Los personajes son de Meyer. (Menos Matt. Matt es mío 3 3) yo sólo me dedico a jugar con ellos.
Capítulo 10:
Cuando tenía 15, la maestra de la escuela decidió impartir la clase de sexualidad en Forks. Ella tenía 60 años y su cuerpo estaba tan arrugado, que una pasa, sería poca comparación. La pobre se puso colorada hablándonos de su inocencia al llegar al matrimonio y lo mucho que le habría servido que alguien le hablase sobre "que ocurría en la noche de bodas".
No es como si un montón de hormonales adolescentes no supieran que ocurría en la noche de bodas. Tampoco es que todos pensaran que, lo que ocurría en la noche de bodas, debía ocurrir sólo en la noche de bodas…. Era más, un enorme porcentaje de chicos, Emmett incluido, se jactaba se haber experimentado aquella, tan mencionada, primera vez. Sin embargo, todos aquellos que tuvieran sangre en el cuerpo, estaban tan rojos que se podía sentir el calor emanar de cada uno.
La señora Jones concentró toda la sangre de su cuerpo en su cara cuando tomó un plátano e intentó enseñarnos cómo poner un condón. Su cuello adquirió el color de su cara cuando nos habló del himen y es posible que su corazón se detuviese cuando comenzó la ronda de preguntas.
Por primera vez, todos arrancamos de la sala apenas sonó la campana, no para arrancar de la clase, sino para dejar de mirar como la Señora Jones seguía luchando con el condón y el plátano.
Emmett, Edward y yo estábamos convencidos que si hubieran puesto un video de reproducción animal, y luego dijesen "En los humanos es similar", habría sido más explicativo e instructivo que el intento de la pobre Jones. Incluso Emmett explicando sin uso de filtros, era menos vergonzoso.
Recuerdo a los chicos regalarme un plátano esa tarde. Recuerdo el sexual comentario de mi madre cuando me vio entrar con la cara colorada.
No recuerdo haber sentido mayor vergüenza en mi vida.
Pero, como es claro. Nada es eterno… y todo puede empeorar justo cuando estas segura que nada peor puede ocurrir.
.
Cuando Edward y yo dejamos las cajas de condones sobre la barra en la farmacia, la señora nos quedó mirando con los ojos extremadamente abiertos mientras leía los precios en la computadora.
Seattle no era Forks, claramente. Aquí había 10 veces más habitantes que en el culo frío del mundo. Por lo que, nadie iría corriendo a casa, a decirle a mi mama que Edward y yo habíamos comprado siete cajas de condones. Nadie iría a chismorrear a la comisaría que mami Edward profanaría la inocencia de la retoña del jefe. Sin embargo, la tipa en la caja seguía mirándonos como si se tratara de dos pervertidos apunto de ensuciar la mente de pequeños niños inocentes. ¡Solo íbamos a tener sexo! Dios. El mundo no iba a derrumbarse porque él y yo tuviésemos fogoso, necesitado, anhelado y seguro sexo.
-¿Las llevarán todas? ¿O solo quieren consultar sus precios?
-Todas- dijo Edward- ¿no tienen con sabor?
-¿Con…. Con… sabor? Oh Dios- la mujer se puso tan roja como lo era humanamente posible. Yo no gaste fuerzas en ocultar mi risa.
-Sí, eso dije. S-A-B-O-R –Edward me envolvió con sus brazos y se aseguró que la mujer viera como él tomaba mi cadera y las empujaba contra la suya.
-solo llevaremos esto. Estamos… algo apurados.
-ansiosos- me corrigió Edward, sonriendo.
-si- sonreí con malicia, solo porque la mujer comenzaba a ponerse azul de la impresión- ansiosos y apurados. ¿Qué hay de algunos aceites lubricantes?
-yo… consultaré a mi jefa- ella se paró tan rápido, que la silla en la que estaba, se cayó.
Edward y yo comenzamos a reír apenas la perdimos de vista.
-voy a tomarte contra la pared tan duro que rogaras que pare
-Eres taaaaaaaan pervertido. Me gusta.
