DESIDERÁTUM
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WARNING: Algo de lime, pero tan poco que casi parece inexistente XD, sin embargo aviso.
NOTA Y DESPEDIDA DE LA AUTORA: Una vez una sabía escritora de fics de Harry Potter comentaba en su extraordinario fic que cuando unaes una escritora de verdad, suele colocar los agradecimientos al principio de su libro. Pero cuando se escriben fanfics, que para nosotros son tan queridos como cualquier libro, no hay más remedio que colocarlos al final, porque sólo al final sabes quién te ha ayudado en el camino...
Gracias infinitas a mis dos amores a quienes dedique esta historia, gracias a todas las chicas y chicos que me acompañaron a lo largo de estos once capítulos y se tomaron la molestia de dejar un review. Gracias sobre todo por esa infinita paciencia de esperar semana tras semana que yo publicara algo. Desideratum llego por fin a su final gracias a ustedes, así que chicas y chicos el aplauso va por y para ustedes, a mi no me tienen que agradecer nada, las gracias las doy yo (y también el aplauso) por haber sido incondicionales, pacientes, tolerantes y comprensivas.
Gracias por todos y cada uno de sus reviews, estos son el único premio que obtenemos los que escribimos fics y son la gasolina que hace andar el motor de la inspiración de todos los autores de fanfics.
Cien mil gracias por haber estado conmigo, se que por el momento no volveré a escribir mas fics de Yugi (pero si terminare uno que esta por ahí inconcluso y se llama "Koi no Yokan") porque mi tiempo como escritora de fics de esta serie ha concluido.
De ahora en adelante mis esfuerzos estarán dedicados a escribir y transmitir emociones y sentimientos con mis fics yaoi de otras series que nada tienen que ver con Yugioh.
Un beso.
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NOTA PRE-FIC: Solo decirles que perdonen si sienten que las cosas suceden demasiado rápido, tienen que entender que tenía que hacer que muchas cosas sucedieran en este capitulo, pero intente que estuvieran en orden y coherentes.
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"Bendita la luz,
Bendita la luz de tu mirada,
Benditos ojos que me esquivaban,
simulaban que me ignoraban,
y de repente sostienes la mirada…
Bendito Dios, por encontrarnos
en el camino y de quitarme
está soledad de mi destino.
Gloria al cielo encontrarte ahora
llevarte mi soledad
y coincidir en mi destino
en el mismo destino…
Tu mirada bendita,
bendita, tu mirada
y bendita tú alma y tu luz…"
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CAPITULO 11: SIN FIN.
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–Chibi... –susurro apenas Joey, con la cabeza levemente inclinada, sintiéndose aun incapaz y, hasta cierto punto indigno, de mirar a los ojos a aquel adorable chiquillo.
No hubo respuesta. Preocupado alzo rápidamente la cabeza, clavando su mirada color café dorada en la azul violácea de su futuro cuñado.
Lo que vio en aquel encantador rostro lo dejo sin respiración… Mokuba le sonreía ¡le sonreía! Y no solo eso, también había abierto los brazos en una clara invitación a refugiarse en ellos.
Joey no lo dudo mas, sonriendo enormemente se precipitó en los brazos que le tendía su amigo, feliz de aquel reencuentro y de aquel recibimiento.
–Te he echado de menos, Joey. Hace tiempo no nos veíamos. La última vez me fui sin despedirme, pero fui requerido urgentemente. Cuestiones laborales, ya sabes…
El rubio lo apretó con fuerza antes de soltarlo y mirarlo una vez más a la cara. Casi se quedo sin aliento cuando por fin comprendió que aquel que estaba frente a él ya no era mas un niño. Mokuba Kaiba había crecido, ya era todo un hombre. Estaba muy alto, tan alto como él, guapo y con ese aire distinguido tan propio de los Kaiba.
-Estaba preocupado, pero sabía que estabas bien. Sino hubiese sido así, Seto habría hecho todo un escándalo. Prácticamente habría sido de los primeros en enterarme si algo malo te hubiera pasado –comento el rubio sonriendo calidamente.
-Con que "Seto"… -dijo el menor de los Kaiba viendo con picardía a su rubio amigo –así que ya no lo llamas "bastardo Kaiba", ni "egocéntrico chiflado", ni "ricachón engreído"…
La cara de Joey fue todo un poema, primero palideció para después ponerse encantadoramente colorado. Miro a su castaño en busca de ayuda, pero este se limito a esquivar su mirada, casi parecía a punto de… ¿soltarse a reír?
-Veras… -empezó Joey ruborizándose aun mas mientras maldecía a su "adorable" prometido. ¡Claro, lo dejaba solo enfrentando el problema! –tu hermano, él… Seto… quiero decir Kaiba… bueno… yo… él… pues… nosotros…
-Bienvenido a la familia Kaiba, Joey –fue todo lo que dijo Mokuba, abrazando de nuevo al rubio que se dedico a abrir y cerrar la boca sin decir ni una sola palabra mas. Parecía una graciosa imitación de un pez fuera del agua.
Finalmente Seto se echo a reír.
-¡Mokuba, tu ya lo sabías! –le reprocho el rubio a su cuñado, después de que este lo soltara -Y yo rebanándome los sesos pensando en como debía decírtelo sin causarte una conmoción –luego se volvió hacia el Kaiba que le pertenecía y que tanto amaba -¡Y tu ricachón engreído también sabias que él sabia! .¡Y te atreves a reírte de mí! .¿Desde cuando sabes que él sabe? Mejor dicho, .¿cuándo se lo has dicho?
-Si te soy sincero, cachorro. Al igual que tu, acabo de enterarme que Moki lo sabe. Antes de cruzar por la puerta no tenía ni idea de que mi hermano supiera todo. Tu allí al borde de la desesperación, tratando de explicarle la razón de porque ahora soy "Seto" para ti y mientras lo hacías pude notar que mi hermano no necesitaba explicaciones porque parecía tenerlo todo claro. No quería reírme, aguante lo máximo que pude. ¡Te veías tan encantador! .¡Quiero muchas fotos tuyas con esa expresión de desespero y desconcierto en tu rostro!
Increíblemente Joey se ruborizo aun mas, estaba literalmente al rojo vivo. Iba a contestarle algo mordaz a su castaño, pero prefirió concentrar toda su atención en su cuñado.
-¿Cómo lo supiste, Mokuba? –pregunto el mayor de los Kaiba.
-Tuve una interesante y muy entretenida conversación con Bakura –comento Mokuba –Me ha puesto al tanto de muchas cosas incluyendo tu compromiso con Joey.
-¿Y bien? .¿Qué opinas chibi? –pregunto sin rodeos el rubio.
-Estoy dichoso por muchas razones, pero triste por una sola –confeso el chiquillo mirando alternadamente a su hermano y a su cuñado.
-¿Crees que puedes decirme las razones, chibi? –pregunto el rubio con el corazón latiéndole a mil.
-Bueno, las razones que me tienen dichoso no alcanzaría a enumerarlas nunca, son demasiadas. Solo nombrare algunas: Te tendré siempre aquí, llenaras de alegría esta silenciosa y fría casona, harás inmensamente feliz a mi hermano, Yugi y los demás vendrán a visitarte y de paso a mi, podré retarte a los videojuegos y quedarnos hasta tarde jugando… son demasiadas, por ahora te dejo con esas, pero no olvides la mas importante y es que tu presencia hace feliz y mas amable a mi hermano y si Seto es feliz, yo también lo soy.
Joey obsequio una sonrisa a Mokuba por esas palabras, se sentía alborozado por ese premio que le estaba dando la vida. Miro con cariño y adoración a su cuñado antes de preguntarle:
-¿Y la que te hace triste?
-Bueno, es que mi hermano me ha robado a mi amor platónico –confeso el menor de los Kaiba con una sonrisa traviesa –que remedio, debo buscar pronto otro amor platónico, aunque se dice que el primer amor platónico no se olvida nunca –al decir esto le guiño un ojo a su hermano –Estas en buenas manos, Joey, en las mejores. Debes sentirte orgulloso de ser el primer amor de ambos hermanos Kaiba. Aunque definitivamente uno fue muy afortunado –miro con claro cariño a su hermano mayor –Tu también fuiste muy afortunado, pues el hombre más maravilloso de este mundo te ama, Joey.
