La trama salió de mi loca cabeza y Edward con los demás personajes de Crepúsculo, salieron de Stephenie Meyer.
Gracias a mi Beta Euge Ozan, quien me tiene los capis siempre listos... Sí, soy yo la que me demoro u.u no ella.
Just the way you are - Bruno Mars.
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En los brazos correctos
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Todo estaba ardiendo, todo el pueblo extrañamente estaba en llamas, yo no sabía por qué, pero si sabía que tenía que correr.
— ¡Corre Edward! ¡Corre y vuelve! —la voz que gritaba eso sonaba desesperada y angustiada, pero por alguna razón yo sentía una calidez enorme al escucharla.
Mis piernas eran pequeñas y mis pies aun más, solo tenía seis años y no podía correr más fuerte de lo que lo intentaba. Sabía que alguien me venía persiguiendo, pero aunque quisiera no podía huir, estaba cansado y mi brazo sangraba. Quise llamar a alguien, a la señora de voz cálida que gritaba, pero no recordaba nada.
Al sentir como unas manos pequeñas como las mías me jalaban hacia una cueva, no me resistí, estaba demasiado cansado como para luchar. Me dejé caer sobre una roca y cerré mis ojos mientras retomaba mi respiración.
— ¿Quién eres y porque corrías? —cuando escuché la voz de una niña me sobresalté. Abrí mis ojos y la encontré muy cerca de mí. Debía tener unos cinco años y estaba con sus brazos en forma de jarra mientras me miraba de manera enojada.
— ¡No te importa! —chillé mientras controlaba mis lágrimas. Estaba arto de todo… primero tenía que huir de algo y me hacían apartarme de la señora de voz linda, y ahora llegaba una niña y me gritaba. El mundo estaba mal.
La niña me miró con furia y se acercó a mí para tomarme de mi camisa.
— ¡Dímelo! ¡Dímelo! ¡Dímelo! —todo lo que tenía de linda lo tenía de gritona… me estaba cansando aun mas y hacía que mis oídos dolieran. Le tapé su boca roja con mi mano para que se callara y así no nos descubrieran.
—Hablas mucho —le dije con el ceño fruncido. Ella se sonrojó pero pareció no notarlo y yo tampoco se lo dije. Era una niña muy preguntona y me decía cosas como: ¿Por qué te manchaste con ceniza en el rostro? ¿No sabes practicar bien? ¿Eres nuevo? Yo no le respondí nada y solo la ignoraba, la niña era muy linda y no quería que se diera cuenta de que la miraba demasiado.
Todo pasó en unos minutos.
En un minuto ya estaba dormido en aquella cueva, en otro había despertado y la niña no estaba, y en el último minuto, los señores que me perseguían ya me habían encontrado… No pude volver con la señora de voz linda ni con la niña nunca más.
Grité de dolor cuando sentí como el fuego me envolvía, aun después de ese día y a pesar de que hayan pasado casi doce años, sigo recordando el dolor de las quemaduras. Cualquiera diría que yo sabía que me había sucedido, pero lo cierto es que no recuerdo nada más allá del dolor. Tampoco es una cosa extraña, puesto que tampoco recuerdo casi nada de mi niñez.
El dolor me sigue azotando, y eso va acompañado de las burlas de los niños después de unos años… ¿Quién decía que los hijos del agua éramos compasivos? Esos niños se habían burlado de mí sin una razón más allá de la de mi quemadura.
No jugaba con ellos, no practicaba mis dominios de casería ni de rastreo con ellos, y por lo tanto era pésimo en eso, pero lo que si quería era vengarme y hacerles saber que era mejor que ellos, que debían respetarme y valorarme… aunque no sabía el porqué de ello.
Pero las burlas continuaban…
Me desperté con la respiración agitada a las tres de la mañana, según el reloj de mi cuarto. Siempre soñaba con lo mismo y nunca me dejaba en paz… al menos hasta ahora.
En la oscuridad de la noche me sentía demasiado cómodo, y al mover un poco mi brazo me di cuenta de que Bella estaba durmiendo junto a mí. Con una sonrisa la acerqué más a mi pecho y enterré el rostro en su cuello.
Mi padre siempre me había dicho cuando era niño que si veía a una ninfa o un titán del fuego, debía correr lo más rápido que pudiera, por esa misma razón me enviaron junto a mi hermano Carlisle a Forks, se suponía que en este lugar no debería existir peligro para mí. Pero el día en que la conocí, no pude hacer otra cosa nada más que quedarme con los pies pegados en el piso y aspirando su delicioso aroma. Después de unas pocas palabras en las que ella me amenazaba y desplegaba toda su coquetería natural en mi, supe que no podría salir corriendo como mi padre me había advertido. Nunca podría huir de ella.