Deberíamos haber llevado las siete cajas de condones y salir de la farmacia sin molestar a la cajera. Deberíamos haber pensado mejor lo que dijimos. Debería respetar la inocencia de otros…. Pero la paz mundial también debería existir, y aún hay guerras.
-¡ACEITES LUBRICANTES!- fue el gritó femenino que escuchamos- ¿QUIÉN VIENE A UNA FARMACIA DECENTE A PEDIR ACEITE LUBRICANTE?- no escuchamos la respuesta a esa pregunta. Pero sí el sonido de los tacones acercarse a nosotros.
-¿¡Isabella!?
Mi corazón dejó de latir cuando escuché mi nombre.
Y mi sangre se evaporó al ver la cara de quien emitió mi nombre.
Sue.
Mi suerte era mala. Lo suficiente para esperar un condón roto, un embarazo de media cancha o algo por estilo. No estaba preparada psicológicamente para ver a Sue ahí.
Había escuchado escenas de celos sobre Sue.
Renne refunfuñaba por horas cuando Sue visitaba a Charlie en el trabajo. O cuando Charlie mencionaba que se topó con Sue en la calle… Por lo que entendía, ella y Charlie habían tenido algo antes que mi madre apareciera en el cuadro.
Me importaba poco y nada si Charlie y ella se habían revolcado juntos contra el pasto en el pasado. Yo sólo sabía que no se demoraría más de 24 horas en llegar a la casa Swan y mencionar los gustos de su hija al pedir cosas en las farmacias decentes.
Mierda.
Mierda, mierda, mierda.
-no puedo creer que seas tú, Isabella. ¿Estabas pidiendo lubricante?- la señora que nos atendía, movió enérgicamente la cabeza de arriba abajo. "Jodida boca floja, nos vemos afuera para arreglar cuentas".
-Aceite lubricante- la corregí. ¿Por qué lo hice? Solo Dios lo sabe. Incluso las voces en mi cabeza se daban golpes contra las paredes.
-oh… ¿y para que los querías?
-No creo que eso sea asunto tuyo, Sue.
Edward y Sue jamás habían tenido una buena relación. Era, definitivamente, porque cada vez que mami hacía algo un tanto ilícito, ella corría a contarle a Esme.
-¡Ustedes dos! ¡Están juntos! Sus madres deben estar taaaaan felices. Llamaré a tu padre para felicitarlo- ella prácticamente nos tiró a los tiburones y nos ató las manos a un yunque.
.
Una vez en el auto, el silencio fue el factor principal. El motor del enorme auto, ronroneaba mientras avanzábamos en la carretera.
Sabíamos lo que se venía ahora. La avalancha de preguntas e incitaciones. Estábamos recién partiendo esta… relación. ¡Ni siquiera llevábamos 24 horas juntos y vendría lo complicado!
Nuestras madres.
Nuestras madres y sus eternos planes no-tan-ficticios sobre una unión conyugal.
.
-tu padre va a matarme cuando Sue le cuente sobre los condones. Quizás me corte las bolas y luego de despelleje vivo. ¡Oh Dios! Él rebanará mi pene si sabe que fui quién te quitó la virginidad… él cortará mi pene solo por permitir que tengas sexo- él se puso realmente pálido- ¡Bella! Me gusta mi pene. No quiero que me separen de él.
Fue eso. O la cara de Edward mientras protegía su hombría. O lo que sea que fuera… comenzamos a reír lo suficiente para detener el auto.
Él se calló de la nada. Y me miró tan serio, que mi risa murió al instante. Se desabrochó el cinturón y rodeo el auto para abrir mi puerta.
No llegamos lejos, todo a nuestro alrededor estaba absolutamente oscuro. Me besó, tocó mi trasero y me hizo subir al asiento de atrás después de sacar la silla de Emma.
-Si tu padre pondrá precio a mi cabeza, debe hacerlo con razones. Entra ahí, Bella. Te haré cada cosa que imaginé hacer en un auto, durante mi adolescencia.
-¿Y son muchas cosas?- fue mi inocente pregunta, mientras me sentaba a horcadas sobre él.
Mi puta interior levantó un cartel con ambos brazos. "ROUND UNO".
-años de pervertida adolescencia imaginativa. Así que sí, muchas, amor. Muchas.
