Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gary man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P

Advertencias: Contenido Yaoi, relación hombre con hombre. Esta es una Versión Yaoi, si deseas leer la otra version de esta misma historia con Kurapika fem te invito a buscarla con el nombre "Mine" en mi perfil

Finalmente Disfruten! ñuñ


Capítulo 11: Lo Que Has Perdido

-¡¿Quieres explicarme por qué le dijiste a Kurapika que estábamos saliendo?!-en su rostro y ojos se podía ver perfectamente la molestia que sentía.

Después de lo que le había contado, Kuroro fue directo a la habitación de Katniss para tener una explicación de lo que había dicho.

-Vamos, no te molestes. Aparecerán arrugas en tu apuesto rostro.- dijo mientras acariciaba su rostro, pero él aparto su mano de un manotazo- quiero ayudarte. Mi hermano es ingenuo, no se ha dado cuenta de sus sentimientos por ti. Yo solo quiero ayudarlos a que estén juntos ¿satisfecho?

-¿Sólo para provocarle celos? Que cliché

-Sí ¿Tienes algún problema con los clichés?, si hubieras visto su rostro. Realmente lo tienes loco por ti ¿eh?

-Eso no importa, no te metas en mis asuntos- le dijo con un tono amenazador.

-Claro que importa, se trata de mi hermano. Sabes hace mucho que no lo veo sonreír como antes, su sonrisa es más apagada y triste. Si tú eres quien puede revivir esa sonrisa tan encantadora de mi hermano, entonces es de mi incumbencia.

Kuroro suspiro, la chica era muy obstinada.

-Está bien- aceptó mientras masajeaba el puente de su nariz- pero sólo por unos días.

El rostro de la chica se ilumino con una gran sonrisa. Kuroro en realidad no era del tipo de jugar este tipo de papeles o hacer que otros se pusieran celosos de él, era algo tan cliché y absurdo. Pero así mantendría vigilada a la hermana de Kurapika que bien daba la pinta de causar demasiados problemas, y ellos ya tenían suficientes. Al menos así la mantendría ocupada.

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-Hola- le saludo el niño de cabellos negros- tardaste demasiado ¿ocurrió algo?- dijo con evidente preocupación marcada en su rostro.

Después de la escena del beso que le había dado Lavi, Kurapika se fue a su habitación. No dejaba de pensar en ello, así que decidió que lo mejor era dormir. Y se había encontrado con Henry. Cada vez que lo veía, siempre le recordaba a Pairo, a excepción de que este niño parecía ser más seguro de sí que Pairo.

-No, nada. Sólo problemas personales.

-Ya veo- Henry había notado que Kurapika no quería hablar de ello. Así que lo dejó en paz - ¿ya encontraste al lobo?- le pregunto El Niño mientras sostenía entre sus manos una flor, un tulipán azul. En estos momentos se encontraban a orillas de un río, en él se encontraban gran cantidad de tulipanes y de todos colores. Ahora que lo pensaba, el tulipán azul era el favorito de su madre y Kat.

-No, aún no.

-Ya veo.- dijo decepcionado- tienes que abrir los ojos te he dado demasiadas pistas. Y le entregó el tulipán.

-¿Qué te parece si en lugar de hablar de eso, me hablas de ti?- le dijo Kurapika, cada vez más se sentía intrigado por la copia de Pairo- parece que tú sabes un montón de cosas sobre mí.

-Bueno mi nombre es Henry Snow, tengo 7 años.

-Enserio, pareces más grande

-Es lo que dicen todos. El color azul es mi favorito. Ahora me toca a mí, ¿Qué se siente tener una mamá?- ante la pregunta del menor, Kurapika sintió un vuelco en su corazón ¿Por qué le preguntaba eso?

-¿eres huérfano? Pensé que tú tenías una mamá

-Si tengo, pero no es como las otras mamás. Ella es estricta y piensa que el amor es debilidad, así que no lo demuestra. De hecho no creo que me ame.

Kurapika no pudo evitar sentir lástima por él.

-Pienso que ella te ama a su manera. Sabes, las personas demuestran su afecto de diferente manera, así como no encontrarás dos personas iguales en su físico o personalidad, las personas no demuestran su afecto de la misma forma.

-Gracias, de verdad eres una persona especial para mí - le dijo con una sonrisa - te toca preguntar

-¿Puedes decirme porque soy tan especial para ti?

-No puedo decírtelo, pero si nos llegamos a encontrar cara a cara te lo contaré todo.

-¿Y cómo se supone que te encuentre, pequeño geniecillo?

-Ya encontraras la forma, tú siempre me encuentras.

