CORAZONES A LA DISTANCIA

t.A.T.u Girl

CAPITULO 9: El pasado en el Espejo

Yulia se puso la gabardina frente al espejo. ¿Qué tenía ante sus ojos? Una chica adulta, cansada, harta de la vida, el brillo salvaje que alguna vez tuvieron sus órbitas azules se había apagado para siempre, los huesos se dibujaban en sus costados consecuencia de las frugales comidas de los últimos meses. ¿Quién era esta joven? Una maestra de piano, una joven rusa que vivía en Paris y tenía un pésimo francés que el tiempo no había podido mejorar, una ex cantante, una estrella que había dejado de brillar, esa joven era Yulia Volkova, la mitad rebelde del extinto dúo t.A.T.u. Recorrió con la mirada su cuerpo, delgada, ojeras sombreaban su rostro dándole un aspecto de ultratumba. Demasiado blanca, demasiado sola, demasiado destrozada. ¿Dónde había quedado el fuego? ¿Dónde había quedado la emoción, la pasión por la música, por la vida? Extinguido… todo había muerto en una guerra, la guerra que su corazón sostuvo contra la soledad, contra la fría mirada de Lena, contra el amor.

¿Quién era entonces la joven que la miraba a través de la única ventana entre una habitación real y una mera copia?

–No te conozco. –susurró acariciando el reflejo.

La joven le devolvió la caricia y le respondió con una mirada triste que se perdió en una lágrima. Yulia se despegó del espejo, se terminó de acomodar la gabardina y salió del departamento. Iba retrasada para reunirse con Armand y Simone.

* * *

Las noches en Paris eran incluso más hermosas que los días. El clima era delicioso, Lena había estado en Paris muchas veces en su vida pasada pero jamás había tenido la oportunidad de disfrutarla como entonces. Svetlana besó su mano ante la mirada reprobatoria de una anciana justo antes de que el semáforo peatonal cambiara a verde. La pareja cruzó la calle hacia un pequeño café que según Dominique, el conserje del hotel, vendía el mejor café de todo Paris. Lena eligió una mesa que tenía posición privilegiada por poder observar lo que ocurría en dos calles diferentes con apenas un ligero giro de cabeza. Era muy feliz. Paris. ¿Cuándo había sido la última vez que estuvo ahí?

***Flashback***

–Bon jour… bon voyage… merci… ¡salut!

–Yulia, deja de balbucear en francés.

–¡¡Je suis trés borracha!!

–No puedo creer que te dejé beber tanto. –se reprochó Lena empujando a Yulia quien se dejó caer cuan larga era sobre el asiento del auto riéndose histéricamente.

Lena miró a Yulia como un bicho raro mientras Iván les daba una mirada divertida desde la parte delantera del auto. El conductor también les sonrió en el espejo retrovisor, Lena pudo advertir que ambos hombres estaban a punto de carcajearse. La pelirroja por su parte ya no soportaba a la pelinegra. Llevaba horas comportándose de esa forma, dudaba seriamente que siguiera borracha pero su comportamiento…

–¡Yulia! –gritó Lena.

La joven de ojos zafiro había sacado la mitad del cuerpo y estaba gritando un cliché de una película americana muy famosa y ganadora de muchos premios de la academia en el 2000, además estaba gritando cosas en francés que había escuchado en una canción. Lena la jaló del pantalón metiéndola en el auto.

–¡¡Yulia en serio!! ¡Te vas a matar! ¡Compórtate!

– Lena… –susurró Iván.

– ¿¡Qué!?

Iván se llevó el dedo a los labios y luego señaló a la pequeña Yulia. Lena, que ya estaba harta de escuchar a Yulia cantando y gritando y haciendo exhibición y media siguió el dedo de Iván furiosa solo para encontrarse que su petit amie estaba dormida. Se había hecho un ovillo en el asiento y dormía tranquilamente con una mano bajo su mejilla. La escena enterneció a la pelirroja que inmediatamente arropó a su novia con su suéter. En ese momento el auto se detuvo en un semáforo a unas pocas cuadras de la Torre Eiffel.

–Yulia. –susurró en el oído de la pelinegra. –Despierta, no puedes perderte esto.

