Esto es Halloween, esto es Halloween, Halloween, Halloween...


La emoción que se vivía en el castillo era tal que los profesores decidieron cancelar las clases de por la tarde para que los alumnos pudieran dedicarse de lleno a sus disfraces. Hoy por fin era Halloween. No había nadie que no dejara volar la imaginación con la fiesta que tendría lugar esa misma noche.

Henry se reunió con Lestat aprovechando las horas libres de clase.

-¡Hola¿Ya sabes qué te vas a poner?

Lestat sonrió.

-Es un secreto.

-¡Qué guay! Yo… hum… todavía no he pensado en nada. Se me había ocurrido que quizás tú me ayudarías a buscar alguno.

-¿Tienes alguna idea de lo que quieres?

-Hum… al principio pensé en disfrazarme de Severus… ¿Crees que es buena idea?

Lestat casi tuvo que agarrarse a una columna para no caerse de la risa que le estaba dando. Tanto se reía que Henry podía ver sus colmillos.

-Oye¿he dicho algo gracioso?- preguntó al vampiro algo mosqueado.

-No, nada.

-Ah, ya decía yo. Creo que Sever… el profesor Snape quiere que le digamos de qué nos vamos a disfrazar, porque por lo visto también darán puntos al mejor disfraz.

-¿En serio crees que te dejaría ir vestido de él mismo?

-No sé…. Supongo que no le gustaría mucho. Jo, me hacía mucha ilusión disfrazarme de alguien que existiera en realidad.

Lestat arqueó las cejas.

-¡Pero si de todos modos no te pareces en nada a él!

-Ya. Entonces ¿qué hago?

Lestat se quedó mirando un momento al vacío, pensando, y entonces se le ocurrió una cosa:

-¿De verdad quieres disfrazarte de alguien real?

-Sip

-¿Y no se te ocurre alguien a quien te parezcas?

Henry negó con la cabeza y Lestat sonrió. Se lo imaginaba. Se inclinó sobre la oreja de su amigo y le susurró algo. Henry levantó la cabeza al instante y contempló a unos Gryffindor que pasaban por ahí. De inmediato se le iluminó la sonrisa y exclamó:

-¡Gracias, Lestat! Sabía que tú me ayudarías.

Y luego se fue corriendo a su habitación a buscar lo que necesitaba para su disfraz.

…………………………………

Diógena se retocaba el pelo frente al espejo de la habitación de las chicas, en Slytherin. Se había puesto una peluca rubia encima de su pelo rubio y se había pintado los labios de un rosa chillón.

-¿Pero de qué vas a ir disfrazada?- le preguntó una de sus compañeras de habitación. Era hermana de una tal Bullstrode y Di ya sabía todo lo que necesitaba saber de ellas, así que se limitó a ignorarla y salió de la habitación. Por el camino, cuando se estaba colocando unas gafas enormes para sus ojos, oyó la voz de Snape amortiguada por las paredes.

-¿Y bien, señor Malfoy¿Me enseñará su disfraz o no?

Draco Malfoy observaba atentamente la cara de su profesor. Había aprendido a leer sus emociones muy bien. Cuando levantaba una ceja estaba interesado, cuando parecía enfadado era que estaba estresado…y cuando le miraba como en ese momento, sin ninguna emoción visible en su rostro, entonces era cuando Snape empezaba a cabrearse.

-Eh…pero Profesor, es que, mi padre me ha enviado un disfraz por correo…y…la verdad es que aún no lo he abierto.

Severus levantó una ceja.

¿Lucius ayudando a su hijo a disfrazarse?

-Deme el paquete – dijo extendiendo la mano. Draco se lo tendió. - ¿Por qué no lo ha abierto?- dijo Severus distraído mientras daba vueltas al envoltorio con sus manos.

El rubio murmuró algo acerca de los gustos de su padre para los disfraces que Severus no entendió, así que directamente abrió el paquete.

Severus, el ceño fruncido, sostuvo las prendas y las observó con detenimiento, mientras que la cara de Malfoy se iba poniendo cada vez más y más roja.

