Weno gente ¿Cómo estáis? ¡Feliz año nuevo! Y espero que me disculpéis por la demora del fic!

En este capi veremos como el Kyubi hace su presencia y nos adentraremos en el pasado de Fushika, concretamente cuando conoció a Itachi por primera vez…

¡Así que a leer! ¡Espero que os guste! ^^

Cap: 10- ¡Cuidado Kyubi anda suelto!

- Niño...Niño...- repetía una y otra vez una voz bastante tenebrosa en la mente de Naruto. Era una voz que conocía perfectamente, pues se la aparecía en numerosas ocasiones, pero éste casi siempre renegaba de ella. Era rasgada y siniestra, a la vez que señorial y poderosa- Niño...

De repente el Uzumaki se vio sentado al lado de la jaula que apresaba al demonio de nueve colas. Otra vez su cerebro le estaba jugando malas pasadas.

- Niño...- continuó la bestia- sabes de antemano que necesitas mi poder...

- ¡No Kyubi! ¡No quiero que salgas! ¡No quiero que dañes a mi Sasuke ni a ninguno de mis amigos!

- ¿Entonces vas a permitir que ese Chidori acabe con todos ellos? ¡Vamos! ¡No seas idiota y quítame este puto sello que me apresa!

- No puedo... Si te dejo salir vas a armar el caos y no puedo permitirlo...

- ¡Niñato! ¡Y yo no puedo permitir que tú, mi contenedor seas destruido!- el demonio se desesperaba- ¡Déjame salir de una puta vez!

Naruto se mordió el labio inferior. Dos contradicciones luchaban en su mente: La primera consistía en liberar al zorro para que éste pudiera detener el jutsu de Sasuke y la otra, en renegar de él, pues Naruto sabía muy bien lo que ocurriría si la primera ganaba la batalla.

Si dejaba salir a ese espécimen, seguramente se liaría la de " San Quintín", pues quizás intentaría arrasar Konoha otra vez como ocurrió antaño hacía casi dieciséis años.

Diablos! Maldijo a su padre por haberlo convertirlo en Jinyuriki; y por ello, tener que llevar aquella carga tan pesada, pero ahora no era momento de pensar en aquello, pues debía tomar aquella importante decisión. Que carajo debía hacer? Dejaba salir al Kyubi y se lo echaba todo a suertes o no lo dejaba y que se fueran todos al cuerno? Como siempre la inseguridad recorría todo su cuerpo.

- ¡Échale cojones por una vez en tu miserable vida joder! ¿Crees que yo me siento indiferente cuando veo que se abusa de mi contenedor? ¿Crees que yo no siento lo que tu sientes?

El rubio bajó la mirada.

- Estoy dentro de ti Naruto. Estoy vinculado a tu corazón Naruto. Cuando tú lloras, yo lloro. Cuando tú te alegras, yo me alegro. Cuando te preocupas, yo me preocupo. ¡Mierda! ¡Sácame ya! ¡Por una vez en tu puta vida saca esa rabia que te corroe! ¡Cómete a todos aquellos que abusen de ti!

El humano apretó los puños y los dientes.

- ¿Crees que fue plato de buen gusto soportar la angustia y el asco que sentí cuando tu amiguito el de la arena te hacía una paja? ¿Crees que me alegré cuando me enteré de que tu padre estaba enfermo gravemente? ¿Que me puse a saltar de emoción cuando asimilaba que tenías que follarte al padre de tu querido noviete? ... ¡Con esto quiero decirte que saques tu ira de una vez por todas! ¡De vez en cuando saca al Naruto malo y entierra al Naruto bueno e inocente joder!

- ¡Tienes razón kyubi! ¡Basta de dejarme abusar!- se levantó rápidamente y retiró el sello que apresaba al demonio en aquella enorme jaula...

Tan solo faltaba medio segundo para que el jutsu de Sasuke impactara sobre su objetivo cuando de repente un poderosísimo chakra envolvió el ambiente. Del rubio comenzó a salir un aura demoníaca rojiza.

Los allí presentes estaban atónitos.

- ¿Que está pasando Shikamaru?- preguntó Chouji apresurándose a abrir otra bolsa de patatas fritas.

- No estoy seguro al cien por cien, pero parece que en Naruto se está despertando algo increíblemente fuerte.

- En efecto- se unió Neji- Mi byakugan ha detectado que se trata del zorro de nueve colas. Kyubi.

- ¿Kyubi? ¿Quien demonios es Kyubi?- preguntó Lee.

- Se hace llamar Kyubi al demonio bijuu de nueve colas.- comenzó a explicar Sai que estaba sentado en las ramas de un árbol- Los viejos cuentan historias de que existen nueve bijuus en el mundo, cada uno con sus respectivas colas según el nivel de su poder. Cuentan que en la tercera gran guerra ninja los usaban para exterminar a las aldeas enemigas. Esos seres poseen una gran inteligencia y son increíblemente fuertes. Caballeros, tendremos el honor de morir presenciando una batalla espectacular.

- ¡Yo no quiero morir! ¡Aún me falta mucha comida por probar!- exclamó el mas gordito mientras se aferraba a su mejor amigo.

- No te preocupes Chouji- sonrió el castaño de la coleta alta- yo voy a estar contigo en cada momento.

El del clan Akimichi sonrió y agradeció a dios el haberle puesto a Shikamaru en su vida. A veces pensaba en el fin de sus días y deseaba morir a su lado, parecía que se iba a cumplir su deseo, pero no estaba dispuesto a pasar a mejor vida sin antes confesarle que un sentimiento muy fuerte paseaba por su corazón desde hacía bastante tiempo...

- ¡Kuso! ¡A mi me queda mucha juventud por delante!- éste fue el cejotas- ¡Aún no he corrido la maratón de Nueva York! ¡Aún no he escalado el Everest! ¡Aún no me he ligado a Sakura y aún no me he presentado a mister Konoha!

- A mi me hubiera gustado fortalecer mi jutsu blanco y... "ver a mi prima Hinata enfundada con un bello kimono de seda y debutando como geisha"- se dijo Neji.

- ¡No te preocupes Akamaru! Por muy fuerte que sea el zorro este, ¡aún me siguen gustando más los perros!- sentenció Kiba. Su mascota ladró en forma de quejido- ¡Está bien! ¡Lo corregiré! ¡Sólo me gusta un perro y eres tú!

El animal sonrió complacido ante aquel comentario, trepó por el torso del humano y se posó en la cabeza de éste.

Cuando el aura se desvaneció de alrededor de Naruto, Sasuke sonrió y esperaba encontrarse al pelirrojo, pero en vez de cabellos cobrizos, se encontró con una cabellera rubia bastante larga y mas despeinada de lo habitual, unos ojos rojos que parecían estar inyectados en sangre; eran grandes, rasgados y dibujaban unas pupilas de gato; éstos describían ira y dolor sin mencionar que estaban deseosos de destruir todo lo que se pusiera por delante. En las mejillas; aquellas simpáticas marquitas en forma de bigotitos habían desaparecido para dar paso a unas iguales pero mas acentuadas; mas anchas y mas largas; pero lo que mas sobrecogió al Uchiha eran los colmillos que asomaban por la boca de éste. Siguió examinándolo y no volvió a ver ninguna otra anomalía, excepto sus uñas que habían crecido y parecían garras.

Como que su koi había cambiado físicamente? Y como había aparecido en mitad del campo de batalla? Donde demonios estaba el verdadero destinatario de su "regalito electrónico"?

Antes de encontrar las respectivas respuestas debía intentar detener su jutsu, pues su chidori estaba a punto de hacer añicos a su amado y no podía consentirlo. Probó varios sellos "antijutsus" pero ninguno le resultó efectivo ya que reconoció que lanzó aquella bola azul con todas sus fuerzas y todas sus ganas, sin mencionar la gran cantidad de ira que había depositado en ella con el final de abrasar y destruir a Gaara de una vez por todas.

Se desesperó. ¡Joder! A parte de Naruto, todos los allí presentes iban a morir por su mala cabeza y es que cuando el Uchiha se cabreaba de verdad, su mente parecía actuar por su cuenta y no pensaba en nada mas que en pulverizar todo lo que le envolvía. Una de las cosas por lo que se sentía orgulloso de su clan era por haberle enseñado a tener mucha paciencia y a no perder la compostura bajo ningún concepto desagradable, pero últimamente la estaba perdiendo cuando alguien hablaba mal o intentaba dañar a su rubito hiperactivo.

Su cuerpo reaccionó y se dirigió con la máxima velocidad que le permitían sus piernas a detener aquel chidori con sus propias manos; sabía que quizás se rompería todos los huesos de su cuerpo y quedaría parapléjico, pero la vida de Naruto estaba en juego y eso para él era lo que mas le importaba.

En cambio Naruto-Kyubi parecía estar disfrutando del panorama, pues todos los allí presentes presentaban caras de asombro, angustia, tristeza y dolor; se notaba que estaban sufriendo y eso al demonio de nueve colas le producía bastante placer, pero se dejó de historias ya que el jutsu de Sasuke se aproximaba hacia el con mucha violencia. Sonrió dejando ver sus colmillos perfectamente blancos, pues si algo le encantaba al kyubi era presumir de su gran belleza y poder. De sus manos comenzaron a surgir descargas eléctricas parecidas a las azules del chidori, pero estas eran como aliladas, se intensificaron y al final produjeron una gran bola de color morado oscuro.

- ¡Dios! ¡Es el Rasengan!- alucinó Sai mientras intentaba capturar en su cerebro cada acción del demonio.

- ¿Rasengan?- le siguió Lee.

- ¡Si!- se unió Shikamaru- Ese jutsu es muy parecido al de Sasuke, se podría decir que son como primos hermanos. ¡También es muy poderoso! ¡No sabía que Naruto pudiera hacer esas técnicas!

- Nara, no olvides que no es Naruto, sino el zorro demonio.- dijo Neji filosóficamente.

Mientras tanto, Sasuke consiguió llegar hasta su jutsu, tan solo lo rozó con los dedos y...

- ¡RASENGAN!

Escuchó y de repente todo se desvaneció ante sus ojos, pues una oscuridad absoluta les envolvió en seguida...Los poderes de ambos habían colisionado.

La gran mayoría de los espectadores cerraron los ojos e intentaron proteger su cuerpo, algunos se abrazaban entre si y otros, como Sai, se dedicaban a mirar atentos lo que sucedía, se hizo un gran silencio, pero Chouji decidió romperlo:

- Ai shiteru Shikamaru!- gritó con todas sus fuerzas mientras abrazaba a su íntimo amigo y hundía su cabeza en su hombro esperando el trágico final.

En el interior de aquel gran círculo oscuro, dos personas yacían mirándose la una a la otra. Sasuke se perdió en aquellos ojazos endemoniados, aunque prefiriese un millón de veces mas el precioso color natural de su amado, el cual le recordaba el cielo azul de una mañana de verano, el rojo pasión que ahora lucía; le recordaba el fuego que avivaba su cuerpo cada vez que le rozaba, reconocía que aquella mirada destructiva pero seductora a la vez, le producía la piel de gallina.

Aunque sabía perfectamente que aquel no era su Naruto de siempre, notaba que éste lo estaba observando desde adentro de aquellos rasgos de demonio, decidió abrazarlo. Ahora si podía morir tranquilo, pues no existía mas gloria que " dormirse" para siempre junto a su amado.

Cuando sus pieles hicieron contacto, Kyubi reprimió una mueca de molestia, además le producía dentera el contraste frío del cuerpo del moreno, pero en cambio no le molestó su fragancia corporal, la cual era la del Jazmín, sello de identificación de la familia Uchiha.

El Uchiha potenció aquella acción, pues reconocía que le encantaba el calorcito que la dermis de aquel demonio desprendía. Era un calor agradable y estaba en su punto; no agobiaba, ni dejaba que desear. Sus manos danzaban inquietas por su espalda.

Notó como la piel de su rubito se había transformado en una más madura y gruesa; a pesar de esas cualidades, la tenía muy suave. Lo que no le hizo mucha gracia era ese intenso olor a azufre que desprendía. Cerró un instante los ojos para que el sentido del tacto creciera mas; y aunque la única barrera que los separaba eran sus uniformes escolares, el morenito pudo sentir perfectamente los abdominales bien formados del otro. Además de eso, se podía percibir que el Uzumaki había crecido algunos centímetros. Si antes llegaba a Sasuke por los hombros, ahora le sobrepasaba un poco. No es que le disgustase el cuerpo de su Naruto real; pero es que éste carecía de formas, en cambio el de Kyubi era mas maduro y viril, estas cualidades se estaban convirtiendo en su fantasía sexual. Una fantasía que lo acompañaría cada vez que su entrepierna lo pidiera.