Yulia murmuró algo ininteligible y besó la mano de Lena para después usarla como almohada. Lena sonrió acariciando los teñidos cabellos con su mano libre y contemplando maravillada el hermoso espectáculo que Paris le ofrecía. Una perfecta y cálida noche, la Torre Eiffel iluminada y contagiando su fulgor a Champs Elysées. Excelente bienvenida.

***Fin de Flashback***

Claro que lo recordaba. Había sido una hermosa experiencia. Lástima que la última que pudo vivir junto a Yulia. El concierto en Paris fue el último antes del concierto de Praga que desató la separación y desintegración de t.A.T.u. No, Lena no había olvidado nada de esa gira.

- ¿Lena?

La pelirroja volvió al presente con una bocanada del aire frío parisiense. Los ojos que la atravesaban eran violetas y no azules, esto le provocó un sobresalto. Svetlana la miró sin decir nada, pensó que seguro la había sacado de un pensamiento importante así que se limitó a pedir disculpas con un beso en la mejilla. Lena la miró como se mira a un extraño que acaba de hacer algo realmente estúpido y después clavó la mirada en su café.

* * *

Yulia entró en el café y pidió un moka. La imagen reflejada en el mostrador seguía recordándole la niña triste en que se había convertido. Le sonrió a su reflejo y miró alrededor mientras la joven que atendía le tenía listo su café. La imagen por la mañana siempre era la misma. El hermoso café se llenaba de turistas y de vecinos que conocían la buena calidad de las bebidas calientes del lugar. Era curioso, pero los vecinos del café siempre se sentaban adentro mientras que los turistas preferían las mesas de fuera, ahí era donde sus ojos apuntaban con mayor atención. Una cabeza pelirroja captó su mirada. ¿Podía ser Lena? ¿Podía ser posible que estuviera en Paris?

- Yulia, tu café.

- Gracias.

- Salúdame a Monique, por favor.

¡Monique! Miró su reloj notando que la manecilla pequeña señalaba las 10 y la pequeña apuntaba al 2. ¡Diez minutos tarde! El auditorio donde era la cita quedaba a treinta minutos y ya iba tarde. Tomó su café y salió corriendo, literalmente. Pasó junto a la pelirroja pero se obligó a no mirarla, había pasado sus primeros años alucinándola en cada cabellera roja, había sufrido mucho y no deseaba volver a eso.

Casi una hora después la pelinegra llegó al auditorio donde Armand, Monique y Simone la esperaban impacientes. Armand fue el primero en verla e inmediatamente le lanzó una serie de preguntas sobre su retraso, Yulia se disculpó y nadie dijo más del asunto al notar su desmejorado aspecto.

- Te ves fatal, Yulia.

- ¿De veras? No he dormido bien. – se disculpó la maestra.

Yulia les dirigió una mirada tranquila y se empezó a pasear por el escenario probando la acústica con repentinas palmadas o golpes con los pies o diciendo una "A" abierta y sostenida. La acústica del lugar era buena y su método poco convencional, se convenció de esto último al mirar las caras sorprendidas de sus amigos. Sonrió apenada coloreando sus mejillas de un carmín leve y bajó de un salto hacia los demás.

- Está perfecto, Armand.

- Yulia… - susurró Monique asustada - ¿En verdad piensas dar el recital?

- ¿Qué recital? ¡Ah! ¡Ese recital! No, no exactamente. ¿No se los explicó, Armand?

- No, Armand no les explicó nada porque esta fue idea tuya Yulia mon amour. – respondió el caballero besando las mejillas de la pequeña pelinegra.

- Está bien se los explicaré. Todo este tiempo hemos estado mintiéndoles a tus padres Monique haciéndoles creer que estamos ensayando para un recital. En realidad es una mentira a medias. – Monique le dio una mirada interrogante al mismo tiempo que Simona arrugaba el entrecejo tratando de descifrar lo que su amiga planeaba – Veras, sí vamos a dar una presentación pero no será de piano.

- ¿No? ¿Entonces? – preguntó Simone acariciando el cabello de Monique.

