PAWNS: PEONES
Autor: velvet mace
¡Beta reader: ekhary
LA NOTA
Capítulo once
Winry odiaba admitirlo, pero se volvía cada vez más y más fácil ignorar al guardia que seguía a Al a donde quiera que fuera. Aunque nunca fue muy modesta en cuanto a vestir se refiere, y definitivamente no le importaba una mirada atenta de un extraño, había algo en las muestras públicas de afecto que simplemente no funcionaba con ella. Por lo tanto, se sentía un poco raro estar besando a Al en una parte solitaria del parque, con un tipo que no conocía sentado en una piedra justo enfrente de su banca.
Y aunque se estaba volviendo inmune, no pudo evitar un grito sofocado de indignación cuando Al pasó una mano por debajo de su blusa para sentirla. Sus ojos fueron rápidamente hacia el guardia que estaba, obviamente, observando.
Sintió sus dedos deslizarse debajo de su sujetador y se tensó por completo. "Al," le susurró en tono de advertencia.
Los dedos se
alejaron y Al se separó con una expresión algo
avergonzada en su rostro. "Me pregunto si nos dejarían ir
a un hotel." se preguntó.
Sus dedos estaban fuera,
pero había algo incómodo que se quedó en su
sujetador. Winry sintió un momento de confusión cuando
se dio cuenta de que Al había dejado una nota doblada en la
copa.
"Podríamos preguntarle," dijo Winry.
Miraron al guardia. "Tengo órdenes de no perderte de vista. Lo que hagan es asunto suyo, mientras no viole las reglas." Sonrió de forma no muy tranquilizante.
"Está bien," dijo Winry disgustada. "Lo siento Al. Aún me queda un poco de respeto por mi misma."
Al suspiró y se encogió de hombros. "Entonces, vamos a caminar. ¿Tienes hambre?"
Empezaron a caminar. La nota empezaba a molestarle. "No, pero podría usar un baño." dijo.
"Vi uno por aquí."
El guardia se quedó afuera con Al mientras Winry entraba en el tenuemente iluminado, húmedo y frío baño público. Ya adentro, saco rápidamente la nota.
No era la letra de Al. Las cosas que pedía no eran la clase de cosas que Al pediría. Pero Al se la había dado, y sin duda sabía lo que decía. No estaba segura de confiar en Mustang como Al lo hacía, pero en realidad no importaba. Lo hacía por que Al quería que lo hiciera. Leyó por segunda vez para memorizar las instrucciones y lo rompió en pedacitos, que tiró por el retrete.
Al y el guardia estaban platicando cuando salió. Como si todos fueran buenos amigos. Como si la situación fuera remotamente normal.
"Vamos," les dijo. Pasearon por el parque, Al sostenía su mano y el guardia los seguía a unos pasos de distancia. Pasaron por una joyería y Winry entró junto con Al. Miraron un rato, pero no compraron nada. Repitieron la rutina en una tienda de sombreros.
Y después se detuvieron en un lugar de tatuajes.
Sintiéndose un poco traviesa, Winry hizo lo que la nota le pedía hacer. Miró los tatuajes pegados en la pared y notó uno. Una pequeña y simple estrella. Probablemente no dolería mucho y le recordaba los tiempos pacíficos en que se acostaban bajo el cielo nocturno, solo Al y Ed y ella.
"Qué lindo," dijo. "Oh, Al, deberíamos hacernos tatuajes iguales. Una amiga mía y su novio tienen unos. Mira, esa estrella es adorable."
"No estoy seguro de que me dejen tatuarme," dijo Al, fingiendo sorpresa.
"Oh, pero es sólo una estrella. No es un círculo de transmutación ni nada. Y es tan pequeña." Winry miró al guardia. "Oh, por favor, por favor."
El guardia parecía incómodo. "Le tendrán que dar un permiso, pero no veo por qué se negarían a que se ponga una estrella. Mientras no sea un círculo, creo que estará bien."
Al sonrió y Winry notó la conciencia de la situación que tenía en su mirada.
"Vamos a ver cuánto cuesta," dijo Winry, y entraron.
En la tienda, Al hizo lo suyo. Dio dos pasos y después se tropezó espectacularmente, cayendo sobre un montón de playeras y airándolo todo al suelo. "Perdón." dijo, empezando a recoger.
El dueño de la tienda empezó a moverse, pero Winry tocó su brazo completamente tatuado. Le pregunto, en voz baja. La miró con sorpresa, después miró al guardia ayudando a Al a recoger. Lo pensó un poco y después le susurró una cantidad.
Era muchísimo más de lo que esperaba, Al y ella no iban a comprar nada pronto, pero asintió. "¿Cuánto va a tardar?"
"Dame dos semanas. Necesito dar un adelanto."
