12 de marzo de 2017 en adelante

Oficinas de Abstergo, Roma

Bill empezaba a creer que Abstergo le había puesto un rastreador la primera vez que le secuestraron, porque era imposible que le hubieran encontrado de nuevo. Y no solo a él, también a Elijah, Shaun y Rebecca. Galina, junto a Élise, estaba en Rusia como conexión con Mikjail, uno de los aliados que "envió" Malik dos años antes.

De los cuatro, Elijah había sido el primero en despertarse de lo que fuera que utilizaran. Después fue Bill. Estaban en una gran habitación que el Mentor recordaba dolorosamente. La mesa en un amplio espacio acristalado, con el Animus justo enfrente, dos puertas, una a una sala de reuniones y otra a una habitación. Era una copia exacta del lugar donde habían encerrado a su hijo dentro de Abstergo.

Las puertas se abrieron. Elijah se tensó en su lugar frente a las puertas de la habitación donde Rebecca y Shaun aun dormían. Un hombre con una bata blanca entró seguido de un equipo de seguridad formado por dos personas, Juhani Otso Berg y Violet da Costa. El científico tenía el pelo castaño, los ojos oscuros y unas horribles gafas que querían imitar a unas futuristas sin mucho éxito.

Bill, quien estudiaba el Animus, le reconoció al instante.

-Señor Miles, es un placer conocerle.

-Me gustaría corresponder el sentimiento, doctor Gramática. ¿Qué hacemos aquí?

Álvaro Gramática le sonrió, una sonrisa que más bien parecía de víbora.

-Son mi cebo, desde luego. ¿El amante y el aprendiz del Asesino que ha desbaratado todos mis planes, además del Mentor? Es demasiado tentador para haber dejado pasar la oportunidad. Les mantendremos con vida hasta que Delta llegue. Después... ya veremos lo que puede pasar.

Volvió a salir y cerró la puerta. Bill se derrumbó. Todo era por Malik. ¿Por qué? Hacía dos años que no hablaban. Ni un solo mensaje. De no ser porque Elijah le había asegurado que seguía a su aire, habría podido asegurar que había muerto.

Shaun y Rebecca despertaron unos minutos más tarde y les informaron de la situación.

-No tiene sentido. ¿Por qué querría a Malik? ¿Sabes algo Elijah?

El adolescente se mordió el labio y negó con la cabeza. Mentía, era claro para todos, pero no podían obligarle a hablar.

-Entonces solo nos queda esperar.

-¿A qué, Bill? Malik no será tan tonto como para venir aquí. Sabe que estaremos a salvo mientras más lejos esté.

-Tendrá alguna idea. Contactará con los aliados. No sería capaz de dejarnos aquí por mucho tiempo.

-En eso tienes razón.

Todos se giraron hacia la puerta del baño. Malik se recostaba contra ella. Su pelo era más largo, formando algunos rizos alrededor de sus orejas y en la frente. Tenía una barba de unos cuantos días y un uniforme de la aviación estadounidense, con una insignia sobre el pecho.

-¿Estás loco? ¿Qué haces aquí?

-Llevo por aquí varios días, me muevo por los conductos de ventilación. Cuando escuché que os habían atrapado supuse que os traerían aquí, es el lugar más seguro. Gramática también creyó que os soltaría la lengua estar en el lugar de encierro de Desmond.

-¿Estamos en Roma?

-Bienvenidos a la antigua capital de uno de los mayores imperios del mundo. Ahora, si me disculpáis, tengo que volver al trabajo.

-Malik, espera. ¿Qué has estado haciendo?

Arqueó una ceja en un gesto insolente.

-En términos artísticos, preparar el escenario para los actores. Estaréis fuera de aquí esta noche como muy tarde. Nos iremos enseguida hacia el norte, hay algo que debo recoger antes de dejar Italia. Ahora tengo algo más que hacer aquí, como volar un laboratorio por los aires. Espero que pueda llamar la atención de los medios y ahorrarme la mitad del trabajo. Hacer creer al público que Abstergo experimenta con radiación es bastante más difícil de lo que pensaba.

-No tengo ni idea de lo que haces exactamente, pero como sea peligroso para los inocentes...

-Tranquilo, Bill. Yo siempre sigo las normas. Los inocentes están a salvo, los que no lo son... digamos que es mejor que estén lejos. Me voy-dio un par de pasos dentro del baño, pero se volvió-. Si no estoy fuera cuando salgáis, hay un coche en el aparcamiento de atrás, un Audi R8. Las llaves están tras la rueda trasera izquierda. Dirigíos a Monteriggioni sin mirar atrás, yo me las arreglaré. Si sé que vosotros estáis seguros, yo podré hacer mi trabajo. Nos vemos.

Trepó hacia la rejilla de ventilación abierta y desapareció sin dejar rastro. Bill quiso preguntarle cómo lo había hecho.

-Bien, ahora tenemos un plan. Esperemos.

Y esperaron. Hacia la hora de la cena, el doctor Gramática regresó con sus escoltas.

-Parece que no valora sus vidas lo suficiente. Berg, mátalos.

Justo cuando Otso Berg alcanzaba su pistola, hubo otra secuencia de desbloqueo en la puerta. Otro hombre en bata blanca entró revisando unos papeles. Alzó la mirada oscura tras unas gafas de montura metálica y alzó una ceja. Los Asesinos hicieron todo lo que pudieron por no dar muestras de que le conocían.

-¿Querías verme, Álvaro?

-Oh, Liam, llegas justo a tiempo. Quiero que hagas las pruebas de ADN, por si alguno pudiera servirnos para el Proyecto Fénix.

Malik, o más bien Liam McKenzie, uno de los científicos más reputados de todo Abstergo, sonrió condescendiente.

-¿No te han informado? Ya encontré a un sujeto compatible para el Proyecto Fénix, una chica de España. En estos momentos la estarán dando por desaparecida.

-Maravilloso, Liam. Nunca dejas de sorprenderme. Aun así, ya que tú llevas el Proyecto Animus, ¿te gustaría echar un vistazo a sus antepasados? Uno de ellos es el padre del Sujeto 17.

