CAPÍTULO 11

FIESTA

Percibió una suave caricia en su rostro… Al parecer no se trataba del viento, a menos que este hablara y tuviera una voz tan dulce que…

- Shaoran…

- Sakura… - decía el ambarino aun sin abrir los ojos, incluso podría decirse que ni siquiera había despertado.

- Shaoran, despierta

El castaño se removió un poco en su lugar hasta ser más consciente de dónde se encontraba y quién era la dueña de aquella voz melodiosa.

Abrió los ojos lentamente, pues la luz del sol le lastimaba.

- Te quedaste dormido, estaba preocupada.

Él se levantó y se estiró un poco para ver luego a Sakura quien se encontraba sentada a su lado con una expresión un tanto divertida.

- Espera, tienes césped enredado en el cabello – la chica se acercó en un gesto tan inocente, como cuando eran niños, pero el problema es que ya no lo eran y estaban tan cerca que el mismo Shaoran se quedó sin aliento, aspirando el sutil aroma de su perfume, sintiendo la calidez de su cuerpo y queriendo aprisionarla entre sus brazos…

- Listo, ya está.

- Gracias – respondió él volteándose sonrojado.

- Me tenías preocupada, cuando terminé me di cuenta que no estabas en el salón y salí a buscarte pero no te vi… Luego recordé este lugar.

- Hace mucho que no venía, me hizo bien estar aquí.

- Yo tampoco lo volví a visitar, me resultaba demasiado…

- ¿Mmm?

- No me hagas caso, ¿vamos?

Ella se levantó del césped sacudiendo un poco su vestido y extendiendo su mano para ayudar a levantar a Shaoran, ambos salieron de ese pequeño espacio y se reunieron de nuevo en la escuela, esta vez, con todos sus compañeros.

Compartieron una especie de picnic con los mismos alimentos que compraron en el lugar y compartieron sus anécdotas y experiencias de aquel tiempo en que habían estado separados. Yamazaki hablaba de manera emocionada sobre la fiesta que darían al día siguiente y ahí Shaoran se daba cuenta que tenían la característica de ser algo "salvajes"

- Es la primera vez que Sakurita nos acompañará – comentaban sus compañeros.

- Pero es lógico, es una niña todavía – decía Shaoran seriamente

- Shaoran… - respondió ella con reproche.

- No has cambiado nada, sigues protegiéndola como siempre.

El ambarino no dijo nada para no seguir avergonzando a su amiga, además si ella decidía ir a esa fiesta él se aseguraría de cuidarla de cualquier idiota que buscara poner sus manos en ella… Además, bien sabía que Sakura nunca había bebido y confiaba en su buen comportamiento.

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Una noche más había llegado, el día siguiente sería la dichosa fiesta con la que Shaoran tenía tantos reparos.

- Señor Fujitaka y ¿sí considera prudente que Sakura asista a esa fiesta?

- Confío en ella, siempre ha sido muy cuidadosa y prudente, no puedo simplemente negarle algo así. Además, confío en que tú la cuidarás.

- De eso puede estar completamente seguro.

- Oye Shaoran, tengo entendido que tú no asistes a ninguna institución, no estarás acostumbrado a ese tipo de reuniones ¿no?

- La verdad… Bueno, si tengo unos grupos de amigos, porque hago cursos previos en la universidad y sí he estado en fiestas de ese tipo, pueden llegar a ponerse algo salvajes… Aunque no sé acá, por lo menos los americanos son más desinhibidos.

- Por lo menos ya sabes cómo pueden ser las cosas, por eso confío en ti.

- Sí señor.

Solo le quedaba resignarse, había pensado en algo más tranquilo, tal vez ver una película en casa, pero a su vez se sentía patético por estar reaccionando de ese modo, por ese lado, agradecía no tener hermanas o habría sido incluso peor que Touya.

