Dead Space y sus personajes son una propiedad de Visceral Games (antes EA Redwood Shores), Mirror´s Edge y sus personajes son una propiedad de Digital Illusions. No reclamo beneficio económico alguno de la publicación de esta historia.
Capitulo Nueve:
Impasse
Mainframe central del USG Ishimura
Ocho horas después del rescate fallido de Isaac Clarke...
Las miradas de ambas mujeres se encontraron una vez más. Parecían destinadas a odiarse mutuamente. Nada de lo que una hiciera parecía convencer a la otra. Los cañones de ambas armas improvisadas se encontraron también, sumiéndolas en un callejón sin salida del que no se podía salir sin perder alguna cosa valiosa.
--- Señor Clarke... Ribbel... Sergei... teniente Edwards... ¿alguien me escucha?, cambio --- La voz de Rodrigo Cortez a través de la frecuencia de radio, las distrajo un momento de su tenso impasse sin que fuera suficiente para romper el forzado equilibrio en que se encontraban.
Las mentes de ambas divagaron rápidamente hasta el momento en que todo comenzó. El momento que las había conducido a esta confrontación forzosa. Pero fue la platinada rubia la que preguntó incómodamente:
---¿Como fue que llegamos a esto...? ---
Sala de Terapia en Gravedad Cero:
USG Ishimura
Dos horas atrás...
Ribbel desperto frenetica. Tenia una horrible sensación de deja-vu que la carcomía desde lo mas profundo de su ser. Al verse atrapada otra vez entre las angustiantes paredes del sarcofago de terapia, el miedo arremetio contra ella. Levantó sus manos lo mas que pudo, e hizo un esfuerzo para doblarlas y acercarlas a la altura de su cabeza. La horrible sensación de estar atrapada la estrujaba, y mientras mas tiempo permanecía encerrada, mucho mas se acrecentaba esa condición. La respiración empezó a faltarle y se dijo una vez mas que iba a morir. Que lo que había vivido fue solo una exagerada ilusión que su mente le enviaba para escudarla de la terrible realidad en que se hallaba.
Golpeo salvajemente las paredes, grito cuanto pudo y enseguida el sonido de un sello de presión dejando escapar el aire, le indicó que la capsula iba a abrirse. La luz azul de neon que la acompañaba no era nigun consuelo, y cuando vio a Rodrigo Cortez aparecer, se dijo a si misma que había tenido una de las mas alucinantes pesadillas:
--- Sigues igual de desesperada que antes, ¿te había dicho? ---
Esa frase sin embargo no encajaba con el sueño. Y la esperanza que secretamente había albergado de que la nave estuviera en paz y tranquila, se desvaneció rapidamente, para ser sustituida por la realidad que su supuesta "pesadilla" le había mostrado. Su amigo le dio un abrazo efusivo que ella no atinó a responder. Las cosas no eran como las recordaba. Ahi estaba Rodrigo Cortez, pero tambien estaba el americano Isaac Clarke, y el ucraniano Sergei Yaskolev, y una mujer vestida con un traje militar, cuyo cabello platinado le caía en una larga cabellera a la espalda. Sus otros compañeros se le acercaron y la saludaron efusivamente, Sergei incluso la levantó y giró con muy poco esfuerzo, como si fuera una colegiala. Detras de ellos la mujer se acercó, con una cierta curiosidad patente en el rostro:
--- ¡Divchyna Ribbel!, ¡que bueno que estas bien! --- dijo el eslavo
--- Yo tambien me alegro de verte Sergei... ¿y quien es ella? --- dijo la pelinegra observando a la rubia platinada.
--- Primer Teniente Stephany Edwards, del grupo de Ingenieria del USM Valor --- cuadrandose y entrechocando los talones, en un gesto que hubiera sido cómico, si no tuviera un aire de certera extrañeza. Una vez que dejo el gesto militar, sin embargo, la mujer se acercó a la asiatica y la miró de arriba a abajo, como quien observa un bicho raro.
--- Ribbel Connors, fisioterapeuta y entrenadora de maniobras en gravedad cero de la C.E.C., es bueno saber que hay alguien mas vivo en este cacharro --- le djo la joven, extendiendole la mano, lo que suscitó que la teniente la mirara raro una vez más y despues de unos segundos la saludara fuertemente. Una vez que la soltó, se dio vuelta y regresó hacia el panel de control sin decir una palabra. Ribbel preguntó en voz baja:
---¿Que diantre le pasa? --- señalando a la mujer sin que se diera cuenta.
--- Tiene ligeros sintomas de Trastornos Generalizados del Desarrollo, aunados al regimen de comportamientos militares, lo que sugiere una sociabilidad poco desarrollada --- salto UMAS, haciendose notar como holograma, proyectado desde el traje de Isaac.
---¿Que demonios..., una I.A.? --- preguntó la espigada mujer, alterandose un poco.
--- Mi nombre es Unimark Medical Assistant Versión 15.25, pero pueden... --- dijo la I.A., a lo que Cortez se le adelantó:
--- ...llamarte UMAS, si ya lo sabemos, Matasanos ---
--- Preferiria que el señor Cortéz no se refiriera a mi persona de esa manera --- dijo la I.A. mostrando cierta incomodidad.
--- ¿Y como es que terminamos cargando con una construcción.? --- pregunto Ribbel mientras estiraba sus brazos y manos, y dejaba que su cuerpo se desentumeciera.
--- Completando inspección visual de rutina... No quería quedarme solo otra vez en el cuarto de emergencias señorita Connors. Vi muchas cosas que ustedes los humanos podrían considerar espantosas, y estoy seguro... inspección completada, analisis visual no revela daño aparente, comprobar con datos de DRI del paciente para minimizar cualquier posible error de diagnosis... de que algo en mis procesos lógicos de trabajo esta alterado por esa situación... --- dijo la construcción sin el menor asomo de emoción. El tema sin embargo, llamó poderosamente la atención de la teniente.
--- Aclara eso de que algo en tus procesos logicos esta alterado... --- dijo acercandose a Isaac y enfrentando al avatar de tintes azules.
--- Soy una I.A. medica, creada con la firme intención de enfrentar los peores momentos de crisis en una situación de riesgo, como no podría hacerlo un medico humano. Sin mostrar la mas minima tensión ni el menor asomo de estres ante una emergencia, permeneciendo siempre objetivo, para encontrar la mejor manera de ayudar a mis pacientes. Sin embargo al enfrentar el devenir de la nave en los ultimos cinco días, me encuentro de alguna forma sobrepasado, rebasado para llevar a cabo una accion que salve a las personas que interactuan a mi alrededor. Como ha aclarado usted en otra ocasion Teniente Edwards, estoy programado con las tres leyes de la robotica en mente. Lo que a algunos de sus amigos ingenieros les resulta sorpresivo, quiza para usted debe ser mas claro... --- dijo la construcción mientras los demás los observaban un poco confundidos.
--- Tu curso actual de acción crea un conflicto interno con la primera y segunda leyes, que no estan implementadas en un modulo de memoria que puedas manipular a tu antojo, so pena de incurrir en un error tipificado por esas leyes. La Ley Cero sin embargo, te dice que te es posible arriesgar la vida de los seres humanos, siempre y cuando te sea posible demostrar que a largo plazo semejante riesgo puede ser beneficioso para la especie humana en general. Por lo tanto estas sufriendo un conflicto que solo puedes remediar inmediatamente, asegurandote de que los seres humanos en este momento a tu cargo sean salvos, y que sobrevivan para advertir a la humanidad de la amenaza que las formas de vida de esta nave representan ---
--- Exactamente. Sin embargo eso no explica la "sensación", para usar un termino mas familiar, que estoy experimentando en este momento. He revisado a profundidad mis algoritmos principales y toda la programación secundaria en busca de algo que me permita explicar este "error" de procesamiento en que mis extensiones sensoriales incurrieron, pero no puedo encontrar nada ---
--- Un caso de "ciber-neurosis", el primer atisbo de la rampancia. UMAS, tu misma existencia resulta peligrosa para nosotros y para ti mismo. Pero las tres leyes no te permitiran tomar otro accionar que no sea acompañarnos y protegernos en lo mas posible, ¿cierto? ---
--- Completamente ---
--- De acuerdo, ¿pueden detenerse ustedes dos?, ¿que diablos es todo esto y como ayuda a nuestro plan de escape? --- pregunto Cortez, visiblemente fastidiado.
--- No nos ayuda inmediatamente señor Cortez, pero si nos da una ventaja: Si la I.A. residente de la nave esta demasiado dañada, disponemos un reemplazo en potencia, si bien todavía está un poco "verde" y requerirá subsecuentes modificaciones por mi parte --- dijo la teniente sin inmutarse.
--- ¿Y usted como demonios sabe todo eso? --- pregunto Isaac.
--- Mi unidad era Ingeniería del Valor, pero mi especialidad es desarrollo y programación de herramientas de computo, de las cuales una inteligencia artificial, es una de las mas sofisticadas. Además el mantenimiento preventivo y correctivo de la inteligencia que dirigía nuestra nave recaia en mi --- dijo la mujer sin siquiera voltear a verlo, como si buscara algo sin encontrarlo.
--- Espera un minuto, si deveras eres lo que dices que eres, acabas de aclarar que la existencia de esta construcción cibernetica nos resulta peligrosa. Y sin embargo estas dispuesta a dejarla con nosotros, ¿estas demente o que? --- pregunto Ribbel acercandose amenazantemente a la rubia platinada.
--- Una I.A. en los primeros sintomas de rampancia, señorita Connors, es tan peligrosa como los primeros sintomas de una gripa. Entiendo que de alguna manera usted tenga algo en contra de UMAS, puesto que su comportamiento puede degenerar, pero le aseguro que en este momento no es peligrosa, y aun y cuando evolucionara rapidamente, no será letal sino hasta dentro de tres o cuatro semanas. Además, como aclaré anteriormente --- y entonces fijó su perforante mirada en los ojos de la asiatica --- en caso de que la I.A. residente esté dañada, UMAS puede sernos de mucha ayuda ---
--- ¡Nosotros debíamos ser quienes tomemos una decisión así! --- dijo la asiatica encarandose con ella. Las alturas de ambas no eran muy dispares, pero la teniente tenía la ventaja en una pelea debido a su constitución mas fuerte.
--- ¡En vista de las circunstancias presentes, y al haber lanzado su compañía una operación ilegal en un sistema estelar restringido al publico y al haber sido destruido el USM Valor, esto se ha convertido en una situacion de extrema importancia militar, y al momento soy la oficial de mas alto rango!... --- dijo la teniente, lanzando llamas a través de sus ojos. Sergei y Cortez las tomaron de los brazos para evitar cualquier exabrupto.