Los ojos de Liam brillaron con algo de locura.

-El famoso Desmond Miles, cuyos antepasados se remontan a los mismísimos precursores. Será un gran placer descubrir más.

Se acercó a ellos sacando un pequeño dispositivo del bolsillo de la bata. Berg se adelantó junto a él y sujetó la mano de Bill mientras Liam le sacaba la sangre que necesitaba. Mientras tanto hablaban en susurros que solo el Mentor escuchaba.

-Berg, a mi señal apuntas a Gramática. No dispares bajo ningún concepto.

-Entendido, señor.

Bill comprendió que Juhani Otso Berg era el espía de Malik. Cada cosa que descubría de él, era más sorprendente que la anterior.

Liam miró la pantalla con ilusión, pero luego hizo una mueca de desprecio.

-Parece que todo ese excelente ADN venía solo de su madre. Me pregunto dónde estará...

Se volvió hacia Elijah. Le repitió la prueba mientras seguía hablando con Gramática.

-¿Qué consideras que debemos hacer?

-¿No los habías traídos por un tal... Gamma? Lo siento, había hecho un gran descubrimiento y no me enteré del nombre. Nada, este tampoco me sirve. Berg, acércame a la dama, por favor.

-¿Qué tipo de descubrimiento?

-Un descendiente del Primer Emperador de China. Según mi investigación, escondió un Fragmento en su tumba.

-Espero que dé resultado, Liam.

-Yo también. Y que podamos llegar antes que los Asesinos. Pero volvamos al tema. ¿Cómo se llamaba ese tipo...?

-Delta, creo que también es quien se te adelanta.

Liam se giró bruscamente, haciendo un corte mayor de lo debido en el dedo de Rebecca. En sus ojos brillaba la locura absoluta.

-¿El mismo? Álvaro, te pido que me lo dejes a mí. Siempre he querido experimentar con un Asesino de su nivel.

Gramática rió malevolamente.

-Por supuesto, todo tuyo, Liam. ¿Puedo preguntar qué harás con él?

-Creo que lo convertiré en el nuevo Cross, he leído sobre sus habilidades y estoy deseando trabajar en ello. ¿Te lo imaginas? Alguien con su conocimiento de la infraestructura de los Asesinos en nuestro poder...

-Quizás haya algo que pueda hacer para ayudarte con eso. El sujeto al que aun no has probado es su amante.

Liam se giró hacia Shaun. Se frotó la barbilla pensativo.

-Su amante... Puedo jugar con eso si tiene antepasados interesantes. Berg, sujétale.

Shaun jugó bien su papel intentando resistirse. Cuando Liam leyó la pantalla, su expresión fue de auténtica sorpresa, no fingía.

Berg, a su lado, cambió un solo instante su expresión.

-¿Señor?

-Todo igual.

Gramática se interesó por el resultado.

-¿Algo?

-Parece que tenemos a la realeza frente a nosotros. Es el descendiente de uno de los bastardos de Corazón de León. Ciertamente interesante... Aunque supongo que no colaborará sin sus amigos. ¿Habría alguna oportunidad de mantenerlos con vida? Con fines puramente académicos, desde luego.

Gramática lo pensó seriamente.

-Tienes razón. Necesitamos al amante para atraer al Asesino y a los amigos para mantener tranquilo al amante. Los dejo en tus manos, espero que no los trates como al último. No volvió a ser el mismo después de tu... "tratamiento".

Liam sonrió ligeramente.

-Lo intentaré.

-Vamos, Violet.

Se giraron hacia la puerta.

-Una última cosa, Álvaro. Berg.

Otso Berg alzó su pistola hacia el otro científico.

-¿Liam?

-Señorita da Costa, por favor, suelte sus armas. Todas ellas.

Él mismo se quitó la bata y se revolvió el pelo para que los rizos volvieran a caer sobre su frente. Pero no intentó quitarse las gafas.

Gramática intentó salir.

-No te molestes, Álvaro. Cambié la contraseña al entrar. Aunque deberías preocuparte más de mí. ¿Recuerdas ese proyecto en el que trabajamos juntos? ¿La bomba vital?

Le mostró una pulsera que nadie había notado.

-No, no es posible. No dio resultado.

-Porque cambié la configuración. Ahora mismo, mis constantes vitales mantienen inactivas las bombas que he instalado en el laboratorio. Una variación de un segundo en mi ritmo habitual, hará estallar toda la planta.

-¿Quién eres?

Malik se sentó en el Animus y le lanzó una mirada divertida.

-Tengo muchos nombres, pero tú me conoces como Delta.

-¿Tú eres Delta?

-Por supuesto. Soy el único de los Asesinos con la habilidad suficiente como para infiltrarme tan adentro de Abstergo. Pero tiene suerte, doctor Gramática. Tengo especial interés en que termine el Proyecto Fénix. Juno y yo... digamos que tenemos cuentas que saldar. Aunque tendrá que seguir sin el Sudario, me es necesario. Y por supuesto, si me delata, mi ayudante le matará. Al fin y al cabo, los rusos tienen la costumbre de servir a quien salva la vida de alguien cercano y yo salvé a la hija de Berg, algo que Vidic no hizo de forma definitiva. ¿Cómo está Olga, Berg?

-Perfectamente, señor.

Malik arqueó una ceja hacia Gramática.

-¿Qué va a hacer, doctor Gramática? ¿Prefiere una vida vigilada o una muerte agónica?

Violet intentó hacerse con su pistola. Un instante después se encontró con su mano clavada en el suelo por un cuchillo.

-¡Bastardo!

-La palabra es Asesino, señorita da Costa. Nací con la sangre de uno corriendo por mis venas y es exactamente lo que soy. ¿Ha decidido, doctor?

-¿Cómo puedo estar seguro de que no me matarás tras terminar el Proyecto Fénix?

-Fácil, porque no estará vivo para entonces. La misma Juno te habrá matado, pero eso ya lo sospechabas, ¿verdad, Álvaro? Los Isu son muy traicioneros, incluso más que los Templarios-caminó lentamente hacia él-. Una sola palabra de quién soy en realidad, Álvaro, y haré que el infierno se convierta en tu única salida a la locura. ¿Ha quedado claro?