El rubio permanecía clavado en su sitio ante la tranquila confesión de su cuñado. No riñas, no reclamos, no nada. Solo esa sonrisa calmada. ¡Y él pensaba que Mokuba se iba a oponer! Si, definitivamente el chibi tenía razón, Joey Wheeler era muy afortunado, demasiado.
-Yo… bueno, no se que decir –sonrió afectadamente el rubio –muchas gracias por tus sentimientos hacia mi… es un honor, de verdad que si, pero…
-Pero solo me vez como un niño y bla, bla, bla, bla –comento el chiquillo –Joey, si tu y Seto son felices, yo soy muy feliz con ustedes. ¡Tardaron demasiado en darse de cuenta de sus sentimientos! No, creo que ustedes ya sabían desde hace años que se adoraban mutuamente, lo que tardaron fue en juntarse.
-A veces el destino trabaja lentamente, .¿verdad, Moki? –inquirió Seto, sintiéndose tan tranquilo y relajado como nunca. Si Mokuba daba su aprobación y le cedía a su primer amor, entonces el resto del mundo y lo que este pudiera opinar sobre su relación con Joey, le importaba un comino -¿Les parece bien si pasamos al comedor a cenar? –pregunto Seto dando un paso hacia aquellos maravillosos hombres que eran parte de su familia.
La cena estuvo llena de anécdotas de Mokuba acerca de su ultimo viaje, Joey reía a todo pulmón cada vez que este relataba sus momentos mas divertidos o vergonzosos. Con orgullo le contó a su rubio cuñado que estaba haciéndose cargo de la dirección y administración de una de las mas valiosas adquisiciones de su hermano: La Academia de Duelos. Como Seto no tenía el tiempo disponible para estar al frente del inmenso lugar, Mokuba había tomado la responsabilidad y hacia su trabajo como todo un Kaiba. Después llego el turno de que Joey contara los últimos chismes de la pandilla, que si Yami y Yugi hacían esto, que si Bakura sacaba de sus casillas a Ryu…
Seto y su rubio no pudieron evitar arquear las cejas cuando el ya no tan pequeño Mokuba pregunto por la sensual Mai, mostrándose muy interesado y ansioso de volver a verla y comprobar si seguía tan guapa como siempre.
Después de la cena y la agradable charla, Joey pidió permiso para irse a descansar, Mokuba se mostró dichoso de tener que compartir su casa con Joey antes de la boda y anticipándose a Seto, llamo a una de las empleadas para que llevara al rubio invitado a una de las mejores habitaciones de la mansión.
El rubio se despidió de sus dos Kaibas y fue guiado a una enorme habitación que estaba convenientemente ubicada al lado de la de Seto.
Tomo un corto baño y abrió el enorme armario en busca de una pijama. Mientras se la ponía recordó que Seto le había asegurado que para mañana a primera hora todas sus cosas estarían en la mansión.
Sin prisas se metió en la amplia y suave cama, añorando la compañía de Seto en la misma. Bueno, solo tendría que aguantar por seis semanas mas y entonces el obstinado castaño echaría al olvido la tonta apuesta que había echo consigo mismo de no hacerle el amor sino hasta estar casados.
Bostezo sintiéndose de repente cansado, a pesar de que no había hecho gran cosa durante el día. Bueno, si lo miraba objetivamente había sido un día muy agotador a la par que revelador… no, no arruinaría el momento recordando a Duke y la relación llena de mentiras que había vivido con él. Cerró la mente a los recuerdos que tenían que ver con ese odioso mentiroso. Lentamente la fatiga lo venció y acabo por hacerlo dormir.
Muchas horas después, Seto entro en la habitación ansioso por comprobar con sus propios ojos que realmente su cachorro estaba allí y que no se trataba de un sueño.
Sonrió complacido al verlo dormir apaciblemente y se sintió orgulloso de tener a su lado a una persona tan única como Joey Wheeler. Se juro a si mismo que contra viento y marea lo haría infinitamente feliz.
Sin perder de vista la quieta figura de su rubio, se empezó a desnudar rápidamente, dispuesto a reunirse pronto con su adorado rubio en aquella cama.
No estaba rompiendo la apuesta que había hecho consigo mismo, no le haría el amor, solo se acostaría a su lado y lo abrazaría durante toda la noche.
Con cuidado levanto el edredón y se acomodo al lado del rubio, que de inmediato se acurruco contra su cuerpo como una criatura, sin despertar, con el sueño de los inocentes. Sin poder contenerse mas busco sus labios y besó aquella boca, ablandada por el sueño.
-Seto… -murmuró el rubio con voz somnolienta.
-Sí, soy yo, .¿acaso esperabas a otra persona?
Joey sonrió contra su hombro, sin abrir los ojos.
-Sí, a mi amante invisible.
El ojiazul rió por lo bajo y lo estrechó contra sí.
-No habrá otro amante más que yo.
Joey sonrió un poco más, siempre con los ojos cerrados.
-No habrá, te lo juro. Serás siempre el único. Joey Wheeler solo nació para amar y pertenecerle a Seto Kaiba.
-Siempre reclamare mis derechos de propiedad, cachorro -susurro el castaño besándole la frente.
-¿Yo también seré tu único amante, Seto? -pregunto el rubio abriendo lentamente los ojos.
-Seto Kaiba nació única y exclusivamente para amar y pertenecerle a Joseph Wheeler. Y será así en esta y todas las demás vidas que estén por venir -le confeso el CEO mientras lo besaba con conmovedora ternura y dulzura.
Pronto el beso se volvió apasionado.
Si Joey había sido siempre apasionado, en aquellos momentos estaba en frenesí. Seto nunca lo había visto y sentido tan agresivo.
El rubio lo empujo hasta que el ojiazul quedo tendido en la cama y se inclinó sobre este, que permanecía inmóvil, respirando apenas.
-Mmmm, .¿se puede saber que haces, cachorro travieso? –pregunto mientras le obsequiaba a su amante una ardiente mirada color mar.
-Reclamo mis derechos de propiedad –fue todo lo que dijo el rubio antes de pasar la lengua por la base de la garganta de su castaño, justo en el lugar donde una venita latía de forma frenética.
Seto gimió de forma más que audible cuando Joey no solo se contento con lamerlo en el cuello, sino que luego se dedico a morderlo con suavidad erótica. Escalofríos de placer le recorrieron el cuerpo.
-Pareces asustado, señor Kaiba -se rió Joey.
-Lo estoy -los preciosos ojos azules brillaban llenos de lujuria -¿Vas a hacer conmigo tu voluntad, ahora que sabes que te pertenezco para siempre?
Las manos de Joey se movían sobre aquel perfecto cuerpo, gozando de la piel suave. Después fueron bajando y bajando hasta encontrar la firme masculinidad de Seto, dolorosamente apretada por la tela del boxer.
El CEO ahogó una exclamación. Sus ojos empezaban a oscurecerse pasando de un azul rey a un azul tormenta.
-Haz lo que quieras conmigo -dijo ronco -pero por nada del mundo no retires esa mano.
Joey rió perversamente, invadido por la familiar oleada de poder. Siempre se sentía así cuando sabía que tenía a Seto rendido a sus pies dispuesto a hacer lo que él quisiera y como lo quisiera.
Como no quería que Seto perdiera la apuesta que había hecho con su tonto orgullo Kaiba, decidió tomarlo esa noche. Así todos contentos. Además de que se moría por hacerle el amor a su castaño.
Retiro con una rapidez imposible el boxer y se dejo caer de nuevo sobre aquel amado cuerpo, dispuesto a poseerlo ¡y lo haría durante toda la noche! Mas le valía a Seto tener mucho aguante…
Movió una vez más su mano por la firme dureza y con una sonrisa llena de pecaminosa lascivia le comunico a Seto sus negras intenciones.
-¡Joey! -jadeó el ojiazul al sentir como dos dedos del rubio se movían curiosos, mas allá de su masculinidad, buscando colarse en su interior -¡Oh, Por Dios¡Joey! Si… ahhhhmmm… -grito agitándose debajo del rubio, entregándose a él. A Joey, a su Joey, el único que lo hacia gemir y gritar de esa manera, el único que tenia derecho a escucharlo cuando estaba así de vulnerable, el único que tenia derecho a poseerlo, el único al que le había abierto su cuerpo y su corazón. Su Joey, su amado cachorro rubio.