.
Mi blusa había volado sobre el asiento, mis sostenes llegaron al volante y la lengua de Edward degustaba mis pezones tanto como un bebe lo haría, mientras sus manos –firmes contra mi trasero- movían mis caderas de adelante a atrás.
-enrrollarme contigo en un asiento trasero- volvió a besarme- ¡LISTO!
Si apretaba más fuerte, él tendría toda una zona sin cabello. Pero me estaba torturando… y nadie es de piedra. Yo definitivamente no soy de piedra. Soy pura carne… y carne blandita.
-abre la puta caja de condones y llevemos esto al siguiente nivel.
Sentí su sonrisa contra mis pechos.
-alguien está ansiosa- como volviera a decir soberana idiotez, le depilaría las cejas mientras duerme.
-SI. Y como no me complazcas pronto, alguien quedara eunuco.
Fue suficiente amenaza.
Edward se quitó los pantalones y se puso el condón mientras yo me deshacía del resto de mi ropa.
Entró en mí sin mayor juego previo. Algún día lo haríamos lento y suave. Pero en ese futuro lejano, no estaríamos en medio de la nada, teniendo anhelado sexo caliente en el asiento trasero de un volvo.
Los gemidos en el auto empañaron los vidrios. Yo, prácticamente le gritaría eso a Allie cuando se lo contara. O quizás cuando le contara lo mucho que disfrutaba de Edward haciéndome disfrutar…. O cualquier mierda que pasara en el mundo, porque estaba teniendo alucinante sexo con Edward.
Mi celular comenzó a sonar y lo tiré lejos.
Seguí moviéndome sobre Edward.
-tener sexo contigo en el asiento trasero del auto, ¡LISTO!
Quise reír, pero el orgasmo fue más explosivo.
-amo ver cómo te corres
-eres taaan jodidamente sucio- mi mente estaba de acuerdo con eso. En un 100%. Solo que en mi mente sonaba como el mejor halago sobre la tierra.
-te gusto así
-te amo así- no lo pensé.
Ese sería el mayor de mis problemas en este segundo. Decir "te amo" sin pensarlo, mientras tienes alucinante sexo sería un problema global para mi cerebro el 98% de las veces, siempre y cuando la pantalla de mi celular no brillara y el contador de minutos estuviera activado.
-¿ya terminaron?- Incluso Edward dejó de mirarme cuando esa voz salió del celular.
-¿si? Porque si no han terminado puedo llamar después… aunque Charlie no está lo que yo definiría como "feliz, calmado y relajado".
-¿Mamá?- no tenía sentido preguntar. Pero a veces, cuando tu madre te descubre por teléfono, teniendo alucinante sexo y diciendo cosas estúpidas como "te amo", tiene un poquito de sentido.
-¿si, cielo?- Edward y yo nos miramos con la boca estúpidamente abierta.
-¿Qué tan posible es que tu teléfono no esté en altavoz, Renne?- se atrevió a preguntar él
-nula, corazón- fue la voz de Esme- Estabamos celebrando el nuevo cargo de tu padre cuando Renne dijo que sería fantástico que vinieran a celebrar con nosotros.
Y comenzaron a llover los comentarios. Tan rápido uno después de otro que no teníamos tiempo de responder.
"Estamos tan felices que estén juntos" de Esme y Renne a coro.
"Cariño, ¿usaron protección?"- preguntaba Esme de fondo
"Voy a matarte cuando vengan"- mi infaltable padre.
"Hijo, debemos hablar de los anillos de la familia"- Calisle hará que me dé un infarto.
"voy a matarte por tomar la pureza de mi niña"- papá… Dios, papá.
Y porque mi adorable y puritana madre no puede dejar de hacerse notar. "Eso no sonaba a pureza. Sonaba a clara experiencia"-
.
.
.
Somos idiotas. De esos idiotas responsables que se montan en las Harley con esquelas geniales y van directo a Forks a enfrentar la inquisición.
O a nuestros padres, que es más o menos lo mismo.
-extraño las motos- lo deje conducir. Porque soy el ser humano más maravilloso del planeta y comprendo sus añoranzas de motocicletas hermosas… y porque si voy atrás, metía las manos dentro de su ropa.
