Hola a todos, gracias a todos por leer mi pequeña y dramática historia, a diferencia de la versión en inglés, tenía una idea mucho más complicada de cómo Danny regresará al lado de Steve, pero mi inglés aún no es tan avanzado como para poder explicarlo como quería, pero aquí podré hacerlo, espero que lo disfruten. En cuanto a Jennifer, si hice bien mi trabajo, se sorprenderán un poco con ella. :D
Disclaimer: Hawaii five-0 le pertenece a CBS
Capítulo 11
Cuando Danny abrió los ojos, la luz del sol que entraba por la ventana le decía que era tarde por la mañana, aún se sentía confundido y mareado. Cerró los ojos de nuevo esperando que el cuarto dejara de girar a su alrededor. No estaba seguro si habían pasado minutos u horas, pero cuando los abrió la luz de la habitación había cambiado.
Su mente estaba lo suficientemente lucida para empezar a analizar su situación, con trabajos se sentí en la cama y trató de ponerse de pie pero sus piernas estaban demasiado débiles para sostenerlos, así que tuvo que sentarse de nuevo.
Se tomó su tiempo viendo alrededor, pensaba que podría gritar por ayuda, pero no sabía si había casas cerca o alguna otra persona cuidando de él, pero tenía demasiada curiosidad sobre lo que pasaba por la cabeza de esta mujer que lo había secuestrado.
La habitación estaba llena de cosas familiares, fotografías, cartas, recuerdos, una dicotomía entre lo hogareño y las maquinas de hospital: Pudo ver en la cabecera de la cama un sinfín de postales, todas dirigidas sin duda al padre de Jennifer, a excepción de una. Estaba en una orilla, escrita con letra temblorosa y se podía leer el nombre "a mi querida hija"; se resistía a leerla, pero tenía que saber que esperar.
Era una carta larga, una carta de despedida de un padre a una devota hija; Danny la leyó lentamente, aprendiendo que Jen se había hecho cargo sola del cuidado de su padre desde hacía 6 años cuando el cayó enfermo. La joven mujer trabajaba de noche para poder cuidarle lo mejor que podía durante el día; había hecho todo lo que estaba a su alcance para tenerlo lo mejor posible dadas las circunstancias. EL padre de la joven se sentía muy orgulloso, por lo devota, dedicada, que nunca se quejara por las largas jornadas de trabajo, aparte de llegar y dedicar todo su tiempo libre para cuidarle tan devotamente, estaba profundamente agradecido por todos los sacrificios que su hija había hecho por él. Pero estaba preocupado porque su hija se quedara sola después de su muerte, había dedicado su vida a él, que el vacío que dejaría sería enorme y le preocupaba que pudiera caer en el. Amaba profundamente a su hija y solo deseaba que fuera feliz.
Danny dobló la carta lentamente y la colocó en el mismo lugar de donde la había tomado, se recostó nuevamente mirando al techo, estaba tan sumido en sus pensamientos que no se había percatado que el efecto del sedante había desaparecido por completo.
Pensó en Grace, él sabía que su hija lo amaba como a nadie en el mundo, pensar en que su hija se dedicara completamente a él si algo le pasara, era una idea atemorizante. Pero esta mujer lo había hecho por su padre. Sin duda ese hombre era excepcional, puesto que sólo así se explicaría que ella decidiera hacer un sacrificio tan grande.
Siguió mirando el cuarto por largo rato, las fotos de Jen con su padre, sonriendo ambos; todo estaba perfectamente limpio y cuidado. Se preguntaba hace cuanto tiempo que el hombre había muerto y dejado a su hija sola. No dudaba que al dedicarse todo el tiempo al trabajo y al cuidado de su padre, la mujer no tendría demasiados amigos, así que debía sentirse completamente sola y perdida; la razón de porque ella se lo había llevado ahora era un poco más clara, y eso le daba una luz de esperanza, seguramente podría convencerla de que le permitiera regresar con su familia.
No sabía cómo sentirse con respecto a ella, sentía lastima, pero también le tenía un profundo respeto; y como parte de su naturaleza, quería proteger a un alma perdida. Estaba demasiado enfrascado en eso, que no se dio cuenta en qué momento había anochecido. La luz de la luna entraba por la ventana, iluminando tenuemente aquella habitación.
Su mente estaba completamente clara cuando la oyó regresar a casa, estaba listo para intentar hablar con ella y convencerla de que lo llevara de regreso al hospital. En pocos segundos la luz de la habitación se encendió, Danny tuvo que cerrar los ojos ante el súbito resplandor, le tomó unos segundos poder ver su alrededor. Frunció el ceño ante la imagen de la morena con un gran moretón en el cuello.