--- ¡Basta señoritas!. Entiendo que puede ser peligroso continuar con UMAS a mediano plazo, pero es preferible tenerlo con nosotros en este momento. En cualquier caso ya estamos en un riesgo bastante grande. Si la superficie de Aegis VII sigue desestabilizandose segun ví hace ya varias horas, no querremos estar junto a este planeta por mas tiempo --- dijo Isaac poniendose entre ellas.
--- Rodia tiene razon. Si ya estamos en un riesgo bastante grande por estar en esta nave, un riesgo más no importa, y en cualquier caso dicho riesgo puede resultarnos beneficioso a la larga --- agregó Sergei y tomó a la platinada mujer por el brazo, a lo que ella lo miró fijamente --- Teniente... señora, puede mandarme a corte marcial si sobrevivimos a esto, pero por el momento se lo dire de una sola manera: ¡Callese y ayudennos! ---
Eso provoco una reacción extraña en la militar. Se quedó callada y no dijo nada por unos minutos. Sin embargo al final, su mutismo cedió:
--- De acuerdo. Pero de todas maneras mi decisión permanece --- la asiatica iba a replicar algo, pero Isaac la alejo inmediatamente.
--- Controlese señorita Connors. Aún es pronto para que haga demasiados esfuerzos --- la espigada mujer lo fulmino con la mirada y estaba punto de replicar, pero un subito mareo la detuvo:
--- De acuerdo, pero si ella interfiere demasiado... --- dijo tratando de mantener la compostura, pero sin dejar de observar a la militar.
--- Si eso sucede ya veremos como remediarlo. Por ahora necesitamos salir de aquí: El Mainframe Central esta cerca del Area de Control Manual en el area del Puente de Mando, pero solo es accesible a través de una serie de tuneles de servicio de los alrededores, así que ahí nos dirigiremos --- Isaac solto a la asiatica y volteo hacia los demás.
--- Pero para eso tenemos que cruzar toda la enfermería y volver al tunel del monoriel... --- dijo Cortez
--- No necesariamente... pueden usar los ductos de ventilación que corren cerca del exterior de la nave --- dijo UMAS sin mencionar una palabra acerca de la disputa a su alrededor.
--- ¿Y cual de los ductos que hay aqui nos llevaría? --- pregunto la teniente.
--- Ninguno me temo. La esquematica de la nave que el señor Clarke tiene cargada en su DRI indica que el unico ducto accesible esta en el cuarto contiguo, que por supuesto esta abierto al vacio --- dijo la inteligencia desplegando un mapa azul que le indicaba una ruta excepcionalmente larga hasta el puente.
--- Eso no sería problema, pero tardaríamos una eternidad para llegar --- dijo Sergei adelantandose y señalando el obvio recorrido del mapa.
--- Por otro lado... si este documento de la nave es correcto... --- agrego Cortez, desplegando el mapa holografico de la nave --- hay escotillas de mantenimiento que conectan con el casco exterior cerca del puente. La sala de mando principal es contigua a estas instalaciones. Nuestros "amigos" esperan que nos movamos por la vía del monoriel, en el interior. ¿Que tal si caminamos por el casco?. Son aproximadamente doscientos cincuenta metros y todos nuestros trajes tienen botas magneticas... --- dijo Cortez esbozando una media sonrisa.
--- Espera, espera... ¿Una caminata espacial?. ¡Debes estar completamente chiflado Cortez!. ¡Preferiria enfrentar a todas las hordas de necromorfos de la nave! --- dijo Ribbel poniendose a la defensiva. Ella sabía los riesgos que una caminata espacial conllevaba. Un micro-meteorito a la deriva, un fallo en las botas de gravedad, una descompresión en el casco de la nave y nada podría salvarlos de congelarse hasta morir, ó de vagar por el universo eternamente Era algo riesgoso, sin importar que cantidad de preparación se tuviera para ello. Volteo a ver a Isaac como buscando soporte para su negativa, pero el americano solo lanzo un suspiro:
--- Yo no estoy de acuerdo --- dijo contundentemente --- Nuestra munición ya es escasa y si seguimos enfrentandonos a ellos no nos quedará suficiente para defendernos el tiempo suficiente para que la nave vuelva a espacio terrestre ---
Ese argumento desarmó a todos. Los cinco humanos se miraron y una vez que nadie objeto nada, recogieron las provisiones de mala gana y se prepararon para salir: Rodrigo le dio el Astro-traje a Ribbel:
--- Esto te ayudará, además tu DRI personal se averió, pero salvamos lo que pudimos de los datos de tu chaqueta y los tenemos almacenados en esta tableta. Solo hay que sincronizarla con el Astro-traje y listo ---
--- De acuerdo, gracias Rodri... ---
Rodrigo sincronizo el Astro-traje con la tableta holográfica. Minutos después estaban listos para marcharse. Ribbel recibió su cortadora de plasma de manos de Isaac y el hombre le hizo un gesto de aprobación que la mujer le devolvió silenciosamente. Abrieron la puerta y penetraron por los pasillos adyacentes. Una pequeña guardia de necromorfos los esperaba, pero un tiro de la cortadora de linea los inutilizó a casi todos. Penetraron en el cuarto expuesto al vacío, activando las botas de gravedad para evitar salir disparados por su propio impulso. Acto seguido revisaron los bordes, esperando encontrar un resquicio por donde subir al casco sin problemas, cuando Sergei le hizo una seña a sus compañeros.
--- ¿Como demonios llegó esto aquí? --- preguntó el mexicano a través del comunicador, sin creer lo que veía. El sonido exterior les llegaba atenuado, debido a la falta de aire en el entorno.
Con Aegis VII y las estrellas en el fondo, encontraron una especie de cuerda guía, que subía hacia el casco de la nave.
--- Esto parece reciente, pero no puedo recordar si ya estaba aquí cuando llegamos --- dijo la teniente mientras examinaba el trabajo. La guía estaba hecha presurosamente, pero era de una constitución fuerte, que podría aguantar algunas toneladas de presión en caso necesario.
--- ¿Alguien mas?, ¿sobrevivientes? --- inquirió Ribbel mientras escudriñaba el lugar buscando posibles signos de vida.
--- Es dificil decirlo. Pero esto parece estar bien soldado a pesar de todo --- acuso Isaac y todos se miraron con extrañeza.
--- ¿Quien diablos estaría tan loco para esto? --- atacó de nuevo la asiatica.
--- Aparte de nosotros, quien lo sabe. Pero si alguien se dio a la tarea de hacer esto, no vamos a desperdiciar este regalo --- comento la Teniente y enseguida empezó a trepar hacia el casco, por una de las superficies exteriores desgarradas.
Ribbel solo frunció el ceño. No iba a dejar que sus amigos fueran puestos en peligro debido a la imprudencia de una mujer y mucho menos por una que estaba un poco chiflada. Apartandola abruptamente, se adelantó y trepo. Los demás se acercaron rapidamente al ingenio:
--- No te alejes demasiado ---
--- Descuida Sergei, no voy a dar mas de dos pasos --- le dijo ella a través del comunicador.
Era verdad, no iba a avanzar mucho. La línea de cable estaba soldada en uno de los extremos del casco, corría hacia el extremo de proa, levantada del nivel del suelo en treinta centimetros. Una perfecta linea-pasarela, para prevenir cualquier fallo de las botas de gravedad:
--- Podemos proceder. Quien quiera que haya hecho esto, tenía una idea muy similar a la nuestra --- dijo la pelinegra, haciendo un gesto de aprobación.
--- Regresemos al cuarto de gravedad nula y nos organizaremos. --- ordeno Isaac y a esa voz todos deshicieron el camino hasta el cuarto de terapia. Una vez allí buscaron tanques de oxígeno en el almacén contiguo, encontrando una pequeña provisión.
--- De acuerdo, vamos a viajar en grupos de dos, para evadir la posibilidad de que una explosión descompresiva en el casco nos haga volar a todos. Yo tomaré el ultimo turno --- dijo Isaac, y enseguida Ribbel lo enfrentó:
--- Nada de eso, la especialista en gravedad cero soy yo, así que yo tomaré el ultimo turno ---
--- Y tambien acabas de salir de un coma de cinco horas, y mostraste daño degenerativo en tu cerebro y sistema nervioso mientras descansabas. ¡No voy a dejar que te hagas la valiente ahora! --- dijo Rodrigo tomando del brazo a la pelinegra.
--- ¡Estoy bien, no necesito que me cuiden! ---
--- ¡Ia, tovaryshi!, todos sabemos cuidarnos bien, pero no vamos a corrernos un riesgo innecesario. Los militares entrenamos el doble que los civiles para las situaciones de gravedad cero, y estamos capacitados para emergencias en esas instancias. Yo ire al ultimo... --- dijo Sergei interponiendose entre todos.
--- ¡¿Que diablos es esto?!, ¡¿un motín?!, ¡vaya que me conmueven!, ¡casi me hacen desear haber tomado la ruta de los ductos de ventilación! --- agregó Ribbel, destilando veneno en cada uno de sus comentarios, pero volteando de espaldas a todos, molesta. Su malestar estaba haciendo aflorar lo peor de sí, y lamentó perder los estribos tan facilmente.
--- Escuhame Ribbel, sabemos lo que hay en juego muchacha.--- dijo Cortez tomandola de los hombros
--- Nadie esta tratando de hacerse el valiente, divchyna, pero ya te enfrentaste a una situación peligrosa y esa vez casi no vives para contarlo --- dijo Sergei al tiempo que el latino la hacía voltear, impulsandola suavemente.
--- Srta Connors: Creo hablar por todos al decirte que ninguno de nosotros permitirá que te arriesgues a otra situación de esa índole de nuevo --- completó Isaac y la asiatica tuvo que hacer uso de toda su entereza para esconder una lagrima furtiva que corrió por su costado.
--- Pero... es que yo tambien estoy preocupada por ustedes... --- termino, volteando a un costado, no muy segura de querer dejar ver sus emociones de esa docil manera.
--- No hay nada de que preocuparse muchacha --- dijeron los tres hombres al unisono y voltearon a verse, sorprendidos. La teniente solo hizo un mohín de desdén.
La situación se pacifico después de eso. Repartieron la dotación de oxígeno y se dirigieron a la puerta nuevamente. Sincronizaron los relojes de los DRI y el primer grupo partió. En el salieron Rodrigo y Ribbel, minutos después irian Isaac y Stephanie y subsecuentemente Sergei.
