Star Wars pertenece a George Lucas y ahora, también a Disney. Los libros en el cual está basado esto fueron creados por Jeffrey Brown; en cuanto a la trama se podría decir que 75/15 dividida entre Jeffrey y yo.


11

La ultima vez que Kendal Ozzel vio al Lord Oscuro se había salvado por los pelos de una ejecución segura. Él mismo siempre se jactaba de lo inteligente que era y como estaba por sobre los demás, pero está vez no había nada que su fanfarronería pudiera hacer por él. No importaba cuan inteligente o creativo pudiese ser, sus días estaban contados. A lo único que podía aferrarse en ese momento era en evitar a Darth Vader tanto como pudiese, mantenerse alejado y con un perfil bajo, casi inexistente. Y rogar piedad.

Para su mala suerte, su cargo no le permitía mantener el perfil bajo que tanto le hubiera gustado, pero ya se había aclarado que Kendal es inteligente y sumamente creativo. Así que después de escurrirse por toda la nave tratando esconderse de su Señor, dio con la clave. Era sumamente sencillo y le permitiría ―si jugaba bastante bien sus cartas― vivir el tiempo suficiente como para pedir un traslado o algo así. Cualquier cosa que lo sacara de allí. El plan consistía básicamente en convertirse en el mejor amigo de los renacuajos.

Por fortuna, uno o ambos criajos pululaban de manera constante en el puente al lado de su infame padre y hasta el momento eso le había permitido hacer todo tipo de contacto con su jefe sin temer ―al menos no mucho― que lo estrangulara. Después de su previa experiencia se dio cuenta que Lord Vader no hacía nada "malvado" frente a ninguno de los dos, y más recientemente también se dio cuenta que había algunos soldados que gozaban de algún tipo de trato especial. El descubrimiento no le había tomado mucho tiempo, incluso diría que fue un golpe de suerte.

Fue un día que estaba patrullando por los pasillos, no le gustaba, pero quería mantenerse alejado del puente tanto como pudiese. Y caminando por allí se topó con los dos mocosos jugando con un Stormtropper. En su rostro se colocó una sonrisa zorruna y se relamió los labios, impaciente por regañar a tan descuidado soldado. Apenas y había dado un paso cuando otro se le adelantó y comenzó su diatriba contra el al parecer novato, quien se notaba claramente nervioso: sabía que por muy tiernos que fuesen los niños no debía descuidar su puesto.

De la nada y como salido de las mismísimas sombras, Lord Vader apareció y echó al otro soldado, mientras tanto el novato temblaba de pies a cabeza. Para su asombro, no se le dijo nada y los niños insistieron en que continuara jugando con ellos, y como el Lord Oscuro permanecía allí y él aun no estaba muerto, hizo todo lo que los niños le pidieron. Mas tarde cuando Ozzel estaba nuevamente en su camarote feliz de haber sobrevivido otra jornada se dio cuenta del enorme descubrimiento. Y desde ese día había tratado de acercarse a los pequeños, aunque estos no le hicieran caso.

―Er... ―Kendal se quedó en blanco un segundo y no supo que decir ―Su hijo se parece mucho a usted, Lord Vader. Ambos, Lord Oscuro e hijo no le prestaron la más mínima atención, uno no le veía el caso y al otro Kendal Ozzel le daba miedo.

Sí, tenía que hacerse amigo de esos mocosos tan rápido como pudiese.


―¿Qué?

―¿Pus qué?

―¡Pus éntrale!

―¡Pus como vas!

Y eso, amigos míos, es lo único que tengo que decir sobre cualquier cosa.