Todo lo que tengo es…
Un chico de cabellos oscuro amarrado en una coleta miraba el cielo estrellado sin poder evitar pensar en ELLA. A esa hora de la noche Temari debía estar durmiendo en el calor de Suna, rodeada de todos sus seres queridos mientras que él se había despertando en la espesura de un bosque desconocido buscaban en las estrellas y las nubes algo que le recordara a ella, algo que le permitiera cumplir su deseo de soñarla.
Hace un tiempo había pensado en escribirle una carta donde cada letra representara la grandeza de ese sentimiento que ella sin proponérselo había despertado en él, pero nunca se detuvo a pensar en las trampas del amor y había caído en una de ellas.
Si hubiera entendido de que aquel amor comparable con las notas de la música ligera nadie se libra y que sin él nada nos queda
Pero ya no hay vuelta a la hoja, él era un fugitivo y no pensaba enviarle cenizas de rosas, pero eso no significaba que piense evitar cualquier roce secreto
- me conformo con poder tocar tu piel por unos segundos, aunque sea en un débil roce, ver tus hermosos ojos y poder sentir el calor que me transmite tu sonrisa para sentirme vivo, para no lamentar haber matado a ese hombre con él que pensaban obligarte a casar y que solo te traería sufrimiento.
Una débil sonrisa se dibujo en los labios de Shikamaru al recordar como la había visto bailar en la tumba de su "prometido" en señal de que ella se casaría con el hombre que deseara y no con el que le impusieran.
Por ese amor de música ligera había cometido esa tontería y ahora solo podía verla a escondidas de todos y sobre todo de ella. Cuando se ama es imposible deshacerse, librarse de ese sentimiento y lo único que se posee es a esa persona.
- nada mas me queda el amor de Temari y no me avergüenzo de ello.
Shikamaru observo los rayos del sol aparecer y se sorprendió de haberse perdido en sus pensamientos durante tanto tiempo, pero sin poder responder la pregunta que lo atormentaba desde hace años: decirle a Temari el motivo verdadero del delito que cometió o guardar el secreto para evitar que ella quisiera seguirlo en su exilio.
- te amo tanto Temari, que no puedo dejar que conozcas mis sentimientos… no puedo condenarte a vivir de esta manera.
De esa manera Shikamaru siguió su camino sin rumbo en el cual lo único que poseía era el recuerdo de su amada Temari y el amor que sentía por ella. Un amor tan sutil, pero profundo que solo era comparable con la melodía de la música ligera
…
Música ligera de soda estereo