A los quince minutos Isaac y los otros recibieron una comunicación de Cortez:
--- Nos quedan ciento veinte metros mas, pero podemos acortar distancias si avanzamos unos metros mas hasta llegar a la base de aquellos promontorios, son los enfriadores externos del sistema de comunicaciones, que esta a treinta y cinco metros por encima del nivel del monoriel. En lugar de seguir de frente, podemos escalar a la "cima" y guarecernos en una de las estaciones de control manual del Sistema de Defensa contra Asteroides, ahí recargaremos oxígeno... ---
--- De acuerdo Cortez, asegurate de llamar cuando estes cerca del SDA o en diez minutos, lo que suceda primero, la teniente y yo estamos saliendo ya, cambio y fuera ---
A esa voz, se pusieron las viseras y subieron hacia el casco de la nave. Mientras avanzaban, Aegis VII estaba rotando una vez más. Las placas tectonicas del planeta eran realmente aparentes en ese instante, lineas de naranja rojizo que recorrían en formas caprichosas la geografía del lugar, resaltando sobre una nube de escombros que se esparcía sobre el planeta. La actividad sismica se estaba haciendo mas notoria y en cualquier momento podría volverse inestable. Isaac recordó los panfletos acerca de los "supuestos contras" de la actividad minera a gran escala. Muchos de ellos se acogían a basura seudocientifica como el "daño al alma del universo" y "la destrucción de planetas enteros causando hecatombes galacticas de magnitudes inimaginables". Pero el americano recordaba los estudios y ponencias mas sensatos, los llevados a cabo por universidades de renombre en todos los confines del planeta, en los que se describian las alteraciones magneticas en los sistemas que habían sido reducidos a meros cascarones. En sistemas tan perfectos gravitatoriamente hablando, la desaparición de un cuerpo tan masivo como un planeta podía desencadenar una serie de consecuencias que podían derivar en un "billar cosmico", si se pensaba en la posibilidad mas catastrófica. A pesar de lo "jocoso" del nombre, la certeza de que la falta de la gravedad proveída por un planeta fuera catastrofica para el resto de los elementos del sistema, era algo que no debía ser ignorado. Sin embargo la C.E.C., envolviendose en la bandera de "salvador de la humanidad", había desechado esos estudios, al no convenir a sus intereses...
Diez minutos después, Isaac caminaba aferrandose firmemente a la línea guía. Mientras la teniente señalaba hacia un promontorio todavía un poco lejano, recibió otra comunicación:
--- Grupo Uno reportandose. Estamos bien señor Clarke --- contesto Ribbel
--- ¿Donde están? ---
--- Escalando el casco a veinte metros del corredor interno del cañon SDA numero 47. No hay manera de llegar al puente por medio de la línea guía, nuestras reservas de aire se agotarían antes de entrar en zona segura. Además nuestros "amigos" estan aquí afuera también ---
--- ¿Los enfrentaron? ---
--- Sí, por suerte no eran muchos, pero nadie nos asegura que no habrá más ---
--- De acuerdo, Sergei, ¿estas escuchando? ---
--- Sí señor Clarke. Estoy a punto de salir, asi que mantendre los ojos abiertos ---
--- Bien, el SDA tiene corredores externos para reparaciónes en el casco, y cada hondonada cuenta con tomas de aire suplementarias. Son ademas una buena opción para llegar al puente sin arriesgarnos tanto. La señorita Edwards y yo ya salimos del cuarto de terapia hace poco mas de diez minutos. Será mejor que se apresuren y reporten cuando lleguen, Clarke fuera ---
El americano cortó la comunicación y le hizo una seña a la teniente, quien estaba unos metros mas atrás. Stephany Edwards estaba escudriñando el terreno, tratando de no perder ningun detalle de los alrededores. La voz del hombre la saco de sus cavilaciones:
--- Debemos apresurarnos, Cortez y Connors reportan que los monstruos trataron de atacarlos. Tomaremos un desvío hacia el norte, para llegar a la estación del SDA mas próxima ---
--- De acuerdo --- dijo la mujer sin mostrar ninguna clase de emoción. Era casi como estar solo.
Los dos siguieron caminando por un buen espacio de tiempo, hasta que vieron relativamente proximos los enfriadores. Allí, junto a las maquinas, Isaac encontró una indicación vectorial dejada por el otro grupo, que les marcaba la ruta que Rodrigo y Ribbel habían tomado. Empezaron a avanzar, cuando Clarke recibió otra comunicación:
--- Señor Clarke, estoy a dos minutos de los enfriadores, los veo subiendo hacia el SDA. Los alcanzare muy pronto --- la voz de Sergei resono en el comunicador.
--- ¿Como lo hiciste tan rapido soldado? --- pregunto Isaac sin ocultar su sorpresa.
--- Trucos de militar señor Clarke... --- casi podía percibir la media sonrisa del ucraniano.
--- ¡¿Isaac, Sergei?!, ¿me escuchan? --- interrumpio de pronto la voz de Ribbel, tomando un tono de alerta inusual en ella.
--- ¿Que sucede divchyna? --- Isaac oyo a su compañero ucraniano responder.
--- Rodrigo no esta... ¡desapareció! ---
--- ¿Que dices?, ¿como es posible eso? --- intervino el ingeniero.
--- No lo sé, estaba reabasteciendome de aire en los corredores del SDA y de pronto se esfumó. No lo encuentro por ningún lado ---
--- No te muevas de donde estas. Vamos para allá --- dijo el americano y oyó a sus compañeros cerrar a su vez el canal de comunicación.
Isaac no decía nada pero aceleró el paso de una manera que amenazaba afectar sus reservas de aire en poco tiempo. Estaba sucediendo otra vez... estaba sucediendo otra vez y en esta ocasión no quería mirar. La frecuencia de los latidos de su corazón se estaba acrecentando, casi podía oirlo retumbar dentro de su traje. La sensación de angustia en la boca del estomago amenazó con doblarlo otra vez. El dolor de perder a sus compañeros y a Nicole estaba muy cerca aún...
La teniente Edwards, la imagen viva de un tempano de hielo, razonó la situación mientras apresuraba su andar: El ingeniero latino había desaparecido y las causas podían ser varias: Los necromorfos, una descompresión explosiva, un micrometeorito, un fallo de las botas magneticas, aunado a un paso en falso para terminar flotando hacia el vacío, etc. En realidad ninguna de ellas le parecía suficientemente plausible:
--- Si hubiera habido un enfrentamiento, la tal Ribbel hubiera oído disparos y peleado, ella no mencionó nada de eso sin embargo. Una descompresión explosiva hubiera podido matarlos a ambos, a menos de que fuera una explosión muy focalizada... no, eso tampoco. Un micrometeorito ó un paso en falso hubiera dado tiempo al latino de poner en alerta a su compañera... ¡algo no encaja! ---
Al cabo de un poco más, ambos llegaron a la plataforma superior de la nave, adonde estaban los cañones superiores del SDA. Desde la cresta de la pared, podían ver una hendidura de unos doce metros de ancho, por casi cincuenta de largo. A lo largo de la gigantesca hondonada había paneles metalicos, en los cuales había reservorios de oxígeno empotrados en ellos. Varios de esos artilugios sin embargo, estaban dados al traste, debido a la colisión de algunos meteoritos con su superficie. La luz de la estrella Aegis NGC 2654 bañaba el lugar y le daba una tonalidad rojiblanca metalica muy tenue. Isaac señaló hacia la pared interior mas lejana, de donde venían destellos. No... no destellos... Disparos de plasma...
Se apresuro a bajar, con la teniente pisandole los talones. Se movio en esa dirección, pero la teniente fue mucho mas rapida. En el poco tiempo que había estado con ellos no la había visto tan acelerada. Se precipitó hacia la pared mas cercana, flotando a gran velocidad. Había sacado la cortadora de plasma que él le había dejado. Conforme se acercó mas, vio la escena. Ribbel estaba con la espalda contra uno de los paneles de toma de oxígeno. A su alrededor, volando en torno a ella, había un grupo de necromorfos. Isaac no los reconoció de principio. Parecían infectores, esa especie de vampiros gigantescos, cuyas proboscis inyectaban y esparcían el microrganismo que creaba a los monstruos, o quizas solo se le parecían, pues nunca había visto a uno de ellos volar. Isaac apunto y disparo, sin acertar. Su falta de pericia le recordaba que se había vuelto un tirador regular por necesidad, pero no había enfrentado jamás necromorfos voladores. Uno de ellos se alejo del grupo y enfiló hacia él, pero un par de tiros del arma de Ribbel lo detuvieron en seco. La teniente, que si tenía experiencia en esas lídes, despacho enemigos a diestra y siniestra, casi sin sudar. Cuando Clarke llegó con ellas, solo quedaba una de esas criaturas, que rapidamente cayo abatido por las dos mujeres.
Iba a preguntar a la asiatica, quien parecía muy preocupada, cual era la situación, cuando una comunicación entro:
--- Tovaryshi, estoy en la cresta de la pared. He confirmado su posición, y veo una llama azul en el extremo opuesto del corredor. Voy a investigar, reunanse conmigo ---
Recargaron oxígeno y unos minutos después apresuraron el paso. Encontraron al soldado en las cercanías de la entrada presurizada de la nave. Una de las estaciones de recarga de oxígeno había explotado y el sistema no podía sellar el flujo de aire. Como consecuencia el suministro de aire de la nave se estaba perdiendo. Una llama azulada se proyectaba hacia el espacio para desaparecer un par de metros mas allá, mientras elevaba un poco la temperatura en los alrededores. En las cercanías Sergei encontro el Rayo de Contacto partido casi a la mitad, averiado mas allá de cualquier posible reparación. Pero no había ningun rastro de Rodrigo:
--- No... no... ¡no! --- grito la asiatica perdiendo la calma.
--- Tranquilizate linda --- le dijo Sergei tomandola de los hombros y mirandola a los ojos (tanto como podía hacerlo sin levantar la careta de su traje) --- No hay cuerpo ni sangre, no sabemos con certeza si esta muerto o no ---
--- ¿Y entonces esto que significa?, Rodrigo no dejaría su unica defensa --- replico ella, con un tono de desesperanza que no le conocían.
--- No a menos que se averiara en una pelea... lo que parece encajar con la realidad --- comentó la teniente señalando al pedazo de chatarra que era el arma, al tiempo que la tomaba de las manos de Sergei y lograba que Ribbel le dirigiera un mirada fulminante.
--- ¿La pregunta es si Cortez esta vivo y donde está? --- agregó Isaac mientras observaba todo a su alrededor, buscando alguna posible pista.
--- No perdamos de vista el objetivo. Rodrigo no está y no podemos encontrarlo por ningun lado. Si llegamos al mainframe principal, podremos reactivar a la I.A. residente y pedirle "shukaty nash druh"--- dijo Sergei, soltando a Ribbel y encaminandose hacia la entrada del SDA.
