Aviso legal: La obra y los personajes perteneces a Quien-ustedes-saben porque la autora les ha vendido los derechos.
Esto debía ser la doble respuesta al desafío de Zafiro Potter, que me pidió explicaciones y que escribiera algo sobre el personaje de Arthur Weasley. Tenía que ser un capítulo de "Tendencias autodestructivas" Pero el reto me atrapó y creo que merece vida independiente. Apenas hay historias sobre ese personaje.
Basado en una historieta del dibujante Tabaré. Dedicado a Zafiro Potter y a todos los chicos que leen fanfiction. La configuración general del relato se me ocurrió durante la primera parte del España-Italia.
Os dejo la primera parte de la historia, para que, si lo creéis conveniente, os paséis por "La misión mas difícil de Arthur Weasley."
Misión imposible.
Al salir del trabajo, la cabeza de Arthur daba vueltas. Llevaba varias noches sin poder dormir. El motivo era una condenada misión que no tenía las menores ganas de hacer. En realidad no parecía haber motivos razonables para esa rebeldía. Era mucho más sencilla que las que habitualmente le había confiado la Orden del Fénix.
Tan simple como acompañar a alguien joven e inexperto, conducirlo y confiarlo a otro miembro de la Orden para que continuaran otra fase de la misión. Si era tan sencillo, ¿por qué no lo veía claro y dejaba de imaginar cosas que no eran? Se arrepentía completamente de algunas palabras que se le habían escapado y necesitaba alguien que aclarara sus dudas. Pero por otra parte... ¿a quien podría consultar?
Nadie parecía compartir su inquietud, al contrario, todos parecían obviar las dificultades. ¿A quien podría participar de sus angustias? En los últimos meses su hijo Ron hablaba maravillas de un tal Sorge, un fantasma residente en Hogwarts y del panel que dirigía. Recordaba ese nombre de cuando estudiaba la historia de la resistencia contra Grindewald. Muy pocos sabían que el castillo estaba repleto de fantasmas, además de los "oficiales" de las casas.
Los fantasmas requieren de un soporte material para comunicarse y del que no pueden alejarse. Si deseaba consultar a Richard debería ir a Hogwarts y hablar con la directora. Por suerte, las circunstancias estaban a su favor. No había nadie en la Madriguera. Su mujer había ido a Rumanía a ver a Charlie, viaje al que no había podido acompañarla por tener mucho trabajo atrasado en la oficina. Volvía mañana por la mañana. Tiempo suficiente. En realidad era doblemente culpable de no haber podido acompañarla. El viaje estaba relacionado con la misión y el atraso también venía por la desazón que le provocaba ese mismo motivo. Ron y Ginevra, los hijos que seguían viviendo en la Madriguera, estaban en Londres por separado, en casa de unos amigos.
Llegó a Hogsmeade a la caída de la tarde. El camino hasta Hogwarts lo recorrió pensando las formas en que podría plantear a la directora su problema y su deseo de consultar a Richard Sorge.
Minerva le recibió inmediatamente.
Richard sabía que vendrías a consultarle.-
Entonces, ¿puedo hablar con él? -
No sé que problema puedes tener con la misión, pero es tu derecho.
Le alargó una caja de laca muy antigua con filigrana de dragones.
Es la caja en la que guardaba mis cartas. Es la que fui a buscar a Japón. Es la que eligió como soporte. Se puede decir que es su "casa".
Acercó una pizarra.
Es más sencillo que te conteste escribiendo en la pizarra. La telepatía no funciona siempre.
Con suspense, abrió la caja. Incluso un mago tan experimentado como Arthur se estremeció. Tras unos segundos de espera, una tiza empezó a escribir.
"¿Eres tú, Weasley? Te esperaba. No creí que tardaras tanto. Es una consulta particular. Minerva, ¿nos dejas solos? ¿Jodido por la misión, verdad?" (Las comillas marcan lo que Sorge escribe)
- No te puedes imaginar como.
"Yo pasé lo mismo. Casi todos tenemos que hacerlo. Es de lo más difícil que tiene que hacer un hombre. Por fuera cumples, por dentro matarías."
Es que no es tan sencillo como parece, ¿verdad?
"Estas misiones empezaron hace miles de años. Y no hay nada que hacer. No se pueden discutir. Te toca y punto. Si te rebelas es peor. Sólo puedes verificar las condiciones y, si hay suerte, evaluar después los resultados."
Es que le estoy dando vueltas...
"Analiza. ¿Sientes que estás traicionando?"
No. Ha asumido su parte en la misión de forma voluntaria.