De repente sintió como una gran flojera se apoderaba de su anatomía. Maldijo aquella situación, pues quería seguir sintiendo aquella sensación tan agradable y placentera, pero sus ojos le jugaron una mala pasada ya que se negaban a seguir abiertos.

Ahora del círculo apareció un rayo blanco ancestral que pronto se tornó en una luz blanca cegadora que inundó aquel lugar.

Las personas que miraban anonadadas la escena tuvieron que entrecerrar los ojos, ya que era muy fuerte la intensidad de aquella luz.

- Chaval...- comenzó el Kyubi- ...no acostumbro a hablar mucho, ¡así que deja de meterme mano y abre bien los oídos porque tan solo lo diré una vez! Cuida de mi contenedor tanto físicamente como intelectualmente y procura mantenerlo en buen estado, aunque yo esté dentro, me gusta verme guapo. Te tiene en la mente todos los días y a mi esto me raya, se masturba pensando en ti casi todas las noches ¡y esto a mi me da un asco tremendo! no sabes el suplicio que he de aguantar, pues no es fácil ser un heterosexual encerrado en un cuerpo y una mente homosexual... ¡Cuando lo beses procura no meterle tanto la lengua! ¡No puedo con eso! Se me revuelve el estómago y cuando llegue el momento en que vuestros cuerpos se unan... bueno... ¡eso ya se verá! ¡Pero primero a ver si te declaras bien de una puta vez! Entre tú que pareces gilipollas y mi contenedor que lo es de por si, os pasáis mareando la perdiz todos los días y aquí la casa sin barrer ostias! Bueno lo dicho, ¡que te espabiles joder!

De repente aquella luz cegadora se desvaneció por completo y todos los allí presentes abrieron los ojos y comenzaron a examinarse el cuerpo. Perfecto! Estaban sanos y salvos y el terreno tampoco había sufrido ningún desperfecto, salvo un pino cercano al lugar donde impactaron aquellas poderosas fuerzas que al final desaparecieron sin más.

- ¡Joder! ¡Tendría que haberse quemado el colegio!- replicó Kiba, que en el fondo se alegraba de lo sucedido. Akamaru le regaló una sonrisa perruna y ladró contento.

- ¡Biennn! ¡La pista donde hacemos gimnasia con Gai- sensei está en perfectas condiciones!- vitoreó Lee.

- ¡Y la cafetería!- le siguió Chouji.

- Por cierto Chouji,- interrumpió Shikamaru- me parece que me estabas diciendo algo cuando estábamos en mitad de la agonía...

- Oh...- se ruborizó- lo escuchaste?

- Lo siento, cuando mi cerebro se carga de emociones, mi cuerpo me libera la hormona del sueño y caigo rendido.

- O sea que te dormiste.

- Así es- se fregaba la sien avergonzado- De que se trataba Chouji?

- N-nada...prefiero dejarlo así- le guiñó el ojo.

- Aishhh- suspiró- A veces eres tan problemático...- sonrió al ver que todo seguía igual.

Cuando el ambiente se relajó un poco mas, se pudo observar como el demonio apoyaba a Sasuke en lo que quedaba de árbol, pues éste último cayó en un sueño profundo. Los demás, al ver aquella acción benévola por parte de éste, dejaron atrás el temor hacia él. Quizás éste no era tan malvado como la gente rumoreaba.

Mas tranquilo, el demonio sonrió al notar que la brisa fresca acariciaba sus mejillas, pues hacía casi dos años que su contenedor se reprimía a dejarlo salir y esa sensación de libertad le provocaba unas ganas de comerse el mundo tremendas. ¡Quería correr! ¡Quería saltar! ¡Quería revolcarse por ahí! Quería aferrarse a la vida. Pero sobre todo, de lo que tenía mas ganas era de hacer travesuras, o como decía él; joder al personal, pues era lo que más le encantaba. Además era el Kyubi y como su alma demoníaca dictaba, debía ser revoltoso y travieso.

Estaba claro que aún no tenía ganas de volver al interior de Naruto y tenía ganas de pasárselo bien. Decidió que aquel día haría lo que le viniese en gana y no pensaría en las consecuencias que aquello acarrearía en un futuro. Su lema era: "¡Pásalo bien, no pienses y jode a todo el que se te ponga por delante!".

- ¡Kyubi destroza el colegio!- chilló uno de los allí presentes.

Tras escuchar aquello, el receptor puso rumbo hacia el autor de aquellos gritos. Se acercaba a él con pasos firmes y chulescos pero a la vez elegantes. Lo hizo lentamente para conseguir que aquel maldito crío le entrase canguelo, pues ¿quien se creía que era para darle ordenes a un demonio? Se detuvo muy cerca de él y lo observaba por encima del hombro. Se inclinó un poco y clavó su mirada en la suya intentando intimidar con sus bellísimos ojos rubí. Entreabrió la boca un poco para dejar ver sus afilados colmillos. El humano pronto deseó no haber comentado lo anterior.

- ¡Tsk! ¿Quien te crees que soy yo pa´ darme órdenes niñato?- rugió la bestia- Mira yo te hago así...- repicó sus dedos- ¡y te mandó a toma´ por culo pero ya!

- G-gomen Kyubi-sama- consiguió decir el muchacho con un hilito de voz.

- ¡Así me gusta! Que me tengas respeto enano- le dio golpecitos en las mejillas con una de sus garras.

Cuando se percató de que lo tenía todo controlado, se posicionó y lo primero que hizo fue examinarse la vestimenta. No! Aquella ropa no era la adecuada para un demonio. Kyubi no podía pasearse por las calles de Konoha con un simple uniforme escolar, pues le hacía un look extremadamente infantil y él quería parecer un hombre adulto, maduro, misterioso y seductor; el cual todas las féminas cayeran rendidas a sus pies. Debía hacerse un cambio de look lo antes posible, pues con esas pintas tampoco conseguiría intimidar al máximo, pero antes debía insultar a alguien:

- ¡TÚ!- señaló a Chouji.

El Akimichi tragó saliva y miró a Shikamaru, éste último le hizo un gesto como diciendo "tranquilo, no pasa nada".

El zorro siguió:

- ¡A ver si haces dieta compadre que no veas lo gordo que estás! JAJAJA!

Uy! La palabra "gordo" para Chouji era tabú. Su cara comenzaba a desencajarse y comenzó a hacer sellos para hacer su jutsu "pelota", que consistía en inflarse hasta límites insospechados para así poder aplastar a su oponente. El del clan Nara consiguió detenerlo a tiempo con su jutsu de las sombras y le susurró:

- ¿Estas loco Chouji?

- ¡Pero me ha llamado gordo!

- ¿Pero es que no ves que eso es lo que Kyubi quiere? Pretende intimidar para sacarte de tus casillas. Eso para él se convierte en un juego muy excitante, así que no seas idiota y no le sigas el rol.

- Tienes razón.- deshizo su técnica.

- " ¡Kuso!"- se dijo el demonio para sus adentros.

De repente, sus ojos se fijaron que a lo lejos, un grupo de profesores se acercaban corriendo hacia allí, pudo contemplar que uno de aquellos era Kakashi. ¡Mierda! Aquel docente dominaba el sello que volvería a encerrarlo en aquella oxidada jaula de donde era esclavo hacía quince años. Tenía dos opciones: o luchar contra él o irse de allí "cagando leches" como él solía decir. Ganó la segunda proposición ya que aquel Rasengan de antes le había consumido considerablemente su chackra, además debía hacer honor a otro lema que tenía por bandera el de: "Haz el amor y no la guerra" o como él decía, "Folla como un puto conejo y no líes un berenjenal", así que en cuestión de segundos se alejó de allí pegando un gran salto.

- ¿¡Estáis todos bien?- preguntó Iruka a todos los alumnos.

- ¡Si!- contestaron al unísono.

- ¡OMG! ¡Han quemado el árbol mas viejo de todo el recinto!- se lamentó Jiraya- ¡Este árbol ha visto crecer a mas de tres generaciones y tiene casi doscientos años! Le tenía un cariño especial...

- No disimule director- interrumpió Kakashi- No es por la edad del pino, sino por que aquí fue la primera vez que le tocó el culo a una niña.

- ¡Jejejje! ¡Como siempre me pilla en todo!- rió el viejecete dándole palmaditas en el hombro.

- ¡Me acuerdo que este fue el primer árbol el cual escalé!- éste fue Gai.- Era tan joven en aquel entonces...- sacó un pañuelo y se secó las lágrimas que comenzaban a brotarle de los ojos.

- ¡Ánimo Gai-sensei! ¡Yo estaré siempre ahí para regalarle toda mi juventud y me esforzaré al máximo para conseguir que su luz reluzca tanto como las estrellas del firmamento!- exclamó Rock Lee intentando consolar a su mejor profesor.

- Aishh...- suspiró Kakuzu- A mi lo que mas me preocupa es el dinero que tendremos que gastar en plantar otro...

- Disculpen caballeros...- intentó intervenir Iruka.

- ¡Jashin-sama!- ahora le tocaba a Hidan- Me acuerdo que aquí robé por primera vez en mis tiempos como delincuente. Menos mal que Jashin-sama me guía por el buen camino- cogió su rosario y lo besó.

- ¿Pero es que a nadie le importa que Kyubi haya escapado?- chilló el profesor de matemáticas.

- Tiene razón...- dijo el sensei de física y química con el semblante serio- ¡Deberíamos hacerle un entierro digno a éste árbol! ¡Aquí fue cuando me leí mi primera novela guarra!

Todos cayeron al suelo en plan anime.

- ¡Joder!- se desesperó Iruka- ¡Vosotros aquí preocupados por este estúpido árbol y el zorro de nueve colas paseándose por Konoha a sus anchas!

Todos los allí presentes se quedaron estupefactos con la reacción de éste, pues no estaban acostumbrados a verlo así ya que era un profesor muy majo e intentaba no alzar la voz por nada del mundo, pero cuando se enfadaba...

- Está bien Iruka, iremos en busca del demonio ¡pero tú vendrás conmigo!- mandó Kakashi.

El receptor asintió con la cabeza.

- Muy bien.- éste fue Jiraya- ¡Se acabó la fiesta! ¡Todo el mundo a sus respectivas clases vamos!

- ¿Y que hacemos con éste?- intervino Shikamaru señalando hacia Sasuke que dormía.

- Dejadlo ahí, me parece que adorna muy bien el árbol...- se giró hacia Kakashi- ¡Cuando encuentres al zorro dale su merecido! ¡Nos ha jodido la sesión Kamasutra y eso no puedo perdonar!

El receptor asintió enérgicamente con la cabeza y se marchó junto con su compañero.

...

Por mas que intentara levantarse su cuerpo no se lo permitía, pues parecía que habían colocado en su espalda cuarenta kilos más de los que pesaba. El contacto del frío suelo con su piel le producía una sensación desagradable y tan solo alcanzaba a escuchar los desbocados latidos de su corazón que resonaban con fuerza en su mente, la cual no presentaba ningún pensamiento, tan solo existía un abismo infernal y oscuridad por doquier.

Sus hermosos ojos celestes, que minutos antes parecían bailar y estar más vivos que nunca, ahora yacían muertos y sin ninguna expresividad. El bonito color rosado que acostumbraba a lucir en sus mejillas se había esfumado para dar paso a una palidez extrema. Su precioso cabello rubio, que siempre lo llevaba nutrido y con bonitos reflejos dorados, se había apagado y estaba enredado.

En su interior apareció un leve rayo de fuerza que Deidara aprovechó para ponerse de pie. Se acercó al espejo y se quedó mirando su reflejo un rato. Se limpió con la manga de su camisa el hilillo de sangre seca que le aparecía por el mentón, pues por lo visto cuando cayó al suelo se mordió el labio. Después retrocedió un poco y se observó su anatomía. Posó sus manos en su vientre plano y volvió a mirar al espejo, éste le dibujaba una enorme curva, aún mas grande que la de antaño.

- Bola de sebo...- se dijo en tono de desprecio.- ¡Es normal que no te quiera nadie!¡Estás como una ballena!- le propinó un puñetazo al cristal, éste se rajó.

Fue tanta la desesperación depositada en aquel golpe que se hizo un corte en los nudillos. Pero en vez de dolor, sintió una pizca de placer, pues parecía que aquella sensación hiriente hacia acallar su angustiada alma.