Al día siguiente, su rutina fue muy similar: ir a la escuela, vigilar que nadie se propasara con Sakura, sufrir como un condenado cuando veía los acercamientos de Einishi y que Sakura no lo rechazaba… Exactamente igual.

La jornada solo sería hasta después de almuerzo, luego irían a casa y podrían descansar para la tan "anhelada" reunión.

Tomoyo, sumamente emocionada, había quedado con Sakura de llegar a su casa para arreglarla y de ahí saldrían todos juntos, Fujitaka les había prestado el auto, teniendo en cuenta que él estaría en Tokio toda la noche por una investigación que estaban llevando a cabo. Shaoran por su parte aprovechó para dormir un rato, y ya sería cuestión de esperar.

Las horas pasaban tortuosamente lentas, él solo quería salir de eso pronto, aunque por otro lado, serían sus últimas horas allí, ya que su vuelo estaba programado para el mediodía del día siguiente.

Observaba el reloj con un poco de impaciencia, no es que fuera primordial llegar temprano a una fiesta… Pero es que entre más pronto llegaran más pronto podrían irse y todo estaría bien.

Sintió unos pasos bajar por las escaleras, se trataba de Tomoyo quien ya estaba preparada y con su cámara en mano.

- No pierdes la costumbre ¿verdad? – dijo Shaoran con una sonrisa ladeada

- Nunca querido, además Sakurita parece una visión – respondió la amatista con estrellitas en los ojos y llevando su mano a su rostro.

Efectivamente, cuando Sakura apareció en el salón, él no pudo más que quedarse callado, ¡por Dios! Nunca la había visto así, tenía un vestido negro que dejaba ver un poco de sus largas piernas y se acentuaba armoniosamente a su figura, una chaqueta corta, maquillaje ligero, botines a juego con su vestido y el cabello levemente rizado.

- ¿Qué tal? – preguntó ella alegremente mientras se daba vuelta de manera natural

- Te ves… Muy linda… Pero ¿no tenías algo un poco más largo Daidouji?

Sakura lo miró algo de decepción en sus ojos y Tomoyo lo notó de inmediato, se acercó a Shaoran tomándolo con no mucha suavidad de la manga de la camisa y arrastrándolo a la cocina.

- Qué diablos te pasa Shaoran, se ve preciosa. No sabes lo mucho que me costó convencerla de arreglarse para esta noche, ahora pensará que no se ve bonita, ya hasta pareces a Touya.

- Lo sé, se ve hermosa, pero… ¡Tomoyo, me vas a matar!

- Querido, lo que suceda contigo en realidad no es mi problema, pero ella necesita sentirse bien, siempre anda un poco acomplejada con su aspecto y ahora llegas tú con esos comentarios – soltó ella con impaciencia

- ¿Acomplejada con su cuerpo? Eso es ridículo, solo le basta mirarse en un espejo, Sakura es…

- Vamos y se lo dices a ella personalmente, de nada sirve que me lo digas a mí y a ella le digas que se cubra. Anda, ve.

Lo empujó fuera de la cocina y allí estaba Sakura, algo apagada y pensativa de pie en la sala de la casa, él no sabía cómo abordarla y decirle que se veía hermosa sin delatar así sus sentimientos o… lo que fuera que sintiera en ese momento al verla así.

- Bueno, ya, ya, hablaré con ella, pero no te quiero cerca – advirtió Shaoran.

Tomoyo sonrió con suficiencia ocultándose de nuevo en la cocina.

- Sakura… - habló él suavemente a sus espaldas y la vio limpiarse la mejilla. Diablos, estaba llorando. Respiró profundo y se armó de valor de nuevo, se acercó por detrás de ella y la abrazó por los hombros – perdóname, perdóname en serio, no quería hacerte sentir mal, es solo que… Estás preciosa, de verdad lo estás y lo primero que me pasó por la cabeza es que terminaré golpeando a alguien esta noche… Perdón.

