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No supe en que momento me quede dormido pero podría jurar que no había descansado en lo absoluto. La luz una vez más se colaba por mis parpados y el calor que sentía era sofocante. Cosa que no debía pasar gracias a mi consola de última generación. Imaginé que seria la maldita lámpara otra vez así que me gire estirándome. Abrí los ojos quedando ciego por la luz por lo que tuve que cerrarlos hasta acostumbrarme. La cortina color vino estaba abierta de par a par a lo largo de toda la pared del ventanal, de ahí venia la molesta luz ya que entraba todo el resplandeciente sol y el cielo azul. El vapor era porque una de las ventanas que estaba abierta dejando entrar el calor de un día común en el mediterráneo, ¡cosa que trataba de evitar cuando mi consola de aire acondicionado estaba en funcionamiento!. Le di una mirada de ojos entrecerrados a la ventana
-Valla! Se despertó el bello durmiente- esa voz. Mi pesadilla seguía su curso así que volví a colocarme la almohada en la cabeza buscando valentía para poder asfixiarme si era posible -no entiendo como teniendo éste paraíso ¡Lo arruinas con consolas y cortinas de un centímetro de grueso!.Cualquiera en tu lugar preferiría despertar a la luz del día, con la brisa marina, respirando el aire salado y arrullándose con el ruido de las olas.En vez de nunca abrir las ventanas y hacerlas a prueba de sonido- bla bla bla bla ¿donde tiene el botón de silencio dios?
-No me gusta que la luz me despierte a las 5am…- gruñí aun con la cabeza bajo la almohada. No obtuve respuesta pero no me importó, tal vez la gracia divina me habia cumplido la petición de un botón de apagado por unos minutos. Le tire una ojeada al reloj, marcaban 8:30 y debía estar en Dolce a las 9.00 para terminar de afinar detalles de mi próximo viaje a Francia. Me puse de pie en un movimiento fluido, ella no estaba por todo el lugar así que me permití fantasear con la idea de que todo volvía a la normalidad. Me di una ducha tranquila, me puse unos jeans obscuros y una camisa de lino blanca. Estaba haciendo un calor considerable para ir en traje al trabajo y además solo iba a ver a mi jefe así que podría presentarme semi-formal y esperar que estuviera de buenas.
El demonio rubio estaba en la cocina, vestida con un short ajustado color verde miliar, un sweater delgado blanco de capucha con las mangas remangadas y tenis, mientras comía un tazón de cereal en la barra. Solo le hacían falta dos coletas, medias altas y gafas para ser la fantasía colegiala de cualquier hombre. –Buenos días…- fui amable, ya me estaba cansando esto del "tú me das y yo te doy" pero no iba a rendirme si era eso lo que esperaba. Me sonrió con fingida alegría. Se le hacia fácil irritarme -¿Hoy no debes salvar totuibas?
-Es totoaba, To-to-a-ba. Y no, Hoy decidí trabajar desde casa y disfrutar de lo que me ofrece mi vida de casada- y ahí estaba su sonrisita burlona. Cualquiera diría que estaba disfrutando del tema del matrimonio…
-Veo que disfrutas de tu nuevo estado civil- hable mientras servía una taza de café. Ella bufo casi escupiendo la leche para reírse a carcajadas.
