Hola a todos, les agradezco que continuen por aqui. les dejo este capitulo que comenzara a contarnos el pasado, a traer a Albert y a Terry y la historia que se sucito despues de que Terry dejo ir a Candy y ella se consolo en la amistad de Albert.

gracias por sus mensajes y sus visitas, me han facinado cada uno de sus comentarios, son muy enriquecedores.

Reencontrando el Pasado

Capitulo 11

- Eso no es posible, le pedimos expresamente cualquier sitio menos Chicago.

- Creo que entendió nada excepto Chicago – respondió Serge

- No me explico que sucedió y… ¿Por qué no revisamos los boletos?

- Confiamos demasiado.

- Cálmense, respiren. –les pidió Dominic – no hay nada ni nadie en Chicago que sepa que van a llegar y tampoco pasara nada.

- Tú no entiendes, no podemos regresar a Chicago.

- Estamos por llegar y no hay forma de evitarlo, así que tranquilos.

- Tenemos que subir a otro tren y salir de la ciudad.

- No más Candice, no tenemos dinero y estaremos en problemas si seguimos andando sin sentido.

- Candice pensó en el dinero que apenas si les serviría para sobrevivir, no había cobrado su semana de trabajo y Dominic tampoco, por lo que habían perdido una semana entera de paga.

Guardo silencio y pensó en lo que sería enfrentar nuevamente esa ciudad, había dejado tantos recuerdos dolorosos. Su vida se había desquebrajado ahí. No quería volver a respirar ese aire, ni pisar sus calles.

Nervioso Serge volvió a ponerse de pie para ir al baño y apaciguar sus temores. Dejando atrás a la pareja.

- Trata de tranquilizarte, nada malo va a suceder.

- Tú no entiendes.

- Tienes razón, no entiendo. Nunca me has querido explicar.. - respondió lleno de frustración, pero respiro profundo y se llenó de paciencia. - … mira Candice, me es difícil ponerme en tu situación, por que desconozco la mayor parte de lo que has pasado en tu vida pasada, y no quiero saber más de lo que me quieras contar, aun cuando me cuesta trabajo contenerme para no arrancarte las palabras de la boca, pero siempre he respetado tu privacidad y no pienso cambiarlo. Tan solo te pido que no luches contra mí, no me cierres todas las entradas a ti, yo te quiero ayudar a superar todos tus miedos, pero necesito que trabajes conmigo.

- Candice escucho las palabras de ese hombre que no se cansaba de seguirla y protegerla hasta de ella misma. No dijo nada, tan solo se limitó a acercase a él y refugiarse en su pecho, sintiendo como los brazos de Dominic la resguardaban en un abrazo fuerte, lleno de calor y amor.

- No es fácil para mí, rememorar los sucesos que me hicieron abandonar Chicago- comenzó a hablar Candice, aun entre los brazos del doctor Leblanc, evitando mirarlo a los ojos. - … no estoy excluyéndote de mi vida, no quiero que pienses que me reúso a dejarte entrar o que lucho contra ti, es solo que esto me duele demasiado, no sé cómo manejarlo.

- No sé qué hacer cariño, si no me indicas el camino. No sé cómo ayudarte o protegerte – respondió en un tono más suave – huir de un lugar a otro no solucionara nada,

- Es que no puedo…. No puedo estar en Chicago es demasiado doloroso – dijo Candice finalmente desquebrajándose entre los brazos de Dominic, el llanto broto por todos los años que se había restringido.

- Ven aquí mi amor- la abrazo con más fuerza, besando la coronilla de su cabeza con ternura, mientras sentía su cuerpo temblar entre sus brazos. Serge los miraba en el asiento de enfrente, tras regresar del baño, había ocupado su lugar, escuchando el intercambio de palabras de la pareja- lo vamos a resolver mi amor, yo no me apartare de tu lado. Todo va a estar bien.

- El llanto de la rubia se dejó escuchar sin más remilgos, Dominic vio por primera vez los daños que había dejado su pasado, y se dio una idea de lo que tendría que enfrentar apenas bajaran del tren.

Serge miro el sufrimiento de Candy comprendiendo que lo que ella sentía era mucho más fuerte que su simple rechazo a encontrarse a cualquier integrante de su familia. Tendría que ser más valiente, para apoyar a su querida Candy, dejando sus propias frustraciones de lado.