Bella no era una hija del fuego normal, ella era especial… no era como nadie. Incluso, aquí durmiendo en mis brazos es la cosa más divertida que he visto; ella no sabe que en las noches sueña golpeando a Tanya o haciendo el amor conmigo… ella no sabe lo divertidas que son las noches para mí gracias a eso.
Tenía miles de defectos, tales como terca, presumida, altiva, grosera, agresiva, mal educada, gruñona, algo mentirosa y egoísta, pero también tenía virtudes, tales como hermosa, divertida, alegre, inteligente, suspicaz y feroz. La balanza podría inclinarse al lado negativo, pero sé que ella podía cambiar algunas cosas, o que podía ser así siempre… para mí daba lo mismo, la amaba igual.
Al principio tuve miedo de estar con ella, y no por lo que ella me pudiera hacer, no me imaginaba a una chica delgada y pequeña golpeándome, pero si temía a lo que le pudiera suceder si la descubrían jugando conmigo… jugando…
Para ella al principio no fue otra cosa que un juego, quizás yo quería algo más y no lo podía demostrar… ¿Qué pasaba si le decía que la amaba y ella se asustaba y se iba? De todas las personas que había conocido ella era la única que me había dado amor, y no permitiría que se me escapara.
Mi hermano Carlisle, al sentir como su aroma estaba impregnado en mi ropa, me felicitó por ser capaz de engañar a una hija del fuego y aun más por jugar con ella y seducirla. En ese momento me encontraba tan absorto con sus besos que no lo había sacado de su error. Ahora, cuando él ya se había marchado de mi casa por insultar a mi chica, me arrepentía de no haberle dejado en claro las cosas. Él me había dejado una nota que decía todo menos unas disculpas para mi novia, probablemente él aun pensaba que esto era un juego.
En nuestra relación había muchos problemas, comenzando porque estaba prohibida… Se supone que yo debería odiarla, o que ella me tendría que haber matado cuando pudo el primer día en que nos vimos, pero nada de eso sucedió. Confío ciegamente en que estábamos destinados de alguna manera, tanto así que ella no me había podido hacer nada en ese entonces y yo no podría sentir una mínima gota de odio hacia ella.
También estaba el tema de su coquetería y de mis celos. Ella es hermosa y sensual, y yo soy posesivo y celoso… no es una buena combinación, ¿Cómo puedo estar tranquilo cuando ella usa faldas sexys y cortas con blusas ajustadas y hermosas? Ella podría llevar una bolsa de basura e impondría nueva moda en el instituto. Algo en mi quería golpear y matar a todo aquel que la mirase de esa forma, pero me frenaba y me recordaba que los hijos del agua no éramos así, tenía que calmarme… después de todo, el que le hacía el amor todas las noches era yo, a la persona que ella le decía que lo amaba también era yo…
Mi primera vez con ella había sido mágica… Bella es hermosa y ser el primero en disfrutar cada porción de su piel me hacía sentir especial, ella también había sido la primera chica con la que había estado, en mi mundo nunca había encajado y por fin parecía que estaba en el lugar correcto, en los brazos correctos.
Bella comenzó a removerse en sus sueños y supe que la función de cada noche había comenzado. Al principio yo quería respetarla y tratar de que se volviera a dormir, pero como mi Bella es una leona salvaje, fue imposible contenerla.
Comenzó a restregarse sobre mí gimiendo y jadeando, llevé una mano hacia su sexo y comprobé que ya estaba lo suficientemente excitada. Ella se volteó, aplastó sus suaves labios contra mí y comenzó a besarme salvajemente, explorando mi boca con su lengua y mordiendo con sus dientes mis labios. Sentía como me iba excitando cada vez más y ella al sentirlo en sus sueños bajó su mano que estaba en mi cuello y comenzó a acariciarme haciéndome jadear y poner los ojos en blanco.
Quité las sábanas que nos cubrían y la alcé hasta ponerla a horcajadas de mí. Ya que me estaba aprovechando un poco de su sonambulismo, debía hacerla sentir lo mejor que pudiera, por lo que comencé a acariciar su hermoso cuerpo desnudo, pasando por su cuello esbelto y blanco, sus hombros… sus pechos suaves en los que dejé mas caricias mientras veía como ella gemía e inclinaba la cabeza hacia atrás. Me senté en la cama y pasé mis brazos por su espalda para acercar sus pechos a mi boca… su piel seguía teniendo el mismo sabor dulce de siempre que me volvía loco. Mordí y lamí sus oscuros pezones mientras con suavidad acariciaba su espalda y ella pasaba sus manos por mi cabello y por mi espalda.
