KEISHICHO

*Metropolitan Police Department - MPD*

Capítulo 11

"Tan dulce como la hiel"

Cuando se es niño se piensa como niño, pero cuando se llega a adulto descubres que aún sigues pensando como un niño. Lo malo no es pensar como niño, lo malo es que tienes que fingir que eres un adulto y que lo único que realmente deseas es salir a montar la bicicleta y que el viento lleve todo lo malo que vives día con día.

- "Entonces te peleaste con Tate y decidiste que la solución era dejarlo y venir con tu mejor amiga quien por cierto, te ha dicho ene mil veces, que la guarida del lobo y Hitler, son la misma cosa"

- "Ne Natsuki no me vengas con eso ahora" - Sonrió la pelirroja mientras asentaba su taza de té a la mesa - "Lo que todos queremos saber es qué hace el lobo viviendo con caperucita" - Ante este comentario Nina soltó una carcajada que repicó culposamente en mis oídos.

- "¡Mai!" - Protesté, pero estaba roja de la vergüenza.

- "Ya, ya, Mai-san" - Aligeró el ambiente la colegiala - "Tampoco soy tan caperuza" - Prosiguió al mismo tiempo que le rellenaba la taza de té a la pelirroja tetona - "Tengo veinte años, voy en la universidad y no es como si fuera la primera vez que hablamos"

- "¿Mande?" - Confieso que mi rostro fue estúpido en este punto - "¿Tú sabías?"

- "Natsuki" - Me miró seriamente la pelirroja causando que ese nudo en la garganta que se me formó desde que entré a la casa, aumente de tamaño - "¿De verdad crees tú que hay algo que puedas ocultarme a estas alturas de nuestras vidas?"

- "¡Pero si tomo mis precauciones!"

- "¿Y con quién demonios crees tú que trato cada vez que vas a Kioto y hay que llevar o traer tu motocicleta?" - Cuestionó como si nada.

- "¿Yamada?" - Respondí pero ese fue mi momento de epifanía y comprendí - "¡Viejito chismoso!" - Ambas mujeres echaron a reír y me sentí doblemente estúpida por pensar que he mantenido mi ubicación y vida de manera privada cuando ha sido al revés en todo este tiempo.

- "Tranquila Kuga, tu secreto está a salvo conmigo" - Volvieron a reírse con complicidad y no había forma alguna de que yo pudiera decir ni pío en este punto - "Nina-chan ha cuidado bien de ti" - ¿De qué demonios hablas Mai?

- "Ha sido un gusto" - Respondió formalmente mi compañera - "Si me disculpan, debo retirarme a dormir, es tarde y mañana tengo práctica con mi entrenador"

- "¿Tienes juego?" - Pregunté todavía aturdida - "No tenía idea"

- "No, no" - Contestó mientras levantaba la tetera de la mesa - "Es sólo un entrenamiento regular, es para preparar a las nuevas reclutas"

- "Ah"

- "Mai-san, fue un placer finalmente conocerte" - Se despidió con la formalidad que la caracteriza - "Y aunque Natsuki no te diga nada eres bienvenida a este hogar que por cierto, yo mantengo" - Tenías que echarlo en cara - "Las dejo entonces para que platiquen, buenas noches"

- "Buenas noches" - Respondimos al unísono pero después de la calma viene la tormenta y para tormentas quién sino la pelirroja con sus preguntas incesantes.

- "¡Qué pedo!" - Ni siquiera está lo suficientemente lejos y no te aguantaste las ganas - "¡Ash! No me veas así, sabías que te lo iba a preguntar tarde o temprano"

- "Y elegiste temprano"

- "Cuenta" - Me miró con esa ingenuidad que tienen los niños pero con esa picardía de una mujer que se las sabe todas...

- "Se llama Nina Wong, estudia en la universidad la carrera de ingeniería química y como ya sabes, éste es su departamento"

- "Me tomé la libertad de redojear el departamento en lo que llegabas" - Ya sácalo - "No comparten el cuarto" - Pervertida - "Hay dos habitaciones, una limpia y otra asquerosa y supongo que esa es la tuya"

- "Supones bien" - Chismosa.

