Insultos cuando terminen de leer, por favor.

Este capi también va dedicado a MJLupin27.

"Mil y un formas de pedir perdón, por Remus J Lupin el idiota enamorado"

Parte II

-Dora... ahí no pueden subirse las mujeres embarazadas...

-¡Pero a mi me encanta ese juego, Remus!

-Podrás hacerlo las veces que tú quieras una vez hayas tenido al bebé.

- ¡Ok, ok! Merlín, que aburrido es estar embarazada... ¡No se puede hacer nada!

Remus miraba divertido a su esposa, que retrocedía de la fila de una montaña rusa muggle.

-Sé que fue mi idea venir acá, Remus, pero no hay ninguna atracción para embarazadas...

-Si que las hay - El castaño señaló un carrusel a su izquierda, el cual podía ser fácilmente superado en velocidad por una tortuga. Tonks entornó la mirada, escudriñando al ojimiel - Oh vamos, súbete...

-Quizá para ti sea adrenalínico subirte a un pony Lupin, pero para mi no ¡Es un juego para bebés!

-Tú eres una niña, y llevas un bebé allí dentro... la convinación perfecta ¿No crees? - ella frunció el ceño - Oh, vamos... hazlo por mi.

Todos los que conocían a Nymphadora podían asegurar de que era una de las mujeres mas tercas y tozudas del mundo, cabezona y testaruda como ella sola (características, ciertamente, heredadas de su madre), pero ni ella ni un centenar de mujeres juntas podían resistirse a aquel rostro de Remus Lupin, radiante, feliz... y condenadamente encantador como el de un cachorrito abandonado.

-Bien, pero solo si te subes conmigo...

-No creo que los de tercera edad puedan subirse a un juego con tanta adrenalina querida, puede darme un paro cardíaco.

-No te preocupes. Puedo decir perfectamente que eres mi abuelo y me da miedo subir sola - ella le sonrió, con una de esas sonrisas que le hacían dar un vuelco el estómago - Pero entre nosotros... siempre está el maleficio imperius.

Rieron. Él la tomó de la cintura y la levantó para subirla sobre el caballo. Sentada sobre el mamífero ella se encontraba a la altura de Remus, quien por cierto era muy alto. Aprovechando la altura juntaron sus frentes y se miraron directo a los ojos, con una sonrisa imborrable en los labios.

-¿Te he dicho ya que eres lo más bello que he visto? - le preguntó Remus, embelezado.

-Nunca está de más que me lo recuerdes - bromeó ella, pero él no sonrió, solo siguó mirándola como si fuera la primera vez que se fijara bien en sus detalles.

-Lo digo en serio. Eres la criatura más bella que existe...

Sus labios se encontraron con suavidad, sin prisas. No sabían si era el efecto de estar sobre un carrusel que se movía, pero podían sentir como se les despegaban los pies de la tierra al hacer contacto con su piel. Los dedos entrelazados de Nymphadora en el cabello de Remus era el auténtico símbolo de querer anclarse a él para siempre, a su piel, a sus labios y a quellas sensaciones que le hacían cosquillas, al igual que las manos de él en su cintura, aferrándose con la mayor fuerza, con amor. Ella separó delicadamente sus labios de los de él, sin dejar de sonreirle y el castaño besándole toda la cara. Derrepente a Tonks le brillaron los ojos, con ilusión... Remus pensó que era por el amor que se cernía sobre ellos dos, hasta que la escuchó hablar.

-¡Algodón de azúcar! - gritó, emocionada. Él no pudo esconder una sonrisa - Remus.... quiero azúcar...

Si. Aunque fuera una mujer apasionada, una mujer con todas sus letras, siempre sería una niña. Su niña de azúcar.

Tomándola en sus brazos suavemente se bajaron del carrusel. Ella apenas puso los pies en la tierra corrió a adquirir el dulce como una niña pequeña. Y si Remus era sincero, tendría que admitir que eso era lo que lo había enamorado de esa bruja testaruda: Su niñez, su candidez... su eterna espontaneidad atrayente como la miel.

Podía recordar la primera vez que sintió con ella ese cosquilleo, como millones de hormigas recorriéndole el cuerpo.

