Una vez arriba, Spike empezó a recoger todo lo que había roto durante la pelea. La pared no tenía salvación al igual todo lo que había en los estantes. Pero las paredes de los hoteles eran muy finas, no sería difícil encontrar alguien que la arreglara rápido.

- Llamaré a alguien que arregle la pared (se ofreció tímidamente Spike)

- no será necesario.

- Insisto. Es lo mínimo. No sé que demonios me ha pasado antes (Spike hablaba calmadamente pero sin poder mirar a los ojos a Ángel, se sentía tan avergonzado, había atacado a su propio sire. Y Ángel en vez de descuartizarlo vivo, estaba ahí, con una escoba y un recogedor ayudándole a recoger todo el estropicio).

- Deberíamos hablar de eso, Spike (aunque Ángel seguía usando un tono suave Spike no pudo evitar ponerse tenso). Pero ahora no. Primero acabemos esto ¿vale?

- si, llamó a un albañil, conozco un tío que puede estar aquí en menos de 15 minutos, espera (y llamó des de el teléfono de Ángel. Ángel no dejaba de maravillarse con la naturalidad que Spike usaba todas sus cosa como si fueran propias. Y eso le hizo recordar el porque se había iniciado toda aquella trifulca. Por el baño).

- Mientas no viene el albañil, ¿porque no acabas de recoger le baño? (Ángel no quería sonar como si se lo estuviera ordenando así que utilizó un tono suave. Y Spike que sabía que no se lo estaba ordenando también sabía que tenía que hacerlo. Spike también se dio cuenta que todo se había desencadenado porque Ángel le había sentado mal que utilizara su baño).

- si, sire (hacía al menos 100 años que Spike no utilizaba ese tono de obediencia y sumisión con Ángel. Realmente sonaba miserable. Cualquiera hubiera sentido penita por el vampiro rubio platino).

El albañil llegó en 15 minutos. Cuando vio la pared. No hizo preguntas simplemente se puso a arreglarla. Justo cuando había empezado a trabajar, Ángel se acercó al trabajador y le preguntó si sería posible hacer una puerta en el lugar donde había ahora el agujero. El albañil, no hizo preguntas, aunque lo miró extrañado, pero hacer una puerta era más fácil, más rápido y más caro que poner una pared. Así que sonrió y se fue a por otros materiales a al furgoneta. Ángel fue al baño a ver como le iba a Spike.

- ¿Una puerta? (Spike preguntó, Ángel se había olvidado del oído de los vampiros).

- Si.

- Pero no es necesario, se puede hacer una pared.

- Y también una puerta (sentándose en la taza del lavabo). Y cuando haya hecho esa puerta le pediré que tapie la que da al pasillo.

- ¡Me vas a lapidar! (casi en pánico).

- ¿Qué? (Ángel no sabía de que narices le hablaba. Después cayó. Cuando era Ángelus alguna que otra vez lo había encerrado en una habitación y la había tapiado durante semanas, dejándolo consumirse por la sed y la claustrofobia) ¡No! (dijo indignado) Pero si vas a empezara comportarte como un recién nacido (haciendo referencia los vampiros jóvenes) te trataré como a tal. Y a partir de ahora vives bajo mi techo (pronunciando esas palabra Ángel le quitaba de forma inmediata la emancipación a Spike. Spike abrió mucho los ojos conmocionado), así sabré cuando entras y sales. Aunque en una temporada no vas a salir ni entrar mucho. Y no, no te voy a encerrar y tirar la llave. Solo vas a estar bajo arresto domiciliario.

- ¿Me vas a castigar sin salir? (riéndose como si fuera la mayor tontería del mundo)

- si, sin tele, ni juegos, ni teléfonos, ni ordenadores, ni nada.

- Ángel, no soy un niño. Quizás lo de antes haya sido

- Un gran error. El mayor que has hecho desde que te mordí. ¡Soy tu sire! ¿Te he de recordar que se les hace a los chiquillos que osan atacar a sus sires?

- Se les da una muerte ejemplar (dijo bajando la cabeza)

- Exacto, ¿sabes en que posición me deja eso a mí?

- Si, sire (en un susurro).

- Estarás castigado hasta que yo diga otra cosa y cuando el albañil se haya ido… (Ángel intentó calmarse se estaba alterando de nuevo) quiero que vayas a mi despacho y me esperes allí (señalando con el dedo hacía la puerta) Y William (haciendo que el vampiro detuviera su paso), ya sabes como esperan los chiquillos que no han sido buenos (Spike bajó aún más al cabeza).

- Si, sire.

- ¡Ahora, ve!