-El volvo es genial- no lo era. Pero como dije, soy el ser humano más maravilloso del planeta.
-supongo que tiene sus ventajas- "como tener sexo en el asiento trasero"- Emma adoró ese auto apenas lo vimos- "claro… era por Emma. Siempre supe que era por Emma".
-recuérdame ¿Por qué hacemos esto? Hasta donde yo recuerdo, tú no te quieres separar de tu pene y yo no comenzaré a preparar una boda. ¿Por qué venimos?
Él se removió nervioso en el asiento, mientras daba el giro hacia la casa Swan.
-si no lo hacemos nosotros, lo harán ellos. ¡Todo esto es culpa de la vieja chismosa de Sue! Se demoró 4 segundos en soltar todo- yo, no creía que fuera obra de Sue… ni siquiera ella es tan veloz. Le adjuntaba la culpa a mi mierda de suerte, pero dejaría que él culpara a Sue. Me liberaría de un cargo.
.
Afuera, estaba la patrulla de Charlie y el mercedes negro de Carlisle. Por eso no habría sorprendido ver a papá y mi suegro viendo el partido en la TV… o a Esme y Renne conversando. Pero cuando los cuatro nos esperaban al otro lado de la puerta con catálogos de novia, anillos y pistolas visibles… era suficiente para que tomase la mano de Edward y diera marcha atrás.
Por el bien de los dos.
-¡Cariño! ¡Por fin llegan! ¿Cómo está mi princesita?
Edward fue salvado por los dioses al ser abducido por el poder femenino de ambas familias. Nada distrae más a dos mujeres como Esme y Renne, que hablar de Emma. La pequeña ladrona de corazones.
Yo, por otro lado, quedé sentada en medio de mi-bebita-tuvo-sexo y deberíamos-estar-hablando-de-anillos.
-y… ¿Cómo estuvo las pesca, papi?
-no puedo creer que eligieras a Edward- papá era el humano más normal en mi familia. Ese cargo no poseía exactamente altos estándares en ESTA familia. Pero era el más normal, al fin y al cabo.
Dentro de su normalidad, no hablar de sexo, era casi una ley.
-Porque lo amo- aparentemente el tema de "te amo" había sido omitido entre Edward y yo. Apreciaba enormemente su gesto al dejarlo pasar y no hacer mención de mi lengua larga. Pero sabía que la palabra con A era la única que lo mantendría vivo ante mi padre.
-él también la ama Charlie, te lo dicho millones de veces. ¿Podemos decidir donde será la boda?
¡¿QUÉ?!
¿No eran las mujeres en la otra habitación quienes estarían soltando palabras como "Boda" y "anillos"?
"¿Qué hay del futbol, las cervezas y las groserías que siempre nombra Emmett?"
-Creo que el padre Webber estará disponible la próxima semana- dijo Charlie, tomando el mando a distancia.
-¿el padre Webber?
-Si. Tyler y Lauren tuvieron una hermosa boda con él. Quizás si hablamos en privado podríamos tener aún el vestido blando- Carlisle se inclinó a tomar su cerveza desde la mesa de centro.
-¿vestido?- mi cabeza daba vueltas peligrosamente.
. -¡OH vamos Doc! Lauren tenía por lo menos 7 meses en la boda ¡Y estaba de blanco!
-Es pronto aún- Carlisle movió la cabeza- aún si estuviera embarazada, no se notaría. Siempre he querido una nieta. ¿Qué hay de ti? ¿Una niña estaría bien? Adoro a Emma, pero creo que merece una hermanita. ¡Un par de niñitas!
-¿niñas? ¿en… en… en plural?
-prefiero un varón. Necesitaos chicos en la comisaría.
-¡OH DIOS!- levanté mi culo del sofá tan rápido como el estúpido acolchado lo permitió- ¡SIGO AQUÍ, POR SI NO ME HAN VISTO! Y…¡NO ESTOY JODIDAMENTE EMBARAZADA!
Caminé a la cocina. Donde seguramente estarían acribillando a Edward con frases igual o más idiotas.