Ella se soltó suavemente de su abrazo poniéndose frente a él aun sin mirarlo directamente.

- ¿De verdad crees que me veo bien?

- Tontita… Esa pregunta ni siquiera amerita respuesta, ya deberías saberlo.

Y ahí estaba de nuevo, su brillante sonrisa – ¿Se me corrió el maquillaje? – preguntó tímidamente.

- Claro que no, estás perfecta – respondió él secando los restos de una lágrima con su pulgar – creo que es hora de irnos ¿no lo crees? ¡Tomoyo! Sal, ya nos vamos.

- Primero una fotografía

Sakura se posicionó al lado de Shaoran abrazándolo y recostando su cabeza sobre el pecho del ambarino mientras él la rodeaba por los hombros.

- Quedaron divinos

- Hey Daidouji, quiero una copia de esa foto ¿eh?

- Por supuesto – Respondió ella guiñando un ojo

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El ruido de la música se escuchaba desde mucho antes de llegar al lugar, afortunadamente la casa de Yamazaki estaba a las afueras de la ciudad con nada más que árboles alrededor, la siguiente casa estaba a una distancia bastante considerable.

Bajaron del auto y de inmediato las amigas de Sakura la tomaron de la mano haciéndola entrar a la casa.

Bien… Eso no sería nada fácil, pensaba Shaoran al ver que aún era temprano y las cosas estaban bastante fuera de control.

- Ok Shaoran, enfócate, solo debes permanecer atento a Sakura

La música era estridente y lo siguiente que sintió fue a Yamazaki prácticamente arrojándose a él… Mmmm ese no había sido un lindo gesto, sintió una punzada de dolor en la espalda pues no estaba acostumbrado a ese tipo de esfuerzos, pero tampoco era culpa de su amigo.

- Bienvenido, ¿tomas algo?

- No lo creo, vengo conduciendo

- No seas aguafiestas, una cerveza… Algo

- Quizá en un rato

- Bueno, está bien, ven por acá, te presentaré a unas amigas

- Pero…

- No te preocupes, Kinomoto está por allá con Chiharu y las demás

Así era, estaba sentada conversando muy divertida con sus amigas, bebiendo… bebiendo de un vaso largo, bueno, parecía ser té, no había de qué preocuparse.

Por su parte, Sakura hablaba animadamente con sus amigas, ahora, estaban en el bar de la casa, Chiharu estaba practicando cómo hacer diferente tipo de cócteles y la inexperiencia de Sakura la hizo cometer un pequeñísimo error, del que solo se percataría un rato después.

Lo cierto, es que el sabor de esas bebidas le parecía tan suave y dulce que lo consideró lo más inofensivo del mundo, sin darse cuenta que esa acción terminaría por hacerla perder la cabeza y mucho más a alguien como ella que nunca en su vida había bebido.

Shaoran por su parte, seguía siendo arrastrado por Yamazaki de un lado a otro, presentándole chicas de otros cursos, algunas de ellas demasiado animadas para su gusto, a la mayoría no las conocía o recordaba y tampoco le gustaba la manera en que lo miraban; en un momento determinado Yamazaki lo dejó por su cuenta y sin saber cómo, terminó prácticamente arrinconado por una joven de cabello rubio y piernas largas que no hacía otra cosa que insinuarse.

- Chicas, espérenme un momento, iré a buscar a Shaoran, tiene que probar esto – en ese momento sus palabras sonaban un poco más arrastradas y al ponerse de pie era obvio que no podía mantener muy bien el equilibrio. Las chicas la observaban divertidas, definitivamente Sakura era una niña muy dulce e inocente.

- Ya vengo, voy a cuidar que no le pase nada – se disculpaba Tomoyo entre risas siguiendo el camino por donde se había marchado su amiga.

De repente la vio que regresó un poco pálida y tambaleando, también podría jurar que las lágrimas asomaban de sus ojos verdes pero prefirió no preguntar.