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Las seis semanas pasaron volando para Joey. Había un abismo de diferencia entre vivir con Seto y vivir con Duke. No solo era por el lujo sino por la forma en que Seto se desvivía por atenderlo y hacerlo sentir cómodo y muy amado. Algo que nunca había sucedido con el falso de Duke Deblin.
Cuando el anuncio de la boda había llegado finalmente a los periódicos de la ciudad, miles de reporteros se habían precipitado sobre Joey y Seto para llenarlos con una lluvia de preguntas. Muchas, por no decir todas, incomodaban al rubio, pero Seto manejaba la situación con calma y compostura contestando cada una de ellas con seriedad y aplomo. Decía solo lo necesario, sin sentirse para nada acorralado cuando las preguntas eran demasiado intimas o hasta groseras y ofensivas.
Con el correr del tiempo, Joey aprendió a manejar el asedio de la prensa, en muy pocos días adquirió una serenidad y elegancia que lo hacia irresistible ante los miles de ojos que se posaban sobre él. Pronto la prensa comprendió que Joey era un chico no solo agradable, sino inteligente y divertido.
"Rayito de sol", como lo habían apodado los deslumbrados periodistas, tenía ese toque especial que hacia que todos lo adoraran de inmediato. Incluso contaban en sus primeras planas que comprendían a la perfección porque Seto Kaiba había elegido aquel espectacular ejemplar rubio. Algunos y algunas mas atrevidas hasta decían en sus informes que envidiaban la suerte del poderoso magnate de los negocios. A la luz había salido que Joey Wheeler y Seto Kaiba se conocían desde su época de estudiantes y que el rubio había participado en varios torneos de duelos de monstruos, siempre ocupando lugares respetables en las finales.
Casi todos los fines de semana la pareja era prácticamente obligada a participar en actividades sociales realizadas por los socios y aspirantes a socios de Kaiba Corp. Eran eventos grandes y abrumadores, pero Joey ya no temía a aparecer en sociedad agarrado de la mano de su castaño. Ahora se sentía seguro y digno de estar en aquel lugar con aquel maravilloso hombre. Eso si, había tenido pequeñas discusiones con Seto porque este insistía en que usara su dinero para comprar la ropa que necesitara para esos compromisos sociales, e incluso iba con Joey de compras para asegurarse que su rubio obstinado no escatimara en nada.
Joey simplemente no estaba acostumbrado a tener suficiente dinero como para poder comprar cualquier cosa. Le costaba trabajo no mirar las etiquetas de los precios todo el tiempo. Seto ni siquiera pestañeaba por el elevado costo.
Con ayuda de Joey, el CEO encontró un puesto para Samanta Shoi, como asistente personal de uno de sus poderosos socios. La hermosa rubia renunció a su puesto como asistente personal de Seto sin poner objeciones. Joey quedo establecido como asistente de su castaño e hizo todo lo que pudo por mantenerlo concentrado en los negocios.
Había veces en que su adorado ojiazul se ponía muy tenso. Por suerte la mansión quedaba lo suficientemente cerca de Kaiba Corp. A menudo se llevaban trabajo a casa. A Joey le gustaba compartir todo con Seto y él muy pronto se acostumbro a ello. Incluso llegó a expresar que le parecía un buen sistema. Eficiente y relajante.
Hacia tiempo atrás que Seto Kaiba había decidido rendirse ante si mismo y ante Joey rompiendo la apuesta que había hecho de no tocar a su rubio. La había mandado al diablo una noche cuando encontró a Joey duchándose. Se sintió increíblemente excitado mientras observaba como las afortunadas gotas de agua se deslizaban como una caricia por el desnudo y dorado cuerpo. Sin detenerse siquiera a quitarse la elegante y costosa ropa se unió a su rubio bajo la ducha dispuesto a poseerlo, y eso fue lo que hizo por el resto de aquella noche.
Una semana antes de la boda hubo una reunión de ejecutivos en la sala de sesiones de la junta directiva. Keikun Arata comentó que Joey se veía radiante y feliz. El rubio respondió que lo era. Kei sonrió y agregó astutamente que Seto parecía estarse volviendo más humano.
El día anterior a la boda más sonada e importante de Domino City, Joey se fue a la casa de sus padres. Era lo que su madre esperaba. Además, Joey quería pasar una última noche con su familia antes de entregarse a su nueva vida al lado de Seto.
El ojiazul estaba reacio a dejarlo ir. Casi parecía creer que Joey cambiaría de opinión acerca de su matrimonio a último momento si se escapaba de su vista. Lo cual era demasiado absurdo como para dar crédito. Gracias a la ayuda y persuasión de Mokuba, Seto finalmente soltó a Joey de la cintura y lo dejo marchar finalmente. No obstante, el castaño adquirió una expresión diabólica cuando le informo que si no estaba en la capilla a tiempo, habría nefastas consecuencias.
La madre de Joey estaba muy nerviosa, revisando todo una y otra vez, queriendo que hasta el último detalle quedara listo para el gran día.
El rubio y su padrastro hicieron lo que pudieron para calmarla. La joven madre insistió en que cada uno de ellos tomara una pastilla para que durmieran bien. Kyou acepto la decisión de su esposa sin discutir. Después de todo, ella sabía que era lo mejor.
Joey despertó al sentir los dorados rayos del sol matinal penetrando por su ventana. Una corriente de excitación nerviosa recorrió sus venas al instante. Ese era… el día de su boda. Esa noche sería Joey Kaiba.
El rubio observo jubiloso el hermoso y muy elegante traje que colgaba de la puerta de su guardarropa. Esa tarde caminaría por el pasillo de la capilla con ese precioso traje negro y allí estaría esperándolo su adorable castaño con esa mueca sensual que Joey ya tanto amaba verle.
El día de su boda. El rubio apenas podía créelo. Después de todos esos años, ese era el día en que se uniría de manera legal con el hombre que tanto amaba.
Un leve llamado a su puerta atrajo su atención. Tenía que ser su madre. Joey se incorporó, apoyándose en las almohadas y en su rostro ya brillaba una sonrisa de bienvenida cuando la puerta se abrió y su madre asomó la cabeza.
-¡Ah!, .¡estas despierto! –dijo la mujer con satisfacción.
Entro en la habitación portando una bandeja.
-Es una hermosa mañana. Ni una nube en el cielo. ¿Dormiste bien, Joseph?
-Como el famoso tronco, mamá.
Sonrió al ver que la bandeja contenía un desayuno muy tradicional, ni siquiera faltaba el humeante té verde que Joey tanto adoraba.
-¿Me vas a consentir con el desayuno en la cama?
-Pensé que te gustaría –respondió su madre, indulgente.
Se sentó en la cama, suspiró y miró a su hijo preocupada.
-Solo quiero decirte… siempre he querido lo mejor para ti, Joseph. Si a veces… bueno, no hemos estado de acuerdo en muchas cosas… pero todo esta bien si termina bien. Y espero que seas muy feliz con Seto Kaiba.
-Gracias mamá. Y lamento haberte dado tantas preocupaciones. Prometo que seré la mejor persona que pueda, para que no tengas que preocuparte más por mi –repuso Joey, sincero, Después le echó los brazos al cuello y la besó ruidosamente en la mejilla, diciendo: -Te quiero mucho, mamá. Y gracias por este delicioso desayuno en el día de mi matrimonio. Significa mucho para mi.
-Ya, ya… eres un buen chico, Joseph. Siempre lo pensé, siempre lo supe, es solo que… bueno… tu padre… -ella miro fijamente a su hijo, casi como si lo estuviera viendo por primera vez –No, retiro lo dicho, retiro mis palabras de todos estos años, tu no te pareces ni un poquito al desvergonzado de tu padre ¡Tu eres realmente mejor, mil veces mejor! Tu si eres alguien que vale la pena Joseph, vales mucho, mucho y se que Seto Kaiba te valorara como lo mereces –murmuro su madre. Lo cual equivalía a decir: "Perdona por haberte tratado tan mal durante todos estos años, perdona por haber desquitado mi frustración en ti por parecerte físicamente a tu padre. Te quiero mucho, eres un maravilloso hijo y me siento orgullosa de ti" –ahora come, antes de que se enfríe –ordenó, pero sus ojos de un tono café más oscuro que los de Joey, se llenaron de lágrimas y se retiro con rapidez.