FLASHBACK

Los cortinajes raídos de Grimmauld Place cubrían la escasa luz que se colaba en el interior de la casa. Ese sería su hogar de ahora en adelante, su refugio, su testigo de lunas llenas y amaneceres dolorosos. Su nuevo comienzo.

Dejó el pequeño baúl en el suelo junto a un horrible paragüero en forma de pata de trol. Se dedicó a mirar los objetos ancestrales que se exhibían en la casa de su mejor amigo mientras pensaba sobre si... ¿Qué sería de él de ahora en adelante? La verdad, su vida no tenía ningún sentido. Desde que pasó lo que pasó con sus amigos casi vivía por inercia, por la sola costumbre de respirar.

Suspiró, resignado a tener una vida maldita para siempre...

...Y como una ruptura de su ensimismamiento escuchó un estrépito y un golpe sordo, seguido por un quejido de dolor. Alertado por la presencia de alguien más en Grimmauld Place se giró varita en alto encontrándose con la figura de una mujer tendida en el piso. No una mujer cualquiera, eso podía notarse a kilómetros de distancia: Era una muchacha muy joven, de piel pálida y figura esbelta. Lucía unos jeans gastados, raídos, rajados... y una remera ajustada de color violeta. Y unos cortos cabellos de un color rosa chicle hasta los hombros, radiante. Y bueno, Remus creyó que definitivamente lo más llamativo de esa extraña era su cabello.

Hasta que vio sus ojos.

La muchacha alzó la vista. Ojos grandes, brillantes, de un color tan negro como el ébano... le daba la sensación de estar perdido en la inmensidad de la noche. Tan mágicos que, él estaba seguro, sus ojos podían contener todas las constelaciones, las galaxias, los planetas... un verdadero universo en la cara de una joven. Y le dieron ganas de perderse aún más... de explorar como un viajero espacial al que no le importaba zozobrar ni naufragar.

Ella se ruborizó al encontrarse frente a quien había hecho el ridículo... pero no demoró mucho en fijarse y prenderse a la mirada miel estupefacta. El perfecto choque entre sus ojos los conectó, en un contacto irreal, si Remus era sincero podía decir que era atraído por esos ojos con un magnetismo tan fuerte, que si algo no pasaba se quedaría para siempre mirándolos. Por fortuna (o por desgracia, según como se mire) unos alaridos de desesperación provenientes de un horrible cuadro en la pared los sacó de su letargo. Walburga Black chillaba incontrolablemenre, con los ojos desorbitados e inyectados en sangre. Remus recordó de un momento a otro su caballerosidad y ayudó a la muchacha a levantarse. El roce con su mano casi le hizo olvidar los gritos de la madre de Sirius.

-Debemos cerrar las cortinas para que se calle... - pronunció la chica, con una voz suave y ligeramente alarmada.

Se dirigeron ambos al cuadro de la aristócrata mujer. La muchacha cogió una de las sucias cortinas de terciopelo dispuesto a cerrarla, pero la dama Black habló.

-¡TÚ, ENGENDRO ASQUEROSO! ¡VERGÜENZA DE MI FAMILIA! ¡MUTACIÓN DEFECTUOSA!

Ella ni se inmutó, solo rió.

-Cállese vieja loca - miró a Remus - Ayúdame.

El castaño tomó el cortinaje, pero tampoco quedó libre de insultos.

-¡HÍBRIDO REPUGNANTE! ¡PROFANASTE A MI HIJO CON TU INMUNDICIA ANIMAL! ¡BESTIA...!

Antes de que la mujer siguiera despotricando a diestra y siniestra lograron cerrar las cortinas que, inmediatamente enmudecieron a la matriarca Black. Ambos lanzaron un suspiro de alivio. La chica sonrió.

-Veo que Walburga Black ya nos presentó. Soy "Mutación defectuosa"... pero también puedes llamarme Tonks. Mi nombre no me agrada mucho...

-Un gusto... Tonks - ella sonrió - Yo soy "Híbrido repugnante", pero aunque mi nombre no sea una maravilla prefiero que me llames por él. Soy Remus Lupin.

