Si regresé, se que posiblemente están molestos conmigo así que les dejo el capítulo primero y luego mis patéticas excusas. Disfruten.
Todos siempre se van, no, todos los que son importantes para Azula siempre se van. Azula solía pensar que era porque tenía algún defecto, que tenía algo que la hacía innecesaria, que algo impedía que los demás la amaran.
Incluso cuando se esforzaba mucho, seguía todas las reglas, sobresalía en todo lo que hacía, incluso así solo recibía miradas frías. No tenía sentido, miraba alrededor y veía gente que no era tan especial como ella, gente tonta y estúpida, estaban rodeados de otros dándoles abrazos, amor y reconocimiento. Padres que les decían a sus hijos que eran especiales cuando obviamente no lo eran. Amigos que reían incluso cuando el otro no estaba siendo gracioso.
Azula era Inteligente, hermosa, sus talentos eran increíbles. ¿Por qué su madre susurraba cosas malas de ella cuando creía que no la estaba escuchando? ¿Por qué las chicas querían estar alrededor del torpe y débil Zuko cuando ella podría protegerlas mejor?
Todas esas cosas la hacían pensar que el mundo era injusto. La hacían pensar que tal vez hablaba de una forma extraña, tal vez no era tan bonita como sus sirvientas le decían, tal vez había algo, algo vago e indescriptible que ahuyentaba a todos a su alrededor.
Su padre le dijo que el problema lo tenían todos los demás no ella, le dijo que la gente común era inferior y no importaba lo que pensaran, le dijo que no existía el amor mas que el amor que sientes por tu líder y tu nación. Pero claro el se fue también, al igual que si madre, al igual que Zuko, su tío, Mai y por último Ty Lee.
Azula tenía sentimientos confusos hacia su padre en este punto, el fue el único que se interesó por ella, le hablaba suavemente y le daba cosas bonitas. Por supuesto se hablaba aun mas suavemente a si mismo y se reservaba las mejores cosas para el solo. Se fue cuando ella mas necesitaba a alguien.
Pero aun así sabía que su padre tenía razón, el problema era de todos los demás. Se sentían amenazados por quienes eran superiores a ellos, no les a agradaba estar junto a alguien que los hiciera ver insignificantes y preferían ver a los que tenían los defectos de ellos mismos.
Es por eso que todos se fueron, ellos eran débiles y ella es fuerte.
Y ella puede manejar la soledad como la persona fuerte que es. Puede dejar que la gente se aleje de ella sin tener que rendirse, puede estar sola, no necesita de gente que terminará fallándole en todo. No necesita escuchar a nadie decirle lindas palabras llenas de dulzura, llenas de mentiras.
Azula podía dejar ir a Ty Lee, debería dejarla ir. Ty Lee era débil después de todo, era por eso es que se iba. Era solo cuestión de tiempo antes de que esto pasara. Azula no la necesitaba, no necesitaba de nadie. DE NADIE.
Azula se quedo inmóvil viendo la puerta por un largo tiempo. Su tío le estaba hablando, al principio eran gritos, después su tono se fue haciendo mas y mas suave. Pero Azula no estaba escuchando nada de lo que le decía. Sus ojos seguían fijos en la puerta frente a ella. Estaba contando los minutos que le tomaría a Ty Lee llegar a la estación del tren. Contando los minutos que tenía hasta que le fuera imposible alcanzarla, contando los minutos que tenía hasta que estuviera sola de nuevo.
Azula sintió un dolor agudo en el estomago. Una pequeña traición de su cuerpo que traba de hacerla elegir ser débil. Algo que trataba hacerla abandonar su determinación y la hacia querer salir por esa puerta y correr hasta alcanzarla. A Azula no le gustaba sentirse mal, sentir en general ya era suficientemente malo.
Ty Lee ya debía estar en cuarto en aquella taberna en estos momentos. Azula había estado contando, contando y contando. Aun no era muy tarde, aun podía alcanzarla en su cuarto mientras empacaba. Aun no podía permitirse hacer algún movimiento, temía que si lo hacía su cuerpo la traicionaría de nuevo e iría tras Ty Lee.
Con mucho cuidado permitió a sus pies moverse lentamente. Su tío aun estaba parloteando en su oído y el sonido la estaba hartando. Un poco de aire fresco le haría bien. No era que estuviera cayendo en la tentación de ir tras ella, simplemente saldría por un poco de aire para ayudar a aclarar su cabeza. Eso le ayudaría a diferenciar entre lo que era lógico hacer y lo que su mente le hacía creer que era lo correcto.
Caminar hasta afuera de la tienda fue mas difícil de lo que pensaba, sus pies se sentían pesados y su cabeza llena de pensamientos en conflicto no ayudaba mucho. Se sentía simplemente cansada de todo.
Al salir de la tienda sintió que su cuerpo le respondía bien de nuevo, sus pasos volvían a llenarse de elegancia, como los de un felino acechando a su presa. Las suelas de sus zapatos golpeaban el pavimento lentamente apenas se escuchaba el sonido de sus pasos como fantasmas a la distancia. La gran fuente que se encontraba frente a la tienda brillaba con las luces de las miles de estrellas en el cielo de Ba Sing Se. Había una delgada capa de hielo en la superficie, pronto toda el agua se encontraría en el mismo estado.