Poco a poco Candy fue tranquilizándose, había apagado su llanto, pero la fortaleza que había construido por 20 años se había caído sin remedio, dejándola nuevamente vulnerable.

Al llegar a la estación de Chicago, dejaron que todos los pasajeros bajaran del tren, hasta que fueron invitados a abandonar el vagón.

- Vamos querida, tenemos que bajar - Dominic la abrazo con fuerza, sintiendo el cuerpo de la rubia temblar.

- Han pasado tantos años desde que pise este lugar por última vez…. – rememoro la rubia - … no pensé que fuera a regresar.

- No estaba planeado, pero por algo sucedió así – respondió Dominic tratando de darle valor - creo que debemos buscar un lugar donde quedarnos para descansar y nos sentaremos a hablar lo que haremos después, ¿están de acuerdo? – pregunto Dominic, reparando en la palidez de Serge.

- Si es lo mejor – respondió apenas audible Serge que luchaba por mantener la compostura.

Al salir a la calle, Domic sintió en su abrazo a la rubia, como ella trastabillaba tambaleándose perdiendo el equilibrio. Dejo caer las maletas y tomo a Candice con sus dos brazos evitando que callera.

- ¿estás bien?

- Sí, es solo que me he mareado un poco.

- Anda respira y tranquilízate, busquemos un hotel aquí cerca.- le pidió Dominic, mirando nuevamente la palidez de Serge - ¿estás bien?

- Si,… si claro, dame una maleta te ayudo, tú ocúpate de Candy.

- ¿estás seguro que puedes con la maleta?

- Estoy bien no te preocupes por mí.

En un andar más bien lento, los tres se internaron en las calles de Chicago, el tráfico de la ciudad los absorbió perdiéndolos en la multitud. Caminaron varias cuadras, antes de encontrar un hotel que no mermara demasiado sus últimas reservas monetarias.

Cansados y con el alma apretada se acomodaron en una habitación pequeña, apenas con dos camas y un baño que dejaba mucho que desear. Tras asearse y comer, se tumbaron a descansar, Candice y Dominic compartían la cama, donde permanecía acostado y sin disimulo, mantenía a Candice en un abrazo,

- No planeamos estar aquí y en una situación tan poco ventajosa para nosotros, pero creo que debemos analizar la situación y tomar la decisión seriamente de lo que haremos ahora.

El silencio en sus dos acompañantes, fue la única respuesta que recibió. No quería desesperarse con ellos, pero tenía que hacerlos aterrizar de una manera u otra. No podían ponerse en el riesgo de terminar en la calle.

- Sé que ninguno de los dos quiere estar en esta ciudad, pero estamos cerca de quedarnos sin dinero y ya comprobamos que el trabajo no es algo seguro… - siguió apelando Dominic en un monologo - ... el estar aquí, no garantiza que encuentren a las personas que evitan o que fuera de Chicago se las topen cara a cara.

- No es tan sencillo lidiar con algunos traumas. – respondió Serge en defensa de el mismo y de Candy.

- Yo sé que no quiero estar aquí, este lugar es muy doloroso y .. no podre quedarme por mucho tiempo… - respondió Candice aun abrazada por Dominic.

- ¿Qué te sucedió aquí? – pregunto Dominic, sabiendo que su respuesta no sería contestada.-

- … no quiero hablar de ello… no quiero recordarlo – respondió con la voz quebrada.

- Querida… - los brazos de Dominic abrazaron con más fuerza a la rubia que no pudo evitar derramar las primeras lágrimas.

- … aquí perdí muchas cosas, no solo es cuestión de querer ver o no a la gente, Chicago representa el lugar donde perdí mi alma… - su llanto se hizo más pronunciado, haciendo temblar su cuerpo.

- Está bien cariño, no te hare quedarte aquí, tan solo quiero pedirte un poco de tiempo. Esta es una ciudad grande y sé que podre conseguir un mejor trabajo y recuperar un poco de dinero, así podremos irnos lejos de aquí.