Nos encontramos frente a las escaleras… él también venía arrancando.
-te juro que si me vuelven a preguntar que tanto gritas cuando te corres, o cómo de apretada estabas, voy a tirarme de un puente.
-Oh, te cambio cuando quieras- le dije, no muy segura- acabo de saber que faltan muchachos en la comisaría y que Carlisle quiere el par de niñitas.
.
.
-Iremos a dormir- tomé la mano de Edward y comenzamos a subir las escaleras.
Primera escusa: era un largo viaje –¡MENTIRA!- y estábamos agotados.
Segunda escusa: arrancábamos de la inquisición.
-¡OH NO, NO! Por nada del mundo dormirán en la misma habitación- Charlie se aseguró en dejar a la vista su arma, después de su frase.
-Charlie, ya tuvieron sexo ¿Qué es lo peor que puede ocurrir ahora?- hubiera golpeado a quien insinuara alguna vez en su vida que escucharía aquello salir de la boca de la dulce Esme.
. -Bella, dormirá en su habitación. Edward irá a dormir con el perro.
-papá, ni siquiera tenemos perro- no quería verme en la obligación de hacer dibujitos explicativos. Pero lo haría si él seguía diciendo idioteces.
-Si lo tuviéramos, dormiría en el patio. Y seguiría mandando al muchacho a dormir con él- refunfuñaba de fondo.
-Dormirá en la pieza de invitados- no dejaría que se fuera a su casa. Lo necesitaba ahí. Para correr a su brazos y tapar mis oídos si volvía a hablar de hijos inexistentes.
-¡NO SE PUEDE!- mami y yo miramos hacia el segundo piso. Renne estaba con manchas de pintura en los brazos- Empecé por fin a pintar ese cuarto. Deberán dormir juntitos.
El guiño de mi madre habría sido menos notorio si lo pusiera en un anuncio publicitario. Porque, claramente, hacerlo frente a Charlie y casi codear mis costillas al pasar, no era disimulado.
.
Al final todos conseguimos lo que queríamos.
Mami no se iría de mi casa.
Yo dormiría en mi pieza y Edward en un sillón de la sala.
Y papá sería exiliado de la recamará mientras mantuviera su actitud de puritano.
.
-recuerda, muchacho- dijo papá sobre su sillón- que soy policía. Y tengo permiso para matar.
Iba a hacer una mierda de broma sobre el agente 007.
Swan. Charlie Swan. Con licencia para matar.
Pero no era tan idiota. No todo el tiempo.
-toma hijo- Carlisle le paso una evidente caja de anillo a Edward. Y mi sangre se congelo- deben casarse y ser tan felices como nosotros. ¡Siempre quisimos esto para ustedes!
Podría jurar que si Carlisle comenzaba a llorar y Charlie lo consolaba, les preguntaría su nivel de estrógenos.
.
.
.
-no quiero casarme- dije apenas los Cullen se fueron. Y la sala quedó vacía.
-vaya… es bueno saberlo- Edward tiene este don mágico, de decir algo y hacerme sentir como la mierda.
-¡no! No así. No quiero casarme cuando es una obligación
Charlie, aún en su jodido sillón mirándonos cual halcón a su presa, se levantó.
-Bueno chicos, veo que están peleando- la sonrisa en su cara demostraba que él no estaba triste por el hecho- los dejaré para que continúen.
-no quiero casarme porque nos hayan pillado teniendo sexo- dije menos fuerte.
-no me casaría contigo porque nos pillaran. Me casaría contigo, porque quiero casarme contigo.
Mi lado tierno, agarró un enorme mazo y comenzó a golpear mi cabeza. Incluso la perra en mí, le estaba haciendo barra.
-pero no sería porque quieres- le respondí mientras me paraba del estúpido y mullido sofá- sería porque tu papá te está presionando.
-Bella, no tengo 5 años, no hago las cosas porque mi padre me lo diga.
-¿y la amenaza de muerte? ¿Qué hay de Charlie y su autorización para matar? ¿Lo haría por eso?
-¡estás dando vuelta las cosas!- dijo Edward, sonando levemente exasperado- ¡quiero casarme contigo! Eres tú la que no quiere.