—Edward… te amo —como muchas otras veces, creí que ella había despertado, pero seguía con los ojos cerrados y sonámbula.
Empezó a repartir besos por la piel de mi espalda que le era accesible a ella por nuestra posición. Cuando entré en ella callé sus gemidos con un beso tierno. Comencé a moverme y por instinto, en su somnolencia ella comenzó a subir y bajar sobre mí. Después de unos minutos en que nos besábamos ferozmente, llegamos al orgasmo y me dejé caer de espaldas con ella en mis brazos, ella siguió repartiendo besos en mi pecho y su pequeña mano comenzó a acariciar una porción de la cicatriz de mi espalda. Ella me daba miles de razones para amarla, pero internamente, la más poderosa de todas, era el que ella aceptara mi horrible y asquerosa espalda.
Aun recuerdo cuando se la enseñé…
Bella me miró con expresión herida cuando me separé de ella. Sabía que quería llegar más lejos y yo también, pero aun era demasiado pronto para que ella huyera de mí. Yo la quería y sabía que a ella le encantaba la perfección, ¿Por qué estar con un monstruo como yo?
— ¿Te gusta la perfección Bella? —todo se trataba de perfección y supe que no había entendido muy bien la pregunta cuando en su hermoso rostro hubo una señal de desconcierto.
—Eso creo —esa fue mi señal para marcharme. Dolía demasiado el saber que la única persona que te entregaba un sentimiento bueno, te aborrecería después.
—Entonces es mejor que me vaya —caminé por el pasto aguantándome las ganas de llorar como niña, a mi mente venían todas las burlas que sufrí cuando era niño, pero no esperaba sentir como su mano tomaba fuertemente la mía para que me detuviera.
— ¿Qué? ¡No! ¿Por qué? ¿Qué pasa?
—Te lo mostraré y luego me iré, pero por favor no me rechaces aun, espera que me vaya y que todo quede olvidado —era lo único que le pedía, que me diera tiempo para huir antes de que ella me repudiara. Me quité rápidamente la playera y cerré los ojos fuertemente cuando escuché como soltaba un jadeo.
Esperé unos segundos antes de comenzar a caminar. Hubiese querido despedirme de distinta manera de ella, pero no había cabida para mas, no conmigo así.
— ¡Espera! —me sorprendió cuando la sentí gritar a mis espaldas y luego hacerme caer bocabajo contra la hierba. Sentí como se sentó sobre mí, empezó a decir algunas cosas, en realidad no la escuché del todo o ahora no me acuerdo, pero lo que sí recuerdo es como se sentían sus manos sobre mi espalda, ella no me tenía asco ni repulsión como yo pensaba.
Bella siempre me sorprendía y ahora me sorprendió aun más por dos cosas: la primera fue su reacción por mi cicatriz, incluso ahora que sentía sus labios sobre la piel horrible de mi espalda no me lo creía. Y segundo, me sorprendió el darme cuenta cuanto la quería…
Con una sonrisa terminé de recordar ese momento. Entre los dos las cosas habían sido algo rápidas, pero estaba seguro de que no cambiaría nada. Bella comenzó a removerse y se separó de mis brazos, todas las noches hacía lo mismo pero yo estaba demasiado cansado como para ver que hacía por lo que decidí observarla esta noche. Ella se paró y se dirigió a su bolsa donde traía su ropa, comenzó a rebuscar entre sus cosas y sacó una pieza de encaje negra que yo conocía muy bien… eran sus bragas. No sabía si reír o asustarme por eso, y más sorprendido quedé al ver que se dirigía con las bragas hacia mí, pero luego se detuvo y abrió el cajón de mi mesita de noche donde sorpresivamente saltaron otras piezas de su ropa interior. Bella comenzó a refunfuñar mientras la guardaba.
—Esto es para que recuerdes a quien le perteneces —le escuché decir en un susurro. Siguió diciendo disparates y luego se dejó caer en mis brazos.
