CAPITULO 11: FUEGO EN MARTE, SECRETO EN URANO.
En este momento de la historia el Padre de Rei se entera de la verdad sobre los sentimientos de su hija y los temperamentos violentos de ambos estallan con graves consecuencias…Por otro lado, Endymion en Urano extraña a su princesa de fuego y escucha las penas de su amigo el príncipe de Urano que oculta un terrible secreto…
PERSONAJES:
Rei Hino: Princesa de Marte.
Darien Chiba: nombre falso del príncipe Endymion de la Tierra.
Minako Aino: Princesa de Venus, hermana de Rei.
Keitaro Hino: Rey de Marte, padre de Rei.
Akane Aino: Reina de Venus, Madre de Rei.
Hotaru Tomoe: Princesa de Saturno, adoptada por la familia real de Marte.
Artemis: Sumo sacerdote de la Tierra.
Haruka Tenou: Príncipe de Urano.
Deimos: Una de las dos gemelas cuervo protectoras de Rei que viaja con Endymion por mandato de su señora.
Rei estuvo observando la ceremonia de despedida, las exhibiciones de pirotecnia y las danzas típicas marcianas en la explanada principal del palacio, a su lado el embajador Artemis, su Padre, Madre y hermanas contemplaban todo con admiración, pero de vez en cuando sus ojos se cruzaban con la mirada azul de Darien, y entonces se encendía de rubor recordando el beso en el agua, sintiendo que la mirada del joven terrícola la calcinaba más que el fuego al que estaba tan acostumbrada, ¡Cómo podía alguien enamorarse así en tan poco tiempo! Pensaba ella.
Endymion por su parte bendecía de corazón a su hermano por haberle sugerido la idea de este viaje de incógnito que le había valido el sueño de toda su vida, encontrar el amor, el amor verdadero de una mujer como esta que lo amaba por ser él, un simple plebeyo, un escolta sin fortuna, que amaba al hombre y no al nombre que llevaba, ¡Cómo la amaba! Y pensar que antes se burlaba de Haruka y de Andreí por sus romanticismos y ahora estaba a dos pasos de volverse loco por esta criatura maravillosa y temperamental, ella tenía que ser su esposa, la mujer que compartiera con su amor el amor a su planeta, la reina de la Tierra y aún más importante, la reina de su corazón.
Por la noche ninguno de los dos pudo dormir, él no creía la inmensa felicidad que se le venía encima, y ella, ignorante de todo y creyendo amar a un simple escolta, temía, no la reacción de su padre, sino la lejanía del ser amado, ella que hasta ese momento nunca había llorado, derramó unas lágrimas esa noche en su lecho, tenía miedo de perderlo, de que algo o alguien torciera el destino maravilloso de si visión, porque en esos momentos supo que ella ya no podría vivir y respirar sin Darien a su lado.
Muy temprano en la mañana, Phobos y Deimos en su forma animal entraron por la ventana de su habitación, aún no salía el sol cuando una chica con ropas sencillas de Marte (kimono cruzado, pantalón y botas) saltaba las tapias del palacio seguida de dos cuervos rumbo al jardín Hino, al centro de Kyoto tras la cortina aún morada de la noche de Marte.
Las calles de la ciudad ya mostraban indicios de vida, algunos deportistas consumados empezaban sus ejercicios en el jardín, ella llegó al lugar señalado y se sentó esperando, su corazón latía desacompasadamente, sus antes bellos ojos mostraban las inequívocas señales del insomnio y el llanto, haciendo su brillo amatista más profundo aún que antes, siente que alguien se acerca y se levanta, los dos cuervos graznan en la copa de un árbol.
-¡Darien!.-
-¡Rei!.- las voces son casi un suspiro, ella corre a sus brazos que la estrechan como si no la hubiesen visto en años, la sujeta del talle y la levanta en vilo, gira un momento y luego la baja, el sol marciano llena de destellos rojizos el ambiente, y las dos siluetas lejanas se funden de nuevo en un beso.
-Creí que no vendrías…¡Tuve tanto miedo! ¡Miedo por ti! ¿Estás bien? ¿No te hirieron ayer?.- dice ella palpando con fruición el pecho del chico en busca de algún daño, él sonríe dejando a las lindas manos ir y venir, las sujeta con fuerza y las besa.
