El sol comenzaba a asomarse por las verdes montañas, unos rayos de este atravesaron una ventana posándose sobre el rostro joven e inocente de una hermosa humana , lo que la despertó, Rin se levantó y se metió a la ducha.
Unos minutos mas tarde salía del baño cubriéndo su cuerpo mojado con una toalla, alguien estaba ahí parado frente a ella, Rin dio un respingo y abrió los ojos como plato cuando se percató de ese alguien y más al ver quién era.
- Sesshomaru - en su estado de shock soltó sin querer y sin reaccionar la toalla que cubría su cuerpo desnudo.
Sesshomaru no parpadeo ni una sola vez y aunque él también estaba sorprendido al ver desnuda a su amada, su expresión no cambió, detenidamente la miró de arriba hacia abajo imaginandose todo aquello que le gustaría hacerle, Rin enseguida reaccionó y volvió a tomar la toalla para cubrirse, sus mejillas estaban rojas de la vergüenza y los nervios que sentía, al alzar la mirada hacia el peli plata para reclamarle se encontró con un Sesshomaru que no conocía, su mirada era tan profunda que sintió que le atravesaba el alma, sus ojos eran de un color rojo vivo como si estuviera a punto de transformarse en un perro gigante, pero en ese momento claro estaba que no tenía la intención de transformarse y tampoco tenía ni una pizca de furia, sino mas bien deseo, un deseo que a Rin le asustaba y le hacían sentir cosas que no podía explicar.
Si Rin tenía intención de reclamarle, ésa idea se había desvanecido por completo, pues ya no sabía ni qué hacer ni qué decir.
Sesshomaru dio unos pasos acercándose a ella, Rin retrocedió lentamente lo mas que pudo hasta que chocó con pared, Sesshomaru recargó sus dos manos en la pared formando una carcel para Rin, la toalla que la rodeaba era sostenida por sus dos manos sobre su pecho, éso y su mirada inocente y tímida la hacian parecer como una criatura indefensa a los ojos de Sesshomaru lo que lo excitaba aun más.
Estando tan cerca Rin pudo ver algo colgado al cuello de Sesshomaru, parecía un amuleto, sí, era un amuleto de sellamiento, ahora estaba todo claro para Rin, ese amuleto era el que sellaba el olor y la presencia demoníaca de Sesshomaru, eso explicaba el porqué ni ella ni Inuyasha se percataban de su presencia, la cuestión era ¿dónde había conseguido algo así?
La respiración de ambos estaba agitada, Sesshomaru acercó su rostro al de Rin, ella cerró los ojos, tenía miedo, miedo de sentir lo que no quería, miedo de dejarse llevar, miedo de amarlo tanto.
Ahora ambos se miraban a los ojos.
- No tienes idea de lo mucho que me esta costando controlarme. - dijo Sesshomaru con voz entrecortada, Rin bajo la mirada tímidamente, Sesshomaru podía escuchar el latir de su corazón acelerado y el olor de excitación que llenaba la habitación, Rin no conocía ese aspecto de Sesshomaru, pero deseaba conocerlo más.
Rin pudo haber cambiado su carácter por culpa del abandono de Sesshomaru, pero él bien sabía que su pequeña nunca había estado así con ningún hombre, y eso le causaba satisfacción elevando su ego pues deseaba ser el primer y ultimo hombre en la vida de Rin, deseaba enseñarle y darle todo el placer que ni se imaginaba.
- Sessh... - no terminó de decir su nombre ya que el peli plata unió sus labios con los de ella, Rin cerró los ojos mientras en su cabeza había una batalla mental, una voz le decía que tenía que parar, y otra solo quería más.
Sesshomaru profundizó el beso degustando el dulce sabor de los labios de Rin y ella correspondió comenzando así una danza de fuego entre sus lenguas, tan ardiente pero inocente por parte de Rin, calida e inexplicable, la lengua y labios expertos de Sesshomaru se movían de una manera lenta y sensual, mientras que los de ella trataban de seguir su ritmo, las garras de Sesshomaru surgieron y arañó la pared de madera moviendolas hacia abajo, fue tanta la presión de su mano que hizo un hueco en la pared hacia la cocina donde la mitad de su brazo quedó de ese lado pero sus labios no se despegaron, un gemido de placer se escapó de la boca de Rin complaciendo el oído de Sesshomaru, él sacó su brazo de la madera y tomó de manera posesiva la cintura de Rin acercandola completamente a su cuerpo y con la otra mano recorrió lentamente su brazo desnudo inspeccionando cada parte de el hasta llegar a su hombro que no soltó, ella aun seguía en la misma posición sosteniendo la toalla luchando por no soltarla, la respiración comenzó a faltarle por lo que Sesshomaru abandonó sus labios para ir directamente a su cuello y darle pequeños besos humedos, Rin elevó la cabeza para dejar la zona libre a Sesshomaru mientras se estremecía más y más con cada acto del mayor, sentir aquél fuerte brazo rodeando su cintura, estar tan cerca de él sintiendo su respiración y esos calidos besos recorriendo cada parte de su cuello, la hacían sentir una corriente eléctrica por todo su cuerpo, quería parar todo aquello pero deseaba entregarse a él.
