A/N: Hola! Elektra ha vuelto desoués de su cumpleaños...jeje...Un nuevo capítulo para vos!! Muuuuchas gracias a tods los que comentáis!! Besitos de chocolate para vosotras!! Sigan dejando opiniones, por favor!! Qué tal va la historia?? Interesante?? He intentado hacer un cap más largo espero que os guste!! Lean, disfruten y omenten! Muxus.

Draco todavía tenía aquella terrible imagen grababa en su retina, el horror invadía todo su cuerpo. Acababa de ver a su padre, a aquel que tanto quería, con el cuerpo de Granger en sus brazos, con cara de sádico, murmurando: "Es culpa tuya". Aquello le había dejado casi sin fuerzas y la cabeza le daba vueltas. Repentinamente se dio cuenta de que se había mareado y se cayó estrepitosamente en el suelo, en un suelo frío y oscuro.

- ¡Señor Johnson, el nuevo se ha caido al suelo!- gritó una voz infantil cerca suyo.-

Draco todavía se encontaba en el suelo, demasiado débil como para levantarse, cuando oyó los fuertes pasos de alguien que se acercaba. Sin prestarles demasiada atención, solo le dio tiempo a darse cuenta de que estaba en su sitio que no conocía antes de recibir lo que le tocaba por haberse mareado, unas crueles patadas en el pecho.

-¡Levántate, escoria¡O te echo a la asquerosa calle de la que has venido, sucio engendro!- aquel bajito pero gordo hombre dio una brutal patada a Draco en las costillas, y le amenazó un par de veces más.

Alguien le ayudó a levantarse, y el rubio observó qué se encontraba en una fábrica, sucia y llena de niños y adolescentes que cosían zapatillas de deporte. El tipo que le había pegado era un señor vestido bien, que trataba a todos sus empleados utilizando la violencia.

-¿Estás bien, primo? Lo siento, ya sé que el calor te pone enfermo, no debí pedirte que me ayudarás...Pero, por favor, aguanta, sólo este mes, necesito el dinero...-

Draco miró al que debía ser su primo con ojos llorosos, todavía dolorido por las patadas que le había propinado el capataz. El otro chico era muy pálido y también tenía los ojos grises, pero su pelo era castaño, de un color café oscuro. Le miraba con preocupación y algo de desesperación, y silenciosamente le ayudó a ponerse a trabajar. Aquello era más horroroso de lo que el chico podía haberse imaginado, había pasado de niño rico a adolescente explotado por una multinacional en cuestión de días. Sólo el pensar en ello le hacía sentirse mareado. Pero el capataz rondaba su sitio, y se dio cuenta de que no tenía elección

Draco notó con sorpresa que era bastante bueno, bueno no él, si no el chico que trabajaba allí. Pero aquel calor era insoportable, y en las horas de mediodía el chico apenas podía enfocar la vista, y enormes náuseas le sobrevinieron. Draco solo deseaba poder salir de aquel sitio, ser él mismo otra vez, aunque también su vida allí fuera una mierda, por lo menos no hacía tanto calor.

- Dariusz¿Qué te ocurre? Estás distinto... No me digas- dijo el primo poniéndole una mano en la frente- ¿otra vez la fiebre? Maldito SIDA...Aguanta, primo, aguanta.

Draco, ahora Dariusz, suspiró angustiadamente, deseando estar en su cama del hospital, a donde pertenecía, con su cuerpo, con personas a las que conocía, y se puso a trabajar de nuevo. Ay, destino cruel, pensó tranquilamente.

En Inglaterra otra vez, Hermione miraba de un lado a otro, como si así el tiempo corriera más deprisa. Aparte de Harry, también había venido su madre a hacer una visita, pero Hermione era incapaz de prestarles atención. No podía entender por qué Draco había vuelto al coma, si hacía un par de minutos estaba completamente bien, hablando con ella...Y de repente volvía a estar en un estado catatónico, con los ojos cerrados, inmóvil. "Caca!" se dijo a sí misma. No entendía lo que le pasaba, aquel chico no debería importarle tanto, tan solo era un compañero, apenas había hablado con él exceptuando los insultos...La chica se volvió a sentar al lado del enfermo, mirando atontadamente su bello porte.

- Volví a comprobar lo que dijo Draco ayer, tenía razón. Y es casi imposible que lo supiera sin haber estado allí, solo salio en periódicos locales. Por lo que es probable que lo dijo sobre Voldemort también sea verdad... No entiendo...¿cómo pudo estar allí y aquí a la vez?- se preguntó Harry.- Ah, Ginny dice que te echa de menos, que le apetece estar con alguna chica másy como se supone que tu semana con la familia acaba pronto... Podríamos hacer turnos, lo que sea, pasarte tú de vez en cuando por aquí...No es justo que carges tú con todo el muerto.

-No es ningún muerto, Harry- repuso Hermione- y he sido yo quien ha decidido quedarse aquí. Te agradezco la preocupación pero voy a quedarme con él.

- ¡No puedes quedarte aquí para siempre! No quiero ser borde, pero sabes que estás poniendo tu vida en peligro estando aquí...Si estuvieramos con los de la orden por lo menos podríamos defendernos, podríamos trazar un plan para que no te pasara nada...Ya viste que fácil entró Snape en tu casa, aquí ocurriría lo mismo, y no sólo pones tu vida en peligro, también la del resto de los pacientes, no eres solo tú esta vez.- Ante esto Hermione no sabía que decir. La verdad esque algo de rzón si que tenía.

Dariusz llegó a casa de su primo con unas persistentes náuseas y un horrible dolor de cabeza a consecuencia del calor. La casa donde vivía la familia era pequeña y cutre, pero relativamente acogedora. La tía de Dariusz, la madre de su primo, le ofreció una cama a Draco, intentó aliviar a su sobrino aquella fiebre, y le estuvo hablando sobre amigos en común. Draco se preguntó porque estaba allí, que le había llevado a aquel lugar en las afueras de Bucarest. Quería encontrarlo, y hacerlo ya, porque aquello resultaba insoportable, horriblemente insoportable.

Hermione se planteaba lo que le había dicho su amigo. Su parte racional, la que solía ganar siempre todas las batallas, le decía que era buena idea el irse con los demás, hablarles de lo ocurrido, afrontar los hechos, desde un punto de vista más adecuado y acorde a los acontecimientos. Por otro lado, otra vocecilla no le dejaba dejar a aquel chico solo, poque sabía que si se marchaba Harry no iba a volver, y que el pobre se iba a quedar solo, sin nadie, y eso era muy cruel. Le estaba empezando a coger cariño a aquel angelito. Por fin, después de darle muchas vueltas Hermione se decidió:

-Está bien Harry, hablaré con mis padres y cuando te vayas me iré yo también.- dijo Hermione y el moreno sonrió- Pero con una condición: nos lo llevamos.

-¿¿Qué?? Estás tonta, lo echarán a patadas, y todos el mundo nos mirará mal, por favor no...- pero fue interrumpido.

-Ya me has oido. Nos llevamos a Draco.