"Está
bien, volveremos el viernes, cuando nos paguen, te daré el
dinero entonces."
"Seguro. Dos semanas después de
eso."
El guardia y Al regresaron. "Es más caro de
lo que pensé. Vamos a hacerlo el viernes cuando nos paguen."
Dijo. "Si te dan permiso."
Al asintió.
PRIVACIDAD
Midnight no se sorprendió cuando Al entró a su
oficina. Técnicamente, era el día libre del niño.
También el suyo, pero Midnight ya se había olvidado del
significado del tiempo libre. Entre reuniones, dirigir a su gente,
papeleo y tratar de estar al corriente con lo que los Elric y Mustang
estaban haciendo, tenía varios trabajos de tiempo
completo.
Hizo a un lado el documento que estaba leyendo para
prestarle toda su atención al otro alquimista.
El niño
estaba enojado. Lo podía asegurar solo por que conocía
bien las expresiones de Al, o la falta de estas. El niño
sonreía con facilidad cuando estaba feliz, pero cuando estaba
verdaderamente enojado su rostro redondo adoptaba un aire plácido,
y solo el frío y la dureza de su mirada traicionaban la
profundidad de sus emociones.
"¿A qué le debo
el placer de tu actitud?" preguntó Midnight.
"Quiero
privacidad."
"¿A qué te refieres?"
"Me
refiero, a que Winry y yo no somos ningún espectáculo
sexual vulgar para los guardias."
Midnight suspiró.
"Eres un miembro muy valioso de mi personal. En estos días
no es seguro dejarte salir sin un escolta. Hay agentes de los
enemigos por todos lados."
Al incluso puso los ojos en
blanco. "Dame algo de crédito," dijo. "Ya se
que no están ahí para protegerme. Están ahí
para asegurarse de que no le paso secretos del estado a Winry. En
todo este tiempo, ¿Alguna vez les he DADO alguna razón
para que duden de mi discreción?"
Midnight lo pensó
un momento antes de darle la razón. "No."
"Firme
los papeles de enlistamiento. Ustedes me tienen." Continuó
Al. "Ya es hora de que me traten como un voluntario, y no como a
un conscripto recién capturado o a un prisionero."
"¿Qué
propones?"
"Un maldito tiempo en PRIVADO con mi novia.
Supongo que alguna vez tuvo una novia."
Midnight sonrió.
"Recuerdo levemente esos tiempos. " Se acerco. "Digo
en serio lo de los agentes. Cuando estás afuera, la seguridad
es lo más importante."
"Bueno, ¿Qué
tal si dejan a Winry entrar en mi habitación? Sabe que no vivo
en un dormitorio. El lugar en el que me tienen es prácticamente
un departamento. Y es privado, y no es como si fuera a escandalizar a
algún compañero de cuarto o algo así."
Midnight
lo pensó. La habitación que le habían dado a Al
estaba diseñada para un oficial con un rango no menor de
Mayor, mucho más lujoso de lo que se merecía un
especialista. Había razones para que tuviera esa habitación.
Primero, aislaba al niño, lo que hacía más fácil
vigilar su idas y venidas. Segundo, era un incentivo para que
trabajara – era algo que se le podía quitar. Midnight dudaba
que al niño le gustara perder su baño privado. Tercero,
estaba en el mismo edificio en el que trabajaban, reduciendo la
seguridad que se necesitaba a su alrededor... aunque él
protestara, en realidad si necesitaba una escolta. Al era,
simplemente, irremplazable.
No había una razón real
para evitar que Al viera a su novia en su cuarto. Aún así,
sería saltarse el protocolo de forma impresionante. Algo a lo
que sus superiores levantarían una ceja. La única
excusa que se le vino a la mente en ese momento fue "El
laboratorio número cinco es una instalación de alta
seguridad. Necesitará aprobación."
"Entonces
désela."
Midnight se agarró la barbilla. "Está
bien. Aunque se verá extraño. Encaminar a los menores
de edad a que tengan sexo no es la forma en la que el Ejército
funciona normalmente. Usen protección. Si se embaraza no será
bueno para ninguno de nosotros dos."
Al parecía
aliviado. "Oh, una última cosa." dijo.
"Estás
muy necesitado de favores el día de hoy" dijo Midnight,
arrastrando las palabras. "Por suerte, estoy de buen
humor."
"Quiero hacerme un tatuaje. No un círculo
de transmutación, sólo una pequeña estrella, en
mi mano."
De hecho, Midnight esperaba esta petición.
Se lo había informado Ashfell. "Sí, solo si yo
estoy ahí para mirar. Nada de trampas."
Al levantó
una ceja.
"Tómalo o déjalo."
"Lo
tomo." Con sospecha, añadió. "¿Por qué
la repentina generosidad?"