-Nada me ocurrió, fue solo un golpe…-miente él, en verdad el guerrero tigre casi lo muele de las costillas, pero un buen vendaje que una de las chicas cuervo colocó y su deseo de no parecer débil ante ella lo estaban sosteniendo en la mentira.
-Lamento lo de ayer, ¿Qué estarás pensando de mí y de mi guardia?.-
-Primero, que tienes una guardia leal y maravillosa dispuesta a calcinar el universo a uno solo de tus deseos, literalmente hablando.- dice él.-Y segundo, que todos los hombres de tu guardia están enamorados de ti.-
-¡Enamorados!.- incrédula abre ella más los ojos.-¡Porfavor! Los conozco a todos de toda la vida, Ursus y Aoi están casados, y los otros chicos tienen novias o al menos eso oí, no pueden estar enamorados de mí.-
-Pero lo están, casi todos de una forma platónica, pero esa adhesión tan ciega a tu persona no es obra solo de lealtad pura sino de amor, platónico o real, que ese capitán tuyo no me convence del todo de que sea tan platónico, pero tienes ocho enamorados seguros en ese guardia.-
-No quiero hablar de eso, es necesario que me digas qué haremos, no me gusta tu plan para arreglar lo nuestro deberíamos decirle a todos y que pase lo que deba pasar.-
-Ya verás que todo sale bien, hablaré con el príncipe y él comprenderá, y regresaré por ti, ya sabrás rápidamente que él retirará su palabra de matrimonio y entonces vendré y juntos nos enfrentaremos a todo lo que tu quieras.- dice él abrazando a la chica.
-No quiero perderte Darien, te amo, sé que eres el indicado para mí, lo sé.-
-Te amo igual…tengo algo para ti, es una rosa, una flor que crece en mi planeta, se parece a ti, roja, bella, difícil….- ella la toma y la observa, unos hilitos de sangre en las lindas manos, no ha notado las espinas de la flor, tan ensimismada está en su despedida
-Es hermosa…¿Cómo hiciste para que resistiera la gravedad de este lugar?.-
-Es un secreto…quiero que conserves esta flor como signo de lo que te he dicho es verdadero.- dice tomando también él la flor.
-No necesito de flores Darien, sé que eres el destinado para mi…-
-Ahora necesito algo tuyo, algo que me ayuda a sentirte cerca cuando no estés allí.-dijo él.-Y sé exactamente lo que deseo.- y tomando con delicadeza la cara de Rei, sujetó el pequeño pendiente de rubíes con forma de estrella de cinco picos, el símbolo máximo del equilibrio de poder del fuego.-Me basta con esto, lo llevaré siempre prendido en mi pecho, junto a mi corazón, para que cada latido alimente este amor…En verdad no sabes lo que tu amor significa para mí Rei, se que no te merezco…-
-No vuelvas a decir eso jamás…te amo por ser tú, porque jamás he sentido esto por nadie más, porque sé…estoy segura, que el destino nos eligió para estar juntos.-se abrazaron un momento en que los latidos acelerados de su corazón se emparejaron uno con otro, luego él levantó la cara de su princesa, y la besó tiernamente.
-Señor…señora…es hora de retirarse, es justo el tiempo para abordar le nave, lo dejarán si no se apresura.- dice tímidamente una de las chicas cuervo mientras la otra vigila el solitario camino que conduce a la banca del jardín. Se separan los dos, hay lágrimas en los ojos de ella, él las seca cuidadosamente.
-Te amo…recuerda eso…-se sujetan la mano, al fin él se aleja, poco a poco sus dedos se separan.
-Y yo te amo, Darien Chiba de la Tierra.- una crispación de los nervios del joven, ¡Cómo desearía escucharla decir que lo ama con su nombre verdadero! Pero todo llegará a su tiempo. Rei había decidido que una de las chicas cuervo acompañara a Darien a la Tierra, Deimos había obedecido a su señora mientras que su gemela Phobos se quedaba con Rei, los vio alejarse y suspiró.
-Mi señora, debemos volver, su Padre la querrá ver en la plataforma para despedir al embajador.- casi jalando llevó la guerrera cuervo a Rei al palacio, ella misma se encargó de vestirla y Rei, como una autómata, se dejó vestir y preparar, estuvo lista en la nave real para acompañar al embajador a Rada, la misma nave terrícola que los había llevado, ahora los alejaba, mirando a los guardias Rei reconoció a Darien entre la fila, le dirigió una mirada de despedida que el joven correspondió, no vio por ningún lado a Deimos, pero ella sabía que la joven cuervo era discreta.