"¿Ha recibido el entrenamiento que toca para la misión?"
Si. Creo que ha tenido un buen entrenamiento y con gente experta.
"¿Es un traidor el otro?"
No, imposible.
"¿Pueden fracasar en su objetivo?"
Arthur vaciló. Quería responder algo, pero no podía. Susurró "no lo sé".
" ¿Por qué tienes miedo?"
Es que no es una misión cualquiera.
"Bien, avanzamos ¿Podría hacerle daño de alguna forma?"
Ya le hizo daño en una ocasión.
"En su momento lo comprendiste y por lo mismo que ahora."
No recuerdo bien lo que dije.
"Arthur, estás dando vueltas. Ya te he dicho que yo pase por lo mismo. No te atreves a decirme lo que te pasa pero yo ya sé lo que sientes. Mi único consejo es : HABLA CON ÉL. Adiós."
La caja se cerró bruscamente. No esperaba una respuesta tan ambigua. Minerva regresó. Se despidieron amablemente. Era medianoche cuando regresó a la Madriguera.
"Habla con él". Fue al cobertizo en el que, a escondidas de su mujer y del Ministerio experimentaba con los artilugios muggles que le obsesionaban.
En el estante de más arriba, encontró una caja. Sabía que lo primero es leer las instrucciones. Las leyó cuidadosamente. Colocó las baterías en su lugar. "Necesita cargarlo al menos durante doce horas."
"Y una m... voy a esperar doce horas". Sacó un gira tiempo que había sacado de matute del Ministerio con la excusa de repararlo y lo ajustó doce horas atrás. Enchufó el aparato (lógico que Arthur tuviera electricidad en su cobertizo) y regresó al tiempo ordinario. El aparato estaba cargado. Logró ponerlo en marcha y, al segundo intento, marcar las cuatro cifras que tenían algo que ver con algo llamado SIM. Sacó del bolsillo un pedazo de pergamino de su cartera y marcó en el terminal los nueve números que aparecían en el mismo. Después debía apretar la tecla verde.
Piiiiiip, piiiiiip. Al sexto tono, alguien le habló con voz soñolienta.
¿Sr. Weasley? ¿De verdad es usted?
¿Harry?
Veo que está usando mi regalo.
Si, es la primera vez que lo hago. Tenemos que hablar.
Le he visto preocupado estos últimos días. ¿Es algo de la misión?
Si. Nunca hemos hablado de esto tú y yo. Es necesario.
Ya sé que le hemos dejado un poco de lado, pero es que...
Tenemos que hablar.
Ahora son las dos de la madrugada. ¿Qué tal mañana en el Ministerio?
Te espero en mi despacho.
Después de colgar, Harry resopló. Los cabellos de la pelirroja que estaba con él en la cama seguían haciéndole cosquillas en la nariz. Menos mal que tenía el sueño pesado. Aun así, medio d0rmida, le preguntó:
¿Quien era, cariño?
Tu padre. No, no es una grosería. Es tu padre de verdad.
¿Habrá descubierto que he venido a dormir contigo a tu apartamento?
Prefiero pensar que no.
La besó y mentalmente apuntó "Pedirle que no llame por teléfono muggle a las dos de la madrugada."
Al otro lado del satélite, Arthur colgó el teléfono, grabó el número en la agenda y se fue a acostar...
Ya dormido, empezó a soñar.
El sueño loco de Arthur Weasley.
Zafiro Potter: Ahí tienes tu respuesta. Ya pensaré en algo para Molly. Lo de Córdoba (Argentina) es para provocar. El clásico sindrome Sorge. Si quieres a alguien en el panel, los cambio ahora mismo. El problema que tenía es que me salían demasiados chicos y demasiado rojos y quería algo más políticamente correcto y nivelado en cuanto a género, origen e ideas. Y la Iglesia sirve mucho para estas cosas.
Sonimary: tu reto era fácil. Como confesó Richard, la clave es tenerlos tan ocupados que no tengan tiempo para que no se suman en la melancolía. El fantasma de la ópera lo tomé de la canción de Iron Maiden. Enhorabuena por tu éxito académico. También estoy seguro que en la Operación B cubrirás totalmente los objetivos. Xau, Richard.
P.D. Sigo dándole vueltas a las posibilidades de Grawp. Es mucho más difícil porque es un personaje muy plano, sin dobleces... Stop... Se me ha ocurrido algo. Dame un par de días mas.
El dia 22, Italia dijo adios.
El dia 26, los rusos os volveis.
El dia 29, ...
Buenas noches y buena suerte.
Richard.