-¿Disfrutar? ¡Si claro!. Y por eso hice una cita con mi psicólogo para saber que pasó por mi cabeza en el instante en que acepte casarme contigo.- sonrió satisfecha de mi cara. Esa boca suya necesitaba un buen candado. No le daba pudor decir lo que pensaba en lo mas mínimo. Me gusta. ¿¡QUE!? ¿Que acaso estaba enfermo? Lo detesto, es lo que mas me frustra de todo su ser lleno de curvas y sonrisas cínicas y…..arggg ni yo mismo me entiendo el día de hoy. De un largo trago terminé el café, tomé las llaves de mi bebe y rodee la barra posándome tras de ella
-ja, ja, jajajajaja que linda.A ver si aprovechas y le hablas de tus conductas agresivas- mi mano viajo a su trasero, que sobresalía por la rendija de la silla alta. Ella saltó dando un grito ahogándose con el cereal para luego comenzar a toser y a buscar aire mientras yo salia a zancadas de la casa subiendo al coche y oyendo un ¡ME LAS PAGARAS EMMETT! Mientras me reía. Eso fue gracioso. Pero estaba consiente de que acababa de dejar a la fiera enojada y que me tendría alguna sorpresa cuando regresara. Me encogí de hombros retándole importancia. Era dos veces mas grande que ella y no es que sea partidario de usar la fuerza contra las mujeres pero si puedo dejarla fuera de combate con una rápida cargada, apresándole las muñecas y aplastándola con mi cuerpo… y ya los pensamientos estaban yéndose por la tangente.Como bien habia dicho Seth la mujer tenia lo suyo y sería una mentira decir que me era indiferente la verdad, pero era experta en que mi libido subiera al tope y bajara al suelo en un nanosegundo cuando abría su boca. Puse en marcha el coche olvidando mis problemas maritales. Que ahora si, aunque me costara aceptarlo no había otra manera de definirlos y me distraje con el paisaje. El verano estaba en pleno inicio y aun siendo temprano el sol era intenso pero soportable con la brisa marina. El mar y el cielo se perdían en su inmensidad y me sorprendió darme cuenta que hacia bastante tiempo no me daba un buen baño de playa. Siempre era el trabajo, las mujeres, las fiestas, mas trabajo, mas mujeres, mas fiestas. No podía creer que me había apartado tanto de una de las cosas que mas me gustaba hacer. Debía sacar un poco de tiempo para compartir con mi vecino de fondo. Sin darme cuenta ya estaba estacionandome en Dolce. Fui directo a mi oficina evadiendo al círculo de mujeres que trabajaban en la recepción y de seguro tendrían ganas de guindarme de las pelotas por no atender sus constantes llamadas estos últimos días pero quería librarme de problemas con Carlisle. Tomé unos papeles que estaban en mi escritorio. Me encontraba leyendo el informe mensual de cómo iba avanzando la maduración del último destilado, de los que ya habían salido para ser embotellados y distribuidos cuando sentí un ardor en mi muslo derecho, instintivamente mi mano viajo hacia la zona que comenzaba a quemar e hice una mueca de dolor en cuanto el lugar empezó a palpitar. Me gire dispuesto a saltarle encima a lo que fuera que me hubiese golpeado
-¡QUE DEMON…!
-¡Hola caballito!.- mis ojos se abrieron como platos al ver a Jane solo en una falda de tubo gris y tacones altos. No llevaba camisa, solo un sujetador negro que mostraba lo que debían esconder. No me di cuenta cuando entró, ni mucho menos cuando cerro la puerta ni las persianas. Esta mujer viene por acción sin duda. Y me sorprendió sentirme asqueado y sin ganas de darle lo que buscaba. Definitivamente estaba enfermo.Su mirada hambrienta no despertaba nada en mí, solo el creciente pánico que sentía de que Carlisle pudiera aparecer en cualquier momento y era de esperarse que solo viera que yo la estaba acosando. Ambos saltamos al escuchar la voz grave y los pasos rápidos de mi jefe acercándose a la oficina. Venia hablando con alguien sobre los destilados de uvas blancas que estaban convirtiéndose en buenas ganancias para Dolce.
