Disculpad la tardanza. A pesar que he tenido mucho que hacer, soy del pensar que podría haber sacado más tiempo aunque este tipo de situaciones a veces me cuestan, porque mi punto fuerte no está en ciertos "enfrentamientos" En fin, Abrazos, espero que os guste y disculpad la tardanza, espero que haya valido la pena la espera. Intentaré que nos veamos más pronto con el siguiente. Abrazos enormes...
Capítulo 10Oliver seguía perdido en sus pensamientos cuando entraron en la cafetería, que él le había indicado que irían. Felicity sonrió cuando vió al hombre sentado en uno de los cubículos de aquel bar. Ella se adelantó a Oliver y lo abrazó.
- ¡Oh, John! ¿Sabes cuanto te echado de menos?.
- Dime que ya recuerda. - bromeó este en su oído.
- Ni una palabra, y creo que está más confundido aún. - le miró ella con cara de circunstancias.
- ¿Qué has hecho? - preguntó Diggle medio sonriendo.
- Prometo que nada. - levantó ella las manos como muestra de su inocencia
- Me alegro que ya no huyas de él – le susurró antes de apartarse de ella.
- Era complicado alejarse de lo inevitable ¿no? -contestó resignada Felicity.
- ¿Estás bien? - preguntó significativamente Diggle mirándola a los ojos, a la vez que Oliver se unía a ellos con rostro confundido.
- Te mentiría si te dijera que sí y sabes que no me gusta mentir.
- ¿Os conocéis? - preguntó de repente el hombre con amnesia.
Diggle y Felicity se miraron significativamente.
- Oliver creo que sería mejor que te sentaras .
- Dig – susurró Felicity desconfiada, sentándose a su lado, los dos frente a Oliver.
Felicity recordó la primera vez que fueron al Bellyburger como team arrow y estaban sentados de la misma forma. Aunque las cosas ahora, eran totalmente diferentes.
- Él sabe que yo era su guardaespaldas y su chófer. ¿Qué sabe de ti?
- Que era su secretaria cuando era CEO.
- ¿Y porque siento que no me lo habéis contado todo?
- Porque no te lo hemos contado todo. - contestó sinceramente Diggle.
- No me creo que estemos haciendo esto – murmuró Felicity
- Somos tus amigos Oliver.
- Si tan amigos sois de mí ¿Porqué ni siquiera he sabido de vosotros hasta ahora? - preguntó con cara de pocos amigos.
- Thea lo intentó, fuimos nosotros los que nos echamos para atrás. - contestó el hombre frente a él. - Tal vez, ese fue nuestro error.
- ¿Porqué? - le interrogó, necesitaba respuestas.
- Porque no sabías quien éramos y era confundirte más de lo que ya estabas, demasiadas cosas que asumir.
- Y también era difícil para nosotros – añadió Felicity con cara de circunstancias. Aún había cosas que no podía, no debía contarle.
- Vosotros no sois los que tenéis amnesia – susurró este intentando controlar su rabia. Por alguna razón aquellos dos le caían bien, pero odiaba que le mintieran en la cara.
- Oliver... yo no pretendía... - La voz de Felicity se apagó sin saber que decir y miró a Diggle. Aquello, posiblemente, no había sido tan buena idea.
Se quedaron en silencio, sin saber que decirse.
- ¿Me traicionaste verdad? - la interpeló de repente Oliver mirándola a los ojos.
- ¿Cómo dices? - Felicity le miró horrorizada sin entender de que estaba hablando.
Él sonrió irónico.
- Lo hiciste.
- No, yo no te traicioné. ¿Porqué dices eso? - Felicity se sintió realmente irritada ante aquella acusación sin sentido.
- ¿No se supone que eres la vicepresidente de Palmer Technologies?
- Sí ¿y? - la informática se estaba temiendo lo peor.
- ¡Oh, claro! Eso es de lo más normal, ¿No te parece raro que tengas ese cargo después de ser mi secretaria?
- Sé que eso se ve extraño, para alguien que no sabe de que va la historia. Pero deberías ver mi currículo antes de acusarme de nada, de hecho, hasta hace un momento habías estado impresionado cuando Ray te comentó mis credenciales. Además, eso es cosa de Palmer, no mía. - se excusó Felicity, podía intentar explicárselo, pero se sentía demasiado dolida por aquella acusación y conocía demasiado a Oliver, para saber que cuando actuaba de forma irracional, era capaz de no escuchar a nadie.
-¡Pero él me quitó mi empresa!. - el tono de voz del ex CEO de Queen consolidated empezó a subir algunos tonos.
- ¡La compró! que no es lo mismo. -le recusó su ex secretaria.
- Oliver, no digas algo de lo que luego te vas a arrepentir – interrumpió Diggle observándole, aquello no iba a terminar bien.