Miré a Bella que parecía haber vuelto a la normalidad durmiendo tranquilamente en sobre mi pecho, ella tenía el cabello un poco alborotado, las mejillas rojas y los labios hinchados. Yo me sentía muy cansado pues durante el día lo hacíamos y en la noche igual sin contar sus arrebatos de sonámbula. Intenté cerrar mis ojos para dormir un momento, pero una mano acariciando sensualmente mi pecho me indicó que esta noche haría todo menos dormir… yo no me sentía obligado si me lo preguntan.
/°/
Me pareció muy extraño que al día siguiente me despertara con la alarma de mi teléfono y no con los besos de Bella. Prácticamente salté de la cama al ver que eran las diez de la mañana… ¿Dónde estaba ella? ¿Por qué no había despertado? Y para responder a mis dudas, encontré una nota pegada en la puerta de mi habitación.
No quise despertarte, parecías oso durmiendo. Te espero en el instituto.
Te amo. Bella.
No supe si reaccionar bien o mal porque me haya dejado. En todo caso, era algo bueno, pues me había repuesto del cansancio producto de todo el ejercicio hecho durante la noche. Mi Bella era una fiera…
Llegué al instituto y entré sin preocuparme al salón. Nos tocaba literatura y no tenía ningún respeto por el viejo profesor que le miraba las piernas a mi novia. Su aroma me llevó hasta el último asiento del salón, ella estaba extraña, no olía de la misma manera… su aroma de hoy era más fuerte que en ocasiones anteriores, me atraía mucho mas de una forma muy extraña. La miré mientras caminaba por el pasillo y me di cuenta de que su postura era rígida y tensa, pero que extrañamente a pesar de eso, reía de forma desvergonzada como cuando se burlaba de alguien, además llevaba vaqueros… Eso era extraño, comúnmente usaba solo faldas o vestidos para darme un rápido acceso… Quizás debería haber averiguado que sucedía hoy, pero como soy solo un novio enamorado, lo único que hice al llegar a su lado fue intentar besarla.
Ella se apartó de mí y lo creí ver todo rojo. Ella no podía hacer eso… yo era su novio y se suponía que me amaba, ¿Por qué no quería besarme? Quise ponerla sobre mi regazo para darle un par de nalgadas, de esa forma seguramente aprendería a no rechazarme. Tú mi hermosa ninfa, ¿Por qué me rechazas?
En un microsegundo, miles de posibilidades pasaron por mi cabeza: quizás se había dado cuenta de que era muy cobarde, quizás ya no me amaba, quizás había hecho algo malo o quizás ya no soportaba mi cicatriz. Mi respiración iba a comenzar a volverse irregular cuando me di cuenta que ella me estaba pasando una nota:
Hay tres Hijas de la Tierra en el salón, ¿Qué haremos?
¿Hijas de la Tierra? ¿Qué especímenes eran esos? Había escuchado que los de mi reino tenían muy buena relación con ellas, pero en realidad no las conocía muy bien. Traté de olfatear algo, pero lo único que lograba captar era el deseable aroma de mi novia.
Decidí que por hoy y muy a mi pesar, mantendríamos nuestra relación en secreto, era lo mejor para evitar problemas.
Ella me enseñó a las supuestas Hijas de la Tierra, y me encontré con tres chicas morenas. Por lo que veía, eran lindas… ¿Bella se pondría celosa si…? En mi rostro surgió una sonrisa de anticipación, me encantaba cuando ella se ponía celosa y tomaba cualquier ocasión para verla de ese modo, era lo más deseable que había visto.
¿Te sientes algo amenazada? Digo, son lindas.
Eran lindas, pero mi chica de fuego era hermosa.
Bella abrió los ojos como platos y luego los entrecerró. No tardó en reconstruir su expresión y mucho menos en escribir.
No. ¿Tienes algo que añadir?
Fue imposible no reír, pero de nerviosismo. Había veces en que me asustaban las pocas pero letales palabras que podía dar.
Si, te amo y eres la más hermosa de todas.
Ella sonrió con suficiencia y me pregunté si debía tomarla de los brazos para impedir que les restregara en el rostro el papel a todas las chicas que me miraban. Sería una reacción algo predecible en ella.
Yo igual te amo ovejita.
Bella no me vio cuando reí con malicia luego de su última nota… ¿Ovejita? Hoy ella sería la ovejita y la cazaría un león, que por supuesto sería yo, nadie más puede cazarla a ella. Le haría pagar el que me haya dejado solo en nuestra cama, comenzaríamos por el salón, luego el armario, el bosque quizás y… Me detuve abruptamente cuando recordé que llevaba vaqueros, ¿Por qué no me había facilitado las cosas justo hoy?