Jane comenzó a mirar por todos lados en busca de algo, corrió cuando dio con su camisa blanca y la chaqueta a juego con su falda que reposaban en el respaldo de la silla. Me estaba divirtiendo con su cara de miedo pero pronto recordé que era mi oficina y que con la reputación que me gastaba saldría perdiendo si Carlisle la veía allí. Le hice señas para que se ocultara bajo el escritorio y sin chistar obedeció, mientras yo rodeaba el mismo y me ponía en la típica posición de descanso sobre la madera. La muy descarada pellizco mi pierna en cuanto estuvieron bajo el escritorio y solo pude darle un leve toque con la rodilla para que dejara de hacerlo. Dos golpes se escucharon en la puerta y la cabeza de mi jefe se asomó un segundo después. Contuve la respiración.
-Emmett?- preguntó con voz cautelosa. Lo escuché moverse dentro de la oficina y abrir las persianas -Esto parece una boca de lobo. ¿Te encuentras bien?- antes de que pudiera acercarse demasiado puse en función mis dotes histriónicos, levante despacio la cabeza haciendo como si la luz que entraba desde afuera me molestase demasiado –¿Te fuiste de fiesta anoche y no has dormido cierto?- dictaminó. Que poca fe me tiene este hombre. Me estruje los ojos, aun metido en mi papel
-No dormí bien anoche y tengo un terrible dolor de cabeza. Al parecer tengo intrusos en casa.Chinches, Molestas e insoportables chinches.- la rubia me mataría si me escuchara comparándola con un insecto tan molesto y asqueroso como aquel y me dio risa imaginar su cara de poker. Carlisle meditó mi respuesta, haciendo un sonido de afirmación mientras caminaba por el lugar
-Deberías de conseguirte un exterminador…-dijo y yo me reí internamente. ¡ja! Si claro, créeme que he pensado en exterminarla yo misma
-En unas semanas cambiaré el colchón- me encogí de hombros y el asintió con la cabeza estudiando la silla y mi escritorio. A veces me daba la impresión de que tenia una especie de sensor que le avisaba que algo está sucediendo.
Siento las manos de Jane subir por mi pantorrilla debajo de mi pantalón. Sus uñas arañándome haciendo que la piel se me pusiera de gallina. Esta mujer quiere que me corrieran del trabajo. Trague en seco mientras miraba hacia otro lado. Sintiendo los ojos de mi jefe estudiarme inquisitivamente
-Emmett- me llama para que le preste atención. Sacudo mi pierna bajo el escritorio apartando las manos de Jane
-Si dígame- mi voz es temblorosa
-¿Has observado los movimientos de las acciones de la bolsa últimamente?- él se recuestó del espaldar de la silla juntando las puntas de sus dedos cerca de su barbilla. Es su posición de que debe decirme algo importante y yo lo miré atento. No es mi especialidad el área de finanzas pero no por ello estaba desinformado, justo habia leído el informe antes de que Jane apareciera con su fuete
-si, si claro- asentí alejando a Jane y sus tendencias sadomasoquistas de mi cabeza
-Bueno, entonces te habrás dado cuenta que el mercado y las acciones del vino están subiendo constantemente- asentí con la cabeza una vez mas -Hay mas competencia claro está pero también hay mas oportunidades y tamb...- siento un leve mordisco en mi muslo derecho lo que me hace dar un respingo involuntario y que Carlisle deje de hablar para estudiar mi cara. Maldita Jane si sigues haciendo eso nos van a descubrir
-Perdón, creo que me he traído una chinche en el pantalón- me excuse con la primera cosa que me vino a la mente. Mientras le daba un toque a la mujer bajo mi escritorio con la punta del pie.
-Bueno- continua algo escéptico -déjame decirte que tu vino, paso a la siguiente etapa en el concurso que te mencione la ultima vez ¿recuerdas?
-Si, si claro como no hacerlo jefe- a este punto podía sentir la boca de Jane acercarse peligrosamente a mi entrepierna. Esta mujer definitivamente no está bien de la cabeza. No dejaba que me concentrara en lo que Carlisle me estaba diciendo -Han estado pidiendo mas muestras, mas información para...- hizo una pausa cuando la cabeza de Jane golpeo el escritorio al encerrarle la cara entre mis rodillas impidiéndole que hiciera algún otro movimiento. Mantener mi cara de seriedad era casi imposible pero me contuve -¿Por qué golpeas el escritorio?-
-Emm, es de nervios... Es que... Si es la noticia que creo que es...- ¡maldita Jane mantén la cabeza quieta!
