Mamá? ¿Papá? –habló una vocecita al otro lado de la puerta.

-Si amor ¿qué sucede? –preguntó Gogo.

-Mamá Baymax hace cosas raras –habló Tadashi desde el otro lado de la puerta. Hiro dio un respiro y se levantó ayudando a la pelinegra a arreglarse para que saliera a enfrentarse a sus hijos mientras el volvía a vestirse.

Gogo salió y vio a Baymax acariciando la cabeza de Ethel mientras recitaba "Bebe bonita2 en un tono de ebrio, Gogo o puedo hacer más que reírse y ayudar a Baymax a entrar a la estación de recarga para que después saliera Hiro y viera a la pelinegra medio cargando al robot blanco en un estado de batería baja.

-Eso mato el momento –dijo Gogo abrazando a su Hiro y besando su mejilla.

-Creo que tengo una idea –habló Hiro tomando el teléfono y empezando a marcar un número-, una niñera de emergencia.

-No hablaras de…

-Tiempos desesperados medidas desesperadas –contestó el pelinegro llevándose el teléfono a la oreja.

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-¿¡Dónde están mis sobrinos ficticios favoritos!? –gritó Fred desde la puerta de su mansión mientras ambos niños corrían hacia él.

-¡Tío Fred! –gritaron los niños abrazando al rubio y luego entrando a la mansión.

-Así que ¿Una cita? –preguntó Fred levantando una ceja hacia a Hiro y Gogo.

-¿Qué tiene de raro? –respondió Gogo de una forma agresiva.

-Nada, solo ¿A qué hora vendrán por ellos? –preguntó Fred pero ambos pelinegros salieron casi volando de la mansión dejando a Fred confundido.

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Hiro y Gogo entraron a su casa entre besos y abrazos, caricias y empujones, gemidos y jadeos, en un completo estado de éxtasis que solo iba en aumento. Hiro cargo a Gogo provocando que las piernas de la ojicastaña se abrazaran a su cintura aprovechando esto para presionarla contra una pared mientras disfrutaba del sabor de la piel de su esposa.

-Gogo maldita sea ¿Por qué sabes tan bien? –pregunto Hiro volviendo a probar el cuello de la pelinegra provocándole a esta jadeos mientras se sujetaba al cabello del pelinegro para que profundizara las caricias en su cuello.

Hiro se movió de la pared y cargo a Gogo hasta la mesa del comedor donde él ahora había quedado debajo de ella, la pelinegra le saco la camisa a Hiro y acaricio su pecho desnudo para luego ella misma sacase la blusa y juntar sus cuerpos besando de paso el cuello del pelinegro y en arrebato morder su oreja.

Hiro estaba sintiendo el bulto en su pantalón, ya empezaba a incomodarlo. Gogo lograba ponerlo así en solo unos minutos con pocos besos y caricias, no importaba cuanto tiempo pasara ella seguía excitándolo, cada vez que tocaba su piel sentía esa corriente eléctrica, esa insaciable necesidad de seguirla tocando, cuando la escuchaba jadear necesitaba hacerla gemir una y otra y otra vez más y más fuerte, necesitaba besar esos labios cada día, necesitaba probar su piel con sus manos, necesitaba respirar su aroma e inundarse de esa esencia tan propia de ella que lo volvía loco, necesitaba hacerla suya y también pertenecerle a ella, la necesitaba a ella, ahí con él en ese lugar, en ese instante y por siempre.

Gogo mordía los labios de Hiro cada vez que tenían que romper un beso por falta de aire, el pelinegro se estaba dejando dominar por ella y eso le encantaba, le fascinaba verlo tan a su merced por voluntad propia eso le hacía darse cuenta que ella no era la única dispuesta a todo por él otro en la pareja. La pelinegra empezó a desabotonar el pantalón de Hiro y vio el bulto atrapado en el bóxer de este.

-Alguien está despierto –dijo Gogo sonriendo mientras empezaba a acariciar sobre la ropa el bulto haciendo a Hiro gemir entrecortadamente-, ¿Te estas quejando, Hiro? ¿No te gusta que mi mano este ahí? –Hiro levanto un poco la cabeza para ver a Gogo y su expresión, la cuál era juguetona, había olvidado lo picara que podía ser en ocasiones la pelinegra cuándo estaba de humor para el sexo.

-La verdad creo que prefirió que tu mano no se entrometiera en lo que pienso hacer –dijo Hiro tomando a Gogo y cargándola hasta su habitación cayendo ambos en la cama, Hiro volvía a estar arriba con una sonrisa inmensa, Gogo no entendía porque pero esa cara solo indicaba algo. Ella iba a gritar muy fuerte. Hiro comenzó a quitarle los pantalones a Gogo dejándola en su conjunto de ropa interior, luego el ojicastaño le quito el brasier mostrando sus senos. Antes del embarazo los pechos de Gogo tenían buen tamaño, ni muy grandes, ni muy pequeños, pero ahora habían aumentado su volumen, Hiro nunca pensó que una talla de brasier pudiera ser de tanta diferencia pero al verlo en su esposa noto esa diferencia. Hiro comenzó a olfatear los pecho de Gogo, torturándola de deseo, pero en un arrebato abrió la boca y comenzó a succionar disfrutando de la suave textura y sintiendo como estos se ponían cada vez más duros (uno en su boca el otro en su mano) y de paso escuchando jadear su nombre en voz de una Gogo muy excitada.

Gogo sentía la saliva de su esposo correrse en su torso y la lengua de este pasear de un lado a otro haciendo que cada terminación nerviosa funcionara y sin aviso se alejó dejando su pechos frios al contacto del aire a causa de lo mojados que estaban. Hiro se relamió los labios y observó a Gogo recorriéndole cada trozo del cuerpo con la mirada.

