Atención: Violación y agresión de un personaje.
Capitulo 11 Encuentro traumático
Pasado un rato, Marian se ducho y se vistió, eligió una camisa blanca entallada y una falda negra por encima de las rodillas, se rizó el cabello y se maquiló un poco. Fue al comedor, se sentó en el sofá y se puso a ver la televisión. Ya empezaba a anochecer y ni rastro de Roberto, Marian se empezaba a impacientar y pensaba: ¿Y sí le había pasado algo? ¿Y si Deivid aún estaba en Brasil? Intentó tranquilizarse y dejar de pensar en cosas como esa.
Se levantó y fue a beber un poco de agua a la cocina, cuando un ruido llamó su atención, quizá era Roberto que ya había vuelto, se dirigió a encender la luz pero de nuevo un fuerte golpe en la cabeza la dejó aturdida… aún así había conseguido encender la luz, cuando pudo fijar la vista, sus sospechas se hicieron realidad… allí estaba él de nuevo… Deivid…
- ¡Hola cariño, vine a buscarte para volver a casa! -dijo Deivid sonriendo.
- ¡Vete de aquí! -le gritó Marian tocándose la cabeza por el golpe que acababa de recibir.
- Ese no es el recibimiento que tendrías que darle a tu novio… debería darte vergüenza.
- Tú no eres mi novio y jamás lo serás Deivid, ¡vete de aquí ahora mismo! No puedes entrar en una casa que no es la tuya sin permiso… y aquí no eres bien recibido, así que ¡lárgate!
- Claro que soy tu novio, y si no lo eres por las buenas, lo será por las malas… ya lo sabes… ¿Es que a caso esta es tú casa? Yo diría que no… es más, mis investigaciones me aseguran que esta casa pertenece a un tal Roberto Zedinho…
- ... Él simplemente me alquiló una habitación, mientras encontraba un piso en el que vivir…
- ¿Te crees que soy tonto? Seguro que te has acostado con ese tío… ¡Eres una zorra! -dijo Deivid muy enfadado cogiéndola de la camisa y tirándola contra la pared y añadió- Realmente creías que por esconderte unos días, ibas a librarte de mí… que tonta eres… jajaja
Cuando Marian pudo incorporarse del fuerte golpe recibido en la espalda y en la cabeza, le dijo con algo de dificultad:
- No ha pasado nada entre ese hombre y yo, y no me escondía de ti… además no te podría ser infiel porque para eso, tú deberías ser mi novio y no lo eres… -dijo Marian intentando proteger y encubrir a Roberto.
- ¿A sí que no soy tú novio eh? Pues toma este regalito -dijo cogiéndola del cuello violentamente y golpeándola en el estómago.
Marian intentaba con una de sus manos que Deivid la soltase y con la otra se agarraba el estómago por el fuerte golpe que acababa de recibir… Deivid volvió a tirarla fuertemente contra la pared y Marian cayó al suelo… empezando a toser.
- ¡Oh no! Mi úlcera… pensaba Marian, con algo de dificultad en su respiración y le dijo:
- Pues si soy una zorra, por qué no me dejas en paz de una maldita vez y desapareces de mi vida Deivid…
- Jajaja no te daré ese gusto putita… jamás te librarás de mí… Además vine a tomar lo que es mío -dijo con una sonrisa llena de maldad.
- ¡No me toques, ni te acerques Deivid! -dijo retrocediendo unos pasos hacia atrás al ver que él no dejaba de acercarse.
- Jajaja que graciosa eres… que no te toque, tocaré y tomaré todo lo que quiera… porqué tú eres mía…
- ¡Yo jamás seré tuya más claro no puedo decírtelo! -dijo Marian alterada.
Deivid después de que Marian se zafara de él varias veces, consiguió agarrarla por los brazos, la zarandeó fuertemente y le dio varias bofetadas con mucha violencia. Después, la tiró fuertemente contra el suelo, golpeándose la cabeza… en unos segundos sentía un calor recorrer su espalda…se toco la nuca y otra vez ese líquido rojizo… sangre. Deivid se puso de cuclillas a su lado y le cogió de la barbilla fuertemente para besarla mientras ella intentaba zafarse de él…
- Serás mía por las buenas o por las malas ¡zorra! -dijo Deivid dándole una bofetada y tirándose encima de ella…
Marian intentaba librarse de la boca de Deivid que intentaba forzarla para que le besase, ella le mordió el labio fuertemente para que se alejara de ella, pero lo único que consiguió fue que él aún se enfureciera más y atacara con más violencia, empezó a morderle el cuello con tanta fuerza que le hizo sangre, empezó a manosearla por encima de la ropa mientras Marian intentaba escaparse de Deivid para que no la tocara y no dejaba de gritar que la soltase… que no la tocase… Deivid reía por sus palabras y cuanto más le pedía ella que la dejara y que la soltara más fuerte la tocaba… le rompió la camisa con sus manos, revelando su sostén, volvió a golpearla en el estómago y sujetó los finos brazos de Marian hacía arriba con una sola de sus manos, mientras que con la otra le tocaba sus pechos y su vientre.
