CAPÍTULO 11
Edward terminó de comer por exigencias de Bella después de lo ocurrido. Comió lentamente, saboreando cada porción de comida que se llevaba a la boca - a veces tenía arcadas -, mientras miraba a Bella que se estaba exasperando.
-¿Intentas picarme? - preguntó arqueando una ceja.
-Estoy desayunando, Bella - replicó Edward y bebió el zumo de su vaso.
-Parece como si estuvieras saboreando la mejor comida del mundo cuando no es así - Bella soltó una risita -. Las comidas de los hospitales son un asco.
-Que bien lo sabes - bromeó él.
Bella puso los ojos en blanco.
-La verdad es que sí.
La puerta de la habitación se abrió de súbito dando un golpe en la pared y Alice apareció dando pequeños saltitos hasta llegar a la cama de Edward, donde lo abrazó con todas sus fuerzas. El chico escupió un trozo de manzana que tenía en la boca cuando los brazos de su pequeña hermana le apretaron el cuello; luego se quejó de que nadie le dejaba comer y miró a Bella de soslayo. Bella se echó a reír y se tapó la boca con la mano.
Emmett y los hermanos Hale entraron después de Alice. El grandullón de los Cullen le dio un abrazo parecido al de Alice pero con el triple de fuerza, dejando a Edward hecho un palillo. Jasper y Rosalie fueron más cuidadosos con él. En la puerta, Carlisle, Esme y Eleazar observaban la escena.
-No nos des más esos sustos, Eddie - dijo Emmett.
-Dejaré de hacerlo si dejas de llamarme Eddie - gruñó Edward.
-Tranquilos, chicos - dijo Carlisle poniéndose al lado de su hijo -. Edward tiene que terminar de comer ya, Eleazar y yo te vamos a revisar un momento.
Dejaron de terminar de comer a Edward mientras hablaban de cosas triviales y luego todos - menos Carlisle y Eleazar - salieron de la habitación para que ellos dos pudieran revisarlo. Carlisle se sentó al lado de su hijo y puso las dos manos en su cabeza. Edward siseó de dolor.
-¿Todavía te duele? - preguntó Carlisle.
-No tanto como antes - respondió Edward -. Siento unos pinchazos, a veces.
-Bueno, eso es normal - intervino Eleazar mientras revisaba el cardiógrafo -. Se pasará dentro de pocos días.
Edward soltó un suspiro y apoyó la cabeza sobre las almohadas. Sintió de nuevo los pinchazos en su cabeza y cerró los ojos para poder relajarse. Quería salir de allí ya, no le gustaban los hospitales, no le gustaban desde que empezó a ingresar una vez tras otra casi seguidamente. Odiaba su olor, su comida y algunos médicos eran de lo peor que había conocido y las enfermeras ya no sabía qué decir..., menos mal que Carlisle conoció a Eleazar y él se ofreció para cuidarlo allá donde sea.
Eleazar dejó de observar el cardiógrafo y se acercó a la cama.
-¿Sigue en pie esto? - metió la mano en el bosillo de su bata de médico y sacó un objeto ovalado con dos cables. El marcapasos. Edward le dio una mirada temerosa -. Edward, es lo mejor...
-No - dijo Edward y giró la cabeza hacia el otro lado.
Carlisle suspiró.
-¿No quieres seguir adelante? - preguntó.
Esta vez Edward no dijo nada, se quedó mirando la puerta del baño mientras miles de pensamientos pasaban por su mente. No había vuelto a pensar en aquel pequeño aparato desde que discutió con su padre; se había olvidado completamente de él porque pensaba demasiado en como alejarse de Bella y no encapricharse de ella. Pero nada de eso funcionó y ahora estaban más unidos que nunca. Los pensamientos seguían fluyendo por su cabeza. ¿Tendría que hacerle caso a Carlisle y a Eleazar? No lo tenía muy claro, ellos le aseguraban que todo le iría mejor si le implantaran el marcapasos sobre el corazón. Podría hacer de todo más libremente pero todavía con moderación. Él seguía negándose a ponérselo, pero ahora quería seguir viviendo todo lo que pudiera...por Bella.