En su cara apareció una sonrisa maquiavélica.

Esta vez estaba dispuesto a ser más fuerte que el hambre. Prometió no probar bocado nunca mas y si aquel devastador sentimiento intentaba seducirlo, maltrataría su cuerpo hasta eliminarlo por completo.

Respiró hondo y se refrescó la cara con agua, pues debía espabilarse ya que aún le quedaban dos clases por realizar, pero antes de abandonar aquel sitio, cogió su móvil y se dispuso a llamar:

- Peluquería Anko, dígame.

- Hola soy Deidara.

- ¡Deidara-san! ¡Cuanto tiempo! ¿Como está el mejor profesor de la academia de arte?

- Muy bien, gracias- mintió

- ¡A ver cuando vuelve a aparecer por allí! He acabado el pájaro de arcilla que nos mandó como tarea pero no terminan de convencerme las alas y...

- ¡Anko!- interrumpió- quería pedirte hora en la peluquería.

- ¡Está bien! ¿Que se quiere hacer? Un alisado Japonés, un baño de queratina, reflejos...

- Quiero cortármelo. (N/A: Nooooooo Deidara tu pelazo noooooooo!)

La receptora tardó un poco en contestar, pues quizás estaba empezando a asimilar aquellas palabras:

- Sin que le sepa mal sensei pero... ¿que me está contando? ¡Usted posee una de las melenas mas hermosas que jamás he visto en los veinte años que llevo ejerciendo de peluquera!

- De todo se cansa uno.

- ¿Puedo preguntar el motivo de su decisión? Es que me resulta tan extraño... es que no hace ni un mes que le puse el baño de brillo y parecía tan contento de lucir ese pelazo!

- La gente cambia de parecer. ¿Como lo tienes para esta tarde?

- A ver, déjeme mirar la agenda...Esta tarde la tengo a tope.

- ¿Mañana?

- Lo siento, tampoco podrá ser. Ya sabe como se me pone la peluquería en esta temporada que comienzan las bodas y las comuniones...

- Vale, vale. Pues lo antes posible.

- El domingo tengo un hueco a las cinco de la tarde.

- Bien, pues apúntame.

- Muy bien... sé que soy pesada pero ¿está completamente decidido?

- Si. ¡No hay vuelta atrás!

- ...

- Buenos días y hasta el domingo.- colgó sin esperar el despido por parte de la muchacha.

No es que estuviera cansado al cien por cien de su larga y dorada melena, pues tal y como dijo Anko era una de las mas hermosas y sedosas de Konoha, pero uno de los mandamientos de Ana (de la anorexia) dictaba que todos sus fieles debían cortarse el cabello y el ojiazul había decidido respetar al máximo aquellas frases destructivas y sin sentido que alguien sin escrúpulos y terriblemente enfermo decidió dar a conocer al mundo, pero claro, para nuestro artista era todo un dios.

Su mente le volvió a jugar otra mala pasada cuando le recordó que hace tres años aproximadamente hizo una promesa, la cual acababa de romper en mil pedacitos.

Flash Back:

Playa de Konoha- 22:00 horas

- Buenas noches Ita-kun! Espero no haber llegado tarde!- exclamaba el rubio mientras se acercaba corriendo hacia su mejor amigo.

Itachi se volteó y sonrió:

- No te preocupes Dei! Yo también acabo de llegar!

Mentira, él llevaba media hora allí, impaciente por volver a ver a su amado. Para él aquellos treinta minutos de demora se habían convertido en toda una eternidad. Valió la pena esperar tanto, pues su rubio estaba increíblemente bello.

Vestía sencillo: con un suéter verde claro y unos jeans básicos que adornaba con un cinturón oscuro de tela. De abrigo lucía una de esas chaquetas estilo colegial negra y blanca con un escudo en el pecho derecho y una letra en la manga del brazo izquierdo. Aquella noche decidió dejarse la melena suelta, ésta le caía sensualmente por encima de las caderas cosa que sedució al moreno al instante.

Una vez mas se convenció de que Deidara estaba guapísimo con cualquier trapillo que se pusiera, pues su belleza era descomunal, pero lo que mas le agradaba, era que derrochaba simpatía por doquier. Aún no entendía como decidió ser profesor de inglés en vez de modelo de altas costuras, pues de seguro tendría buena demanda.

En cambio el Uchiha estaba mas arreglado ( o pijo): Vestía con un polo morado con el cocodrilo de " Lacoste" en un bolsillito que se encontraba ubicado en el pecho izquierdo, de pantalón escogió uno de raso en negro y de calzado unos zapatos marrones de cordones. Respecto al peinado, no innovó demasiado ya que lucía su típica coleta baja. Éste no necesitaba abrigo, pues era bastante caluroso y más aún cuando su cuerpo estaba próximo al de su koi.

- Por cierto Ita-kun, gracias por haberme invitado a ver contigo los fuegos artificiales- le sonrió.

El receptor se sonrojó:

- ¡No tienes por que dármelas Dei! Además es gratis!

- ¿Quieres decir que si fuera pagando no me hubieras invitado?- el simpático semblante del mas albino se tornó un poco mas serio.

- ¡No! ¡No me mal interpretes! ¡Sabes de sobras que no me importa pagar lo que sea por tal de estar a tu lado!- ésta frase la dijo mas clara de lo que debía.

Ahora fue el artista el que presentaba un ligero rubor en sus mejillas. Se hizo un silencio bastante incómodo por parte de los dos, pero el del sharingan decidió romperlo con la primera tontería que se le ocurrió:

- Dei... ¿no crees que hace una noche estupenda para pescar?

- ¿Eh? ¡Ah! Pues...- miró hacia el mar, éste se presentaba sereno, las olas danzaban en perfecta armonía al son de la ligera brisa estival y la luna llena que se reflejaba en el, le daba un toque misterioso y abrumador.- S-si, claro Ita-kun, seguro que hoy se pesca muy bien.

- ¿Nos sentamos?- preguntó el moreno mientras colocaba una toalla en la arena.- ¡He traído pastelitos de chocolate con canela! ¡Aquellos que se que te encantan!

- ¡Estupendo! ¡Es que no se como te las arreglas para que te salgan tan buenos! ¡Espero que hayas traído bastantes porque tengo un antojo enorme de dulce!- exclamó mientras se sentaba en la toalla.

- ¡OMG! ¡¿No estarás embarazado?

Los dos muchachos comenzaron a reírse a carcajadas. No había mejor regalo para el Uchiha que ver la sonrisa de su amado. Le encantaba verlo reír. Le encantaba hacerlo reír. Sus perfectos dientes blancos lo hacían más bello aún y reconocía que Deidara ganaba más cuando esbozaba alegría.

Tuvo que apartar la vista de él, ya que sentía que a cada carcajada que emitía el artista, su corazón latía cada vez mas apresurado. A cada minuto, segundo o instante que pasaba se enamoraba más y más.

De inmediato comenzaron los fuegos artificiales.

- ¡Ya comienzan Itachi!- vitoreó el rubio y se llevó a la boca un pastelito entero.

- ¡Si! ¡Oye ten cuidado! ¡No vaya a ser que te atragantes!

- ¡No te preocupes! ¡Y si pasase te tengo a ti para que me hagas el boca a boca! Jejeje!

El boca a boca.

Por supuesto, el ojinegro no quería que le ocurriera nada desagradable a su compañero, pero reconoció que aquella idea era bastante tentadora. Sería capaz de matar por probar sus labios y sentir el tacto de la seda, pues seguramente serían tan suaves como ello.

Lanzaron un cohete y en breve tiño el cielo de un color azul celeste precioso, esto entusiasmó al rubiales que se levantó para apreciarlo mejor.

- "Ni este azul tan hermoso supera al de tus ojos"- le dijo mentalmente el profesor de historia y filosofía al profesor de inglés. (N/A: ¡Oooooooooooh! ¡Que bonito joderrr! /./)

Ahora que éste estaba embobado viendo el panorama, aprovechó para volver a examinarlo de arriba abajo. Estaba claro que no podía hacerlo siempre que quisiera. Temía que Deidara se percatara de que siempre lo miraba con disimulo. Temía de que se percatara de que la temperatura de su cuerpo aumentaba cada vez que le dedicaba alguna mirada furtiva. Temía que se diese cuenta de que cada noche suspiraba pensando en él y que cierta parte de su anatomía se "alegraba" cuando el ojiazul le rozaba por accidente; pero sobre todo temía a que descubriera que estaba tremendamente enamorado de él y como consecuencia, de que era gay; y por esta razón, tenía especial temor a ser rechazado por el.

Por ello, se conformaba con seguir comportándose como llevaba haciendo bastante tiempo; amándolo en silencio y luchando contra todo impulso que le dictase el corazón.

Sus ojos negro carbón se posicionaron en el cabello de su amado. Su cerebro le proyectó la imagen de Rapunzel, la princesa con el cabello rubio más largo y hermoso del mundo... ¡Ni de coña! ¡No tenía ni punto de comparación con el de Deidara!

La melenaza de su artista la superaba con creces. A parte de que ya era hermosa de por sí, la luna se la iluminaba y le descubría bellísimos reflejos dorados. Sin más preámbulos, decidió hacer caso a su instinto y se permitió el lujo de acariciarla, le cogió un mechón con sumo cuidado, como si se tratase de alguna cosa increíblemente frágil y pronto sintió el tacto sedoso y suave que desprendía. No existía encrespamiento, ni algún rasgo quebradizo, no estaba seca, sino que presentaba una frescura y ligereza increíbles. Además el color; un rubio dorado intenso hacía que los rasgos de su rostro parecieran mas relajados e infantiles. Sin mencionar que hacía un contraste muy sereno con su piel blanquecina.

Deidara aún no se había percatado de que el otro acariciaba su cabello, pues la hermosa visión de los fuegos más el deliciosos sabor a pastelitos de chocolates parecían haberlo desterrado a un mundo paralelo.

A continuación comenzaron a surgir cohetes más continuados provocando un mar de distintos colores. Esta situación cautivó aún mas al de los ojos azules, así que Itachi aprovechó nuevamente para acercarse mas a su amigo y así poder aspirar el aroma de su cuello, pues por alguna razón siempre había querido hacerlo y así lo hizo. Pronto le invadió una olor a deliciosa vainilla. Aquel aroma recorría todo su cuerpo despertando sus instintos mas pasionales. En cuestión de segundos todos los poros de su cuerpo vertían placer y excitación a caudales. Estaba claro que su entrepierna respondía a cada estímulo de su cerebro.

De golpe y porrazo estalló el último cohete dibujando en la negra noche una palmera de color rojo brillante. En seguida la playa se llenó de multitud de aplausos y halagos.

El profesor de arte despertó de su embrujo:

- Ita-kun ha estado gen...- calló de golpe al notar el cuerpo y el rostro de su compañero muy próximo al suyo.

Ahora el receptor era el que estaba sometido a un embrujo, un dulce embrujo, el cual no quería despertar. Las mejillas del albino volvieron a teñirse de rosado. Era la primera vez que tenía a su amigo tan cerca y parecía no disgustarle tener a una persona del mismo sexo junto a el.

Su mente se llenó de preguntas que se paseaban insistentes por allí: "Por que me sonrojo cada vez que Itachi me dice algo bonito? Por que busco cada vez mas las compañías de hombres? Por que carajo no me molesta tener al Uchiha tan cerca de mi? Por que me quedo mirando a los tíos buenos que pasan por la calle? ¡Un momento! ¿He dicho buenos refiriéndome a guapos? ¡No puede ser! ¿Y si soy...gay? ¡No! ¡Seguro que no!".

Apartó al moreno de un empujón, éste cayó al suelo.

- ¿Que crees que estás haciendo Ita-kun?

- ¿Eh?- despertó de su anonamiento- ¡Ah! B-bueno... yo...- formuló una excusa- pensé que esa peca que tienes en el cuello era un mosquito ¡e iba a espantártelo!

- ¡Ah!- sonrió- ¡Que mal pensado que soy jejeje!

- ¿Que pensabas?

Otra vez sus mejillas ardieron dejando entrever un sonrojo, pero esta vez, bastante intenso.

- ¡N-nada! ¡Jejee!- para disimular cogió otro pastelito y se lo llevó a la boca- ¡Mmmm! ¡Está buenísimo! En serio, ¿como los haces?

- " Con amor hacia ti"- pensó el Uchiha- Pues compro los ingredientes en el Mercadona y luego...