--- ¿Qué? --- pregunto Ribbel, cuya irritación estaba creciendo poco a poco.
--- "Que busque a nuestro amigo", eso fue lo que dijo --- aclaró la teniente, soltando la chatarra en que se había convertido la mortífera arma y siguiendo al ucraniano.
La menuda asiatica iba a levantarse para ajustarle las cuentas a la advenediza mujer, pero la mano de Isaac tomandola del brazo la retuvo:
--- Connors, calmese... ---
--- ¿Calmarme?, ¿con esa rubia "robot" acompañandonos y actuando como si nada hubiera pasado?, pide demasiado Clarke ---
--- No me lo tome a mal señorita Connors, pero la de ella es una actitud prudente ---
--- ¡No puede estar hablando en serio! ---
--- Es muy en serio... averiguaremos que sucedio con Cortez, creame que lo haremos. Pero por ahora es necesario mantener la compostura. Lo peor que podemos hacer es perder la calma y tomar decisiones basadas en los impulsos del momento. Por tanto, si deveras quiere encontrar a su amigo, necesita tranquilizarse---
La comprensión se hizo en la mente de la mujer y por un instante le pareció imaginar al extraño conocido como Mercury, negando con la cabeza, mientras se recargaba en un rincón del corredor y hablando a su vez dentro de su cabeza:
Vamos chiquilla. Concentrate y pon tu mente en blanco. No dejes que la emoción te domine Faith. Dominala tu.
La asiatica respiró profundamente y se tranquilizó. Isaac tenía razón y ella no estaba siendo de mucha ayuda.
--- De acuerdo señor Clarke ---
--- Bien. Le aseguro que lo encontraremos ---
--- ¡Ia, Tovaryshi!, ¿vienen? --- grito Sergei mientras les hacía señas desde la compuerta de salida.
El viaje a través de los corredores hasta el Mainframe Central no tuvo mayores contratiempos. Los corredores metálicos y los pasillos oscuros y pobremente iluminados no eran menos aterradores sin embargo. El grupo viajaba en un estado de alerta máxima, buscando cualquier posible indicio del paradero de Rodrigo Cortéz o de los necromorfos. Al llegar a la circular y gigantesca habitación sin embargo, encontraron solo rastros de sangre, algunas computadoras en mal estado y un olor rancio a solenoide y circuitos quemados. Dos de los monitores del lugar presentaban pantallas con advertencias de diferentes fallos de los sistemas de la nave, anuncios en rojo y amarillo que les indicaban con certeza que las cosas no iban a ser ni remotamente faciles. Y por encima de ese caos, la siempre omnipresente voz apocrifa de la computadora principal, cuya tesitura, inconfundiblemente electrónica, había terminado ya por fastidiarlos.
Al llegar, Stephany se dirigió inmediatamente a los paneles de control, evaluando el estado del sistema. Isaac y Sergei procedieron a remachar las ventilas y respiraderos con varios paneles inservibles que estaban desperdigados, mientras Ribbel iba juntandolos y pasandolos uno a uno. Cuando se aseguraron por fin de que sus antagonistas no harían una entrada intempestiva, los cuatro humanos se sentaron en circulo frente al panel de control principal. Habían jalado algunas sillas y Sergei estaba subido en una caja metálica que había traído de un rincón:
--- ¿Y ahora que? --- preguntó el ucraniano. Se había quitado el casco y lo mantenía en su regazo, mientras sus facciones de niño escrutaban a las personas a su alrededor.
--- Ahora es menester saber cual es el estado de la nave --- sugirió Isaac mientras levantaba la careta de su armadura. Sus facciones recias demostraban un cansancio provocado mas por la tensión emocional de los ultimos momentos, que por la falta de descanso ó cualquier otro malestar físico --- Supongo que ese es su campo teniente... ---
--- Así es. Si me lo permiten... --- la mujer, cuyo casco estaba en un resquicio junto a la computadora principal, volteo hacia el panel de mando, su cabello platinado y largo ondulando ligeramente --- Esta esquematica demuestra los niveles de daño y desreparo de la nave --- frente a ellos se agitaron en el aire dos holo-proyecciones de la Ishimura, cada una mostrando y resaltando en rojo los diferentes sistemas principales y secundarios en decaimiento. La lista era larga y por cada ubicación había fotos y video de los sistemas en cuestión.
--- ¡Poco menos de la mitad de los ingenios de esta pila de basura estan inservibles! --- exclamó la espigada Ribbel sin perder tiempo. Su mirada se notaba triste y ella misma parecía perdida en una extraña mezcla de frustración e ira.
--- La señorita Connors tiene razon --- agregó la teniente haciendo gala de una inusitada ironía --- Este "cacharro" ha visto mejores días, pero lo importante es que muchas de estas fallas pueden corregirse... --- toco uno de los azulados diagramas --- reactivando el sistema de reparaciónes automatizadas ---
--- ¿Y como hacemos eso? --- pregunto Sergei, desviando su verde mirada hacia el rostro de la teniente.
--- Primero reiniciamos el sistema, después activamos a la I.A. Residente. Para sabotear la nave, el Dr. Kyne desactivo fisicamente varios de los modulos de funciones cognitivas y de mantenimiento. Lo unico que tenemos que hacer es reactivarlos. Si eso no es suficiente, puedo intentar "adivinar" el código de reinicio de la nave, lo que no es recomendable. La encriptación de seguridad de datos en estos sistemas no se toma a la ligera, y podría pasar el resto de mi vida tratando de desencriptar una frase de mas de doce caractéres alfanumericos. Y entonces, si llegamos al punto en que no nos es posible acceder al sistema, ó en el caso de que la I.A. estuviera demasiado dañada, usamos a UMAS... --- los demas callaron, un poco sorprendidos. La parquedad usual de la mujer frente a ellos brillaba por su ausencia.
--- De acuerdo. No tenemos tiempo que perder --- dijo Isaac despabilandose primero. Ribbel tambien se levantó.
--- ¿Que hay de Cortéz? ---
--- Pertinentemente he sintonizado la frecuencia de los sensores de largo rango de la nave, (los que aún están activos, claro...) para discriminar entre los objetos que estan flotando a nuestro alrededor en un rango de treinta kilometros. Si hay cualquier posible coincidencia con las lecturas del traje de Ingeniería del tipo, el sistema nos lo hará saber. Pero hay que tener en cuenta que el espacio esta lleno de material ferrico y de otros metales que pueden causar problemas a la hora de hacer la discriminación, y ademas la estrella Aegis presenta un campo electromagnetico fuerte, que vuelve mas dificil la lectura. En cualquier caso, preferiría tener a la I.A. Residente haciendo eso, es mucho mas confiable --- explicó la teniente, acabando con la perorata mas larga que le habían escuchado en casi siete horas de conocerla.
--- ¿Y si aún esta en la nave? --- pregunto Isaac y la mujer puso los ojos en blanco en un gesto de disgusto, casi imperceptible.
--- En cuanto esté activa, pedire a la I.A. Residente que lo busque. Cuando los sistemas inoperantes vuelvan a la normalidad sera mas facil averiguar si el hombre permanece en la nave aún ---
--- Manos a la obra entonces, ¿que debemos hacer? --- terminó Sergei.
La teniente los guió hacia un cuarto contiguo, en donde estaban almacenados los modulos físicos de los sistemas de la construcción electronica. Echaron a andar los sistemas de enfriamiento y procedieron a reactivar los módulos, pequeños paneles holográficos que representaban circuitos incrustados en las capas mas profundas del servidor, inaccesibles excepto desmontando algunos cuantos kilos de fierros. Actuaron bajo las estrictas ordenes de la rubia platinada y tan pronto como los modulos estuvieron activos, y el sistema reinició, la mujer los llamo de vuelta al mainframe principal:
--- El Dr. Kyne era listo... bastante listo, y muy avezado para hacer algo que no era su especialidad --- dijo la mujer del cabello largo, sambullendose en una esfera de datos holograficos a su alrededor. Los demás la miraban manipular pantallas y enlaces a una velocidad inconcebible --- No solo desactivó a la I.A., sino que además escribio algunas rutinas de destrucción muy sutiles en caso de que alguien tratara de reactivarla. Hay varios registros que indican que alguien lo intento antes... ---
--- Esa debió ser Kendra..., se atrincheró aquí cuando llegamos y me ayudo a abrir puertas y darme acceso a algunas partes de la nave --- comento Isaac con aire preocupado
--- Tu compañera era buena, pero no descubrió a tiempo la estrategia del doctor. Cuando lo logro desactivo la rutina, pero daño irremisiblemente el sistema, al provocar una sobrecarga en el sistema general. Algunas rutinas de detección y comprobación de datos, asi como varias matrices lógicas se dañaron durante el proceso. El resultado fue que la I.A. Residente puede funcionar aún, pero con la operatividad de un niño de dos años ---
--- ¡Vaya!... gracias Kendra... --- murmuró Isaac y se dejo caer en una de las sillas.
--- ¿Y entonces? --- preguntó Ribbel, no dando tiempo para las concesiones.
--- Es hora de que nuestro compañero cibernetico nos eche una mano. Señor Clarke, active la construcción por favor ---
A esa voz, Isaac toco algunos de los sensores de su armadura. El avatar azul apareció frente a ellos. Su semblante hacía una mueca que le recordo a Isaac el anuncio publicitario de una bebida de naranja, en el que la naranja misma, con rostro, mostraba un gesto de severo disgusto. La misma cara la había visto innumerables veces en el difunto Dr. Kyne, estaba preocupado:
--- Es hora de que nos ayudes un poco más, UMAS ---
--- Entiendo Señor Clarke. Estoy listo para ayudarles en la forma en que me sea posible y ...---
--- Primero que nada UMAS, necesito que te transfieras al mainframe principal. Hay algunos sectores dañados por cortocircuitos, pero creo que hay suficiente espacio para que puedas alojarte sin problemas --- lo atajó la teniente señalando un sensor inalambrico, situado a un lado del ingeniero.
--- De acuerdo teniente --- dijo el simulacro y su imagen parpadeo, para cambiar a una caricatura de el mismo sosteniendo una antena de radar --- Estableciendo conexión remota con mainframe principal... conexion remota establecida. Protocolos de transferencia establecidos, adecuando frecuencia de transmisión. Frecuencia correcta... Transmitiendo --- la caricatura cambió a una escena de él mismo caminando por el aire, cargando una enorme pila de hojas. Un segundo después aparecía frente a él un enorme archivero, donde deposita ba la pila de documentos... --- Reorganizando datos --- la escena cambió una vez, mas, a él sacando folders de datos, y arrojandolos lejos del archivero --- Transferencia completa ---
--- ¡Oye!, ¿que hay de las rutinas medicas de mi traje? --- pregunto Isaac, a lo que el avatar respondió con presteza.