-Eres un monstruo.

-Recuerda a mi último sujeto. La elegí personalmente porque había intentado matar a alguien cercano a mí, a Charlie. Lo que viste fue solo una pequeña parte de todo el conjunto. Aunque ahora está felizmente comprometida con su dominante, después de un duro entrenamiento que reescribió su comportamiento. Ahora te toca a ti demostrarme tu instinto de autopreservación.

-¿Cómo puedes hablar así?

-Múltiple personalidad, deberías probarlo alguna vez. Yo tengo cinco de ellas y la que tienes delante no es la más sádica de todas. No me tientes a sacarla.

Álvaro Gramática se estremeció aterrorizado. Nunca antes había temido por su vida. Malik desclavó el cuchillo del suelo y Violet también le miró con miedo al levantarse.

El Gran Maestro limpió la sangre con la bata descartada en su camino hacia la puerta.

-Doctor Gramática, señorita da Costa, creo que su trabajo aquí ha terminado. Berg os acompañará en todo momento. Dentro de media hora yo iré a por el Sudario en persona. Ya sabe lo que haré si se niega a entregármelo o se resiste a mis condiciones. Buenas noches.

Los dos huyeron seguidos por Berg.

-Malik...

-No mentía con lo de múltiple personalidad. Aunque puede que sí con lo de la más sádica. Liam nunca dejará de sorprenderme.

-¿Qué hacemos ahora?

-Vosotros a Monteriggioni en el R8, tiene el depósito lleno. Yo iré a buscar el Sudario y luego os seguiré en mi Confederate. A buen ritmo llegaremos a la villa al amanecer.

-¿Y entonces qué?

-Cogeremos lo que necesitamos y directos a Masyaf, Asami nos ha enviado su avión.

-¿Masyaf? ¿Qué haremos allí?

-Hablar con alguien. Bill, de verdad que me gustaría responderte, pero las acciones valen más que las palabras. Vamos, sigo sin fiarme de Gramática.

Le siguieron por los pasillos hacia las puertas principal. Nadie les dijo nada, en su lugar miraron con temor a Malik.

Bill cogió las llaves del coche de la rueda trasera izquierda. Malik se acercó a su moto, después de recibir el Sudario de una empleada.

-Iré justo detrás-alzó la mano para detener a Rebecca-. No, Becs, no vamos a hablar. Necesitáis tiempo para asimilarlo todo. En Monteriggioni os explicaré lo que he hecho este último año. Os encantará.

Malik se puso el casco y subió a la moto. El resto entró en el coche con Bill conduciendo y Shaun a su lado.

No hablaron durante la noche, salvo en las paradas ocasionales para que Malik se tomara un café y todos pudieran ir al baño. En el coche, Shaun y Bill se turnaron para conducir y dormir, ninguno de los confiaba demasiado en Rebecca con la potencia del coche semideportivo.

Llegaron a Monteriggioni justo cuando el amanecer rallaba el horizonte.

Malik sacudió el pelo para deshacer el alisado que le provocaba el casco. Los rizos rozaron su frente. Él los apartó con un gesto molesto.

-Tengo que cortármelos pronto...

-No lo hagas, te quedan bien.

Miró brevemente a Shaun y no dijo nada más sobre su pelo.

-¿A dónde vamos?

-Al Santuario. Pero me apetece desayunar antes de dormir un rato. Llevo casi setenta y dos horas despierto...

Se frotó los ojos y ahogó un bostezo. Rebecca se apiadó de él.

-Quizás haya un lugar por aquí...

-No hace falta, en el maletero tengo lo que hace falta. Llevo bastante planeando esto.

Entre Bill y él cogieron unos sacos de dormir y una bolsa con útiles de aseo para todos. A Rebecca le costó bajar al Santuario. Shaun observó la pared con los símbolos de Ezio. Bill extendió los sacos de dormir frente a la estatua de Altaïr con ayuda de Elijah mientras Malik iba a las cloacas a afeitarse.

Un rato después, cuando se limpiaba la espuma restante, sintió unos brazos a su alrededor.

-Lo siento. Conozco nuestro trato, pero necesito esto.

Le acarició las manos con la mirada baja. No dijo nada durante un tiempo. Poco a poco se giró y le abrazó con fuerza.

-Esta noche van a pasar muchas cosas, Shaun, pero recuerda que te amaré toda mi vida.

-No es justo. No estoy preparado para lo que sea que pase.

-Yo tampoco. Estoy aterrorizado. Te perderé y no quiero volver a pasar por eso.

-Pero si lo soporto...

-Me casaré contigo lo antes posible. En cuanto lleguemos a Florencia, si quieres. Mi nacionalidad italiana me lo permite.

-Bien.

Volvieron al silencio. Malik besó la sien de Shaun antes de separarse. Regresaron al Santuario a tiempo de ver a Bill entrar con unas bolsas de comida del supermercado.

-¿Qué necesitas coger de aquí?

-Un Fragmento dejado aquí por orden de Lugos, el Ankh. Capaz de reproducir imágenes grabadas y si mi teoría es correcta, de hacer visible a los muertos con un porcentaje superior al quince por ciento. En Masyaf hay alguien con quien debemos hablar, pero antes tengo que pasar por la prueba de este Santuario.

-¿Y qué hay de lo de la múltiple personalidad?

-Oh, eso. Tengo hasta cinco personalidades dentro de mi cabeza y puedo cambiar de una a otra con facilidad. Les he puesto nombre para no confundirme. Primero está Liam, un sádico absoluto que disfruta con el dolor de otros. Lo utilizo contra Abstergo. Después está Sam, el agradable soldado de la OTAN que se preocupa por todos. Luego tenemos a Jack, el despiadado líder de la mafia de Londres conocida como la Rosa de Oro. Y por último a Malik, el práctico Gran Maestro Asesino que lo daría todo por la Hermandad.

-Falta una.

Suspiró y bajó el bollo relleno de chocolate.

