Declaimer: Los nombres de los siguientes personajes son propiedad de la rubia teniña y la W•B. Nombres que no aparecieron en Harry Potter, son propiedad MIA (EmmaPotter15) y de nadie más, si alguno se parece a la realidad es pura coincidencia.


BY: EmmaPotter15 (cambio de nick xk no me quiero parecer a la rubia ni tantico, las razones estan en mi bio)

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Volviendo a empezar

Londres/Inglaterra.

Hora local: 2:12 PM

El viento viajaba de una manera inusual, y unas cuantas gotas de lluvia caían sobre la cara de los apresurados peatones.

A finales de mes se podía observar que el invierno daba aun más su arribo, y que se iba a quedar mucho tiempo de lo esperado.

Explicarle a Harry lo que había pasado, no fue trabajo fácil, pero aun más difícil, fue decirles a el equipo de los Chudley Cannons lo que sucedía.

- ¿Pretenden que les creamos esa historia? – Preguntó una muy desconfiada Catherine, arqueando las cejas – Ósea…es una….es una locura.

- La Cat tiene razón – exclamó Kevin, el cual estaba sentado en una butaca - ¿Qué James nunca existió, y que en su lugar estaba era Harry Potter¡Por favor!

- Pues créelo – le dijo una voz gruesa, saliendo por una puerta de una habitación – Ellos te están diciendo la verdad, igual no hay razón para mentirles.

Kevin y todos los del equipo, incluido Ronald, lo quedaron mirando fijamente.

- Pero si eres la replica de James…- comentó Kelly, la cual lo escudriñaba con la mirada – Es imposible que…

- James Patterson nunca existió – hablo Hermione, ahora mucho mas seria – Solo fue un nombre que el señor Nostradamus inventó para protegerlo.

- ¿Protegerlo? – Repitió David, levantando una ceja - ¿Cómo así?

- Una vez el salvamento de almas esta completado – intervino Nostradamus - No puedes decirle a el susodicho la persona real que es, porque todos tus recuerdos han sido borrados, y si le dices la verdad, puedes provocar que se enloquezca o algo peor.

David abrió los ojos como platos, y agacho la cabeza lentamente.

El moreno se acerco a Hermione, y le sonrió. La castaña le devolvió la sonrisa, pero con nerviosismo. Aun estaba en estado de Shock por lo que había pasado…es que…no lo podía creer, pero estaba tan feliz de volver a estar junto a el….

ººººººººººº

- El vuelo 506 procedente de la ciudad de Varsovia/Polonia, esta haciendo su arribo en estos momentos – comentaba una vocecilla – Repito, El vuelo 506 procedente de la ciudad de Varsovia/Polonia, esta haciendo su arribo en estos momentos, por favor reclamar su equipaje por la puerta número 15.

- ¡2 Días! – Exclamaba un furioso pelirrojo, bajando por las escalinatas del avión – ¡Seguramente aquella vocecilla molesta va a estar en mi cabeza hasta el final de mis días!

- ¡No digas tonterías! – le bramo una rubia entre dientes – Además, ni fue tan largo.

- ¡Si, claro, eso dilo tú! – le espetó el Weasley, bufando por lo bajo – Nunca vuelvo a montarme en un avión muggle.

- ¿De quien fue la idea de venir a Londres? – le preguntó Luna, arqueando las cejas.

- Pero ¿De quien fue la idea de viajar en avión? – la mujer blanqueó los ojos y cargó mejor a su hija.

- Bien, ahora ¿Dónde vamos a dormir? – el joven se quedo parado, y la miro con una sonrisa.

- Este…no se.

Luna lo miro exasperada, y coloco su mano izquierda en la cadera. Ron la miro con temor, porque sabía que cuando la rubia hacia eso, era porque se estaba enfadando.

- Ronald Bilius Weasley, no me digas que no pensaste en eso antes de venir aquí – el hombre se mordí el labio inferior, y la miro inocente.

- Pues…más o menos – contestó, encogiéndose de hombros. Luna bufó con rabia, y blanqueo los ojos.