- … ¿por cuánto tiempo? Yo no quiero estar aquí…

- Solo el tiempo necesario para conseguir un poco de dinero, quizá aquí podamos encontrar trabajo en algún hospital…

- No… no iré a ningún hospital, - casi grito, incorporándose en la cama – no trabajare en ningún hospital en Chicago.

- Está bien querida, calmate. Buscaremos una solución. - respondió Dominic, sentándose junto a ella. Sintiendo su tención y la amargura en su rostro.

- Candy y yo podríamos irnos y tú podrías quedarte en Chicago. – propuso de repente Serge.

- ¿irse a dónde?

- Quizá algún lugar fuera de la ciudad.

- No lo sé, yo no quiero separarme de ustedes

- Podrías viajar todos los días a la ciudad, sería un poco pesado para ti, pero posible.

- ¿Cómo viajaría? ¿Caminando?

- El hospital Santa Juana, es el mejor hospital de la ciudad, creo que ellos podrían apreciar tus conocimientos – comenzó a hablar Candy, con la sombra de la tristeza en los ojos – solían tener algunos dormitorios para las enfermeras y algunos otros pocos para los doctores que llegaban de otras ciudades…

- Me estas pidiendo que me quede a vivir aquí mientras tú te vas … no lo creo Candice.

- No es descabellado, además siempre queda la posibilidad de que vengas los fines de semana a visitarnos.

- No me parece una opción – trato de negarse Dominic

- Pero funcionaria - replico Serge, apoyando a Candy

- ¿Qué tan lejos se irían, a otro estado?

- No a otro estado, pero algún pueblo al sur.

- No lo sé, tengo que pensarlo.

- Piénsalo, Serge y yo nos iremos mañana mismo de aquí.

- Pero…. – quiso refutar Dominic, pero sabía que no ganaría esa pelea.

-Ve al hospital Santa Juana y analiza tus posibilidades, de lo contrario vendrás con nosotros.

- Entonces deja que vaya al hospital y después damos el siguiente paso. – pidió Dominic.

- Preferiría irme mañana.

- Vamos Candy, podemos esperar un par de días - trato de suavizar las cosas Serge.

- No más de dos días, eso es por seguro – respondió Candice.

-¿Me llevaras al hospital Santa Juana ?- pregunto Dominic, queriendo romper la tensión.

- Te diré como llegar.

Dominic no pensaba insistir. Ya había ganado dos días, quizá podría ganar más. A la mañana siguiente se encontraron con la sorpresa que Serge había salido de la habitación. Ni Candy ni Dominic habían notado su partida, estaban tan cansado que no oyeron nada.

- ¿A dónde crees que haya ido?

- No lo sé, quizá a enfrentar sus fantasmas, o a buscar a sus vivos.

- Es posible, pero no lo creo.

- Es lo más normal, y la mejor manera de pelear contra tus recuerdos.

- ¿Me estas juzgando?

- No, tan solo te estoy invitando a descargar el peso de tus experiencias.

- Lo he intentado y… la mejor solución que encontré fue alejarme y cerrar esa parte – respondió estirándose aun en la cama.

- Fue lo mejor en el momento, pero la misma vida fraguo el plan perfecto para traerte aquí después de tantos años.

- … si las cosas fueran como con Serge, no tendría tanto problema – respondió lista para comenzar a abrirse con Dominic.

- ¿a qué te refieres?

- Serge no quiere encontrarse con esa parte de su vida, cuando eran joven, lleno de ilusiones y feliz. Se reúsa a ver a su familia, él y su hermano eran muy cercanos y no quiere regresar tan marchito como se siente.

- Es una pena, espero que reconsidere y busque a su familia, le vendría bien.

- ¿Por qué no conozco a ninguna familia tuya?

- Por qué no la tengo, fui hijo único y mis padres murieron hace mucho tiempo, no tengo primos, ni tíos, al menos no cercanos con quien pudiera refugiarme.

- Sabía que eras hijo único, pero siempre pensé que no mantendrías una relación cercana con primos y tíos, no que no existieran,

- Siempre he sido una persona muy solitaria, eso sí lo sabias- respondió mirando a Candice cariñoso – pero mejor sígueme diciendo por qué dices que para ti no es tan fácil como para Serge.