- ¡Si! ¡Ya me quedó claro! ¡Arigatou! ¡Quizás algún día me ponga a hacerlos también a ver como me salen!- sonrió.

- Pero si no te he dicho como se elaboran...

- No te preocupes ya me hago una idea. Por cierto ¿te han gustado los fuegos?

- ¡Si! ¡Estuvieron muy bien!- mintió ya que casi todo el rato se dedicó a admirar a su koi.- ¿Nos vamos a casa o prefieres dar una vuelta por el paseo marítimo?

- Pues...- el artista consultó su reloj de muñeca- Son las once, aún es pronto, ¡demos una vuelta pues!

En cuestión de segundos se encontraban caminando por el paseo.

Pasearon en silencio durante un rato. Itachi disfrutaba de la fresca brisa que acariciaba su rostro y oxigenaba su cuerpo al máximo, en cambio su compañero se disgustaba, pues el insistente aire alborotaba y enredaba su larga melena, por no mencionar que le caía algún que otro mechón a la altura de los ojos y trataba de colocarlo en su sitio con las manos, pero el viento rebelde no se lo permitía, así que decidió adentrar su cabello en la chaqueta que poseía.

El moreno rió mentalmente tras esta acción y decidió quitarse la goma que apresaba su media melena negra.

- Toma Dei- kun. Creo que la necesitas mas que yo- se la entregó.

- Arigatou Itachi.- se hizo una coleta alta.- La próxima vez vendré mas preparado.

Ahora que se fijaba en su amigo, el pelo suelto le quedaba bastante bien y le daba un toque misterioso y atractivo. Ese negro ébano que lucía danzaba en perfecta armonía con el color oscuro de sus ojos, cosa que resaltaba bastante con su tez blanquecina.

Estudiar aquellos rasgos hizo que sus mejillas tornaran otra vez rosadas.

- Oye Uchiha, ¿crees que me comporto de manera extraña?

- ¿De manera extraña? ¿A que te refieres?

- No se, tú dime…

- ¡Yo te veo igual que siempre!- sonrió.- pero ya sabes que si te preocupa algo puedes contármelo.

- Es que… últimamente… ¡bah! ¡Déjalo!

- ¡No! Últimamente, ¿qué?

- Pues…- bajó la mirada- me siento… a ver como lo diría… bastante más a gusto en compañía de hombres que de mujeres…- alzó la voz- ¡Sé que ahora me dirás que así se comporta un gay de mierda y…!

- ¿ ¡Un gay de mierda?- interrumpió- ¿Piensas eso de los homosexuales?

El rubio se vio en un aprieto y desvió la mirada hacia el mar que ahora estaba revuelto. Cuando su cerebro volvió a refrescarse, miró a su compañero:

- ¡Me parece que son gente enferma y repugnante!- sentenció finalmente.

El Uchiha se detuvo de golpe y agachó la cabeza tratando de ocultar sus ojos que comenzaban a humedecerse. Esas palabras habían sido muy crueles para él y su corazón no lo soportaba, esto desencadenó que el agua del interior de su cuerpo se derramara en forma de lágrimas.

Ahora comprendió que si no quería perder a su koi, no podía revelarle su secreto, pues el albino parecía tener la mente cerrada en aquel asunto. Con un gesto rápido se secó los " ríos" que cruzaban por sus mejillas ya que no permitiría que el otro lo viera de aquella forma.

- ¿Te pasa algo?- preguntó Deidara mientras intentaba adivinar la extraña reacción de su amigo.

- ¡No! ¿ te parece si nos vamos yendo ya a casa? De repente se me ha puesto un dolor bastante fuerte en el estómago.

Mentira. No era precisamente esa parte la que le dolía a rabiar, sino aquel órgano que se encontraba situado bajo el pecho izquierdo.

- ¡Vaya!

- ¡No te preocupes Dei! Será que la cena no me ha sentado bien.

- ¿Quieres que me quede esta noche en tu apartamento?

Pues claro, eso era lo que mas deseaba en aquellos momentos si sus palabras anteriores hubieran sido: " Soy gay y te quiero".

Deseaba cogerle de la mano o de la cintura. Deseaba acariciar su rostro aterciopelado para luego fundir sus labios en los suyos creando un beso sincero y apasionado. Deseaba desnudarlo y hacerle el amor hasta que su cuerpo se emborrachara del suyo. Deseaba despertarse todas las mañanas a su lado. Deseaba ( aunque no mucho) tener aquellas estúpidas discusiones de parejas… Total, deseaba pasar toda la vida junto a él. Envejecer a su lado, pero la realidad parecía ser otra muy distinta y nefasta.

- ¡No Dei!

- ¡Pero Itachi no estás en condiciones de quedarte solo!

- ¡No te preocupes! Es un estúpido dolor de estomago. Se me pasará en seguida.

- Pero…

- ¡Insisto! No quiero que te molestes. Además me comentaste que mañana tienes clase enla Art Academy.

- ¡Hostia! ¡Se me había olvidado!- consultó su reloj- Son las doce y media y mañana me tengo que levantar a las ocho de la mañana. ¡Si! Vamos yendo ya.

Al cabo de veinte minutos llegaron al edificio de Akatsuki, Deidara fue el primero en llegar a su apartamento.

- ¿Entonces estarás bien?

- ¡Si! Ahora me tomaré una manzanilla y para la cama.

- Si empeoras, me llamas, ¿ok?

- Tranquilo Dei, tu descansa. Por cierto, prométeme una cosa…

- Tú dirás.

- Prométeme que nunca te cortarás esa hermosa melena que posees.

El rubio hizo una mueca sorprendida como diciendo: "¿A que coño viene esto ahora?".

Aunque el corazón del moreno se encontraba herido y roto en mil pedazos, aún le quedaba un leve rayo de fuerza que le dictaba que le volviera a coger otro mechón de pelo y así lo hizo. Se lo acercó a su nariz y aspiró aquel perfume natural que desprendía bajo la mirada atónita del artista que se abrió su chaqueta. No sabía lo que estaba sucediendo en su anatomía, pues sentía como una ola de calor radiaba por cada poro de su piel.

De repente un fuerte pinchazo sacudió su entrepierna. No era ni mucho menos parecido a los otros que había experimentado antaño, pues a sus veintiún años aún era virgen y era normal que sus hormonas le pidieran a gritos "SEXO".

Ahora si que había perdido la compostura. Podía entender mas o menos lo de sonrojarse por algún chico, pero que su pene se alegrara tanto, no podía consentirlo. ¡No! ¡No era homosexual! No podía serlo.

Pero reconocía que aquella noche le apetecía bastante estar acompañado por algún hombre y el que tenía a su lado era su mejor amigo... ¡No! ¡Definitivamente él no era gay!

- Ita-kun… vete por favor.- el receptor despertó de su dulce trance y dejó caer con sumo cuidado aquella parte tan hermosa de su amante.- Estoy cansado y tengo ganas de acostarme.

- Está bien.- se dirigió hacia las escaleras- ¿Entonces me prometes que no te cortarás el pelo?

- Prometido- dijo mientras dejaba caer su chaqueta a la altura de su entrepierna disimuladamente, pues de seguro que su amigo se hubiera dado cuenta del gran bulto que presentaban sus jeans ajustados- Buenas noches y que te mejores.

- Buenas noches.- se marchó.

El Uchiha sacó las llaves de su apartamento e intentó encajarla en la cerradura, pero le temblaban las manos. Su cuerpo no aguantaba más aquella presión y terminó desplomándose en el suelo. Lloraba y lloraba intentando no emitir sonido alguno. Su Deidara, el chico del cual se enamoró locamente a primera vista no aceptaba a los homosexuales y a consecuencia, tampoco lo aceptaría a él.

Si hablaba malo, pues seguramente lo perdería. Si no hablaba malo también, ya que su cuerpo y su voluntad le condenarían a un sufrimiento continuo.

- ¡Oh Dei! ¡eres tan inalcanzable!- lograba decir entre llantos- Absurdo el día en que soñé que serías para mi.

En cambio en la planta de abajo, éste se encontraba tomando una ducha fría. Quería que el ardor de su cuerpo se esfumase de inmediato.

- No soy gay, no soy gay…- se repetía una y otra vez.

Fin del Flash Back

Se sentía culpable de la decisión que había tomado, pero no había vuelta atrás y por amor a su " diosa" debía hacerlo. Todos los años de sacrificio, dinero y tiempo invertido en su espectacular melena, hacían cola para arrojarse al precipicio. Pero ahora ésta parte de su anatomía había pasado a un segundo plano, ahora lo que más le importaba era lucir un vientre plano y no cesaría hasta conseguirlo, aunque le fuera la vida en ello.

Se volvió refrescar la cara en la pica, tomó aire e intentó poner la mejor de sus caras, pues por mucho que la tristeza y el desconcierto reinaran en su ser, no podía permitir que salieran a flote, pues ante todo, ahora debía impartir clase de inglés.

...

Lejos de allí, concretamente en la rambla de Konoha, un intrépido rubio despeinado se paseaba con el torso desnudo derrochando chulería y seguridad en cada paso que daba.

Naturalmente la gente que pasaba por allí se lo quedaba mirando sin perder detalle de su perfecta anatomía. Las féminas se volteaban sonrojadas para volver a examinarlo una y otra vez, cosa que el demonio aprovechaba para guiñarles pícaramente el ojo. Las hemorragias nasales y los desmayos eran lo que mas predominaba en aquel lugar.

Kyubi lo disfrutaba. Le encantaba ser el centro de atención y sabía que era el más guapo de la calle y, probablemente, de toda la villa, por eso, explotaba al máximo toda la sensualidad que corría por sus venas.

Se detuvo en un escaparate de una tienda para observarse a sí mismo en el cristal:

- Y dicen que el gilipollas de Sasuke es guapísimo...- se dijo en tono sarcástico; seguidamente, se pasó la mano por su enredada cabellera con un gesto chulesco- No me llega ni a la suela de las zapatillas.

Siguió examinándose. Sus ojos se toparon con sus pectorales y después en sus abdominales bien marcados:

- ¡Dios! ¿Se puede ser tan perfecto?

Bajó y bajó hasta toparse con sus pantalones de raso oscuro, esto fue lo único que le disgustó:

- Estos malditos pantalones de uniforme son tremendamente feísimos, además éste color me disimula bastante mi...- sonrió pícaramente.-... gran atributo. ¡A parte de que me aprietan a rabiar!

No! Estaba claro que aquellas vestimentas no iban con su personalidad, así que debía encontrar alguna acorde con su alma demoníaca. Un alma que estaba radiante por respirar el aire puro que hacía quince años le habían privado con verdadera totalidad.

La pregunta era: ¿Cómo conseguiría ropa nueva si no tenía recursos?

Se le pasó por la cabeza darle una paliza a alguien y mientras estaba inconsciente robarle la vestimenta, pero ahora lo que menos quería era llamar la atención, pues sospechaba que lo estarían buscando y por nada del mundo quería volver al interior de su contenedor. La sola idea de volver a verse encerrado en aquella oscura y oxidada jaula de hierro por "x" tiempo, lo desanimaba y le encogía el corazón, así que decidió aprovechar el tiempo al máximo. Sacudió la cabeza para despejar pensamientos negativos y se propuso buscar a su próxima "presa". Tuvo suerte, pues pronto la encontró: Sentada en un banco; se encontraba una chica de unos quince años y de cabello largo negro azulado, que leía con ímpetu el libro de Crepúsculo.

Kyubi preparó su faceta más seductora y se acercó a ella tratando de aminorar sus andares chulescos, pues ahora se pondría la "careta" de caballero.

Se sentó al lado de ella y sacó un clavel de la nada. La chica aún seguía sumergida en su novela. El chico se afinó la garganta y preparó su voz más sensual:

- Al final Bella se casa con de Edward y tienen una niña.

La muchacha levantó la cabeza y fijó sus ojos blancos en los rojos del demonio. Éste sintió como una especie de descarga de adrenalina en su interior, pues era la primera vez que alguien lo miraba tan fijamente.

- ¿Cómo te llamas preciosa?

La receptora desvió la mirada a causa de la vergüenza.

- No seas tímida encanto.- dijo el rubio mientras le entregaba la flor- Este clavel no tiene ni punto de comparación con tu gran belleza.

La morenita se sonrojó y al fin pronunció con un hilito de voz casi inapreciable:

- M-me llamo Hinata Hyuga.

- Lindo nombre. Sin duda va muy acorde contigo- le guiñó el ojo- Bien Hinata, que haces por estos barrios?