- Díos, eres sinceramente un caso perdido – exclamó, dirigiéndose hacia la entrada del aeropuerto.

- ¿A donde vas? – le preguntó su esposo, agarrando las valijas con rapidez.

- Pues a casa de mi padre – respondió la chica, y se perdió por la puerta corrediza.

ºººººººº

- ¿Te gusto la casa, amor? – le preguntaba un pelinegro, a una jovencita pecosa ya en la sala.

La muchacha giro sobre sus talones, y lo miro fijamente – ¡Me encanto! – exclamo emocionada.

A las 7:30 de la mañana habían llegado a Londres, y en esos momentos estaban organizando su nueva casa.

Como Neville se lo había dicho, su nuevo hogar quedaba en el centro de la ciudad, muy cerca del cementerio donde habían enterrado a Harry.

- Estoy muy a gusto aquí, muchas gracias Neville – y le dio un corto beso en los labios.

º/HH/º

- ¡Harry! – lo llamó una voz varonil. El moreno giro su cabeza, y le sonrió al anciano que había pronunciado su nombre.

- Nostradamus ¿Qué pasa? – preguntó, mirándolo fijamente.

El hombre sonrió y le extendió un pedazo de pergamino – Este tu permiso de salida. Por fin te dieron de alta.

El ojiverde abrió los ojos como platos, y agarro el pergamino - ¿En serio? – preguntó, sin podérsela creer – ¡Wow, por fin!

El viejo sanador sonrió más jovialmente, pero luego le dijo muy serio:

- El mundo mágico cree que estas muerto, y supongo que no sería nada fácil entender lo que te sucedió. Por lo tanto, cuando salgas de San Mungo, te enfrentaras a la realidad ¿Estas preparado para eso?

Potter se mordió el labio inferior y fijo su mirada en el suelo, luego de reflexionar un poco, contesto:

- Si puede estar 5 años con una identidad que no conocía, puedo soportar la realidad, además tengo a Hermione – y justo cuando dijo su nombre, la puerta se volvió abrir, y por ella apareció la castaña de ojos marrones que lo embelesaba día y noche.

- El taxi nos esta esperando afuera – le informó, sonriente. Luego se le acerco y le extendió una chaqueta de cuero color caqui – Esta haciendo frío afuera, y además hay mucha gente, y….pues…- se mordió el labio inferior, y chasqueo la lengua. El ojiverde sonrió, y agarro la chaqueta.

- Bien, entiendo. Me quieres ocultar ¿No? . la castaña movió de un lado a otro su cabeza, pero solo fueron unos pequeños milímetros. El joven sonrió de nuevo.

- No importa, vamos – y colocándose la chaqueta, se alborotó el cabello y le agarro la mano.

La chica suspiro y miro a Nostradamus – Señor Nostradamus, muchas gracias por todo.

El anciano le sonrió – De nada, y cualquier cosa ya sabe en donde buscar – y les guió un ojo.

- Gracias – fue lo último que dijo el joven Potter, antes de salir de la habitación.

- Buena suerte, Harry Potter.

ººººººººº

- Harry – lo llamó Hermione, cuando salieron del hospital – Eh, quiero, quiero que te pongas estos lentes – le dijo algo tímida, mostrándole unas gafas de sol color negra.

El moreno arqueo las cejas – Pero si me los pongo, no podré ver. Hermione movió la cabeza, y sacando su varita la apunto hacia los anteojos de su "amigo"; en un abrir y cerrar de ojos era de color negro.

- Siempre me sorprender, Hermione – le dijo Harry, sonriente - ¿Vamos? – esta asintió, y se dirigieron al taxi.

ºººººººººº

Un fuerte Ding-Dong resonó en toda la casa Lovegood, y un hombre de ojos azules con unas que otras canas en su cabellera mona, bajo con parsimonia por las escaleras de la gran Mansión del barrio Blue Deep.