-Esa última es mi auténtica personalidad, el genio. Le visteis en la cripta de Nara y volveréis a verle esta noche. No os diré cómo me llamo todavía, necesito reunir más valor. Si no os molesta, me iré a dormir un rato. Esta noche será muy larga.

Se metió en uno de los sacos. Se quedó dormido apenas unos minutos después. Bill observó las estatuas que vigilaban el Santuario. La primera a la derecha era Qulan Gal, el Asesino de Mongolia que disparó al caballo de Gengis Kan. A su lado estaba la de Darío, el Asesino persa que utilizó la hoja oculta para matar a Jerjes. Junto a esta estaba la de Wei Yu, el Asesino chino que mató al Primer Emperador de China. En el centro estaba la de Altaïr, eternamente vigilante. Después la de Amunet, al Asesina egipcia que acabó con Cleopatra. La quinta era de Iltani, la Asesina babilónica que envenenó a Alejandro Magno. Y la última era de Leonio, el Asesino romano que terminó con la tiranía de Calígula.

La historia de la Hermandad en siete estatuas. Pasaron el día en silencio, solo interrumpido por Shaun explicándole a Elijah las vidas de quienes estaban representados.

Malik despertó a mitad de la tarde repentinamente. Su mano derecha pareció buscar algo y murmuró unas palabras que solo él comprendía. Se protó los ojos.

-¿Qué hora es?

-Las seis.

-Bien... Hoy es doce de marzo, así que la salida de la luna será dentro de dieciséis minutos... Mañana a las 15:53 será luna llena y faltan... Veintiuna horas y treinta y siete minutos, lo que hace 1297 minutos. Si contamos eso como segundos y lo transformamos en minutos... Solo tendré veintidós minutos para pasar la prueba. Entonces todo empezará a las 23:38 para poder hablar con el guardián a medianoche.

Suspiró y les miró. Todos le observaban sorprendidos.

-¿De dónde has sacado todo eso?

-Sueños, aunque más bien me parecen pesadillas. Los fantasmas de mi pasado me hablan. Y el efecto sangrado es más fuerte en lugares que conozco.

-¿Efecto sangrado? ¿Has estado en el Animus?

-Acumulo unas mil horas dentro del Animus.

-¿Mil? ¡Malik! El límite son setecientas.

-Créeme, no es algo que pueda desconectar. ¿Por qué crees que duermo veinte minutos cada cuatro horas? Porque es el único método en el que puedo mantener los procesos cognitivos apropiados con una mínima cantidad de sueño. Hace seis años estuve retenido por Abstergo. Me implantaron un Animus en el cerebro que se activa durante las horas de sueño. Prácticamente he vivido todas las vidas de mis antepasados, por eso prefiero a la antigua Hermandad. Mis habilidades y conocimientos son los suyos. Todo lo que sé sobre los Fragmentos del Edén es por Júpiter.

-Has... eso debería ser imposible. El único intento de retroceder tanto volvió loco a Clay.

-Soy diferente. Clay no estaba totalmente sincronizado con su antepasado. Yo sí. Al fin y al cabo el setenta y dos por ciento de mi ADN tiene la Tercera Hélice.

-¿Setenta y dos? No...

Shaun por fin unió todos los puntos. Se puso furioso. Luego entendió todas las palabras de Malik... no, de Desmond. Se levantó y salió del Santuario. No quería decir algo de lo que se arrepentiría después.

Rebecca lo descubrió poco después.

-Des...

Él la miró. Se quitó el maquillaje que alargaba su cicatriz hacia la nariz. Bill no lo dudó cuando le abrazó.

-Creí que te había perdido, hijo...

-Siento no haberte llamado en cuanto regresé. Lo pensé por un momento, pero no pude. Alguien me dio una segunda oportunidad y tenía que moverme en secreto. Abstergo habría experimentado conmigo de nuevo.

-¿Cómo...?

-Ni siquiera yo lo sé. Recuerdo una voz... y me desperté en la morgue un par de días después. Entonces decidí convertirme en un auténtico Asesino entrando en contacto con uno de los Maestros, pero me encontré con mi padre. Creé de la nada una nueva identidad, Malik Jundiln-miró a su padre-. Deberías haber notado alto. Jundiln es "soldado" en árabe.

-Del mismo modo que Miles en latín. ¿Cómo pude estar tan ciego?

-Abuelo, nadie esperaría que los muertos volvieran a la vida.

Bill se volvió hacia Elijah.

-¿Tú lo sabías?

-Él sabía que yo lo descubriría en cuanto nos conociéramos, así que ni siquiera intentó ocultarse. ¿Puedo hacer una cosa que llevo muriéndome por hace un año?

Desmond rió divertido.

-Claro, hijo.

Elijah se sentó recostado en él.

-Te he echado de menos, papá.

-Y yo a ti.

-¿Cómo te ha ido en Egipto?

-No he encontrado lo que buscaba. Tendré que volver.

-¿Y qué buscas? No has querido decírmelo.

-La tumba de Bayek. Es algo personal.

-¿Qué tipo de personal?

-Tengo que devolver algo. Me ha costado mucho encontrar la insignia. Mira.

Sacó una placa de oro del bolsillo del pantalón. En una cara había un Ojo de Horus resaltado.

-¿Oro puro?

-Era la insignia de los Medjay, los protectores de Egipto. Pero esta placa identificó a Bayek como el protector de Cleopatra. Él se la dio a Aya cuando crearon a los Ocultos y ella lo lanzó al Mediterráneo. Para ellos llegó a significar la traición de la última faraona.

-¿Por qué tienes que llevarlo allí?

-Antes os lo dije. Los fantasmas de mi pasado. Era totalmente literal. A veces veo a Altaïr, Connor, Edward, Bayek, Evie, Jacob, Arno, Marcello, Sef... Ahora mismo estoy viendo las payasadas de Ezio frente a la estatua de Darío.

Rebecca se estremeció. Nunca le habían gustado las historias de fantasmas.

-¿Está aquí?

-Sí y no. Es un tema complicado. Digamos que existen dos realidades en un mismo espacio que no llegan a mezclarse. Imagina una canica en un vaso de agua. Esta realidad, en la que estamos nosotros, es la canica. El agua sería ese lugar comúnmente llamado Más Allá. A veces la línea que las separa puede ser cruzada por los entes que llamamos fantasmas. Algunos pueden interactuar con esta, pero por lo general no son más que observadores.