— ¿Qué demonios te ha pasado?—
La mujer pegó un salto de sorpresa al oír la voz del hombre hablar, ella aún estaba furiosa por lo que Steve le había hecho, por lo que había dicho, eran tantas cosas que él tono autoritario de Danny le hizo responder de inmediato sin realmente pensar en la situación en la que estaban, le habló con familiaridad en el calor del momento
—El comandante de 5-0 se volvió loco, me atacó y me hizo esto; es un hombre peligroso, pudo haberme matado, es mejor estar lejos de él, es mejor que estés lejos de él—
Danny escondió su rostro entre sus manos, para que Steve hiciera algo tan estúpido como eso debería estar bajo mucha presión, debía estar más allá de sus límites; sólo le quedó suspirar, pensando en lo poco que se cuidaba su jefe cuando no estaba cerca.
—Ese estúpido Neandertal… Jen, él no es una mala persona—
—Pero él me atacó, casi me asfixia y dijo esas cosas horribles acerca de tu hijo, ¿cómo puedes defenderlo?—
—Porque debes entender que es mi mejor amigo, me ha salvado la vida más de una vez, ha protegido a mis hijos como si fueran suyos. Yo se que tiene una gran boca y que no sabe cuando mantenerla cerrada—
Danny se sentó para tratar de razonar con ella, necesitaba hacerle comprender la verdad sobre Steve. Tenía que pensar cuidadosamente que hacer, era obvio que Steve aún no sabía que ella lo había secuestrado puesto que no la habían arrestado. Entonces sí la había lastimado de esa forma sin saber que ella se lo había llevado, sí se enteraba, podía cometer una gran locura, y eso podría costarle su libertad y su carrera. Debía protegerlo ante todo, debía hacer lo necesario para evitar que cometiera el peor error de su vida, tenía que pensar con cuidado que hacer, por mientras debía convencer a Jennifer.
—Escúchame Jen, tienes que creerme, Steve es un buen amigo, el más leal que tengo—
—Pero ¿por qué dijo cosas tan horribles, de tus hijos, de ti?— ella se sentó al lado del rubio y tomo sus manos, acunándolas entre las de ella. En respuesta él la tomó con fuerza para mantenerla cerca.
—He sido amigo de Steve por casi siete años, es… como un hermano; pero es cierto que la primera vez que lo ves sólo puedes detestarlo con toda el alma, yo pasé por eso. Aunque es un gran animal desconsiderado, es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Tienes que confiar en mí, babe, Steve es una de las pocas personas a las que les podría confiar mi vida, por favor Jen ¿Puedes confiar en mí?—
Los profundos ojos azules de Danny buscaron los de la enfermera y ella pudo comprender la verdad en ellos; este hombre al que intentó rescatar en verdad no lo necesitaba, estaba con alguien en quien confiaba y ella cometió un error al equivocar su juicio, debió haberlo sabido, estaba completamente equivocada. Se sintió devastada, las lágrimas empezaron a correr por su rostro desconsoladamente, eran de vergüenza y culpa; se acababa de dar cuenta del gran error que había cometido, había secuestrado a un hombre, había lastimado a sus seres queridos en el proceso, era culpable de un crimen imperdonable, se desmoronó frente al detective.
—Lo siento mucho— dijo sollozando, sus lagrimas caían sobre las manos del detective que la veían con simpatía —perdóname por haber hecho algo tan estúpido, soy culpable, pero puedo solucionarlo—
Ella intentó pararse pero Danny la detuvo evitando que se alejara
— ¿Qué vas a hacer?—
—Voy a llamar a la policía, tengo que entregarme y pagar por lo que he hecho—
—No, no, no, no puedes hacer eso, Jen, no quiero que hagas nada hasta que yo te lo diga—
Danny había tenido la oportunidad de ser cuidado por unos días por esta mujer, y le había dado un regalo que no había tenido oportunidad de disfrutar desde hace mucho tiempo. No podía permitir que ella fuera a la cárcel por un error que hizo por una decisión que tomo por sentirse sola y desorientada, además debía proteger a Steve a toda costa. Sacó su mejor sonrisa y acaricio la mejilla de la enfermera.
—Estoy hambriento, podrías hacerme algo de comer por favor—
La enfermera sólo asintió en silencio, dejando solo al policía. El hombre se dejó caer en la cama, todo esto era demasiado complicado. Tenía que pensarlo bien, debía haber una forma para proteger a Steve y Jennifer al mismo tiempo. Ella regreso con una charola de comida, el comió agradecido todo lo que le había preparado, así tuvo tiempo para conocerla un poco más, oyó atentamente la forma en que lo había sacado del hospital y se asombro de lo hábil que había sido, en otras circunstancias seguramente a Steve le hubiera agradado por hacer plan casi perfecto en casi nada de tiempo.
Le tomó un algunas horas poder tener una idea plausible, pero estaba seguro que podía proteger a ambos. Se sentó en la orilla de la cama jugando con sus dedos antes de hablar con la enfermera que esperaba pacientemente.
—Tengo un plan— dijo sonriente y satisfecho