- Aquí, en este escenario. – y Yulia subió al mencionado abriendo las piernas y los brazos como solía hacerlo en los conciertos de t.A.T.u - Monique presentará a varios editores y otros intelectuales, amigos de Armand y Simone, en lo que ha trabajado durante este tiempo. Invitaremos a la prensa, a tus padres Monique y verán lo genial que eres. ¡Todo mundo lo verá! Tus padres tendrán que reconocer el talento de su hija.

Armand le dio una palmada en la espalda a Monique y un beso en la cabeza a Yulia. Ambos se abrazaron y miraron a Monique esperando una reacción. Simone por su parte tenía la boca abierta no sabiendo qué hacer ni qué decir. La joven sin embargo estaba atónita, sin expresión alguna, sin emoción alguna en su rostro. De pronto se puso pálida y apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

- ¿Qué pasa Monique? – preguntó Armand alarmado.

- ¡No! ¡No pueden! – empezó a gritar la chica. - ¡¿Por qué no me dijeron nada?!

- Monique… creímos que te gustaría. Después de todo para esto has estado trabajando con Simone. – se disculpó Yulia.

- ¡No quiero! ¡No! ¡No, Yulia!

- Cálmate. – Simone tomó las manos de la chica notando el terrible temblor que la azotaba, la chica estaba asustada - ¿Por qué no quieres hacer la presentación? Es una gran oportunidad.

- Mi padre… no lo soportaría… y…

- Tu padre estará orgulloso cuando vea tu talento. ¡He leído tus trabajos Monique, son grandiosos! – trató de animarla Armand.

- ¡No lo entienden! ¡Mi padre mataría a Yulia si se enterara de este… este engaño!

Monique comenzó a llorar desesperadamente, se soltó de las manos de Simone y salió corriendo del auditorio. La escritora trató de detenerla pero la expresión en la cara de Yulia la detuvo. La chica rusa parecía a punto de desmayarse. ¿Qué podía hacer? ¿Seguir a la niña o quedarse con su amiga? Ambas necesitaban a alguien.

- Ve por ella. – susurró Yulia.

Simone obedeció. Armand notó también la palidez acentuada de Yulia, algo no andaba bien. La obligó a sentarse en el borde del escenario, tomó sus manos y se las besó.

- ¿Qué pasa contigo, Yulia? No estás bien.

- Tú qué sabes, me conoces hace muy poco.

- Te conozco lo suficiente para saber que no estás bien. ¿Has estado comiendo?

- Sí.

- ¿Duermes bien?

- Sí, Armand. Estoy comiendo bien y durmiendo bien. Estoy bien.

Yulia miró al os ojos a Armand para convencerlo de que todo estaba bien y que no mentía. Sin embargo ella sabía que las cosas no andaban bien. Llevaba muchas noches soñándola, a ella, esa hermosa pelirroja. No podía sacarse a Lena de la cabeza, había vuelto del pasado a atormentarla nuevamente. Había pensado que Lena formaba parte sólo de su pasado, pero seguía estando presente. Seguía atormentándola con besos inexistentes, con caricias por la noche que sólo eran recuerdos que soplaban en el viento.

* * *

Svetlana salió del cuarto de baño y se encontró a Lena recostada dándole la espalda. La rubia se recostó junto a su hermosa pelirroja pensando en qué podía pasar dentro de su cabecita. Pasó un dedo por el brazo de Lena acariciándola sin preguntar nada, de pronto escuchó que la pelirroja sollozaba.

- ¿Qué ocurre, Lena?

- No es nada, Svet.

- Te amo. – murmuró la rubia abrazando a Lena sin preguntarle nada más.

Silenciosamente Lena agradecía estos gestos de Svetlana, no deseaba mentirle, ni quería tampoco confesarle la verdad. ¿Cuál era esa? La verdad era que extrañaba mortalmente a Yulia. Durante esos cuatro años había soportado perfectamente su ausencia, había sido fuerte, después de todo Yulia había tenido toda la culpa de su separación y no tenía por qué llorarle. Sin embargo el tiempo había dejado abiertas las heridas y ahora, en Paris, en ese sitio que había sido su último paraíso antes de caer definitivamente al infierno, las heridas dolían más que nunca.

Odiaba a Yulia. La odiaba con todo su ser. La había lastimado tanto. ¿Por qué su recuerdo le hacía tanto daño y al mismo tiempo le daba tanta felicidad?