Se apretó el puente de la nariz con el índice y en el pulgar mientras seguía pensando. Carlisle y Eleazar lo miraban, esperando su respuesta.
-Hay...¿Hay algún riesgo? - preguntó al final.
-Bueno - dijo Eleazar -, de todos los pacientes que he tenido...ninguno ha tenido problemas. Salvo dos o tres - añadió -, pero todos sus problemas salieron bien al fin y al cabo.
Alguien interrumpió la conversación dando unos cuantos golpes en la puerta suavemente. La puerta se abrió y se asomó una enfermera joven y tímida.
-Doctor Cullen... - balbuceó la chica -. Le necesitan en el quirófano en una hora, órdenes del doctor Smith.
-Comunícale que no se preocupe - dijo Carlisle con una sonrisa -. Estaré allí antes de hora y preparado.
La joven enfermera asintió y los dejó solos de nuevo. Carlisle se levantó de la silla donde se había sentado, al lado de Edward.
-Me iré ya - dijo -. Hay que prepararse lo antes posible.
-Te deseo suerte, Carlisle - dijo Eleazar y éste le dio una sonrisa; luego le dio una palmada a Edward en el hombro y se fue.
-¿Para esto también hace falta ir al quirófano? - preguntó Edward a Eleazar cuando ya estuvieron solos.
-Sí.
-¿Y tarda mucho tiempo?
-Una o dos horas y todo sale exitosamente - Edward le miró por el rabillo del ojo -. Bueno, puede haber complicaciones. ¿Quieres hacerlo al final o qué?
-No estoy muy seguro aún.
-Lo haces por esa chica, Bella Swan, si no fuera por ella tú ya estarías mucho peor que ahora.
-Sí... - susurró -. Supongo que sí.
-Edward, te doy una semana para que te lo pienses, ni un día más - dijo Eleazar seriamente -. ¿Lo harás?
-Lo pensaré, tranquilo - dijo Edward con una sonrisa.
-Perfecto. - Eleazar caminó hacia la puerta y, antes de salir, se giró hacia Edward -. Me voy a ir porque ¿sabes? No he desayunado todavía, mi mujer se ha ido con unas amigas muy temprano y se ha olvidado de mí, y tú me has dado hambre aunque la comida del hospital sepa a rayos.
Edward rió. Eleazar le guiñó un ojo rápidamente y se despidió agitando la mano. Salió de la habitación y cerró la puerta casi dando un portazo. Edward se quedó mirando la puerta un buen rato y luego se tumbó cómodamente sobre las almohadas otra vez.
Ya había pasado otra semana y Edward todavía seguía ingresado en el hospital. Bella se había pasado casi toda la semana en el hospital en vez de en el instituto. Tampoco había mucho que hacer por allí ya que no era época de exámenes todavía y eso la dejaba más tranquila, pudiendo ir libremente a visitar a Edward, pero se tendría que apañárselas cuando los profesores le echaran el discurso. Bueno, tenía excusa...o eso creía.
El lunes de la semana siguiente fue a clase al menos a ver cómo iban las cosas por allí. Se encontró con Alice en clase y pasó todo el día con ella. Ni Emmett ni Jasper ni Rosalie estaban en el instituto, se pasaban todo el día vigilando a Edward. Al menos Bella no tendría que preocuparse demasiado teniéndolos a ellos por allí.
Alice le contó sobre el estado de Edward. Se encontraba mucho mejor y ya le habían quitado los vendajes de la cabeza; su rostro había recuperado su color de siempre y se quedaba dormido profundamente sin administrarle ningún somnífero. Eso le alegró el día a Bella. Tendría que visitarlo más tarde.
