El sonido del despertador me hizo saltar y lo golpeé, no porque quisiera faltar a clases, sino por interrumpirme la declaración de mi Jass, suspiré y miré el cuadro que reposaba al lado de mi cama, anoche lo volví a poner ahí para dormir en paz. Me removí bajo las tapas, tenía los músculos un poco adoloridos y la garganta seguía ardiéndome, pero me sentía bien, muy bien, una sonrisa se extendió por mi rostro. Me levanté y fui directo al cuarto de baño, después de ducharme llegué a mi cuarto con una sonrisa boba que no podía quitar, no dejaba de sentir los brazos de Jass a mí alrededor. Como el cielo estaba encapotado tomé unos jeans y una blusa negra, unos botines rojos y un abrigo del mismo tono, guardé el retrato en mi armario para que nadie pudiese verlo y me dispuse a bajar para desayunar, pase por el cuarto de Eddie.

- Edward, ni creas que hoy me vas a… - me callé cuando caí en cuenta que él seguía durmiendo, una sonrisa malvada apareció en mi rostro, corrí y salté sobre la cama - ¡Despierta! – acto seguido me puse a toser como enferma. Primero Ed se sentó en la cama asustado y luego me miró con reproche.

- Alice como demonios se te ocurre hacer eso estando enferma, no conoces los términos cuidar la salud ¿verdad? – comenzó a regañarme, y yo rodé lo ojos.

- No exageres Eddie, además fue por una buena causa – dije asiendo un puchero, después que me recompuse, la voz me sonaba extraña, ahogada.

- ¿A sí? Y ¿Cuál es esa buena causa? – Dijo encarnado una ceja – Que no hagas esperar a mi cuñada.– sentencié con una sonrisa, él abrió los ojos sorprendido, miró el reloj y se levantó de la cama tan rápido que casi me tira de ella y salió de la habitación azotando la puerta, se me escapó un suspiro, ese loco nunca cambiaría. Llegué a la cocina donde ya estaba Em desayunando. Tome leche y ensalada de frutas con tostadas, tenía hambre, le deje unas tostadas con un vaso de jugo a Ed sobre la mesa para cuando bajé en unos minutos y me dispuse a comer.

- ¿Emmett donde te metiste ayer? Me quedé viendo la película sola – me quejé entre los mordiscos a las tostadas.

- Jajaja, estaba dándote espacio enana, eres mucho más lenta que Eddie. Además tenía cosas que atender con Rose – Dijo alzando las cejas y sonriéndome de forma sugestiva.

- Uaj! Oso no quiero saber tanto! Fuera imagen mental, fuera! – cerré los ojos dándome pequeños golpes en la cabeza para borrar la imagen de esos dos.

- Jajajaja, como si tú no pensaras en atender cosas con otro rubio de esa misma familia – soltó en medio de las risas – te dí la oportunidad, duende y la desaprovechaste!

- ¿Qué clase de hermano deja a su hermana menor sola en casa con un hombre mayor?– dije entrecerrando los ojos a modo de reproche, un muy falso reproche claro, la respuesta fue una carcajada mucho más fuerte.

- Un buen hermano que quiere ver a su duende feliz.- dijo sonriendo – y además Jasper no es un hombre mayor, si lo fuera, tú, no seguirías soltera. – sentenció haciendo que me sonrojara.

- Cállate, oso. Estas hablando puras tonterías – me tragué las tostadas, sentía mis mejillas arder.

- Si claro enana, ahora me vas a decir que lo rojo de tu cara es por fiebre – y volvió a reírse como desquiciado.

- Idiota – murmuré y me concentré en el desayuno, es verdad que estar ayer con Jass fue maravilloso pero no como para aguantar que se esté burlando de mí. Justo Ed entraba a la cocina, le hice una seña y le apunté el jugo y las tostadas, él le golpeó el hombro a Emmett y se sentó a mi lado.

- Adiós, hermanos adoptados! – dijo el oso – ah! Y tengo una fotografía de dos bebes enamorados dormidos un domingo! -y se fue rumbo al garaje, Ed rodó los ojos sin entender, yo que por supuesto supe de que hablaba me ahogué con la fruta y la esparcí por la mesa, mientras mi brillante hermano ponía el jarabe a mi lado, suerte de estar enferma y tener excusas para los sonrojos y los ahogos. Después de tomar el líquido asqueroso y que Ed terminara su desayuno nos fuimos en busca de mi cuñada/hermana/mejor amiga, iba con un nudo en el estomago que por supuesto Bella ayudaría a calmar, apenas aparcamos frente a su casa, salí corriendo del volvo y la abracé mientras saltaba de felicidad, por primera vez Bella daba brinquitos conmigo.