Al ver alejarse la nave sintió un agudo dolor en su corazón, era increíble que en solo dos días se hubiera enamorado así de él, recordó su premonición y se tranquilizó un poco. Su Padre hablaba de los descomunales preparativos que se harían para su fiesta de compromiso en una semana, tenía deseos de gritarle que ella nunca se casaría con ese desconocido príncipe porque amaba a otro, pero recordó lo que Darien le dijo antes de partir, y se tranquilizó.
Al entrar en la nave ya no había más necesidad de fingir, Artemis informó al resto de la comisión diplomática que el príncipe había viajado con ellos todo el tiempo, ante el asombro de todos, Endymion ya vestido con sus ropas reales salió de la cámara principal acompañado de una joven guerrera de Marte que silenciosa le seguía a todos lados, Deimos se había enterado de todo pero obediente al llamado de su señor (Rei le había hecho jurar que lo obedecería como si se tratara de ella misma) permanecía callada, Endymión caminó hacia Artemis, y toda la guardia se arrodilló a su paso.
-A partir de ahora sigo solo, voy en la nave individual hasta Urano, Haruka me espera y ya está avisado, conviene que nadie de la tripulación sea indiscreto al respecto Artemis.-dijo él.
-Jurarán silencio, al menos los de nuestro planeta…-apoyo Artemis dirigiéndose a la joven de Marte.
-Por ella no te preocupes, incluso confío más en ella que en nadie, la llevaré conmigo, y tú entregarás esta carta a mi hermano en cuanto lo veas, y dirás a mi Madre que estaré listo el día fijado para pedir la mano de la princesa de Marte. Y Artemis, gracias por todo.-
-Haría cualquier cosa por el bien de la Tierra señor, y sabe que soy de los más felices por el resultado de esta negociación.- dijo el embajador aceptando la mano que su soberano le ofrecía.-tenga cuidado señor, y saludos al príncipe de Urano.-
La guardia hizo una reverencia para escoltar al príncipe a la nave pequeña que se desprendería en el espacio hacia Urano mientras ellos continuaban hacia su planeta de origen.
Desde el punto y hora en que la nave terrícola despegó la vida y temperamento de Rei dio un giro que tenía sorprendidos y angustiados a cuantos la conocían, la antes vital e inquieta princesa que pasaba el día entrenando, de excursión u ocupada en mil y un actividades del reino con su guardia estaba ensimismada en sus pensamientos, callada, ausente, encerrada en su habitación con Phobos, mirando al cielo y sosteniendo en sus manos la encapsulada flor de la Tierra, su madre y Mina pensaban que todo esto era producto de su tristeza por el inminente matrimonio, y el rey Keitaro, aunque bien lo pensaba, no quería que fuera verdad y tildaba de exageradas a su esposa y su hija, aunque dentro de sí le dolía ver así a su hija, son muchos los sacrificios que debe hacer un soberano por su reino.
Mientras tanto los días pasaban sin llegar a tener noticias de Darien ni de Deimos, los nervios de Rei estaban a dos pasos de estallar, por una parte le preocupaba mucho este silencio, ¿Él estaría bien? ¿Cómo habría tomado el príncipe de la tierra la noticia? Por otro lado la crispaba prestarse a los preparativos que todo el reino organizaba para su supuesto compromiso, y el tiempo pasaba sin resultados. Esa mañana, Rei estaba sentada escribiendo caligrafía con tinta, una de las pocas actividades que aún la relajaban, en el patio de su habitación Hotaru jugaba con su animalito de Júpiter, y Mina pintaba una bella acuarela.
-¿Y bien Rei?. ¿Ya vas a decirme qué te ocurre?.- interroga Mina a su hermana.
-Ya lo sabes…no deseo casarme con ese príncipe.-
-Lo sé, y antes me dijiste que no deseabas eso solo porque soñabas con encontrar el amor verdadero, que hasta entonces no habías encontrado, me juraste que nunca habías amado a alguien…pero de entonces a ahora han cambiado las cosas, sé que parte de tu cambio es porque ahora sí amas…-dice la joven Venusina.