La aburrida clase pasó y yo estaba que no aguantaba más la presión… Los constantes susurros inocentes de Bella, junto con sus pequeños roces de nuestras piernas y el verla girarse con postura amenazante hacia las ninfas de la Tierra, me tenía sobre excitado, por lo que cuando el salón quedó vacío, no esperé mucho para recargarla contra la puerta y besarla.
Su pequeña cintura calzó perfectamente en mis manos y mis labios se dirigieron a su cuello, pero una vez más su extraño aroma me golpeó.
—Hueles raro —le dije restregando mi nariz por su cuello.
— ¿Quieres decir que puedes encontrar una diferencia en mi aroma y no puedes percibir al idiota de Jacob o a esas ninfas? —casi gruñí al escuchar el nombre de ese perro… aun teníamos asuntos pendientes.
—No lo sé, simplemente lo huelo… —susurré —. Pero, ¿Qué te sucedió? Es un olor muy diferente… —extrañamente ella escondió su rostro en mi cuello.
— ¿Eso es malo? —no entendí su pregunta ni porqué no me miraba cuando hablaba.
—No me molesta… —respondí mientras la tomaba de las caderas para sentarla en una mesa, quería desabrochar sus molestos vaqueros, pero en un acto completamente fuera de norma, ella me apartó — ¿Qué pasa?
—Esta semana no podemos —dijo como si estuviera hablando del fin del mundo. Entendía perfectamente su tristeza, a mí también me resultaría desesperante no poder hacerlo con ella —. Me llegó mi periodo… —dijo las palabras tan rápido que tuve que procesarlas varias veces… ¡¿Periodo? ¿Ella se refería a lo que le llega a todas las mujeres?
— ¿Tu qué? ¿Acaso eso te llega? —me empujó contra la pared, e iba a gritarle pero me detuve cuando vi sus ojos llenos de lágrimas.
Soltó una sarta de incoherencias antes de abrir la puerta y salir dando un fuerte golpe. Mierda… la había cagado, pero ¿Cómo me iba a imaginar que un ser como ella podría tener esos síntomas normales? Eso era bueno… significaba que podíamos tener hijos. Sentí como un balde de agua fría caía sobre mí, con Bella no nos habíamos estado protegiendo, más bien nunca lo mencionamos… ¿Ella podría…?
Corrí en busca de ayuda y me encontré con su amiga rubia, Rose. Ella me miró extrañada unos segundos y luego me habló ya que yo seguía mudo.
— ¿Sucede algo? —dijo de manera cortante. Yo sabía que ella no quería ser así conmigo, solo era algo que no se podía evitar.
—Verás… —suspiré — te quería preguntar algo… —rasqué mi cabeza — ¿Sabes si Bella se protege de alguna manera? —era mejor decir todo rápido. Ella me miró unos segundos tratando de descubrir algo.
—Cuando dices proteger… ¿Te refieres a…? —asentí frenéticamente para ahorrarnos tanta vergüenza… por lo menos a mí —. Tranquilízate, ella si se está cuidando… ¿Dónde está? Hace mucho que no la veo —me miró por unos momentos antes de pegarme fuertemente en el brazo —. Es por tu culpa… — entendí que era mejor alejarme si quería sobrevivir, después de todo, ella no tenía la conexión especial que yo tenía con Bella y me podía matar sin ningún problema.
Seguí su aroma y corrí hacia el bosque. No me gustaba nada la percepción que estaba teniendo de todo esto, me recordaba al momento en que ella quiso terminar conmigo por mis estúpidos celos.
Mientras más me acercaba, comencé a escuchar gritos en el fondo del bosque y eso hizo que acelerara mi paso pues el aroma de Bella estaba ahí. Cuando llegué finalmente, nadie me preparó para sentir la furia que recorrió mis venas en ese momento: mi Bella se encontraba en el piso, sosteniendo su brazo y con los ojos cerrados fuertemente. Vi que algo salía proyectado hacía ella y no lo pensé dos veces antes de lanzarme hacía ella y así cubrirla con mi cuerpo. Sus pequeñas manos inconscientemente se aferraron a mi cuello.
— ¿Estás bien? —este era el minuto para ser valiente, pero en realidad quería llorar de la furia que sentía. Yo no tendría problemas en matar uno por uno a quien haya hecho esto, pero creo que no se vería muy lindo. Bella me dio una pequeña sonrisa y eso bastó para girarme y encarar a los responsables. Mi chica no estaba feliz y yo debía mejorar eso.