- ¡Eres mi cuñada, Bells! Mi hermana! – gritaba feliz y Bella no paraba de reír, hasta que empecé a toser como demente otra vez, pero ahora sentí desgarrarse mi garganta, paré de saltar y mi amiga también, tenía el rostro preocupado, Ed llegó y me puso el jarabe frente a la cara, hice una mueca de asco.

- Alice? – siseo Ed

- Ok, ok. – lo abrí y tomé un poco, me quitó el ardor. Mientras volvíamos al auto ya todos felices de nuevo, el par de tortolos decidió saludarse y hacerle competencia a Rose y Emmett en tragarse, miré a otro lado mientras me subía al asiento trasero.

- Ni se te ocurra. – le dije a Ed cuando iba a abrir la puerta del copiloto, Bella soltó una risita y se sentó a mi lado en la parte de atrás, él frunció el seño.

- ¿Por qué..

- Derecho de antigüedad - dijimos las dos al mismo tiempo y reímos, mientras Edward nos miraba como si fuésemos extraterrestres. – Tengo más derecho que tu Eddie, Bella lleva más tiempo siendo mi amiga que tu novia – le explique, cuando dije la ultima parte el sonrió mirando a Bella y ella se sonrojó, rodé los ojos. – Bueno tortolos, ahora tú – dije señalando a mi hermano- dedícate a conducir sin que nos estampemos contra algún árbol, y tú – ahora señalando a Bella – empieza a contarme todo lo que me perdí por estar enferma y no poder espiarlos. –

Bella comenzó con el relato de la cita del sábado que planee para ellos y por lo que mi amiga, perdón, mi nueva hermana me contaba, mi plan fue todo un éxito, todo fue muuuuy romántico, yo estaba feliz con cada palabra que salía de la boca de Bella, y Ed se sonrojaba o reía con nuestra conversación, había tanta miel dentro de ese volvo que en vez de llegar al instituto llegaríamos a urgencias por un coma diabético, aunque para mí llegar al instituto incluía el gran riesgo de sufrir un ataque cardiaco. Estaba tan absorta en la charla con Bella y en burlarme de Edward que ni me percaté cuando aparcamos en el instituto, y cuando nos bajamos del volvo comenzó a contarme de la salida del domingo, fue en un prado secreto que conoce Edward y ahora Bella, luego al detalle de la declaración de Eddie que desciframos, desmembramos, discutimos y volvimos a interpretar, continúe riéndome de la vena romántica de mi hermanito y ni me inmute cuando Emmett se unió a mi ataque mientras Bells le explicaba a Rose que estaba pasando, hasta que sentí que algo tiraba suavemente de mi abrigo, como si se hubiera enganchado en algo y miré sobre mi hombro, Jasper sostenía suavemente un extremo de mi abrigo, mientras miraba en otra dirección como queriendo disimular algo, tenía aspecto avergonzado y muy tierno, me había detenido en el pasillo por lo que él también lo había hecho, me miró de reojo y volvió a apartar la vista, sentí llenarse mi pecho de algo que no logré identificar.

- Jasper – susurré feliz, me acerqué y le besé la mejilla– Buenos Días. – dije abrazándolo con fuerza, escuché la risa de Emmett, Rose y Bella mezcladas y el carraspeó de Edward. – ¿Ya le diste la enhorabuena a Bella y Ed? – le pregunté mientras miraba al oso que apenas y se aguantaba una carcajada, pero Jass no me respondió, sabía que seguía aquí, es más, mi mano estaba apoyada en su antebrazo - ¿Jass? – me giré a ver por qué el silencio y lo vi como una estatua mirándome, completamente rojo, juro que casi hacia juego con mi abrigo.

- Quita la cara de bobo, hermano! – dijo Emmett dándole un golpe en el hombro, haciéndolo reaccionar, miró alrededor, luego de nuevo a mí y sorprendentemente se puso aún más rojo.