- "Puedo entender por qué ella renta departamento aquí" - Ajá - "Lo que no comprendo es..." - Aquí viene, cómo odio cuando hace preguntas con ese tono - "¿Qué haces tú viviendo con ella?"

- "Larga historia, tengo sueño" - Me levanté del sillón de la sala en un vano intento por escapar, no sin antes ser detenida de la playera por la pelirroja.

- "¡Natsuki!" - Gritó entre berrinches - "¡Soy tu mejor amiga!" - Imagínate si no lo fueras - "Creí que habías dicho que nada con mujeres"

- "¿Quieres dejar de ventilar mi vida privada así como así?"

- "¿Así cómo?" - ¡Cómo eres detestable a veces!

- "Mejor platícame tú, qué pasa con tu marido" - Farfullé, que realmente el ventilar mi vida privada con Mai no era algo que se me hubiera ocurrido nunca.

- "Es un hijo de mami" - Eso ya lo sabíamos - "Lo que pasa es que mi suegra... ¡Aght!" - Pausa melodramática - "Natsuki en serio, las suegras son el tormento de toda mujer, después de las madres" - No tengo ni una ni otra, así que ni idea - "La suegra se ranchó en la casa una semana y tenerlos ahí a los dos fue demasiado"

- "¿Lo dejaste con todo y suegra?"

- "¡Cómo pasas a creer eso!" - Exclamó - "Si tampoco poseo tan malos modales" - Ay mujer, quién te entiende - "Me esperé pacientemente a que se fuera y después le reclamé todas y aclaro, todas las que me hicieron" - Uy - "Yuuichi defendió a su madre y ahí fue cuando le dije que se fuera a vivir con ella"

- "Comprendo" - Respondí como autómata después de unos segundos - "Estabas estresada, pero me queda una duda..."

- "Dime" - Se cruzó de brazos en posición de genio de la lámpara maravillosa.

- "Si lo mandaste con mami, ¿se puede saber que chingados haces tú en mi hogar?"

- "¡No pretenderás que eduque al crío sola!" - No me jodas...

- "¡Desde cuándo firmé convenio de matrimonio contigo!"

- "Ja ja ja" - Risa diabólica, en serio - "¿Acaso ya olvidaste...?" - Oh, no...

- "¡Cállate!" - Grité ruborizada - "¡Peda no cuenta!"

- "Ja ja ja"

- "¡Eres una perversa!"

- "Al menos yo no estoy con una seis años menor" - Sonrió con maldad - "No tenía idea de que tuvieras esas mañas"

- "¡Porque no las tengo!" - Traté de defenderme, pero con Mai no hay salvación, sólo resignación total.

- "Tú te vas a los extremos" - Se gastó el contenido de su taza y sentenció - "O te gustan las viejas o las niñas, pero en serio, ¿no pudiste encontrar algo más de nuestra edad?"

- "¡Que te jodan!"

- "Na-tsu-ki" - Me llamó con tono infantil la pelirroja.

- "Qué..." - Respondí mientras levantaba los platos de la mesa con rumbo a la cocina.

- "¿Dónde voy a dormir?"

- "En mi cuarto" - Le contesté en tono exasperado como la cosa más obvia del mundo.

- "¿Y tú?"

- "Con Nina" - Uy, caí.

- "¡Lo sabía!"

- "¡Buenas noches!"

()()()

La noche fue insufrible o al menos lo fue para mí, pues cuando Nina termina con su tratamiento de belleza facial nocturno, se cubre ojos y oídos para que nada ni nadie perturbe su letargo hasta al día siguiente. El crío... Dios. Ese mocoso insufrible hijo de Tate se la pasó berreando hasta la madrugada clamando a su papito querido, sólo cesando su estresante llanto hasta casi el amanecer, momento en el que descubrí que no apagué mi celular y éste comenzó a repicar endemoniadamente. ¿Que quién era? Keishicho, quién más.

Así que toda desvelada me dirigí hasta el departamento de Shizuru quien había exigido mi presencia más temprano que lo habitual debido a una emergencia doméstica (como que esa excusa ya se estaba poniendo de moda). Por lo que, aún adormilada, usé la llave del departamento y entré tan sólo para toparme con la novia de Shizuru en la puerta y viéndome como lo que era, una intrusa.