-Si, es la noticia que crees que es Emmett. Felicidades- me dio una leve sonrisa pero yo sabia que él sabia que algo estaba pasando
-Gracias. Eso es magnifico.- festeje mi triunfo con una porra en mi interior, es la noticia mas esperada por cualquier enólogo que quiera ser reconocido, aunque el festejo no duro mucho tiempo ya que Jane habia encontrado la manera de girar su rostro y morderme una vez mas. Apreté los dientes suprimiendo un gruñido.
-Bien, también quería preguntarte por Jane- me ahogue con mi propia saliva. La pequeña lujuriosa pareció sorprenderse por la mención de su nombre ya que no la sentí moverse
-¿A mi? Pero... ¿Por qué?
-La dejé a tu cargo- dijo como si fuera lo mas obvio pero sin perder su aire refinado- Si me dices que ya te acostaste con ella te corro Emmett- me acuso, señalándome con su largo dedo indice -Y hablo en serio
-Te prometí que no iba a hacer tal cosa- me defendí con mi mejor cara de hombre ofendido.
-Mas te vale- me dio esa mirada con esa expresión patentada de "se que me ocultas algo Emmett" pero continuo su discurso -Y mas te vale concentrarte en todo lo que te está sucediendo. Se lo mucho que te ha costado posicionar a Esmeralda en el mercado para que con uno de tus caprichos de una noche vengas y lo arruines
-Para nada Jefe, me estoy tomando una temporada de reencuentro con mi ser interior y eso amerita alejarme de las tentaciones así que...- Jane me pellizcó cerca de la cadera. Al parecer no le gustó para nada eso de alejarme de tentaciones -No tendrá que preocuparse- culmino entre dientes mientras me sobaba el área disimuladamente cuando empezó a picar. Cuando Carlisle saliera de mi oficina esa pequeña mujer se las iba a ver conmigo. ¿El cosmos habia alterado las personalidades de todas? ¿O era algo que estaba en el ambiente? Que me tocaran todas las mujeres con tornillos sueltos en la misma semana era algo de otro planeta.
-Me alegra escuchar eso- asintió. Se quedo unos minutos escudriñando mi rostro en busca de ¿que? ¿Pistas de que tengo a su empleada metida debajo del escritorio semidesnuda?. Luego me da una mirada de ojos entrecerrados antes de ponerse de pie lentamente y caminar hasta la puerta. Una vez allí me dio otra mirada de advertencia -Te vigilo Emmett- culminó y luego salio cerrando la puerta. Lo mire a través de las persianas cuando paso por la ventana hacia el pasillo y solté el aire que hasta ese momento me doy cuenta estuve conteniendo. Me levanté directo a la puerta, colocándole en seguro y cerrando las persianas para luego regresar hasta el escritorio. Jane estaba acurrucada debajo de él mirándome con expresión dulce y serena. Sin duda alguna debe ir a un medico a revisar sus tendencias bipolares.
-¿Caballito?- murmuró como si estuviera midiendo mi reacción. Con agilidad estire mis brazos y la tiré fuera sentándola en mi silla. Ella se rió picaramente sacando la fusta de en medio de sus pechos descansando la punta en mi ombligo. Se la arrebate de un tirón
-¡Estas Loca! ¿Eres consciente de que si Carlisle descubría que estabas allí nos corre a los dos?
-Hablemos de correr pero en otros términos ¿si?- dijo mordiéndose el labio y mis cejas se dispararon ante sus palabras. ¡Mujer loca!