-¿Cómo sabes eso?.-
-Así como tu elemento es el fuego, el mío es el amor, estas cosas son sencillas de leer para mí, no había dicho esto antes porque mi Padre está muy atento y no deseo ser indiscreta…Pero ahora debes decirme, soy tu hermana y te puedo ayudar, a la menos escuchar, sé que sufres, pero no sé el motivo.-anima la joven rubia, Rei la mira, hay tanto dolor en los ojos amatista y tanta comprensión en los ojos azules de su hermanita menor.
-Tienes razón Mina, estoy enamorada de alguien…-confiesa ella lanzándose a los brazos de su hermana que opta por acariciar la cascada ébano de sus cabellos, las dos hermanas están tan absortas en sus confesiones que no escuchan los pasos a sus espaldas.
-¿Y te enamoraste en solo dos días Rei?.- dice Mina.
-Sé que te parecerá extraño pero es verdad, lo amé desde el momento que lo vi, era como si lo conociera y lo amara desde siempre y el mirarlo, el convivir con él era solo la continuación de un destino, algo que yo sabía que tenia que ocurrir y que estaba esperando toda mi vida.-habla la de Marte.
-¿Y no será Yuichirou?.- cuestiona Mina a quien la extraña renuncia del capitán la hacía sospechar.-
-¡Yuichirou! ¡Jamás!...es…un joven escolta de la tierra, se llama Darien Chiba…-
-¡Un escolta! ¿Rei?.-cuestiona la de Venus
-Si Mina, el hombre más maravilloso que he conocido en mi vida, y el amor que he esperado desde siempre, ¡Sé que es el indicado lo sé!.-
-¿Y cómo sabes?.-
-Cuando lo abracé, tuve una visión, me vi a mi misma y a él coronados con las insignias del imperio en el balcón de palacio, la gente gritaba alborotada mientras ambos salíamos a saludarles, dentro de palacio mis Padres, tu, Hotaru y todas las personas que quiero estaban sonriendo y felicitándonos…¡Es el indicado Mina! Sabes que mis visiones nunca se equivocan.-
-Dudo que a mi padre le guste la idea de deshacer el compromiso con la Tierra y menos que acepte a un simple escolta como esposo de su hija.-
-Pero lo hará. Lo tendrá que hacer Mina, porque yo sin él me muero, nada me importa ya si no puedo amarlo, ni la corona, ni la guerra, ni mi deber de princesa ni mi padre.-habla ella.
-Aún recuerdo ese discurso sobre el deber que le diste a Andreí cuando decidió marcharse Rei, ¿Y ahora?.-cuestiona Mina.
-Ahora estoy dispuesta a todo por defender este amor Mina…¡Es tan hermoso amar! Cuando lo sientas me entenderás, eso es seguro.-
-¿Y qué te ha detenido para calcinar medio Marte y fugarte con tu chico terrícola?.- duda Mina.
-Por mi lo hubiera hecho desde que lo conocí…pero Darien dice que hay otros caminos, me pidió paciencia para hablar él mismo con el príncipe Endymion, es su amigo además de su escolta, dice que el príncipe es sabio y bueno y entenderá…-dice esperanzada ella.
-Vaya que estás enamorada para ceder así, en otro momento nada te hubiera detenido.-
-En problema Mina es que el tiempo pasa y no tengo noticias de él, esta angustia me está matando, y el tiempo pasa y este absurdo compromiso sigue adelante…¡Me estoy desesperando Mina! ¡El día menos pensado le gritaré la verdad a mi Padre sin que me importe nada!.- habla con vehemencia ella.
-No será necesario Rei, ya he oído todo.- dice una voz airada s la espalda de las dos princesa que miran aterradas la imponente figura del Keitaro Hino emperador del reino de Marte, sin que ninguna de las dos princesas lo hubiera notado, su Padre estaba allí y evidentemente lo había escuchado todo, Mina lo miraba con ojos que reflejaban el temor a lo que evidentemente escuchó, mientras que Rei se levantó del suelo donde estaba hablando con su hermana y miró con actitud altanera a su Padre, el corazón de Mina latía desacompasadamente entre el miedo y al preocupación por su hermana.
-Me has evitado seguir dudando de lo que debía hacer Padre.- dijo ella con tono bastante tranquilo.