Fue un día feliz. Serenity y su revoltoso esposo Tristan arribaron poco después del desayuno. Seto y Joey habían decidido que sus respectivos hermanos serian sus padrinos de boda, y el rubio al observar a su hermana quedo sin aliento. Estaba realmente muy hermosa y elegante, arreglada primorosamente para ocupar dignamente aquel lugar de honor ofrecido por Joey.
El rubio y Tristan pasaron la mayor parte de la tarde hablando y riendo estruendosamente, luego se concentraron en un pequeño duelo de cartas en el que Joey salio victorioso.
Después de eso, se encerraron en el cuarto del rubio y adquirieron una expresión de total seriedad cuando hablaron sobre la boda y la decisión de Joey.
Tristan aun estaba preocupado por el futuro de su mejor amigo, pero el rubio lo tranquilizo diciéndole que realmente amaba a Seto y que eso era de mucho tiempo atrás, le aseguro que Seto Kaiba, el irritante niñito rico, como solía llamarlo Tristan, también lo amaba incondicionalmente. Finalmente Joey se decidió a contarle con detalles todo lo que había descubierto de Duke gracias a Seto.
Tristan salto de la cama, donde se encontraba sentado, y casi corrió fuera de la casa para ir en busca de Duke. Por poco y Joey no logra calmarlo. Sin embargo, Tristan prometió que si por cosas de la vida Duke se cruzaba casualmente en su camino, lo haría papilla. Joey no le hizo deshacer aquella promesa, hasta él mismo también pensaba igual que su amigo. Si Duke Deblin se cruzaba en su camino ya fuera de manera casual o premeditada, no dudaría en ponerle la cara al revés a punta de golpes.
Al llegar la tarde, Joey tuvo que contestar las numerosas llamadas telefónicas de sus amigos y conocidos. Una eufórica, y no menos sensual, Mai también lo había llamado expresándole en términos directos y claros que ella ya sabia que Seto Kaiba y Joey Wheeler iban a terminar liados de alguna manera. Hasta había agregado que el resto de la pandilla ya también lo sabían desde hacia mucho tiempo atrás. El único idiota que no se habría percatado de la química que había entre Seto y él, era el mismo Joey.
Entonces llego la hora de vestirse. El rubio apenas podía contener la excitación mientras se colocaba la glamorosa chaqueta negra. Serenity se ofreció a hacerle el nudo de su corbata, también negra.
Acaricio con amor la mejilla de su hermano obsequiándole una inmensa sonrisa de afecto y admiración. Después se retiro unos pasos hacia atrás para ver todo en conjunto a Joey.
-Dios… –susurro apenas, estaba muy emocionada –Estas tan guapo, Joey –Y ella no mentía al decirlo. Joey se veía mucho, pero mucho más que guapo ataviado en ese elegante traje de etiqueta negro, la blancura de la camisa contrastaba con todo lo demás, haciendo ver a Joey casi resplandeciente. El rubio y brillante cabello permanecía igual de rebelde que siempre, aumentando aun más el efecto devastador y sensual de Joey.
El vistoso novio busco entre los bolsillos de su chaqueta el pequeño paquete que había guardado allí, listo para tenerlo a la mano. Cuando lo encontró se lo extendió a su hermana.
-Seto te compró esto. En agradecimiento por ser nuestra madrina en la boda.
Serenity dudo antes de tomarlo, cuando lo abrió exclamo encantada al ver los hermosos, y muy seguramente caros, aretes.
-Son muy hermosos, Joey –dijo la chica deleitada –No sabría jamás como agradecerle este detalle.
-Bueno, tendrás mucho tiempo esta noche durante la recepción y la fiesta para agradecerle, y no te preocupes, con solo un "gracias" le bastara –el rubio le guiño un ojo –no tienes que pensar todo un discurso como gratitud por el regalo que te hizo.
-Joey, él te adora –le dijo Serenity con una sonrisa –realmente te adora. Daría la vida por ti si fuera necesario.
-No se si llegara a tanto.
-¿Quieres apostar? –pregunto la chica, totalmente segura de ganar.
-¿Por qué estas tan confiada en lo que dices? –le pregunto el rubio alzando una ceja de manera perspicaz. Algo allí le olía a gato encerrado. O mejor dicho a "Seto encerrado"
-Bueno, él vino a visitarme la semana pasada, Joey –confeso finalmente la chica ruborizándose un poco. Se suponía que debía mantenerlo en secreto, pero no era el tipo de persona que pudiera guardar uno tan interesante por tanto tiempo.
-Lo supuse –gruño el rubio sin sorprenderse ni un poquito. Ayudo a su hermana a colocarse los hermosos aretes -¿Y se puede saber que fue hacer ese engreído a tu casa?
-Solo me visito para asegurarme que te haría feliz. No es que yo tuviera la más mínima duda al respecto, pero necesitaba asegurarme y por eso lo invite. Te amo, Joey, eres mi único hermano. Has hecho tanto por mi, ni creas que he olvidado que fue gracias a ti que no quede ciega. Te debo tanto y lo único que yo podía hacer por ti era asegurarme personalmente que Seto Kaiba si era el adecuado para ti.
-¿Y paso la prueba? –pregunto Joey con una sonrisa.
-Totalmente –contesto con fervor la chica –Fue serio y directo conmigo, aun así por cada poro de la piel se le notaba lo mucho que te ama. No miento cuando te digo que daría la vida y más por ti. No se lo pregunte, por supuesto –aclaro la chica de inmediato –pero lo vi en su mirada. Es el tipo de mirada que tiene Tristan hacia mi, llena de amor, de cariño, de respeto. Tristan y Seto darían todo por nosotros Joey. Los hermanos Wheeler somos muy afortunados, .¿no crees?
-Estoy mas que seguro, Serenity –confirmo el rubio abrazando a su hermana menor. "Gracias por todo, destino", dijo Joey en silencio mientras besaba la bien peinada cabellera de su hermana.
Alguien llamo a la puerta.
-Llegaron los automóviles –anunció la madre de los hermanos -¿Están listos? .¿Ya puedo entrar?
-Sí –exclamaron ansiosos los dos jóvenes al unísono.
La puerta se abrió. La madre de Joey se veía muy elegante con un traje largo de seda color rosa pálido. Un ramillete de orquídeas adornaba una de las solapas y la proclamaba madre del novio. Su rostro estaba cuidadosamente maquillado para complementar su ropa, pero su pose se desplomó al instante por las lágrimas.
-¡Oh, Joseph!
Avanzó y tomo las manos de su hijo mayor, apretándolas cariñosamente mientras sacudía la cabeza con admiración.
-Es un novio muy guapo, .¿no te parece, mamá? –pregunto Serenity con cálido placer.
-Muy, muy guapo… -la mujer sonrió. En ese momento a Joey le pareció que su madre se veía muy dulce y hermosa –Nunca me he sentido mas orgullosa de ti, Joseph.
-Gracias, mamá -la voz de Joey salió algo ronca por la emoción en su garganta.
-Bah –dijo una muy conocida voz al lado de Serenity –no se que le ven de guapo a este. Yo estaba mucho más guapo el día de mi boda.
Serenity le dio un codazo a su amado Tristan antes de sonreírle a Joey.
-No le hagas caso hermano, solo esta celoso de que seas el centro de atención.
-Ni loco sentiría celos de este "perro" –dijo con intención Tristan, sonriendo mientras esquivaba el golpe de Joey y Serenity al mismo tiempo. Después adopto una postura seria y abrazo con fuerza a su mejor amigo –Realmente estas deslumbrante, viejo. Ahora, ve y haz muy infeliz al odioso de Kaiba.
-¡Tristan! –gritaron indignadas las dos mujeres que estaban en la habitación.
-¡Es broma! –aclaro inmediatamente el moreno –Joey, hoy es tu gran día amigo, así que ve y se muy feliz.
-Gracias, amigo –fue todo lo que pudo decir Joey aferrándose a Tristan antes de que su voz desapareciera por culpa del nudo que se formaba en su garganta –seré muy feliz, ya veras –ambos amigos se miraron y luego asintieron en un mudo entendimiento.
-Es hora de irnos. Kyou está esperando impaciente en la puerta principal.
Diez minutos después, Joey se hallaba sentado junto a su padrastro en el asiento posterior de una limosina blanca, en camino hacia la capilla… y a su matrimonio con Seto Kaiba.