Ya en casa, Bella preparó la comida para ella y para Charlie, comió la suya y guardó la de su padre para más tarde. Luego, subió a su habitación donde hizo los deberes rápidamente y comprobó el correo electrónico cuando pudo arrancar bien el ordenador. Había un montón de mensajes de Renée. Esta mujer tan preocupada como siempre, pensó Bella con una sonrisa.
Después de todo esto se preparó para ir al hospital a visitar de nuevo a Edward, quería comprobar si estaba tan bien como le dijo Alice. Cuando estaba en el baño lavándose la cara, tocaron el timbre. ¿Quién sería? Bajó corriendo las escaleras y casi se come la puerta de la velocidad a la que iba. La abrió y se quedó en su sitio al ver a Edward parado frente a ella, con una sonrisa que le llegaba hasta las orejas.
Edward dejó de sonreír cuando vio la cara de Bella.
-¿Qué pasa? ¿No te alegras de verme?
Bella, sin decir nada, cogió la cara de Edward entre sus manos y le inspeccionó. Edward la miraba confuso y no pudo evitar sonreír otra vez. Cuando Bella se dio cuenta de lo que estaba haciendo, apartó sus manos de Edward, escondiéndolas detrás de ella, y se sonrojó hasta parecer un tomate maduro.
-L-lo siento - tartamudeó y Edward soltó una risotada.
-¿Puedo pasar? - preguntó Edward.
-Claro - Bella se apartó para que el chico pudiera entrar y los dos fueron al salón. Se sentaron el sofá grande, uno al lado del otro, un poco lejos.
Se instaló entre ellos un incómodo silencio. Después de todo, ellos seguían igual de tímidos cuando estaban solos.
-¿Dónde ibas? - preguntó Edward.
-Iba a verte al hospital otra vez - contestó Bella -, pero veo que ya estás bien y has venido hasta aquí...
-Me dieron el alta esta mañana y luego tuve que arreglar el papeleo con Carlisle y Eleazar. Después Esme me obligó a ir a un restaurante a comer comida sana hasta reventar porque le dije que estaba harto de la comida del hospital y era malísima - Edward rió -. Y luego vine aquí, necesitaba verte...
Bella sintió su corazón en la garganta.
-Quiero hablar contigo - siguió el chico.
-¿Sobre qué? - preguntó Bella con la voz atascada.
-Hace una semana estuve hablando con Eleazar sobre qué hacer con mi vida y me dijo que me daba una semana para pensarlo - Edward se acercó un poco a Bella mientras hablaba -. Y, bueno, lo he estado pensando...siempre me hacía proposiciones para que todo me fuera mucho mejor y yo siempre...siempre me negaba a hacerlo - tragó saliva -. Hasta hoy.
Bella lo miraba sin entender nada.
-Bella - siguió Edward -. Voy a someterme a una cirugía para ponerme un marcapasos porque quiero seguir viviendo bien y estar donde tú estés.
Sus rodillas chocaron cuando él se acercó aún más y cogió las manos de Bella entre las suyas. Entrelazó sus dedos con los de ella y le dio un apretón cariñoso. Bella sentía un nudo en la garganta y se sonrojó hasta las orejas.
-¿Un marcapasos? - preguntó Bella -. ¿Eso lo arreglará todo?
-No todo, Bella - Edward suspiró pesadamente -. Solo retrasaría mi ritmo cardíaco al de una persona normal.
-Pero si solo es eso, no tienes nada más.
Edward negó con la cabeza.
-Cuando estén implantándome los electrodos puede haber una hemorragia, neumotórax o cualquier otra cosa, hay miles de problemas con eso. Si todo saliera bien, ningún problema. Pero el problema sería mi vida después del implante - Bella arqueó una ceja -. Podré tener el marcapasos y tener una vida normal, pero los síntomas seguirán presentes en mí.
-¿Por qué?
-Hoy en día vivimos al cien por cien con la tecnología y eso puede afectar al sistema del marcapasos - explicó Edward -. Imagínate que vamos un día de compras los dos - sonrieron ante el hecho - y cuando pase por el sistema antirrobos el marcapasos dejaría de funcionar y podría pasarme cualquier cosa.