- ¿Piensas quitarle el Premio Tomate a Bella, primito? – se burló Rose haciendo que todos soltáramos una risita que difícilmente logramos reprimir, porque Bella nos miró mal por la comparación.

- Métanse en su vida – dijo Jasper con tono molesto pero seguía algo sonrojado.

- Ok, hermano, no te enojes. Solo fíjate que no se te apague el cerebro otra vez. – dijo Ed tomando a Bella para ir a clases, Rose tiró del brazo al oso que no había parado de reírse, miré a Jass pero estaba serio mirando el piso, una arruga cruzaba su entrecejo parecía molesto así que decidí caminar al salón, y me di cuenta que no había visto a Jake, la verdad no me había fijado en nadie por el relato de Bella, algo no me dejó avanzar, porque tiraba de mi bolso ¿sería Jass otra vez?, me giré algo nerviosa y muy emocionada, el nudo en mi estomago había hecho acto de presencia, pero… no, no era él, mi bolso se había enganchado en uno de los paneles de noticias, rodé los ojos y lo liberé, al retomar mi camino choque contra una muralla humana, que me sostuvo de los brazos para que no terminara sentada en el pasillo.

- Gracias, no me fije … - enmudecí al ver a James frente a mí, sus manos seguían aprisionando mis brazos a pesar que me encontraba perfectamente estabilizada, me deshice de su agarre con un movimiento – Gracias, lo siento.- espeté intentando seguir con mi camino.

- Pero ¿Por qué te vas tan pronto, preciosa? Podemos hablar un rato – dijo con una sonrisa lasciva que me revolvió el estomago mientras me cortaba el paso.

- Voy a clases y no tengo nada que hablar contigo – dije ahora cortante, este tipo me pone de los nervios, con su cara de psicópata.

- Vamos preciosa, sé que quieres pasar un tiempo divertido conmigo – me tomó del brazo para acercarme a él – te he estado esperando, pero no tengo mucha paciencia. – dijo apretando su agarre.

- Suéltame idiota! – intente que mi voz sonara firme y lo logré a pesar de que empezaba a ponerme nerviosa, ¿Qué le pasa a este tipo? Nunca había sido tan insistente, – Mira James, no me interesa nada de ti, ¿vale?, déjame, que voy a clases.- agregué intentando apartar mi brazo inútilmente, busqué disimuladamente a mi alrededor alguien que pudiera ayudarme.

- No te preocupes, preciosa, nadie va a interrumpirnos – susurró cerca de mi oído, empezaba a provocarme nauseas la palabra preciosa. – el héroe que buscas está ocupado en sus propios asuntos – dijo con sarcasmo mirando sobre mi cabeza, me giré y ahí estaba Jasper con María colgada de su cuello, sentí una bola de fuego encenderse en mi estomago, esa maldita acosadora y el estúpido que no puede apartarla de él – no sigas esperando algo que no va a llegar – susurró James en mi oído de forma insinuante justo cuando la mirada de Jasper se cruzaba con la mía, sentí como la ira empezaba a llenarme, el imbécil de Jasper solo me miraba y no hacia ningún ademán de liberarse de esa… Zorra, solo me miraba como disculpándose por la escena, ahora el único sentimiento que ocupaba por completo mi diminuto cuerpo era la rabia, no sé de donde saque la fuerza para soltarme del agarre del baboso de James, ni el valor para enfrentarlo, solo sé que todo a mi alrededor estaba rojo.

- Escucha bien James, y más te vale que pongas atención porque lo voy a decir solo una vez – dije levantando la voz – no te interesa lo que yo espere o deje de esperar, lo que yo haga no tiene nada que ver contigo, así que metete en tus asuntos y a mi déjame en paz. – la voz me salía filosa y cargada de ira contenida.

- Tú eres mi asunto, preciosa. Porque yo siempre consigo lo que quiero – dijo serio tratando de volver a poner sus manos sobre mí, lo paré de un manotazo

- ¡Me vale un carajo lo que quieras! Yo no soy tu asunto ni el de nadie – ya estoy más que cabreada con este idiota y con el otro anormal falto de hombría, en estos momentos me llevo por delante al que se me atraviese – ¡Así que puedes irte bien a la mierda, porque yo no quiero nada contigo, que te quede grabado en tu cerebro mono-neuronal!– le empujé y seguí con mi camino hasta el aula.