-Bueno, he de admitir, que ya que tengo que asistir a tu boda, me alegro de tu elegido sea el señor Seto. Estoy seguro de que cuidara de ti y te tratará bien.
-Él ha sido muy bueno conmigo, Kyou –repuso el rubio veraz.
Llegaron a la capilla repleta de periodistas y curiosos. Muchos fotógrafos dispararon sus cámaras en cuanto comprendieron que en aquella limosina venia el futuro esposo de Seto Kaiba.
El rubio respiro profundo, sintiendo algo de pánico pre-nupcial. Se calmo en cuanto vio a su padrastro ofrecerle el brazo.
-¿Listo, Joey? –pregunto con suavidad.
-Listo, Kyou –le aseguro Joey con una brillante sonrisa. Bajo del coche con el corazón latiéndole a mil.
Su mente le dicto instrucciones frenéticas: Mira al frente. Sonríe. Seto te esta esperando. No puedes cometer errores ahora. Sus piernas parecían hechas de plomo, se le tornaron pesadas y difíciles de mover… hasta que Tristan le dio un empujón para que empezara a caminar.
Finalmente se movió al tiempo que se decidía a levantar la mirada para posarla sobre el hombre que lo esperaba unos pasos más adelante, frente a la puerta de la capilla.
Joey contuvo el aliento cuando lo vio. Sus ojos tan intensamente azules se clavaron en el rubio, acelerando el latido de su corazón, atrayéndolo hacia si, inevitablemente. Sin escapatoria.
Joey lo observo fijamente, dejándose arrastrar por el magnetismo de aquella poderosa mirada. Su Seto, su amado Seto, su enemigo del pasado y amante del presente estaba tan guapo. Vestido exquisitamente con un traje blanco, una camisa azul oscuro y una corbata azul claro haciendo un mágico contraste.
Parecía más que nunca un indómito dragón blanco ojiazul que de repente había tomado forma humana.
Finalmente llego hasta Seto y se detuvo justo frente a él, ya no para observarlo, sino para admirarlo. Su adorado ojiazul estaba indudablemente hermoso, tan alto y elegante. Sobrecogedoramente digno e imponente. Casi se sentía derretir ante sublime visión.
"Ra", dijo Joey en silencio, sin despegar la vista de su casi esposo, "¿Cómo es posible que alguien tan común y corriente como yo capturara la atención de Seto Kaiba?, este hombre poderoso y abrumador. Un verdadero pura sangre".
No hubo más respuesta que la de su "dragón" ofreciéndole la mano. Joey soltó el brazo de Kyou y le agradeció con una sonrisa el acompañarlo hasta allí. Después puso toda su atención de nuevo en Seto y con una sonrisa inmensamente cálida tomo la mano que este le ofrecía.
-Así que realmente viniste, señor Kaiba –susurro el rubio con un brillo travieso en los ojos.
-Por nada del mundo me iba a perder mi propia boda, Wheeler. Es el acontecimiento más importante de mi vida.
-Esperemos que no te arrepientas cuando te haga vivir un infierno –Joey le guiño un ojo.
-Cielo, infierno, .¿qué más da? –dijo el CEO besando la mano dorada que sostenía con mimo entre la suya –mientras pueda vivir esta vida contigo no me importa nada mas, cachorro. Dicen que en este mundo no existe el paraíso. Yo creo que si existiera, este no dependería de un lugar definido, sino de con quien estés. Mi paraíso esta donde pueda vivir contigo, Joey.
-Oh, Seto… -Joey sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas. Un inmenso nudo en la garganta le impidió decir algo inteligente. Solo pudo apretar con fuerza la mano que sujetaba la suya –no te arrepentirás de haberme elegido, te lo juro.
-Lo sé, cachorro, lo sé.
Finalmente juntos entraron a la capilla, con las manos entrelazadas mirando al frente.
La ceremonia comenzó. Seto dio sus respuestas con voz tranquila y firme. La de Joey tembló un poco al dar las suyas, pero no porque se sintiera aún nervioso, sino por la intensidad de sus sentimientos. La expresión en los ojos de Seto cuando lo beso fue posesiva y seductora.
La recepción que con tanto mimo organizo la madre de Joey se realizaría en un lugar muy privado, lejos de los ojos curiosos de los periodistas, que gozaron con el privilegio de asistir a la sencilla pero deslumbrante ceremonia.
Para la fiesta solo asistirían las personas más cercanas a los esposos. Cosa que puso a gruñir a Seto porque no quería toparse en el mismo lugar con Yami y el resto de "perdedores" como él solía llamarlos, para enfado de Joey.
Como orgullosos anfitriones saludaron a algunos socios de Seto, a Keikun y otros empleados fieles de Kaiba Corp que se detenían en la puerta para felicitarlos. Realmente quien hacia los honores era Joey, Seto solo se limitaba a asentir obsequiándoles solo ese gesto que equivalía a: "bienvenidos al lugar" y "gracias por asistir". Si por él fuera, solo habría invitado a la pequeña familia de Joey y a Mokuba. Nadie más, y menos a la pandilla de creídos que Joey llamaba amigos.
Para su desgracia en ese momento bajaban de un coche. Seto refunfuño por lo bajo, .¿por qué su Joey tenía que ser amigo de ese grupo de perdedores? Como solo tenía ojos para Joey, los había ignorado totalmente en la capilla y cuando la ceremonia termino. Ni siquiera los había saludado y ahora no tendría de otra y menos porque su rubio estaba allí muy pegado a él para presenciar su comportamiento.
Resoplo con desagrado mientras veía como Yami se acercaba a ellos. Traía de la mano a un emocionado Yugi. ¿Era posible verse tan patético? Se pregunto Seto al observarlos caminar a la par. ¿Era su impresión o con el paso de los años se estaban encogiendo mas aquel par de enanos?, sonrió ante este pensamiento. Al menos Joey y él si se veían gloriosos cuando caminaban juntos de la mano y no daban ese espectáculo que daba Yami con Yugi. Más que amantes parecían un par de niños que se aferraban el uno al otro para no perderse camino a casa. Se regocijo ante su odioso pensamiento, pero volvió a gruñir cuando recordó que ese enano con ínfulas de faraón era su némesis y que lo había derrotado en varias ocasiones. ¡Que golpe mas bajo a su orgullo!
Y como si la visión de los enanos aquellos no bastara para revolverle el estomago, se encontró con que muy cerca de ellos venían Bakura y Ryu. Solo por esa vez permitiría que aquel odioso ladrón compartiera el mismo sitio que él. Tenía ganas de darle un puño para comprobar si así borraba esa sonrisa taimada que tenía en ese momento. Observo luego a Ryu, se veía normal, sonreía con la misma sonrisa estúpida de siempre que realzaba su aura de "niño bueno". Sintió cierta simpatía momentánea por aquel chico al ver como codeaba y después pisoteaba a Bakura que parecía decirle algo inusual al oído. Y como si el circo necesitara de más payasos también venían detrás la simplona de Tea que ese día estaba más… mal vestida que nunca, la pobre necesitaba urgente un asesor de imagen. Al lado de ella sonriendo de manera serena venía una sobria Ishizu escoltada por, como no, Marik y el otro chico del cual se le escapaba en esos momentos el nombre. Un trío egipcio realmente risible. Ah, claro y para completar el grupo de "invitados ilustres" estaba Mai, esa maldita mujer definitivamente adoraba ser el centro de atención. No le bastaba con su apariencia exótica y voluptuosa, tenía que resaltarse de pies a cabeza con un vestido color rojo sangre lleno de lentejuelas. Parecía una vulgar cantante de cabaret, aunque una muy bonita, tenía que admitir. Era más inteligente y bonita que la tal Tea que parecía un viejo y feo cocodrilo comparada con la exhuberancia de Mai Valentine.
A Tristan ya había tenido el placer de criticarlo en su mente, aunque ahora que se había casado con la bonita hermana de Joey se veía más civilizado y decente. Las maravillas que hacia el amor, pensó Seto. El chico en cuestión y su esposa permanecían dentro del elegante salón junto con Mokuba y la madre de Joey que se había tomado muy enserio su papel de segunda anfitriona y se encargaba de ubicar a los invitados en las mesas y que fueran inmediatamente atendidos por los mayordomos.