- ¡Ya voy, ya voy! – Repetía con cada paso que daba - ¡Vendedores, seguramente son vendedores! – el señor Lovegood odiaba a los vendedores, ya que lo único que le ofrecían eran cremas para las arrugas que en su cara se estaban formando.

Si, Mr. Lovegood tenía ya sus años, sobrepasaba los 49, pero no era para tanto. Aun su sistema auditivo estaba como nuevo, y su corazón ni hablar. Pero había que confesar que tanto tiempo trabajando en la Revista el Quisquilloso, había provocado que Mr. Lovegood se volviera un poco cascarrabias, por no decir mucho.

- ¡Advierto, si son vendedores mejor lárguense que no estoy de genio para sus productos! – Exclamó, acercándose a la puerta – Así que mejor…. ¡Luna, Hija!

La rubia le sonrió ampliamente - ¡Papá! – exclamó emocionada, y le dio un fuerte abrazo - ¡Cuánto tiempo!

- Si, ya te estaba extrañando mi hijita – y le di un beso en la frente – Pero mira, estas ya toda una mujer, como correo el tiempo.

- Sí, el tiempo es nuestro peor enemigo, papá – y le dio un beso en su arrugada mejilla.

- Y ¿Donde está mi hermosa nietecita? – pregunto el señor Lovegood, mirando a todos lados.

Luna sonrió, y giro su cabeza – Ron, ya sal de hay, que mi papá quiere ver a Dulce – le ordeno su esposa.

El pelirrojo (el cual estaba escondido tras un pequeño muero de la casa) asomo su pecosa cara, con Dulce en brazos.

- Amor, sal de ahí – le ordenó la rubia entre dientes.

El joven trago saliva, y comenzó a dar pequeños pasos hacia delante.

Seguramente se estarán preguntando ¿Pero porque Ron estaba escondido? Pues simple:

El señor Lovegood una vez que se entero de que su amada hija se iba a casar, pues un diminuto odio se formo en su corazón para con el pobre de Ronald Weasley, y desde hay, cada vez que a la rubia le da por visitar a su querido padre, el pelirrojo sufre, porque sabe que no la va a pasar muy bien donde su querido suegro, ya que como el muy bien le había dicho el día del matrimonio:

- "¡Me arrebataste a mi dulce princesa, y eso nunca te lo voy a perdonar!"

Eso por supuesto lo sabía Luna, pero hacia todo lo posible para que su marido dejara de comportarse como un chiquillo de 5 años y enfrentara a su padre como todo un hombre; pero simplemente era imposible.

- Eh…..buenas noches, suegrito – balbuceó tímidamente el pelirrojo, esbozando una forzada sonrisa - ¿Cómo ah estado? – Don Lavengood lo miro fulminante.

- ¿Me permites a mi nieta, por favor? – le preguntó Lavengood como un niño maleducado.

El pecoso asintió con sorna, y le entrego a Dulce. Luego rodó los ojos y se cruzo de brazos.

º/HH/º

El taxi paro frente a una pequeña casa muy elegante. Luego de pagarle 25 libras, Hermione y Harry bajaron y se dirigieron hacia la entrada.

- ¿Esta es tu casa? – preguntó un sorprendido Potter. La joven asintió.

- Si, la compre cuando regrese de Francia – comento, abriendo la puerta.

- ¿Estuviste en Francia? – La castaña asintió - ¿Y porque?

Hermione se quedo inmóvil, y se mojo los labios con su lengua.

- Pues…- balbuceo nerviosa – Este…no, como mis padres se fueron a vivir haya…pues…ya sabes, quisieron que fuera con ellos y todo el rollo. Además después de tu "supuesta" muerte, no me quedaron ganas de quedarme aquí en Londres.

Le dolía mentirle a Harry, pero Nostradamus le había dicho que no le podía decir nada de su vida, ya que eso ocasionaría un colapso cerebral, así que tenía que recuperar sus recuerdos por el solo.

- Es linda – opinó el muchacho, examinando la casa - ¿Y vives sola aquí?

