Después de que Izzy se fuera a bañar, Alec acompañó a Jace. Los parabatai se sentaron en el suelo del corredor y esperaron el silencio la llegada del hermano silencioso, quien no tardó mucho en llegar.

Una vez el hermano se llevó los cuerpos de los niños, Jace anunció que se bañaría y Alec, después de que su hermana y parabatai le prohibieron salir a cazar demonios solo, decidió ir a la biblioteca a tratar de distraerse. Pero no funcionó. Primero eligió un libro de historia de vampiros, pero apenas se sentó y lo hubo abierto "Magnus" Pasó por su mente. Inmediatamente se puso de pie, regresó el libro a su lugar y buscó alguno que exigiera un mayor nivel de concentración. Con el nuevo libro, el cual estaba escrito en un lenguaje demoniaco, se sentó y empezó a leerlo. Pero tampoco funcionaba.

Los labios de Magnus habían tocado otra boca, presidente había presenciado otro beso, el loft había sido el lugar donde alguien más había tocado a Magnus. Y así sería en adelante.

Una idea pasó rápidamente por la cabeza de Alec como si fuera un flash, y apenas la tuvo éste sacudió su cabeza justificándose en que hacer eso sería tonto. Pero después de cinco segundos más se paró, dejo al libro en su lugar, y salió a grandes zancadas del instituto. Bien podría estar volviéndose obsesivo, bien podría estar contagiándose de tanto drama que envolvía a Jace en esos días, buen podría estar enloqueciéndose. Pero no le importaba.

Llegó al loft de Magnus y abrió la puerta usando su llave. Subió las escaleras de dos en dos y golpeó. Un momento después la puerta se abrió y Magnus apareció en el umbral.

-Alexander- Dijo sorprendido- Pensé que era…-

-¿Esperabas a alguien más?- Cortó el, con la voz más dura de lo que realmente la quería usar. Magnus parpadeó hacia él.

-¿Ocurre algo?- Preguntó-¿Algo aparte de lo que ya sé?- Agregó.

-¿Tal vez esperabas a tu hermano?- Insistió el nephilim. Magnus lo miró un momento en silencio antes de suspirar.

-Entonces de repente te dieron celos de mi hermano- Determinó. Alec se lanzó al cuello de Magnus uniendo sus labios y empujándolo con su cuerpo dentro del loft. Magnus le correspondió tratando de no caerse por la fuerza que Alec había usado. El nephilim besó con fuerza al brujo antes de separarse un poco.

-¿Dónde fue?- Preguntó en medio de jadeos pero firmemente.

-¿Qué?- Preguntó Magnus sin entender. Alec miró por todas partes del loft, después pareció recordar algo y sin decir una palabra la boca de Alec volvió a buscar sedienta la de Magnus. El brujo cerró los ojos sintiendo el fuego expandirse desde su pecho a todo su cuerpo. Entonces Alec empezó a caminar y Magnus por un segundo creyó que lo llevaría a la habitación, por lo que no pudo evitar sonreír contra la boca del nephilim. Pero se sorprendió cuando Alec lo llevó a la cocina y lo acorraló en la misma pared donde Tairen lo había hecho.

-Alec- Habló Magnus en medio del beso. No quería dejar la boca de Alec pero no le gustaba lo que estaba pasando- Alec basta- Magnus se separó de Alec sintiendo con pesar como el fuego en el volvía a extinguirse. El brujo buscó los ojos de Alec- Tú no tienes que competir con nadie- Le dijo.

-No sé de qué hablas- Mintió el nephilim.

- Alexander, estas intentando hacerme olvidar el beso de Tairen- Le dijo Magnus con voz suave- Pero te lo dije, no significó nada. Y esto no es necesario, no tienes que competir porque tus besos son únicos. Sé que necesitas tiempo y estoy dispuesto a dártelo, no te preocupes, en el tiempo en el que no estés aquí no pensaré en nadie más. Y cuando vuelvas, yo estaré esperándote- Alec lo escuchó y dio un suspiro cansado. Magnus se acercó nuevamente pero solo lo abrazó.