- ¡Suéltame! ¡No me toques! ¡Quítame tus sucias manos de encima Deivid!
- Voy a hacerte mía jajaja, ni pienses que voy a soltarte.
Le arrancó el sostén con su mano libre y hundió su boca en sus pechos, los empezó a lamer y a morder violentamente. Marian empezó a llorar y consiguió que una de sus manos, la que no tenía curada del todo, se librase de su agarre… y empezó a golpearlo con toda la fuerza que su mano aún lastimada le permitía…
- Jamás me harás daño así tonta… ¿quieres jugar eh? -dijo Deivid mordiendo violentamente sus botones rosados haciéndole algo de sangre y provocando que Marian chillara de dolor. Deivid volvió a agarrar la mano de ella y la volvió a sujetar con la otra.
- ¡Eres un desgraciado, suéltame, suéltame de una maldita vez! ¡Basta ya… por favor! ¡Déjame! -gritaba Marian llorando y totalmente desesperada por lo que le estaba haciendo… ¡Jamás pensé que serías capaz de hacer algo así! ¡Eres un monstruo! -volvió a gritarle Marian.
Deivid con la mano que tenía libre empezó a acariciarle las piernas fuertemente y empezó a subirle la falda, mientras que su boca la seguía hundiendo en sus pechos mordiéndolos y lamiéndolos con violencia, aunque Marian le suplicara, gritara de dolor, y siguiera suplicando que la dejara, él estaba dispuesto a continuar. Ella intentaba zafarse con sus piernas de las de él pero no podía escaparse… él era mucho más fuerte y pesado que ella…
Deivid empezó a tocar la intimidad de ella violentamente por debajo de su ropa interior, adentrando sus dedos en ella una y otra vez con fuerza y violencia, Marian chillaba fuertemente e intentaba pedir ayuda… él sin hacer caso de sus gritos se bajó la cremallera de sus pantalones y sacó su miembro completamente erecto, puso todo su peso encima de ella y le tapó la boca para que no pudiese chillar… De una sola embestida entró en ella, provocando que Marian chillara de dolor y llorara más desconsoladamente, aunque sus gritos eran ahogados por la mano que le tapaba la boca. Deivid le dijo sarcásticamente:
- Deja de gritar, yo se que te gusta, querida… -decía Deivid mientras seguía embistiéndola cada vez con más violencia.
A Marian se le ocurrió morderle la mano, y volver a chillar pidiendo ayuda, pero él se enfureció aún más y volvió a darle varias bofetadas y con la mano que no agarraba sus brazos la agarró fuertemente del cuello… y empezó a besarla. Marian ni siquiera podía girar la cabeza para no verle por qué la tenía agarrada del cuello, mientras los movimientos de él continuaban cada vez más violentos. Deivid estaba a punto de llegar al clímax… Marian continuaba chillando y pidiendo ayuda, aunque casi no podía respirar.
- ¡Suéltame… suéltame! ¡Basta… desgraciado, monstruo… sin moral! ¡Que alguien… me ayude… por favor! -lloraba desconsoladamente.
- ¡Cállate de una maldita vez, puta! ¡Sé lo mucho que te está gustando! Y ¡Nadie va a venir a ayudarte!
De repente cuando Deivid ya estaba gimiendo y jadeando por el orgasmo, alguien le agarró por la ropa y lo alejo de Marian. Marian con algo de dificultad por los golpes en su cara, no podía fijar bien la vista, al final preguntó:
- ¿Adriano… Adriano eres tú? -dijo con alivio Marian, aún tumbada en el suelo y tosiendo con dificultad por la falta de aire.
- ¿Y tú quién coño eres? ¡Me acabas de joder un momento indescriptible, idiota! -dijo Deivid levantándose del suelo furioso.
- ¡Eres un cerdo y un cabrón! Debería matarte por violar y golpear a una mujer, desgraciado -dijo Adriano furioso.
- ¿Matarme? No me hagas reír…nadie puede hacerme nada, tengo medios y dinero para amargaros la vida a todos -dijo Deivid retándolo.