- Pues ahora mismo estamos en la hora del descanso. Estudio en el colegio de monjas Santo Ángel de Konoha.

- ¡Uy! ¡Entonces tendré que avisarles de que se les ha escapado un ángel!

Hinata volvió a sonrojarse y se llevó una mano a la boca para esconder una leve sonrisita, aunque aquella chica fuera muy tímida y reservada, reconocía que le encantaba que aquel rubio desconocido le dedicara piropos.

La bestia se acercó a ella:

- ¿Te vienes a tomar algo hermosura?

- Es que...- juntó sus dedos en señal de vergüenza- yo...

- Tranquila, no te voy a morder.

- P-pero...

- Soy un caballero y te prometo que te trataré como la princesa que eres- fijó sus pupilas de gato en las albinas de ella.

Y así empezó el juego de la seducción.

Se pasó la lengua por los labios humedeciéndolos y dejándolos brillantes. La morenita se estremeció cuando aquel gesto dejó entrever sus colmillitos, pues su mente le jugó una mala pasada cuando se imaginó que estos degustaban todo su cuerpo.

Seguidamente, decidió arquear su cuerpo hacia atrás para mostrar sus increíbles pectorales, sin mencionar que pasó sensualmente una de sus manos por la zona abdominal. Hinata tuvo otra alucinación: ahora era ella la que degustaba aquella tableta de chocolate bien definida y sabrosa.

Un leve cosquilleo comenzaba a inundar la anatomía de la fémina, que se encogió.

Kyubi se dio cuenta de aquello, sonrió morbosamente y se dijo así mismo:.

- "¡Es que ni dios se resiste a mi belleza!"

No contento con eso, ahora se propuso un reto: Hacerle tener un orgasmo allí mismo.

- Encanto, ¿te gusta el yaoi?- preguntó sin esperar respuesta.

Intuía que si, ya que antaño, cuando se hallaba en el interior de Kushina, (madre de Naruto) ésta era una adicta al yaoi y acostumbraba a estar rodeada de numerosas amigas que al igual que ella, compartían aquel apasionante género.

Por aquel entonces el yaoi era un tema tabú y las niñas acostumbraban a quedar en una cabaña, ubicada a las afueras de Konoha y allí se dedicaban a leer revistas, mangas y a meterse en los chats y foros haciéndose pasar por algún chico que acababa de salir del armario, sin mencionar que indagaban en la vida de algún famoso gay que estuviera buenorro – como Ricky Martín, por ejemplo-.

Como veían que cada día se apuntaban más chicas, Kushina y su mejor amiga Mikoto, fundaron un club yaoista que tenía por bandera el arco iris. Mediante iban pasando los meses, casi toda la población femenina de Konoha poseía el carné de aquella "secta" tan adictiva; y como consecuencia de la gran pasión que sentía la Uzumaki, naturalmente arrastró al Kyubi a aquel agujero vicioso y comprendió que lo homosexual estaba de moda y encantaba a toda persona o animal de sexo femenino.(N/A: ¡Olé por Kushina y Mikoto! Ahora entendemos porque sus hijos salieron gays.)

A la receptora se le dibujó una pequeña mueca de agrado. El demonio dio por hecho que la respuesta sería positiva, así que se incorporó y comenzó a hacer sellos:

- ¡Kage Bunshin no jutsu! - En inmediato apareció una copia suya y la examinó sin pasar por alto ningún detalle- ¡Qué guapo que soy joder! Aún no entiendo como no me llaman de alguna agencia de modelos. Soy tan hermoso y tan perfecto que todo el mundo se enamora de mí. Es que no tengo ni granos ni espinillas y mi rostro es suave como la seda, sin mencionar mi tez ligeramente bronceada de un color muy sutil y homogéneo. Y mi cuerpo...- miró hacia Hinata- "A si... ya no me acordaba que tengo que provocarle un orgasmo a la tonta esta... Normal, estoy tan bueno, que me olvido de lo demás..."

Se dejó de historias y decidió ir al grano. (Pues el tiempo corría muy deprisa)

Se acercó a su clon mirándole fijamente a los ojos. Bajó la mirada y volvió a clavarle sus pupilas, pero esta vez había un brillo diferente en sus ojazos demoníacos, el cual representaba toda la lujuria que su cuerpo dejaría aflorar en breve. Cuando notó que se rozaba con el del otro, hizo una leve fricción y colocó su espectacular miembro a la altura del de su doble, éste emitió un pequeño gemido.

- "¡OMG! Siento como el cosquilleo de antes se va potenciando..."- pensóla Hyugamientras no perdía detalle de la sexual escena.

El Kyubi original optó por lamerle el lóbulo de la oreja a su compañero, el cual su rostro describía sumisión total. Después bajó por su cuello mordisqueándolo; se entretuvo allí un buen rato intentando hacerle una marca, ya que al ser demonio, su piel era gruesa y era difícil dañarla, pero como el nueve colas era tozudo como una mula, no cesó hasta que consiguió forjarle una leve rozadura. Satisfecho, descendió hasta sus pectorales y allí su lengua hizo maravillas con sus pezones. Su doble intentaba reprimir sonoros jadeos. Lo estaba disfrutando al máximo, ya que el activo era otro demonio y por lo tanto, sabía donde tocar, morder o lamer para despertarle sensaciones extraordinariamente placenteras. (Los bijuus eran seres muy difíciles de complacer y más aún arrancarles algún orgasmo) Decidió ahorrar tiempo y se saltó el abdomen y el vientre. Luego adentró una mano en sus pantalones y se topó con su pene. La copia cerró los ojos y se dejó llevar. Pronto el placer se potenció cuando su amo aumentó el ritmo.

Esto hizo que las hormiguitas que cruzaban el cuerpo de la chica se situaran en una parte en concreto. Aquella parte estaba ubicada entre las piernas. Éstas, que anteriormente se encontraban en tensión, ahora lucían mas sueltas. Además el airecillo que le penetraba por los muslos, conseguía erizar hasta el último vello de su anatomía. Aunque no quisiera reconocerlo cada vez que miraba hacia el considerable bulto de aquel chico rubio; sentía como se mojaba más y más.

Deseaba que todos los allí presentes se desvanecieran, para poder darse autoplacer; pues nada deseaba mas en aquel momento que aquellos dos ojiazules la desvirgaran... ¡Uno por delante y otro por detrás! (N/A: ¡Eres una pervertida Hinataaaaaaa! Pero no te preocupes, ¡mis queridas lectoras y yo te entendemos!¿Verdad?)

- "Ya está próxima al orgasmo... puedo olerlo."-pensó el kyubi mientras comenzaba a percibir el excitante aroma a flujo vaginal. Lo aspiró con fuerza- "¡Dios! ¡Me vuelve loco ese perfume a hembra excitada!"

- A-amo... m-me voy a correr...- dijo la copia aferrándose al otro para no caer al suelo, pues sus piernas presentaban pequeñas convulsiones que anunciaban lo evidente.

- Aguanta un poco mas, nuestra presa no tardará.- le susurró y seguidamente se colgó la medalla de la vanidad- "Tengo a dos gilipollas que están a punto de correrse por mi... ¡Está claro que soy el ser mas deseado de todos los tiempos! Que pena que esto juegue en mi contra porque tenía ganas de seguir."

Hinata no perdía detalle de lo que estaba pasando, su piel ardía y su corazón latía apresuradamente, igual que su entrepierna, la cual pedía a gritos un miembro masculino. Deseaba concederle a su cuerpo aquel capricho, pero no podía, ya que provenía de una de las familias más importantes de Konoha.

El clan Hyuga. El clan que poseía el Byakugan u ojo blanco.

Al igual que la familia Uchiha, éstos eran muy respetados en la villa, tenían fama de ser muy poderosos y presumían de ser muy educados, además de tener un comportamiento extremadamente correcto frente alguna adversidad negativa. Nunca perdían los nervios y destacaban por su saber estar y su increíble serenidad y paciencia.

Cuando Hinata aún se encontraba en el vientre de su madre, ya le adjudicaron un futuro. Sus padres tenían claro de que una señorita no debía aprender a ser ninja, pues aquello era sólo para los varones.

Una mujer Hyuga debía saber recitar poemas, debía saber el arte de la ceremonia del té, debía saber arreglar las flores, debía saber cantar y tocar instrumentos... entre muchas otras cosas. En definitiva, una chica Hyuga debía ser geisha. Por esta razón la mandaron a estudiar a un colegio de monjas para que la educaran correctamente hasta su ingreso en una Okiya.

Tanta era la presión ejercida por realizar todo correctamente, (hablar, gesticular...) que su cabeza y su cuerpo se colapsaban; así que descubrió una forma "agradable" de detener esa patología: La masturbación. Mientras lo hacía, notaba que su mente se depuraba de pensamientos nocivos y su anatomía se relajaba. Le sentaba muy bien, por esta razón, se acostumbró a hacerlo cada noche. Para ella, no era un vicio indecente sino una forma de ejercitar sus músculos vaginales; a parte de purificar su ajetreada alma.

El Kyubi decidió poner punto y final a la escenita "porno", cuando atrajo el rostro de su doble hacia él y le plantó un beso brusco en la boca. A continuación se separaron un poco y dejaron entrever sus lenguas que " luchaban" entre si. Aquel juego tan húmedo fue el detonante de la descarga eléctrica que sintió la chica en su interior. Apretó sus piernas y se abrazó a si misma mientras experimentaba un increíble y placentero orgasmo.

- G-gomen Kyubi no danna, m-me corro ya... ¡Aaaaaaaaaah!- eyaculó en la mano de su amo (que todavía se encontraba acariciando su pene).

- ¡Me cago en la puta! ¡Podrías haber avisado antes joder!- exclamó mientras extraía rápidamente la mano de aquel lugar tan "pegajoso" y caliente. Seguidamente miró a la aturdida chica que se encontraba intentando recuperar el aire perdido.- "Ahora es la mía".

Se acercó a ella y con un movimiento casi inapreciable, le arrebató el monedero del bolsillo. Antes de alejarse de allí, le pasó un dedo por el interior de los muslos, untándolo de aquel líquido tibio que Hinata había expulsado por la uretra. Se lo llevó a la boca y lo saboreó complacido:

- Mmmm delicioso. Sabe a estrógenos, mezclado con oxcitocina y alta dosis de libido... Desde luego esta hembra está buenísima.- después miró hacia su copia que se encontraba arrodillada en el suelo jadeando, intentando respirar.- ¡Pírate ya imbécil!- exclamó mientras la hacía desaparecer con unos sellos. Suspiró.- Lo que he tenido que liar para robarle el puto monedero a la tía ésta...

...

Cafetería Tenten´s coffe shop:

- Y dime, ¿qué has estado haciendo durante mi ausencia?- preguntó Fushika mientras entrelazaba sus dedos a la altura de su nariz.

Itachi no prestó demasiada atención al comentario y siguió observando la vida pasar desde una de las ventanas de la cafetería. Observó su reloj de muñeca y resopló mentalmente. Odiaba haber roto su rutina. Concretamente a esa hora debía estar impartiendo clase de filosofía con los alumnos más problemáticos del centro. Reconocía que éstos se lo hacían pasar putas, pero en aquellos instantes; prefería escuchar una hora de gritos y palabrotas interrumpidos, que encontrarse allí con aquel hombre sin escrúpulos.

El autor de aquello fue Jiraya, el cual insistió en que se fueran los dos a tomar algo con el fin de "conocerse mejor" y claro, el docente no pudo negarse ante el deseo de su director; pues recordemos que lo tenía en el punto de mira.

- Itachi, ¿me estás escuchando?- repitió el empresario insistente.- Sabes que me revienta que la gente pase de mi.

Claro que lo estaba escuchando, pero no le apetecía hablar; así que cogió su taza de café y tomó un sorbo largo con el fin de aplazar su voz. El otro siguió:

- ¿Es que ahora te has quedado mudo?- perdió la paciencia- Si quieres se lo explico a tu padre.

- No hará falta.- se apresuró a contestar.

- ¡Je! De repente te ha vuelto la voz. Así me gusta.- se llevó a la boca un trozo de napolitana de crema.- ¿Qué tal te está tratando la vida cariño?

Tras escuchar eso, el profesor hizo una mueca de asco:

- No me llame de ese modo.

- Itachi, no estas en condiciones de mandarme. Como te pases un pelo, puedo hacer que tu vida se arruine por completo. Así que mide tus palabras.