Midnight levantó el extremo
de sus labios. "Mañana empezamos a usar perros. Espero
que no haya más remordimientos de conciencia sobre el asunto,
o tal vez cambie de parecer respecto a tus necesidades de
privacidad."
Al palideció y tragó con trabajos.
"Te puedes retirar." dijo Midnight, y le hizo una seña
para que se fuera.
EL LÍMITE
Ed se inclinó sobre la jaula, su mano en la rodilla
para balancearse. El animal se abalanzó contra él, sus
dientes chocando con los barrotes. Ed se alejó rápidamente,
limpiándose una gota de la saliva de la bestia de su mejilla.
"¿Qué demonios les hicieron para que estuvieran
tan enojados?"
Al estaba parado tan lejos de la jaula como
podía sin salirse del cuarto.
"Lo torturaron,"
dijo Roy. "Mira las patas."
"Qué demonios."
Dijo Ed. "¿Por qué harían eso? Eso sólo
un pobre perro rabioso."
"El por qué no es
importante," dijo Roy suavemente. "Lo importante es saber
si está en nuestro poder quitarle ese miedo y ese
sufrimiento."
Ed sintió la repulsión subirle
por la garganta, y sintió un sabor de bilis. Era enfermo.
Enfermo y retorcido.
Al habló, aun volteado y viendo al
piso. "Roy, Ed, quien sea, solo callen a la maldita cosa de una
vez. No quiero oírlo."
"Si tan solo me regresaran
mi brazo, lo podría sedar mucho más fácil."
Gruñó Ed. Volteó a ver si el guardia había
captado la indirecta. Si lo hizo, no daba ninguna señal de
ello.
Suspirando, tomó el arma cargada de la mesa y puso el
dardo emplumado en un costado del perro. Nadie habló mientras
el animal aullaba, y después se calló.
Ed se dio la
vuelta y vio a Roy intercambiando algunas señales rápidas
con Al. Sus cuerpos tapaban mucho para que Ed viera de que hablaban
exactamente, pero no había duda en la forma en que se
endurecían las facciones de Al. Los hombros de Roy se movían.
Ed sabía que estaba diciendo algo más. Repentinamente,
la mirada de Al se suavizó y volteó la cabeza, como
derrotado.
Maldito Roy, ¿Qué le estaba haciendo a
Al?. Fuera lo que fuere, era hora de detenerlo. "Oye, Roy, no
puedo sacar a esta cosa yo solo, ven y ayúdame."
"Odio
esto." murmuró Al en voz alta.
Ed fue a tranquilizar a
Al mientras Roy luchaba por sacar al animal inconsciente de su caja.
"Yo también odio esto, pero no podemos hacer nada. Vamos,
sólo hay que hacerlo. Puedo dibujar el círculo si tú
quieres."
Al hizo a un lado su brazo sostenido. "Estoy
bien. Solo estoy de mal humor. Puedo dibujar tu círculo."
Ed
retrocedió. No había visto a Al así en mucho
tiempo. "¿Hice algo...?" Preguntó.
"No
hermano. Esto no es contigo, para variar." Había un
resentimiento apagado en su voz que sugería que tal vez todo
ERA sobre él de alguna forma.
"¿Qué
hice?" Preguntó Ed, empezando a sentir un ardor. Pensó
en su comportamiento en los últimos días pero no se le
ocurrió nada. A menos que fuera que había tomado los
círculos de transmutación dolorosamente pensados una y
otra vez de su hermano, y los había retocado.
Dios... ¿Era
eso? Los círculos eran verdaderamente impresionantes, la
primera vez que Ed los vio su primer impulso había sido
preguntarse en que clase de viaje de fantasía se había
subido su hermano cuando se le ocurrieron. Un círculo sin
líneas rectas, solo una serie de espirales que se
interceptaban y se enredaban como en una especie de laberinto loco,
era raro y verdaderamente innovador. Casi no parecía círculo
de transmutación, sino el garabato de un niño. Excepto
que había un método en toda esa locura, cada
intersección estaba planeada, las líneas representaban
la memoria, patrones, propiedades físicas, químicas,
caos: de alguna forma, todo se unía limpiamente.
Todo lo
que Ed había hecho era un revestimiento, algo para asegurar la
precisión, concentrar el poder, prevenir daño
colateral. Pero ahora, repentinamente, era SU círculo, y ya no
el círculo de su hermano.
Midnight no ayudaba en absoluto.
Alabando a Ed por sus mejoras, como si Ed quisiera la aprobación
de ese tipo. Hacía esto por que era lo que tenía que
hacer para ver a su hermano. Tener la aprobación de Midnight
lo hacía aun más detestable.