- Vamos Tomoyo – dijo Sakura tomando a la amatista de la mano y regresando donde el grupo de amigas – Chiharu – llamó la atención de su amiga – ¿podrías darme otro de esos tragos?

Su compañera la vio confundida, ya no era esa chica animada que se había ido hace solo instantes, se encogió de hombros y se dispuso a preparar margaritas para todas.

Las horas pasaban y la fiesta se ponía aún más intensa, todos bailaban en las diferentes áreas de la casa, las chicas prácticamente se habían dispersado con sus respectivas parejas u otros chicos que mostraran interés. Sakura había pasado la noche evitando a los que intentaban acercarse a ella de manera insinuante, prefería bailar con Tomoyo y divertirse, tratando de sacarse de la cabeza lo que había visto hace un rato atrás.

Shaoran intentaba acercarse a ella pero Sakura se escabullía y buscaba otra parte de la casa donde no estuviera él, no quería verlo ni estar a su lado, no después de que estaba en semejante compañía y era obvio, él era mayor que ella, tenía más experiencia y la joven con la que estaba tenía que ser del tipo que le podía gustar a cualquiera, alta, atractiva y con una vestimenta que dejaba muy poco a la imaginación, no podía culparlo pero vaya que le dolía, demonios, le dolía mucho.

Cerró sus ojos con fuerza tratando de que la música sacara de su cabeza todos esos pensamientos pero sintió unas manos que la sujetaban de la cintura.

- Bailas muy bien – escuchó que alguien dijo a su oído

Abrió los ojos al no reconocer la voz y se encontró sola en medio de la gente, Tomoyo no estaba, no se dio cuenta en qué momento se había ido.

- Ah si… Gracias

- ¿Cómo te llamas?

- Soy Sakura – hablaban casi gritando por el sonido estridente de la música

- Hermoso nombre, soy Koichi.

- Nunca te había visto

- No voy a tu escuela, conozco a Yamazaki de otro lugar.

A pesar de no ser atrevido, podía sentir como sus manos se movían a través de su cintura, su espalda, sus brazos y no podía negarlo, se sentía bien, pero no lo suficiente; no sabía si era el licor en su cabeza o ese sentimiento de amargura a causa de Shaoran.

El chico se acercó aún más a ella hablando al oído, Sakura no podía entender muy bien lo que le decía, pero su voz sonaba ronca e insinuante, había algo mal, estaba demasiado cerca y luego la tomó de la mano apartándola de la gente; simplemente no podía resistirse aun cuando no entendía muy bien qué hacía o a dónde la llevaba, estaba demasiado confundida.

Luego, cuando hubo menos personas se percató de que ya no tomaba su mano sino que estaba detrás de ella, con sus manos seguía sujetándola de la cintura solo que esta vez la acariciaba de forma sugerente y muy, muy incómoda. Quería correr, quitárselo de encima, pero era como si su voluntad no respondiera, ¿qué le estaba pasando? Definitivamente no debió haber bebido de esa manera.

- Oye… Yo… A dónde me llevas, suéltame por favor

- ¿Pero qué dices preciosa? Solo vamos a llevar la fiesta a otro lugar, uno más privado.

- No quiero, suéltame – sus palabras sonaban arrastradas y forzadas

- Ya, Ya shhhh no hagas ruido, verás que la vas a pasar muy bien

- Yo no… - sus pies tropezaban y todo estaba demasiado tranquilo, estaban en otro lugar de la casa.

Se encontró con una pared a sus espaldas y aquel chico de cabello negro demasiado cerca de ella, con su cuerpo aprisionándola contra la pared, trataba de empujarlo pero sus fuerzas eran por completo insuficientes y luego sus besos sobre su cuello, sentía un fastidio indescriptible al sentir ese contacto tan ajeno. Quería solo gritar, salir corriendo, golpearlo, no haber ido jamás a ese lugar, no haber bebido tanto…

- Shaoran… - su voz sonó ahogada pero como si los dioses hubieran escuchado su suplica, ya no sintió más el calor asfixiante de aquel cuerpo sobre el suyo. Aun así, no podía abrir los ojos, estaba aterrada.