En cuanto Seto y Joey terminaran de recibir a todos los invitados en la puerta del salón, entrarían al lugar para ocupar su sitio en la mesa central y efectuar el brindis y demás asuntos pertinentes.
Demonios, aun faltaba mucho y Seto se moría por llevarse de una vez por todas a su cachorro y dar comienzo con la noche de bodas y la luna de miel.
–Esto es una invasión –dijo secamente Seto cuando los amigos de Joey estaban muy cerca.
–No te atrevas a huir, Seto Kaiba –lo reprendió el rubio –Puedo ver como te has empezado a retorcer desde que ellos se bajaron de los coches. Parece como si quisieras correr muy lejos y evitarte la molestia de saludarlos.
-Lo siento cachorro, no es como lo piensas –mintió el castaño –es solo que estoy impaciente por nuestra noche de bodas –sonrió de manera perversa –me muero por hacerte muchas cositas lujuriosas.
-No habrá noche de bodas si se te ocurre ser descortés con mis amigos –fue todo lo que dijo Joey, no cediendo a la tentación.
Seto se puso tieso de inmediato y empezó a gruñir y balbucear cosas que el rubio no entendía y definitivamente no deseaba entender.
–De nuevo te extiendo mis más sinceras felicitaciones, querido Joey –dijo Yugi Motou mientras abrazaba como por quinta vez en el día a su amigo.
Seto puso los ojos en blanco y empezó a sudar, si ese horrible enano se atrevía a abrazarlo lo mataría. Lo que menos deseaba en ese momento era intercambiar agarraditas con aquel idiota.
-Muchas felicidades también a ti, Kaiba –dijo Yugi con tono cordial extendiendo su mano derecha. Seto iba a ignorarla, pero en ese momento Joey lo codeo discretamente y le regalo una mirada de advertencia.
¡Rayos!, gruño Seto, y pensar que ese era apenas el primero del grupo. Bien, solo por Joey los soportaría esa noche… y toda la maldita vida.
-Gracias, Motou -logró contestar cordialmente, al menos todo lo cordial que podía obligarse a ser en ese momento. Se inclino un poco para estrechar la pequeña pero masculina mano y después de un firme apretón la retiro de inmediato.
-No esta demás recordarte que te has llevado a un tesoro de persona y que mas te vale no hacer sufrir a nuestro Joey.
-La verdad, si esta demás, pues como comprenderá se de sobra que Joey es un tesoro de persona –contesto sonriendo forzadamente el CEO. Otro codazo más por parte de Joey lo hizo callar de inmediato.
-Joey, Ra te bendice ahora y siempre. El destino es una rueda de la que no podemos huir cuando esta se echa a andar. Serás feliz, de eso no hay duda. Dos de los hijos favoritos de Ra vuelven a ser uno solo. Almas destinadas a encontrarse siempre a través de miles de vidas y reencarnaciones.
Seto rodó los ojos al escuchar las palabras de Yami. Se guardo el comentario mordaz y se dedico a ver el breve pero cariñoso abrazo que intercambiaba el "faraón" con su rubio.
Después, el pequeño hombre se volvió hacia Seto y le dedico una reverencia, en silencio, el castaño se lo agradeció con un pequeño movimiento de cabeza. No tenía nada de ganas de estrechar la mano de ese antipático pequeñuelo.
-Se tu también feliz, sacerdote. Por años me fuiste leal, tanto que te viste obligado a renunciar a tu vida y al amor de Joey cuando fuiste asignado a mí. Ahora los tiempos han cambiado y has decidido nacer en esta época para volver a encontrarte con Joey. Tanto es tu amor que repetirás este círculo una y otra vez por muchas vidas. Que así sea, pues.
El castaño se mordió la lengua, por poco y se suelta a reír al escuchar tal sarta de estupideces. Yami no se quedo a esperar respuesta, le sonrió a Joey una vez mas antes de hacerse a un lado para dejar que el resto de la pandilla se acercara a los recién casados para volver a felicitarlos.
-¿A que te mueres por irte a echar un polvo con Joey en estos momentos? –fue todo el saludo de Bakura al llegar frente a ellos.
Ryu ahogo un grito de vergüenza, Joey rió de manera nerviosa, Seto se puso furioso mientras el resto reía de manera discreta por la siempre excesiva y a veces desagradable sinceridad del ex-ladrón de tumbas.
-Lastima que no puedas sacerdote Seth, porque tendrás que atendernos y muy bien –le sonrió de manera perversa al castaño -supongo que si nos haces sentir como no bienvenidos, Joey te dejara con las ganas de tener un buen encontrón con él en la cama. Pero bueno, el celibato no es novedad para ti, después de todo en tu anterior vida te quedaste con las ganas. Te veías patético sufriendo de amor por Joey. Que romántico –esta ultima palabra la dijo de modo teatral, suspirando de manera ruidosa y molesta –El sacerdote y el esclavo y su historia sin final feliz. Siempre creí y seguiré creyendo, que en ese entonces te consolabas por no tenerlo masturbándote mientras pensabas en su piel y cabellos inusualmente dorados. Tenías cara de ser un sacerdote muy depravado.
Todos ahogaron un gemido ante las groseras y en cierta manera divertidas palabras de Bakura. Estaban a la expectativa de que haría Seto ante ese desborde de cháchara por demás innecesaria. Bakura era Bakura y eso nunca cambiaria.
Magistralmente el castaño lo ignoro, miro al resto de amigos de su esposo y con una educada inclinación les dijo:
-Sean todos bienvenidos a la recepción, no dudo que están llenos de buenos deseos para Joey y para mi. Lo agradezco mucho. Pasen, hagan de cuenta que están en su casa y diviértanse –no espero respuesta de nadie, sencillamente se soltó del agarre de Joey y furioso se volvió para entrar en el salón, murmurando algo acerca de invitados no bienvenidos ni ahora ni jamás.
–No se de que va todo ese cuento del sacerdote y el esclavo pero te pasaste de grosero ¡Nunca mas te atrevas a decir algo como eso Bakura! –Le advirtió el rubio echando chispas. Si le exigía a Seto que se portara bien con sus amigos, también le exigiría lo mismo a ellos. Intercambio equivalente –Seto te guardara rencor por mucho tiempo y bien merecido lo tienes. Esto va para todos –dijo el rubio mirando a cada uno de los miembros que conformaba su circulo de amigos –Si no pueden ser amigos de Seto, y darle el debido respeto y lugar que se merece, yo... ¡no volveré a dirigirles nunca más la palabra! –y siguió a su marido al salón, dejando afuera a sus boquiabiertos amigos, claro, a excepción de Bakura que estaba retorciéndose de la risa, nada intimidado por las palabras del rubio.
-Bakura –lo llamo Ryu claramente enfadado y avergonzado por la descarada forma de ser de su pareja –a partir de este momento dormirás en el sofá hasta nuevo aviso –no dijo nada mas, solo se limito a lanzarle una fulminante mirada a su novio que de inmediato paro de reír para mirarlo de manera entre sorprendida y preocupada.
-¡¿Qué?! –pregunto a todo pulmón. Pero no hubo respuesta. Ryu ya estaba entrando en el salón acompañado por Yami y Yugi que trataban de calmarlo.
-Vaya, vaya –dijo Mai pasando por el lado del indignado ex-ladrón de tumbas -¿ahora quien es el que se va a quedar con ganas de echarse un buen polvo? –la rubia sonrió ante la mirada fúrica del albino –Kaiba dormirá primorosamente entre los brazos de Joey, mientras que tu cielito, estarás confinado a dormir en un viejo sofá hasta que logres hacer que Ryu te perdone –le palmeo el hombro –pobre, lo tienes difícil, aunque según escuche no es la primera vez que visitas el sofá. Me contaron que la última vez duraste un mes completo sin poder tocar a Ryu y hasta me cuentan que adquiriste la forma de sofá. El celibato tampoco debe ser una novedad para ti, cielito –Bakura gruño mientras la voluptuosa mujer se fue riendo de manera poco femenina, junto a ella caminaba una ruborizada Ishizu junto con el resto de la tropa Ishtar.
Por suerte para los novios, los últimos invitados fueron la pandilla de Joey, que al entrar en el salón fueron abordados por la madre del rubio, Mokuba, Serenity y Tristan. De inmediato fueron ubicados en la mesa de honor, muy cerca de la de los recién casados. Que por cierto permanecían con aire enfurruñado, sentados en la mesa casi sin mirarse, se notaba que estaban enfadados pero claramente se podía también entrever que no era entre ellos.