Tenía razón, aquel indeseable lo tenía pillado por los "cojones"; así que se limitó a tragar saliva y a bajar la mirada. Fushika sonrió al ver aquel gesto de derrota. Se sentía poderoso y se prometió que ahora en adelante manejaría los hilos de su vida a su antojo.

- ¿A que ha venido exactamente, señor Fushika?- se atrevió a preguntar.

- Ha llevarte conmigo.- sentenció alto y claro. Los ojos del más joven se abrieron como platos- Vivo obsesionado contigo desde la primera vez que te vi...

El receptor se pellizcó disimuladamente su mejilla con el fin de despertar de aquella horrible pesadilla, pero al ver que aquel panorama no se difuminaba, intensificó más aquel gesto. Pronto su piel dejó a la vista un leve hematoma.

- "Esto no puede estar pasándome".- pensó.

- Aún me acuerdo de aquellos ojitos negros que observaban desesperados la nueva vida que se le presentaba, aún me acuerdo de aquellos mofletillos sonrosaditos y gorditos, esos labios dulces y carnosos... Si Itachi, me enamoré de ti cuando tan solo tenías un añito de vida...

Flash back:

Despacho del señorito Uchiha

- Ya están aquí, señorito Uchiha- comunicó el joven Yuta mientras observaba desde la ventana una limusina que aparcaba en frente de la mansión.

- B-Bien...- se limitó a decir el patriarca con voz temblorosa.

- No se preocupe, es normal que esté algo nervioso, ésta será la primera vez que cierre un acuerdo usted solo...

- ¡Uruse Yuta!- interrumpió- ¡No te pago para que me recuerdes que ahora en adelante tendré que sacarme las castañas del fuego yo solo!

- Sumimasen, señorito- le hizo una reverencia en señal de arrepentimiento.- No pretendía molestarle con mis desafortunados comentarios.

- Ahora baja y recíbelos cortésmente. Recuerda que es un cliente muy importante. No quiero fallos. Como solía decir mi difunto padre, el clan Uchiha jamás debe permitirse el lujo de cometer algún error por pequeño que sea.

- Y así será- repitió la reverencia y se marchó.

El mayordomo se dirigió hacia la puerta de la mansión, la abrió y se inclinó mostrando sus respetos. El primero que entró fue un hombre robusto de mediana edad y semblante serio y el siguiente, fue un chabalito de unos veinticuatro años, que a diferencia del otro, radiaba de energía.

Yuta les saludó cordialmente y los acompañó hacia el despacho de su amo. Picó a la puerta y esperó:

- Adelante.

El criado entró en aquella gran sala y comunicó:

- Ha llegado el señor Ken y su hijo Fushika.

- Está bien. Ya puedes retirarte.

Los visitantes hicieron su presencia inmediatamente.

- P-por favor tomen asiento.- inició el Uchiha señalando hacia los sillones.

El dúo obedeció.

Fugaku temblaba como un flan. La idea de que quizás ese sería su primer acuerdo sin la compañía de su padre, lo estaba matando de nervios. Ahora debía mostrar todas sus cartas, pues la reputación del clan estaba en sus manos, sin mencionar que pondría en practica todo lo que su padre le enseñó antaño. Ahora se vería reflejado el aprendizaje de todas aquellas tardes aburridas de conferencias, proyectos y acuerdos con clientes que su progenitor le obligaba a asistir.

- Siento la muerte de su padre- dijo el hombre de mediana edad.- Él fue un gran amigo para mi. Le acompaño en el sentimiento.

- Gracias, señor Ken. Fue una gran desgracia para mi y mi familia, pero estaba claro que tarde o temprano iba a suceder, ya que cuando le detectaron el cáncer de páncreas, éste estaba bastante prolongado.

- Aissshhh- suspiró- La vida siempre se ceba con los más grandes.

- Y que lo diga. Pero bueno, la vida sigue. Y aquí estoy yo para sucederle.

- ¡Debo admitir que es usted radia de valentía! Tan joven y ya a cargo de la empresa, por no mencionar; su título de patriarca. ¿Que edad tiene?

- Dieciocho.

- ¡Kami-sama! Dieciocho años y un millón de responsabilidades tras su espalda. Lo admiro con creces, créame.

- No merezco tantas alabanzas, Ken-san.

Tras escuchar estas palabras, Fugaku comenzó a serenarse.

- Vamos Uchiha-sama, no sea tan modesto.- se giró hacia su primogénito- Ojalá mi hijo, fuera tan maduro como usted. Por cierto, creo que no se lo he presentado. Se llama Fushika y tiene veinticuatro años.

- Encantado, señor Fugaku

- Lo mismo digo, Fushika.

Se estrecharon las manos. El mas viejo continuó:

- Al igual que su difunto padre con usted; yo también estoy enseñando a mi hijo a dirigir la empresa y...

No pudo terminar lo que estaba diciendo, ya que de repente; entró en la sala, una muchacha de cabello largo negro, ojos oscuros, tez blanquecina, delgada y de altura media. A pesar de su juventud, la delataban unas ojeras bastante pronunciadas, que la hacían un aspecto más mayor de lo que en realidad tenía. Traía consigo un bebé dormido. (N/A: ¡! Diosss que mono debía ser de pequeñooooo! /)

- " ¿Pero que coño está haciendo Mikoto aquí?"- se dijo mentalmente el patriarca mientras observaba a su esposa como se acercaba a él.

- Querido, no puedo más.- dijo la mujer con voz cansada ignorando a los dos visitantes que miraban atónitos la escena.

- Querida, estoy en mitad de una reunión muy importante... luego hablamos.

- ¡Estoy harta de tener que cuidar a tu hijito todo el santo día! ¡Alguna vez podrías ejercer tu función como padre! ¿no?

- Pero Mikoto...- Fugaku comenzó a desesperarse- ¿Pero tú te crees que estoy todo el santo día tirado en el sofá? ¿Es que no entiendes que ahora tengo mucho trabajo por delante?

- ¡No son excusas! Llevo casi un año callándome, ¡pero no aguanto más!

A partir de aquí, la pareja aumentó el tono de voz.

- ¡¿Y que quieres que te diga? ¡¿Tengo la culpa yo de que el niño haya salido bastante llorón?

- ¡No! ¡Pero estoy cansada de tener que desvelarme yo todas las noches!

- ¡Mikoto! ¡Sabes de sobras que últimamente me acuesto muy tarde por el trabajo! ¡No puedo estar por el crío ahora!

- ¡Nunca has estado por él!... ni cuando nació.- los ojos de la chica tornaron cristalinos. Ahogó un llanto.

- Sabes que ese niño nunca debió haber nacido.

- ¡No me des la culpa solo a mí! ¡Haberte puesto un condón cuando tocaba!

- ¡Sabes de sobra que me lo puse!

- ¡Embustero! ¡Eres...!-El bebé se despertó y comenzó a llorar.- ¡¿Ves! ¡Ya lo has despertado!- exclamó Mikoto mientras lo mecía en sus brazos- Vamos... calla chiquitín...

- Me lo dice la que ha entrado gritando como una loca...

- ¡No me llames loca!

Ken estaba disfrutando de lo que sucedía, pues le encantaba todo lo relacionado con jaleos; y mas, cuando discutía una pareja joven, pero el tiempo se le estaba terminando, pues tenía programado un viaje a Tailandia y debía coger el avión en breve, así que se aclaró la garganta e interrumpió la "bronca" de los Uchiha:

- Disculpen...- como vio que seguía la cosa igual, volvió a repetir mas alto- ¡Disculpen!

Los padres de aquel lindo bebé callaron de repente. El otro siguió:

- Comprendo que ustedes tengan sus dificultades, pero es que de aquí a dos horas, tengo que coger un avión y me gustaría dejar este asunto por zanjado.

- C-claro Ken-sama. Por favor Mikoto, haz callar al niño.- pidió el patriarca mientras se masajeaba las sienes.

- Lo siento, en este momento no me siento con fuerzas para hacerlo.

- No se preocupe- interrumpió el empresario mas viejo- a mi hijo Fushika, le encantan los niños y seguro que logra entretenerlo. ¿Verdad?

El receptor asintió con la cabeza.

La muchacha le entregó al bebé. No es que le hiciera gracia tener que dejárselo a una persona extraña, pero su alma y su voluntad así lo pedían. Deseaba acostarse y descansar por un rato. No es que Itachi fuera rebelde, al revés; era un chiquito realmente sereno, pero no lograba tranquilizarse por las noches y pasaba la mayor parte de ella llorando.

- Bien... vamos al meollo del asunto- inició el Uchiha entregándole un cuaderno a su cliente, éste comenzó a ojearlo- Usted le pidió a mi padre que le reformara un edificio antiguo declarado patrimonio de la humanidad y como puede observar en la primera página, mi arquitecto decidió...

Itachi aumentó el tono de su llanto volviendo a interrumpir a su padre. Resopló con furia. Desde luego, su mujer y su hijo estaban logrando tirar por la borda su primer "negocio" en solitario, sin mencionar; que la categoría de su clan estaba disminuyendo por momentos.

- Hijo, ¿por que no te llevas al niño a otra habitación?- propuso Ken para tratar de finalizar el asunto de una vez por todas.- Si Uchiha-san está de acuerdo claro...

- Si, me parece bien.- aprobó el Uchiha- Puedes ir a la habitación del frente. Allí hay una cama, a ver si logras dormirlo.

- Lo intentaré.- le hizo una reverencia y se marchó de allí.

Cruzó el enorme pasillo y entró en la habitación indicada. Tal y como dijo el patriarca, había una cama con dos mesitas de noche a sus lados. Un discreto armario a la derecha y una lámpara de tamaño mediano colgada en el techo. Se sentó en la cama y examinó al bebé que ahora se encontraba sollozando levemente: A pesar de su corta edad, el poco cabello negro que lucía, resaltaba con insistencia en su piel blanquecina. Sus mofletillos se presentaban gorditos y sus mejillas adornaban un precioso color sonrosado; dando a entender la perfecta salud del bebé. Lo que mas gracia le hizo a Fushika era su cuerpecito, menudito pero a la vez rollizo, se notaba que estaba bien alimentado.

Otra de las cualidades de aquella hermosa criatura, eran sus ojos, oscuros y grandes como si de un pozo sin fondo se tratase; el cual Fushika caminaba peligrosamente por su borde...

- ¡Fushika, contrólate!- se dijo a sí mismo mientras mecía al crío- Aunque te guste follarte a niños pequeños, este ya es el colmo... es solo un bebé...

A continuación le puso el chupete que llevaba colgado en la solapa de su pijamita. El bebé lo succionaba con ímpetu.

La mente de Fushika comenzó a pervertirse tras aquella acción, así que estiró a la criatura en la cama.

- No lo hagas- se repetía una y otra vez mientras lo desnudaba lentamente - No lo hagas... Contrólate, es solo un bebé...

Dos contradicciones luchaban entre si en su cabeza: la primera, pertenecía a su dignidad, la cual dictaba que se detuviera inmediatamente, pues cometería un acto atroz, el cual se arrepentiría toda la vida. Pero en la segunda, reinaba su alma pederasta y ésta le daba permiso a continuar, pues si lo hacía, presumiría frente sus colegas de "hobby", ya que ninguno de ellos había logrado aún violar a un bebé de casi un añito.

Terminó de desabrocharle el pijamita. Pronto, los ojos del mayor se llenaron de lujuria cuando clavó su mirada en el diminuto pene del crío. (N/A: ¡Ni se te ocurra Fushika! ¡No toques a mi Itachiiiiiii!... -.-*...¬¬... ^/^ Que bonito está mi Itachi ahí desnudito.)

Se mordió los labios intentando reprimir su instinto más salvaje, pues no podía comportarse igual que con los demás niños. Él era una criatura y debía tener el máximo de los cuidados, ya que su piel era muy fina y el más mínimo roce podía dañarlo o lo que Fushika, más temía; dejarle alguna señal que probara su "crimen".

Se dejó de pensamientos y tras batallar con aquellas dos hipótesis, su voluntad se rindió a la segunda. Siempre ganaba la segunda.

- Itachi, eres la cosa mas hermosa que he visto en mi vida...- dijo y dirigió su boca hacia el cuello de éste, el cual se encontraba entretenido jugueteando con la corbata de su pervertido canguro.

Primero le rozó con la puntita de la lengua. No pudo describir lo que sintió, era algo tremendamente placentero que ninguna de sus anteriores victimas le había entregado. Aquella piel...

Aquella piel aterciopelada consiguió despertarle sentimientos que jamás antes había experimentado y aquello se le representó en fuertes latidos en su corazón.