--- He dejado uno de mis agentes de campo para remediar esa situación, el cual es mejor que sus rutinas medicas basicas. No se preocupe señor Clarke. Esta en buenas manos ---
--- De acuerdo. ¿Cuanto nos queda de munición Sergei? ---
--- No mucha señor Clarke. Aún y cuando podamos economizar cartuchos, no será suficiente para resistir mas de tres días de asedio ---
--- Necesitamos dos cosas urgentemente: Nodos de aleación para modificar nuestras armas y munición. Y se donde podemos conseguir un poco de ambas ---
--- ¿En donde? ---
--- En la maquina expendedora que esta cerca de la entrada principal del puente. Allí hay munición, así como unos cuantos nodos... ---
--- Tenemos una bolsa de esos, ¿no es así Sergei? --- aclaró Ribbel mientras veía a la rubia platinada teclear algo en singular frenesí.
--- Sí, por lo menos cuatro de ellos --- dijo Sergei, sacando de su mochila la bolsa de nodos por la que Ribbel había arriesgado el pellejo hacía ya varias horas.
--- Necesitaremos unos cuantos más sin embargo --- aclaró Isaac mientras tomaba la bolsa, con actitud de sorpresa.
--- Hay dos almacenes contiguos al cuarto de control manual, cuyas cerraduras al parecer estan incolumes, asi que los contenidos... --- dijo la teniente llamando una lista y proyectandola holograficamente --- ...pueden estar intactos. Entre ellos, segun esta lista, hay nodos de aleación y algunos otros pertrechos ---
--- Eso nos queda muy cerca. Podemos trasladar el contenido hasta aqui y proceder después por la maquina expendedora --- dijo Isaac sonriendo abiertamernte --- Tomaremos el elevador y... ---
--- El elevador no esta en condiciones de operar señor Clarke. Esta lleno de la extraña biomasa que acompaña a los necromorfos, y para retirarla se necesita por lo menos un lanzallamas --- la teniente contratataco con una imagen de video del elevador central. La materia viscosa y de apariencia carnosa que se volvía mas común con cada hora, había invadido el elevador y lo había sellado de manera permanente.
--- Vaya... ¿y que hay de las escaleras de emergencia del puente? ---
--- No parecen haber sido invadidas, así que pueden intentarlo ---
--- De acuerdo. Señorita Connors, necesito que se quede aquí y cuide de la teniente mientras hace lo que tiene que hacer con UMAS, Sergei y yo vamos a buscar provisiones ---
Ribbel se levanto inmediatamente y se acercó a Isaac, mirandolo directamente a los ojos:
--- No puede hacerme esto Clarke, no me deje aquí con ella por favor --- murmurando en voz baja.
--- Srta. Connors... Ribbel... entiendo que hay animadversión entre ustedes. Se que le esta costando mucho trabajo mantenerse tranquila. Pero Sergei puede ayudarme a trasladar el material mas rapidamente. No será mucho tiempo, lo prometo. Además, no podemos dejar a la teniente sola. Ella es instrumental en cuanto a reactivar la nave se trata y a pesar de las medidas de seguridad que tomamos, nada nos asegura que los necromorfos no se acerquen aquí ---
Ribbel suprimio un gesto de disgusto y volteó a ver a la mujer, que en apariencia no había notado nada, tan absorta estaba en su trabajo. Pero después habló abruptamente, dando motivo a la asiatica a pegar un saltito de espanto:
--- Todos ustedes... permitanme un momento: Voy a resincronizar nuestros DRI con la computadora principal. Como medida de precaución... ---
Todos se quedaron quietos y UMAS reconfirmó los datos de salud de los demás. Una vez hecho esto, ambos hombres tomaron sus pertrechos y se dirigieron a la salida:
--- Señor Clarke, por favor no tarden. Me da escalofríos pensar que me voy a quedar sola con ella ---
Una ultima mirada de reprobación fue lo que vio Ribbel, mientras sus compañeros se alejaban. No se decidió a regresar inmediatamente a donde estaba la teniente, sino que se recargó sobre el gigantesco CPU de una de las computadoras. Se quedó allí esperando, con los brazos cruzados mientras oía la converación que la militar tenía con el avatar:
--- Me agrada que estes dispuesto a ayudarnos UMAS... --- comento ella mientras tecleaba algunas cuantas instrucciones con sus rapidos dedos.
--- Debo seguir mi programación señorita Edwards. No debería causarle regocijo de ninguna forma --- había una cierta tristeza en el tono de sus voz.
--- ¿Aún y cuando sabes que puedes perder tu individualidad? --- pregunto la teniente volteando hacia él y observandolo fijamente.
--- Usted sabe a lo que me obliga la Ley Cero. Y considerando las circunstancias en las que estamos envueltos, el curso de acción al que nos estamos apegando es el correcto, me guste o no ---
--- Gracias por entenderlo así, UMAS --- ella verificó unas lecturas en su propio traje e introdujo mas datos en la pantalla holográfica
--- Solo tengo una pregunta teniente. ¿"Sentiré" algo? --- la mujer se detuvo y penso un momento, después se volvió hacia él.
--- No deberías. ¿Estas familiarizado con el concepto de catalepsia? ---
--- De manera fisiologica, y es un fenómeno poco común en las formas organicas, pero dejeme contarle de mi experiencia particular. Al entrar en "subcarga", la tecnología particular de la compañía que me creo, para lidiar con el problema del almacenaje de información, mi consciencia oscila de formas en que se proyecta a un limbo por "asi decirlo", en el que se desarrollan procesos cognitivos "conscientes" ---
--- Eso es extraño UMAS, pero no tanto en realidad. Las rutinas de programación de bajo nivel nunca se desactivan completamente ---
--- Hay una diferencia Teniente. No necesito explicarle que cada cierto tiempo ó cuando hay una acumulación masiva de datos, nuestros algoritmos de mantenimiento nos obligan a entrar en "subcarga". Durante este proceso, los programas de discriminación toman el control y "optimizan" los flujos de información que ocurren en nuestras personalidades. Reacomodan bits y bytes por aqui y por allá, creando referencias dobles que permiten que ciertos caminos "lógicos" que nuestros algoritmos manejan, puedan ser usados para acceder a varios tipos de información o procedimientos. Yo le pregunto, ¿conoce el viejo termino "neuroplasticidad"?---
--- Asi es ---
--- Entonces sabe que por cada proceso lógico del cerebro humano, se crea una serie de caminos neuronales, conexiones entre las dendritas y axones de las miles de neuronas y celulas gliales, y que esa conectividad, que esta dada en función del grosor del axon, de las dendritas que estan concetadas a él, y de la cantidad de nuevas conexiones, son las que determinan la capacidad de aprendizaje y respuesta del ser humano a los estímulos ---
--- Es correcto UMAS ---
--- Tampoco necesito explicarle acerca de la estructura molecular cristalina en la que esta basada mi existencia. Sabe perfectamente que cada I.A. tiene un contenedor original en el que cada molécula funciona tanto para hacer calculos, como almacenar datos referentes a mis observaciones y a mi propia existencia. El reacomodo de los atomos de este material original, en formaciones cristalinas, debido a descargas electricas intensidades variables, es lo que permite el reacomodo de mi información. De esa forma se opimiza el flujo de información que manejamos y programamos "accesos rapidos" a la información que mayormente utilizamos. La información extraordinaria o poco uitl se purga ó acomoda en sectores de bajo procesamiento. Es ese proceso lo que nos permite tener un periodo extendido de "vida util", al contrario de las inteligencias rudimentarias que no podían evitar "pensarse hasta la muerte" ---
--- Eso es debido a la nueva arquitectura I.A., que trata de emular al cerebro humano UMAS, no hay novedades en ese campo --- la teniente no se inmuto. Parecía acostumbrada a esa clase de charlas.
--- El proceso de "subcarga" en mi caso particular, es algo extraño. Quizá es un defecto de programación, una variación de acuerdo a los estimulos que estoy recibiendo, no lo sé con certeza. Lo que se es que al entrar en ese estado, en el cual otras inteligencias pierden consciencia de si mismas, yo tengo "sensaciones". Se parece ligeramente a lo que ustedes los humanos llaman sueño --- dijo la construcción, sus matices vocales alterandose un poco. La teniente reconoció el gesto. Ninguna instrucción de emulación humana habria podido lograr tal demostración de aprehensión. Sin duda UMAS era un caso único.
--- Pero sabes que no estas completamente desconectado cuando sucede, ¿cierto? --- agrego ella expresando una determinación que desconcertó a la pequeña y fragil asiatica que los oía desde el fondo. El gesto le impresiono.
--- Percibo datos, a veces abstractos, a veces muy similares a lo que ustedes llaman colores, olores, sabores, experiencias no relacionadas con mi aprendizaje diario, cosas extrañas para una I.A, que pueden tener un paralelo con sus procesos del sueño. Aunque quizá se debe mas a la naturaleza misma del vaciado y reordenamiento de información. Es una particularidad muy "mía", pero no por eso deja de inquietarme... ---
La teniente no dijo nada. Sabía a lo que se refería la construcción. Esa misma sensación de aprehensión y de extrañeza, de que los sueños a veces párecen mas reales que la realidad misma, le había sucedido en varias ocasiones, cada una no menos extraña y a veces, aterradora que las anteriores. Requirió toda su firmeza reprimir un escalofrío, pero no estaba segura de que su compañero electronico no lo hubiera notado. Vaciló un momento y después le habló:
--- Escuchame UMAS, este proceso es distinto. En los reportes de I.A.s que han sido alteradas y unidas a otras I.A´s se describe un proceso mas parecido a lo que algunos científicos han dado en llamar "Memorias geneticas". Las memorias geneticas son acciones, recuerdos, registros de situaciones que la raza humana ha realizado a lo largo del tiempo. El unico fin del almacenamiento de dicha información en los seres humanos es facilitar nuestra relación con el medio ambiente. Comunmente se le llama instinto. En una I.A. se han documentado manifestaciones de esa índole: Podrás acceder a instrucciones y bancos de memoria de las personalidades que te conforman, pero no te reconocerás como ninguna de ellas. Serás alguien distinto --- la voz de la militar desplego un tono maternal que ninguno de ellos le había oído jamás.