- ¡Alice! – escuche que me llamaba tanto James como Jasper, pero estaba tan cabreada que en mi ataque solo me volteé y alcé mi dedo corazón, el gesto era para ambos pero no pude evitar mirar directamente a Jass que apenas se había liberado de María. ¿Por qué yo una enana de 1.60 puede librarse de un edificio de casi 1.80 y el muy … él de más de 1.80 no puede quitarse de encima a una ofrecida de 1.70?, claro, no lo hace porque no quiere! Llegue a clases y di un portazo, no sé cual habría sido mi cara pero nadie me dijo nada, ni el profesor que estaba preparando las cosas de la clase y empezó a hablar en cuanto me senté, por primera vez estuve tan concentrada en lo que decía que entendí todo, nunca las matemáticas me habían parecido tan fáciles, algo bueno que me tocara hoy. En literatura debatimos sobre nuestra interpretación del Mercader de Venecia y para el próximo debate debemos leer La Comedia de las Equivocaciones. Ni Jacob, ni Bella me preguntaron de otro tema que no fuera del instituto o de paseos o salidas que podríamos hacer y se los agradecí en el alma, cuando me despedí de Bella fuera de la biblioteca me abrazó para reconfortarme por algo que ella ignoraba y la verdad lo logró, me fui con una sonrisa hacia el taller de arte porque siempre contaría con mi amiga, que no me dejó sola para irse con su recién adquirido novio, es decir, mi tonto hermano. Jacob me esperaba apoyado en la puerta rodeado de la mayoría de nuestras compañeras de clase, recorrí con la vista el lugar y ahí estaba mi nueva misión, Nessie sentada en una banca frente a la puerta del taller hojeando mi revista de moda favorita y que por cierto todavía no había comprado la última edición, ¡sabía que por algo me caía tan bien!, ignoré al popular Jacob y me fui a sentar al lado de ella.

- ¿Es la última? – le pregunté apuntando la revista para que supiera a que me refería.

- Sí, la compré ayer. – dijo con una sonrisa amable.

- ¡Ay!, yo no he tenido tiempo para comprarla – dije apenada – Y si no sé las tendencias que vienen ¡cómo voy a ir al centro comercial! – me lamenté, y es cierto ¿cómo voy a saber si lo que compro ya está pasado de moda? ¡O peor, si lo que estoy usando esta pasado de moda! – No puedo seguir así tienes que dejarme ver ese libro sagrado. – con mi mayor cara de desesperación miré a Nessie, quien me sonreía al parecer divertida.

- Por supuesto, jamás podría negarle eso a una hermana de la Moda – dijo alargando la revista para que quedara entre ambas – estaba viendo el especial de zapatos, son para morirse – agregó haciendo ademanes con las manos – ¡Y los nuevos bolsos de Bimba & Lola!

- ¡Que! Me encantan son preciosos! Mira estos Mules azules de terciopelo, son…son ahh – suspiramos ambas al no tener palabras para continuar, y después nos pusimos a reír

- Alice, mira estos de Louis Vuitton, parecen de estilo marinero, como quisiera unos así.

-Y estos de Fendi en amarillo. ¡Mataría por un par!

- ¡Hey Alice!, la señora Watson ya llegó – me gritó mi amigo desde la puerta del aula.

- ¡Señorita! – le corrigió la maestra a su lado y entró en el aula, Jake rodó los ojos y nosotras soltamos la risa. - mejor voy antes que la señorita Watson me mande por un pase - Nessie volvió a reírse a mi lado - Bueno yo también estoy tarde para historia – dijo mirando su reloj – el tiempo se me paso volando. – agregó – Nos vemos. – ¿Te importaría si continuamos viendo la revista en el almuerzo? – le pregunté – Claro que no, me encantaría. – respondió con una sonrisa sincera, no sé porque Nessie no tenía novio, siempre la veía con Ángela, o Alec el chico agradable de matemática pero nadie más, bueno mejor para mis planes – Bien, nos vemos. – y entre a clases cuando ella se fue corriendo por el pasillo hacia el aula de historia, me senté al lado de Jake y acomodé mi atril mientras la srta. Watson daba sus instrucciones.

- No sabía que conocías a esa chica, Alice – dijo Jake como si nada mientras ordenaba las pinturas.