Al final Severus ladeó la cabeza y se lo tendió.

-Original sí que lo es. Lucius nunca ha destacado en tener gustos normales a la hora de…elegir esa clase de ropa. Sí, creo que posiblemente ganaríamos puntos. De acuerdo. Vamos, siguiente, Nott. ¿Qué disfraz se va a poner?

Draco se quedó solo sosteniendo la "cosa" y preguntándose seriamente si Severus quería que se lo pusiese.

………………………………………………………………..

-Ron, te queda perfecto.

Hermione y Harry sonreían al Gryffindor pelirrojo que les miraba con cara de asesino.

-Venga ya, dejaos de guasa. ¡¿Cómo demonios me lo quito?!

Sus compañeros se echaron a reír. Los hermanos gemelos de Ron le habían mandado la última de sus bromas en lo referente a disfraces. En especial, éste era para Halloween y estaba hechizado estrictamente para que, el que se lo pusiera no pudiera quitárselo hasta la mañana del día siguiente. Ron, sin saberlo, se lo había puesto y cuando había visto lo ridículo que estaba, había intentado quitárselo….y el disfraz cada vez se le había pegado más.

-¿Tú qué te pondrás, Harry? – Hermione sonreía al moreno, que no podía parar de reírse.

-¿Eh? Yo no pienso disfrazarme. Me parece absurdo.

Su amiga le miró con asombro.

-Pero Harry…si no nos disfrazamos nos quitarán puntos y ganará Slytherin.

-¡Eh, oye Harry!- Ron se acercaba tambaleándose- ¡Si yo tengo que ir con esta cosa, tú también te disfrazarás de algo!

Harry le miró apretando los labios. No le gustaba el Halloween. Nunca había podido celebrarlo con los Dursley y cuando al fin era mago¿tenía que hacer como que no lo era y disfrazarse de algo mágico?

-Mi disfraz – dijo Harry al final quitándose la túnica y sacándose la camisa por fuera.- es éste. Voy a ir de muggle. Ya está.

Ron le miró con cara de asombro y envidia. Se le tenía que haber ocurrido a él.

Hermione negó con la cabeza y suspiró, añadiendo que probablemente a muchos otros se les habría ocurrido lo mismo.

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Lupin estaba muy atareado retocando los últimos detalles de su disfraz. Era algo muy clásico, pero esperaba que tal y como le sentaba, fuera bien acogido por el resto. La verdad es que se había sorprendido mucho cuando lo recibió de manos de Dumbledore. Al parecer, el viejo había pensado en todos los disfraces de los profesores…. Aunque él sólo había visto el suyo.

En ese mismo momento Snape, quien había decidido darse un descanso para seguir luego con la inspección de disfraces de Slytherin, se dirigió a su habitación para hacer algo a lo que todavía no se había atrevido: mirar dentro de la caja que le había dado Dumbledore esa mañana con su disfraz.

Tras tomar aire en repetidas ocasiones, logró reunir el valor suficiente para destaparla. Su sorpresa fue mayúscula cuando al abrirla del todo descubrió que no era un disfraz tan malo… Pero, sí él tenía ese disfraz… ¿significaba eso que el resto harían juego con él? Si era así, no podía esperar a ver a Flitwick con el disfraz que le había tocado.

También Trelawney se disponía a mirar dentro de su caja, pero al ver lo que había dentro, pensó que por supuesto "ya sabía lo que iba a ser". Así que empezó a vestirse, ya faltaba menos para que comenzase el banquete.

………………

Snape regresó a slytherin para seguir con la comprobación de los Slytherin. Tomó aire y con aire decidido convocó a los de primero… El curso de Henry. Le daba mucho miedo saber qué había elegido el mocoso. Se presentaron ante él una docena de críos ataviados grotescamente, unos más que otros.

-Señorita Skeeter… ¿de qué va usted disfrazada?- Inquirió al ver la peluca y el traje tan llamativos.

-¿Es que no está claro? Oh, ya sé- y rebuscó en su bolso para sacar una pluma rosa que chupó y depositó sobre un pergamino- dígame, profesor… ¿se encuentra estresado en estos momentos o más bien agradece un momento de relajación entre las clases¿cree que eso afectará…?