- ¡Cualquier persona es mucho más hombre que tú, Deivid! Tú eres un monstruo, no mereces llamarte hombre -dijo Marian tosiendo sangre e intentando incorporarse.
- Grrrr… ¡tú te callas puta… solo eres un zorra! Y no puedes negar que te gusto, querida… contigo todo hay que hacerlo así, forzándote.
Marian apretaba su mano con rabia y fuerza e intentaba controlar sus lágrimas y que su cuerpo dejase de temblar.
- ¡Cállate de una maldita vez, desgraciado! -dijo Adriano dándole un puñetazo a Deivid en la cara, haciendo que este volviese a caer al suelo. Y añadió:
- ¡Un hombre de verdad jamás forzaría a una mujer ni la pegaría como haces tú… eres despreciable! -decía Adriano mientras se acercaba a él para volver a golpearlo.
- ¡Adriano! -le llamó Marian con dificultad para hablar- Por favor, no te pongas a su altura, tú eres un hombre de verdad, no pierdas el tiempo con alguien como él. Conseguiré… que se haga justíc…
- Pero… -Adriano volvió la cabeza para mirar a Marian y vio como perdía el conocimiento y quedaba estirada en el suelo prácticamente desnuda y saliendo sangre de su entrepierna y de su cabeza…
- Jajaja ¡ves como no sirves para nada! No sirves ni para un triste polvo…-decía Deivid riendo.
- Eres… eres… -estaba diciendo Adriano cuando…
El sonido de la puerta interrumpió a Adriano… Entraron Roberto y Oliver hablando animadamente. Sus caras cambiaron cuando vieron quién estaba en la casa… Deivid, y al fondo se veía a Marian en el suelo, prácticamente desnuda, golpeada y con sangre en algunos rincones de su cuerpo… Roberto se abalanzó hacía Deivid, empezó a golpearlo violentamente y empezó a gritarle:
- ¡Desgraciado, no tuviste bastante con la paliza que le diste la última vez! ¡Aún ni se ha recuperado y vuelves a pegarla de nuevo! ¡Te vas a enterar!
Deivid reía con ironía y dijo:
- No sabes lo que he disfrutado haciéndola mía, pese a sus súplicas y demandas, tiene un cuerpo tan espectacular y apetecible… -dijo Deivid relamiéndose.
- ¿Cómo? ¿Qué le has hecho desgraciado? -le gritó Roberto volviendo a golpearle.
- Nada que ella no deseara tanto como yo, jajaja.
Oliver estaba llamando por el móvil a la policía. Mientras Adriano se había acercado rápidamente al cuerpo de Marian y le había tapado con su chaqueta e intentaba que ella despertara.
Enseguida llegó la policía y después de que Roberto, Adriano y Oliver les explicarán lo que había pasado, se llevaron a Deivid a la comisaria no sin que antes este dijese:
- Jamás huirás de mí Marian y cuando te encuentre volveré a hacerte mía una y otra vez… jajaja -dijo relamiéndose de nuevo.
Los tres chicos lo miraban con rabia y apretaban fuertemente los dientes, mientras se llevaban de allí a Deivid. Enseguida se acercaron a Marian, haber como estaba.
Adriano la sostenía por la espalda, la incorporo con cuidado y le dijo:
- Marian… Marian despierta…
Marian empezó a abrir los ojos lentamente, lo primero que hizo fue intentar alejarse de ellos, pensando que era Deivid, luego se cogió el estómago y empezó a toser sangre…
- Marian ¿Cómo estás? -preguntó algo nervioso Roberto.
Marian se abrazó a Adriano, empezó a temblar y a llorar desconsoladamente y dijo sollozando:
- Ya me ha quitado todo… mi dignidad, mi autoestima… mi seguridad en mí misma… me ha humillado tanto… ¿cuándo acabará todo esto?... ¿Por qué no me mata y ya está?... Me ha pegado tantas veces que incluso… tengo marcas y ahora encima… encima me… -no pudo acabar la frase por que volvió a romper a llorar en los brazos de Adriano.
- Tranquila Marian, no digas eso -le dijo algo preocupado Oliver, con cara de tristeza.
- ¿Qué te ha hecho Marian? Dímelo por favor -preguntó Roberto nervioso.
Adriano con una mirada le estaba pidiendo que no le preguntara más en esos momentos.
- Intenté protegerte Roberto, le dije que tú… me habías alquilado una habitación mientras buscaba un piso en el que vivir… para que no te hiciese daño… no quiero que os hagan daño -dijo Marian sollozando de nuevo. He de macharme de aquí o aún os crearé más problemas… me iré a otro país, pero antes pasaré por España para poner todas las denuncias que tengo en contra de Deivid.