- La vuelves a tocar y te mato… Es más, vuelves a estar cerca de ella y no vas a poder contarlo ¡escuchaste! – esos gritos totalmente frenéticos no pertenecían a alguien más que a él, quien se acercó casi en el acto a ella.

- Sakura, Sakura por Dios… ¿Qué pasó, qué haces aquí, por qué te alejaste? – preguntaba él sosteniendo el rostro de la castaña entre sus manos y limpiando las lágrimas con sus pulgares, en sus facciones podía verse el desconcierto y la angustia.

- Yo… Yo, no lo sé, solo… - ¿de verdad era tan difícil coordinar las palabras? Pero mientras lo intentaba el recuerdo de Shaoran con esa mujercita Le inundó la mente de nuevo, lo miró furiosa apartándolo de sí con fuerza.

- ¿Qué te pasa Sakura?

- Nada, no me pasa nada – empezó a caminar fuera del lugar donde estaba, si algo tenía claro es que ya no quería estar ahí, buscaría a Tomoyo y…

- Sakura – Él la tomó fuertemente de la mano haciéndola detener.

- Shaoran, solo quiero irme, buscaré a Tomoyo.

- No, tú vienes conmigo, no te voy a dejar sola de nuevo. – empezó a caminar llevándola consigo hacia el lugar donde había dejado su auto. En el camino le había avisado a los que conocía de su partida pidiendo que por favor le ayudaran a buscar a Tomoyo e indicarle dónde estaban

El frío de la noche ayudó a Sakura a recuperar un poco más el sentido, se recostó en el auto abrazándose a sí misma mientras un frustrado Shaoran caminaba de un lago a otro.

- Dónde diablos se metió Tomoyo – decía más para sí mismo pues los ánimos estaban muy caldeados entre ellos.

- Seguro se distrajo – comentó después de un rato Sakura en un tono de voz bajo y sin mucho interés.

- Sakura… ¿Se puede saber qué demonios estabas pensando? Cómo permitiste que ese tipo te arrastrara allá y ponerte en semejante peligro, pudo hacerte… Maldita sea Sakura, pudo hacerte quién sabe qué cosa.

- No lo sé Shaoran – espetó Sakura casi gritando – no sé qué pasó, yo solo… - cerró sus ojos con fuerza para evitar que esas imágenes llegaran a su mente de nuevo, sí, lo del muchacho aquel le había asustado, pero lo de Shaoran le dolía profundamente – solo quería olvidar.

- Te pusiste en peligro Sakura, bebiste mucho y no estás acostumbrada a ello, ¿por qué te alejaste de mi lado? – preguntó más suavemente Shaoran acercándose a ella

- ¿Yo? - respondió Sakura empujándolo – Imbécil, tú me dejaste, yo… Fui a buscarte, quería estar contigo pero me encontré con que tenías algo mejor en qué entretenerte, ¿cómo pudiste hacerlo Shaoran?

- Pero ¿de qué estás hablando?

- No creas que soy estúpida, te vi con esa rubia de piernas largas mientras se besaban, no intentes ni siquiera negarlo.

- Sakura yo… No sé qué decirte, solo que todo fue un error, yo no estaba buscando eso y créeme que lo que viste fue todo, ella se lanzó sobre mí y yo no la rechacé en un principio, pero luego me alejé de ella y no sucedió nada más.