- …. Yo no necesariamente huyo de gente – respondió tras un silencio, era evidente que el tema la trastornaba - es cierto que hay alguna personas que prefiero no ver, pero en realidad es lo que viví aquí lo que no quiero visitar.

- ¿de qué se trata cariño? confía en mí, sabes que yo te puedo ayudar.

- … Dominic sabes que yo te quiero y confío en ti, pero me resulta muy difícil…- callo ante el nudo que sintió en la garganta.

- Hablarlo es un buen comienzo, no debes seguir encapsulada en esto que te hace tanto daño, ven aquí mi amor – Dominic la tomo en sus brazos y la apretó contra él, besando su frente – no sé cómo ayudarte, no entiendo tu proceder…- la miro lleno de ternura, animando a la rubia a hablar.

- …. Es una historia muy larga y con capítulos dolorosos, en uno de ellos aparece Stear o a quien tú conoces como Serge. El, su hermano Archie y su primo Anthony fueron mis mejores amigos en mi infancia, el líder de su familia me adopto y me llevo a vivir a una villa con ellos tres, fue el tiempo más maravilloso que recuerdo, fuimos muy felices. Hasta que Anthony … tuvo un accidente y falleció. Fue entonces que nos mandaron a los tres a Londres, otra época increíble, aunque siempre echamos de menos a Anthony. – suspiro, mirando a Dominic que la miraba atento - … ahí conocí a Terry… el hijo del Duque… y bueno esa parte ya te la platique..

- Yo no recuerdo que me hayas platicado nada de él.

- El día que fuimos a Southampton te dije que había estado una vez ahí, buscando a quien era en esos momentos mi novio.

- Si lo mencionaste, pero no me platicaste

- Sabes lo importante, lo demás son detalles.- respondió Candy con la misma tristeza en la mirada - … y como ya sabes el huyo y yo hice los mismo un par de semanas después, regrese a América y me dedique a estudiar enfermería, un tiempo después Terry y yo nos reencontramos y nos comprometimos, pero las circunstancias nos separaron y rompimos, él se comprometió con otra chica y yo seguí mi vida…

- Ya veo por eso no quieres reencontrarte con él, ¿aún le guardas sentimientos?

- La historia no termina ahí doctor – le respondió irónica - … hay alguien de quien no te he hablado… Albert es el hombre que me adopto y el representante de la familia de Serge. Él y yo fuimos muy amigos antes de saber que él era tan importante, yo solo lo conocí como un trotamundos, lo ayude a recuperarse de una amnesia que sufrio y el me ayudo a superar a Terry, la convivencia nos unio y nos comprometimos…. Y es ahí donde la historia se hace turbia y …

- ¿Qué sucedió querida? – pregunto Dominic ante el resquebrajamiento de la rubia, que la silencio repentinamente - rompe ese sentimiento, dejalo salir. Te vas a sentir mejor.

- … jamás me sentiré mejor … - sus lágrimas comenzaban a ser más copiosas, pero aún mantenía la compostura - … yo actué mal, cometí muchas equivocaciones y lastime a mucha gente y también provoque un accidente muy grave..- su llanto compulsivo, comenzaba a entorpecer su habla - … yo no esperaba encontrarme de nuevo con Terry y menos aún que se desataran los sentimientos que aun guardábamos… Albert era mi prometido pero, le falle y ese triángulo desato una tragedia donde perdí… gente que amaba y perdí alguien que…. Se llevó mi alma – su llanto comenzaba a tocar los linderos de la histeria - … me fui de aquí porque no soporte lo que provoco mi nula sensatez, deje a Albert y Terry con el corazón roto y decepcionados de mí, las mujeres que me cuidaron en mi infancia, mis madres, murieron en ese trágico accidente que yo provoque y lo que más me duele…. Es que… no pude hacer nada por evitar todo lo que perdí esa noche.

El instinto de Dominic fue abrazar contra su pecho el quebrantado cuerpo de Candice, que lloraba amargamente. Había querido saber su historia, desde muchos años atrás, pero jamás quiso verla así de dañada.

Con la boca seca y el corazón lastimado, tomo fuertemente a Candice en sus brazos, acariciando su melena, mientras ella, lloraba las lágrimas que se habían acumulado en 20 años.