El dulce aroma del pasado

Capítulo 11: sentimientos por resolver

Anacly Damons, Stella Usur y Debbie Basil, la estaban observando y por supuesto, comentando lo que sería un nuevo chisme. Estás tres chicas eran las más cotillas de la escuela y lo peor de todo es que odiaban a Lily, Rose y a Magy, respectivamente. Por ello hacían todo lo posible por fastidiar y molestar a las chicas. Y ahora que Hermione formaba parte del grupo, era otro blanco a tener en cuenta.

-Voy por las cervezas, ahora vuelvo. Ni se te ocurra escaparte o te iré a buscar- le advirtió Sirius antes de meterse entre la masa.

-¿Estás saliendo con Sirius?- le preguntó Stella a Hermione.

-No es asunto tuyo- dijo Hermione.

-Pobre, se está haciendo esperanzas- comentó a mala fe Anacly.

Hermione no comentó nada. Después de varios años en Hogwarts sabía cómo tratar a arpías como estás. Pansy Parkinson había ayudado a saber cómo enfrentarlas. Su experiencia le decía que era mejor no decir nada, cuanto menos supieran mejor. Por ello, no reaccionó de mala manera sino que se lo tomó con gracia.

-Sirius no tiene ni tendrá nunca ninguna relación seria- dijo Debbie-¿qué opinas?

-Él sabrá.

-¿Te gusta mucho?- preguntó Anacly-¿estás enamorada?

Hermione al escuchar eso, soltó una carcajada.

-Ni por asomo. Jamás me enamoraría de alguien como él-comentó la chica.

-¿Alguien como él? ¿A qué te refieres?- preguntó extrañada Debbie.

-Es guapo, es sexy, tiene una sonrisa que deslumbra, pertenece a una buena familia, ¿qué más quieres?- le inquirió Stella.

-No me interesa, ni su familia, ni lo guapo que es. Lo único que le pido a la persona que quiero es que sea humilde, sincero y buena persona, que piense en los demás. Sirius es todo lo contrario a eso.

Las chicas no se lo podían creer, no cabía en su cabeza que Sirius no fuese el prototipo de alguien. Excepto que…

-¿Estás enamorada?- preguntó Anacly.

Hermione no contestó.

-¿Sientes algo por Walbour? –preguntó alguien a sus espaldas.

Hermione se dio la vuelta y vio a Sirius muy serio.

-¿A qué viene esa pregunta?- preguntó Hermione extrañada por esa actitud tan seria.

-Respóndeme- le pidió serio.

-Me voy, esto es absurdo.

Hermione no entendía a que venían esas preguntas, no era ni amiga de Sirius. Simplemente porque se hubiesen liado no significaba que fuesen novios ni nada parecido. No quería decirle nada sobre sus sentimientos, primero porque no los tenía del todo claro y segundo porque estaban esas cotillas delante.

Sirius se quedó pensando en lo que la chica le había mencionado el día anterior en la enfermería. Le había dicho que no sentía nada por él. Pero estaba seguro que sentía algo por alguien. Y no era por él.

Le dolía pensar que no sentía nada por él, ni siquiera se mereció que le respondiera. Nunca nadie le había tratado así. Y no sabía si le dolía porque la chica le importaba o por su orgullo. Lo que hizo fue coger una botella de hidromiel y una chica y se la llevó a su lugar de conquistas.

Anne siempre le tuvo cierto cariño a James. Cuando llegó a Hogwarts era una niña bajita, delgada y muy tímida. Antes de ser amiga de Lily, las demás chicas se metían mucho con ella. Un día, James contempló como la acosaban y la ayudó. Dijo que si algún día necesitaba ayuda, él la rescataría. Por eso, más que nadie quería que la relación entre Lily y James fuese bien.

Anne se acercó a felicitar a James y Lily la acompañó.

-Felicidades James- le dijo Anne.

-Gracias- le sonrió la chica.

-Estuviste bien, Potter- dijo Lily.

-Gracias Evans- dijo más serio.

-De nada Potter.

Anne vio a Remus y se alejó de los chicos.

-Hola- dijo la chica sonriendo.

-Hola- le respondió- ¿te apetece bailar?

-Claro- respondió contenta la chica.

Rose y Magy, cogieron unas copas y se pusieron a bailar. Se lo estaban pasando genial. Y ahora todo se iba a poner mejor. Acababan de ver como Sirius cogía a Stella Usur de la mano y se la llevaba. Sabían a donde se dirigía.