-Tengo entendido que es debido a la potencia de los imanes.
-Sí, es por eso, pero hay más - Edward se quedó callado unos momentos y puso cara de afligido -. Ya no podré afeitarme con la maquinilla de afeitar eléctrica - se pasó la mano por la barba que ya le estaba creciendo -. ¡Con lo cómodo que era!
-¡Edward!
Bella le pegó un manotazo en el brazo a Edward y éste soltó una carcajada. ¿Cómo se le ocurría hacer bromas con cosas como esa? De verdad que Edward podía llegar a ser bipolar; se ponía serio cuando le contaba sobre las consecuencias de implantar un marcapasos y, de repente, se le ocurría hacer una broma de por medio. A veces podía llegar a asustarla.
-¿Y sólo es la maquinilla de afeitar? - preguntó con ironía.
-No.
-¿Hay más?
-Por supuesto...Ni móvil ni mando a distancia y un millón de cosas más.
-Vaya, debe de ser...frustrante no poder acercarse a lo que necesitamos todos los días.
-Sí, lo és.
Otro incómodo silencio, todavía mantenían sus manos unidas pero a ninguno le importó aquello. Se miraban fijamente mientras los minutos corrían sin descanso. Edward soltó una de las manos de Bella y la llevó a su mejilla y le acarició suavemente con las yemas de los dedos.
-Esto lo hago gracias a tí, Bella, me has dado muchas cosas por las que seguir viviendo.
-Ni siquiera te preocupas por tu familia.
-Es verdad que antes era demasiado pesimista y quería que me dejaran en paz, que no hicieran nada... - Edward miró al suelo con pena -. Soy un egoísta y no sé como tratar con la gente después de estar solo tanto tiempo. Pero cuando llegué a conocerte mejor sentí que podía cambiar de verdad y lo hice. Me has hecho cambiar completamente, Isabella Swan, y te estoy agradecido por todo lo que hiciste, aunque tú digas que en verdad no hiciste nada. Y mi familia también está agradecida, por supuesto.
-No hice nada de verdad.
Edward rió ampliamente y Bella no pudo hacer otra cosa que sonrojarse y bajar la mirada muy avergonzada.
Pasaron dos horas en las que ninguno decidió moverse de su sitio. Edward estaba tumbado sobre lo largo del sofá y Bella encima de él, con su cabeza apoyada sobre su pecho. Él pasaba sus dedos por el cuero cabelludo de ella y, a veces, los enterraba y se ponía a aspirar el olor de su pelo y suspiraba encantado. Bella se dedicaba a escuchar los latidos rápidos del corazón de Edward con los ojos cerrados. No se dieron cuenta de que Charlie había llegado de la comisaría y se les quedaba mirando desde el umbral de la puerta con una cara indescifrable para Bella cuando lo vio. Se separó del pecho de Edward y éste giró la cabeza hasta que vio a Charlie y se incorporó.
Charlie sonrió un poco.
-Buenas tardes, chicos - ellos respondieron con lo mismo. Charlie volvió a sonreír y se fue para la cocina. Edward y Bella se quedaron mirando; él temeroso y ella, confundida por el comportamiento de Charlie. ¡Si nunca le dejaba acercarse así a alguien cuando él está presente! (Ni cuando no está...y siempre se enteraba de algún modo).
Bella se levantó del sofá y fue hacia la cocina, donde se asomó por la puerta. Charlie estaba sacando el pollo con patatas que ella había preparado del frigorífico y estaba dispuesto a comérselo ya.
-¡Espera, papá! Que eso está ya frío - dijo Bella entrando velozmente a la cocina y apartando el plato de comida de las manos de su padre. Luego metió el pollo en el microondas y lo dejó calentando un rato.
-Perdona, soy un desastre con esto - dijo Charlie.
-Me apuesto lo que sea a que la comida que te dejaba Harry Clearwater te la comías también cruda.
