Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
Capitulo 11. Especial
Esto podría ser un secreto, se pregunto internamente mientras veía como es que se todo giraba vertiginosamente sin mayor miramientos, su razón de permanencia se desvanecía lentamente, giro su cabeza atrás de él, se estaba formando esa carambola de choques que el mismo Itachi había provocado imprudentemente mientras todos se dirigían hacia las afueras de la ciudad donde se suponía era la reunión. Y el iba en ese auto pequeño en la parte de atrás justo en el medio donde su hermano solía ponerle aun a sus 12 años. Abróchate el cinturón le había dicho mientras que lo miraba por el espejo con esos oscuros ojos que pedían disculpas.
Los ojos de Itachi siempre reflejaban lo mismo desde las últimas semanas y cada vez que él hacia un amago por preguntarle al peli largo que era lo que sucedía siempre le daba un golpe en la frente mientras seguía su camino ignorándolo y el solo suspiraba aterrado de que ese mal presentimiento se convirtiera en realidad.
Todo había pasado demasiado rápido se recordó, cuando Itachi piso de pronto el acelerador de una manera furiosa y daba una vuelta completa al auto, golpeando con la defensa al porche que iba delante de él y obligando a que el mercedes que le seguía el paso frenara repentinamente, un ruido ensordecedor y lo supo justo cuando su cuerpo fue llevado hacia atrás y hacia delante ante la fuerza del impacto.
Itachi lo había planeado a conciencia.
Y ahora ahí estaba, incrustado entre los dos asientos delanteros mientras su brazo intentaba estirarse para alcanzar a tocar el cuerpo que inclinado hacia el volante comenzaba a gotear sangre. Cerro sus ojos con fuerza el olor a humo de motor le penetraba hasta el cerebro.
Estoy soñando se quiso decir, el sonido de las sirenas, una voz y un cabello rubio fue lo que le sacaron de ese deseo.
Te sacaremos de ahí hum - alzo tanto como pudo sus ojos, mientras sentía como la mano de esa persona tomaba la suya – todo estará bien hum – le dijo de la forma mas tranquila que pudo – todo estará bien Sasuke hum – susurro de nuevo aquel que con el uniforme de emergencias y con las luces de la ambulancia trataba inútilmente de tranquilizarlo –
Sasuke negó, estirando de nuevo su mano para poder tocar lo que ahora era su hermano, algo hizo un sonido extraño dentro de él y el rostro se le descompuso en una mueca de miedo, nada había parecido tan real hasta el momento que la piel fría de Itachi fue tocada por las yemas de sus dedos aun impúberes.
No hay vuelta atrás…no hay retorno por el cual regresar y no existe nada que lo mantenga ahí…
Las lágrimas se le escaparon de sus vedados ojos mientras intentaba mantener la conciencia y no permitir que Itachi se fuera sin él.
-…- se sentó lentamente en la cama, encogiendo una de sus piernas y llevando su mano tras la cabeza, dejo caer su frente sobre su rodilla y se jalo suavemente la punta de sus cabellos. –
Todo había sido un recuerdo…un sueño. No. Una pesadilla. Llevo su mirada hacia el lado izquierdo. Naruto dormía boca abajo abrazado de la almohada. Estiro su mano para tocar las marcas de las mejillas y eso le tranquilizo. La piel del ojiazul estaba cálida. Se recargo en la cabecera de la cama mientras seguía acariciando pausadamente los mofletes del rubio.
Hizo su cabeza hacia atrás y cerró los ojos. No podía dejar aun de preguntarse porque Itachi había hecho aquello hace 10 años. Sus cejas se unieron al comenzar a plantearse como siempre que soñaba eso, las posibles razones de su hermano.
Una mano sobre la suya le hizo abrir lentamente sus ojos. Los profundos y algo perezosos orbes azules le veían desde una posición mas abajo. Una sonrisa pequeña y sintió el jalón por parte del Uzumaki que le obligaba a que se recostara de nuevo.