-Necesito escucharlo de ti Rei Hino princesa de Marte, a quien todo un pueblo ha confiado su destino futuro, a quien han entrenado desde niña para ser una buena y sabia gobernante de su planeta, a la que era mi orgullo y mi esperanza, la que juró en el templo del Fénix ante toda su gente velar por el Honor del Sagrado Imperio de Marte, decirle a su hermana que piensa traicionar todos sus principios por un sentimiento fugaz inspirado por un hombre que no es de su condición.- dice airado y con tono amenazador el Rey de Marte.
-Las condiciones, los títulos y ese mal entendido honor que pretendes que sienta no valen cuando el amor llega Padre.- reta ella.-Y este sentimiento es lo más real y fuerte que he sentido en mi vida.
-¡Jamás permitiré que deshonres a Marte con una negativa!.-
-¡Jamás traicionaré lo que siento por él a causa de un tratado por conveniencia con quien no amo Padre! ¡Ya me cansé de esperar y de fingir! ¡Me niego rotundamente a casarme con ese príncipe de la tierra!.-
-¡No te atrevas Rei! ¡No me hagas arrepentirme de haber dejado el destino de Marte en tus manos!.-
-Rei, Padre por favor, traten de calmarse.- dice Mina, a su lado, abrazada a ella y tapándose los oídos, la pequeña Hotaru.
-¡No soy una persona calmada Mina! ¡Y ya no estoy dispuesta a tolerar más esta farsa!.- dice ella.
-¿Te atreverías a pasar encima de todo y de todos por ese absurdo amor de niños?.- molestó el Rey Keitaro.
-No me importa la guerra, ni mi patria, ni lo que pienses tu de mi, en tus manos tienes que esto se termine, bien, retira tu palabra y no me iré, solamente di que me niego al matrimonio y yo me quedaré en Marte y asumiré mis compromisos. Casándome con el hombre que amo Marte tendría de todas formas un soberano.-
-¡Jamás aceptaría como soberano a un hombre sin sangre real!.- saltó furioso el Rey Keitaro encendiendo sus puños con flamas.
-¿Y Quién me va a impedir que en este momento me largue de aquí a buscarlo Padre?.- reta Rei con mirada audaz. El Rey Keitaro se coloca en posición de batalla, Rei hace otro tanto, dos estelas llameantes surgen de sus espaldas.
-¡Padre por favor, contrólate!.- calmó Mina.
-¿Te atreverás Padre a desafiarme?.- dice ella dudando en atacar a su Padre.
-Si no me dejas otro camino, soy capaz de eso y de más para salvar el honor de Marte.- dice el Rey.
-Sabes que a estas alturas de mi entrenamiento y mi nivel de fuerza, si lo deseo puedo pasar encima de ti, de la guardia y de todo Marte si me da la gana.- habla la princesa, un sudor nervioso recorre la frente noble y curtida por batallas del soberano de Marte ante estas palabras de su hija, si alguien sabe hasta dónde esta joven ha avanzado en su dominio del fuego y su nivel de poder es él, y uno de los guerreros más poderosos de la galaxia, Keitaro Hino de Marte, tembló ante el desafío de su hija.
-Lo siento Rei, pero no me dejas opción.- dijo él y con un certero golpe lanzó su primer ataque, Mina se alejó con Hotaru que lloraba, el ataque del rey de Marte iba dirigido directamente a Rei, hasta que una voz se dejó escuchar con fuerza inaudita.
-¡Keitaro no!.- un destello, la guardia llega irrumpiendo en la recámara de las princesas, el Rey Keitaro cae al suelo de rodillas con actitud desolada, y Rei recibe en sus brazos el cuerpo de su Madre que se interpuso en el ataque.
-¡Mamá Akane!.- es la primera en reaccionar la voz de la joven de Saturno que corre al lugar en que la Reina de Marte yace.
-Akane…-murmura el Rey Keitaro.
-Mamá…¿porqué?.- dice Rei estrechando el cuerpo de su madre.-Sabes que ese ataque no me dañaría…- dice ella, la Reina abre los ojos.
-Se…que…seguramente no te dañaría Rei…pero de haberte tocado…te habrías molestado con tu padre…y molesta…todos aquí corríamos peligro hija…- la Reina tocaba la cara tan parecida a la suya de su hija, dos lágrimas derramó Rei.
-Mamá…perdóname….-dijo al fin, Hotaru lloraba abrazada del cuerpo de la señora. Luego la Reina perdió el sentido.
-¡Mamá Akane!.- gimió la chica de Saturno.