- Sesshomaru porfavor - decía con dificultad esperando que Sesshomaru se detuviera, pero él no lo haría y ella en realidad no quería que lo hiciera.
- Rin! - un grito se oyó en la entrada seguido de golpes en la puerta, era una voz normal, parecía que solo era una visita.
Rin reaccionó y empujó del pecho con su mano a Sesshomaru, pero él no cedía, sus labios no se apartaban del cuello de Rin.
-Sesshomaru detente..- trató de safarse de Sesshomaru y con dificultad lo logró.
-Maldita sea Rin, Quién es?- ahora sí estaba molesto.
-No lo sé y no te importa!- rápidamente agarró el primer kimono que encontró, se metió al baño y se lo puso.
Al salir de baño Sesshomaru aun estaba ahí, y claro estaba que no se iría, Rin negó con la cabeza y fue directamente hacia la puerta, al abrirla se encontró con un chico de 23 años, su nombre era Kenta, él era algo alto, delgado, piel algo morena, cabello castaño un poco largo, ojos negros y estaba enamorado de Rin desde hace mucho tiempo pero solo habían pasado dos semanas desde que había empezado a pretenderla, y ahora estaba parado frente a ella con una sonrisa y esperanza en sus ojos.
- Hola Rin!- la saludó entusiasmado.
- Kenta! Qué haces aquí? - dijo algo sorprendida.
- Oí que hoy vas a hacer algo importante como sacerdotisa así que he venido a desearte mucha suerte. - dijo mientras sacaba una flor y estiraba su brazo para entregarsela. - mira, es para tí. - concluyó.
- Es, es muy bonita, gracias. - apenas iba a extender el brazo para tomarla cuando de pronto algo pasó y la flor cayó al suelo partida en dos. Ambos quedaron desconcertados y sorprendidos, en cuestión de segundos Rin se dio cuanta de lo que había pasado, supo quién fue el responsable de aquel acto.
- Qué pasó? - dijo Kenta mirando la flor en el suelo, cuando levantó la mirada se encontró con un demonio vestido de blanco que se encontraba a un lado de ellos algo alejado, su corazón comenzó a acelerarse del susto.
- Rin, es un demonio!- dijo mirandola con preocupación y listo para correr.
- Kanta, todo esta bien, no te preocupes, él es el hermano de Inuyasha. - trató de tranquilizarlo notando un breve disgusto de parte de Sesshomaru al escuchar la palabra "hermano".
Kenta sabía que Inuyasha tenía un hermano, pero por los rumores todas las personas le temían aun sin conocerlo.
- Estás segura?- la interrogó, si ella estaba tranquila él no tenía porqué preocuparse por ella.
- Sí, gracias de todas formas. - dijo dandole una sonrisa.
- De nada Rin, mmm - se acercó a ella - puedo...?- preguntó tímidamente, pues quería darle un abrazo.
- No. - una voz autoritaria contestó haciendolo parar en seco, era el youkai que no dejaba de verlo con una mirada asesina, el muchacho tragó saliva y comprendió que debía de irse si es que quería seguir con vida.
- Nos... nos vemos Rin, suerte. - sin decir más Kenta se retiró asustado.
- Por qué hiciste éso Sesshomaru?
- No tiene porque traerte flores y abrazarte. - respondió secamente lleno de celos, el solo echo de ver a Rin en brazos de otro hombre le hacía sentirse furioso.
- Y tú quién eres para decidir eso? - le reprochó, Sesshomaru no contestó.
Una lágrima recorrió la mejilla de Rin por la impotencia, él pudo notarlo por el olor a agua salada.
- Tanto te importa ese tipo?- no podía creerlo.
- No es por él Sesshomaru, nunca nadie me había regalado una flor!
- Ni siquiera es de tu agrado. - miró la flor en el suelo.
- Eso no importa!... -suspiró- tú qué vas a entender. - dio media vuelta y se metió a su choza, no era que Rin quisiera a Kenta, a decir verdad solo lo veía como a un amigo, pero nadie antes le había regalado una flor y aunque ésta no fuera su favorita el detalle le había gustado, pero no podía negarlo, le había gustado aun mas el echo de que Sesshomaru se pusiera celoso y que supiera sus gustos en cuanto al tipo de flores que le gustaban.
Sesshomaru se quedó pensando, reprendiendose, maldiciendose, cómo es que quería proteger a Rin y él era el primero en lastimarla? Tenía que arreglar esa situación, era un estúpido había arruinado todo después de lo que había pasado en la habitación de la joven, Un gruñido salió de su boca antes de comenzar a volar e irse del lugar recordando los labios de Rin y su dulce sabor.