Se acomodo un poco y dejo que Naruto volviera dormirse sosteniendo su mano.
Si existiera un nombre para llamar lo que él en ese momento tenia no encontraba nada mas adecuado que "síndrome del corazón"
Y no se trataba de algo cursi y rosa. No había flores y enormes corazones rojos revoloteando por aquí y por allá. Esto era una mierda. Y le jodía igual o tanto como que tener que estar soportando a Karin y sus insultos baratos. Tomo aire y lo dejo escapar lentamente mientras seguía archivando las carpetas que habían quedado sobre puestas en su escritorio hacia más de una semana.
Toquidos en la puerta atrajeron su atención de inmediato con un breve "pase" se giro para abrir el archivero y guardar todo. Escucho el sonido de la silla ser recorrida y el sonido que hizo la madera al crujir. La persona que había entrado se acomodaba.
-pareces ocupado hum – dijo la voz que provoco que Sugeitsu se girara rápidamente aun con algunas carpetas sobre su mano lo suficientemente sorprendido como para dejar salir una sonrisa ladina donde mostraba sus puntiagudos dientes de piraña - oh no hagas eso quieres…siempre he tenido problemas con esa sonrisa tuya hum –
Una risotada divertida fue lo único que salió de los labios del peli plata antes de abandonar lo que hacía y sentarse para estar a la par que su invitado inesperado.
-esto si que es una sorpresa explosivo andante – vio como el ceño se le fruncía aun más a esa persona por su manera de llamarle antes de cerrar los ojos y dejarlo pasar…no pudo –
-¡TU! ¡Endemoniado tiburón! te recordare porque me llamas explosivo la próxima vez que oses decirme así – amenazo acercándose un poco más al aludido que solo levanto sus hombros restándole importancia – me llamo Deidara hum – le recordó soltando un bufido –
-ya..ya..lo se, calma ex…Dei. Pero es que joder no he resistido recordar viejos tiempos – se excuso aun alegre ante el característico humor del que era dueño el joven de largo cabello rubio - ¿Qué te trajo aquí de nuevo? – pregunto una vez y se dio cuenta el rubio estaba más tranquilo –
El joven adulto se incorporo antes de empezar a jugar con un poco de arcilla que había sacado del bolsillo de su pantalón para empezarla a moldear, era la única forma que conocía para calmarse desde hacia tiempo. Sugeitsu le siguió con la mirada y se levanto también recargándose en su propio escritorio para esperar a que Deidara se girara y se acomodara el mechón de cabellos que caí sobre su rostro.
-Vengo por Sasuke – susurro –
El rostro hasta ahora relajado del peli blanco adopto un gesto más serio. Camino hacia la salida de la oficina y cerró la puerta de la oficina con seguro. Ya no se sentía tan alegre de ver a Deidara.
Alguien una vez se lo susurro, despacio y bajito junto a su oído "no dejes de quererlo" y él había sentido mientras lo veía parado en su cuna sosteniéndose precariamente de los barrotes de madera que servían como protección para que no cayera. Mientras los grandes ojos azules tan parecidos a los de el seguían observándolo, se reflejaba siempre en ellos.
Tomo la taza de té que reposa sobre la pequeña mesa del departamento. Naruto le sonreía de esa manera tan suya que le hacía recordar a Kushina, suspiro bajando la taza. La figura sentada a su lado izquierdo se mantenía aun callada. No pudo evitar darle una mirada evaluadora. Se parecía tanto a Mikoto que se vio tentado a pedirle sonriera una sola vez.
Pero eso era imposible. Sasuke Uchiha tenía un carácter muy…peculiar según le había contado su hijo esa mañana que lo había citado para almorzar ramen - que el termino preparando – media hora después el azabache había llegado con una bolsa colorida que contenía el postre que Naruto le había pedido fuera de manzanas tan rojas como el cabello de esa tal Karin que solo había visto en una ocasión.