El castaño le extendió la mano amablemente a Tonks para estrechársela y comenzar bien, sin embargo no fue conciente de lo que pasó hasta que sintió los labios de la chica posarse lenta y suavemente sobre su mejilla, dejando el aliento tibio a su paso. Quemando. Su piel ardió de tal manera que pequeñas descargas eléctricas se trasladaron por sus músculos y nervios, recorriendo la columna vertebral de arriba a abajo, como un huracán de sensaciones, de colores, de vida...

La vio alejarse. Pero su olor cítrico no se iba... ni eso ni la sensación de sus labios sobre su piel.

FIN DEL FLASHBACK

-¿No quieres algodón, Remus? - Le ofreció ella con una sonrisa, mientras hacía su pedido en el carrito de los dulces.

-No. Pero sabes que no me podría resistir al chocolate.

Ella sonrió, pagó el algodón y se dirigió hacia Remus saboreandolo con picardía. Pavoneándose.

-¿Seguro que no quieres? - preguntó para luego sacar una porción más del dulce y llevárselo a la boca - Mmm... no hay nada más exquisito que esto.

Remus la tomó por la cintura y le robó un beso apasionado. Ella solo atinó a mover la lengua torpemente y sujetar bien el dulce que amenazaba con caer. Él se alejó con una sonrisa en los labios.

-Tienes razón, no hay nada más exquisito que tus labios.

Ella solo podía sorprenderse. A pesar de conocerse ambos al revés y al derecho Remus tenía la maldita capacidad de sonrojarla con un comentario elocuente, es más, aún podía lograr que su corazón se acelerara como un vendaval de invierno si se lo proponía. A veces le daba risa aquella situación. Ambos parecían unos quinceañeros, o al menos ella. Todos los días con Remus eran como volver a enamorarse, con más fuerza, con más ímpetu.

Ella le tomó la mano y entrelazó sus dedos con los de su marido. Decidida a demostrarle que ella tampoco olvidaba los detalles, lo tironeó suavemente para que la siguiera.

-¿Puedes hacernos desaparecer hasta Londres? - preguntó ella - Mi magia es una mierda...

-¿No te gustó el parque?

-No, no es eso. Sólo que... tengo una sorpresa para ti.

Él alzó las cejas, suspicaz. Más sin decir nada la tomó entre sus brazos y ambos desaparecieron con un solo movimiento.

Las calles estaban nevadas, casi vacías también por el hecho de ser navidad. Tonks volvió a tomar la mano de Remus y se puso a caminar mirando hacia todos lados, buscando...

-¿Segura no estás perdida? - bromeó él.

-No... venía seguido acá cuando era pequeña...

-¿Dónde me llevas, a una guardería?

Tonks lo miró entornando los ojos, pero no dijo nada. Luego de caminar unos minutos llegaron a una casa grande. Tonks presionó el botón del citófono y se frotó las manos con nerviosismo.

-¿Si? - preguntó una voz masculina por el aparato muggle.

-Este... Soy Nymphadora... la hija de Ted...

-¡Niña mía! Pasa, pasa...

La puerta, alta e imponente, se abrió de par en par con un sonoro ruido mecánico. Ambos entraron a un vestíbulo espacioso y vacío de gente. Todo bastante pulcro...

-¡Nymphadora! - un hombre, bonachón y con un bigote prominente (algo parecido al padre de Dora...) se dirigió a paso veloz hacia la pareja mientras ella hacía una mueca de disgusto. Sin embargo se detuvo a un par de pasos de distancia mirando a Tonks - Dios santísimo... ¡Estás encinta!

-Si... yo quería...

Pero el hombre no la escuchaba. Se acercó para inspeccionar el vientre de la mujer con la vista y palpándolo suavemente.

-Cinco meses, un poco falta para los seis, si... Será bastante grande, aunque te encuentro a ti muy delgada - el barrigón miró a Tonks con algo de reproche en los ojos, sin embargo su mirada se desvió hacia Remus, que había pasado desapercibido completamente para él - ¡Jesús, María y José! soy un grosero. Mi nombre es Henry Taylor, soy un buen amigo del padre de Nymphadora.