Había algo que no le gustaba a Azula. Todo estaba muy tranquilo. Pero ayer también había estado tranquilo, al igual que el día anterior. El agua seguía corriendo, el día seguía terminando en un frío atardecer, pero había algo que la molestaba y no la dejaba en paz.
El techo.
Azula aun tenía el techo para sentirse en paz. Tal vez sus pensamientos se aclararían allá arriba, siempre se sentía mejor después de pensar un rato ahí. Tal vez si pasaba un buen rato de tranquilidad ahí podría convencerse a si misma de que era algo bueno por fin estar sola de nuevo, podría fortalecer su decisión y podría dejar de quejarse y sentir pena por si misma.
Azula camino lentamente hasta el costado de la tienda en silencio, cuando se cruzó con una pequeña flor en una maceta un gran deseo de destruir la inocente flor la invadió, no tenía idea de donde había salido toda esa rabia pero sabía que nada bueno pasaría si se entregaba a sus instintos de destrucción. Dejando la flor de lado camino hacia donde el techo era mas bajo y de un salto subió. Sus músculos vibraban con energía después del salto, pero algo llamo su atención antes de poder disfrutar la sensación en su cuerpo.
Lo que Azula vio...
Sus ojos se encontraron disparando una energía casi palpable que hizo a Azula perder el aliento. No tenía palabras, su corazón agonizaba con dolor y arrepentimiento. Ty Lee estaba llorando envuelta en la cobija que Azula había dejado ahí antes.
"Lo lamento Azula, de verdad lo siento." Ty Lee soltó la cobija deprisa al ver a Azula y trato de limpiarse los restos de maquillaje corriendo por sus mejillas. "Estaba apunto de irme pero no pude. Soy una tonta, lo se, fue algo realmente estúpido venir aquí, lo siento."
Azula solo podía verla sin hacer nada. Estaba empezando a perder el equilibrio estando tan cerca de la orilla del techo. Sin hablar, o incluso pensar en lo que hacía, caminó hasta estar cerca de Ty Lee y se arrodillo a su lado mientras continuaba mirándola.
"Se que no te agrado mucho y que solo estabas siendo amable al aceptarme aquí todo este tiempo. Tal vez es porque soy una tonta pero yo de verdad te quiero y te admiro, Solo quería estar cerca de ti Azula." Ty Lee bajó la mirada al no recibir una respuesta, aun estaba nerviosa, pero se sintió un poco mejor cuando se dio cuenta de que al menos Azula aun no le gritaba que saliera de su vista. "Ahora que estas aquí solo quería decirte adiós una ultima vez, aunque en realidad parece que no me estas escuchando."
"De verdad eres una idiota." Azula habló por fin, pero su tono era uno suave y lleno de alivio. "Pero me alegro de que lo seas, de verdad me alegro." Ty Lee pudo ver un pequeño rastro de una sonrisa formándose en la boca de Azula, ahora sabía que aunque se fuera esa noche no habría resentimientos y podría regresar a visitar a Azula de vez en cuando.
"Entonces te agrado." Le preguntó Ty Lee un poco incrédula.
"A veces... si." Azula tosió en su mano. ¿Qué estaba diciendo? Su mente apenas podía formular palabras. Siempre había sido buena con las palabras, obteniendo lo que quería con ellas, si quería algo simplemente lo decía y lo obtenía. Y ahora había algo que definitivamente quería pero simplemente no podía ponerlo en palabras.
"Bueno yo también me alegro, al menos soy buena para algo." Ty Lee mordió su labio que aun temblaba un poco y un pequeño sollozo salió cuando intentó tomar una bocanada de aire, el sonido resonó en los tímpanos de Azula.
¿Por qué no podía decir nada? La única respuesta que pudo pensar era que así era ella, siempre hiriendo a la gente que la rodea, Azula el monstruo que se alimenta de la pena y la miseria. Aunque tenía el poder de aliviar el sufrimiento de Ty Lee no podía poner las palabras en su boca, ni siquiera en su cabeza, a duras penas podía respirar con la imagen de Ty Lee frente a ella, pensar en que decir parecía imposible.
¿Que era lo que quería? ¿Que era lo que quería? Por los dioses ¿Que demonios era lo que quería?
"N-no te vayas." Azula murmuro apenas audiblemente, si no hubiera estado tan cerca de Ty Lee probablemente no la hubiera escuchado. Azula se sintió mucho mas ligera después de decirlo, había esperado decir esas palabras desde hace mucho tiempo... no solo a ella.
Una gran sonrisa se formo en los labios perfectos de Ty Lee que bajo la cabeza tratando de esconderla. "Por supuesto." Tomo un poco de aire para tranquilizarse un poco. "Como tu quieras Azula."
Bueno al menos ya Ty Lee no esta sufriendo, así que por favor tranquilicen sus amenazas XD se me pase, y aunque me quede sin computadora 2 meses no es motivo suficiente para no actualizar, bueno ninguna disculpa será suficiente así que ahorita mismo me pondré a traducir el capitulo que sigue, ese es mas lindo y probablemente con ese si me perdonaran, tal vez este listo para mañana. TAL VEZ. Y bueno si quieren exigirme que siga actualizando para que me sienta culpable pueden hacerlo en mi tumblr: "hypno - angex. tumbrl . com", no he posteado mucho tyzula últimamente pero ya casi es la semana de tyzula asi que nos espera una buena dosis.
Bueno sin mas que decir, muchas gracias por seguir aquí conmigo lectores maravillosos.