- No te preocupes por eso ahora mismo. Ven vayamos a un hospital que te miren los golpes y te den el informe para presentar en la comisaría -dijo Adriano.
Marian con la ayuda de Adriano se puso de pie y sin que ninguno de los dos se diera cuenta la chaqueta con la que Adriano la había tapado cayó al suelo, dejando ver las marcas de dientes en su cuello y en sus pechos con pequeños hilos de sangre, su estómago ya tenía un par de morados, y tenía sangre que había caído de su cabeza hasta su hombro empapando la venda del líquido rojizo. Sin olvidar el pequeño camino de sangre que salía de su entrepierna bajando por sus piernas… Toda ella empezó a temblar de nuevo por el dolor que tenía en el cuerpo.
Adriano que también lo vio, Oliver y Roberto no daban crédito a lo que estaban viendo, ese desgraciado la había pegado, humillado y… esperaban equivocarse pero creían que Deivid la había violado, tenía tantos signos de haber sido tratada con violencia y crueldad...
Cuando Marian se dio cuenta de cómo la miraban intento taparse con los trozos de camisa que aún llevaba puestos y dijo llorando de nuevo:
- No me miréis así… por favor…
- Lo… lo siento -dijeron los tres.
- Iré a la habitación a coger algo de ropa -dijo Marian caminando con dificultad. Era consciente que no podía ducharse para no perder pruebas de lo que había ocurrido, pero eso era lo que más ganas tenia de hacer… ducharse una y otra vez para quitarse esa sucia sensación, pero al menos quería llevarse una chaqueta para taparse…
Mientras tanto, Roberto, Oliver y Adriano estaban sentados en el sofá, callados, sin creerse aún lo ocurrido… Roberto viendo sangre de Marian por el suelo le preguntó a Adriano:
- Adriano ¿qué ha ocurrido? Tú seguro que lo sabes, porqué cuando llegamos tú ya estabas aquí…
- Yo… llegue a vuestra piso y cuando iba a picar a la puerta, escuché pequeños gritos de auxilio, y una voz que repetía una y otra que la soltasen, que la dejasen irse… reconocí la voz de Marian y decidí entrar sin hacer ruido por si me había equivocado y era la televisión o algo así, y cuando llegue él… la… la estaba… violando… la tenía agarrada de los brazos y del cuello… entonces lo agarré y lo aparté de Marian, le pegué un puñetazo y Marian se desmayó o perdió el conocimiento… no lo sé...
- Ese cabrón, ese ser despreciable y ruin… la violó… por eso cuando despertó se puso a llorar desconsoladamente -dijo Roberto enfurecido.
- Pobre Marian… ese tío ¿no la dejará en paz nunca o qué?, que tipo tan loco y obsesivo -dijo Oliver.
- ¿Y tú dónde estabas Roberto? Pensé que no la dejarías sola en ningún momento…
- Lo sé, yo no quise que viniera conmigo por si alguien la veía e informaba a Deivid… tenía que ir a hablar con Oliver de unos asuntos, y de vuelta compré la cena, quería que Oliver también cenará con nosotros y así tú también le vieses, pero nos retrasamos un poco hablando y… ¡Maldita sea! Debí estar aquí con ella y esto no habría pasado…
- No es culpa tuya Roberto, ni tuya ni de nadie, solo faltaría que dejéis de vivir y de hacer vuestras cosas por estar conmigo, bastante molestias tenéis ya con aguantarme -dijo Marian acercándose con dificultad por el dolor en su cuerpo y en su entrepierna.
En media hora llegaron al hospital, pero la tuvieron en la sala de espera casi una hora… cuando la entraron dentro, Marian les explicó lo ocurrido llorando desconsoladamente. Le hicieron pruebas y limpiaron sus heridas… Mientras esperaba Marian en un box, para que no se sintiese sola después de lo ocurrido, dejaron que entraran con ella Roberto, Adriano y Oliver.
Al rato, llegó el médico y pidió que los tres jóvenes salieran de la habitación, pero Marian le rogó al doctor que les dejase quedarse con ella, porqué no quería estar sola. El médico finalmente accedió y empezó a hablar:
- Bueno no hay duda que han abusado violentamente de usted… hemos analizado el esperma para que lo tengas como prueba en la denuncia, durante unas semanas usted tendrá adolorido el cuerpo sus pechos, su intimidad… ya qué hemos visto mucha violencia y brusquedad en las marcas de su cuerpo… en cuánto a los golpes del estómago hemos descartado gracias a las pruebas, que haya sufrido una hemorragia interna y… en cuanto al golpe en su cabeza… ha tenido una conmoción cerebral por eso se desmayo… le hemos puesto una venda, tendrá que tomar antiinflamatorios y calmantes para el dolor… y yo… le recomendaría también, durante una temporada tome un antidepresivo, le facilitará dormir por la noche, y estar menos nerviosa… por qué si hace aproximadamente un mes, que usted tuvo una úlcera, podría volver a abrirse… sin olvidar todo lo que acaba de pasar… Respecto al resto de las marcas en su cuello, en su cara, en sus brazos y muñecas, en unos días irán desapareciendo.