-Remus Lupin, mucho gusto - el castaño estrechó la mano del hombre - Esposo de Dora...

-¡Vaya vaya! si que tendrá buenos genes el bandido - Henry le guiñó un ojo a Tonks. Remus no sabía por qué ese hombre le hacía sentirse tan incómodo...

-Eh... tío Henry - interrumpió ella - me preguntaba si... podrías hacerme una ecografía...

¿Ecografía? ¿Qué diantres es eso? - se preguntó Remus.

-¿No te la has hecho ya? ¡Caramba, niña. Haberlo dicho antes! - Tonks puso los ojos en blanco - Síganme, síganme...

Cruzaron el vestíbulo y entraron a una habitación contigua al salón. Era espaciosa, blanca y bastante limpia y fría. Tenía una camilla espaciosa y unos aparatos muggles que lo hacían sentirse como en San Mungo. Vio como su esposa se recostaba en la camilla y se subía la ropa para descubrir su vientre. A pesar de la extraña situación, Remus pudo percatarse de lo nerviosa que estaba por el tembor en sus manos. Henry esparció un líquido viscoso y transparente como un gel por el vientre de ella hasta cubrirlo casi por completo. El castaño no podía estar más confundido, era un poco inexperto en medicina muggle. Vio también como el hombre untaba de aquella crema en un aparato y lo apoyaba en el vientre de Tonks apretando con suavidad.

-Vamos a ver - Henry dedicó su atención a una especie de televisión. Se podian ver manchas sin forma definida, todo en tonalidad blanco y negro... estaba comenzando a sentirse aún más confundido cuando vio algo moverse.

Quizá no era un experto en el tema... pero juraría que estaba viendo unas pequeñas piernecitas...

-¿Lo ves, Remus? - le preguntó su mujer, mirándolo - Es nuestro bebé...

Y si, lo había deducido. Pero cuando Tonks se lo dijo fue como si su cuerpo titilara y su corazón se ensachara tomando dimensiones exuberantes. Sus extremidades cosquillearon agradablemente, se transformaron en congoja y un nudo se le formó en la garganta. Tenía ganas de llorar... si, pero no por las ganas que tuvo toda su vida. No por ser viejo, ni pobre, ni peligroso. No por estar siempre solo, por estar maldito. Si no por una sensación parecida al haber sacado el premio anual... pero elevada a mil, a un millón...

Pensándolo bien no se parecía tanto a eso.

Era como querer adelantar el tiempo y tener a ese pequeñín en los brazos. Tocar aquellas manitas frágiles y besarle los deditos de los pies. Protegerlo de todo. Amarlo. Enseñarle y quedarse siempre para que no le hicieran daño. Sentía como su vello se erizaba un poco al recordar que el no había querido ser padre y que casi le había abandonado, que quería privarse de esa sensación que le estaba reviviendo el alma ya tan agotada de sufrir.

Y escuchó algo que hizo que su corazón se apretara más contra su pecho.

Un ruido seco, contínuo, un vaivén. Un sonido rápido y tierno, un sonido de vida. El latido de un corazón. El corazón de su bebé, de su hijo, del niño que fue engendrado con tanto amor, con el amor de su vida. Porque ahora que la veía con esos ojos brillando más aún, con su pecho agitado como si no pudiera contener las emociones, podía asegurar, jurar y gritar que Nymphadora Tonks era el amor de su vida. Si que lo era... y quería decírselo, que todo el mundo se enterase... pero la sensación de tener algo tan grande en el pecho causaba que su voz no llegara ni a formarse... a penas podía mover los labios.

-¿Quieren saber el sexo del bebé? - preguntó Henry. Aunque su voz sonó lejana.

-No... - respondió Tonks, con un hilo de voz - Pero si tú quieres saberlo, Remus, no me opongo...

-Me conformo con saber si está sano - balbuceó, con su ronca voz transformada en un quejido.

-Perfectamente sano - inquirió Henry, inflando el pecho - Ambos deben de estar muy orgullosos. Su bebé es un pequeño fortachón, saludable y precioso - Al ver el rostro de ambos, Henry sonrió y salió sigilosamente de la habitación.