*** Flashback ***

Estaban nerviosas, y se miraban una a la otra sin saber qué hacer. Las habían invitado a uno de los cientos de los llamados talk shows de Estados Unidos, uno de tantos que llevaba el nombre de la conductora. Yulia y Lena buscaban a Ivan con la mirada y no aparecía por ningún lado. Beata y los guardaespaldas miraban en todas direcciones nerviosos. Nunca habían pisado un escenario sin que Ivan estuviera tras bastidores por cualquier situación que pudiera darse. Sin embargo el programa empezó y el representante no aparecía.

- Hola, hola. Esto es Sabrina, conmigo: Sabrina.

La anunciadora apareció detrás del público. Se trataba de una señora gorda, con el cabello anaranjado y una estrafalaria manera de vestir. Su sonrisa burlona estaba enmarcada en labial rojo. Sabrina saludó a su público recibiendo una calurosa bienvenida manejada por un foco rojo de "Aplausos".

- Han escandalizado al mundo, han atemorizado a los padres todo al rededor del globo. Ellas son, Yulia y Lena: ¡¡t.A.T.u!!

Yulia y Lena buscaron desesperadas a Ivan pero aún no aparecía. Tuvieron que salir a escena y rogar que todo saliera bien. Sabrina les aplaudió con sus enormes manos provocando que su grupo de zombies del público la imitaran.

- Pasen, pasen, siéntense chicas.

Yulia buscó a Beata con la mirada. Nadie les había dicho que serían panelistas en el programa. El staff de t.A.T.u se movilizó rápidamente. Lena podía ver a Beata peleando con el floor manager pero no podía escuchar nada de lo que ocurría. Sabrina se acercó a las chicas con esa enorme, anaranjada e hipócrita sonrisa. Yulia se sentó en el sillón blanco que estaba en el set e invitó a Lena a sentarse en sus piernas. Terminaron retirando el otro sofá que no habían querido utilizar.

- ¿Cómo están chicas?

- Bien, Sabrina. – respondió Yulia tratando de conservar la calma.

- Eso me parece bien. Bueno chicas el tema de hoy es la infidelidad, ¿han sido infieles entre ustedes?

- Sabrina, no nos dijeron que seríamos panelistas. – respondió Lena con toda la agudeza que la caracterizaba.

- Oh, lo sé querida, lo sé. Pero Sabrina siempre hace preguntas a sus invitados sobre el tema del día antes de pasar al interludio musical de Sabrina. – respondió la enorme conductora con una sonrisa sospechosa. – Sean buenas chicas y respóndale a Sabrina y a su público.

Las jóvenes se miraron y volvieron a buscar a su staff con la mirada. Lo único que recibieron fue una negativa, Ivan aún no había llegado. Yulia tomó la mano de Lena y le sonrió a la conductora.

- La infidelidad es una muestra de que tu pareja ya no te importa.

- ¿Entonces ustedes nunca le han sido infiel una a la otra?

- No, Sabrina. – se apresuró a responder Lena.

La conductora les dio la espalda mirando a su público de frente, les sonrió haciéndoles una señal cómplice. Se giró nuevamente hacia las jóvenes.

- Sabrina siempre tiene sorpresas bajo la manga. Esta vez no es la excepción. Tengo un video que a todos nos interesará.

El estudio se oscureció y una enorme pantalla bajó del techo a la izquierda de las t.A.T.u. Sin saber lo que les esperaba ambas miraron la pantalla abrazadas. El video empezó al son de All the Things She Said, su primer sencillo, retomando imágenes de los conciertos y de videos pasados. La música se apagó y dejó paso al sonido original del video que ahora mostraba a Yulia con el ceño fruncido mirando a todos lados como esperando a alguien. Tamborileaba sus dedos en la mesa mientras sorbía una limonada auxiliada por una pajilla larga. Una chica de cabello castaño y largo hasta la mitad de la espalda apareció en la escena acercándose hacia Yulia. La sorprendió por la espalda y Yulia se apresuró a saludarla. La recién llegada se sentó de espaldas a la cámara y repentinamente esquivó todos los objetos en la mesa para besar a Yulia. En ese momento la imagen se congeló y las luces se encendieron de nuevo.