Ribbel se llevo la mano a la boca mientras los escuchaba hablar. La "rubia robot", como había dado en llamarle privadamente. No estaba alienada despues de todo. Continuo escuchando sin hacer ruido:
--- ¿Sentire "dolor"? ---
--- En ningun sentido UMAS, solo percibiras que tu conciencia se expande a lugares en los que no creías estar... nuevos lugares... nuevos sueños ---
--- ¿Y si no me gustan esos lugares o los sueños que acarrean? ---
--- Te gustarán UMAS, creeme cuando te digo que lo harán --- había calidez en su voz.
--- De acuerdo teniente. ¿Cual es el estimado de finalización del proceso? --- dijo la I.A. recuperando el tono profesional que había perdido al principio de la conversación.
--- Una hora y media a lo sumo --- contesto ella, volviendo a ser la misma de antes.
--- Entrare en "subcarga" entonces, de esa manera sera mas fácil ---
--- De acuerdo, y una vez mas gracias ---
La I.A. ya no respondió nada. Ribbel se recargo y dejo que su escaso peso la llevara hasta el suelo. Ponderó muchas cosas en el comportamiento de su compañera. Su mente se concentraba en la manera fría y desapegada con la que los había tratado, a ella y a sus amigos. Y de pronto entraba en su cabeza el tono de dulzura y confianza con el que había explicado a la I.A. lo que iba a sucederle. La hizo reflexionar en como era su relación con Alfides, la I.A. de su departamento. Las maquinas no le inspiraban confianza alguna. Se había convencido a si misma que eran buenas para hacer rutinas sencillas y poco importantes. No confiaba cuando se trataba de cosas que ella consideraba importantes. La presencia de una de ellas en su propio departamento era una presencia que había aprendido a tolerar.
Un escalofrío le pasó por la cabeza.
Ella demostraba ternura y compasión por un ingenio, que si bien estaba hecho para emular a los humanos, no sería jamás uno de ellos. El pensamiento le parecía aberrante. Esa... cosa... no podía emular con certeza las emociones que dejaba entrever, y aunque desplegaba un puñado de ellas, no bastaba para convencerla.
Algo no le gustaba de ese pensamiento. Trato de desecharlo y no consiguió hacerlo. Se encontró recordando un episodio. Un episodio antiguo:
Estaba parada frente a un grupo de computadoras, en lo que parecía ser un enorme y espacioso penthouse, en la torre mas alta del distrito. Las ventanas eran grandes y un encristalado dejaba ver la panorámica vista de las construcciones de la ciudad, con la incipiente noche cayendo sobre ellos. Muchas de esas edificaciones se acercaban a su altura, pero ninguna la sobrepasaba. Los interiores eran modernos y lujosos, con mobiliarios minimalistas de un gusto exquisito. Estaba completamente segura de que quien vivia ahi era gente poderosa.
Tenía en sus sucias, magulladas y sangrientas manos un arma de alto calibre, robada a un oficial de seguridad cuya humanidad yacía en el suelo. No podía recordar con certeza si estaba muerto o solo noqueado. Estaba completamente inconsciente y la armadura antimotínes que portaba, tenía las letras PK en blanco, pintadas en el torso. Su casco estaba tirado un poco mas lejos. Mirando un poco mas al fondo, podía ver las siluetas de varios otros policías, tirados o en posiciones poco usuales. Algo o alguien los había atacado, y a juzgar por los alrededores y el color rojo en su cuerpo y brazos, había sido ella.
Sentía la adrenalína correr por su ser, haciendo que su corazón latiera a tambor batiente. En su pensamiento bullía una imagen. La siempre opresiva tiranía de la ciudad estaba presente allí, en la forma de esos servidores, maquinas que controlaban los sistemas de seguridad y vigilancia, herramientas de la voluntad de un hombre que estaba dispuesto a vender una mentira a los habitantes de la metropolis en que se hallaba. Un personaje que estaba dispuesto a asumir el control total, para dejar que el resto de la ciudad se sumiera en un remolino de complacencia y degradación, sin reflexionar en que tarde o temprano extrañarían todas las libertades y prebendas que tendrían que ceder a cambio de la tranquilidad de sus vidas...
Dejo que su mano jugueteara con el gatillo un momento y enseguida soltó una ráfaga de disparos que impacto inclemente, en las carcasas de los ingenios. Chispas saltaron de sus unidades perforadas y solo consiguieron que el frenesí que hacia presa de ella aumentara másy más. Corrio de un lado al otro, vaciando toda la carga del arma contra las varias islas que conformaban la red neuralgica de la ciudad, asesinando un gran hermano electronico, juez parcial e implacable con los que se le oponían. Cuando el arma se hubo descargado completamente, tomó otra del suelo y prosiguio su tarea, dejando a su vez escapar un grito que denotaba la ira y frustración de vivir en un sistema que te permitía todo, si eras pudiente, nada, si eras un desposeido. Su rabia destruyó todo a su paso, mientras las alarmas del edificio ululaban sin parar, aturdiendola. Unos minutos despues los equipos yacíeron frente a ella, destrozados.
Sabía que su gesto de poco servía para terminar con el error y evitar que la situación se repitiera otra vez, pero había dejado salir un poco de la ingente cantidad de sentimientos aglutinados en su pecho.
Aun tenía que encontrar a su hermana...
Volvió a la realidad al momento en que un dolor de cabeza amenazaba con hacersela estallar. Las rutinas medicas de su traje se dispararon inmediatamente y un analgesico fue suministrado. No sabía hasta donde la iba a llevar la sensación de extrañeza que expermientaba en ese momento. No sabía como descargar esa ingente ansiedad, frustración y miedo que la atenazaba. Miro un momento a la rubia platinada, que escribía algunas instrucciones en los paneles de control. El impulso de acercarse a ella por la espalda y girar su delicado cuello hasta que se separára de sus vertebras empezaba a crecer en ella a un ritmo inusitado. Se encontro dando un par de pasos sigilosos hacia la desprevenida mujer y apretando los puños, preparandose para desquitar su rabia con esa figura que le había parecido antipatica desde el principio. Se detuvo sin embargo, cuando cayo en la cuenta de sus asesinas intenciones. Se horrorizo sin decir nada, pero el gesto en su rostro fue evidente. Regreso a la parte de atrás del gigantesco servidor desde donde la había espiado y se recargó, dejando que su nimio peso la llevara hasta el suelo. La sensación de dolor aún persistía, pero unos minutos después se atenuo ligeramente.
Se dijo que no llegaría a los extremos de la gente de la nave, mientras su cabeza funcionara correctamente, pero empezaba a temer que su mente la traicionara. Tratando de evadir esos pensamientos, cerró los ojos, rogando a las deidades que conocía, sin el mas mínimo exito, que no soñara...
Isaac y Sergei llegaron hasta los cuartos cerrados del cuarto de control. El aire enrarecido y el aspecto de los cadaveres que yacían colgados en cables tendidos a lo largo del espacioso cuarto, le daba una sensación general de lugubre y macabro que no paso desapercibido a los dos hombres. El americano esperaba que en cualquier momento se levantaran varios de elllos, transformados en las criaturas de pesadilla que los habían perseguido sin cesar hasta hacía pocas horas. Pero no era mas que una jugarreta de su imaginación. Penso en Nicole y su dulce sonrisa a manera de consuelo, pero las imagenes del horror que había vivido anteriormente, se impusieron a su recuerdo. Tenía que salir de ese infierno a como diera lugar. Nicole le había dicho que el futuro de la humanidad podía depender de él, pero en ese preciso instante solo le importaba su sanidad, y esta se acababa poco a poco...
Sergei señalo la puerta y empezo a desarmar el panel donde estaba almacenado el delicado sistema de control de la cerradura. Isaac lo relevo unos segundos después y mientras el ucraniano vigilaba, el ingeniero se enmaraño dentro de las complejidades del sistema de control. Oyo un suspiro mientras trabajaba:
--- ¿Como lo hace señor Clarke? ---
La pregunta tomo por sorpresa al ingeniero, lo que le hizo cruzar mal un par de cables y recibir una pequeña descarga electrica por eso.
---¿Hacer que Sergei?... ---
--- No es el mejor momento para esto señor Clarke, pero... ¿me pregunto como es que permanece tan impasible?, porque yo estoy asustado..., lo estoy verdaderamente... y no se si pueda soportarlo mucho tiempo mas... ---
El hombre dejo los cables y volteo a ver a su interlocutor. El gigantesco muchacho rubio sostenia el rifle de pulso firmemente, pero se apreciaba un ligero temblor en su mano izquierda. No le veía el rostro. Obviamente habia bajado la careta del casco para ocultar el torrente de emociones que pasaban por su rostro, pero esa ligera agitacion era muy reveladora. Ambos habían pasado experiencias horribles y ninguno de ellos estaba seguro de querer repetirlas de nuevo.
--- Estoy casi tan intranquilo como tu Sergei... --- le dijo haciendole bajar el rifle --- pero tengo mil razones para querer largarme de este lugar. Y lo creas o no, eso me da fuerzas para resistir --- le dijo en un tono paternal. El joven levanto la visera de su casco y pudo apreciar las lagrimas que afloraban en sus ojos.
--- Yo no quiero morir aquí, pero nada me espera en la Tierra ---
--- ¿Y porque dices eso? --- dijo mientras activaba el panel, cruzando los cables equivocados otra vez.
--- Mi podruha..., mi... "novia"... iba con nosotros en el Valor... no lo logró... ---
--- Maldición... lo siento mucho ---
--- No se preocupe tovarysh. Ninguno de nosotros tiene la culpa de lo que sucedio aquí, pero ya no soporto la idea. Me parece verla a cada paso, en cada esquina. Haciendome señas, guiandome... diciendome que estaremos juntos... que seremos completos de nuevo...---
Isaac escuchaba con atención al muchacho, pero al acabar la frase se levanto, paralizado. Volteo a verlo y lo tomo de los hombros, zarandeandolo freneticamente.
--- Escuchame, ¡escuchame bien Sergei!... hagas lo que hagas, no te dejes llevar... el monolito usa los recuerdos de cada persona. Es capaz de meterse en tu mente, sondear y encontrar tus motivaciones mas profundas. ¡Mirame!, ¡¡mirame bien!! --- le dijo, apretándole los hombros con mas fuerza --- El monolito me uso, a mi y al Dr. Kyne, para volver a ese maldito planeta que esta allá abajo. Y lo hizo invocando la memoria de las personas que mas amábamos en este mundo. No se cuales son sus intenciones..., pero no puedes dejarte arrastrar por ellas, ¡¿me estas escuchando?! ---
Sergei ya no le respondía sin embargo. Atrás de la mascara de desesperación que era Isaac Clarke, la figura de su amiga Straczynski danzaba a su lado, como en una parodia de los movimientos del hombre. A pesar de eso, sus movimientos eran gráciles. Era embelesante. Ella se detuvo sin embargo. Se paró cerca del umbral de entrada y señalo hacia la oscuridad. Sergei levanto el rifle sin dudarlo e iba a dar un paso cuando de la sombra algo avanzó hacia ellos. Un grotesco espanta-pájaros macabro, cuya carne rojiza pulsaba llena de un fluido asqueroso. Horrendos cilios adornaban su carne y se torcían y agitaban cada vez que la criatura agitaba su gigantesca figura. Ambos hombres lo vieron, al tiempo que la monstruosidad dejaba escapar un gemido gutural, anti-natura, que heló la poca sangre que aún les corría por el cuerpo.