- Es que no sabes nada de mí – dije con burla empezando con mi trabajo – y no es esa chica, su nombre es Nessie – primer paso: que Jacob supiera que existía y como se llamaba. Primer paso cumplido. Segundo paso: que se interesara por saber más cosas de ella.

- Sí, lo sé. Tenemos Física juntos – dijo en un tono más bajo mientras seguía acomodando las pinturas, eso me sorprendió, no lo había visto hablarle, ni siquiera saludarla.

- ¿Entonces ya la conoces? – le pregunté, disimulando mi preocupación, porque si ya la conocía y no le había interesado eso me pondría el trabajo mucho más difícil. Pintaba distraída porque mi atención estaba puesta en su respuesta.

- Solo de vista – dijo empezando a pintar.

- Entonces, la has "visto" – le susurré alzando las cejas sugestivamente un gesto muy de Emmett

- Alice, por dios! No voy a hablar de eso contigo –dijo desviando la vista hacia el cuadro.

-Vamos Jake ¿desde cuándo te da vergüenza hablarme de chicas? – y es cierto, me hablaba de Leah como si nada y también paso lo mismo con su capricho por Bella.

- No me da vergüenza – dijo todavía sin mirarme- es solo que, no voy a hablar de eso ahora, porque quiero saber qué te pasa a ti. – cuando dijo eso, me miró tratando de escudriñar en mi mente.

- No sé de que hablas – dije volviendo a mi trabajo sobre el lienzo.

- Si claro, crees que no me iba a enterar que le pateaste el trasero a ese tal James hoy en la mañana – dijo aguantándose la risa.

- No lo golpeé Jake, solo le aclaré ciertos puntos – dije sonriendo

- Entonces los rumores ya se volvieron más mentira que verdad, All. Porque casi eres la nueva amazona del instituto – tenía la cara casi morada de tanto que se aguantaba las carcajadas, rodé los ojos, ¿por qué todo el mundo es tan chismoso? – Me hubiera encantado haberlo visto, todo.

- Jake de estar ahí, espero que me hubieses ayudado y no que fueras un simple espectador – dije a modo de reproche.

- Le hubiese partido la cara al idiota ese, o mejor, le hubiese sujetado para que se la partieras tú – dijo entre carcajadas ya sin poder aguantarse.

- ¿Cuál es el chiste señor Black, que le parece tan gracioso? – dijo la srta Watson mirando sobre sus horrendos lentes apoyados en la nariz.

- Ninguno, señorita. – dijo Jacob con aire inocente – es que pintar me hace sentir muy feliz – agregó y ahora fui yo la que tuvo que morderse la lengua para no soltar una carcajada, tuve que esconder mi cara detrás del cuadro. La maestra lo ignoró y solo dijo un – vuelva al trabajo – siguiendo en sus asuntos. – Estas loco Jacob Black – le susurré a lo que él me devolvió una sonrisa socarrona.

- ¿Por ese idiota estuviste tan rabiosa en la mañana? – me preguntó mi amigo. - No, eso fue por otro idiota – escupí cada una de las palabras. - ¿Qué fue lo que hizo Jazy ahora? – Hizo la pregunta mirando al cuadro pero se volteo a verme y agregó – porque si quieres también puedo sujetarlo mientras tú le golpeas – la idea no me pareció tan mala, tal vez mas tarde debería considerarla. - Nada, ese es el problema. No hizo nada porque tenía toda su atención en María. - ¿María? ¿la acosadora? - dijo dudoso - Si, Jake. Esa misma. – respondí molesta por el recuerdo – No pensé que tu Jazy fuese tan estúpido – dijo pensativo – Lo peor es que ella estaba colgada de su cuello y él solo me miraba como diciendo "no puedo hacer nada", Jake dime, si yo pude quitarme al baboso de James de encima ¿porque él no podía hacer lo mismo con esa resbalosa? – esperé a que mi amigo me diera alguna respuesta tranquilizadora, pero él se tomo su tiempo para contestar – No es como que pudiera golpearla y quitarla del camino, Alice. – y esa fue su gran respuesta

- ¿Para eso pensaste tanto, Jake?

– Tranquila, enana. No te enojes conmigo.