-Lo siento, Seto –murmuro Joey finalmente, después de reunir valor para mirarlo a la cara. Estaba realmente avergonzado por haberlo hecho pasar tan mal rato. Y pensar que Joey creía que quien se iba a portar mal con sus amigos era Seto, pero su adorado castaño había hecho un gran despliegue de paciencia y diplomacia y todo por complacerlo. Lo premiaría, prometió el rubio en silencio, premiaría esa noche a su Seto por haberse portado tan bien con sus amigos. Incluso había evitado golpear a Bakura, cosa que el mismo Joey se moría por hacer después de semejante grosería. Pero bueno, contaba con que Ryu tomara cartas en el asunto, no había peor castigo para el ex-ladrón de tumbas que aquel que le imponía su amable pero temperamental pareja -¿no piensas decir nada, Seto? .¿No me perdonaras?
Lo que el castaño le iba a decir fue olvidado porque en ese momento la madre de Joey se levanto de su lugar para invitar a los recién casados a hacer el brindis. Seto hablo con firmeza y seriedad, dio un pequeño discurso e invito a Joey a unírsele. El rubio no fue tan breve en su discurso como su esposo. Se extendió porque quiso agradecer a todos los presentes su compañía y buenos deseos en un momento tan especial como ese. Todos lo aplaudieron conmovidos y renovando su aprecio por el rubio, Joey se hacia querer con facilidad y Seto lo sabía. Sabía que su cachorro era ese tipo de persona que hacia las cosas solo por amor sin buscar nada a cambio. No intentaba hacer que la gente lo amara más, solo seguía los dictados de su corazón, un corazón que valía oro.
Después de las emotivas palabras de Joey y la lluvia de aplausos, la pareja por fin hizo el brindis y se besaron por petición de los asistentes.
Fueron separados por los invitados que querían tomarse fotos o sencillamente bailar con ellos, especialmente con Joey que era el mas dispuesto a hacerlo.
Horas después, cuando por fin logro divisar a Joey completamente solo, Seto casi corrió hasta él. Lo arrastró hacia un rincón del concurrido lugar. Los invitados parecían demasiado ocupados intercambiando chismes, comiendo o bailando, todo indicaba que se habían olvidado de los recién casados.
-¡Te tengo! –exclamo Seto inmovilizando al rubio entre la pared y su cuerpo -¿Estas enfadado conmigo, Joey?
-¡Claro que no! –casi grito el rubio –El que parece enfadado eres tu, ni siquiera me has dicho si me perdonas.
-No tengo nada que perdonarte –murmuro el CEO apretando su cadera contra la de Joey, gimió suavemente al tiempo que lo hacia su rubio. Esa pequeña unión los había encendido de manera alarmante –No es tu culpa que tus amigos sean tan desagradables.
-Bakura jamás te pedirá una disculpa por aquel incidente, pero yo te la pido en su nombre.
-No es necesario, Joey –froto de manera disimulada su cadera contra la de su esposo, el rubio cerro los ojos mientras trataba de controlar su respiración y su excitación –realmente ya no estoy enfadado.
-Ellos son agradables, Seto. Te lo… aahhhmmm… -gimió el rubio sintiendo como la parte baja de su anatomía era empujada por la de su esposo –aseguro… cuando aprendas a conocerlos sabrás lo aahhh… geniales que pueden llegar a ser. Solo dales la oportunidad y date la oportunidad de conocerlos y que se acerquen a ti. Ammhhh… Mokuba, él… ahhhmm… piensa igual que yo. Todos son buenos chicos, te lo juro.
Seto sonrió mientras seguía frotándose y pujando contra la ardiente cadera de su rubio que de manera discreta se movía contra él.
Bien, si Joey los quería, tal vez no fueran tan malos. Fue lo que pensó el CEO apretándose aun más contra su rubio. Lo beso fogosamente mientras hacia nota mental de tratar de llevarse bien con todos ellos, incluidos el odioso de Bakura y el irritante de Yami.
–¿Sabes, cachorro? Cuando me casé contigo sabía que en cierta manera también me casaba con tus detestables amigos. Sabía que tendría que verlos muy seguido por la mansión, que tendría que soportarlos si los invitabas a cenar, así que en cierta manera estoy resignado a ello. Intentare ser civilizado solo si ellos lo son.
-Oh, Seto –el rubio lo beso, sabía que su castaño realmente lo intentaría. Era conciente de que la pandilla y Seto Kaiba nunca serian amigos, pero al menos se llevarían mejor -¡No hagas eso! –gruño cuando Seto se apretó a él de pies a cabeza y se frotaba aun mas –Si mi madre o alguien mas nos ve, seremos la comidilla de Domino City.
-No estamos haciendo nada malo –murmuro el castaño perdiéndose en la suave piel del dorado cuello.
-Por Ra, Seto. Casi estamos haciendo el amor en público, .¿y te atreves a decir que no hacemos nada malo?
-Nadie nos esta viendo, cachorro –continuo con su ataque al cuello de Joey.
-Por… ahh… por favor suéltame –le suplico el rubio con voz cargada de dolorosa excitación.
-No te voy a soltar y dejarte ir –le dijo con fingida severidad el ojiazul. Al ver la expresión de Joey, Seto se detuvo de inmediato. Su rubio se veía tan dolorosamente necesitado y todo por su culpa. Le beso la punta de la nariz, como pidiendo disculpas por haberlo calentado de esa manera sin poder satisfacerlo al momento. Él estaba igual de duro y excitado que Joey, pero al menos tenía más control sobre el dolor que experimentaba en ese momento.
El rubio gruño entre aliviado y entre enfadado porque su esposo finalmente se despegaba de él. Respiro profundo tratando de canalizar su deseo reprimido.
-¿Mejor? –le pregunto el castaño con una sonrisa.
-Algo –susurro el rubio –pensé que no me ibas a soltar.
-Y así será. No te voy a dejar ir, ni ahora para que los invitados vuelvan a robarte de mi lado, ni después cuando por fin estemos viviendo juntos. Ahora que estamos casados será mejor que te resignes a tu suerte, Wheeler.
-Estoy resignado, señor. Felizmente resignado –respondió el rubio –Pero debe llamarme Kaiba, señor. No se si se ha enterado, pero hoy me casé y ahora llevo el apellido de mi esposo.
-Sí. Lo hiciste –Seto beso de nuevo la punta de aquella bonita nariz que tenía frente a él –Y es mejor que no lo olvides.
-Tengo una memoria excelente, señor.
-¿Sin arrepentimientos, Joey de Kaiba? –pregunto el CEO tomándolo de nuevo entre sus brazos.
-Sin arrepentimientos, señor Seto de Wheeler –contesto el rubio apretándose todo lo humanamente posible a aquel cuerpo glorioso.
-Duelo ganado –susurro el castaño frotándose de nuevo contra su rubio –el duelo mas importante de mi vida, al fin ganado.
-¿Y cual es el premio, señor? –pregunto el rubio con una sonrisa.
-Obvio que tu –y beso los dulces labios una y otra vez. Joey le respondió con pasión y fiereza –Te amo, cachorro. Te amo desde siempre.
-Yo también, Seto. Desde antes de nacer –lo abrazo con fuerza.
Fin de la batalla, se dijo Joey, resultado: empate. Pronto se lo diría a Seto, por ahora le dejaría creer que había ganado. Porque la verdad es que no existía un solo ganador en ese duelo, juntos habían ganado al mismo tiempo. Y ahora saboreaban mutuamente su merecido premio.
–¿Crees que podríamos escaparnos por un rato? –preguntó Seto mirando a Joey con ansia y deseo.
-¿Y los invitados? –pregunto el rubio también mirando a Seto con deseo apenas contenido.
-Al diablo con ellos –el castaño observo a todos rápidamente –Parece que están demasiado ocupados para siquiera notar nuestra ausencia.
-¿Y a donde se supone que iremos? –Joey lo miro con reproche –Me niego a hacer el amor en el baño.
-¡El baño! –se indigno el ojiazul -¡Claro que no, cachorro tonto! Por si no lo sabes, este salón tiene en la parte de atrás una pequeña pero cómoda habitación, precisamente para momentos como estos.