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A la mañana siguiente cuando abrió sus ojos. Trataba de recordar todo lo que había hablado con Henry en el sueño, algunas cosas las recordaba claramente pero otras las había olvidado. Recordaba que Henry le había respondido a su pregunta de por qué era tan especial para él, pero no recordaba que le había dicho. Por más de una hora se quedó en la cama recordando que le había dicho, pero fue en vano. Decidió levantarse y tomar una ducha.

Tú siempre me encuentras.

¿Qué quería decir con eso? No lo conocía, no antes de encontrarse en los sueños. Tal vez el pequeño lo confundía con alguien más, posiblemente con Katniss. Más Tarde le preguntaría si lo conocía.

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-Buenos días cariño- le dijo Eleonora a su hijo mientras acariciaba sus cabellos negros, el pequeño aún estaba en su cama - ¿Pareces feliz, sucedió algo bueno?

-Sí, un sueño feliz.

-Me alegra, pronto obtendrás lo que quieres.

Henry sólo asintió, era como esperar la llegada de Santa Claus.

- Solo sigue haciendo lo que mamá te dice y pronto tendrás tu colección completa.

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Había dejado a Henry hacer sus entrenamientos de siempre, ejercicios de calentamiento, combate, tiro con arco y lanzamiento de hacha. Fue a la parte subterránea del edificio de entrenamiento, paseaba entre habitaciones blancas. Un número definiría todo, sala número 1245.

1243… 1244... 1245

Abrió la puerta y en el interior de la habitación acolchonada y con una camisa de fuerza un joven de 20 años, Ocultaba su rostro entre su cabellera larga y roja.

-Buenos días Bookman, ¿o debería decir Lavi?

El chico no le hablo, ni siquiera dirigió su mirada a ella.

-¿Qué? ¿Me estas declarando la ley del hielo? Que frío de tu parte. Y yo que venía a liberarte.

Por primera vez su ojo se posó en los de la mujer. Y dio un bufido.

-Sí, claro. Tu estas planeando algo, puedo verlo en tus ojos.

-Sí, pero créeme es un trato que nos conviene a los dos.

-Sigue hablando, te escucho.

-Sabes me entere que cierto par de Kurutas sobrevivieron. Un par que según yo, era de tu agrado- la mujer se detuvo para ver la expresión del joven, estaba sorprendido y anonadado.

-¿Kurapika y Katniss?- le preguntó, temiendo que se hubiese equivocado.

-Si. Pero me temo que están en peligro. El hombre que intentó asesinarles en el pasado ha tomado tu identidad y en estos momentos vive con ellos.

Lavi la observo con recelo, no creía en sus palabras.

-Sé que me odias por mantenerte aquí encerrado, pero yo sólo te quería ayudar. Después de la muerte de la tribu Kuruta, tú te volviste… inestable. Yo te encontré y te salve. Te encerré aquí porque quería liberarte de esa locura que te acecha.

Lavi la escuchaba con atención, viendo como su rostro antes dominante, frío y sin compasión, se convertía en uno de dulzura y amor. Ella de verdad había hecho eso por él, él le creía.

-Escucha dulzura. Tengo una condición para ti.- tras escuchar esas palabras su rostro lleno de ilusión se había transformado en uno de desconfianza. Le susurro algo a su oído y después le quitó la camisa de fuerza y le entregó un papel en su mano.

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Había pasado mucho tiempo desde que veía la luz del sol. Eleonora le dio dinero, algo de ropa y le cortó el cabello. Su cuerpo aun así lucía demacrado por los años, la falta de una buena comida, los rayos del sol, las heridas y las drogas. Pero por primera vez en mucho tiempo se sentía feliz y pleno.

Vio el papel en su mano que con letra finísima tenía escrita una dirección.

-La ciudad de Rintoki ¿eh?- después observo al cielo permitiendo que las palabras se deslizaran a través del viento para llevarlas a sus destinatarios – Katniss, Kurapika.

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Kurapika se había contactado con sus amigos, al parecer las vacaciones de Leorio habían terminado y tendría que regresar a la Universidad para unos cursos intensivos. Senritsu había encontrado una pista para encontrar la sonata de la luz y Gon y Killua querían visitar a Mito-san.

Mientras que George e Isabela ese mismo día llegaban a la casa/mansion de Emma, pero lo que nunca se esperó era la enorme cantidad de maletas y equipaje que traían consigo.

Maletas grandes y pequeñas, de colores rosa, púrpura o Acua. Y lo que era peor, no sólo el hecho de que la montaña de cosas iba desde el piso hasta el suelo, sino que seguían llegando más y más. Cuando finalmente llego la última maleta Kurapika pudo soltar un suspiro. Juraba que un dolor de cabeza empezaba a crecer.

-¡ah! llegaron mis cosas - gritó Katniss

-¡¿Todo esto es tuyo?!- le gritó Kurapika refiriéndose a la montaña de maletas y a punto de regañarle.