Hundió mas su cabeza y ahora se encontraba besando aquella parte tan adictiva. Itachi sonreía, pues aquel contacto le producía cosquillitas.

El mayor se detuvo para clavar su mirada en la del niño. Se miraron los dos fijamente: Itachi por la curiosidad propia que los niños poseían y el otro; por puro deseo y lujuria.

Si, había caído en aquel pozo sin fondo.

Aquella boquita entreabierta, la cual escurría un hilillo de baba brillante; fue la autora de las fuertes palpitaciones en la entrepierna de Fushika. No aguantaba más. Tenía que hacerlo suyo de inmediato. Sabía que, en algún futuro; aquello le acarrearía remordimientos, pero la sola idea de penetrar, o más bien, desgarrar aquel cuerpecito, le producía un placer indescriptible. Así que se echó, con mucho cuidado, encima del niño. Le retiró la baba con el dedo y se la llevó a su boca. Saboreó aquella deliciosa saliva. Aunque era insípida, para Fushika era más dulce que un caramelo. Esta acción le incitó a besarlo y así lo hizo. Tal y como se suponía, aquellos labios eran suaves como el terciopelo. El bebé, al verse atrapado por el rostro del otro, comenzó a inquietarse, moviendo brazos y piernas.

El mayor detuvo aquel húmedo beso y trató de volver a tranquilizarlo:

- ¡Tranquilo Ita-kun! Sé que esto es nuevo para ti, pero prometo tratarte con mucho cuidado.- sonrió.

A continuación le tocó el turno a aquellos pezones inexistentes. El ojimiel los lamió cuidadosamente, tratando de no ejercer presión, cosa que le contradecía su alma pederasta y sadomasoquista.

- ¿Pero que...?- se sorprendió una voz que provenía de la puerta.

- "¡Kuso!"- se dijo el joven mientras se apartaba de su victima a toda prisa.

Resopló aliviado cuando sus ojos le proyectaron a su padre; éste se acercó y le susurró:

- Hijo, ¿pero que crees que estás haciendo?

- Gomen otou-san. Sabes que no puedo resistirme a los niños pequeños...muy pequeños.

Ken enfocó una sonrisita:

- ¡Je! Sales a mi.- se enorgulleció- Pero que es lo que te dije a cerca de este mundillo?

- Que debía ser lo mas discreto posible.

- Pues a ver si lo cumples. Imagínate que no hubiera sido yo quien hubiera entrado...- suspiró y se fijó en Itachi- Y viste al crío que si no acabaran sospechando.

- Si, padre.- dijo y se dispuso a hacerlo- ¿Has cerrado el acuerdo ya?

- No del todo. Fugaku me pide una cantidad bastante alta, que no nos podemos permitir. No obstante, no querría cambiar de constructora, pues realmente me ha entusiasmado la creación de su arquitecto.

- Padre, sé que hacer para que te rebaje mera cantidad.

- ¿Cómo?

- Le rebelaré nuestro secreto y ya verás como accederá a hacerte una nueva oferta mas gratificante.

- ¿Estás seguro? Sabes que solo se lo revelamos a la gente de confianza. Si cometemos el error de decírselo a alguien equivocado, nos podrían terminar arrestando.

- Fugaku me inspira confianza. Tu solo preocúpate en follarte a niños en Tailandia.

- Si, ya estoy deseando penetrar esos culitos menores...

- Padre, que suerte tienes, ¡no me pongas los dientes largos!- exclamó cogiendo al bebé en sus brazos.

- Por cierto, ¿te lo has tirado?- preguntó señalando hacia la criatura.

- Tan solo me ha dado tiempo a lamer su cuello y sus pezoncitos, si hubieras tardado cinco minutos mas; le hubiera hecho un Fist-fucking cojonudo.

- Disculpen caballeros- interrumpió Yuta entrando por la puerta.

- ¿Desde cuando haces que estás aquí?- éste fue Ken con un ápice de preocupación en su rostro.

- Acabo de llegar ahora mismo- mintió.- El señorito Uchiha exige que se le de una respuesta lo antes posible.

- Quisiera hablar primero con él- dijo Fushika entregando al bebé al mayordomo.

- Como quiera. Señorito.

- Bien,- se giró hacia su padre- papá será mejor que te vayas ya, el avión partirá pronto y no te preocupes, que yo me encargaré de todo.

- Muy bien hijo, lo dejo todo en tus manos.- le besó en la mejilla- Nos vemos el mes que viene, pues.

- ¡Pásalo bien! Hasta pronto!

El empresario se marchó y Fushika aprovechó para dirigirse al despacho del Uchiha.

Mientras tanto, el sirviente bajó a la cocina y le hizo un biberón al bebé. Se dispuso a dárselo y se fijó en la vestimenta. Mikoto podría parecer algo descuidada, pero desde luego con su hijo era bastante perfecta, por eso le extrañó percatarse de un botón que estaba mal colocado. Lo arregló. Pero cuando sentó a Itachi en la trona, vio un hematoma en el cuello de éste.

- Pero... esto...

Entonces fue cuando recordó aquellas palabras que había escuchado antes, sin quererlo; "Tan solo me ha dado tiempo a lamer su cuello..."

Se conmovió y fruto de aquello, se le cayó el biberón al suelo. El crío se asustó del tremendo ruido y comenzó a llorar nuevamente.

- Ssshhh! Tranquilo señorito Itachi.- lo cogió y le dio leves palmaditas en la espalda- No voy a permitir que le ocurra nada malo.

En el despacho de Fugaku:

- Lo siento, Fushika, no voy a rebajarle mi precio. Entienda que la clase de hormigón y el tipo de granito que hay que utilizar para restaurar el pilar central ha de ser de muy buena calidad para que soporte el gran peso de la cúpula y esto sin mencionar las racholas de arcilla como suelo- sentenció mientras jugueteaba con un bolígrafo.

- Ya veo.

- Esa es mi petición. Espero que la comprenda.

- Por cierto Fugaku-san...- clavó su mirada en la del patriarca y cambió de conversación- le veo verdaderamente estresado.

- Le pido disculpas, si mi comportamiento no ha sido de su agrado, pero como usted sabe; mi padre falleció hace poco y toda sus responsabilidades me han caído a mi.

- Comprendo.- vaciló unos instantes y siguió- debería relajarse mas, ¿no cree?

- Estoy de acuerdo con usted, pero en estos momentos ni los jacuzzis, ni los masajes, ¡ni hasta el yoga!; consigue tranquilizarme.

- Yo conozco un método genial para liberar todo ese estrés que sufre.- dudó unos instantes en si soltar la bomba o no, pero al final venció la primera opción.- los niños.

- ¿Disculpe? ¿los niños? Permítame discreparle, pero esas estúpidas personitas; me crean mas estrés.

- Y no pongo en duda su opinión, pero creo que usted aún no conoce la parte oscura del asunto...

- ¿A que se refiere?

- A la parte cruel, atroz, destructiva y viciosa, le aseguro que si entra en este mundillo; le será imposible alejarse de él.

Aquellas palabras hipnotizaron a Fugaku. Como buen adolescente rico, le encantaba saborear los grandes placeres de la vida y le encantaba probar casi todo, pues su inmensa fortuna se lo permitía. Había estado con las mejores geishas del país, había fumado la mejor marihuana del mundo y cada vez que se relamía sus labios, juraba seguir sintiendo aquel dulce sabor del mejor sake de Japón, sin mencionar las millonadas que se gastaba cuando salía una noche de fiesta.

Reconocía que era bastante derrochador, por este motivo las broncas con su difunto padre se producían casi a diario.

Ahora comenzaba a entenderlo cuando le reprochaba lo duro que era ganar todo ese dinero, para luego estar gastándolo en tonterías.

Pero la novedad aún le atraía. Y más, aquella descripción tan suculenta que Fushika supo vender con astucia. Deseaba saber de que se trataba el asunto y si le agradaba, no le importaría pagar una cantidad desorbitada para realizarlo, pues ahora el que se lo estaba "currando" era él y aparte... su padre ya no estaba.

- Debo admitir, señor Fushika, que ha logrado captar toda mi atención. ¿De que se trata?

- Perdone el atrevimiento, Fugaku-san, pero debo discrepar, otra vez; en el alto precio de la obra que le ha encargado a mi padre.

- Lo siento, ese es un tema...

- Si no la rebaja, ese asunto tan misterioso y placentero, morirá conmigo, así de claro- sentenció Fushika mirando a su oponente por encima del hombro.

Fugaku se levantó de su sillón enérgicamente, pues quería soltarle cuatro frescas a ese estúpido Fushika. ¿Quién se creía que era para hablarle de aquella manera? Quizás tenía que recordarle que él era el patriarca Uchiha y los Uchiha era una familia respetada por todo el mundo. De ninguna manera iba a permitir que nada ni nadie se le encarase, pero por otro lado quería descubrir aquello que comenzaba a inquietarle. Cerró los puños, suspiró y volvió a sentarse.

El ojimiel sonrió al ver que dominaba la situación, a parte de haber "domesticado" al mandamás de ese clan tan poderoso y extraordinario; continuó:

- Y bien, ¿qué oferta me hace ahora?

- Le rebajo un veinte por ciento.

- Uchiha-san...- arrugó el entrecejo.

- Está bien, un cuarenta.

- Podría ser más, pero lo doy por bueno.

- Pues entonces, si está conforme; firme el acuerdo.- le dijo el Uchiha mientras le entregaba su bolígrafo de oro macizo con el correspondiente "pai-pai" rojo y blanco.

- Será un placer.- rellenó los campos correspondientes y en el último recuadro hizo un garabato y dibujó el símbolo de su familia.

- Bien...- se impacientó el ojinegro- ¿De que se trata el misterioso asunto?

- Tiene un hijo verdaderamente encantador.- trató de desviar la conversación.

- ¡Fushika-san! ¡Cumpla su palabra!

Cualquier padre estaría encantado de escuchar alabanzas sobre sus hijos, pero ahora mismo; a Fugaku le importaba más la otra cuestión. La verdad es que Itachi le importaba bien poco ya que fue un error desde el principio.

- Esta bien, esta bien. ¿Usted nunca ha tenido relaciones con niños menores?

Los ojos del empresario más pequeño se abrieron como platos:

- No- negó con un hilito de voz casi inapreciable.

- Pues es uno de los grandes placeres de la vida. Si, señor Fugaku, mi padre y yo somos pederastas.

Fugaku enmudeció. El otro continuó:

- Tranquilo, es normal que reaccione así, pero le aseguro que pronto lo verá como algo normal.- cruzó las piernas en señal de seguridad.

- D-dios... pero ¿cómo...?- se le atascaban las palabras.

- ¿Cómo empecé en esto? Por mi padre, y le aseguro que aún se lo estoy agradeciendo.

- Pero, ¿Cómo puede gustarle los niños pequeños? No se.. ¿qué le dan ellos, que no le de una persona adulta?

- La satisfacción de ser el primero en desgarrarles y robar su virginidad. Además hay algunos que no solamente te regalan un rato agradable y placentero; sino que te entregan su alma y su ser... algunos son personitas maravillosas...- esto último lo dijo pensando en Itachi.

- ¿Este era el tema tan misterioso e increíble?- dijo el portador del sharingan en tono sarcástico.

- Creo que no ha entendido nada de lo que le he contado.

- ¿Insinúa que manteniendo relaciones con niños, me liberaré del estrés y aumentaré mi ánimo?

- Por descontado.

- ¡Encima de que viene con aires de grandeza, me engaña! ¡Márchese de aquí ahora mismo! Y no le denuncio porque su padre era muy buen amigo del mío y...

- Si su padre, que en paz descanse, se juntaba tanto con el mío... ¿no cree que él también habrá pecado en ese asunto?- clavó su mirada desafiante en la del otro.

- Le aseguro que no, los Uchiha somos gente culta y correcta. Padre no haría jamás una cosa así.

- Yo no estaría tan seguro.

Aquello fue la gota que colmó el baso, Fugaku se acercó a su contrincante violentamente. Pero cuando éste iba a propinarle un guantazo, nuevamente se abrió la puerta interrumpiendo la fatal escena. Era Yuta, acompañado por un chavalito, el cual trataba de escapar de las fuertes manos del mayordomo que lo apresaban del brazo:

- Disculpe señorito Uchiha, acabo de encontrar a este crío merodeando por nuestro jardín.

- ¡Suélteme cabrón!

- ¡Modera tus palabras niño! ¡Estás en frente del patriarca del poderoso e inigualable clan Uchiha.