-¡Madre!,. dijeron al unísono las dos princesas, el rey Keitaro, ya recuperado de la impresión y con su forma de reaccionar llamó de prisa.
-¡Kaidou! ¡Los médicos! ¡Pronto!.- dijo al fin y separando a sus hijas, tomó en sus brazos el cuerpo de su esposa y se dirigió a su habitación, Hotaru lloraba abrazada de Mina, y Rei se quedó tirada en el suelo llorando con los puños apretados.
Lejos de Marte, atravesando el cinturón de asteroides, se encontraba el planeta de las arenas, Urano, amarillo brillantes y sus lunas daban aspecto dorado a su cálida superficie, en medio del desierto uraniano se alzaban las bellas ciudades arabescas del reino, hermosas almenas con formas picudas, grandes obeliscos, pasillos de ensueño con decorado árabe y hermosas pirámides cuadrangulares se alzaban en medio de la nada, la bella capital, Ishtar, brillaba con destellos de oro y zafiros a los ojos del curioso visitante, el Palacio Real de Urano con sus brillantes cúpulas se lazaba en medio de la ciudad, caravanas de comerciantes llegaban a Urano y eran debidamente inspeccionados en las puertas por guardias con armaduras egipcias y brillantes cimitarras con las insignias del león rampante de Urano y el signo de la tierra en sus armaduras, los uranianos eran desconfiados por naturaleza y siempre estaban al acecho de ataques sorpresivos.
Dentro del palacio, el príncipe Endymion ataviado con el típico traje uraniano observa el amarillento amanecer de este extraño planeta desde la torre principal del palacio árabe cede de la familia Real, en su mirada hay nostalgia acumulada, busca algo que
evidentemente no encuentra en los tonos amarillos del amanecer, en su mano se crispa el hermoso pendiente de rubíes que quitara a su princesa antes de irse, cierra sus ojos y por un momento su memoria reproduce los queridos rasgos de Rei Hino de Marte, la joven cuervo, en su forma humana y con el atuendo de Marte está a su lado.
-No quisiste cambiar de ropa Deimos.- dice el príncipe.
-Me siento mejor conservando mi uniforme señor.- habla la guerrera de Marte.
-¿Cómo sigue tu mano?.- cuestiona el príncipe refiriéndose al combate que el príncipe Haruka había organizado en cuanto supo que a su amigo lo acompañaba una guerrera Ares, entre ella y tres de sus mejores maestros de control de tierra.
-Ha sido solo un rasguño señor, además los marcianos sanamos rápido.- dice ella.
-Un rasguño que les costó a los uranianos una buena paliza, creo que oí decir a Haruka que uno de los guerreros estaba en cuidados intensivos.-dice el príncipe de la Tierra.
-No era mi intensión hacer eso señor, ellos me provocaron.-se disculpa la guerrera.
-Lo sé…Haruka tiene una fijación personal con los guerreros de Marte, no soporta que sean mejores guerreros que los suyos.- explica él.
-Mi señora siempre me ha dicho que en Urano hay excelentes peleadores, ella ha dedicado gran parte de su formación al estudio de las formas de combate en otros planetas y dice que los maestros tierra son sumamente difíciles de vencer, ya lo he comprobado.- acaba la joven frotando su brazo lastimado.
-Deimos…sé que toda la guardia personal de la princesa jura lealtad a esta hasta la muerte, pero no he dejado de notar que tu hermana y tú llevan dicho juramento al extremo, cuidan de Rei como dos verdaderas y terribles sombras guardianas…¿porqué?.-
-Le debemos a la princesa además de lealtad y aprecio todo lo que somos señor, nuestras vidas…ella nos salvó una vez, cuando éramos pequeñas, el día de su prueba de valor la nuestra también lo fue, mi hermana y yo habíamos tenido habilidades de transformación animal desde pequeñas, el antiguo poder se manifestó en nosotros de esta manera, por lo mismo decidimos usar estas habilidades para luchar contra los cuervos del bosque en igualdad de condiciones, no contábamos con que los cuervos en Marte tiene alto grado de dominio de fuego y al primer ataque nos vencieron los cuervos que atacamos, quedamos tiradas en el bosque, heridas nos levantamos, pero sabíamos que no se podía volver sin haber superado la prueba, entonces, llenas de vergüenza por nuestro fracaso, decidimos lanzarnos al precipicio del monte Olimpo para morir antes que volver sin honor a Kyoto, nos lanzamos en el cráter y luego percibimos un enorme calor, creíamos que el fuego del cráter nos estaba consumiendo, pero al abrir los ojos vimos que la princesa nos llevaba volando por los aires, envuelta en llamas, como un fénix, nos salvó…no contenta solo con salvarnos nos dejó en el bosque junto a los cadáveres de los dos cuervos.