- "Buen día" - Le saludé con cortesía, todavía no muy cómoda por la situación en la que mi jefa me había puesto y sin avisar siquiera. Pero la pelirroja no tuvo la educación de contestar mi saludo, sólo me miró de arriba a abajo, agarró sus cosas y salió aporreando la puerta.

- "Buen día Natsuki" - Apareció la castaña de la nada y le miré con suspicacia.

- "Debiste avisarme que estaba tu novia aquí" - Protesté - "No fue mi intención causarte problemas"

- "No lo hiciste" - Shizuru hizo un ademán de que entrara a la cocina para preparar algo de comer pero mi estómago aún se encontraba estragado - "Ella ya se iba" - Explicó al mismo tiempo que ponía agua a hervir - "Creo que hoy tomaremos café, parece que tú lo necesitas tanto como yo"

- "Ya lo creo" - Pero no pasó desapercibido el hecho que el departamento parecía haber sido el escenario de una batalla campal y que algunas cosas faltaban en él.

- "¿Mala noche?" - Preguntó como si nada Shizuru quien seguramente era consciente de que me había dado cuenta de todo.

- "Terrible" - Contesté mientras sacaba los ingredientes para un necesario desayuno - "Tengo visitas"

- "¿De verdad?" - Preguntó Keishicho tratando de no sonar curiosa, pero no pudiendo evitar del todo, ese tono en su voz - "Creí que nadie sabía de la localización exacta de tu vivienda"

- "Ya somos dos"

- "¿Se puede saber entonces, quien goza del privilegio de tal información?"

- "Mai" - Me volteé para ver su rostro pero se encontraba impasible - "¿Quieres jamón o salchicha para tus huevos?"

- "Ambos" - Respondió mientras servía el agua hirviendo en su taza - "¿La pelirroja de Kioto?"

- "Esa mera" - Comencé a preparar el desayuno ya con las indicaciones pertinentes - "Se mudó a mi departamento con todo e hijo"

- "Con razón no chistaste en venir al mío" - Sonrió con malicia - "Así que tienes una esposa e hijo ahora"

- "Muy graciosa" - Le pegué un golpecito en el hombro para que comprenda que su chiste no me hacía gracia alguna.

- "Terminé con Yuria" - Me abrazó por detrás - "Deja a Mai y ven a vivir conmigo"

- "¡Shizuru!" - Me soltó pero no sin antes pasarme las manos por toda la cintura antes de hacerlo - "Además tú tienes delito"

- "Ara" - Me miró con malicia - "Castígame entonces detective" - Casi le aviento la sartén con aceite hirviendo a la cara después de ese comentario.

- "No se puede hablar en serio contigo" - Pero preferí mejor proseguir con mi labor, que en verdad estaba fatigada por la mala noche.

- "Es un juego entre amigos, no es como si lo que Reito diga sea algo que tome muy en serio" - Sorbió su café algo taciturna - "Además yo estaba con Yuria"

- "Ajá"

- "Y si el rumor de la apuesta fuera cierto ya habría ganado, porque en realidad el que tú vengas acá todos los días es mucho más que una cita" - No la escuches, te va a joder - "Es una relación formal"

- "Ok" - Apagué la estufa - "Vamos a la mesa, ya tuve suficiente de tus desvaríos" - Pero a medio camino Shizuru me detuvo por la manga de la camisa de uniforme.

- "Piénsalo"

- "A comer" - Finalicé su insinuación con ese mi argumento final, pero Shizuru no es de esas personas que se queden sin tener la última palabra.

- "Te va a gustar"

- "¡Por Dios mujer! ¿Podemos comer tranquilamente a la mesa y tener un desayuno normal?"

- "¿Como recién casadas?"

Y no le respondí, simplemente le achoqué en la boca un panecillo para que se callara pero fue ella quien rápidamente tomó mi mano y la mantuvo en su boca hasta que se lo tragó por completo. Cabe señalar que en ningún momento dejó de mirarme a los ojos, dando como resultado, una coloración carmesí en mi rostro que se extendió hasta las orejas.