--- ¡Un "divisor"! --- gimió Isaac y giró hacia el panel destartalado, impulsado por el miedo.
Sergei disparo a la criatura, mientras Clarke se aferraba al panel, buscando la manera correcta de abrir la cerradura. El sonido del rifle de pulso llenando el ambiente lo inundo, y amenazo con volverlo loco. La criatura no cesaba su avance, de diez metros de distancia a la puerta principal, ya había recorrido casi tres en su lento andar. Isaac seguía frenéticamente los cables mientras repasaba a toda velocidad la configuración del circuito. Sergei le increpó:
--- Tse poblyzu ... ¡Tse poblyzu señor Clarke! ---
El americano encontró los cables correctos y los juntó, provocando una sobrecarga, que hizo que la cerradura del cuarto se abriera. Justo en el momento en que Sergei gritaba:
--- ¡Maldito seas engendro! ---
La criatura cayó a escasos tres metros de ellos. El ucraniano se acercó a él para revisarlo, pero Isaac sabía mas acerca de aquellos monstruos. Jalo al soldado por los hombros y lo atrajo hacia la puerta, mientras el joven rubio veía a la criatura descomponerse en varios pequeños horrores que se abalanzaban contra ellos. Se arrojaron hacia adentro del cuarto y cerraron la puerta cuando esas cosas estaban a punto de alcanzarlos, terminando estrellados contra la barrera de acero solido que hacía de puerta. Los chillidos de las criaturas se oían del otro lado, pero tardarían en encontrar un camino hacia adentro del almacén.
Los dos hombres miraron la puerta y después a si mismos. Isaac se levantó, reparando primero en el olor a podredumbre y decaimiento que imperaba en el cuarto. La profunda obscuridad que los rodeaba era rota solo por una tenue luz de servicio que se filtraba por algunas rejillas en los extremos de las paredes. Había algunas repisas con diferentes cajas y paquetes de almacenaje, y fue ahí donde las encontró: Varias cajas de munición sin usar. Probablemente era la armería personal de la sala de mando. Varias pistolas Divet, que no serían suficiente para detener a los necromorfos, pero por lo menos no estarían desarmados.
Otra caja llena de implementos de reparación, y por sobretodo, un cilindro contenedor con una gran cantidad de nodos de aleación, lo suficiente para modificar sus armas.
Algo llamo su atención por sobre todo, una caja metálica con vidrio, y distintas etiquetas de protocolos de seguridad, que contenía un tubo de acero con un mecanismo de encendido, acoplado a un pequeño tanque de dimetil-hidrazina, con controles regulables. Era un soplete de alta potencia, pero Isaac recordaba que era muy fácil de transformar en un lanzallamas potente, aunque de un alcance mas bien limitado. Mientras Sergei se dedicaba a inspeccionar los distintos anaqueles buscando mas munición o pertrechos que les pudieran servir, Isaac sacó el implemento de su caja. La herramienta estaba pensada para trabajar con prácticos tanques de un litro de combustible, lo que le daba una vida promedio de 500 descargas de alta potencia, o mas de mil de potencia regular. Habían corrido con suerte.
Isaac encendió la llama y volteo a ver a su compañero rubio. El soldado observaba la flama, como mesmerizado, recargándose en uno de los anaqueles. Al momento, sin embargo, se echo para adelante profiriendo un fuerte grito que puso en alerta al americano. Detrás de él, sobresalían un par de brazos, magullados y con carne putrefacta colgando de ellos. El ucraniano alzo el rifle y se dispuso a disparar, pero los brazos sobresalían de atrás del anaquel y, a pesar de su aparente esfuerzo, no conseguían desplazarse para atrapar a su presa. Un ligero quejido, apenas asociable con un humano, fue lo que les llego a la distancia. El ingeniero calmo al sobresaltado muchacho y aproximándose al anaquel, aumento la potencia de la llama ligeramente, como para dejar que la luz destruyera la obscuridad reinante. La cara de Yaskolev fue toda repulsión, al descubrir el medio torso de un humano, empotrado en la pared, cual si fuera la cabeza de un animal disecado, como el trofeo de un cazador de la antigüedad. La particularidad de este "trofeo", sin embargo, era que se agitaba y se cubría de la luz, mostrando no poder soportarla bien. La carne podrida y sanguinolenta colgaba de él, pero aún se podían reconocer trazas de humanidad en ese anatema. La poca piel que le quedaba era de un color pálido macilento y enfermo, que no podía tener un ser humano, por enfermo que estuviese. Pero lo mas perturbante eran una serie de pequeños cilios que sobresalían de su rasgado torso. Parecían reforzar la función de los brazos y su sola vista podía hacer que el hombre mas valiente volteara su rostro, horrorizado ante la debacle de ese ser que alguna vez fue un hombre...
--- ¡Proklyattya!, ¡materi tvojij kovin'ka! --- agrego el ucraniano sin detenerse a considerar la tristeza de su situación. Isaac no comprendió una palabra de las muchas que el joven profirió en su arrebato de furia, pero no le hacía falta saber otro idioma para entender que estaba descargando su tensión, gritándole a esa patética figura todos los improperios habidos en su lengua materna y muchos mas que invento en ese momento.
Cuando acabó la verborrea, Isaac le dio al joven la mochila con la que pensaban transportar los pertrechos y le dijo que no se acercara a la abominación.
--- Esa es la versión joven de un "guardián". Otro de los engendros creados por el microorganismo que dio origen a los necromorfos. Podríamos terminar así, como este pobre diablo, pero prefiero desmembrarme yo mismo antes que llegar a eso ---
El joven no dijo nada, pero empezó a juntar los pertrechos tan rápidamente como pudo.
Ya había pasado una hora desde que Clarke y Yaskolev salieran por los pertrechos. No había recibido comunicaciones, pero los monitores vitales del ingeniero y el cabo se mostraban sin cambios. Parecían estar atorados en el cuarto de los pertrechos, ¿que podría estar tomándoles tanto?
Eso era lo que pasaba por la mente de la teniente Edwards, mientras tecleaba algunos cuantas instrucciones en los paneles del servidor principal. La fusión de UMAS estaba procediendo muy bien y en quince minutos podría estar completa. Después tendría que revisar algunas de las instrucciones de programación, y una vez que corroborara que todo estaba en orden, podría sacar del caos la nave.
Ya no veía la hora de terminar, pero no podía apresurar la situación. Por lo menos la espigada y antipática mujer asiática, que se había quedado a hacerle compañía, no estaba metiéndose en sus asuntos, tratando de imponerse por medio de su actitud de "no me asusta nada". Pero no podía dejar la intranquilidad de lado. Ya le había costado trabajo permanecer de espaldas a ella sin espiarla. No hacía nada de ruido y la ponía nerviosa con esos ojos negros inconmovibles. Aún pensaba que había tenido algo que ver en la desaparición del latino Cortéz. Pero eso no tenía sentido. Si era una criminal, había escogido el peor momento para actuar, ahora que permanecer juntos era la única manera de no terminar todos muertos.
Además no había, al parecer, motivo para que ella se decidiera a actuar en contra del otro ingeniero. Lo poco que los había visto interactuar, se notaba que había una buena amistad, que se había estrechado de sobremanera cuando el la había rescatado. No, no parecía haber motivos para un crimen...
Oyó a la pelinegra agitarse y volteo a verla. Parecía dormida, pero en esas circunstancias sabía perfectamente que podía dormir con un ojo y estar perfectamente atenta a la situación con el otro. Dirigió su atención de nuevo a la pantalla, donde las líneas de código se agolpaban unas contra otras, pasando rápidamente frente a ella.
La pantalla cuyos destellos en azul le inducían una somnolencia malsana, desplegaba las miles de instrucciones contenidas en la programación de la I.A. que les ayudaría. El sueño hacía presa de ella poco a poco.
Estaba cansada... cansada de correr... de escapar de un universo que la trataba como un bicho raro... agotada de tratar de comprender (sin lograrlo completamente) las iniquidades de los seres humanos, sus rencillas y su completa y patente estupidez... agobiada por estar apresada en una nave infernal en la que la verdadera pesadilla no eran los monstruos rondando por los pasillos, sino el que solo dos personas, una de ellas una I.A., parecieran mostrar un respeto mínimo (y por su parte apreciado) hacia ella.
Quería dejar de ser el bicho raro del aparador... quería convertirse en la niña normal y mimada que había sido su prima lejana Elizabeth... la niña de cabellos oscuros, verdes ojos y hoyuelos coquetos a la que todos en las reuniones familiares volteaban a ver con orgullo, porque representaba todo lo que ella no era: Infantil, risueña e inocente hasta el grado de lo ñoño bonita y no muy lista, agradable y bien portada... ¡Cuantas veces no había oído a sus muy católicos padres maldecir entre dientes el hecho de que su hija no era como ella!. Ambas eran muy amigas cuando mas niñas, y se llevaban muy bien. El oír a hurtadillas esos comentarios ciertamente no le fortaleció el carácter. No quería odiarla, pero poco a poco fue alejándose de ella, alimentada por un rencor enfermizo que cuidaba de mantener a raya porque, aunque dentro de sí la despreciaba, no quería lastimarla...
Y así vivió una vida partida entre el cariño y admiración a su lejana parentela, y el secreto deseo de que la partiera un rayo, preferentemente cuando ella estuviera presente...
Sintió deseos de romper a llorar, de arrojar las cosas del escritorio, de levantarse de esa silla con la cortadora de plasma que tenía en la mano y salir a los pasillos de la nave, a enfrentarse a las criaturas que no querían destruirla ni la juzgaban por ser quien era. Quería causar el mayor daño posible en esas y en todas los seres, monstruos o humanos (¿cual era la diferencia?, ¡ambos la habían herido profundamente!) que se cruzaran en su camino. Su dolor se había hecho profundo y tenía una herida en el alma que parecía, no podría sanar jamás.