Marian intentaba aguantarse las lágrimas y no sufrir un ataque de ansiedad allí mismo…
Llegó la policía para interrogarla. Marian les explicó todo, y les dijo que la policía se llevó a comisaría a su agresor y que no podían permitir que ese hombre saliese de nuevo a la calle, les explicó el resto de las agresiones que había recibido por parte de su ex-pareja, sus amenazas, sus palizas… después de media hora los agentes se fueron no sin antes darle una copia de la denuncia…
Volvieron todos a casa de Roberto. Marian se fue a su cuarto, necesitaba estar sola y ducharse… empezó a llorar y se ducho unas diez veces seguidas… gastó todo el jabón y toda su piel quedó roja y llena de rasguños debido a restregarse tan fuerte, para quitarse esa asquerosa sensación… se sentía sucia y utilizada.
Roberto llamó a la puerta de Marian y le preguntó:
- Marian ¿Cómo te sientes? Adriano y Oliver ya se van, ¿querrías bajar para despedirles?
- Eh… sí, un momento, ahora voy. No quería ver a nadie pero tenía que agradecerles a Adriano que la hubiese salvado y a Oliver por haber avisado a la policía. Se puso el pijama de manga corta y fue a despedirles.
Los tres la miraron con tristeza cuando vieron su cabello mojado y toda su piel enrojecida y llena de rasguños, seguramente debido a haberse duchado con tanta fuerza y tantas veces… Marian intentaba aguantar las lágrimas por la situación.
- Gracias por todo Oliver, deseo que te conviertas en el mejor jugador del mundo como sueñas. Espero que si nos volvemos a ver, sea en otra situación… si algún día puedes ir a España y yo estoy allí, me encantaría poder volver a verte y espero que si vienes allí, vengas acompañado de Patty. Cuídala mucho ¿vale? Llámala y escríbela todo lo que puedas -dijo Marian dándole dos besos y un fuerte abrazo.
- Gracias Marian… cuidaré mucho a Patty y tú, cuídate mucho también.
- Claro -dijo Marian intentando sonreír.
- Adri… Adriano gracias… por todo -decía Marian agarrando con sus manos la camisa de Adriano y hundiendo su cara en su pecho ya que estaba empezando a temblar suavemente por estar aguantándose las lágrimas- Jamás olvidaré todo lo que habéis hecho por mí… cuídate mucho… por favor -dijo dándole dos besos y abrazándose fuertemente a él…
- Marian… -susurró devolviéndole el abrazo… Marian te acompañaré a España y al país adónde quieras ir después… durante unos días no quiero que estés sola… luego volveré aquí a ver a Oliver.
Marian levantó el rostro del pecho de Adriano y le dijo:
- No puedo aceptar algo así… Adriano… venías a ver a Oliver… y mira todos los problemas que le he causado a Roberto… no quiero causártelos a ti también… no quiero que os hagan daño… todos los que han estado a mi lado acaban haciéndoles daño… y no… podría soportar que a vosotros os hiciesen daño por mi culpa… a vosotros no… -dijo rompiendo a llorar de nuevo…
- Marian no digas eso… no me has causado problemas, lo he pasado muy bien contigo y eres una grandísima compañía, eres una mujer buena, guapa, fuerte y con gran corazón… que nadie te diga lo contrario nunca -dijo Roberto.
- Nadie nos va a hacer daño, déjame acompañarte Marian, a mi no me importa y no creo que sea buena idea que estés sola, después de lo ocurrido. Mañana te recogeré a las 11 de la mañana de acuerdo… -dijo Adriano.
- Está bien…
Oliver y Adriano se fueron del piso de Roberto. Marian abrazó fuertemente a Roberto, le besó en la mejilla, le dio las gracias y se fue a su cuarto a intentar dormir algo…
- Sí me necesitas Marian, estaré en la habitación de al lado.
- Gracias.
Sé que siempre digo lo mismo, pero pobrecita Marian... y ese desgraciado de Deivid siempre parece salir impune después de pasar unos días en el calabozo... haber si lo encarcelan ya... Gracias a todos/as por leer y no olviden dejar reviews... Saludos!