-Está bien- la cortó Snape con un movimiento de la mano.- Va de su madre.

Di sonrió.

-Exacto.

-Muy bien. Siguiente.- Snape no pensaba ser muy duro con los de primero. Después de todo, no creía que ninguno de ellos ganara la competición.

Ningún alumno de primero más se acercó. Snape gruñó.

-Sólo falta Henry. ¿Dónde está?

-¡Estoy aquí S… Profesor!- se oyó una voz proveniente de las escaleras de los dormitorios.

Snape levantó la vista y la fijó en una cosa roja que se movía allí arriba. En cuanto distinguió la figura de Henry ataviado con su disfraz, a punto estuvo de soltar una carcajada delante de todos sus alumnos.

Definitivamente, si había un disfraz ganador, tendría que ser el de Henry.

-Muy bien, Henry. Deje de pavonearse y espero que llegue puntual al banquete.

-Sí, señor.- Henry hizo un saludo militar y Snape decidió ir a su cuarto otro rato para poder reírse a gusto del disfraz de Henry. Ja, McGonagall se iba a enterar.

Poco a poco, los preparativos para la fiesta se aceleraron hasta tal punto que todo el mundo iba corriendo de un lado a otro. En cada casa se oía el griterío propio de miles de alumnos al borde de los nervios por conseguir la mayor puntuación para su casa. En Gryffindor hasta se oían balidos. Neville había intentado hacerse un traje de sapo, imitando a su mascota, Trevor. Lo había hecho tan realista que el pobre anfibio se había escondido de él. Por su parte, los hermanos Creevey habían intentado disfrazarse de un monstruo de dos cabezas, metiéndose los dos en un mismo disfraz, pero el resultado era más o menos un saco demasiado pequeño para dos.

Vamos, llegaremos tarde – Hermione apremiaba a sus compañeros, en especial a Ron, que, a última hora, le había dado un ataque de pánico y no quería que le viesen por nada del mundo. Hermione le tiraba de las mangas del disfraz y miraba ceñuda a Harry para que le ayudara, pero Harry se había pasado el día vagueando con su disfraz de muggle, que era más que nada los pantalones grandes de su primo y una camisa sucia, y no le apetecía hacer ningún esfuerzo. Al final bajaron al comedor y por el camino vieron a los de las demás casas, todos tan ansiosos como ellos.

Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor, se oían muchas carcajadas, casi todas al ver a Ron, que estaba rojo como un tomate. Se sentaron y esperaron a que se llenara el comedor, pero aún faltaba gente.

…………………………………………………….

Draco, nosotros vamos ya. ¿Te falta mucho?- Pansy se había hecho un disfraz negro mugriento y estaba cubierta de cicatrices. Le habían dicho que los muggles hcían mucho eso de maquillarse heridas.

-… id vosotros. Yo iré después…¡au!¡Mierda! Le mataré…algún día le mataré…

-¿Draco?

-¡Que vayáis sin mí!

Así que Pansy, Crabbe y Goyle se encogieron de hombros y se fueron, dejando a Draco solo en el cuarto de baño.

El rubio suspiró y se miró al espejo. Había conseguido ponerse las medias, el liguero y …esa cosa que tenía abrochada al pecho. Tragó saliva. Estaba que echaba chispas. Se puso el vestido rosa encima de todo ese conjunto absurdo y rezó porque a nadie se le ocurriera echar un vistazo debajo.

-Oh, mierda. El vestido era gigantesco, con una especie de flecos. Y era rosa. ¿Cómo no? Se puso los zapatos de tacón y se cayó hacia delante.

-No puedo…- murmuró.- No lo haré.

Se quedó tumbado un rato en el suelo, pensando si habría alguien más ridículo que él en el comedor. Y debió de llegar a la conclusión de que sí, porque al final se levantó y consiguió ponerse la peluca y el lacito color rosa. Seguro que Potter iba más ridículo que él.