-Jane ¡yo no puedo seguir haciendo esto contigo!- dije exasperado. Y en su cara se dibujo un puchero
-¿Que ya no te gusto jugar?- su voz es un lloriqueo infantil que me hace perder el hilo de mis pensamientos gracias a mi debilidad por los pucheros. Aquí donde me ven, todo grande, hombre, fuerte, macho y todos los encantos que quieran agregar, saben que tengo un corazón de pollo y pronto me encuentro enumerando los momentos para nada aburridos que hemos pasado
-Este... Si pero...- sacudí la cabeza. ¡Concéntrate Emmett Esto no está bien! -Ya escuchaste a Carlisle. A ti te interesa entablar relaciones comerciales con Dolce y a mi me interesa la reputación de mi nuevo vino- ¿Por qué estoy dándole explicaciones? -Mira Jane, yo te prometo que tu pronto encontraras a alguien que te valore de verdad...- le sonrió - Que le guste eso de los fuetes...
-Pero a ti te gustaba-refunfuño
-Pero esto no está bien...- digo entre dientes
-¿Me estás dejando?- el hecho de ya conocer sus cambios de humor repentinos me hizo llevar una de mis manos instintivamente hasta mi entrepierna, cubriendo así a mi amigo incondicional de cualquier cosa que fuera hacer al explotar
-Si...- pronuncie cauteloso. Cerrando los ojos con fuerza para esperar el golpe. Un minuto paso y nada llego, no fuetazo, no cachetada, no mordida. Nada. Aun con cautela abrí despacio mi ojo derecho. Estaba terminando de abotonarse la blusa
-Bien- dijo encogiéndose de hombros. Dándome una sonrisa radiante salió de mi oficina danzando como si nada. Me quede de pie mirando la puerta sin saber que era lo que habia pasado
-¡Locas!- grité alzando las manos al aire cuando reaccioné -¡todas las mujeres están locas!
...
Estacioné el auto como todos los días cerca de la entrada mirando hacia todos lados con atención. Dirán que estaba empezando a ser paranoico pero con el demonio rubio nunca se sabia lo que pudiera estar tramando. Y mas cuando esa misma mañana me habia amenazado. La luz cálida de dentro iluminaba un poco la entrada pero no habia ruidos que pudieran alertarme de que estaba cocinando una venganza para mi. Giré la manija con cuidado y puse un pie dentro tanteando con él la madera en busca de algo que pudiera hacerme caer o un agujero en el piso o incluso una trampa de ratones pero para mi sorpresa el campo de batalla estaba libre de minas. Cerré la puerta tras de mi percibiendo ese olor a algodón que empezaba a hacerse familiar desde que Ella habia invadido mi casa. Sintiéndome confiado después de haber dado varios pasos sin toparme con nada que pudiera poner mi vida en peligro, llegue al salón y entonces lo vi, tirado en mi alfombra, ¡Mordiendo la punta de mi carisimo Dolce&Gabbana!
-¡Una rata!- grite apuntando al pequeño animal quien me miró por un momento moviendo su pequeña cola y luego volvió con su tarea de destrozar mi zapato ¡Que descarado!
-Es un perro- corrigió la rubia, apareciendo de ¿donde?
-¡Es una rata y está destrozando mi zapato de 600 dolares!- caray, soné como vieja amargada pero ¡era mi par de zapatos favorito!
-Pareces vieja amargada Emmett- le tire una mirada asesina.
"Ja! Son el uno para el otra, hasta piensan las mismas cosas"- se burla mi subconsciente-
¡Tu cállate!
-¿Que hace esa cosa en MI casa?