– Sé que no podía golpearla, pero no era necesario, solo tenía que apartarla, nada más. – Dije molesta

– Lo sé, es un idiota – remató mi amigo – y es que no todos los hombres pueden ser tan perfectos como yo. – y no puede evitar soltar una risa bajita, perro maldito que me hace reír con sus ocurrencias, entonces dimos por terminada la charla y nos dedicamos a nuestros trabajos, ya más tranquilos. Cuando terminó la clase nos tardamos ordenando todas las cosas y limpiando lo que habíamos usado, seguro Ed había ido a por Bella a la biblioteca, así que nos dirigimos directamente al comedor y sí ahí estaban Bella charlando con Rose y Jasper, sentí un atisbo de rabia asomarse.

- Es una chica muy inteligente – dijo Jake de forma distraída, ¿de quién hablaría? ¿de Bella? Seguí la dirección de su mirada y nop, no era la mesa de las chicas la que veía sino donde estaba sentada Nessie con Alec, una sonrisa se formó en mis labios.

- ¿A, sí? ¿Por qué lo dices? – pregunté también de forma distraída mientras avanzábamos entre las mesas.

- Se le dan muy bien las ciencias – me contestó con tono ausente, creo que esto me saldría un poco más fácil de lo que pensaba.

- Vaya, inteligente, amable y muy bonita, una escasa combinación – dije mirando a mi amigo que en nuestra conversación no había apartado su vista de mi nueva gran amiga. – Deberías mover tus piezas en ese tablero – dije dándole golpecitos con el codo en su brazo.

- De que hablas All. Ella tiene novio – dijo haciendo un movimiento con la cabeza.

- ¿Alec? – pregunté y él asintió – él no es su novio Jake. – no estaba segura pero esperaba que no lo fuera por el bien de mis planes.

- No sé All yo creo que sí lo es y ¿Por qué estamos hablando de esto?

- Porque quede de ir con Nessie en el almuerzo ¿Me acompañas? – dije poniendo cara de corderito, me miró con el ceño fruncido, después puso los ojos en blanco y soltó todo el aire de los pulmones, lo que quería decir que si me acompañaría así que sonreí victoriosa – vamos a saludar a los chicos – agregué porque Ed y el oso habían llegado con la comida a nuestra mesa.

- ¡Hola! – saludé de forma general para no tener que dirigirme a un rubio de forma directa, todos me devolvieron el saludo igual que a Jacob que empezó a hablar con Emmett sobre el próximo partido, sí, Jacob entró al equipo de baseball, mientras yo charlaba con Rose y Bella, les conté que había quedado de hablar con Nessie y me dijeron que como no la había invitado a sentarse con nosotros a lo que respondí que no sé me había ocurrido, pero la verdad es que no quería pasar todo el almuerzo cerca de Jasper.

- Bueno, tengo una emergencia de moda que arreglar! – dije parándome de la mesa, a lo que mis amigo rieron, Jake seguía hablando del equipo con un muy entusiasmado Emmett, así que decidí postergar un poco mis planes, después de todo, lo que se apura no resulta, sería mejor tener más confianza con Nessie primero.

- Alice, necesito hablar contigo – esa voz de ángeles que tanto odiaba en estos momentos me detuvo, Jasper me estaba mirando suplicante.

- Después – dije con voz neutra, sabía perfectamente que si hablaba con él en estos momentos sería peor, así que seguí mi camino, cuando llegué a la mesa de Nessie, ella me sonrió y Alec se sorprendió, pero caballerosamente se levantó y me ofreció una silla, como si estuviésemos en un restaurant o algo así, solo puede reír ante su ocurrencia y aceptar. Empezamos a ver la revista y a comentarla entre la charla sobre nuestras vidas, fue así como me enteré que Nessie y Alec se conocían desde pequeños y que eran algo así como parientes no sanguíneos por lo que no eran novios, y que Alec tenía una hermanastra que estudiaba en Seattle, llamada Jane. En una amena charla se nos paso el almuerzo, sonó el timbre y ellos fueron a dejar sus bandejas, nos despedimos porque mis cosas estaban en la mesa de mis hermanos, cuando llegue por mi bolso me di cuenta que llevaba la revista de Nessie en la mano, me giré para buscarla pero ya no estaba en el comedor, por suerte Jake todavía no se iba a clases.