Y con el pequeño plato de tarta de manzana esperando ser probado frente a los tres, Minato comenzó a beber mas y mas té que Naruto le ofrecía alargando más de lo que debería la verdadera razón para que el se encontrara ahí un domingo por la tarde. Una mirada más al Uchiha que mantenía los brazos cruzados y sonrió si no se equivocaba faltaba tan poco para que fuese el mismo ojinegro el que explicara todo que casi quiso apostar a sabiendas que ganaría.
El sonido de una melodía atrajo su atención, el celular de Sasuke sonaba. El azabache lo tome de la mesa y vio el numero antes de fruncir el ceño y dejarlo nuevamente, Naruto dudoso bajo el rostro para ver los ojos de su pareja que ignoraban sin ningún remordimiento al aparatito que se deshacía en un constante vibrar mientras seguía sonando.
-oh solo contesta tebayo – exclamo el rubio tomando por el mismo el celular para ponerlo frente a la cara del ojinegro que frunció mas el cejo y le dio una mirada de advertencia al otro que solo sonrió – anda…debe ser importante – alentó tomando la blanca mano del azabache para depositar el artefacto en esta –
Minato observo calladamente y gracias a su profesión empleada durante años como era que el rostro de Sasuke suavizaba sus facciones pero no decía nada, tan solo se levanto y camino hacia el pasillo con absoluta tranquilidad a la vez que Naruto tomaba la primera cucharada de la tartaleta y se acomodaba mejor en la silla.
Unos segundos más y algo hizo click en su mente, como si la última pieza del gracioso puzle que estaba ante él fuera colocada en el lugar faltante. Una sonrisa adusta y confirmo sus sospechas. Su hijo se acaba de meter en la boca del lobo y él simplemente no podía permitir eso.
Subió las escaleras lentamente en lugar de tomar el elevador como era común, no le gustaban los lugares cerrados, llego al tercer piso y camino hacia la izquierda donde encontré el apartamento 39 B toco un par de veces antes de que la puerta fuera abierta y un joven pelirrojo lo viera con unos usualmente verdes ojos. Sonrió y saludo formalmente al chico que solo asisntio con la cabeza.
-Obito –niisan – se escucho desde adentro, el joven pelinegro que tan solo vestia unos bóxers corrió hacia la salida, pasando por un lado de Gaara y saltando en un abarzo hacia el hombre que alcanzo a agarrarse del marco de la puerta para no caer por el peso extra – Obito…- y se separo de él dándole esa sonrisa de muñeca que Sai tenia –
-Me alegro de verte también Sai – dijo tomándolo del brazo – he venido con noticias - informo mientras que el otro pelinegro le jalaba hacia adentro y lo sentaba en los sofás –
Gaara cerro la puerta y se acerco por atrás a su pareja y observo al hombre de rostro suave y de enorme ojos negros…le recordaba a alguien, pero…¿a quien? Sai por su aprte tomaba una polera que estaba en el respaldo de una silla. Obito le había indicado que se pusiera algo por el amor al cielo. La confianza con la que le hablaba al pintor y la obediencia casi sumisa de este le empezaron a molestar levemente.
-Obito-niisan – le llamo Sai pasándose la prenda por la cabeza – ¿papá murió? – fue lo primero que pregunto antes de toamr cariñosamente la mano de un Gaara que dejo de fruncir el ceño para verlo como sonria con los ojos cerrados –
El hombre de cortos cabellos negros asintió antes de levantarse y despeinarle tirnamente el pelo al pintor que ladeo su cabeza.
-Ya todo termino – y seguidamente se diriguio a la puerta para abrirla y salir – tienes unas horas parqa hacer tus maletas – indico viendo el reloj de su muñeca – he venido por ti –
Y la puerta se cerro y de pronto en muchos años Gaara se sintió tontamente confundido.