-Si los fantasmas existen... ¿los médiums también?

-Los auténticos médiums son quienes han estado cerca de la muerte. Mientras más cerca, más nítida es la visión. Por eso yo tengo que soportar al estúpido de mi antepasado que no puede dejar de estarse quieto.

Lanzó una mirada fulminante en la dirección de la estatua de Wei Yu. Por supuesto, los otros no pudieron ver nada.

-¿Puedes hablar con ellos?

-De momento no. Espero cambiar eso con el Ankh. Según mi teoría vosotros también podréis verlos en ciertos lugares. La Biblioteca de Altaïr es uno de esos lugares.

-Así que por eso quieres volver...

-En principio. También quiero presentar mis respetos al Primer Gran Mentor y recuperar el Fruto. Te dije que es peligroso dejarlo allí. Abstergo está a punto de encontrar una forma de obtenerlo.

-Bien, te haré caso.

-¿Qué hay de Shaun? Él...

-Rebecca, no quiero hablar de eso. Todo ha sucedido justo como imaginé. Me odia y eso es lo último que voy a decir.

-No deberías dejarlo así. Quizás si hablarais...

-Becs. No hay nada que hablar.

Pero ella no estaba de acuerdo. Una relación como la suya no debería terminar de ese modo. Parecía que Bill pensaba lo mismo. Elijah se conformó con lanzar una mirada a su padre por encima del hombro.

– O –

A las 23:37 todos estaban nerviosos en el Santuario. Shaun no había regresado después de la revelación de que Malik era en realidad Desmond. Él había decidido no pensar en ello, pero no se lo podía quitar de los pensamientos. Cada beso, cada mirada, cada caricia... Ya que no volvería a sentirlos, su memoria le hacía revivirlos una y otra vez.

La forma en la que las gafas caían sobre la nariz cuando estaba concentrado en su trabajo, su voz somnolienta en las noches en la que ninguno podía dormir, la forma en la que sus ojos se iluminaban cada vez que se veían... Todo sería guardado en un rincón de su mente para cuando se sintiera débil.

Hizo bien en terminar con él cuando lo hizo...

De repente, su visión se puso blanca y miles de chispas dolorosas estallaron en su cerebro.

-¡Desmond!

Estaba en un laberinto. Los altos setos parecían moverse sin parar. Miró hacia atrás una sola vez y empezó a correr a toda velocidad. En la primera bifurcación giró a la izquierda. Se detuvo cuando llegó a un cruce. Miró los tres caminos frente a él y siguió hacia el frente. Frente a él había un barranco. Sin dudarlo saltó. Mientras caía imágenes pasaban a su lado. Sus recuerdos. Estaba siendo examinado. Si no era digno de poseer el Ankh, moriría allí. Y no le importaría. Ya le habían arrancado el corazón, Shaun lo había hecho.

Llegó al fondo del barranco sin un rasguño. Alzó la mirada para encontrar unas palabras escritas en un muro de piedra. "En la Primera Oculta se halla lo que buscas".

Abrió los ojos. Lo primero que vio fue a Shaun recortado en el techo del Santuario.

-¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?

Le apartó y se sentó haciendo una mueca. El dolor de cabeza era comparable a una resaca de las grandes.

-Estoy bien-miró a Elijah-. Eli, busca tras el pedestal de Amunet, por favor. No puedo creer que se me olvidara que ella fue Aya...

Elijah asintió y fue tras esa estatua.

-Aquí hay un grabado... ¿Tenemos papel y carbón?

-En el coche, voy a buscarlo.

Se levantó despacio. Bill le llamó la atención.

-Por cierto, Desmond, feliz cumpleaños.

-Gracias, papá.

Caminó hacia arriba sin molestarse en mirar a nadie más. Abrió el maletero del coche y buscó su block de dibujo y una caja de pinturas.

-Desmond.

-Creo recordar que teníamos un trato, Shaun-le observó a la débil luz de las farolas-. Estudié psicología, la primera reacción es siempre la real. Y tu primera reacción fue huir. Considero que ese es el final definitivo de lo que sea que tuviéramos.

Sus emociones se habían endurecido. No conocía otro modo de seguir con eso.

Lo siguiente que sintió fue un puñetazo directo a la mandíbula.

-Genial, ahora tendré que esperar. No quiero que salgas con un moretón en la cara en las fotos.

La ira incendió sus venas.

-¡¿Qué demonios, Hastings?!

Él solo le lanzó un simple anillo de platino.

-Eres un completo imbécil si crees que voy a odiarte por seguir con vida. Si me alejé es porque no quería decir algo equivocado. Me he pasado toda la tarde pensando. Conmigo siempre fuiste Desmond, ¿verdad?

La ira se apagó mientras observaba el anillo. Asintió abatido a la pregunta.

-Contigo podía ser yo mismo. Aquella primera noche... me dolió que me llamaras Malik aun cuando te dije que me llamaras Desmond. Pero no pude apartarme cuando debí.

-Bien, cambio de idea. Mañana iremos a Florencia, comprarás maquillaje, te cubrirás el moretón y nos casaremos de inmediato. Sin excusas. No voy a dejar que te vuelvas a alejar.

Por fin Desmond consiguió sonreír.

-Nunca podré contra ti, malkaa, mi rey.

Se guardó el anillo en el bolsillo que el mono tenía sobre el corazón. Luego besó a Shaun.

-Te quiero, inútil.

-Te amo.

Regresaron al Santuario. Elijah calcó el relieve y se lo pasó a su padre.

-Parece un mapa.

Y lo era. Un mapa de todo el antiguo Egipto.

-Un mapa del tesoro...-los ojos de Desmond brillaron-. Conozco el sitio. Está entre Deir el-Bahari y el Valle de los Reyes, quizás un poco al noroeste. ¿Cómo se me ha podido pasar?-frunció el ceño-. Rebecca, déjame tu móvil, tengo que llamar a Berg.

Marcó un número casi sin mirar.