O eso esperaba. Porque si era el único que hacía el ridículo, pensaba ponerse la máscara blanca que tenía debajo de la cama y cambiar por completo su disfraz de niña fresa.

……………………………………………..

Lupin llegaba tarde, como siempre. Se miró al espejo, retocándose los dientes y se peinó, con mucho esfuerzo, el pelo hacia atrás. Cuando se echó hacia atrás para verse mejor en el espejo, le pareció oír un ruido fuera, pero al mirar por la ventana sólo vio un barrizal debajo, en el césped de los terrenos. Nadie.

Se encogió de hombros y bajó al gran comedor.

¿Qué cara pondrían Henry y Lestat cuando le vieran?

…………………………………………….

Snape estaba ya cambiándose. Sólo le faltaba el cinturón y por fin sería la viva imagen de Salazar Slytherin en persona. Era la primera vez que se ponía algo parecido, en las únicas fiestas de disfraces de los mortífagos, nadie se había atrevido a hacerlo pensando que su Señor lo haría, y a ver quien era el rico que copiaba a Voldermort el disfraz. Sin embargo, el Señor Oscuro les decepcionó y sorprendió a todos aquella vez cuando se presentó disfrazado de Cornelius Funge con su ridículo sombrero color verde.

En fin, ya era hora.

Se dirigió al vestíbulo y allí esperó a que apareciera algún otro profesor para no tener que entrar sólo en ese circo.

-¡Ah, Severus! Aquí estás- Dumbledore le saludó cuando le quedaban pocos peldaños para llegar al suelo.

Snape se giró y descubrió que Dumbledore iba de…iba de… ¿Cómo describirlo? Bueno, digamos que a Dumby se le había ocurrido una idea genial: los cuatro jefes de las casas irian de los fundadores y él iría del propio Hogwarts. Hasta había comprado un disfraz para Filch a tono.

Así que el vejete era una mole inmensa de torres en movimiento. Una especie de maqueta a tamaño persona y ajustable (algo) al cuerpo.

Snape no sabía si reír o llorar. Tuvo que contenerse al ver a Filch encajado en lo que parecía ser un disfraz de Sombrero Seleccionador. El celador se veía tan mohoso y ceniciento como el sombrero real, lo cual no era muy difícil conociendo a Filch.

Snape repasó mentalmente. Si tenía razón, McGonagall iría de Godric Gryffindor, Sprout de Helga Hufflepuff y Flitwick... Se giró buscando dentro del Gran Comedor a Flitwick.

Efectivamente, el profesor ya estaba dentro e iba encajado dentro de un traje precioso azul de señora. Concretamente de Rowena Ravenclaw. Snape estaba tan contento de por una vez no ser él quien hiciera el ridículo en una fiesta que no pudo evitar que un birllo de satisfacción surgiera en sus ojos. Minerva, quien le vio casi sonreír se acercó a él y le susurró:

-Que gane el mejor, Slytherin. –Y como quien no quiere la cosa, sacó la famosa espada de Gryffindor de la funda y le dio "sin querer" a Snape en la espinilla cuando pasó por su lado para entrar al Gran Comedor.

Snape en vez de maldecirla, decidió que a lo mejor se le presentaba alguna oportunidad de envenenarla durante el banquete, y entró detrás de ella. Muchos alumnos se quedaron admirados al ver a sus profesores vestidos así… pero en cuanto vieron a su director, casi todos rompieron a reir.

Dumby iba repartiendo caramelos a su paso hacia la mesa de profesores.

-Jjajaaj… ¿Y has visto a Justin? Más que de pera, parece que va de Peter Pan.- Exclamó Hermione.

-¿De Peter quien?- dijo Ron, quien no tenía ni idea de literatura muggle.

-Nada, ron.

Harry sonrió a sus amigos.

-¿Habéis visto a Snape¡Casi parece una persona!

-No, Slytherin tampoco debía ser muy agradable- comentó Hermione.- pero la verdad es que parece hasta guapo.

Ron la miró mal.

-Bueno… desde aquí parece guapo.-Corrigió Hermione entrecerrando los ojos como dando a entender que estaba muy lejos y que no veía bien.- Es mejor que ir disfrazado de oveja colorada.