- Jake, amigo mío! – él solo puso los ojos en blanco y yo le golpeé el hombro. - ¿Qué quieres ahora, pequeña? – yo solo le saqué la lengua por el apodo. - Podrías devolverle esto a Nessie, por favor. - miró la revista por un momento eterno. - ¿Yo? – Pregunto de forma idiota – Vamos, Jake. Comparten esta clase, claro que tú ¿o conoces a otro Jacob 'Chucho' Black? – dije para molestarlo, frunció el ceño y me quito la revista de la mano – Yo se la entrego, enana diabólica – dijo y se fue. Tomé mis cosas dispuesta a irme a clases, Bella y Ed iban encerrados en su burbuja hacia la salida Em y Rose ya no estaban y Jasper, pues ni me había fijado, ah claro está frente a mi bloqueándome el paso.

- Jasper, vamos a llegar tarde – dije intentando esquivarle.

- Alice, por favor – dijo volviendo a taparme el camino, ya no quedaba casi nadie en el comedor.

- No quiero llegar tarde – espeté sería - no quiero que me pongan un retraso más – agregué para que me dejara pasar.

- Necesito explicarte lo que paso, Ally - dijo tomando mi mano.

- De verdad espero que lo hagas – dije sinceramente – pero no en este momento, ahora quiero ir a clases, por favor Jasper. – el frunció los labios – está bien, después hablaremos pero no pasara de hoy – dijo dejándome el paso libré – Gracias – solté y busqué el camino de salida del lugar, con Jasper caminando detrás, sabía que iba detrás de mí, podía sentirlo pero no me giré para comprobarlo. Llegué al salón junto con la sra, Cope la saludé y entré, pasamos la clase aburridamente como siempre era con esta anticuada señora, era mucho más entretenido decirle a Bella que me diera clases después, me dediqué a dibujar en mi libreta para pasar el tiempo, por suerte se pasó muy rápido cuando menos me lo esperaba sonó el timbre, nos dirigimos a los camerinos rápidamente y salimos al gimnasio donde nos esperaba el profesor para comenzar nuestra tortura.

- Señorita Cullen, la buscan afuera por la organización del baile - dijo sacándome de mis pensamientos pesimistas. – vuelva pronto. – agregó y volvió a dirigir la clase, mientras yo salía extrañada a ver quién me buscaba.

- Jasper! ¿Qué haces aquí? – dije sorprendida cuando lo vi apoyado en la pared junto a la puerta de entrada del gimnasio.

- Tenemos que hablar – fue todo lo que dijo, miré alrededor buscando a la persona que me había llamado, cuando caí en cuenta y volví a verlo.

- Eres tú quien me buscaba por la organización del baile – no era una pregunta pero aún así me contestó.

- Sí. Alice necesito que hablemos, necesito explicarte lo de hoy, necesito… después de lo – estaba empezando a balbucear, esto se venía para largo, me apoye en la pared a su lado a esperar que ordenara sus ideas – todo estaba tan bien ayer y hoy… - dijo un poco más bajo – primero, Alice ¿estás bien? – me dijo tomándome por los hombros, supongo que se refería a lo que paso con James.

- ¿No crees que me lo preguntas algo tarde? – dije sarcástica, él me soltó y se removió algo incomodo, está bien, lo reconozco había sido yo la que no le dejó hablar antes. – Estoy bien, James no me hizo nada, es mucho ruido pero totalmente inofensivo.

- ¿Inofensivo? – dijo de forma amenazante mientras tomaba con delicadeza mi brazo, tenía la vista fija en él y cuando me vi me di cuenta porque, la camiseta blanca de manga corta dejaba ver un gran moretón que cubría casi todo mi brazo justo encima del codo, en donde James me había sujetado con demasiada fuerza, la verdad no me dolía pero si se veía muy feo – Lo voy a matar, voy a arrancarle su asquerosa cabeza, pero primero le quitaré cada uno de sus dedos por haberte tocado – las palabras le salían como dagas y su aspecto era bastante espeluznante, cuando lo vi girarse hacia las aulas le tomé del brazo, no iba a dejar que se metiera en problemas absurdos.

- ¿Dónde crees que vas? – dije jalándolo devuelta a su lugar.

- A deshacerme de la basura – siseo girándose de nuevo camino a las salas, dios, ¡que necio! Lo sujeté del brazo e inmediatamente lo abracé por la espalda entrelazando mis manos en su abdomen y reposando mi mejilla en su espalda, él tenía las manos a los costados y estaba completamente inmóvil, me quede así hasta que lo sentí relajarse, separé mi cabeza de su cuerpo pero no solté mi agarre.