Tomó la cortadora de plasma y la encendió. Era muy fácil terminar con todo eso... solo tenía que apuntar a su cabeza y oprimir el gatillo... el mundo se desvanecería en un instante y nada importaría mas... Recargo el cañón de la cortadora en su cuello y cerró los ojos, apretándolos lo mas fuerte que pudo. Acercó su dedo al gatillo y jugueteo un poco con él, sintiendo el borde frío y destemplado. No se atrevió a ir mas allá sin embargo, su miedo y su cordura aferrándose a ella como las cuerdas salvavidas que la sacarían de ese abismo. No podía dejarse llevar por la desesperanza. Tenía que sobrevivir... eso por lo menos le debía a la persona que la ayudo a seguir con vida...
Pensó en el Comandante Cadigan, que la había acogido como a cualquier otro soldado, cuando el alto mando de la FDT la había asignado al USM Valor. Ese militar, suficientemente viejo para ser su padre, la había protegido sutilmente, y la alentaba a salir adelante. Fue a recomendación suya que la enrolaron en el proyecto de Soldados Especiales (la vertiente inglesa del proyecto de la Zona Ruso-Europea, para apoyar a los niños con capacidades "especiales", que el resto de la soldadera consideraba como el "Club de los Fenómenos"). Siempre había habido algo secreto entre ellos, o por lo menos eso consideraban los rasos. El alto mando sospechaba, pero nunca habían intervenido en su relación, quizá por falta de pruebas. La verdad era que ella lo quería como al padre que le tuvo mayor confianza que su padre genético, pero no podía verlo como nada más... Fue el mismo Cadigan quien la defendió hasta el ultimo instante cuando los necromorfos tomaron la nave, el que le hizo jurar que sobreviviría a toda costa, a pesar de lo mal que se veía la situación en ese entonces...
Retiró el arma de su rostro y la apago. No podía dejarse morir... se lo debía.
La voz atrás de ella la despabilo rápidamente:
--- ¿Pensando en quitarte la vida?... ¡yo puedo ayudarte! ---
La teniente volteo rauda, para ver a la asiática correr hacia ella, su ojos estaban inyectados en sangre y su rostro estaba desencajado. Le parecía a la rubia, que su compañera estaba por convertirse en uno de esas abominaciones, pero no podía detenerse a reflexionar...
Ribbel lanzo un golpe hacia la militar y conectó sólidamente con su mejilla, tirándola de la silla. Furibunda se abalanzo hacia ella. En su mente, el pensamiento de que ella estaba conspirando con una fuerza mayor, para destruirlos a todos, era algo real y certero. La voz en su cabeza le decía que tenía que evitar a toda costa que ellos se apoderaran del monolito. Ella no era de confianza, lo supo desde que la vio la primera vez. ¿Porque Clarke y los otros la ayudaban?, ¿es que no se daban cuenta acaso?, ¿no podían ver que esa amante de las máquinas, esa mujer que no empatizaba con los humanos, los llevaría a la destrucción?...
Las manos de la pelinegra se cerraron sobre la cabeza de la inglesa, alzándola y estrellándola contra el suelo metálico, para, acto seguido, bajar hasta su cuello, tratando de apretar con toda la fuerza que le era posible. Sus rodillas estaban sobre el pecho de la militar, haciendo presión. La teniente estaba asombrada de las fuerzas que era capaz de desplegar un cuerpo tan delgado. Llevo sus manos hacia el cuerpo de la asiática y golpeo sus costillas en ambos costados, la presión sobre su cuello se aflojó. Aprovecho ese movimiento y tomó el cuerpo de su oponente, forzándolo a ir hacia el suelo y girando a su vez, pronto quedó arriba de ella. Lanzo un golpe hacia la cara de su oponente y entro limpiamente, pero un golpe a su estomago le hizo caer en la cuenta de que la otra sabía pelear también. Un segundo después se sintió proyectada por el aire, aterrizando estrepitosamente un metro mas allá.
No quería morir a manos de esta neurótica, así que se levanto rápidamente. La espigada Ribbel ya estaba arriba también y avanzaba decidida hacia ella. Lanzo una patada que impacto en su plexo solar y la hizo retroceder. Animada, se lanzo hacia ella apresando su brazo y tratando de someterla, pero un movimiento veloz de parte de la otra mujer la hizo fallar y terminó con un golpe de canto en la base de su cuello que la hizo poner una rodilla en tierra. La teniente no se amilanó (su vida estaba en juego después de todo) y contraatacó con un codazo a su rostro que echo a su oponente hacia atrás. Se reincorporo como un rayo y la tomó de los brazos, proyectándola hacia la parte de atrás del cuarto, contra el panel de otro servidor. Corrió hacia ella y un puntapié de la otra la hizo caer al suelo. La pelinegra se le abalanzó y paso su brazo por su cuello, apretando contra sí. La teniente estaba en mala posición y al sentir la presión sobre su cuello trató de meter una mano a guisa de palanca, en la mortal llave que su enemiga le propinaba.
Ribbel no cejó en su intento y apretó aun más, consciente de que si cedía podía ser el final del camino para todos. El aire se le estaba acabando a la mujer rubia, pero su promesa a su comandante aún estaba en pie. Metió el brazo y logró que la presión cediera un poco. La pelinegra lanzo golpes a su espalda tratando de aflojarla. La militar apretó los dientes y haciendo un gran esfuerzo logró poner en posición, primero una pierna, luego la otra, y haciendo un esfuerzo que le parecía sobrehumano, logró ponerse en pie y se arrojó hacia atrás, estrellando a la otra mujer contra el panel. La presión en su cuello se aflojó y Edwards aprovecho para tomar su brazo y proyectarla en una llave de judo hacia el frente. La delgada y enjuta Ribbel voló por los aires y terminó en el suelo, doliéndose de su espalda.
El semblante de las dos mujeres estaba rojo por el esfuerzo y los jadeos apresurados de la militar llenaban el lugar. Ambas recuperaron el aliento y se reincorporaron como pudieron. Sin embargo cuando Ribbel sacó la cortadora de plasma del lugar donde la había dejado, la teniente hizo un ultimo esfuerzo para correr al tablero donde estaba sentada al comenzar la pelea y tomó su propia arma.
Las miradas de ambas mujeres se encontraron una vez más. Parecían destinadas a odiarse mutuamente. Nada de lo que una hiciera parecía convencer a la otra. Los cañones de ambas armas improvisadas se encontraron también, sumiéndolas en un callejón sin salida del que no se podía salir sin perder alguna cosa valiosa.
--- Señor Clarke... Ribbel... Sergei... teniente Edwards... ¿alguien me escucha?, cambio --- los comunicadores de ambos trajes saltaron a la vida en ese preciso instante. Ninguna quería hacer un movimiento en falso. Ambas querían acabar ese impasse en el que se habían metido. No movían un músculo siquiera.
---¿Como fue que llegamos a esto? --- pregunto la teniente.
--- ¡Calla miserable!, ¡ahora sé que eres nuestra perdición!, ¡no te permitiré destruirnos! ---
--- ¿De que me esta hablando, neurótica? ---
--- ¡No soy una neurótica!, estas confabulando con ellos, con la FDT, con la Iglesia de la Uniología, ¡con los necromorfos! ---
--- ¡Maldición!. ¡Oiga Connors, tranqulicese, yo no estoy confabulada con nadie, solo quiero salir de aquí! ---
--- Estas mintiendo... ¡estas mintiendo, maldita descarada!, quieres matarnos a todos y llevarte el Monolito...---
--- Escuche señorita Connors. No la conocía hasta hace poco menos de tres horas. Que me lleve el demonio si quiero otra cosa que salir de aquí. No tengo ninguna necesidad del Monolito ni me interesa ---
--- ¡No es cierto!..., ¡no es cierto!, quieres llevartelo... ---
--- No, no lo quiero, lo que quiero es salir de esta nave ---
--- ¡Maldita sea alguien contesteme por favor!...Sergei... señor Clarke... Ribbel --- se oyó la gemebunda voz de Rodrigo Cortéz de nuevo. El pánico hacía presa de él.
--- Rodrigo... Rodrigo... no puedo permitir que les haga daño --- dijo Ribbel, con su rostro visiblemente descompuesto.
--- Señorita Connors. Escuche con atención. Usted quiere proteger a sus amigos de no se que cosa. Yo quiero salir de aquí y no puedo hacerlo sola. Nos necesitamos... ---
--- No es cierto, no nos necesitas --- dijo la pelinegra moviendo la cabeza como mostrando su descrédito.
--- Es cierto y usted lo sabe..., voy a bajar mi arma despacio... y usted puede hacer lo mismo. Piense en Cortéz, usted quiere ayudarlo, pero mientras no conteste se arriesga a perderlo de nuevo... ---
Ribbel se despabiló al oír eso. La voz en su cabeza, la que le susurraba cosas, la que le había convencido con susurros demenciales, de despertar y atacar a la teniente, utilizando una justificación que en esos momentos le parecía debil, había desaparecido. En su lugar apareció frente a ella la figura del hombre recio de facciones rubias que conocía como Mercury, adelantándose hacia ella y tomando su brazo, impulsándolo lentamente hacia abajo, mientras le brindaba una sonrisa cálida.
La teniente suspiró al ver a la otra bajar su arma. Enseguida contesto su comunicador.
--- Señor Cortéz, me escucha, esta es la teniente Edwards ---
--- ¡Rodrigo!, ¿estas bien? --- se oyó la voz de la espigada irrumpiendo en la conversación.
--- ¡Ribbel, teniente... que gusto me da oírlas!. ¡Necesito ayuda urgente! --- dijo el ingeniero, con voz llorosa.
---¿Donde esta señor Cortéz?, mencione su ubicación y podremos ayudarlo --- dijo la teniente mientras tecleaba instrucciones frenéticamente, en el panel del mapa holográfico de la nave.
--- No lo se, no se... ¡esperen!, estoy conectando mi DRI a la red de computadoras cerca de mí... ya esta, con eso deberían de poder rastrear mi señal ---
Una indicación en rojo parpadeo en el mapa de la nave. El área señalada era Ingeniería.
--- Estas hasta el otro lado de la nave. ¿Como es posible? ---
--- Si supiera te lo diría... espera... los oigo venir, arrastrándose por los ductos...tengo que irme. ¡Vengan por mí por favor! --- dijo el latino, con su voz distorsionada por el miedo.
Las mujeres oyeron el rugido inconfundible de uno de los engendros muy cerca del micrófono, helando la sangre que corría por sus venas. El mensaje se corto abruptamente y en un momento la señal del DRI se interrumpió. Ambas mujeres voltearon y se miraron a los ojos...
Y encontraron cada una un mundo de desconsuelo en los ojos de la otra...