-¡Te digo que fue idea de Fred y George! Yo nunca me hubiera puesto esto si…

-Ya, pero te lo has puesto, y así te vas a quedar hasta mañana.

-¿Se puede saber quién eres tú para criticar? Para empezar¿crees que ir con una funda de almohadón es un disfraz?

-Para tu información, voy de elfo doméstico, para que todo el mundo pueda ver la humillación que sufren diariamente. Y además pienso repartir chapas.- sacó de debajo de la mesa una caja repleta de chapas con las siglas P.E.D.O.

-Tú misma. Oye…- Ron abrió mucho los ojos al ver al otro lado del comedor un disfraz peculiar.- ¿No es ese Draco Malfoy?

Harry se giró ceñudo. No le apetecía mirar a Malfoy. Pero al verle decidió que había sido una buena idea. ¿Era una señorita de rosa? Increíble. Sin embargo, se le quitaron las ganas de reír cuando vio a otro Slytherin que iba disfrazado de… no se lo podía creer.

-¡Hola chicos!-saludó Lupin a Henry y a Lestat.

-¡Hola profesor¿De qué va usted?

Lupin enseñó sus colmillos y Lestat comenzó a reírse.

-¡Genial!- chilló Henry.- Usted va de vampiro y Lestat de Hombre lobo. En cuanto encuentre al chico de la cámara ¿os haríais una foto conmigo?

-Claro, Henry.- respondió Lupin.

-¡Yuju! Además quiero hacerme una foto con Harry Potter. ¡A que me parezco!

Henry dio una vuelta para que Lupin y Lestat pudieran contemplar bien su disfraz, que consistía en unas gafas redondas, una capa roja y una cicatriz postiza en forma de rayo. En seguida divisó al trío dorado al fondo y corrió hacia ellos.

-¡Mira Harry¡Voy de ti! Me han explicado que eres el salvador del mundo mágico, el elegido y el niño que vivió y he pensado que sonaba a que eras como superman, por eso voy de… ¡Super Potter!- Y puso los brazos en jarras con aire triunfal.

Hermione y Ron no podían parar de reír. Harry abrió la boca hasta abajo. La gente se arremolinó para felicitar a Henry y para reírse. Snape disfrutaba del espectáculo desde la mesa.

……………………………………………………..

La cena transcurrió muy animada. Cada cierto tiempo, el disfraz de Dumbledore soltaba caramelos de limón, que eran lanzados al aire y caían sobre lo que se les pusiera delante, ya fueran mesas, velas o cabezas de alumnos, como Crabbe y Goyle. Los profesores disfrazados de fundadores intentaban parecerse lo máximo posible a sus respectivos personajes, cosa que a Snape no le resultó muy difícil, ni a Flitwick muy fácil.

En cuanto a los alumnos… Harry, cuando consiguió salir del shock que le había causado ver a Henry disfrazado de él, ridiculizado de superman, se fue inmediatamente a por la primera calabaza que vio y se la puso en la cabeza para que nadie le reconociera. Y la cosa funcionó bastante bien, porque al cabo de un rato nadie sabía quién era.

Durante toda la velada los alumnos tenían que ir de una mesa a otra, para coger golosinas distintas de todas las casas y compartir opiniones sobre los disfraces. Aunque algunos, como Draco Malfoy no sentían la más mínima necesidad de cambiar de mesa ni andar por ahí luciendo su disfraz. Al final, cansado de ver Hufflepufs robando serpientes de chocolate de la mesa de Slytherin, no pudo más y se fue a dar una vuelta malhumorado y esquivando a la gente todo lo posible. Sin saber cómo, llegó hasta Gryffindor, donde Hermione estaba repartiendo a diestro y siniestro chapas de defensa de la PEDDO. Y cuando el rubio iba a coger una chocolatina de la mesa, su mano se cerró en torno a una de ellas, pues la chica almohadón repartía sin mirar.

-¿De qué vas disfrazada Granger?¿De colchón hinchable¿O es que por fin has alcanzado tu peso ideal?- Draco no había podido contenerse.