-No es una cosa, Es un perro. Se llama chucho. Bueno, en realidad no se como se llama.- se encogió de hombros -Lo encontré en la calle y decidí traerlo a casa porque podían atropellarlo- dijo tomando a la cosa entre sus brazos y besandole la nariz -¡Que no es lindo!- lo acercó a mi cara y podía jurar que el perro me sonrió. Me moví lejos de ella, no me gustaban los perros. Ningún animal peludo para ser exactos y aun mas si venia de la calle. Quien sabe cuantas enfermedades pudiera tener
Mi pie hizo un sonido acuoso cuando pise la alfombra y eche una maldición silenciosa al imaginarme lo peor. Estaba parado sobre un poso de Pis ¡en mi alfombra!
-¡Se hizo en mi alfombra!- gruñí con los dientes apretados
-Te saldrá una ulcera con ese genio mi vida- disparó con acidez-Yo lo limpiare ¿eso te hará feliz?- dijo con fingida dulzura
-No es el punto mi vidita- imité su tono meloso -¡Esa cosa no puede estar aquí!
-¿Por que no?
-Soy alérgico
-No te he oído estornudar en todo este rato- dijo dejando al animal en el suelo quien corrió como si conociera la casa a la perfección hasta la cocina
-No me da por estornudar, se me irritan los ojos. Ya puedo sentir el escozor- me acerco a ella sabiendo que mi cercanía la incomoda -mira, mira la lagrima mírala mírala- le dije apuntando mi ojo con mi cara cerca de la suya y ella se escabulló lejos de mi
-Exagerado- rodo los ojos
-tiene que irse
-No, chucho se queda- me reto
-Ese animal no puede estar en mi casa
-¡También es mi casa! ¿Tienes algún problema con tu memoria? Ya estoy cansada de recordartelo
-me da lo mismo, esa cosa no estará donde yo esté
-Entonces vete. Chucho estará donde yo esté- lleve las manos a mi cabello en claro acto de frustración ¡dios mío que hice para merecer esto!
-¡Eres exasperarte!
-¡Tu también!- gruñó en respuesta alejándose hasta el salón. La seguí. Esto era un asunto del que no se libraría por su cara bonita.
-¡No hemos terminado de...- mi voz murió, atascada en mi garganta cuando estuve en mi sala. O por lo menos la que hasta esa mañana habia sido Mi sala. Soy un hombre al que le gusta el orden, tener las cosas en su sitio, pulcras, específicamente ubicadas por una profesional de la decoración de interiores. Con la que también me acosté pero eso no viene al caso en este momento. El punto aquí era ¡Que había hecho con mi sala! -¿Que es esto?- dije haciendo un movimiento con mis manos para englobar toda la estancia. Ella estaba danzando por los muebles esponjando los cojines dorados como si nada -¡Hice una pregunta!
-Es nuestra nueva, reacomodada y arreglada sala. ¿Te gusta?- dijo con una sonrisa amplia de dientes blancos
-¿Arreglaste? ¿Reacomodaste? ¿que? con permiso de ¿quien?
-Lo de la ulcera va enserio eh, debes controlar tú genio. ¿Que edad tienes? Estoy empezando creer que tu falta de retención tiene que ver con el alzheimer o algo así- hija de la...
-No, no, no, no me cambies la conversación. Este es mi zen, mi espacio, mi lugar...
-Ushh hay que ver que mal agradecidos está lleno el mundo. ¿Que no puedes decir gracias por una vez?- le doy una mirada de "Hola, no te pedí que hicieras nada por mi" -Sabes que. Mejor me voy a continuar con mi trabajo. A ver si te tomas un té para tu genio...- dándose la vuelta se aleja de mi y es cuando me percato de lo que lleva puesto. Una de mis camisas de lino de la última colección de Salvatore Ferragamo. Olvídense del nombre ostentoso y del costo de dicha prenda ¡LE LLEGA AL MUSLO POR EL AMOR DE DIOS!
-¿Que onda con tu atuendo?- trate de sonar casual lejos de las ganas de querer saltarle encima al ver sus caderas bamboleándose de aquí para allá debajo de mi camisa.