-Señor.

-Berg, necesito información sobre las personas que ha enviado Rikkin a Egipto.

-Un momento... Aquí, Layla y Deana. Ambas tienen un rango de nivel 3. Sofía Rikkin se fijó en ellas por las mejoras que han hecho al Animus. Han sido enviadas a Egipto para asegurar que las coordenadas de la tumba de Bayek de Siwa son correctas.

-Gracias, Berg. Envíame esas coordenadas. Sigue vigilandoles.

Colgó.

-¿Cuál es el plan?

-Llamaré a Asami para que nos envíe su avión. Seguramente salgamos mañana por la noche desde Florencia. Cuando lleguemos a Egipto, Bill, tú te adelantarás al lugar. Rebecca, te encargo que borres todo nuestro rastro. Shaun, Elijah, vosotros fortaleceréis los lazos con la rama egipcia. Yo iré a buscar a Bill cuando haya podido hablar con mis conocidos. Aquí hay otro punto, en Giza, que podría ser interesante investigar.

Observó el plano más de cerca. Murmuró varias cosas para sí. Sacó su cuaderno de los Fragmentos y buscó algo.

-¿Qué has descubierto?

-Solo quiero asegurarme de una cosa. En Egipto hubo un Fragmento durante un corto periodo de tiempo, precisamente uno de los que no puedo ubicar con exactitud. Si mis cálculos son correctos, la forma del Nilo debe ser la misma que en aquel momento y aquí estará la clave que he buscado-señaló una curva del río, cerca del nacimiento-. Por ejemplo, no sabía que este meandro tenía tanta distancia desde la línea entre el nacimiento y la desembocadura, por lo que mis cálculos estaban mal desde el principio. Si mi presentimiento es correcto, y Virgilio no se equivocó, a poca distancia de aquí hay un lugar donde una vez hubo un Fragmento. Espero encontrar más pistas.

-¿Y qué hay del plan de Masyaf?

-El Ankh está en la tumba de Bayek, o más precisamente en la de Aya o Amunet, como prefiráis llamarla.

-¿Amunet? ¿Esa Amunet?

Rebecca señaló la estatua de la Asesina.

-Por supuesto. Es una de mis teorías favoritas. Y que encontráramos este mapa en la parte de atrás de su estatua solo lo prueba. Marido y mujer se enterraban en la misma tumba, así que si encontramos a Bayek, tendremos a Aya-dobló cuidadosamente el mapa y lo guardó en el cuaderno-. Voy a llamar a Asami, ahora vuelvo.

Salió del Santuario.

-Verás la factura del móvil este mes... Por cierto, ¿habéis hablado, Shaun?

-Algo así.

Shaun observó la salida del Santuario, pensativo. Bill no se atrevió a romper su silencio.

– O –

Bill volvió a llamar al móvil de Shaun. Era la quinta vez en una hora.

-¿Aun nada?

-Nada. Lo tiene apagado. ¿Dónde están?

Elijah era el único que no parecía preocupado. Estaba sentado en un banco mientras dibujaba la portada de la catedral de Florencia, Santa María in Fiore.

-¿No dices nada, Elijah? Es tu padre.

-Y precisamente porque es mi padre confío en él. Nunca saldría del país sin decírnoslo.

-¿Y Shaun?

-Becca, ¿de verdad que no te lo imaginas? Ayer hablaron sobre cierto trato que hicieron hace dos años. Papá me habló de él una noche. Si esperáis cinco minutos lo sabréis.

Solo hicieron falta cuatro. Desmond y Shaun aparecieron casi de la nada con alianzas de matrimonio.

-Debo decir que no me lo esperaba. Nunca dejarás de sorprenderme, hijo.

Desmond sonrió ligeramente.

-Espera y verás. Un día tengo que darte la lista de mis propiedades en el mundo.

-¿En el mundo?

-Cinco años dan para mucho si sabes lo que haces. Y te recuerdo que también soy Jack.

Los ojos oscuros brillaron un solo segundo.

-Bien, tenemos hasta la tarde. ¿Qué hacemos?

-Tengo un pase a los Museos Vaticanos.

-¿En serio? ¿Estamos en Florencia y lo que quieres hacer es meterte en un museo?

-Becs, soy experto en arte. Los museos son lo mío. ¿Te vienes, Eli?

-Ni lo dudes.

Bill no pudo hacer otra cosa que sonreír. Se sentía bien haber recuperado a su hijo.

– O –

Halim Mossen les recibió a las puertas de la enorme casa, casi un pequeño palacio. Esa era la base principal de la Hermandad en Egipto, pero Bill no tenía ni idea de que era propiedad de su hijo hasta que este se lo dijo.

-Maestro Jundiln.

-Buenas tardes, Halim. ¿Cómo está todo por aquí?

-Calmado. Mentor, Asesina Crane, Asesino Hastings, Maestro Miles, les mostraré sus habitaciones. Por aquí, por favor.

Les guió por los pasillos y jardines. Malik, les había pedido que le llamaran así, se perdió tras unas grandes puertas cuando pasaron por ellas. Las habitaciones tenían unas impresionantes vistas a la antigua ciudad de El Cairo.

Volvieron a reunirse en el comedor al aire libre, bajo una pérgola cubierta de enredaderas. Los cojines en el suelo eran incluso más cómodos que un sofá. Malik se unió a ellos vestido con una túnica sobre unos pantalones negros y una camiseta suelta de color café.

-Volvamos a repasar el plan. Becs, Shaun y Eli, vosotros os quedáis aquí. Reforzad las relaciones y borrad nuestros pasos. Bill y yo nos vamos al Valle de los Reyes. Nos vemos en una semana si todo sale como debería.

-¿Qué vas a hacer?

-Ya os he dicho que tengo que entrar en la Gran Pirámide. Y resulta que la única persona que puede ayudarme está en una excavación en Deir el-Bahari. Cuando volvamos, quizás encuentre lo que busco.

-¿Cuándo salimos?

-En una hora. Mi espía me ha informado que van a acabar con ellas.

-Me prepararé.

-Estaré en la azotea hasta entonces.