Hermione se giró, sabiendo perfectamente a quien pertenecía esa voz. Miró de arriba abajo a Draco, hizo una mueca de risa y siguió dando chapas a la gente, sin mirarle.

-Creía que la chica Skeeter era la única que se había disfrazado de su madre, Malfoy.

Draco frunció los labios. Ya iba a llamarla sangresucia cuando una calabaza con gafas apareció ante sus ojos y le quitó una chocolatina de las manos.

-Largo de aquí, Malfoy. Si tu idea original era hacer de travesti lo has conseguido. Seguro que te dan el premio de niña repipi del año.- y la calabaza se tragó la chocolatina.

Draco se cruzó de brazos.

-Vaya, así que una calabaza parlante. ¿Eso es lo único que has podido encontrar para esconder tu espantosa cara rajada, Potter¿O es que no quieres que te reconozcan? Hum, sí, creo que va a ser lo segundo. Tener a un fan tan perseverante como Henry debe ser asfixiante. ¿Verdad?- y le dio un golpe en la calabaza.

Draco se alejó de allí no sin antes echar otro vistazo de arriba abajo a Hermione.

Por su parte, Henry estaba encantado. Se lo pasaba genial haciendo de Harry y gritando que iba a salvar a la humanidad. Además parecía que a la gente también le gustaba, así que él mismo se inventaba historias en las que iba a ganar a los malos y se las contaba a los demás. Lo cual formó un gran corro de gente alrededor de él. Cuando quería irse, para dispersarlos, Lestat aullaba como un hombre lobo (lo cual hacía condenadamente mal) y la gente, que no sabía ya qué pensar de ese extraño ser, se apartaba. Lupin por su parte hacía como que mordía a los chicos y era de los pocos profesores que paseaban con los alumnos. Les daba caramelos sanguinolentos que le habían mandado Fred y George y se retocaba la capa de Drácula de vez en cuando. Siempre que veía a Henry y Lestat les sonreía enseñando los dientes y se partía de risa cuando Lestat le devolvía la sonrisa, porque a él le salían, además de los cuatro dientes caninos de plástico, otros dos colmillos, más largos de arriba. Con lo cual tenía unos dientes muy extraños.

Snape tenía una lucha personal con Mc Gonagall. Ella mandaba volar la espada de Godric por debajo de la mesa de vez en cuando para que le atacara. Snape le lanzaba un maleficio para que le creciera bigote, como al fundador Gryffindor. Entonces McGonagall transformaba su taza o su plato en conejitos rosa o alguna chorrada incomible. Era frustrante. Y todos los alumnos se habían disfrazado estúpidamente. Potter, decadente como siempre, llevaba una calabaza en la cabeza. Ja. Típico. James Potter habría actuado exactamente igual, pasando de todo. Pero por lo menos gozaba al ver la vergüenza del chico al ver a Henry. Aunque intentase disimularlo, Snape podía apreciar cómo Potter huía cada vez que veía al Slytherin acercársele.

Los demás no le interesaban. Flitwick era realmente patético tropezándose con sus enormes zancos (el pobre tenía que hacerlo sino quería pisar todo el rato su traje), Sprout no abría la boca para nada y Dumbledore….hacía de castillo viviente y chiflado. Tal vez habría sido mejor disfrazarse de cerdo volador… En ese momento estaba viendo a Malfoy volver a su asiento y por el camino espantar a unos cuantos murciélagos de Hufflepuff. Bueno…con Draco podrían ganar. Él y Henry tenían los disfraces más ridículos de todos los alumnos….excepto tal vez Lupin y el niño chupa sangre. ¡Qué absoluta ridiculez! El lobo de vampiro y el vampiro de lobo. Realmente conmovedor. Aparte de eso, más disfraces ridículos…el estúpido de Neville de alguna forma había conseguido que su traje cobrara vida y croara, con lo que parecía un sapo gigante que se había comido a un alumno. Lunática Lovegood… se había disfrazado de banshee…y Snape pensó que no había nadie en el mundo menos capacitado para ese puesto. Y la gota de la estupidez definitivamente era Weasley. Vestía un traje de oveja lanuda, roja, con la piel amarilla. Unos ojos saltones en la frente y una lengua que le caía hasta la barriga. Qué estupidez de disfraz.

