Kairos: La mente maestra detrás de un sadica guerra
Al ver los 3 portales frente a ella Hanayo, estaba dudativa en si hacer caso a las palabras de esa titán, se le conocía por ser el oráculo de los seres más poderosos de todo el universo, pero también era sabido que hasta un oráculo podría equivocar sus predicciones. Aunque fueran convincentes sus visiones ¿Quién podría asegurarle que después de darle la lanza en sus manos no la mataría? que cumpliría su palabra de ayudarla a destruir a Cronos su propio hermano, su propia sangre, bueno la respuesta a eso era demasiado sencilla: Mnemósine le guardaba un profundo rencor a su hermano mayor desde la época del mito cuando eran más jóvenes ya que hubo un momento después del asesinato de su padre Urano "los cielos" que él se dejó corromper por esa paranoia de que podría volverse a repetir la historia, que el mismo ciclo seria la maldición de su familia por toda la eternidad gracias a la proféticas palabras del oráculo Dodona quien le diría su desgracia textualmente:
"Hijo de los cielos, tú has venido a mí para que te diga si el mismo destino llegara a ti como rey de los titanes, pues he de decirte que así será, tu hijo se convertirá en el futuro señor de los cielos y te castigara por tu pecado"
La decisión del rey de los titanes fue digna de un enfermo, paranoico y sanguinario, tragarse cada uno de los hijos que su reina y hermana Rhea engendrara, pero un día ella misma oculto de su esposo al más joven de ellos, Zeus y le dio una piedra la cual embutiría en su estómago hasta que el creciera y tuviera la suficiente fuerza para enfrentarlo, todo eso estaba marcado en su destino terminando con la historia que todos conocen: "Encerrado en el tártaro con las cadenas de Apolo". Pero lo que tampoco le pudo perdonarle ella a su hermano fue que le tratara como un simple objeto, que le impidiera participar en la guerra contra los Olímpicos usándola solamente para predecir visiones futuras ganándose su ira porque ninguna daba como resultado a su hermano como ganador sellándola con su Megas Drepanon al reloj del tiempo del laberinto.
El resentimiento de Mnemósine fue en aumento día tras día esperando el momento indicado para poder realizar su venganza contra su sangre fuera como fuera lo haría, iniciándose esta cuando el exiliado hermano menor e igualmente titán del tiempo Kairos apareció delante de ella para ofrecerle una absolución si ella estaba dispuesta a unírsele para dado el momento pudiera cumplir su deseo, ella no lo tuvo que pensar 2 veces así que Kairos la liberaría pasando siglos tramando en las sombras su nuevo plan en el cual Cronos seria el títere al ser liberado del tártaro así como sus demás hermanos, pero el hecho de las ninfas hayan sido lo primero que el rey de los titanes vio en su libertad solamente fue un extra que le brindaría especialmente a Kairos un poco más de diversión y placer para su propio beneficio.
¿Y dónde se encontraba el ahora? observando desde primera fila todo el espectáculo, sonriendo y divirtiéndose a sus anchas con todas las intrigas, secretos que se guardaban entre todos, la discordia y el odio mutuo eran las cosas que a el personalmente le causaban más gozo, oportunista, calculador y egocéntrico, sus cualidades más notorias que en ciertos momentos le jugaron en contra.
Yo no… yo no puedo traicionar a mis hermanas, ni a Thanatos – sama, Hipnos – sama y Hades – sama — Fueron las palabras que le daría la ninfa a la titán.
¿Es tu última palabra pequeña? — La sonrisa que antes había en su rostro, se volvía una mirada fría y completamente penetrante hacia la castaña que por instinto retrocedería de su lugar unos pasos.
De manera casi fugaz, el cuerpo de la ninfa no pudo dar un paso más hacia atrás y salir corriendo su cabeza comenzaba a darle vueltas, sus parpados como su cuerpo se volvieron pesados, su respiración se cortaba como si un cuchillo le hubiera atravesado los pulmones emergiendo desde la oscuridad una fuerza devastadora, demasiado hostil, llena de odio, deseo de redención y ambición apareciendo detrás la peli rosa una luz de la cual se esparcía una densa oscuridad que rodeaba todo el entorno hasta volverse la nada, el vacío, tinieblas esparciéndose pequeños papeles que tenían la insignia en griego καιρός, pequeños sellos que bloquearían cualquier entrada o salida a esa dimensión oscura y hueca escuchándose una voz grotesca, arrogante y cínica dirigirse al enemigo de la pequeña ninfa.