- No, vivo con…

- Hermione, por fin llegaste. Me llamaron del Ministerio y….ah…. ¿Ha-ha-ha….Harry Potter? – el moreno arqueo las cejas y sonrió.

- Mmmm¡Hola!

Gruesas gotas de agua se juntaban en todos los alfeizares de las ventanas. Suaves rayos de luz se ocultaban por aquel firmamento grisáceo, y una brisa helada soplaba por toda Europa. El invierno estaba cada vez más cerca, y las vacaciones de los Cannons se venían en sima.

Para el equipo fue extraño aceptar a Harry como el buscador, a pesar de que era la replica del supuesto James Patterson que creyeron conocer. Pero no crean que para el moreno fue sencillo acoplarse con sus compañeros, ya que estaba acostumbrado a sus amigos de Hogwarts, y aquellos personajes le era muy difícil.

Aparte de tener que llevarse bien con los integrantes de los Cannons, tenía que estar ocultando su identidad como si fuera un vándalo o algo por el estilo, ya que (según Hermione) aun el mundo magico no estaba preparado para –seguramente lo que pensaría todo el mundo- la "resurrección" del famoso Harry Potter.

James Patterson supuestamente seguía aun internado en el hospital, según información que Nostradamus les dio a los medios mágicos. El profeta había publicado sobre un misterioso nuevo buscador que remplazaba a Patterson en los Cannons, el cual lo apedillaban: La misteriosa sombra. Por lo tanto, la identidad de Harry estaba muy bien oculta, aunque en las calles era dificultoso.

- Harry entiende, aun el mundo magico no esta preparado para verte en la sociedad – le repetía Granger por enésima vez, ya en la sala de su casa – Ni me quiero imaginar el escándalo que se formaría si se enteran de que tu estas vivo.

- ¡Pero ya estoy harto, Hermione! – le recalcaba el moreno, una y otra vez – Disfrazarme como si fuera un francotirador o un delincuente me parece absurdo. Además¿Qué tiene que el mundo magico se entere de una vez por todas? Es decir, tampoco sería el acabose.

La castaña movió la cabeza negativamente, y chasqueo la lengua – Mira Harry, yo te entiendo – le dijo comprensiva – Pero comprende que el mundo magico no se va a creer el cuento ese del salvamento de almas y todo eso. Estamos en una sociedad que es incrédula, y esas clases de cuento lo tomarían como una burla, y pensarían que tu te escondiste por X o Y motivo, y yo no quiero que se inventen chismes sobre ti. Lo que más deseo y anhelo es tu protección, Harry, y no permitiré que publiquen ridículos artículos hablando patrañas sobre ti.

El moreno se sobo los ojos, e inhalo un hondo suspiro, luego se fue a sentar en el sofá con aplomo. La castaña se mordió el labio inferior, y se fue asentar a su lado.

- Harry, si por mi fuera le gritaría a todo el mundo que estas vivo, pero…no todo el mundo tiene la capacidad de…de entender cosas que no están en su lista de temas – el hombre suspiro de nuevo, para después mirarla fijamente.

- Gracias – fue lo único que dijo, antes de acercar su rostro al de ella.

Hermione miro fijamente los verdes esmeraldas de Potter, y se dejo llevar por la sensación que nacía en esos momentos en su estomago.

Desde que a Harry le dieron de alta en San Mungo, la ojimarron no volvió a probar aquellos provocativos labios rojos, y hoy por fin lo volvería hacer. Después de tanta angustia, de tanto tiempo en pensar que su Harry había muerto, todo aquello moriría con aquel beso.

Sus caras se fueron acercando poco a poco; se podía escuchar el latir de sus corazones a gran velocidad a medida que sus rostros acortaban la distancia. Unos palmos y por fin esos labios una vez más estarían juntos.

Muy corto, tan corto que…

No supieron como paso, pero paso, sus labios se fundieron en un apasionante beso. Un beso que comenzaba a sellar todas las heridas de amor que un día se formo en el pecho de una castaña. Un beso que crecía con el palpitar de sus corazones, un beso que se iba convirtiendo poco a poco en un beso magico, protector y lleno de amor.