- Jasper, estoy bien, ni siquiera me duele – le dije suavemente – de verdad no tienes de que preocuparte. –intentaba hacerlo entrar en razón, él se giró para poder verme a la cara y solté un poco mis brazos para que pudiese hacerlo pero cuando estaba de frente a mi volví a cerrar mi agarre, no pensaba confiarme, él me miró serio y tomó mis mejillas entre sus manos.

- ¿Cómo quieres que no me preocupe, Alice? – iba a responderle pero continuo hablando - ¿Cómo quieres que lo deje pasar después de que te hizo esto? – dijo apuntando con un dedo mi brazo – No me digas que estas bien como si no fuera importante.

- Pero Jasper, estoy hablando en serio, ni siquiera me duele – lo solté para presionar mi índice contra el moretón pero mis palabras resultaron mentira, si me dolió, no mucho pero lo suficiente como para que se me notara en la cara.

- Ese hijo de – se calló cuando alzó suavemente mi brazo y comenzó a dejar delicados besos sobre mi moretón, cada uno de ellos sobre mi piel me dejaba pequeñas corrientes eléctricas que recorrían todo mi cuerpo – perdóname por no haber estado ahí. – entonces corté el contacto alejando mi brazo.

- Si estabas ahí, solo que estabas demasiado ocupado – le acusé - Alice déjame explicarte – dijo contrariado - ¿Qué vas a decirme? ¿Qué ella te obligo, que no pudiste apartarla, que es más fuerte que tú?

- No Alice, es que María es algo complicada y no entiende que no me interesa, está obsesionada, yo no sé cómo, pero tienes que creerme -

- Te creo Jasper. Pero ese asunto con María es algo que tú debes arreglar, es algo que solo tú puedes terminar, no sé qué es lo que quieres, comportándote conmigo de una forma tan especial y después paseándote con ella del cuello, no voy a ser parte de ese juego, Jasper. Que te quede claro – hablaba con la verdad, no sé qué es lo que pretende pero con Alice Cullen nadie juega, ni siquiera el perfecto de Jasper Hale.

- ¿Juego? – dijo asombrado

- Sí. Una vez tú me acusaste de estar jugando, pues yo te acusó ahora a ti Jasper Hale de estar jugando conmigo y no lo voy a aguantar, una cosa es que me gustes pero otra muy distinta es que vaya a dejar que hagas lo que se te antoje con mi vida. – dicho esto me giré y entré al gimnasio sin darle oportunidad de réplica, ya había dicho demasiado en el calor de mi enfado no pensaba quedarme a ver su reacción, la clase paso rápida y agotadora, cuando salimos nos percatamos que estaba lloviendo a cantaros, Edward nos esperaba así que después de una despedida rápida de los demás, donde olímpicamente evadí a un rubio al que le había dicho que me gustaba hace menos de una hora, corrimos tapados con nuestros abrigos directo al volvo y saltamos dentro en cuanto pudimos, mi hermano se fue directo a casa ya que Charlie llegaría tarde hoy y Bella estaría en nuestra casa, en cuanto entramos nos atrajo el olor a galletas calientes desde la cocina, donde estaban Carlisle y Esme, pasamos una agradable tarde en familia, y aproveché de contarle todo el asunto a Bella, que no paraba de repetirme que María en mi relación con Jasper era un equivalente a Tanya en la de ella y Ed, pero no es así porque Edward siempre estuvo enamorado de Bella algo que yo no podía decir de Jasper, cuando me fui a la cama me amenazaba el insomnio por suerte papá decidió darme algo para que durmiera mejor y no fuera a empeorarme la gripe con la mojada, pero con drogas o sin ellas ese hermoso rostro de Jasper enamorado me acompañaba antes de dormir.


Hola!, sé que merezco ser sacrificada en la plaza pública! pido perdón y misericordia! me demoré demasiado y eso no tiene ni perdón de Dios. ¡Yo no me perdonaría!

Me salió algo largo el capitulo, es que me emocione escribiendolo y lo edité un par de veces porque se me ocurrian más cosas que poner y otras que cambiar, bueno espero que les gustara, aun estoy algo dudosa con ciertas partes, pero decidí dejarlo así.

Gracias a todas por leerme, en especial a aquellas que me apuraban para actualizar :) eso me motiva mucho.

Bueno, nos estamos leyendooooo, bye bye XD