Se alejó con pasos silenciosos. Solo entonces notaron que no usaba zapatos.

– O –

Bill observó los cuerpos de los mercenarios enviados por Abstergo. Dentro de la cueva, Layla Hassan estaba sumergida en el mundo de Bayek. Acercó una silla al Animus y escuchó la grabación.

Si escuchas esto, tú trabajas para Abstergo y yo estoy muerta. Hazme un favor y asegúrate de que Sofía Rikkin lo oye. Mi sueño era trabajar en el Proyecto Animus. Esperé doce años que no me llevaron a ningún lado. Y creé un Animus que me permitía acceder a cualquier recuerdo, aunque no fuera de mis ancestros. Incluso presencié el nacimiento de los Asesinos. Encontré artefactos y tumbas que parecían ser solo productos de leyendas. Con mi muerte, perderéis todo ese conocimiento. Entiendo que consideraseis que tenía que morir. ¿Pero había razón para matar a mi amiga? ¿Por qué...?

Oh, habibi... Tendría que haberte escuchado.

Repitió la última parte varias veces. Notó que las constantes vitales salían del letargo.

-¿Serán esas tus últimas palabras?

Layla se levantó a toda velocidad, quitándose los conectores.

-¿Quién coño eres?

Le apuntó con la hoja oculta de Darío. Bill la reconoció al instante.

-¿Te suena "William Miles" de algo?

-¿El Asesino?

Le mostró su propia hoja oculta, Malik se la había reparado por fin. Llevaba casi tres años sin usarla.

-Sabes quién soy-ambos retiraron las armas-. Nosotros, los Asesinos, te vigilamos-Layla se sentó en el Animus con la mirada baja-. Es... poco habitual que un trabajador de Abstergo se interese por las revoluciones.

Eso pareció hacer el truco. Layla le quitó la grabadora y se levantó molesta.

-Tienes razón.

Bill también se levantó de la silla cuando ella se acercó al ordenador.

-Conocemos tu trabajo con el Animus. Sorprende lo que Deana y tú tramábais.

-Dee...

-Te engañaron, ¿no? Sofía Rikkin te prometió muchas cosas...

-¡Basta! No hablábamos de ella.

-Claro. Podremos hablar de muchas cosas de camino a Alejandría.

-No me iré a ningún lado contigo.

Bill se permitió una sonrisa.

-Vale, veamos tus opciones. Puedes seguirme o quedarte y hacer el baile de la muerte una y otra vez, hasta que te equivoques. Con un error les bastará. No puedes volver a tu vida, Layla.

-No lo pretendía.

-Pero podrás participar en el Proyecto Animus... en nuestra versión. Con nosotros siempre podrás hacer las cosas a tu modo.

Hubo una pausa tensa.

-Vale. De acuerdo-Bill extendió una mano-. Pero no estoy en tu bando.

Se encogió de hombros indiferente.

-Me vale.

Bill se giró hacia el Animus. Estudió las modificaciones con atención.

-¿Qué pasa aquí? Respeta el espacio personal.

-Qué buenas modificaciones. Lo que has hecho con la unidad de diálisis... Te presentaré a Rebecca. Creo que vais a hacer muy buenas migas. Y luego nos haréis migas al resto.

Solo de pensarlo le entraban escalofríos. Con suerte molestarían a Malik lo suficiente como para que tomaras cartas en el asunto.

-Vale. Cierto.

Caminó hacia la otra cueva, donde estaba el sarcófago de Bayek. Escuchó los pasos de Layla detrás.

-Bayek. Llevábamos tanto tiempo buscándolo... Y lo encuentras tú.

-Técnicamente, lo encontró Abstergo.

-Sí, pero tú lo viviste. Estoy deseando oír todo lo que tienes que contar.

Salió fuera de la cueva, inquieto. Ahora entendía cómo se había sentido el Equipo Delta en Sevilla todo un año. El coche le llamó la atención. Habían hecho un buen trabajo en destruir el motor.

-Se tienen que haber quedado bien a gusto, ¿no?

-Es alquilado. Ruby Thuesday está en casa, en Filadelfia.

-¿Has puesto a tu vehículo Ruby Thuesday?

-¿Por qué no?

Mientras volvían dentro, Layla hizo la pregunta que esperaba.

-Bien, ¿a qué estamos esperando?

-Al helicóptero de extracción. Llegará en una hora. Vuelve al Animus si quieres. Sé que sus encantos son irresistibles.

-Puede que tenga algo pendiente dentro.

Se detuvo a examinar uno de los cuerpos de los que habían intentado matar a Layla.

-¿Equipo Sigma? Vaya, vaya. Estarán convencidos de que eres una Asesina. ¿Pero arcos?

-¿No te ha dicho nadie que eres un imbécil?

-Mi hijo, sin ir más lejos.

-Creo que nos habríamos llevado bien. Siento que esté muerto.

Bill tuvo que contenerse de sonreír.

-Gajes del oficio.

Por fin, Layla regresó al Animus. Bill se sentó en la puerta de la cueva a esperar. Más le valía a Malik saber cómo pilotar el helicóptero, no estaba dispuesto a volver a esperar.

Layla volvió a salir del Animus y le buscó.

-¿Aun nada?

-Tiene que estar al caer.

En ese momento escucharon el helicóptero. Bill fue a recibir a Malik a la entrada de la caverna. Se saludaron con una inclinación de la cabeza y la mano izquierda en el pecho.

-¿Todo bien aquí?

-Podría decirse que sí. ¿Has hecho lo que debías?

-¿De verdad dudas de mí, Bill?

El Mentor sacudió la cabeza.

-Layla, él es Malik. Malik, Layla.

-Un placer conocerte. Estoy deseando escuchar sobre esas modificaciones del Animus. Pero si me disculpas un momento, tengo algo más importante que hacer aquí.

Pasó frente a ellos en dirección a la cámara funeraria. Layla notó los dos cuchillos en horizontal en la parte baja de la espalda bajo la chaqueta.

-¿No te burlaste del Equipo Sigma por usar arcos?

-Malik está en su propia liga.

