Ocasión
Nunca había pensado en lo difícil que era declararse a alguien. Aunque claro, a él nunca le ha hecho falta. Solo bastaba con insinuarse a la chica y esta caía a sus pies. Solo que esta vez era diferente. Porque no se iba a declarar a ninguna chica. No, señor. Sino nada menos que a su amigo. Remus Lupin. Alias Lunático. Y ahora que lo tenía delante de las narices no sabía que decir.
—¿Qué querías decirme?—pregunta.
Y ahora es cuando debería responder. Decirle que le quería. Que se había enamorado de él. Sin embargo, es demasiado cobarde.
—¿Me puedes ayudar con la redacción de Transformaciones?
Y él levanta las cejas, y dice un Vale, y se marcha sin poder impedírselo. Definitivamente, esto le iba a costar más de lo que le suponía.