Hermana… ¿Realmente crees que esta pequeña por las buenas va a aceptar? Jajaja… debes ser demasiado ingenua para creerlo—
En ese momento el sonido de un reloj moviéndose desconcertó a ya una asustada ninfa que trataba de buscar con sus ojos lilas de donde provenía tal sonido para finalmente presenciar como de una violenta ventisca surgiera imponente un reloj suspendido en el aire con 12 picos comenzando a moverse unas manecillas causando impacto en Hanayo que no entendía como algo como eso podría existir en esa época, después una figura gigantesca se formó delante de ese reloj. La forma astral de Kairos, que consistía en un hombre de tez clara, cabellos platinados largos que cubrían completamente su rostro a excepción de sus labios que estaban enmarcando una sonrisa diabólica dejando ver unos dientes afilados como los de una bestia, portando una armadura en color marrón con ligeros detalles en azul marino muy distinta a las de los otros titanes, pero igual de intimidante con un casco con un cuerno en el centro y 12 pequeñas extensiones en su espalda como pequeñas alas que significaban las 12 horas de un reloj.
Su poder, su fuerza, su cosmos mismo era demasiado grande como para poder siquiera enfrentarlo, incluyendo el hecho de que la tenía encerrada en un mundo alterno, Hanayo no podría hacer nada para evitar que en ese momento, en ese lugar la mataran si eso era lo querían pero sin duda alguna los 2 entes superiores tenían un plan maquiavélico en sus manos para seguir llevando los hilos de la guerra.
Kairos… no pensé que te tomaras la molestia de venir en este momento, pero si quieres persuadirla… adelante es toda tuya — Dando un paso hacia atrás desaparecería de ahí brillando su cuerpo en un tono rosado claro.
Tú y tus hermanas… no estaban previstas para formar parte de esta guerra, pero bueno ya que están en el tablero podría usarlas a mi favor… — El colosal ser hablaba de manera segura, con negras intenciones en sus manos.
No… no sé de qué hablas… déjame salir…. déjame ir… traeré la lanza… solo déjame ir… ¡Que alguien me ayude! — Gritaba con desesperación ante la sensación de estar ante la muerte segura cara a cara.
El titán menor ancho su sonrisa mientras unos brillantes ojos rojos sobresalían por debajo de su cabellera, lentamente el reloj a su espalda comenzaría a girar para disparar varias cuchillas causando terror en la contraria que se cubrió los ojos cobardemente esperando que acabara con su vida pero pasados unos segundos los volvió a abrir notando que ya no estaba el ente delante de ella que la oscuridad había desaparecido encontrándose en el laberinto del tiempo sana y salva más que confundida por la acciones de sus enemigos, no sabía que estaban tramando, no lo que querían realmente de ella. Aparentemente a salvo comenzaría a caminar nuevamente, pero de nueva cuenta algo se lo impidió al chocar contra algo invisible cayendo sentada al suelo. Al momento de subir la vista observo cara a cara a otra castaña, pero vestida con una ropa extraña: un smoking negro, un moño rojo y un sombrero abombado claramente distintos a la época, de ojos esmeralda que sonreía de manera alegre pero que no daba ningún tipo de confianza al momento de verla.
Por favor… dime que eres un aliado… no quiero morir aquí… — Temblaba al punto de derramar lágrimas Hanayo mirando a la otra chica alegre quien le tendería la mano.
Eso dependerá de ti, pequeña si cooperas conmigo… — La sonrisa burlona se tornaba más y más aterradora en esa chica.
¿Qué deseas?... — Pregunto con mucho miedo a la respuesta que pudiera recibir.
Ver a mi hermano caer junto a los suyos…. no me importa cuántos más tengan que caer, pero lo quiero ver muerto— su presencia y su porte daban realmente miedo, dudando quien podría ser peor, si Kairos o Cronos, tampoco estaría dispuesta a querer saberlo.
No lo hare…. no traicionare a mis hermanas… ni a los dioses… si quieres matarme… hazlo… pero no te voy a ayudar…. —
Ante la negativa de la pequeña, no le quedo de otra al hermano menor del tiempo que usar una jugada sucia que era 100% seguro que funcionaria y esta consistía en usar a su hermana Rin, la más apegada a ella de las 9 ninfas de los campos elíseos quien ese momento se encontraba en dicho lugar descansando, tan solo un movimiento de su mano basto para abrir un pequeño portal que le mostraría la imagen de ese lugar, de ese bello paraíso lleno de flores y de un ambiente sereno mientras la peli naranja descansaba sin interrupción alguna en ese lugar, sana y salva. Cosa que el por supuesto cambiaria en tan solo segundos, riéndose perversamente comenzó a dar unos pasos hacia el portal desesperando a Hanayo que comenzó a correr, pero ya era tarde… Habría cruzado el umbral dimensional y cerrado tras de el en el momento que ya estaba del otro lado, dejando que los peores miedos, pesadillas de la ninfa se incrementaran en su interior sudando frio, soltando un grito desgarrador que se escucharía hasta lo más recóndito del universo.
¡Rin! —
En los campos elíseos, la susodicha se despertó de golpe despertando al oír tal lamento, mirando hacia todos lados aturdida, desconcertada mientras se tomaba la cabeza para que esa sensación cesara.