Gogo llevó su mano hacia el bulto de Hiro haciéndolo soltar un gemido, le fascinaba cuando él estaba tan sensible a su tacto, poco a poco con ambas manos le quito la ropa interior dejando frente a ella a ese miembro recto que la buscaba desesperadamente. Gogo se dejó hipnotizar por este y con naturalidad lamio la punta, probando su sabor y escuchando aquel placentero cantico que salía de la boca de su esposo, sin esperar más comenzó a lamerlo de forma larga y continua hasta que comenzó a tragarlo, en el pasado la simple idea del sexo oral le parecía extraña (incluso asquerosa) pero no con Hiro, a él se lo quería comer pelinegro poso su mano en el cabello de Gogo para ayudarla a profundizar hasta que por fin aquel viscoso liquido se liberó en su garganta. Hiro gimió extasiado mientras Gogo se relamia los labios, ahora era su turno.

Hiro la recostó y acarició sus piernas para después abrirlas y visualizar aquellos pliegues rosados, el ojicastaño vio que la lubricación ya había empezado eso significaba que ella también estaba extasiada. Sin pensarlo mucho introdujo su lengua haciendo temblar a la pelinegra. Gogo se aferraba a las sabanas con fuerza y se mordía el labio inferior tratando de evitar que saliera un gran grito de placer, Hiro continuaba masajeando con su lengua el interior de la pelinegra pero el que ella se retorciera con cada movimiento de lengua no le estaba facilitando las cosas, al final Hiro tuvo que sostenerla por las caderas mientras que ella por su parte sostenía la cabeza de Hiro y se arqueaba hasta que por fin sucumbió ante el orgasmo.

Gogo estaba sudando frio y el hecho de solo ver que Hiro se montaba sobre ella con su miembro tan erecto la hacía respirar con más dificultad. Hiro la miro unos segundos, le acaricio la mejilla y le dio un beso casto en los labios.

-Te amo –susurro Hiro al separarse.

-Y yo a ti –contestó Gogo también acariciando el rostro de Hiro para luego entrelazar sus manos y empezar a sentir como aquel "invitado" se acobijaba dentro de ella haciéndola aguantar la respiración por unos segundos y luego comenzar a jadear con un adorable sonrojo en las mejillas, mientras no apartaba sus ojos castaños de los otros ojos castaños que pertenecían a Hiro.

-Te Amo, Te Amo Mucho –dijo Hiro entrando y saliendo de Gogo-, Te amo cómo nunca eh amado a nadie.

-Yo también Te Amo Hiro, ¡TE AMO HIRO! –termino gritando Gogo con una sonrisa para al final romperse en un entrecortado grito de placer al sentir como el pelinegro se adentraba más en ella. La acción seguía entre los dos moviéndose como si fueran uno solo, gimiendo, respirando como si el aire pesara, subiendo su ritmo cardiaco a niveles estratosféricos, habían estado algún tempo sin hacerse el amor pero eso ya no importaba porque ahora estaban ahí, juntos como hombre y mujer en una cama, entregándose y sintiendo las mismas mariposas en el estómago que sintieron la primera vez.

Un grito, una cacofonía de placer y amor fue lo último que ambos pelinegros hicieron cuando llegaron al nirvanico estado que les produce el orgasmo.

Hiro se recostó sobre los pechos de Gogo cansado pero luego se levantó de ella y para besarla con dulzura en los labios para luego tomarla entre sus brazos y quedarse juntos abrazados y dormidos. Mañana irían a recoger a sus gemelos y semanas después se enterarían de que ese acto de amor no había dejado en ellos solo placer, sino que también había dejado una pequeña vida creciendo en el vientre de Gogo.


Notas de la Autora: ¿Niño o niña? Ustedes que creen o quisieran que fuera el nuevo miembro de la familia Hamada. En fin lo dejo a su decisión.

*El chiste de las tres horas no es mio, lo leí en un fanfic de Predalienway un gran escritor de fanfiction, se me hizo muy gracioso y la verdad quise agregarlo.

Cassiopeia Druella Black Stark: Nunca me convertiré en una persona incumplida con actualizar fanfic, de hecho en dado caso de que no pudiera subir cap yo avisaría antes y también recompensaría con subir 2 caps en vez de 1 esa semana ;) Espero que este capítulo te haya gustado.

Pyro Phoenix-bird: Hola ¡Feliz Pasado Cumpleaños! Lo vi en fb pero días después u.u así que preferí felicitarte aquí hahah la idea de Baymax siendo brincolin suena divertida, tal vez en un futuro y sobre lo del despido de Gogo en futuros capítulos lo explicaré.

Thanatos k668: Oh you… You are the best! I love yours reviews. You´re right Chris is a stupid person but Hiro know how to calm dawn that idiot. I hope this chapter like you (sorry if my answer is short but I´m not so inspired) I LOVE YOU! Kisses

Elizabeth Eve Corvinus: Me gusta tú nuevo nombre ;) hahah tú si entendiste la referencia de la "llave" y la "cerradura" (yo también soy muy pervertida hahah es divertido) Espero este cap. Te guste :D

La Bruja Carmesí: hahah si Hiro defiende a su Gogo a toda costa besos y abrazos para ti también ;D

Cold Prince: Oh muchas gracias, la verdad me gusta hacer este fanfic variado y ponerle muchos temas y géneros :D disfruta este capítulo.

Chica Sombría: Si lo sé… soy muy pervertida (._.) (*V*) Espero esta capítulo te guste.

Guest: Gracias por seguir mi historia y si tal vez poner a Gogo hubiera quedado bien, espero te guste este capítulo.

Bien creo que eso es todo nos leemos luego bye ;).