- Por supuesto que tu te pones de su parte ¿no? - soltó irónico poniéndose de pie.
- No digas tonterías Oliver, te estamos diciendo la verdad.
- ¿Y cómo puedo eso yo saberlo?
- Tu hermana Thea te dijo que yo era tu amigo, si le preguntas sobre Felicity te dirá lo mismo, somos tus amigos.
- No, mi amigo era Tommy y está muerto. Además, la firma de mi hermana está en muchos de los documentos de renuncia por nuestras posesiones.
- Ni siquiera puedo creer que estés insinuando, lo que estás insinuando – susurró la informática.
- ¿Cómo dices?
- Me has escuchado bastante bien...
- Todo esto es una conspiración para hacerme creer que las cosas son como queráis que sean. ¿Me habéis lavado la cabeza?
- ¡No digas tonterías, Oliver! - puso los ojos en blanco. Felicity estaba totalmente horrorizada
- ¿Qué no diga tonterías? ¿Yo? Tú eres la que ha ascendido sospechosamente rápido.
Felicity se levantó de su asiento, roja de cólera para enfrentarle. Amaba aquel hombre con todo su ser, pero aquel no era la persona de la que ella se había enamorado. Oliver, jamás, le acusaría de aquello, y a pesar de que le sacaba dos cabezas, le plantó cara.
- ¿Qué estás insinuando, Oliver? Porque te juro que no voy a permitir que falles en contra de mi honor, solo porque tengas amnesia.
Los dos se miraron fijamente a los ojos, su tensión era demasiado palpable, su respiración entrecortada era lo único que se escuchaba en el poco espacio que los separaba.
- ¡Calmaros y sentaros los dos! – les mandó Diggle.
- Yo me voy. - Oliver salió por la puerta dando una patada a la puerta para que esta se abriera.
Felicity y Diggle se miraron, John sacó unos billetes y los dejó sobre la mesa, presurosamente le siguieron.
- ¡Oliver! - le gritó Felicity – Tienes que escucharnos, es la verdad.
- ¿Y también vais a decirme que lo de Tommy y mi madre fue un accidente?
- ¡Detente! - le ordenó ella.
Oliver se quedó parado unos instantes y le invadió cierto dolor de cabeza, que le dejó medio mareado...
/ "Honras a los muertos luchando ¡No estás luchando!", le gritó alguien, la voz se escuchaba entrecortada en su mente "...cualquiera que intenta hacer daño a esta ciudad, tú los detienes. Y detendrás a S... "
"No se cómo"Se escuchó decir así mismo y la escuchó completamente clara. Era ella. No era producto de su imaginación. Era Felicity.
"Yo tampoco. Pero sí sé dos cosas. No estás solo y creo en ti." /
- ¿Estás bien Oliver? - preguntó la informática preocupada mientras Diggle le sostenía.
Miró a Felicity con los ojos muy abiertos.
- ¿Porqué escucho tu voz en mi mente?
- ¿Cómo dices?
- Estabas presente en mis pesadillas incluso antes de escucharte hablar.
- Oliver – ella se acercó a él, apiadándose de su confusión, le dolía verle así, y se lamentaba tanto por haberle gritado... Debía haber sido más comprensiva, suspiró negando con la cabeza, instintivamente puso su mano sobre su mejilla.
Oliver cerró los ojos al sentir aquel roce, la primera muestra de cariño que alguien le profesaba en mucho tiempo, no es que su hermana no le abrazara, pero aquello se sentía demasiado íntimo, demasiado eléctrico, entonces abrió los ojos, la miró y desbordado se apartó de ella con rapidez.
- ¡No me toques!
- Pero... - balbuceó Felicity.
- No se quien eres, no se que pretendes... - Oliver no era capaz de describir aquello cuando estaba cerca de esa mujer rubia, era demasiado peligroso sentirse así. – Tengo que irme.
Y se marchó ofuscado.
- Oliver – Felicity desolada quería ir detrás de él, pero Diggle la retuvo apoyando su mano en su hombro.
- Déjalo, necesita tiempo para procesar ciertas cosas.
- Pero cree que lo estoy traicionando. - su amigo le pasó el brazo por los hombros como el hermano protector que era.
- No - Diggle sonrió – ¿No lo ves?
- ¿Qué tengo que ver?
- Él tiene sentimientos por ti y no sabe como lidiar con ellos.
- ¿Porqué?
- Porque su mente no lo entiende. No entiende que te quiere.
- Dig...
- Es la verdad.
- No estoy muy segura. - una lágrima rozó su mejilla y la secó con rapidez.
- Confía en mí, puede que Oliver haya perdido su memoria, sus recuerdos sobre nosotros, pero dentro de él, sigue siendo Oliver. Pero solo necesita tiempo.
Continuará...