-No vale la pena que Marte pierda a dos chicas valientes como Ustedes, tomen eso y vuelvan a Kyoto.- dijo ella, mi hermana y yo temblorosas no sabíamos que contestarle, en las leyes de Marte está prohibido a un ciudadano ayudar a un joven en su prueba de valor bajo pena de muerte ya que no contribuye a la preservación de la raza fuerte y esta joven evidentemente más fuerte que nosotros nos había salvado sin importarle las consecuencias. Mi hermana y yo entramos a Kyoto con los cuervos, nos recibieron en el Aresteo y pasamos la prueba, luego nos dimos cuenta en la ceremonia que la chica que nos había salvado era la princesa, desde ese día mi hermana y yo juramos que la princesa nunca se arrepentiría de habernos salvado, que con entrega, valor, sacrificio y esfuerzo seríamos las más fieles servidoras y guardianas de quien nos había dado una vida nueva.- narra emocionada la joven guerrera.
-No creo que Rei se arrepienta de eso.-murmura Endymion a quien hablar de Rei con la siempre callada chica le estaba siendo muy grato.
-La princesa es maravillosa, además de ser el mejor guerrero que conozco, es noble y buena, capaz de trasgredir todas las leyes del universo por defender lo que quiere.- dice al fin la joven.-Ella le ama señor, sé que no es mi papel hacer este tipo de comentarios, pero también lo es velar por el bien de mi señora, y su bien es a su lado. Defenderá su amor por Usted contra toda la galaxia si esta se opone, aunque ella crea que Usted es solo un simple escolta.-
-Lo sé, por eso la amo.- confiesa el joven príncipe.
-Endymion, amigo, aquí estas, con tu guarda espaldas marciano…-dice el joven príncipe Uraniano, Haruka Tenou, un gallardo y altivo mozo de ojos azules y cabello color arena.-Insisto en mi oferta Endymion, tu guerrera de Marte por cien guerreros de tierra de Urano, alguien como ella bien los vale, jamás había visto a nadie pelear así.- dice el príncipe.
-No está en venta ni es mi esclava Haruka, es alguien que estimo.- replica él.-Puedes retirarte Deimos…-invita el terrícola y al chica cuervo se aleja sumisa a prudente distancia del príncipe, pero no se va por completo.
-Lástima…me disgusta que no te quedes más aquí porque seguramente yo podría entrenar con tu guerrera.-
-Podrás cuando me case con Rei, seguramente a ella le gustará entrenar contigo, cuando la conocí en el mercado del puerto buscaba una nave pirata para venir a entrenar a Urano.- dice él.
-Lo recuerdo amigo, haz contado esa historia desde que llegaste, no puedes pasar medio minuto sin hablar de ella…¡Vaya que te ha pegado duro el amor Endymion! ¡Y pensar que la última vez que estuviste aquí quejándote de las mujeres interesadas y de tu prima psicópata no creías es el amor!.- se ríe el príncipe.
-Antes no la conocía Haruka, ella cambió mi vida.-
-Debiste decirle la verdad antes de partir.-sugiere Haruka.
-Iba a hacerlo, es solo que me gusta escucharla decir que me ama por ser yo, un simple hombre común, quiero verla defender mi amor contra la galaxia entera y gritarles que me ama, y entonces, en medio de la fiesta de compromiso, le diré la verdad, y todo será felicidad para mí y para mi princesa.- narra emocionado Endymion, Haruka sonríe, hay en su sonrisa una especie de belleza femenina que contrasta con su atuendo y modales de guerrero.
-Me alegro por ti.- dice estrechando la fuerte espalda de su amigo de la Tierra.
-Quiero que me acompañes a Marte ese día-invita el terrícola.