Como si leyera sus
pensamientos, Midnight apareció en la puerta para su visita
diaria. Entró mientras Roy estaba ocupado rasurando una parte
del costado del perro. El animal era tan salvaje, que aparentemente
los técnicos no quisieron lidiar con un paso tan necesario
pero mundano.
Midnight miró al perro y después miró
a Al, aún parado en una esquina y mirando a otro lado, con las
facciones endurecidas.
"¿Qué dije Al?"
Al
lo miró rápidamente, con los ojos fríos, llenos
de furia. "Espere a que haga algo malo antes de morderme,
SEÑOR." Tomo el lápiz de cera y se dirigió
al perro.
"Escucha Al," dijo Ed de nuevo. "Yo lo
haré, no importa."
"Dije que no necesitaba tu
ayuda. Esto es para lo que me enlisté. Puedo hacer mi propio
trabajo, maldita sea."
Y eso fue un golpe bajo para Ed. "Ah
si, ¿Y POR QUE te enlistaste Al?"
Al miró
rápidamente a Midnight. "No te incumbe." Le temblaba
la mano mientras dibujaba el círculo.
Ed sintió que temblaba también, con furia contenida. "Si pues creo que SI me incumbe. Ni siquiera estaría aquí, ahora si no hubiera tratado de rescatarte. Cuando llegue aquí me enteré que te habías enlistado como VOLUNTARIO. Ahora estoy en la cárcel por que traté de salvarte. Creo que merezco saber por que lo hiciste."
Midnight interrumpió,
"¡Oigan ustedes, tranquilícense!"
"No
necesitaba que me rescataras. Tú elegiste hacerlo. Decidiste
regresar tu reloj y desertar y entrar en los cuarteles de los
conscriptos y hacer un desastre. No trates de echarme la culpa de tu
vida a mí."
"Tu círculo parece mierda," dijo Ed.
"Jódete hermano. Y deja de tratar de hacer que todo lo que pase en mi vida sea sobre ti. Y todo lo que haces sobre mí. Te dije que estoy de mal humor. No tiene nada que ver contigo. Tan solo déjame solo, maldita sea."
"¡Ed, Al cálmense!" dijo
Midnight, más alto.
Ed se dio la vuelta y miró a su
jefe. "Hazte a un lado, esto no te interesa."
"El
círculo que tu hermano trata de dibujar me interesa y tú
te metes en el camino. Cálmate o regresas a tu celda."
Ed
se dio la vuelta. "Jódete." Dijo y ligeramente le
levantó el dedo. "¿Por qué demonios tenías
que torturar al pobre perro, pendejo. Sabes que a Al le gustan los
animales."
Y de repente, el mundo se oscureció, y sintió que lo empujaban contra una pared. "Ya me cansé de tu actitud," dijo Midnight. "Guardia. Llévelo a su celda. También a Mustang."
"No metas a Roy
en esto, no tuvo nada que ver."
"Cállate,
Fullmetal."
Lo llevaron a ciegas de regreso a su celda. No
fue hasta que lo empujaron dentro que Midnight le regresó la
visión y pudo ver donde estaba.
Se dio la vuelta para volver a saltar sobre Midnight, pero se dio cuenta de que Roy era llevado más allá del pasillo. "¡Oye!" Gritó "¿Qué demonios…?"
La puerta se cerró.
FUERA DE LO NORMAL
Cuando solo quedaron el guardia y él en la habitación, Al tomó la navaja y rasuró una nueva parte en el perro. Dibujó el círculo de nuevo, por que su hermano tenía razón, lo había arruinado la primera vez.
Era más fácil hacerlo sin una audiencia. Era más fácil no pensar en lo que estaba haciendo, sabiendo que nadie iba a ver la vergüenza de su derrota, o la vergüenza de su éxito. Si la prueba funcionaba, no solo iba a eliminar el recuerdo del dolor, sino también el stress y el miedo que la acompañaban. El perro sería un compañero feliz y dócil cuando terminara… si funcionaba.
Trató de no mirar las patas que aún tenían los electrodos pegados a ellas.
Roy tenía razón. Iba a eliminar su sufrimiento.
Roy siempre tenía razón.
Siempre.
Y eso era lo que Al más odiaba, por que Roy le había dicho con señas que sería ÉL, el que cometería el pecado cuando llegara la hora. Nadie más.
Y era por eso que no podía dejar que Ed cargara con sus problemas. Por mucho que odiara hacerle esto al perro, tenía que hacerlo de todas formas. Sólo le quedaba esperar que cuando la verdadera prueba llegara, su corazón fuera lo suficientemente fuerte.
Ed no lo entendería. Al había contestado con señas. Se va a horrorizar de mí.
Cuando llegue la hora, había contestado Roy, También me encargaré de eso.
Y al no lo dudaba en absoluto. Por que Roy siempre tenía razón.