Anne estaba con Remus, Lily con James y Hermione acababa de subir a su habitación. Las chicas tenían coartadas. Le dejaron una nota en el bolsillo a un chico de tercero que tenía cámara. En cuanto la leyó, las chicas se acercaron a unos chicos que iban a salir y disimularon como si se fuesen con ellos. De esa forma nadie sospecharía.

Corrieron por los pasillos, hacia donde estaba Sirius. Tenían que buscar un sitio donde nadie las viese.

-¿Qué le escribiste a ese chico?

-Que trajera su cámara aquí, que tendría una noticia muy jugosa- le dijo Rose.

-¿Lily se enfadará por no haberla traído?

-Mañana tenemos que ser de las primeras en conseguir una foto o si no nos matará.

-El problema es que no es el monstruo de Anacly se lamentó Magy.

-No, pero esta pajarraca también nos sirve. Se nota que Sirius salió con prisa y pilló a la primera que se quiso liar con él.

-Oigo unos pasos, será mejor hacer un poco de magia.

Rose se dedicó a desgraciar a la chica. La llenó de granos, le hizo parecer que era más bajita, la hizo plana, le puso unos pelos andrajosos y unos pies grandes y peludos que asomaban por las sandalias.

Magy, se dedicó a buscar unos calzoncillos horrorosos. Los más ridículos que se ocurrieron. Unos rosas de seda, con puntillita blanca. Eran largos, hasta la rodilla.

Para cuando llegó el chico de tercero con la cámara, Sirius ya se encontraba en calzoncillos simplemente y Rose ya había generado un poco de magia con Debbie. Parecía todo un adefesio.

Después de un par de flashes de la cámara, Sirius se separó de Debbie. Ambos gritaron, uno al ver a la chica y la otra al ver lo que llevaba puesto. Eso hizo que el cámara tuviera mejores planos de ambos. Mañana no solo habría un cotilleo sino que habría pruebas de ello.

Magy y Rose se marcharon cuanto antes. Los tres estaban tan ocupados que apenas se dieron cuenta de que pasaron por delante ellos dos chicas.

Hermione ya estaba harta de tanta tontería. Tenía tantas cosas en la cabeza que odiaba que un chiquillo inmaduro la molestara con tonterías como esa. Ahora debía centrarse en Severus y Regulus, no podía sacar a ninguno de su destino, pero podía modificarlo un poco.

Ahora solo tenía que esperar que Regulus convenciera a Severus. Cuando eso pasase irían a buscar el horrocruxe. Mientras pensaba en cómo sería la iniciación de los dos chicos. ¿Qué pruebas tendrían que pasar? Le parecía muy raro que Voldemort quisiese a chicos que aún no habían acabado el colegio. No entendía en que le servirían.

De repente, entraron en la habitación Magy y Rose cosa que asustó a Hermione. Las chicas no paraban de reírse.

-Ariana, tenemos algo que contarte- le dijo Rose.

-Mañana saldrán las fotos de Sirius con una lencería especial-se rio Magy.

-¿Os ha visto?

-No, entre el fotógrafo que no paraba de sacar fotos y Stella Usur que no paraba de gritar, ni se enteró- dijo Magy con convicción.

-Evans, no sé a qué viene que ahora te portes de esta manera conmigo.

-Yo…solo intento que nos llevemos bien- dijo Lily.

-Repito, no sé a qué viene esto ahora. Pero quiero que quede claro, me he alejado de ti para poder olvidarte. Pero si sigues acercándote y queriendo ser mi amiga, no podré dejarte atrás. Así que, o sales conmigo o te alejas de mí. ¿Qué decides?

Lily no supo que decir, no se quería alejar de él, pero tampoco que la engañara.

-Comprendo- dijo James antes de irse.

-Espera- dijo Lily mientras le agarraba de la mano- ¿podemos salir un momento?

-Después de ti- dijo un James muy nervioso, mientras salían por el retrato de la señora Gorda.

Se metieron en un aula vacía. Lily miraba por la ventana, de espaldas a James que tenía la mirada fija en ella.

-Evans, no tengo…

Antes de que dijese nada más, Lily se dio la vuelta y besó a James. Si esperaba un poco más nunca lo haría.