- ¿Y a mi que cojones me importa? ¡Suéltame!

- Yuta, suelte al crío- ordenó Fushika mientras se acercaba a él.

- ¿Pero quien se cree que es usted para mandar a mi mayordomo?- éste fue Fugaku.

- Fugaku-san... ¿no ve que el crío está herido? Tiene un corte en la mejilla y a simple vista puedo deducir que es profundo, así que habrá que desinfectarlo.- se agachó para quedar a la altura del niño y sonrió tratando de plasmar su rostro mas amigable- ¿Cómo te llamas chico?

El chavalito no contestó.

- Tranquilo- le pasó la mano por los cabellos rubios alborotándolos mas de lo que ya estaban- No tengas miedo. Nosotros te cuidaremos bien- le guiñó el ojo.

- ¡No estoy asustado y tampoco quiero que me cuiden!- gritó el niño y le sacó la lengua.

Al ver que era duro de pelar, Fushika rebuscó entre sus bolsillos y encontró una piruleta:

- Entiendo que estés nervioso, pero te prometo que no te pasará nada. ¿Quieres este dulce?

El niño asintió con la cabeza e hizo un ademán por arrebatársela, pero el mayor no la dejó ir:

- Primero, dime como te llamas pequeño.

- Namikaze- contestó con un hilito de voz casi inapreciable.

- ¿Cómo?

- ¡Minato Namikaze!

- ¡Así me gusta!- le entregó la golosina.- ¡Toda suya capitán Namikaze!- se llevó la mano a la frente con tal de simular un saludo militar.

Fugaku resopló al ver tal escenita y dijo:

- Fushika, haga el favor de marcharse de aquí. Tengo mucho trabajo por realizar.- se sentó en su sillón y se masajeó las sienes, desde luego aquel día estaba siendo bastante agotador- y llévese al niño este...

- Lo siento, debo discrepar...- decía mientras sentaba al rubio en el escritorio de Fugaku.- El capitán Namikaze necesita ser curado lo antes posible, sino podría infectársele la herida.

- ¡No me lo siente ahí! ¡No ve que podría arrugarme algún informe! ¡Bájelo inmediatamente!

- ¡No!- interrumpió Minato

- Lo lamento, Fugaku-san. Él manda. Ahora, ¿sería tan amable de indicarme donde podría encontrar alcohol y algunas tiritas?- preguntó el empresario mas mayor.

El Uchiha bufó de mala manera y le indicó la ubicación del mencionado botiquín.

No tenía ganas de seguir discutiendo. Lo único que deseaba en aquellos momentos era que aquel insoportable par de idiotas se marchasen de allí lo antes posible. Ya había perdido bastante el tiempo y necesitaba volver al trabajo, pues le fastidiaba saber que se le estaba acumulando, sin mencionar que él era el patriarca Uchiha, y como tal; no estaba dispuesto a aguantar mas tonterías.

Salió de sus pensamientos cuando notó que aquel mocoso rebuscaba entre sus cajones:

- ¿Pero que diablos estás haciendo niño?

- ¡Busco un tesoro!- chilló y se llevó a la boca la piruleta.

- "Ay dios... ¿pero que clase de castigo divino es éste?"- se dijo Fugaku para sus adentros.- ¡Niño para ahora mismo! ¡No me desordenes mis cosas!

- ¡No me da la gana!

- ¿¡Crees que un mocoso como tú va a venir a mi despacho a hacer el cabrito?- gritó cabreado mientras lo cogía por la espalda, lo volteó y...

Por alguna razón detuvo el puño que finalizaría estrellándose en la cara del menor. Clavó sus ojos negros, en los azules del rubio. No supo describir lo que éstos le transmitieron en realidad. -Una especie de serenidad y excitación a la vez-. Un escalofrió sacudió todo su cuerpo. Era la primera vez en su vida, que tan solo una simple mirada, conseguía estremecerlo por completo. Sentía que aquellas hermosas pupilas, lo estaban destronando de su preciado altar como líder del clan Uchiha.

Fugaku Uchiha estaba perdiendo su poder, perdiendo su dignidad, perdiendo su ser... frente aquel estúpido y escuálido chavalito que lo miraba ajeno a lo que el cuerpo del patriarca estaba experimentando. No sabía lo afortunado que era en aquellos momentos, pues a la edad de nueve años, ya había conseguido doblegar a un Uchiha.

De repente, Fushika apareció con el botiquín y se lo entregó al portador del sharingan. Entonces fue cuando éste despertó de su lapsus.

- ¿Insinúa que tengo que curarlo yo Fushika?

- Pues claro Fugaku, el crío debe ir cogiéndole confianza. Debe ir creando un vínculo con él.

- ¿Un vínculo?- bajó el rostro para disimular una leve sonrisilla, pues aquel vínculo se había formado segundos antes y se presentaba fuerte y sólido. Vamos, que no sería tan fácil destruirlo.

El mayor sonrió y afirmó:

- Siéntase afortunado, señor Uchiha; pues a partir de este momento comenzará el mayor de sus placeres. Comenzará su obsesión, su vicio, su vida... Comenzará su secreto mas preciado, el de ser un pederasta.- finalizó con una gran sonrisa morbosa.

Fin del flash back:

El cuerpo de Itachi no presentaba movimiento alguno. Parecía que su alma se había desprendido de él y lo había dejado hueco por dentro.

La sensación de asco era tremenda.

Ahora comprendió que la marca que se ubicaba en su cuello, no era de nacimiento como él pensaba; sino fue producida por aquel espécimen que tenían en frente.

Se le revolvía el estómago cada vez que su mente le jugaba una mala pasada, tratando de imaginarse como aquellas manos ásperas y frías tocaban su pequeño cuerpecito, arrebatándole la pureza y la inocencia; sin que él se pudiera defender.

- Si, querido Ita-kun... el destino me unió a ti, nos volvió a unir hace ocho años y ahora e vuelto para llevarte conmigo. Deseo hacerte mío de una vez por todas y deseo pasar el resto de mi vida contigo.

- No...- murmuró mientras apretaba los puños.

- ¿Cómo dices?

- No quiero.- sentenció alto y claro.

- ¿Estás seguro de lo que dices? A tu papá no le hará gracia saber que estás impartiendo clases en la escuela, la cual él subvenciona, ni tampoco le gustará saber que su odiado hijo sigue en Konoha y mantiene relación con su hermanito Sasuke...

Nada deseaba más en aquel momento que levantarse y partirle la cara al cabrón ese, pero no olvidemos que, aunque lo hubieran desheredado del apellido Uchiha; aquella sangre real le corría por sus venas como si de un río caudaloso se tratara, es decir, antes de que la rabia ganara la partida, analizó aquel asunto con la tranquilidad propia que caracterizaba a su clan: si se negaba a marcharse con él, su padre terminaría descubriéndolo y probablemente pasaría el resto de su vida encerrado en alguna lúgubre celda acompañado por algún borracho, ladrón u otro tío de esa misma calaña. Pero si se marchaba con él; a parte de sufrir numerosas vejaciones y aberraciones; seguramente no volvería a ver a su Deidara.

Y eso no lo podía permitir y más, en aquellos momentos, los cuales su rubio padecía una enfermedad autodestructiva.

Sería capaz de dejar toda su vida como docente y mandar al garete todo lo que había conseguido, para estar al lado de su koi eternamente.

La decisión estaba decidida. No se iría con él aunque su progenitor se percatara de todo.

- Lo siento Fushika, ¡no me marcharé con usted a ningún lado!- se levantó- Si quiere decírselo a mi padre, ¡adelante! Ya no me importa...- se dirigió hacia la salida.

- ¡Detente Itachi!- gritó mientras iba en su busca.- ¿Tampoco te importa Deidara?

Cuando sus oídos le transmitieron aquel nombre, éstos mandaron una señal al cerebro, el cual ordenó a sus piernas parar en seco. Se volteó y trató de esconder su temor:

- ¡Pf!- resopló- ¿Deidara? ¿Y a mi que coño me importa Deidara?

Aunque estuviera fingiendo, le dolía quitarle importancia al ser mas preciado de su vida.

- ¿Crees que me chupo el dedo Ita-kun? ¿Crees que antes no me percaté del cariño que le tienes a ese rubio?

- ¿Pero que dice? Odio a ese tío, - hizo un pausa para prepararse para lo que iba a decir a continuación- ese profesor es lo peor que hay, no vale la pena ni mirarlo...

- Basta- interrumpió- y aquello que dijo...- preparó su voz más sarcástica, intentado imitar a Deidara- Tú me valoras mucho y siempre estás ahí cuando tengo algún problema. Siempre me has estado haciendo compañía y has sido mi paño de lágrimas en los momentos más difíciles.

- ¡Todo se lo estaba inventado!- se apresuró a decir el mas joven, mientras notaba que sus piernas temblaban.

- ¡Vamos! ¡No me seas idiota que tengo casi sesenta años! Un niñito de veinticinco, como tú, no puede engañarme...- se acercó tanto al Uchiha que sus respiraciones chocaban entre si. Lo rodeó con sus brazos con la intención de abrazarlo.

Itachi quiso apartarse de él, pero se abstuvo cuando soltó la bomba:

- Si no te vienes conmigo, a parte de contárselo todo a tu padre...- se acercó a su oreja y le susurró- haré que arrebaten la vida de tu queridísimo Deidara, tu decides...

Tras escuchar aquellas palabras, el mundo se le cayó encima. Se le cayeron un par de lágrimas inconscientes y dijo:

- Haré lo que usted quiera.

- Estupendo Ita-kun. Tú solo quédate en silencio y muy quietecito.- se incorporó y fundió sus labios en los del Uchiha, creando un beso apasionado por parte del viejo, pero por parte del otro, era ruin, vergonzoso y macabro.

Aquella imagen se proyectaba con violencia en las pupilas azules de Deidara que se encontraba en la cera de al lado, pues pasaba por allí cada día para volver a su apartamento cuando acababan las clases.

Apretó su carpeta contra su pecho y sacudió la cabeza varias veces con la intención de hacer desaparecer aquel espejismo, pero no tuvo éxito, aquella visión era real. Bastante real, para su pesar. Consiguió controlar un sollozo, pero no sus lágrimas, que caían a raudales igual que la lluvia en abril.

Se las secó con la manga de su camisa y continuó su marcha.

Ahora su caminar era lento, su cuerpo le pesaba y sus ojos y cabello estaban apagados. Ya no era aquel Deidara sonriente, simpático y despreocupado... Ahora era un alma vacía que caminaba por las concurridas calles de Konoha.

Continuará...

¡Pues hasta aquí otro capi!

Siento no haber adelantado más la historia pero mi cabeza no daba para más XD

¿Que pasará con Kyubi? ¿Seguirá merodeando a sus anchas o llegará Kakashi a tiempo para sellarlo?

Por cierto, ¿Os gusta la personalidad de Kyubi? Jejej ¡chulo, chuloooo!

¿Queréis que Deidara se corte el pelo?

¿Y que pasará ahora con Itachi? Sucumbirá a las vejaciones de Fushika? ¿Se marchará con él?

¿Qué pasará?

¡Por cierto que cabrón es Fushika! ¡Intentó violar a Itachi cuando era bebé!

¡Que hijo de puta es Fugaku! ¡Dijo que Itachi era un error! ¡Pues si no lo quieren que nos lo den a nosotras que seguramente lo cuidaríamos mejor!

Por cierto Kami Uchiha, tenias razón cuando dijiste que Naruto debía sacar algún poder, espero que te haya gustado el capi, ya que tú me diste la idea de lo del kyubi ehhh? ;) ¡Gracias por leerme!

Y espero que me mandéis algún review para animarme, que ya va costando escribir, ¡y más capítulos tan largos! Jejeje

¡Estaré encantada de que me digáis alguna ideilla, lo que os ronde por la cabeza chicas! XD

Y no os preocupéis que Naru se convertirá pronto en geisha, aunque parezca que se me haya olvidao noooo! Jejeje

¡Es que me lío y me lío y al final debo dejarlo para más adelante! Aishhh ¡no tengo remedio chicas!

¡Pues nos vemos en el próximo capi! ¡Ciaooooooooooooooo!

Weno gente ¿Cómo estáis? ¡Feliz año nuevo! Y espero que me disculpéis por la demora del fic!

En este capi veremos como el Kyubi hace su presencia y nos adentraremos en el pasado de Fushika, concretamente cuando conoció a Itachi por primera vez…

¡Así que a leer! ¡Espero que os guste! ^^