Un beso que hizo renacer el amor que por tanto tiempo fue arrebatado, un beso que hizo regresar la ilusión y la magia, un beso que hizo agrandar el corazón de dos enamorados…

El Baby Shower de Lavender realizado a finales del anterior mes fue todo un éxito, sus antiguos compañeros de Hogwarts asistieron puntualmente al evento, y la o el bebé recibió muchos porvenires.

- Ya voy a cumplir un mes – le comentaba la joven de 22 años a su esposo, en la sala de la casa – Estoy tan feliz.

- Si, y ya es hora de que hagamos una cita con el Obstetra¿No te parece? – la mujer asintió lentamente, para luego llevarse las manos a su vientre.

- No puedo creer que dentro de esta cosita esta creciendo una nueva vida, me siento tan…dichosa – dijo con lágrimas en los ojos.

- Sí, seremos los padres más felices del mundo.

ºººººº

"Corporation Pierre and belle ce" Paris, Francia.

Hora local: 9:42 AM

- "Señog" "Dgaco" don Thomas "quiege" "hablag" con usted – le informaba una peliazul de ojos grises, al platinado en su oficina.

El hombre de cabellera rubia, ojos grises y cuerpo atlético asintió con regocijo – Die qs un rate me unie un elle – la joven asintió con apresura, y salió de la oficina.

Draco suspiro con aplomo, y levantándose del cómodo asiento que hace un rato ocupaba, salió de su oficina rumbo a la de su Jefe.

Desde que se fue a vivir a Francia, rápidamente consiguió un trabajo como Gerente general de comercio en la empresa de joyería más popular de la capital de la luz, y sin contar la buena amistad que había fraternado con su querido jefe Richard Thomas, que aparte es ingles igual que el.

- ¿Me quería ver, Mr. Thomas? – preguntó el rubio, abriendo la fina puerta de madera con mesura.

Un hombre de ojos negros, cabellera castaña (con una que otra cana asomándose) dentadura perfecta y con vestimenta elegante de saco negro y corbata, le sonrió ampliamente.

- Sí, así es – le afirmó su jefe – Te tengo una muy buena propuesta, querido Draco.

El hombre arqueó las cejas, y se fue a sentar en una amueblada silla frente a Richard.

- ¿Una propuesta? – Repitió el aludido, y se mordió la lengua - ¿Qué clase de propuesta?

Mr. Thomas sonrió ampliamente, dejando al descubierto la blanquees de sus dientes. Luego estiro su mano derecha y tomo una pila de pergaminos.

- Toma – le dijo, entregándole los pergaminos con mesura. Malfoy levanto una ceja y con desconcierto los agarró.

- ¿Qué esto? – preguntó confuso, mirando los pedazos de papel.

- Lee la primera página y sabrás de que te estoy hablando – le ordenó Richard, señalándole con los ojos los pergaminos.

El platinado partió por la mitad la pila de documento, y dejando una sobre la mesa, tomo la otra y la leyó.

Al término de 15 minutos, se quedo con la boca abierta y estupefacto.

- ¿Y bien¿Aceptas? – Draco no sabía que decirle, es que había sido algo muy apresurado.

- Pues…yo – balbuceó, y se mordió el labio inferior, giro sus ojos hacia el suelo, para después quedarse callado.

- Respóndeme – le ordenó Thomas, con los brazos cruzados – Porque si tú no lo haces, otro con más agallas lo hará.

Malfoy suspiro profundo y dejando la primera parte de los documentos con sus hermanas, contestó:

- Sí, acepto Mr Thomas.

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LUMOS!!

+Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas+

Holis a todos:

Mchas grx x los rew, los respondo en mi Home Page. Ok ps me cambie el nick, pork me parece mas bonito, las razones estan en mi bio. Ok espeor k les haya gustado el chap . Muchos besos.

BESO A TODOS SE CUIDAN!!!!!!

+Travesua realizada+