Siguió al Gran Maestro con curiosidad. Le encontró observando la momia de Bayek. Murmuró algo y dejó la placa de oro sobre su pecho. Luego caminó hacia el agujero en el que había caído el sarcófago de Aya.

-¿Esto tiene salida?

-Hay que utilizar unos pasadizos.

-Mejor usaré el método rápido.

Saltó sin miedo y examinó el sarcófago caído. Encontró lo que buscaba justo donde debía haber estado Aya. Guardó en Ankh en un bolsillo interior de la chaqueta. Luego trepó hacia donde estaban ellos.

-¿Ya?

-Sí, podemos recoger e irnos. ¿Quieres encargarte tú del Animus? Si fuera yo, no dejaría que nadie se acercara.

-Sí, gracias.

Ella empezó a apagar el sistema del Animus. Entre Bill y Malik fueron cargando las cajas que serían útiles en el helicóptero. Por último el Animus.

-Bien, todos arriba. Yo piloto.

-Eres el único con licencia, Malik.

-¿Aunque acabe de sacármela esta mañana?

Layla se abrochó más fuerte los cinturones. Bill rió al ponerse los cascos.

-Estamos listos aquí atrás. ¿Cuál es el plan de vuelo?

Mientras hacía unas últimas comprobaciones, Malik respondió.

-Primero a Deir el-Bahari, Zayed se viene con nosotros. Después usaremos el avión para llegar a Alejandría. Mi equipo nos espera allí. Zayed y yo regresaremos a El Cairo para entrar en la Gran Pirámide. En cuanto lleguen Galina y Élise, nos vamos directos a Masyaf.

-Bien. Oh, por cierto, ha habido una desviación en tu plan. Layla es una aliada.

-Entraba dentro de los cálculos. Me nombraste Gran Maestro para que te recordara que nuestro objetivo es la libertad del mundo, no destruir a Abstergo. Su decisión ha sido completamente libre.

-Sabía que eso me sería útil algún día.

-¿Quién es tu equipo?

-Bill seguro que te ha hablado de Rebecca, no hay una sola conversación sobre el Animus en la que no salga. Ella es parte del equipo. También está mi marido, mi hijo y una gran amiga.

-¿Marido?

-Casados hace cuatro días. Bill, siguiendo con el tema de mi equipo, quiero a Layla en él.

-¿Tú qué dices, Layla?

-No me importaría.

-Bienvenida al Equipo Delta.

-Layla, una última cosa antes de que entres en su equipo. Él es quien me llamó imbécil.

Ella parpadeó.

-¿Él es... tu hijo?

-Soy el ejemplo de que los Asesinos pueden ocultarse a plena vista. Llevo cinco años escondido tras cuatro máscaras diferentes. Nadie más que mi hijo lo sabía hasta hace cinco días.

-Cuatro máscaras...

-Tú conoces a una de ellas. Soy Desmond Miles, pero también Liam McKenzie.

Layla no sabía qué decir.

Malik aterrizó el helicóptero a bastante distancia de los turistas. Bill bajó y ayudó a un hombre a subir su maleta.

-Bienvenido, Zayed.

-Debo decir que no me sorprende que sepas pilotar. ¿Hay algo que no sepas hacer?

-No sé bailar.

Con la risa de Zayed, un egiptólogo que ayudó a Malik durante el año, volvieron al aire.

– O –

Zayed no podía creer lo que veían sus ojos. Nadie había visto antes esa enorme cueva bajo la Gran Pirámide de Giza. Malik le explicó que las paredes estaban hechas de un material demasiado denso como para ver dentro con la tecnología actual. Pero lo que realmente le impresionó fue el monolito de la misma piedra que se activó como un reproductor cuando Malik lo tocó.

Retransmisión. Segmento 3. Adquiriendo contemporaneidad.

Han pasado 95 días desde la Gran Catástrofe. El mensajero habla.

¿Sabes por qué me pongo en contacto contigo? Tu llegada ya estaba escrita. En esta misma cámara, en este momento en particular. Los muros nos lo contaron, cuando existíamos. Míralos bien. Son fascinantes, ¿verdad?

[INAUDIBLE]

Estos muros narran una tragedia, una historia que grabamos en nuestras estructuras y artefactos. No la pudimos alterar. Un misterio nos desafiaba a plena vista.

Lo intentamos. Eruditos y científicos. Poetas y físicos. Mentes brillantes. Corazones rebeldes. Todos se esforzaron en lograr un cambio.

Fracasaron... Fracasamos.

Ninguno cambió lo que descubrimos, las historias escritas en los muros de estas salas. ¿Quién las grabó? Nunca lo supimos. Pero sabemos que hablan del futuro que es, del que fue y del que aun está por llegar.

Las [INAUDIBLE].

No logramos modificar una línea, ni siquiera añadir un simple punto. Estaba claro. Nuestro destino era ser mensajeros. ¿Pero de quién?

De ti.

Eliminamos nuestra capacidad de leer las historias de tu plantilla original. "Una puerta es un rompecabezas. Debemos hallar la solución". Esas fueron las palabras de Bruto cuando visitó la cámara bajo el Coliseo, hace más de dos mil años.

La dibujó, la bosquejó con tanta precisión como pudo. Pero no podía ver. Tú tampoco puedes ver. Puedes leer la hora. Puedes interpretar relojes de arena y calendarios. Pero no entiendes qué hay más allá de la superficie. Ahora mismo, la verdadera comprensión del tiempo te es ajena. Así que hoy, se levanta el telón y la [INAUDIBLE] se muestra, trágica y al completo.

Tal vez jamás leas esos muros. Los eventos se desarrollan tal cual están escritos, pero algo debe cambiar. No comprendes lo que hay en juego.

El lector no tiene poder. Solo es un observador. Pero el autor... el autor inventa el futuro. El autor es el dueño del futuro. Un futuro donde se evitan [INAUDIBLE]. Donde un ser querido puede revivir con solo el borrador de un nuevo capítulo. Un futuro en el que la humanidad llegue más lejos.

Un futuro en el que, es posible, que todos podamos coexistir.

-¿Qué es esto?

-Para ti, nada.

Malik sacó una especie de manzana de oro y su mente se puso en blanco.