Tonks dirigió su mirada hacia su esposo, y su rostro embelezado le hacía sentir un cosquilleo maravilloso.

-Se que a lo mejor... esperabas un poco más como regalo de nuestra primera navidad casados - dijo - Pero fue algo bastante improvisado...

Él, uniéndose al contacto visual le sonrió y caminó hacia ella, entrelazó sus dedos en su cabello y la observó larga y tendidamente.

-Gracias - susurró. Ella comprendió que no podía hablar, así que solo se inclinó un poco para besar sus labios.

Y ahí se quedaron ambos. Esperando a lo que sería lo más importante en sus vidas. Besándose en la camilla de una fría habitación, con el sonido de la vida, de un pequeño corazón, endulzando su existencia.

Por siempre.

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Tengo miedo. El espíritu de Voldemort me ha estado persiguiendo y asustando por las noches... y más terribles son aún los hipógrifos en celo que me mandó Tildis... ¡Pero no tenía ni tiempo ni inspiración! De verdad lo siento... me demoré más de un mes en actualizar... pero de verdad no se me ocurría nada u.u... en serio, escribí ahora más de la mitad del capi porque me llegó la inspiración de golpe y no quise desaprovecharla. Las que son escritoras me entienden... a veces una tiene la cabeza tan vacía que nada se puede hacer. Espero me perdonen... para la próxima trataré de no demorar tanto. Respondo reviews.

Amarissima: Si :S yo también me cohibí un poco con varios lemmon, es extraño pero suele suceder. A mi Jack también me dio pena... a veces me daban ganas de que de verdad se quedara con Dora (ojo, pero no hay como Remus) se lo merece igual, pobre :(. Y eso de traicionar a alguien... nunca lo he hecho y espero no hacerlo (aunque no te lo niego, debe tener su lado excitate xD) Espero con ansias que actualices verano... con el último capítulo me hiperventilé (Y espero que me lo dediques, eh? jaja) Besos!

Krisy Weasley Granger: ¡Gracias! La verdad yo también al capi anterior le daba un 10 en ternura (y a este le doy un 20, no es apto para diabéticos) Bueno, yo creo que a la larga Remus tendrá que hacer méritos, es decir todos los meses que quedan... algo así no es tan fácil de olvidar. Perdón por demorar... no tengo más excusas que la falta de inspiración :( Besotes!

MJLupin27: ¡Si! lo más cómico es que resucité para volver a morir por más tiempo... de veras nena lo siento mucho, y más lo sentía por ti porque se que te gusta mi fic y eres re fiel con leerlo y dejarme reviews... pero por ti lo hice re dulce y te lo dediqué, deverdad espero que te haya gustado :). Un beso enorme y trataré de no demorarme tanto para el próximo xD.

tildita: ¡Tus hipógrifos volvieron a cruzar la cordillera, me asustan! Te debo dar las gracias tildis, porque al entrar al facebook y al leer tu mensaje en pet society (de tu mascota groucho que es un amor) me entró toda la inspiración y escribí de sopetón el capítulo jaja. O si no dudo que habría actualizado. Tú lo has dicho, el "terror rosa" tiene dueño (y qué dueño, merlín) pero en fin, como tu dijiste vale esperar a nuestro querido licántropo... la reconciliación... uf! Besos de chocolate!

fiona garay: ¿Amas a Remus? si... yo tambiéen jajaja. Gracias por los elogios... todas me tienen el ego por las nubes jajajaj. Y perdón por el retraso... pero las crisis de inspiración... no se las doy a nadie! Besotes de chocolate!

maximuski: Si... yo también soy una maldita... yo hice sufrir al pobre Jack.. xD pero bueno, el se arriesgó, no? Estoy trabajando en tu reto... así que en una de esas me vuelves a leer seguido ;) Saludos!

Ely: Por no subir pronto la segunda parte Voldemort me tiene con los pelos de punta, hay que ver... pero me lo merezco xD. Espero que te haya gustado el capi... y mil disculpas (again) por la demora :( Cuidate!

Si aman a Remus me dejarán un lindo review :) Go!