Me encontré con las muecas extrañas en los rostros de las tres hijas de la Tierra, una de ellas iba a hablar, pero me adelanté amenazándolas e indicándoles que Forks ya no era un lugar para ellas mientras estuviésemos nosotros.
Bella se desvaneció en mis brazos y la acurruqué aun más contra mi pecho. No esperé a que las otras chicas me contestaran, yo no estaba teniendo mucha paciencia y quería matarlas, pero antes debía cuidar de mi Bella. Un sentimiento extraño se formó en mi pecho y supe que era algo parecido al dolor que se siente cuando ves a la persona amada herida o sufriendo, pero mucho más intenso.
/°/
Bella permaneció inconsciente durante casi una hora en la que yo me devané los sesos tratando de curar su herida, eso me resultó más o menos bien, pero lo que no me resultó fue ayudarla en cuanto a su periodo. Le había sacado sus vaqueros y me di cuenta que llevaba un bóxer mío, eso se veía muy sexy en ella, pero no tanto si pensábamos que tenía una gran mancha rojiza en el. Intenté calmarme para no terminar llamando a una ambulancia… esto era normal en ella, muy normal…
Sus hermosos ojos comenzaron a abrirse como un revoloteo de alas de mariposas, pero no lucían como siempre, estaban cansados. Intercambiamos unas pocas palabras de manera incomoda, ella se había dado cuenta de su estado por su periodo así que bajé rápidamente las escalas para darle privacidad.
Me senté el mi sillón mientras pensaba en que haríamos. Hoy yo había despertado con demasiadas ganas de estar con ella, tenía todo calculado para hacerlo en cualquier lugar del instituto, pero por lo que había escuchado, las mujeres cuando están en sus días, no hacen el amor con sus parejas, eso era lo normal… ¿Pero cuando había algo de normal en nosotros?
Bella bajó las escaleras rápidamente mientras yo la miraba analizando las opciones que tenía en mente, dijo algo de ir a buscar unas cosas y salió rápidamente por la puerta mientras que yo volvía a mis pensamientos… Podía esperar a que se le terminara, pero eso duraría casi cinco días, estaríamos con una tensión sexual gigante, sumado al mal humor de Bella… no era algo bueno para nadie. También podíamos hacerlo, ¿Qué había de malo en eso? Nos amábamos y yo tenía que aceptarla en todo momento.
Una idea se me pasó por la cabeza y comencé a preparar todo para recibirla cuando llegara. En realidad no habíamos tenido momentos muy románticos, solo uno en San Valentín, por lo que supe que era mi momento de actuar.
Hola chicas, sé que quizás este capitulo no estuvo tan bueno como los demás, pero es el primer punto de vista de Edward y en vez de agregar cosas nuevas, quise explicar y poner información sobre algunas cosas. También se que muchas estaban esperando la respuesta de Bella a la pregunta que Edward le hizo al final del capitulo anterior, y por eso mismo quería unir los dos capítulos, pero como se decidió en el grupo quedaron separados.
Estoy terminando el próximo capitulo, así que no tardará mucho para que lo tengan, creo que será el viernes o sábado, pero ya mismo les dejo un adelanto al final.
Gracias por todo su apoyo y su cariño, eso es importante para mi. Una vez mas he dejado de contestar reviews por cosa de tiempo, pero creo que los contestaré todos en mi blog :)
Hay un grupo en Facebook al que quisiera que se unieran las que no saben de su existencia, se llama "Las Hijas del Fuego" y es para ustedes. Pueden poner sus reacciones con los capis, sus dudas y si son ovejas o leonas jajaj, lo que quieran :)
Otra cosa... en el capitulo que viene luego del que será el próximo, llegamos a la parte del prólogo, lo que está al principio del fic...
y ahora el adelanto...
— Hace tiempo que quería hacer esto — susurró cuando se volvió a posicionar sobre mí. El rió y sentí como su miembro vibraba al hacerlo, sacando mas gemidos de mi boca.
...
— Este es mi número por si alguna vez me necesitas — dijo tendiéndome un papel con su número anotado. Se levantó de la hierba y dejó un suave beso en mi cabeza. — Adiós Isabella, mándale saludos al príncipe Edward.
...
Cuando llegué todo estaba en silencio y eso se me hizo aun más extraño, me puse en guardia y caminé hacia la sala para encontrarme con alguien que nunca esperé ver en Forks… Aro, el actual Rey del Fuego. Miré sobre su hombro y mis ojos dispararon rayos al ver a Jacob sonreírme con suficiencia.
Cuídense,
Isa.