-Probablemente este comportándome como un idiota-Habló Alec en el hombro de Magnus- Jace me dijo que me estaba comportando como un idiota- Acusó.

-Jace va a ser padre, esta sensible- Lo tranquilizó Magnus- Yo no pienso en absoluto que te estas comportando como un idiota- Alec sonrió y enterró su sonrisa en el hombro del brujo. Ambos duraron unos minutos más abrazados pero finalmente Alec se separó.

- Tengo que volver- Dijo- No le avisé a nadie que iba a salir, y Jace e Izzy piensan que podría irme en busca de una misión suicida- Magnus frunció el ceño.

-¿Y es así?- Preguntó. Alec miró a Magnus en silencio sin saber que responder- Alexander, no me hagas esto-

-No, no lo haría- Dijo entonces- Por ti y por ellos, no lo haría- Magnus sonrió y sonó el celular de Alec. El nephilim contesto y era Jace.

-¡¿Dónde demonios estas?!- Exigió saber Jace- Si fuiste a una misión sin mi olvídate de ser el padrino de mi hijo-

-Estoy en casa de Magnus- Respondió Alec. Después de un silencio el rubio habló con otro tono de voz, uno más calmado y algo que Alec calificó como alegre.

- Oh bueno, no eres tan indispensable aquí ¿Sabes? – Dijo- Creo que podrías pasar un buen tiempo haciéndole compañía a tu brujo ¿A qué hora regresaras?- Alec miró a Magnus quien se había recargado contra la pared de la cocina y lo miraba curioso sin saber qué era lo que Jace le había preguntado. El brujo tenía el cabello negro revuelto, usaba un pantalón negro con una camisa dorada y roja de abotonar. Los primeros tres botones no estaban asegurados haciendo que gran parte de la camisa se abriera hacia los lados y dejando a la vista una parte del pecho suave y color caramelo de Magnus. Alec se reprimió de soltar un suspiro.

-Hoy no dormiré en el instituto- Informó. Magnus lo miró y le sonrió.

-¡Excelente!- Habló Jace- Quiero decir, como quieras, da igual. Izzy probablemente estará feliz con la noticia, aunque tendré que decírsela cuando haya vuelto ¿Puedes creer que se escapó del instituto? Ustedes dos realmente son hermanos- Alec rodó los ojos.

-Adiós Jace- Dijo. El rubio también se despidió y Alec guardó su celular.

- ¿Por qué decidiste dormir aquí?- Preguntó Magnus curioso. Alec buscó sus ojos.

-Porque, a pesar de que me sienta mal, sigo amándote. Y sé que no soportaría de nuevo dormirme sin saber que estás acostado a mi lado- El brujo estiró una mano suya y con ella acaricio el pómulo del nephilim.

-Gracias- Dijo. Alec se acercó a besarlo de nuevo, esta vez sin apretarlo contra la pared de la cocina. Magnus correspondió gustoso al beso e hizo un sonido de satisfacción con su boca cuando notó que ahora si lo estaba guiando a la habitación.


A las tres de la mañana la pareja estaba acostada en la cama de la habitación principal. Magnus tenía la cabeza sobre el hombro de Alec, y ambos jugaban a enredar y desenredar sus manos sobre el pecho de Alec. Estaban en un grato silencio, solo se escuchaban los suaves maullidos de presidente miau en su camita.

Alec agachó un poco la cabeza y sintió el aroma del cabello negro de Magnus, era sándalo, y se preguntó levemente si Tairen cuando lo había besado también había sentido ese delicioso aroma. Sacudió la cabeza tratando de alejar esos pensamientos y se concentró en mover sus dedos alrededor de los de Magnus.