Yulia miraba atónita la pantalla y sus ojos saltaban de ella a Sabrina y de la conductora a Lena. De pronto todo se oscureció durante un segundo, había recibido una bofetada demasiado fuerte. Lena se encontraba de pie frente a ella con el rostro enrojecido y las lágrimas hirviendo en sus ojos.

- ¿¡Cómo pudiste!?

- Lena… nena… - balbuceó la pelinegra aun en shock por el beso congelado en la pantalla.

- ¿Cómo Yulia? ¿¡Cómo!?

En ese instante llegó Ivan al estudio y al mirar la pantalla supo que las cosas no andaban bien. Las habían llevado ahí con engaños y no podía permitir que el mundo viera a sus estrellas pelear. Ordenó que el equipo cubriera todas las cámaras y los televidentes no pudieron ver más de lo que ocurría. Ivan se precipitó sobre Lena que seguía llorando y de cuando en cuando golpeaba a Yulia gritándole cosas en ruso que nadie, salvo ellos, entendían. Beata levantó a Yulia y la alejó de Lena que la miraba con ganas de matarla y se debatía entre lágrimas, gritos y el sonido de su corazón haciéndose pedazos. Ese fue el fin.

***Fin de Flashback***

Lena comenzó a llorar. La noche había caído hacía muchas horas y Svetlana dormía tranquilamente a su lado. Mordió la almohada, ya no deseaba pensar en ella y sin embargo Yulia se le aparecía en cada esquina de la vieja y hermosa ciudad. ¿Por qué había tenido que arruinarlo todo? ¿Por qué no le dijo que no se fuera? ¿Por qué se quedó a observarla partir? Lena lo sabía, lo recordaba perfectamente. Fue en el aeropuerto, en el último lugar que las vio juntas.

*** Flashback ***

- Pasajeros con destino a Roma, favor de abordar por la puerta A7.

Yulia tomó una pequeña mochila y se la echó al hombro, se ajustó la gorra y empezó a caminar hacia la puerta que habían indicado. En ese instante escuchó su nombre, se giró con discreción pensando que tal vez sería alguna fanática, pero no era así, era Lena. Ambas se miraron a escasos centímetros una de la otra.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Yulia.

- ¿Así que es cierto? Te vas.

- Sí.

Ambas enmudecieron y se miraron a los ojos. A través de las gafas oscuras Lena podía adivinar los ojos de Yulia ansiosos por escuchar algo de los labios de la pelirroja; y Yulia podía observar perfectamente los ojos de Lena con las lágrimas a punto de salir.

- Pasajeros con destino a Roma, favor de abordar por la puerta A7.

Yulia interrumpió el contacto visual escuchando con atención a la voz que le decía que debía irse o no se iría jamás. Miró a Lena y todos sus músculos le gritaron que la abrazara, más su mente fue más sabía y le obligó a mirar en otra dirección. La pelirroja la observó titubear pero no sabía a qué se debía. ¿Acaso no quería irse?

- Adiós, Elena.

Yulia nunca la había llamado así. Definitivamente era el adiós. No había esperanza. Yulia empezó a cambiar lejos y de pronto se detuvo, se giró quitándose las gafas.

- Yo jamás te engañé.

Eso encendió la mecha en el interior de Lena. Ella lo había visto con sus propios ojos. ¿Cómo podía decirle que no la había engañado? ¡Ella lo vió todo! Nadie se lo contó, lo vio! ¡Cuánto cinismo cargaba Yulia Volkova en ese cuerpo tan pequeño!

- ¡Lárgate de aquí, Volkova! ¡No puedo creer que sostengas tu mentira!

Yulia vio correr a Lena hasta perderse entre la multitud, suspiró y subió al avión que la alejó de Rusia.

***Fin de Flashback***

Yulia miraba la luna recordando aquella despedida. Cuatro años. Ya no tenía caso pensar en eso. No volvería ver a Lena. Azotó la puerta y se tiró sobre la cama. Ojalá el mundo no amaneciera mañana, pensaba. ¿Qué caso tenía? Su trabajo con Monique no había dado frutos, la niña no quería presentar su trabajo. Su vida amorosa era un libro acedo. Su vida personal se iba por un hoyo negro nuevamente. No tenía nada, igual que cuatro años atrás.