Snape se reclinó en su asiento, ignorando los insultos disimulados de McGonagall en su papel de hombre Godric. Iba a ser una noche muy larga y estaba seguro de que Henry iba a ganar.

De lo que no estaba tan seguro era de que él pudiera conseguir los puntos para su casa…. Finalmente, Dumbledore decidió acallarlos a todos, dejar de lanzar cosas y ponerse serio un momento.

-Por fin ha llegado el momento de que votemos a los disfraces que más os gustan. Os recuerdo que debéis elegir un ganador entre los profesores y otro entre los alumnos y que no podéis votar a miembros de vuestras propias casas.- Hizo una seña a Filch para que acercara dos cálices.- El método es como el del Cáliz del fuego. Uno es el de los profesores y el otro el de los alumnos. ¡Vamos! Al final de la fiesta nos revelarán quienes son los ganadores.

Y dicho esto, todo el revuelo comenzó de nuevo.

-¿A quién vas a votar?- preguntó Harry a Ron.

Ron le miró con una sonrisa socarrona y luego se dio la vuelta para que Harry no pudiera leer el nombre.

Entonces Harry lo supo. Le iba a votar a "él". Insistió.

-¿Ni siquiera me vas a decir a qué profesor vas a votar?

Ahora Ron sí se giró.

-Pues… no sé si votar a Filch.

Se oyó una carcajada dentro de la calabaza.

-Pues yo votaría a S…. –Hermione se dio cuenta de lo que iba a decir a sus amigos y se corrigió.- ¡a Sybill!

Los otros dos pusieron cara de extrañeza.

-¿Sybill¿Te refieres a Trelawney?

Hermione miró a la mesa de profesores. La mujer iba disfrazada de bola de cristal. La verdad es que era un traje ridículo.

-Em… sí, sí… –Se dio la vuelta rápidamente. Escribió en dos papeles distintos el mismo nombre: "Snape". Cuando terminó, encaró de nuevo a los otros dos.- ¿Y tú, Harry¿A quién vas a votar?

-La verdad es que votaría a Malfoy para que hiciera más el ridículo pero dar mi voto a ese… Así que voy a votar al chico de Ravenclaw que va de hombre lobo y a Lupin.

-No puedes votar a Lupin, era Gryffindor.- recordó Hermione.

Harry lo meditó de nuevo.

-Hum… pues entonces votaré a….

Pero no pudo terminar, porque en ese momento, varios alumnos se pusieron a chillar. Las puertas del comedor se abrieron de par en par y entraron dos moles enormes.

Harry parpadeó y luego sonrió comprendiendo. Se acercó hacia la primera mole gigantesca llena de pelo y la abrazó.

-¡Hagrid, has vuelto!

Hagrid sonrió. Detrás de él estaba su esposa, Madame Maxime… ahora señora de Hagrid.

-Hola Harry ¿Qué tal to…?

-¿¿¿Qué es usted¡Es enorme!- un chico de primero se había acercado a ellos y señalaba a Hagrid con el dedo.

Hagrid se volvió hacia un chico idéntico a Potter que llevaba una capa roja y tenía una cicatriz pintada en la frente. Luego miró a Harry, quien se ajustó aún más su calabaza.

-¿Es un fan tuyo?-Preguntó Hagrid señalando a Henry.

-No, señor monstruo. Me llamo Henry Snape.

Hagrid tuvo que dejar pasar unos minutos para asimilarlo. ¿Un hijo de Snape?

-Vaya, pues sí que han pasado cosas durante mi ausencia.

Henry sonrió y dijo.

-¡Adiós!

Se fue corriendo a buscar a Lestat. Sin embargo, no pudo encontrarlo así que se encogió de hombros y regresó a la mesa de Slytherin. Se encontró a Diógena escrutando con la mirada a Draco.