James, se sorprendió tanto que al principio no reaccionó. Lily al ver que no respondía, se apartó unos centímetros. El chico al notarlo, la agarró de la cintura y la atrajo profundizando más el beso. Lily se dejó llevar, le pasó los brazos por el cuello. James por su parte, decidió ponerle los brazos en la cintura. A pesar de las ganas que tenía de recorrer todo su cuerpo, se contuvo. Bajó poco a poco hasta su cuello donde comenzó a besarlo y succionarlo. Mañana la chica se levantaría con una pequeña marca que le recordaría quién se la hizo, James sonrió ante ese pensamiento.

La temperatura comenzó a subir y los besos y caricias. Lily introdujo su lengua en la boca del chico, mientras él le subía un poco la camisa y comenzaba a acariciar la espalda de la chica. Notaba como se estremecía a cada caricia que daba.

James viendo cómo iba perdiendo la razón, decidió parar. No quería hacer algo de lo que Lily se arrepintiera. Así que, la agarró suavemente por los hombros y la apartó. Lily lo miró con dudas y cierto temor. James, apoyó su frente en la de ella.

-Lily, sé perfectamente lo que siento por ti. Te quiero y no quiero que hagas algo de lo que después te arrepientas- le dijo con cariño.

-Yo, no te quiero perder. Me haces enfadarme, me siento insegura contigo, me agotas la paciencia… pero siento algo por ti. Pero tengo miedo, miedo a que me hagas daño. No quiero que me uses como a las demás.

James la estrechó entre sus brazos y le acercó la boca a su oreja.

-Jamás te haría algo así. Eres la única chica a la que he amado. Si quieres mañana te lo demuestro. Tengo un amigo en el Ministerio que mañana mismo nos puede casar.

Lily se echó a reír y le dio un beso.

-Ya que no te quieres casar conmigo, al menos ¿serás mi novia?

-Sí.

Se volvieron a besar. Antes de entrar en la sala común, James se volvió.

-¿Se lo puedo gritar a todo el mundo?- preguntó sonriente.

-Preferiría que fuera mañana, primero quiero contárselo a mis amigas.

-Está bien, mañana se lo diré a todo el mundo- le dio un beso antes de entrar.

Lily subió a su habitación sin mirar atrás. Todavía no se creía lo que acababa de hacer. Cuando estuvo dentro de su habitación, gritó. Las tres chicas al escucharla se volvieron preocupadas.

-¿Qué ocurre Lily?- le preguntó Rose al verla tirarse en su cama para tapar sus gritos con la almohada.

-Estoy saliendo con Potter- dijo en un murmullo que ninguna escuchó.

-Sácate la almohada de la boca para que te podamos escuchar- le dijo Magy.

-¡Estoy saliendo con James Potter!- les dijo Lily.

-Me alegra que te decidieras a confiar en él- dijo Hermione.

-Si te hace daño, le sacaré los ojos- dijo Rose.

-Seréis la pareja más envidiada de todas- aseguró Magy.

-Gracias. Estoy muy nerviosa- dijo Lily- le quiero mucho y no quiero que me haga daño.

-Confía en él. Nunca se ha portado así con ninguna chica- le dijo Rose.

-Sé nota que eres especial para él- aseguró Hermione.

-Te quiere, lo ha dejado claro muchas veces- dijo Magy.

-Espero que Lupin también se decida con Anne- dijo Lily- cuando subía los vi juntos.

-Sería una cosa más por la que brindar- comentó Magy.

-Espero que las fotos asquerosas de Sirius y Stella no nos hagan vomitar- dijo Rose.

-¿Ya habéis realizado el plan?- preguntó Lily.

-Sí- dijeron Magy y Rose a la vez, con una gran sonrisa.

-Mejor de lo que lo planeamos- dijo Rose.

-Ariana, ¿qué sientes por Sirius?- le preguntó Magy- es que me fijé en lo que pasó antes.

-Dependiendo del momento se comporta como un caballero o como un auténtico patán. Jamás saldría con alguien tan bipolar. Lo peor de todo, es su comportamiento con Severus. Es peor que un niño pequeño y odio cuando se le cruzan los cables y se comporta como un Neandertal.

Lo que menos se imaginó Hermione es que sus palabras iban a ser usadas con otro fin. Stella Usur y sus amigas iban a buscar culpables, pero se encontraron con algo muy interesante. Sabían que Sirius sentía algo por Ariana, pero con lo que habían escuchado las cosas cambiarían. Hermione seguía hablando, pero a ellas les dejó de interesar.

-Pero, cuando estoy en sus brazos todo se me olvida. Me hace sentir especial y única. Con verlo sonreír me basta para que se forme una sonrisa en mi cara. No sé lo que siento por él, pero sé que me gusta estar con él.