Charlie soltó una risa nerviosa y abrió de nuevo el frigorífico para coger una cerveza. Bella rodó los ojos y vio a Edward parado en la puerta observando con una sonrisa torcida. No pudo evitar supirar. Le hizo una seña para que pasara, él obedeció y se apoyó sobre la encimera al lado de Bella.
-He oído que has estado ingresado en el hospital - dijo Charlie mirando a Edward y él asintió -. ¿Qué te pasó?
-Me desmayé y me dio un golpe en la cabeza contra la ducha.
Charlie puso una mueca de disgusto.
-Eso tiene que doler.
-No lo noté mucho.
-Bueno, al menos estás mejor, ¿no?
-Sí.
Bella escuchaba la conversación de los dos hombres. Charlie no era muy bueno expresándose, igual que ella, y no era hombre de muchas palabras y Edward parecía que no quería hablar sobre lo que le pasó.
El pitido del microondas rompió el silencio y todos giraron el rostro para mirar. Bella abrió la puerta del microondas y salió una nube de humo que le dio en el rostro. Agitó la mano para apartar el humo, cogió un paño y sacó el plato para entregárselo a Charlie. Éste comenzó a comer en menos que canta un gallo y se olvidó de todo lo demás. Bella y Edward se quedaron apoyados en la encimera, en silencio, sin moverse y mirando cada uno hacia un lado.
Charlie iba a comerse un trozo de patata cuando, a medio camino, apareció Alice derrapando por el pasillo y entró en la cocina con la respiración agitada. El jefe de policía se quedó mirando a la pequeña duende con los ojos desorbitados, con la boca semiabierta y el trozo de patata pinchado en el tenedor enfrente de su boca. Bella la miraba con la boca abierta y Edward se llevó una mano al rostro.
Alice se alisó su ropa con las manos y luego sonrió como si no hubiera pasado nada.
-¡Sabía que mamá tenía razón; estabas aquí tan tranquilo! ¡Edward, tenemos que irnos ya! - chilló y cogió a su hermano del brazo. Los dos empezaron a tirar como si estuvieran en el juego de tira y afloja.
-Alice, ¿cómo has entrado? - preguntó Bella.
-Oh...
Escucharon la fuerte risotada de Emmett en el pasillo y luego éste apareció también en la cocina, junto a Jasper y Rosalie. Alice dejó de tirar del brazo de Edward y se tiró a los brazos de Jasper; él la cogió como pudo.
-Emmett, al ataque - dijo después con tono autoritario. El grandullón de los Cullen se adelantó y cogió a Edward en brazos para luego cargarlo en sus hombros.
Edward empezó a patalear como si fuera un niño pequeño.
-¡Eh! ¡Soltarme! ¿Qué estáis haciendo?
Los gritos de Edward desaparecieron por el pasillo junto con las risas estridentes de su hermano y Alice, Jasper y Rosalie sonrieron mientras miraban a Bella.
-Nosotros también nos vamos. Por cierto, Jacob y Billy Black están fuera esperando. ¡Adiós, Bella! ¡Adiós, jefe Swan! - dijo Alice, contenta, y se llevó a Jasper arrastrando, literalmente. Rosalie les siguió por detrás.
Jacob y Billy aparecieron segundos más tarde y los miraron también con una sonrisa. Charlie, cuando terminó de asimilarlo todo, se metió el trozo de patata en la boca y tragó lentamente.
-Esos jóvenes Cullen están locos - dijo Billy mientras le hacía señas a Jacob para que le dejara al lado de Charlie y dejó una bolsa llena de comida sobre la mesa.
-Al menos no son como los otros patanes del pueblo - opinó Charlie -. Esos si que estarían ya todos en la cárcel.
Los dos empezaron a hablar y a quejarse sobre la situación de los jóvenes en Forks y se olvidaron de que Jacob y Bella estaban ahí, escuchándolo todo. Jacob se acercó a Bella y pasó una mano delante de su rostro ya que ésta estaba empanada.
