Cap. 11. Reencuentro
Continué dando vueltas a mi decisión e inconscientemente ya iba camino del bosque. En ese momento sentía una sensación horrible en el estómago. Nunca me gustó ser una cobarde y odiaba serlo ahora, morir como una cobarde no era nada digno...
¿Pero qué podía hacer?
Una vocecita en mi cabeza me gritó justo lo que tenía que hacer: Sé valiente por una vez en tu vida...
Mi mente se debatía entre lo que quería hacer y sus consecuencias. Deseaba enormemente volver a ver a los Cullen pero tenía miedo a su rechazo…
Finalmente decidí ser valiente y enfrentarme a mis miedos para así poder al menos morir con la cabeza bien alta habiendo logrado dejar toda mi cobardía atrás.
Me di la vuelta y me encaminé otra vez hacia la ciudad (más concretamente tres kilómetros al sur de ella)
No sabía cómo me recibirían los Cullen pero al menos les vería antes de morir y les agradecería todo lo que hicieron por mí. Independientemente de si lo hicieron por él o por mí, lo cierto es que les debía la vida.
Intenté sacar todos los pensamientos pesimistas de mi cabeza mientras conducía hacia su casa. Imaginé el rostro de todos ellos en mi mente: el rostro amable de Carlisle; la dulzura que emanaba la cara en forma de corazón de Esme; la cara de burla de Emmett cuando me hacía una de sus bromas; el hermoso rostro de Rosalie que hacía que la autoestima de todos a su alrededor se hundiese; la cara amable y concentrada de Jasper cuando enviaba una de sus maravillosas olas de calma y por último, la que más deseaba ver, la cara de duendecilla que tenía mi mejor amiga.
No quise incluir su hermoso rostro junto con los de su familia pues suponía que él no estaría cuando yo llegase. Tal vez cuando me sintiese llegar se marcharía o simplemente se quedaría en su cuarto o algún otro lugar para no verme...
Pero no quería deprimirme, yo no estaba aquí para verle a él, no podía negar que me hubiese gustado verlo pero el motivo por el que estaba aquí era para despedirme de la familia a la que muchas veces había soñado pertenecer. No tenía que despedirme de él pues esa despedida ya ocurrió hace meses, no tenía ningún sentido volver a pasar por el mismo sufrimiento.
A lo lejos pude divisar una hermosa casa, parecía un palacio antiguo, estaba construido con piedra y tenía enredaderas que subían a lo largo de la fachada acabando en unos hermosos ventanales. Parecía una casa de cuento de hadas, un lugar mágico, el lugar perfecto para la familia que la habitaba.
Me acerqué a la puerta de la casa y justo cuando estaba a punto de golpearla, la puerta se abrió y sentí como alguien me abrazaba fuertemente.
- ¡Bella! ¡Estás aquí! - gritaba su voz de campanitas.
Bajé la mirada y la vi, tan hermosa como siempre. Alice me abrazaba con una fuerza sobrehumana que me dificultaba respirar. Era divertido sentirse atrapada entre unos brazos tan pequeños. Le devolví el abrazo con todas mis fuerzas.
- Sí Alice estoy aquí, no sabes cuánto te eché de menos.
No pude evitar que las lágrimas acabasen resbalando por mis mejillas, después de meses podía volver a abrazar a mi mejor amiga.
- ¡Yo también te eché de menos! ¡No sabes cuánto! ¡Sin ti ya nada es lo mismo!
Estuvimos un buen rato más abrazadas hasta que de pronto Alice se separó de mí y comenzó a mirarme con curiosidad. Podía ver sus ojos negros rebosantes de interrogantes. Entonces me soltó la primera de sus preguntas:
- ¿Qué haces aquí? Y sobre todo, ¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí?
Su pregunta me dejó descolocada pues no era lo que esperaba, Alice jamás había tenido que preguntar ese tipo de cosas, estaba segura de que debería haberme visto llegar desde el momento en que lo decidí.
Aun así me alivió que estuviese tan extrañada por mi repentina aparición en este lugar para evitar centrarse en mí. No había dicho nada acerca de mi aspecto lo cual era algo bueno, creo.
- Bueno, el cómo conseguí llegar hasta aquí no es algo realmente importante. La verdad es que estoy aquí porque necesitaba decirte que has sido la mejor amiga que he tenido nunca y necesitaba darte las gracias por todo lo que has hecho por mí...
- Oh, Bella, tú también eres mi mejor amiga y has hecho muchas cosas por mí. Pero no necesitas darme las gracias por lo que he hecho por ti. Fui yo la que no me porté como una buena amiga, me marché en el momento en que más me necesitabas y eso jamás me lo perdonaré. Créeme que lo siento mucho. Nunca debí haberme alejado de Forks...
Podía observar su rostro marcado por la tristeza y me di cuenta de que la separación también había sido dura para ella. Me hubiese gustado decirle que no pasaba nada, que podríamos recuperar el tiempo perdido, pero no podía mentirle, tenía que despedirme de ella, ya no había tiempo para nada más.
- Alice, no pienses en esas cosas, yo solo vine para decirte que eres una de las personas más importantes para mí y despedirme antes de...
Ella alzó una ceja interrogativamente y me di cuenta de que estaba hablando de más así que cambié de tema torpemente
- Bueno y ¿en qué has andado en estos meses?
Por su cara me daba cuenta de que no pensaba dejarlo correr así como así pero sentí el color volver a mi rostro cuando la puerta se abrió y aparecieron cinco Cullen mirándome sorprendidos. Eran todos más hermosos de los que les recordaba, parecían imágenes perdidas de un cuadro renacentista.
El primero en llegar fue Emmett, el cual me cogió en brazos y me dio uno de sus fuertes abrazos de oso. Después poco a poco todos fueron acercándose los demás dándome pequeños abrazos y sonrisas. Bueno, casi todos. Rosalie me dio una mirada asesina que hizo que me temblasen las piernas de miedo para después marcharse dando un fuerte portazo.
- No le hagas caso, últimamente está de mal humor todo el tiempo – me dijo Emmett antes de correr tras su esposa.
Jasper se mantuvo alejado de mí cabizbajo, podía ver la culpabilidad en su rostro. Después de un rato levantó la mirada y me dijo.
- Lo siento mucho Bella, todo fue por mi culpa, si yo hubiese sido más fuerte…
- No te preocupes Jasper, no fue culpa tuya. Además ya te dije en su momento que estaba todo olvidado. – Le di una pequeña sonrisa que me devolvió y luego se marchó diciendo que tenía asuntos pendientes.
Carlisle me pidió que le acompañara a la sala y allí me senté en un sillón con Alice a un lado y Esme al otro. Pasamos el resto de la tarde sentados en la sala de estar mientras charlábamos animadamente y yo intentaba que la conversación se mantuviese en un ambiente relajado y sin tocar temas demasiado dolorosos...
¡Hola! Ante todo quiero pedir disculpas por llevar tanto sin actualizar, ya sé que lo digo siempre pero es que ahora realmente no tengo nada de tiempo. ¡Y encima mi portátil está en las últimas y funciona fatal! Pero no pienso dejar la historia abandonada, solo necesito un poco de paciencia y comprensión.
Bueno, espero que os haya gustado por donde sigue la historia, creo que a algunos les gustara y a otros no pues por los comentarios algunos querían que Bella odiase a los Cullen. Lo siento pero yo creo que Bella jamás llegaría a odiarles pues les quiere demasiado.
Me gustaría que me siguieseis enviando lo que pensáis que ocurrirá en la historia a ver si es demasiado predecible jeje
Un besazo enorme
Libezzy