-Pues toda mi ropa se está lavando- dice aun de espaldas a mí- Así que como traje tan poca tomé una de tus camisas mientras se seca- se encogió de hombros -espero que eso no te moleste-espero que no te moleste. Repetí las palabras en mi cabeza.
-No, no me molesta. Solo digo que uno aquí viviendo como monje...- deje las palabras en el aire. Ella sabia a que me refería. Por mas que la odie, deteste o me frustre no soy de pierda y verla así danzando semidesnuda por el lugar no ayudaba en nada a mi escasez de sexo en los últimos días
-Pues aprovéchame.- sus palabras me sacaron de mi ensimismamiento haciendo que mis cejas se disparasen una vez más. ¿Con que esas tenemos? -Si no lo has hecho es porque no has querido- culminó y creo que no había terminado de cerrar la boca cuando ya mis pies se estaban moviendo por si solos a su encuentro. Aprovechando que estaba de espaldas a mi deje a mis manos viajar directamente a ese lugar que desde el primer día había querido tocar. ¡Esta noche tenemos acción Emmett! –¡Óyeme, óyeme que te pasa!- me empujó con brusquedad mirándome con creciente disgusto mientras me tambaleaba por el empujón y la miraba confundido ¡Pero si me acaba de decir que la aproveche!
-Tú dijiste…
-¿¡Que te dije!?- gruñó con una ceja arqueada
-¡Que te aprovechara!
-¡Y en que parte de la oración dice que tus manos podían estar en mi trasero!- gritó enojada
-¿Y como quieres que me aproveche de ti?- conteste frustrado
-Pues…- tartamudeo- pues que aproveches mi compañía, mi conversa, mi presencia- no puedo evitar la risa que se me escapa. Y su mirada de cejas arqueadas me hace reír aun mas ¡¿de verdad estaba hablando en serio?! -Ja, ja mucha risa...- se burla con disgusto
-¿Hablas enserio?- hice una mueca sin poder creer lo que decía
-Por supuesto que hablo enserio. Para estar con una persona no necesitas tener contacto físico y mucho menos sexual- aclaró muy segura de su punto y mirándome con disgusto lo que me hace reír mas. Su cara de seriedad es graciosa
-¿Ah no?
-¡Claro que no!- siguió en modo defensivo -Te puedes acercar, puedes hablar, la puedes conocer.- apuntó- No puedes ir por allí y estar acostándote con todo mundo- bufé con fastidio
-¿ah no?
-Deja de decir "¡ah no!" ¡Claro que no!- gritó exasperada mientras yo la seguía mirando como si le hubiera salido otra cabeza. ¡NO! Ya tenia suficiente con tenerla aquí con una sola cabeza, dos bocas suyas terminarían por volverme loco. Aunque claro, si podía ser un extraterrestre. Por supuesto, esa era la respuesta, de ahí venia su raro modo de pensar y el hecho de que no sucumbiera a mis encantos. Me acerqué a ella estudiándola con curiosidad. Como si estuviera buscando una antena en su frente o algún indicio de un tercer ojo oculto lo que la hizo mirarme con el seño fruncido. Tal vez queriendo saber lo que hacia
-¿De que planeta raro me dices que saliste?-su boca se abrió en clara ofensa- Rosalielandia- dije, haciendo con mis dedos un dibujo de dos antenas en el aire sonriendole. Sus ojos me dispararon dagas venenosas que sentí aun mientras caminaba de espaldas a ella hasta la habitación. Lo digo, lo repito, lo rectifico y espero tomen consejos de mi ¡Locas! ¡Todas las mujeres están loca!
SORPRESA SORPRESA! pues lo prometido es deuda y RECIÉN CAZADOS REGRESA RECARGADA =D espero les guste el capitulo y disculpen la perdida. ahora que se que la historia sigue siendo leida volvieron a darme animos para continuarla ;D
ESPERO SUS REVIEWS!
UN BESO! y hasta lueguitoooo!