Las chicas, no pudieron esconder sus sonrisas.

-Eso suena a amor- dijo Rose.

-Seremos cuñadas- soñó en alto Lily.

-James y Sirius no son hermanos- le dijo Magy.

-Déjame pensar que sí.

-Las dudas de Lily no son nada comparadas con las mías. En James se ha notado cierto cambio, pero Sirius parece que avanza un paso y retrocede dos. Es un desastre-dijo Hermione- ahora siento que tengo demasiadas cosas en la cabeza como para cuidar de un niño pequeño.

-No tienes porqué salir con él- dijo Magy.

-Puedes pasar un buen rato con él y si ves que va a hablar, ya sabes cómo entretenerle la lengua.

-Que bruta eres Rose- le dijo Lily intentando no sonreír.

-Tiene razón- se rio Magy.

-Es mejor que os vayáis a dormir, ¡locas!- les gritó Hermione.

Lily le dio con la almohada y así, empezó una guerra. Antes de que volviese Anne, ya estaban todas durmiendo.

A pesar de ser domingo, hubo mucha gente que madrugó, entre ellos James Potter. Apenas había dormido de la emoción, tenía miedo de que al despertarse todo hubiese sido un sueño. Al igual que James, Sirius apenas pudo dormir. Esto era debido a la rabia que le daba lo ocurrido. Primero Ariana no negaba que estaba enamorada y después le sacan fotos con unos calzoncillos horrorosos y una chica que parecía sufrir todas las enfermedades del mundo. Porque la chica le dijo que era Stella Usur, sino no la hubiese reconocido. Y eso ya era bastante malo de por sí.

James bajó a la sala común a esperar a Lily. Aunque, aún no quería hacerlo oficial necesitaba que al menos le dedicara una mirada para saber que aún quería seguir saliendo con él, que no se arrepentía.

El problema para James fue que Lily se quiso poner tan guapa para él que tardó más de lo normal, unas dos horas. Mientras, aprovecharon para sonsacarle a Anne lo que había pasado entre ella y Remus.

-Empezamos a hablar de cosas normales, pero llegó un momento en el que había tanto ruido que apenas nos escuchábamos y salimos. Fuimos a la torre de astronomía. Seguimos hablando, pero empecé a tener frío y me dio su capa. Me dio una caricia y me besó. Seguimos hablando un rato más y luego regresamos.

-¡Qué bonito!- dijo Lily.

-¿Sois novios?- preguntó Rose.

-No hablamos nada de eso. No creo que esté preparado- dijo Anne con una sonrisa triste.

-Eso aún no lo sabes. Primero habla con el- dijo Hermione.

-Ya estoy- dijo Lily.

Las chicas la miraron, llevaba unos pantalones negros muy ajustados, unas botas altas con tacón. Llevaba un jersey verde, con bastante escote. Los ojos pintados de color verde, resaltando su color.

-Ni de coña- dijo Magy- no sales de esta habitación así vestida.

-¿Qué tiene de malo?

-Uno: ponte pantalones de tu talla. Dos: tápate un poco o cogerás una pulmonía, estamos en enero por si no lo notaste. Tres: ¿te has pintado con la luz apagada?

-La verdad es que parece que te dura la borrachera- dijo Rose.

-¿Qué borrachera?- preguntó Lily confusa.

-La del amor- Rose se echó a reír a carcajadas.

-No te pases o te daré una patada en el culo.

-Pasa a cambiarte.

Al final, Lily bajó por las escaleras con un vestido gris ajustado, con medias negras y unas botas negras que le llagaban por la rodilla, tenían un poco de tacón. Por encima llevaba la capa. De maquillaje, llevaba una fina capa y Magy cedió en hacerle la raya de los ojos de color verde.

James al verla se quedó embobado. En cuanto Lily le asintió con la cabeza, corrió a cogerla por la cintura y le dio vueltas. Cuando la posó en el suelo, se dieron un apasionado beso. Debbie y Stella se quedaron con la boca abierta. A la que peor le sentó fue a Anacly. Siempre le había tenido un especial asco y odio a Lily y ver como era novia de James, la fastidiaba de sobremanera. Anacly, no había pasado de ser un rollo de un par de noches y eso la ponía celosa. No se iba a quedar de brazos cruzados.

-James, cariño- le dijo mientras le pasaba un brazo por la espalda- cuando te canses, ya sabes dónde está mi cama.

-No lo sé, ni me importa- le dijo el chico enfadado por la interrupción.