- Perdóname, yo no tengo por qué reprocharte nada, era una muchacha muy hermosa y atractiva y pues…

Él se acercó lentamente aprisionándola contra el auto – demonios Sakura, me estás matando, ¿cómo es que no te das cuenta? Yo vine aquí solo por ti, no me interesa estar con nadie más, si de mí dependiera habríamos pasado la noche en casa viendo películas y comiendo helado como solíamos hacerlo. Eres lo más importante para mí Sakura

Cuando terminó de decir esas palabras, terminó con la distancia existente y la besó con dulzura, pero no tardó mucho en convertirse en un beso más urgido y deseoso y es que ella lo correspondió del mismo modo aferrándose a él y profundizando el contacto, sus cuerpos estaban demasiado cerca y a pesar de que no eran las mejores condiciones no parecía importarles.

Qué diferente era lo que sentía ahora en comparación al horror que había experimentado minutos antes, las manos de Shaoran la exploraban de una forma que su cuerpo jamás había experimentado, sentía un fuego ardiente en lo más profundo de su ser, no lograba comprender si se trataba del alcohol en su sistema o las caricias de Shaoran y en realidad no importaba, era incapaz de retomar el control por sí misma, pero definitivamente, alguien tenía que hacerlo.

El frío la golpeó cuando el cuerpo de Shaoran se separó del suyo, no quería dejar de sentirlo y mucho más cuando observó sus ojos, se perdía en ellos con facilidad y deseaba ver su reflejo en ellos para siempre. El chico no dijo nada, solo la abrazó con ternura acariciando su cabello.

- Perdóname Sakura, me dejé llevar

- No Shaoran… No tienes por qué decirlo, la verdad es que me…

- ¡Shaoran, Sakura! – Gritaban desde la entrada de la casa, era Rika – chicos disculpen, Tomoyo se quedó dormida, está en una de las habitaciones, si quieren pueden quedarse también.

- No te preocupes, iremos a casa, gracias por todo

Se despidieron de su amiga antes de subir al auto, no pasaron ni cinco minutos para que Sakura cayera profundamente dormida, Shaoran se detuvo y cubrió su cuerpo con el abrigo que tenía sin dejar de pensar en lo sucedido hace un rato y en que estarían en aquella casa, completamente solos, ellos dos.

¿En qué momento había perdido el control de esa manera? Se trataba de Sakura, la chica dulce y leal que siempre había estado a su lado, su primer y único amor, no solo el producto de la calentura de una noche. Ella jamás sería eso para él, pero tampoco podía dejar de mirarla de reojo, se veía tan hermosa y tranquila, lo mejor era que siguiera así, la acostaría en su cama y se encerraría en su cuarto. Nada sucedería entre ellos, sería un error de proporciones mayúsculas.

Cuando llegaron a casa de los Kinomoto, Shaoran se cercioró de sacar las llaves del bolso de Sakura para no tener mayor inconveniente al entrar, salió del auto, abrió la puerta y regresó por ella. La calidez de su cuerpo lo invadió por completo, ella se refugió en su pecho como una niña pequeña y él no pudo evitar sonreír al verla.

Se aseguró de ser cuidadoso, afortunadamente ella no pesaba mucho por lo que no resultó demasiado difícil llevarla hasta su habitación, cuando quiso recostarla en la cama se encontró con sus ojos verdes totalmente abiertos, mirándolo sin decir nada y con su mano sujetaba suave pero firmemente la camisa de Shaoran.

- Tranquila – dijo él en un susurro – ya podrás seguir descansando

- Shaoran – respondió Sakura mientras un leve sonrojo se posaba en sus mejillas- no te vayas

- ¿Qué dices?

- Quédate conmigo esta noche.

Él con cuidado la depositó en la cama sentándose allí.

- Sakura, no es correcto, has bebido mucho y debes descansar, ya tendremos tiempo de hablar antes de irme.

- No, por favor, no te vayas.