Yo… ¿no quiero? Y es que soy una jodida perra inútil e insensible.
Vi una vez esa expresión en Edward. Él tenía 7 años y su perro había muerto.
Hoy, ahora, la expresión era potencialmente peor.
-¿yo? Yo sólo dije que no quiero hacerlo por obligación.
-¡Mierda! ¿Estás escuchando, siquiera? ¡No sería un jodida obligación!- Edward volteó enojado.
¿Francamente estábamos discutiendo por esto?
No queríamos casarnos. ¡Dios! Apenas tenemos 27 años…
Eso sonó tan bien en mi cabeza… hasta que la voz en mi cabeza lo emitió. Ahí sonó viejo y necesitado. Como si hubiera esperado eso durante más del tiempo que me gustaría admitir.
Edward tenía una vida madura.
Tenía una hija. Una casa. Un sueldo estable. Un auto de mami. Y llevaba a una vida de apoderado responsable.
Yo… estaba dentro de esa vida. Alocada y un poco demencialmente, pero me gustaba esa vida. Solo que… ¿casarnos? ¿Ahora?
-no fuiste tú quien dijo "Te amo" en menos de 48 horas juntos- no quiero decir que puse voz de perrito mojado y comencé a poner esa expresión del gato de shrek, pero lo hice.
Él me miró y sonrió.
-no fuiste tú quien admitió estar enamorado desde hace años… admito que me idiotice con el te amo, pero amé ese te amo.
-Y yo sí quiero casarme contigo- me acerqué a Edward y puse mis manos dentro de sus bolsillos delanteros-… pero es demasiado pronto.
-eso quiere decir, que no quieres- a veces, odiaba que me conociera como me conoce. Pero sus manos rodeando mi cintura me relajaban tanto, que no procesaba lo que pensaba.
-¡QUIERO! Sólo que no después de 48 horas juntos.
-¿Qué hay de 72?- sonrió
-¿perdón?
-¿Qué hay de casarse después de 72 horas juntos?
Estaba bromeando. Él tenía la sonrisa de "te estoy jodiendo, pero sígueme el juego".
-¡Oh Edward! ¡Eres un jodido idiota! Si no fueras hijo de quien eres hijo, te diría un insulto peor. Solo por eso, cuando me pidas matrimonio de verdad, te diré que no. Apenas salga de tus labios, te besaré y gritaré "¡NO!"
-No te pediré matrimonio… tú lo harás.
Abrí los ojos… los cerré y los volví a abrir… "¿ah sí?"
-oh, cariño. Siéntate, porque morirás de pie esperando.
-Soy paciente Bella- me besó- aquí la impaciente es otra.
-si… soy la impaciente, pero me aseguraré que mi padre te deje eunuco antes que yo te pida matrimonio.
-tu y yo saldremos perdiendo con eso.
-¡Si serás….! Le diré a Esme que no me quieres pedir matrimonio- estoy segura que hice una especie de puchero. Un maduro y racional puchero.
-Hace 5 minutos, no querías casarte conmigo- Edward bajó sus manos a mi trasero- ¿y ahora iras a acusarme con mamá para que te lo pida? Estás mal, amor.
Hice algo muy maduro. Edward era un idiota odioso…. Alguien debía ser la madura de la relación.
-¡PAPAAAAÁ! ¡EDWARD ESTA DICIENDO COSAS PERVERTIDAS!
Charlie bajó en calzoncillos y saltando en un solo calcetín. Miró a mami y se acostó en su sofá después de dejar la pistola sobre la mesa de centro.
Edward rió disimuladamente y se acurrucó entre las mantas.
-buenas noches papi- dije besando su mejilla- que duermas bien y no pases frío.
Subí las escaleras con una sonrisa en la cara.
No fue hasta que llegué a mi cuarto, cuando me di cuenta del grado de idiotez que poseía.
Millones de gracias por sus comentarios. Les mandaría un Edward de regalo, pero Bella cortaría no-tan-imaginariamente mi cabeza. Y me siento muy unida a mi cabeza. Así que solo les daré las gracias y seguiré divirtiéndome (y aportando ideas) con cada cosa que comentan.