-Si lo que te preocupan son las ladillas le digo a Flinch que te las elimine de las mantas- le dijo Lily- James va a estar muy entretenido.

Lily le giró la cara a James y le dio un beso, disfrutando de su novio. Lo hizo mejor el hecho de que Anacly, se quedó clavada en el suelo sin creer lo que veía. Cuando la parejita y sus amigas salieron de la torre, Anacly se acercó a sus amigas.

-Id pensando que tenemos que vengarnos.

-Me apunto- dijo Debbie.

-Yo también les debo una- se rio Stella- pero primero tenemos que hablar con Sirius.

Cuando entraron al Gran Comedor todos se quedaron mirando a dos locos. No se podían creer que Lily y James estuviesen agarrados de la mano y alegres. Hace dos o tres cursos, muchos habían asegurado que terminarían juntos. Pero con el paso del tiempo pasaron a pensar que algún día uno de los dos moriría, y sería James. Quién lo dudase no había visto a Lily Evans enfadada.

Se fueron a sentar con Remus y Peter. A Hermione le extrañó no ver a Sirius.

-¿Y Sirius?- preguntó James.

-Viene ahora- dijo Rremus.

Empezaron a desayunar, Lily al lado de James, Anne al lado de Remus. Magy, Rose y Hermione juntas, Peter se desplazó lejos de Hermione. Al poco de empezar a desayunar, entró Sirius. Tan pronto como puso el pie en el comedor, comenzaron a caer unas fotografías del techo por todo el comedor. Las fotografías mostraban a un chico con unos calzoncillos rosas de satén, de puntillita y bordados con flores que estaba besando muy fogosamente a una chica muy fea. La chica estaba irreconocible, tenía pústulas en la cara, piel de un color naranja enfermizo, por pelo una fregona.

Todos empezaron a mirar a Sirius, no se podían creer que se enrollase con semejante cosa. Lo peor fue que la profesora McGonagall se levantó de la mesa de profesores y con varias fotografías iba veloz hacia Sirius. El chico tenía intención de retrasar todo lo posible el castigo. Pero la profesora lo detuvo con un grito.

-¡Señor Black! Esta vez se ha pasado, ¡a mi despacho!

Antes de salir detrás de la profesora McGonagall, miró a Hermione fugazmente. Hermione no supo cómo interpretar esa mirada. Pero notó que estaba dolido con ella.

Tan pronto como salió, James comenzó a reír a carcajadas. Peter lo siguió y Remus disimuló un poco. Poco a poco todos los demás alumnos los siguieron. Hermione se fijó e incluso Dumbledore sonreía. Hermione se sumó a las risas de sus amigas. Habían conseguido que su plan fuese un éxito y Lily y Anne eran felices, todo les iba bien.

Hermione notó como alguien la miraba y miró al frente, Regulus la estaba mirando. Le hizo una seña con la cabeza para que saliera y Hermione se levantó.

-¿A dónde vas?- le preguntó Magy.

-Tengo que ir a mirar una cosa a la biblioteca. Luego nos vemos- le dijo Hermione antes de seguir a Regulus.

Cuando salió siguió al chico a una habitación donde no había cuadros, ni estatuas y silenció la sala para que nadie pudiese escuchar.

-¿Qué ocurre?- preguntó Hermione.

-Eres bastante confiada. Podría matarte y nadie lo sabría jamás.

-Eso es lo que menos me preocupa ahora mismo- le dijo Hermione mientras se acercaba.

-Hay dos grupos de selección, está el nuestro y está el de magos adultos. El próximo sábado tienen la segunda prueba y creo que está relacionado con bar nuevo que van a abrir en Hogsmeade.

-¿Crees que van a matar?

-Es una posibilidad, nuestra segunda prueba fue soportar el dolor. Por cierto, deberías de hablar con Severus.

-¿Y luego?

-Consiguió pasar la prueba, pero a él y a otro les tocó matar a un chico que no pasó la prueba. Era de Durmstrangs, no lo conocía. Pero creo que le ha afectado.

-Hablaré con él. ¿Cuándo es vuestra prueba?

-La tercera es la última. Será la que nos confirmará si somos mortífagos o hombres muertos. No sé ni el día ni en que consistirá- Hermione iba a decir algo, pero el chico se adelantó- sí, en cuanto sepa algo te aviso.

Pasaron unos segundos en silencio.

-¿Cómo te encuentras?- le preguntó Hermione. Aunque estaba casi convencida que no le iba a contestar.