-Sólo las rosas. -Dijo apuntando al monto cito de 10 maletas.

-¿Y todas las demás?

-Son de George y mías- interrumpió Isabela - esperamos que no sea mucha molestia, pero la próxima semana se celebrara un desfile de modas y trajimos todo lo necesario para crear los trajes que expondrá George.

Cuando Lavi pisó la habitación fue recibido por una chica que se colgó a su cuello mientras gritaba "Cariño mío" y finalmente término tirándolo al piso mientras le daba un beso en los labios.

-Buenos días- lo saludo la alegre chica

De un momento a otro, la chica sintió la penetrante mirada de su hermano.

-Katniss, esa no es una conducta adecuada para una dama.

-Lo siento- dijo mientras se ponía de pie y ayudaba a Lavi a hacer lo mismo y una vez más le daba un beso en su mejilla, lo que solo provocaba que el ceño de su hermano se profundizara aún más. Aun no comprendía como su hermano podía ser tan lento para entender sus sentimientos, no era más difícil que sumar uno más uno - Ayúdame a lleva mis maletas- le dijo a Lavi y este sólo se encogió de hombros.

-Yo te ayudare- se ofreció Kurapika

-Bueno ya que están en eso- interrumpió George - por favor lleven las mías también.

-¡Hazlo tú mismo!- rechazaron ambos, molestos con George.

-Pero antes- dijo Kuroro, nuevamente con su voz normal - ¿Qué averiguaron?

-Encontré esto- dijo Emma mostrándole un libro, o más bien un diario.- En sus páginas menciona un libro usado por las brujas de Salem-

-¿Qué clase de libro?-preguntó Kurapika

-El libro de las pesadillas. Se creía que era un mito, pero parece que hay indicios de que fue real-

-Déjame ver- le dijo Lavi mientras tomaba el diario entre sus manos y examinaba lo que decía de ese libro.

Describía varios hechos de como personas se volvían locos por las pesadillas que en algunas ocasiones se volvían reales. No fue hasta trecientos años después que encontraron una "cura", el atrapa sueños. Pero no decía nada más sobre el libro, solo que las brujas lo usaban para causarles pesadillas a sus víctimas y que quienes habían obtenido el libro, tarde o temprano terminaban suicidándose.

-Dudo que realmente exista- dijo Kurapika- tiene que ser algo más.

-Es posible que tal vez ella…- empezó a murmurar para si

-¿Ella?- preguntó Kurapika

Pero Lavi solo lo había ignorado y empezó a revisar las demás páginas del diario mientras ayudaba a Katniss con sus maletas.

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Después de lo ocurrido en su sueño, se había olvidado completamente del beso que le había dado Lavi, por segunda vez. Pero de alguna manera no podía soportar verlos juntos, a Katniss y Lavi. En un momento en el que estuvo a solas con Lavi, pudo preguntarle aquello que le acongojaba desde ayer.

-¿Por qué me besaste ayer si estas saliendo con mi hermana?

Kuroro estaba observando su rostro, tal y como había dicho Katniss, él se había puesto celoso. Y a decir verdad era divertido verlo así.

-Te confundí con ella - mintió para ver su reacción, pero en realidad podría identificar quien es quien incluso si sus voces fueran iguales y aunque fueran del mismo sexo.

-¿Enserio?- no sabía si debía sentirse aliviado, molesto o decepcionado de su respuesta

-Sí, con esas ropas tribales y mismo corte de cabello se parecen mucho.

-¿Qué hay de la fiesta de navidad?- dijo recordando como aquella noche le había besado.

-¿Eh? ¿Qué con la fiesta?

-¿Eh?- Kurapika dudaba si debía seguir preguntándole-Tú me besaste

-¿De qué estás hablando? Eso nunca paso- volvió a mentir. Se había dado cuenta de que esto no podía continuar así, a ninguno de los dos le favorecía la compañía del otro, ya ni siquiera le importaba recuperar sus recuerdos perdidos. Era mejor para ambos si sus caminos se separaban. En ese momento se sintió molesto por que sabía que los sentimientos de Kurapika no podrían ser suyos, no mientras fuera Lavi- estarías alucinando, ya te lo he dicho. No soy gay. Piérdete.- las últimas palabras de las dijo con rencor y asco, pero en realidad solo sentía rencor y asco por lo que estaba haciendo. Arruinar la única oportunidad que tenía con Kurapika. Era cruel, pero tenía que destrozar de su mente que Lavi le amaba para que una vez que supiera la verdad pudiese amar a Kuroro.

Su rostro se puso pálido ante la realización de que estaba considerando decirle la verdad. Pero y Kurapika ¿Podría amarle como Kuroro? Volteó a observar a Kurapika y su corazón se estremeció ante la figura que estaba ante él, rota.