Ellos entrelazaron sus dedos y poco a poco los fueron soltando para empezar de nuevo. Alec siempre había creído que una de las cosas más asombrosas de Magnus eran sus manos porque con ellas hacía magia, además el brujo tenía una fluidez que daba la impresión de que siempre estuviera bailando con cada movimiento de los dedos y la muñeca. Alec adoraba eso. Adoraba recorrer con la mirada las manos del brujo, desde el inicio de la muñeca para ir ascendiendo por la piel color caramelo, subir por los perfectos dedos y terminar en las uñas, que normalmente llevaban algún color brillante. La piel de las manos de Magnus era suave, a diferencia de la de él mismo que estaba llena de cicatrices por su trabajo, aunque eso a Magnus parecía no importarle.

Alec sonrió y con uno de sus dedos empezó a acariciar lentamente la piel de la muñeca de Magnus mientras pensaba en que esas manos también le habían hecho sentir fuego en su pecho. Entonces detuvo la caricia cuando un pensamiento pasó por su mente ¿Qué estaban haciendo las manos de Magnus cuando Tairen lo había besado? ¿Habían estado empujando a Tairen para apartarlo? ¿Habían estado colgando a los lados sin saber qué hacer? ¿Habían, en un impulso, respondido como solían responder cuando era Alec quien besaba al brujo? ¿Esos dedos habían acariciado el pómulo de Tairen, lo habían acercado, habían jugado con su cabello…? Alec se paró de un salto de la cama sin importarle que no tuviera ropa encima.

-Alexander ¿Qué pasa?- Preguntó Magnus asustado por la rapidez del nephilim. Él caminó hasta su ropa y empezó a ponérsela rápidamente.

-Magnus, perdóname- Le dijo- Te amo y realmente me encanta pasar la noche contigo. Pero creo que esto es muy pronto- Alec terminó de vestirse y se dirigió a la puerta donde se detuvo para girarse y ver al brujo, quien se había sentado en la cama mirando sorprendido al nephilim- Ojala nunca hubiera pasado nada entre Tairen y tu- Dijo, y salió de la habitación. Magnus se quedó mirando hacia el lugar donde había estado Alec, y cuando escuchó la puerta del loft cerrarse dio un suspiro cansado y dejó caer la cabeza sobre sus rodillas.


Alec, sin importarle la hora o el frio que estuviera haciendo, llegó al instituto sin darse cuenta. Abrió la puerta y empezó a subir las escaleras cuando escuchó el elevador abrirse y un grito ahogado.

-¡Alec!- Gritó Jace- ¡Me asustaste! Creí que alguien había entrado a robarnos-

- Solo pueden entrar nephilim- Le recordó Alec con voz seca sin siquiera girarse a mirarlo y continuando su camino por las escaleras- Y nadie robaría una iglesia abandonada, no seas dramático Jace- El rubio gruñó en respuesta y se apresuró a alcanzar a su parabatai.

- ¿Y qué demonios haces aquí de todos modos? – Preguntó- Se supone que tendrías una romántica reconciliación con Magnus-

-No estamos peleando- Puntualizó- Y aun no me siento listo- Jace levantó una ceja en su dirección y abrió la boca para hablar –Sé que me estoy comportando como un idiota- Agregó antes de que su parabatai hablara. Jace sonrió complacido y ambos continuaron caminando hasta llegar a la habitación de Alec.

-Bueno, ya que has decidido pasar la noche en tu solitaria habitación te dejo para que empieces a congeniar con las almohadas- El rubio se giró para encaminarse a su habitación pero Alec habló.

- En realidad quisiera pedirte un favor- Dijo con voz suave. Jace se giró a verlo.

- Ni en tus sueños, por más despechado que estés o por más que extrañes a Magnus, no dormiría contigo-

- No iba a pedirte que durmieras conmigo- Dijo Alec y Jace sonrió.

- Lo sé, tú no me pides cosas estúpidas. Pero quería ver tu cara cuando lo propusiera. No cambiaste en absoluto tu expresión lo que me hace pensar que realmente estas mal- Dijo el rubio. Alec continúo como si Jace no hubiera hablado.

- Iba a pedirte que durmieras con Magnus- Terminó el ojiazul y Jace levanto ambas cejas sorprendido.