-Snape, ven.- le dijo ésta cuando advirtió su presencia. Henry se acercó.- Mira¿ves lo que te decía? Ahora se viste de mujer. Yo creo que si no es gay, algo se acerca.

Draco se percató de las miradas y decidió que ya era bastante para él. Colocó su voto en los cálices y se fue a dormir.

Hagrid fue muy bien recibido en la mesa de profesores y su mujer también. Dumbledore parecía tan contento que más que soltar caramelos, estallaba.

Al final llegó un momento en el que Dumbledore decidió que ya se acercaba la hora de terminar.

-Muy bien. Supongo que ya habréis colocado vuestros votos así que…- e hizo un movimiento con la mano para atraer los cálices justo delante de él. Miró dentro y metió la mano. Había dos papeles doblados. Los miró y leyó en alto.- El premio de los alumnos es para…. ¡Henry Snape!

Henry se puso encima de la mesa y gritó con un puño en alto.

-¡Yo os salvaré¡Os quiero!

Provocando una carcajada general y que una calabaza se escondiera aún más debajo de la mesa de Gryffindor. Después de los aplausos, todo el mundo pudo ver cómo el marcador de Slytherin subía 100 puntos.

Dumbledore tuvo algún problema para restaurar la calma.

-Y el ganador de los profesores es…. Vaya… ¡Soy yo!

Snape torció el gesto, pero aplaudió un poco. Todos los demás vitorearon al director.

-Bueno, muchas gracias. Daría los puntos a mi antigua casa, pero como voy de Hogwarts… ¡Los repartiré entre todas las casas!- Y así subieron 50 puntos todas las casas.

Los alumnos se quedaron perplejos. No sabían que iban a dar puntos.

-Y ahora, os doy media hora más y luego todo el mundo a la cama.

Varios alumnos se quejaron en alto. No querían irse a dormir… aunque lo más probable era que la fiesta continuase en las salas comunes. Así que acataron las órdenes.

-¿Qué te pasa, Severus? Te veo… ¿desilusionado?

-Cállate, Lupin. Me extraña que no hayas venido de chucho negro en conmemoración de alguien.

Lupin enrojeció.

-Espero que te pudras, Severus.

-Lo mismo digo.

Dumbledore observaba la escena en silencio.

-Además, ya estoy harto de que hables de Sirius así. Tú no le conociste como yo.

-De eso estoy seguro.- murmuró Snape con una media sonrisa.

Dumbledore decidió entonces que era el momento de intervenir.

-Ah… hablando de Sirius Black… Tengo una misión para ti, Severus… Aunque me pregunto si, ahora que está aquí, no querrá hacerla Hagrid por ti.

-¿De qué se trata?- Inquirió Severus un poco disgustado. No creía que una misión encomendada por el vejete que tuviera que ver con Sirius Black le fuera a hacer mucha ilusión.

Dumbledore se inclinó sobre su oreja y ni siquiera Lupin, que estaba al lado pudo oírlo. Snape enarcó las cejas y se puso rígido.

-Que lo haga Hagrid.- Y se levantó para irse a su dormitorio.

Dumbledore sonreía mientras veía a Snape alejarse malhumorado y también al ver a Lupin con cara de saber de qué se trataba todo.

-Remus, muy pronto lo sabrás.- le dijo al lobo.

Éste le miró sin comprender y se encogió de hombros. Dumbledore se levantó de la mesa y dio por concluida la fiesta. Todos los que quedaban se fueron de allí sin saber que muy pronto alguien más iba a venir.


Buajajaja... Un nuevo personaje va a aparecer en escena... Jejeje...

Muchas gracias por todos los reviews y por que hayáis seguido leyendo hasta aquí! Y gracias también por las ideas de los disfraces!!! Vampira Horchatera, lo siento, pero disfrazar a Snape de conejito hubiera sido demasiado... y ya de teletubbie ni te cuento. Esa misma noche habrían tenido que ingresarle en las urgencias mágicas y nadie quiere eso para Sev (bueno, yo no).

Besos!

Kaworu & Snape White (Miembros de la Orden Severusiana)

In Sev I trust