¿Volví a casa?... pero si lo último que recuerdo fue… — Las imágenes de ella asesinada por Rhea volvieron como un fugaz flashback sintiendo impotencia porque no pudo proteger a su querida hermana — Kayochin… no pude protegerte… por favor… perdóname… —
Cerrando sus puños con fuerza mirando hacia el suelo, con impotencia caería de rodillas golpeando el pasto de los jardines una y otra vez descargando toda esa ira, toda esa frustración que sentía contra sí misma, sintiéndose indigna de ser llamada hija de Gea, indigna de ser la ninfa del dios de la muerte, indigna de estar viva. Los látigos de némesis estaban a un lado de ella y no dudo en tomarlos para colocar la punta de una de las cuchillas apuntando a su cuello, con la intensión de suicidarse.
Pensando en todos sus seres queridos, para ella sería lo mejor si un estorbo no estuviera solo causando problemas, pero una voz grave pero cálida impediría ese acto de cobardía de su parte.
¿Qué diría tu madre si te viera así? Seguramente estaría muy decepcionada… de ti… —
No pude ayudar a Kayochin... ni a mi madre… seguramente deben estar muertas... como las demás… —
Tan pesimista era su sentir que no volteaba a ver a quien le había hablado, pero escuchando unos pasos hacia adelante, los rayos del sol que daban contra su rostro fueron cubiertos por una figura parada frente a ella, un anciano de barba prominente, cabellos grisáceos, con un largo habito cubriendo todo su cuerpo con un sombrero en su cabeza sonriendo alegremente arrodillándose frente a ella quitándole esa arma divina que brillaría en las manos de ese anciano. Solamente alguien podría hacer que las armas divinas brillaran de esa intensidad, solamente alguien que tuviera la sabiduría y la manera de crearlas: "El dios herrero" era el único capaz de lograr tal hazaña.
Hefesto… ¿Qué haces aquí? — Rin estaba alivada de verlo, pero curiosa por saber la razón de su visita.
Para brindarte un poco de apoyo… pequeña —
Lentamente con la yema de sus dedos hizo que esos látigos soltaran un brillo cegador que equiparaba fácilmente a la luz del sol de cerca cegando la vista de la pequeña que se cubrió los ojos para evitar que esa luz la lastimara, cuando finalmente esta desapareció los látigos ya no estaban, pero lo que si estaba ahí era una armadura dorada de un león con alas, garras y con un aspecto feroz que en tan solo segundos se desmembró en partes mismas que se adherían como si fueran imanes al cuerpo de la pequeña que al estar completa la armadura su cuerpo libero un brillo dorado mientras una fuerza, un cosmos divino como el de un feroz león fluía por todo su cuerpo, sintiéndose ligero, ágil y lo más importante poderoso. Movería sus brazos, sus piernas y nudillos verificando que no pesaba, como si no tuviera nada puesto impresionada por tal obsequio que recibió del creador del rayo de, el tridente, la orca y la espada divinas, por otra parte, ese anciano sonrió complacido por su trabajo comenzando a alejarse tranquilamente del lugar.
Espera… Hefesto… ¿Por qué me das esto? — Mirándolo de espaldas a ella, quería una explicación de eso.
El gato debe convertirse en león para proteger a su manada, a su familia… a su sangre…. — Fue la única respuesta que recibiría antes de que desapareciera de un destello blanco dejándola sola con sus pensamientos.
Gracias… Hefesto… te prometo que le daré un buen uso a esta armadura… —
La nueva fuerza del ahora león dorado estaba rebosante por lo que elevándose enormemente comenzaría a tomar impulso para salir de ese lugar como un rayo surcando los cielos, pero un intruso había observado todo sin ser detectado ni por el olímpico, sentada en un pilar aquella chica de traje y vanagloriante sonrisa extendió su diestra señalando hacia la chica de armadura dorada lanzándole un pequeño rayo negro que impactaría contra su cuerpo cubriéndola en una aura oscura que en ese momento desaparecería "misteriosamente" más adelante lo que había hecho surtiría efecto solamente necesitaba un impulso para que se detonara la pequeña bomba de tiempo que le otorgo en su interior siendo el Monte Otris el perfecto lugar para surtir efecto, ahora la pregunta interesante seria ¿Contra quién sería?, la respuesta seguramente se daría cuando Rin estuviera en ese lugar, por otro lado ella tenía ya en mente su objetivo, enfrentar a Rhea, vencerla y salvar a sus hermanas de la ira de los titanes… esta vez tendría la fuerza y el poder para lograrlo.
Sin miedos y dudas en sus pensamientos.
Continuara…
Nota del autor: ¿Ya adivinaron la forma física que tomo Kairos? ¿Qué efecto tendrá eso que le lanzo a Rin? ¿Sera beneficioso para ella o dañino? descúbranlo en el siguiente capítulo jejeje, créanme se vienen cosas buenas e interesantes, hasta la próxima actualización.
PD: Sé que había dicho que el capítulo lo subiría ayer, pero me quede picado viendo parte del kick – off de Wrestlemania 32 y me vi las 5 horas del evento XD desde las 6:00 pm hasta las 11:00 pm, una disculpa pero si cumpliré lo que dije, al rato subiré el otro capítulo de la vida después de u's