-Lo siento- se disculpó y salió de la habitación pero había lágrimas en su rostro, se sentía muy avergonzado, humillado y estúpido. Sobretodo molesto, ¿Por qué estaba llorando?

Había salido derecho hacia su habitación, pero chocó con otra persona y ambos cayeron al suelo, era George. Cuando levantó su rostro para encontrarse con el de George, pudo ver su expresión preocupada y a la vez sorprendida.

-Lo siento, no vi por donde iba- antes de que pudiera levantarse, George había capturado sus labios con los suyos. Kurapika no había puesto resistencia, se encontraba en completo shock. Sus labios parecían tan familiares, empezaba a dudar que su primer beso fuera en realidad con George. ¿Y si los efectos del alcohol le habían hecho pensar que Lavi le había dado el beso pero en realidad había sido George? Sin qué se diera cuenta el también empezó a corresponder al beso y cada vez se sentía más familiar. Sus lágrimas se detuvieron y en su lugar apareció un rubor.

Cuando George se alejó de sus labios se acercó a su oído.

-Ya dejaste de llorar, ¿te encuentras bien?

Kurapika sólo asintió. -En la fiesta de Navidad, recuerdo que alguien me besó esa noche, creí que era Lavi. ¿Fuiste tú en realidad?

-Si- le dijo George susurrándole sensualmente en su oído.

George se levantó y ayudó a Kurapika a levantarse. Pero ellos no sabían que dos personas los habían estado observando.

-Lo arruinaste- le dijo Kat

-Sí, pero es lo mejor para ambos.

-Tonto- le volvió a decir Katniss antes de marcharse a su habitación molesta.

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Había tomado un vuelo de seis horas pero por fin había llegado a la ciudad de Rintoki.

Recupera lo que has perdido.

Le había dicho Eleonora, Lavi soltó un bufido al recordar sus palabras.

Y al fin se encontraba en la puerta de la dirección que le había dado Eleonora, mientras tocaba el timbre de la puerta se preguntaba vagamente si le recordarían. Escucho pasos dentro de la casa, alguien se acercaba a abrir la puerta.

Se abrió la puerta y vio a una hermosa mujer, cabello castaño y ojos color miel. Llevaba un vestido rojo y encima una bata de doctora.

-Hola-Lo saludo Emma, pero reconoció que era el verdadero Lavi- ¿Te puedo ayudar en algo?- sonrió y a cada segundo su piel se ponía mas pálida.

-Estoy buscando a Kurapika y Katniss.

-Ah, claro. Han salido, pero pasa por favor.

El verdadero Lavi entro a la mansión, observando la belleza del lugar, las pinturas etc.

-Es importante que las vea, alguien tomó mi apariencia y quiere hacerles daño.- Le informó Lavi mientras buscaba rastros del par, pero tal como había dicho Emma no se encontraban. Katniss, Isabela y Kurapika, habían salido a comprar algo de ingredientes para la cena. George había ido a una junta con un diseñador de la ciudad, al parecer este año el fashion fest se llevaría a cabo en la ciudad y George e Isabela participarían.

En la casa se habían quedado Kuroro y Emma.

-Ya veo, no tardaran en llegar. Ven sígueme- le dijo Emma mientras se dirigían a la cocina.- Debes estar hambriento, aquí tienes.- le sirvió un plato de comida y un té.

El joven se sentó y comenzó a devorar la comida, no había comido nada desde que salió de ese lugar. Su prioridad era encontrar a los gemelos.

-¿Cómo se llama usted?- le preguntó el pelirrojo

-Emma, es un placer conocerte.

-Lo mismo digo.

Se sentó con él esperando a que acabara de comer, pronto llegarían Kurapika y Katniss. Una vez que término su comida Emma tomó su mano. -Ven sígueme.-

La mansión era grande, tenía tres pisos y el sótano, extensos jardines, una piscina. Y cientos de habitaciones. Él la siguió a través de los largos corredores por el ala Oeste, después de varios minutos llegaron a una puerta, Emma la abrió y era una habitación normal con baño integrado. La cama, el escritorio y el ropero eran de caoba, las paredes estaban pintadas de un azul cielo y tenía un alfombrado color azul marino.

-Esta será tu habitación- dijo mientras se la mostraba, como obtener agua caliente y donde poner sus cosas- descansa, vendré por ti cuando lleguen.

-Gracias.

Dijo el chico, repentinamente se sintió cansado, su cabeza se sentía pesada y todo empezó a dar vueltas. Fue cuando se dio cuenta que había sido drogado, y antes de que sus párpados se cerrarán pudo ver como la mujer desaparecía detrás de la puerta. Había sido descuidado.

Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gary man. Excepto mis OC: Emma, Eleonora, Henry y ¿Katniss? Esos si son míos, of course dah :P