-¡Bella! - gritó al final.
Ésta dio un respingo.
-Hola, Jacob.
-Flipando, ¿eh?
-No sé que acaba de pasar. Ha sido todo tan de repente.
-Mi padre y yo les hemos visto llegar a toda velocidad en un Porsche amarillo y luego Alice entró corriendo a toda velocidad y los otros detrás - rió -. Después Emmett salió riendo con Edward a sus hombros y lo metió en el coche como si fuera una bolsa de patatas. No, no, que es broma - se apresuró a decir cuando Bella puso una mueca -. Bueno, que parece que iban a hacer algo grandioso para que vinieran así.
-Con ellos puede pasar cualquier cosa.
-Seguro que lo matan.
Bella le dio un puñetazo en el hombro a Jacob que ni se inmutó, solo sonrió con burla.
-Y...parece que ya está mejor - dijo Jacob.
-Le dieron el alta hoy.
-Sí, lo hemos visto hoy saliendo del hospital con su madre. Billy y yo tuvimos que ir al hospital a hacer el chequeo de mi padre porque el doctor Cullen no salía de allí ni con agua hirviendo.
-¿Y qué tal? - preguntó Bella.
-Perfectamente - Jacob sonrió.
Llegó la hora del partido y Charlie y Billy fueron al salón seguidos por Jacob y Bella que no tenían nada que hacer a estas horas. El partido empezó y los dos hombres gritaban mientras comían de la bolsa traída por Billy y bebían cerveza. Jacob y Bella estaban en un lado del sofá, bastante avergonzados. Menos mal que estaban solos..., pensó Bella.
No hicieron otra cosa que ver partidos hasta la noche. Billy y Jacob se despidieron cuando dieron las ocho y media de la noche y los Swan se quedaron solos en casa. Bella pensó en hacer ya la cena cuando Charlie le dijo que Billy le había traído comida de Harry Clearwater. Cenaron juntos en la cocina sin tener mucha conversación y Bella se levantó cuando terminó de comer y le dio las buenas noches a su padre. Se dio una ducha rápida y se tumbó en su cama, sin tener sueño. Observó el techo mientras intentaba dormir.
Consiguió dormirse media hora después pensando en cosas triviales. Escuchó el sonido de su móvil debilmente ya que estaba ya sumida en el sueño profundo. Seguramente la estaría llamando Renée, pero no le importaba; ya escucharía los gritos desesperados de su madre al día siguiente.
J'ai fini! Y justo el día que dije que actualizaría. Creí que nunca iba a acabarlo pero aquí está.
Como ya he terminado los exámenes, no volveré a saber más de los estudios (bueno sí, cuando comience a trabajar porque seré profesor xD) y podré actualizar más seguido. Pero antes me iré de viaje a Nueva York, me han regalado el viaje por sacar tan buenas notas y no voy a rechazarlo que un viaje a Nueva York...es un viaje a Nueva York xD
Me iré el miércoles y volveré el miércoles siguiente. Allí estará Robert Pattinson, ¿no? ¿Alguien quiere dejar algún recado por si lo veo? xDDDD
Ahora comentemos sobre el capítulo...A Edward ya le han dado el alta, se va a someter a la cirugía que le propusieron Carlisle y Eleazar en su día, etc, etc. Y Edward y Bella aún no se han dado su primer beso. WHY!? No tengo ganas de escribirlo todavía xD A parte, todavía faltan muchas cosas.
Supongo que alguien se habrá quedado WTF!? con la aparición de los Cullen y los Hale en casa de Charlie. Bueno, voy a escribir sobre ellos en el siguiente capítulo, me encanta hacer escenas absurdas con ellos, no puedo evitarlo, estoy loco xD
Me voy a descansar un rato, estoy muerto de hambre y necesito cantidades industriales de comida y luego a dormir.
Nos veremos cuando vuelva de NY o un poco más tarde, depende de como esté para escribir...seguro que me pongo malo xD