-Es una situación rara. Me gusta la relación que tienen mis padres conmigo, por primera vez se sienten orgullosos de mí y me prestan atención. Pero, sé que no me gusta donde me estoy metiendo y que me arrepentiré. El problema es que no puedo echarme atrás.

-Dumbledore podría ayudarte.

-No quiero su ayuda. Está bien, de esta manera. En las vacaciones de verano, he ido a investigar varias veces la cueva de la que me hablabas. Hay un hechizo, porque cada vez que me acercaba me pasaba como les pasa a los muggles cuando se acercan a Hogwarts.

-Que cada vez que se acercan, se acuerdan que tienen que hacer algo en otro sitio o que hay algo por lo que se tienen que ir.

-Exacto. Tenemos que averiguar como romper el hechizo.

-No, Voldemort- Regulus dio un respingo al escuchar ese nombre, no conocía a nadie que lo dijese con tanta ligereza- lo podría saber. Tenemos que burlarlo, hacer que no nos afecte.

Se despidieron y Hermione pensó que no había visto a Severus desde después de las vacaciones de Navidad. Supuso que querría estar solo, así que pensó en donde podría estar. Lo buscó en la biblioteca, la torre de astronomía, descartó la sala común, así que se encaminó a los terrenos cerca del lago. Lo encontró detrás de unos setos, leyendo un libro.

-¿No hace mucho frío para estar fuera?- le preguntó Hermione.

Severus dio un gran respingo.

-Hola- le dijo Hermione- ¿qué tal?

-Hola. Bien.

-Llevo sin verte mucho tiempo, ¿en qué andas?- le preguntó Hermione haciéndose la inocente.

-En nada en especial, pero estuve ocupado con unos trabajos y deberes.

-¿Te encuentras bien? Te veo un poco pálido.

-Estoy bien. Tengo que irme- dijo recogiendo sus cosas y levantándose.

-¿Qué te ocurre?- le preguntó Hermione poniéndose delante.

-Tengo prisa.

Hermione lo vio temblar. Pero no se apartó. Cogió y lo abrazó. Severus se quedó estupefacto, pero al cabo de unos segundos Hermione notó como lloraba y se abrazaba a ella. Después, de un rato se separó.

Sirius, seguía en el despacho de la profesora McGonagall. Lo profesora cada vez se desesperaba más, Sirius estaba usando todo su ingenio para justificar lo ocurrido.

-Vuélveme a explicar todo.

-Yo estabaen la sala común celebrando la victoria, yo jamás saldría con alguien tan fea. Y jamás me pondría esa ropa interior. Profesa, usted ya me la tiene visto.

La profesora McGonagall se sonrojó al recordar como el año pasado después de ganar el campeonato, saliera en calzoncillos del vestuario a abrazarla.

-En la foto se ve claramente que es usted señor Black. Es de noche y está teniendo un comportamiento inadecuado.

-Le repito que yo no soy.

-Lo siento por usted, pero tengo un testigo que me asegura que usted salió esa noche de la sala común. Además, tengo las fotografías. Por mentirme, empieza su castigo ahora mismo.

-Pero, profesora yo no he mentido.

-Empezará limpiando las ventanas de todo el pasillo. Antes de la cena, me aseguraré que haya cumplido su castigo. Por supuesto sin magia. Ya sabe dónde están los útiles de limpieza.

Sirius, resignado se puso a limpiar. Al cabo de un rato, vio como la chica que le gustaba o como decía él le llamaba la atención se estaba abrazando a Quejicus. Cogió el cubo de agua sucia de limpiar los cristales y se la lanzó.

-¿Se puede saber quién…?- preguntó Hermione indignada.

-Vaya, ¿qué hacéis debajo de la ventana?- preguntó Sirius haciéndose el inocente.

-Hay más de diez metros a la ventana- le dijo Hermione enfadada- esta me la pagas- en voz baja le preguntó a Severus- ¿estás mejor?

-Sí, ve a darle un escarmiento- le dijo Severus con una pequeña sonrisa.

Hermione empezó a subir las escaleras rápidamente. Pasó por el baño de Mirtle la Llorona y cogió el cubo de la fregona con agua sucia. Cuando llegó al pasillo donde estaba Sirius, vio que estaba de espaldas. Se acercó silenciosamente y le tiró el contenido del cubo encima. Hermione se rio a carcajadas.

-Ya estamos en paz- dijo Hermione.

Sirius se giró y la miró con ojos asesinos.

-De eso nada.

Hermione empezó a correr, pero el chico pronto la cogió por la cintura.