-Bueno, siendo así… -Joey le sonrió con complicidad a su castaño –vamos a ese muy conveniente lugar. No puedo esperar, estoy que exploto.
Seto no necesito escuchar mas, tomo de la mano a su amado esposo y casi lo arrastro hasta la discreta habitación que estaba detrás del bullicioso salón.
Ellos creían que nadie los veía, pero estaban equivocados.
Yami observó a la pareja que salía apresuradamente del salón, tomados de la mano.
–Mira eso –dijo Bakura que junto con Yami los había visto escapar. Permanecía al lado del faraón ya que Ryu se negaba siquiera a mirarlo. Se prometió que esa noche recurriría a todas las técnicas persuasivas que conocía para lograr el perdón de su precioso albino. Era horrible que estuviera enfadado con él y mas aun que lo relegara a dormir en el sofá –Finalmente el sacerdote y el esclavo logran estar juntos –miro fijamente a Yami a los ojos -¿Recuerdas que hace cinco mil años te empeñaste en separarlos y hasta obligaste al concejo de ancianos a que te asignaran a Seth como sacerdote solo para poder tenerlo para ti?
-¿Cómo sabes eso? –pregunto el mas bajito ruborizándose. Rápidamente busco con la mirada a Yugi. Respiro tranquilo cuando comprobó que su amor no había escuchado aquello.
-Tengo mis fuentes, faraón –fue todo lo que dijo el ladrón de tumbas, sonriendo con superioridad -Te aseguraste de "nacer" de nuevo en esta época solo porque sabías que el sacerdote también nacería. Tan grande era tu obsesión…
-Ya lo dijiste, Bakura, "era". Seth ya no me interesa en lo mas mínimo –sus ojos violáceos se suavizaron y llenaron de amor cuando observo una vez mas Yugi, su hermosa luz –Solo deseo poder perdonar mis propios pecados. Casi lo he logrado, pero cuando recuerdo lo que le hice a aquel esclavo para separarlo y alejarlo definitivamente de Seth, me vuelvo a odiar a mi mismo. Fui demasiado injusto con ellos en ese entonces. En esta época he sido inmerecidamente premiado con el amor de Yugi, no merezco tanto y menos por mis pecados pasados. Pero Ra es generoso y me ha perdonado, a cambio de eso prometo ser el guardián del amor y la unión de Seth con Joey. Quien ose separarlos tendrá que rendir cuentas ante mí.
-Un faraón egoísta y un profanador de tumbas perdonados y redimidos por Ra. A pesar de nuestros crímenes fuimos arrojados a esta época y a los dulces brazos de Ryu y Yugi, quienes nos aman y a quienes amamos. ¿Quién dice que Ra no es generoso?
Yami y Bakura miraron a sus respectivas parejas, sonriendo de manera bobalicona. Casi babeaban mientras devoraban con los ojos a sus amadas luces.
Bakura despego con bastante esfuerzo sus ojos de la delgada figura de su Ryu. Miro de nuevo Yami y le dijo:
-Aun puedo rememorar la cara que pusiste hace seis años cuando Joey nos dijo que estaba saliendo con Duke Deblin. Te veías realmente azorado.
-Fue una sorpresa total para mí, no esperaba que el río perdiera su cauce. Joey había cometido un error al elegir a Duke, pero no podía interferir en los designios del destino. Después me tranquilice y pensé que Seth y Joey eran ríos divididos que pronto volverían a encontrarse en el océano.
-Y no te equivocaste faraón. Por eso te dije que el esclavo era la pareja perfecta para el sacerdote.
–Tú no me lo dijiste –replicó Yami –pero yo lo he sabido desde siempre.
.-.
FIN
.-.
P.D: Al final Ryu no perdono a Bakura y lo mando a dormir al sofá por dos… horas. Después de eso se apiado de su amado ladrón de tumbas y le permitió regresar a su cama y a sus brazos XD.
Fin por fin XD. No me maten por no poner el lemon de la noche de bodas, tuvieron mucho a lo largo del fic, asi que no se quejen ¬¬. Espero les haya gustado y me dejen reviews con sus quejas, opiniones y consejos, contestare absolutamente todos, siempre y cuando las personitas que no tienen cuenta en esta web me dejen un mail al cual contactarme.
RESPUESTA REVIEWS ANONIMOS:
Angel of friendship: Primero que todo¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TI, FELIZ CUMPLEAÑOS ATRASADO, FELIZ CUMPLEAÑOS, A TI! XD Espero que seas muy feliz y hayas recibido miles de regalos. Como ya viste, Moki reacciono bien, no podía poner mas obstaculos ni nada de eso. Mokuba es un buen niño y quiere lo mejor para su hermano. Por cierto, gracias, miles y miles de gracia por tu compañia a lo largo de estos 11 capitulos, gracias por apreciar mi trabajo y por valorarlo. Me has regalado sonrisas con tus reviews. Me siento satisfecha de haber logrado transmitirte tanto con esta simplona historia, tú corazón vale oro, así que por favor, nada de meterlo de nuevo a la nevera con las sobras de la cena de las fiestas patrias (hasta en comentarios tan serios logras ser una persona muy divertida). Yo tambien soy fana de Naruto, leo fics de esa serie cuando tengo tiempo, aunque aun no me atrevo a escribir algo, quizas para el futuro lo considere. OO ¡tu y yo somos colegas! o yo me dedico a la medicina, mas exactamente a la neurologia -- aunque con tanto lio con los horarios (yo tambien sufri con los malditos horarios -- no tenia libre ni los domingos ¬¬)casi no puedo hacer la especialización. Jajaja, adoro leer tus "choco aventuras" a pesar de todo lo dificil que fue el recorrido por los cinco pisos del hospital no puedes negar que fue divertido con eso de tropezarte en las escaleras. Yo me hubiera partido de la risa, sobre todo porque en la clinica donde hago mi practica hospitalaria (extra-mural) no pasa nada raro -- ni divertido XD. Ya me despido, Angel, de nuevo gracias por todo, espero encontrarme en otra oportunidad contigo, fue un placer enorme compartir contigo esta historia. Un abrazote y hasta pronto!
Aikos: Lo siento, siento si mi idea de Duke-Pegasus-Seto-Joey te sono forzada, en ningun momento he querido matar la historia y lamento que tu lo vieras asi. En cuanto al "usted, usted, usted" tuve que usarlo, no me imagino a Seto hablandole de "tu" a Duke y viceversa. Yo por mi parte no "tuteo" a nadie que no me simpatiza, imagino que Seto tampoco lo haria. Si lo hacia con Joey al principio del fic era por mera formal, superadas las barreras pudieron finalmente hablarse de "tu". En fin, siento que me salgo del tema -- por fin llegamos al final, quizas te guste, quizas no, sea lo que sea, agradecere enormemente tu opinión. Muchisimas gracias por el tiempo que me obsequiaste, por leer el fic y apoyarme con tus reviews. Espero saber de ti, no me gustan las despedidas, asi que solo dire: Hasta otra Aikos! Un abrazote.
Plam: OO OMG me has dejado sorprendida con tu review. ¡Nunca viste la serie y sin embargo leiste mi fic! Te admiro y aprecio mucho por eso, yo intente una vez leer un fic de Gundam Seed sin ver la serie, pero no pude -- y despues de que vi la serie pude menos XD (es que no me gusto de a mucho ese Gundam XD) Muchisimas gracias por la oportunidad que le diste a mi fic, no es gran cosa comparado con otras historias preciosas que circulan por ahi (como "Lentamente" de Katrinna ¬) pero es mi aporte y mi granito de arena al fandom y a una pareja que idolatro: SetoxJoey. Y si a ti te gusto, entonces siento que valio la pena esforzarme un poquito para darle vida a este loco fic. Gracias por acompañarme durante estos casi eternos 11 capitulos, ha sido toda una travesia lograr finalizar y publicar el fic, y me retiro (quizas por el momento, quizas para siempre) del fandom de Yugi satisfecha y feliz de haber llegado al corazón de personas tan maravillosas como tu. Espero seguir sabiendo de ti, por medio de mis otros fics, tu compañia me encanta, asi que rezare por leerte de nuevo en mis otras locas historias con las que seguire enamorando, tal y como tu lo esperas y deseas. Un beso y un abrazo, Plam, no me despido porque quiero seguir sabiendo de ti, solo te dire: hasta volvernos a leer en otra historia!