El chico suspiró cansado, le resultaba muy difícil negarse a una petición de Sakura, solo debía hacer uso de todo su autocontrol, además, ella ya estaba a punto de dormir, no habría mayor inconveniente. Ninguno, con excepción de todos esos sentimientos que había en él, ese deseo ardiente de tomarla entre sus brazos y concluir lo que había iniciado esa noche…

- Sakura, te acompañaré mientras duermes ¿si? – dijo suavemente el castaño mientras acariciaba su cabello.

Ella solo asintió y cerró sus ojos – Shaoran… Sobre esta noche.

Él se quedó estático al escuchar esas palabras, no sabía si estaba listo para enfrentar esa situación, ella podría decirle muchas cosas, como que se había propasado con ella, que había sido un error, que nunca más la tocara de esa manera…

- Yo… - se levantó suavemente y se puso tras él abrazándolo y posando su mentón en el hombro de Shaoran – lo disfruté mucho Shaoran

¿Pero qué estaba escuchando? Donde había quedado la chica tímida e inocente que era su amiga, seguramente se había equivocado y escuchado mal.

Shaoran empezó a acariciar los brazos de la castaña que estaban aprisionando su pecho, la verdad es que su contacto le quemaba y escucharla hablar tan cerca de su oído tampoco era algo que ayudara a calmarlo.

- Sakura, no estás pensando con claridad… Trata de dormir ¿sí?

- ¿Por qué dices eso? ¿Acaso… Acaso yo no te gusto? – dijo ella suavemente mientras soltaba el abrazo con el que aprisionaba a Shaoran.

Las cosas se estaban haciendo más complicadas, cómo era posible que pensara en eso cuando le tenía revolucionada la cabeza… Las hormonas.

Se viró para mirarla, ella estaba arrodillada en la cama con su rostro gacho – Perdóname Shaoran, no debí ponerte en esta situación tan incómoda, es obvio que no soy para nada parecida a la rubia con la que estuviste esta noche…

Esa si había sido la gota que derramó el vaso, era increíble escucharla decir algo como eso, se sentía culpable por estar minando la seguridad de Sakura y si algo necesitaba era dejarle claro que era la chica más hermosa y eso lo había pensado desde siempre. Se arrodilló frente a ella tomando el rostro femenino entre sus manos y mirándola directo a sus ojos llorosos.

- Sakura, ni se te ocurra decir eso, tú… Eres la mujer más hermosa que he conocido, ¿por qué crees que me vuelvo loco cuando alguien se te acerca? Y si hablamos de lo de esta noche es imposible que no te hayas dado cuenta de cómo te deseo, pero te quiero Sakura y debo cuidar de ti.

- Yo también te deseo Shaoran – respondió ella mientras posicionaba sus brazos en el cuello del ambarino acercándolo más a su rostro – Sé que me ves como una niña, pero ya no lo soy y si… Si con alguien debe pasar esto, solo quiero que sea contigo, no quiero sentir a nadie más que a ti.

Las palabras de Sakura lo estaban torturando, ¿qué clase de bebida le habían dado esa noche? ¿Qué diablos estaba pasando? Y lo más importante ¿hasta dónde podría resistir?

- Vamos Shaoran no te resistas más – terminó diciendo ella en un susurro.

No te resistas más… No te resistas… No te resistas… Esas palabras retumbaron en su mente hasta que perdió el control, se acercó a ella y la besó como nunca lo había hecho, quería olvidarse de todas sus inhibiciones y vaya si ella le ayudaba con esa tarea.

Sentirla bajo su cuerpo, poder acariciarla y que ella lo acariciara de igual manera, estaba siendo uno de los mejores momentos de su vida.

Hola!

Y vaya fiestecita jejejejeje

No tengo nada que decir, solo que me estoy durmiendo en el teclado jejejejeje.

Chicos, mil gracias por sus reviews, espero les haya gustado el capítulo y que no se me haya ido la mano teniendo en cuenta la clasificación de la historia... O que no se me vaya la mano de ahora en adelante, eso espero.

Abrazos y besos mis queridos lectores.

Ale-San