-Yo iré encantado, luego de todo lo que cuentas de esa princesa de Marte y lo que de ella se dice en la Liga de Planetas…Además creo que es ya tiempo de que las antiguas rencillas con la familia de mi Madre terminen y Marte y Urano entablen las relaciones que corresponde a dos familia unidas por parentesco real.-
-Te enteraste del ataque a Júpiter.-
-Si, y no solo eso, supe como tu prima Makoto y tu ahora prometida vencieron el ejército de Youma con solo 13 guerreros de Marte. Antes creía que eran exageraciones políticas, pero luego de ver pelear a tu guardaespaldas empiezo a creerlo. Quisiera conocer ese extraño planeta donde la guerra es una forma de vida…-dice el uraniano.-¿Sabes qué me preocupa ahora?.- continúa Haruka.
-No.-
-Que si como las señales lo confirman es el tiempo esperado para que despierten los guerreros senshi que salvarán la galaxia, y ya han despertado del sistema interno Júpiter y Marte, y del externo tu hermana Setsuna, será solo cuestión de tiempo para que
despierten las demás guerreras, si el tiempo llega todo el mundo se enterará de mi secreto…Mi pueblo jamás aceptaría como soberana a una mujer y lo sabes.-dice afligido el príncipe
-Urano te aceptará, debiste decir la verdad al pueblo el día que asumiste el poder…te lo aconsejé muchas veces, no podrás seguirles ocultando lo que eres, ni a ellos ni a Michiru…-
-Cuando nací y mi madre murió el consejo de Urano y mi Padre decidieron que el pueblo no podía enterarse de que no había sido varón, sabes que algunos grupos disidentes pretendían derrocar a mi Padre y si hubieran sabido de mí…Por eso mi Padre huyó conmigo a la mezquita del desierto, en donde me eduqué y él y Mohammed me prepararon para asumir mi identidad…la identidad que tanto defiendo…-
-Y lo has hecho como el mejor, asumiste el trono y sus responsabilidades, eres un buen "príncipe".-reconforta Endymion haciendo hincapié en la palabra.-No creo que tu pueblo te rechazara si supiera que eres una…
-¡Calla!.- contiene el joven uraniano.-Sabes que en los desiertos aún hay fracciones revolucionarias al poder real, y no sabemos si tienen espías…mantendré este secreto a costa de todo, por el bien de mi pueblo.- Haruka guarda silencio, su pensamiento sin querer vuela hasta una joven de cabello azul y mirada triste, hasta eso tiene que dejar por el deber.-Escucha Endymion, solo Mohammed y tu saben lo que soy en verdad...-
-¿Y si antes se ofrece que luches?.- ¿Qué harías si el antiguo poder de Urano se manifiesta en ti como en otras princesas?.- cuestiona Endymion.
-Si el antiguo poder me elige no habrá dudas del pueblo hacia mí, ya no tendría miedo de que descubrieran lo que soy, hasta los revolucionarios del desierto asumirían mi derecho al trono sin ser…hombre...Ellos lo aceptarían, pero no sé si Michiru…me perdonaría haberle mentido-
-Me animas a decir la verdad a Rei y tu no puedes decirle a Michiru lo que eres en verdad…-dice Endymion.
-Tengo miedo de perderla, de que no entienda porqué le oculté lo que soy.- confiesa el príncipe.
-Te entendería…el amor puede con todo.-dice Endymion a su amigo.
-Si todo se descubre el compromiso con Neptuno se anulará, jamás podríamos ser felices siendo yo…lo que soy…-
-La felicidad amigo, la hace el amor y ella te ama y creo que te aceptará como eres.-
-¡Vaya que cambian los papeles! Endymion, el príncipe de roca, el ecuánime, el que no creía en el amor ahora me da consejos a mi.-se ríe el Uraniano.
-Ahora soy otro hombre, ella me cambió. ¿Entonces vendrás conmigo a Marte?.-
-Iré…y no solo eso, sino que en tu fiesta de compromiso le diré la verdad a Michiru…y que pase lo que deba pasar, no quisiera que se enterara de otra manera.- Luego las miradas azules de los dos monarcas se pierden en el horizonte, Haruka ve en los tonos amarillentos del atardecer uraniano los bellos rasgos de la princesa de Neptuno, y Endymion la hermosa faz de la princesa de Marte.
NOTAS FINALES: Capitulo nuevo y nuevas acciones, espero les haya gustado como mezclé la historia de Haruka y Michiru a las que aún les tengo preparado algo más interesante…comentarios y dudas, dejen reviews porfavor…