Una vez conseguido su objetivo inicial que no era otro más que el de avergonzarme, Shizuru se sentó a la mesa y se dispuso a iniciar su desayuno sin hacer más comentarios. Simplemente se quedó callada un buen rato como si estuviera analizando algún pensamiento en su mente que para mí era total y rotundamente desconocido. Finalmente se limpió la boca con la servilleta y decidió hacerme partícipe de sus cavilaciones matutinas.

- "La prensa está presionando mucho Kuga" - Kuga, estamos en tono laboral - "Necesito que le metas velocidad a la investigación"

- "Eso intento pero simplemente no se da"

- "No quiero que ocurra lo de la vez anterior" - Recordándome el lamentable hecho de la accidental muerte de la acosadora de Sayuko - "No esta vez"

- "Solicito permiso para actuar sola"

- "Somos un equipo detective"

- "Si continúo con Harada y con Nao, seré una cosplayera sin empleo" - Shizuru sonrió para sí ante mi comentario, para luego permanecer seria de nuevo.

- "Tienes un punto ahí. ¿Qué tienes en mente?"

- "Ir al colegio de Saya" - Torció la boca ante la sola mención de la adolescente - "Es para la investigación"

- "Como que a ti se te dan mucho las pubertas, ¿no?"

- "¡Shizuru!" - Utilicé mi expresión más inocente pero simplemente no funcionó - "Por favor"

- "Irás con Yuuki"

- "¡Por qué!" - Me levanté de la mesa de golpe - "Esa tipa es insufrible"

- "Lo sé" - Sonrió con una mueca misteriosa - "Pero pienso que tiene cierto potencial" - Contempló taciturna su taza y la sorbió - "Además es pelirroja" - Vete al diablo.

- "¡Pues quédatela entonces!"

- "Natsuki está celosa"

- "¿Celosa yo? ¡Por favor!" - Me llevé las manos al cabello para recobrar algo de serenidad - "Si tanto te gusta Nao en serio, hazla tu esclava sexual me da igual"

- "Me encantan nuestras discusiones matinales, me hacen sentir como en un matrimonio"

- "¡Shizuru!" - Pero yo que la miraba feo y la mujer que se levanta y se acercó hacia mí en un movimiento muy sensual y perturbador...

- "Detective Kuga" - Comenzó a juguetear con el cuello de mi camisa y a punto estuve de correr pero las piernas simplemente no me respondieron - "Me temo que si te dejo sola mucho tiempo alguien te secuestre y aleje de mí" - Carajo, nunca hablas en serio - "Yuuki es como tu opuesto muy opuesto, así que me tranquiliza mucho que andes aquí y por allá a su lado"

- "¿Qué pasa si me niego?" - Me miró de manera asesina en este punto.

- "Te violo" - Lo dijo sonriente, pero juro que detrás de esa afirmación había algo de verdad.

- "¿En serio?"

- "En serio" - Y para cuando me di cuenta, mi superiora tenía sus manos en mi cintura y estaba a punto de devorarme ahí en su mesa - "Es temprano" - O-oh - "Todavía podemos repetir lo del otro día"

Shizuru prosiguió mirándome como posesa y yo no podía ni quería moverme, era ese momento donde ya sabes qué va a pasar pero por alguna extraña razón no sabes ni cómo actuar ante él. Me quedé inmóvil frente a ella, su rostro topó con el mío, alcancé a divisar una sonrisa maliciosa en él y luego me besó... La frente. Oh decepción.

- "Terminemos nuestro desayuno Kuga-keibu" - Su sonrisa era una de maldad pura.

- "Eres una idiota"

- "Y así me amas"

- "Te pasaste"

- "¿Esperaba Kuga-keibu que le robara un beso o quizá esperaba algo más íntimo?" - Honestamente, ya ni sé qué esperar de ti.

- "El desayuno se enfría" - Mascullé.

- "Por eso te decía"

- "Sigue así y en serio saldré con Kanzaki"

- "Puedes hacerlo si gustas, igual ya gané la apuesta"

- "¡Oye qué!"

()()()

Una vez esperado que Nao llegara a la oficina, montamos la motocicleta y procedimos a realizar el trabajo policiaco puro que tanto me gusta. El problema es que ante la amenaza de Keishicho no tuve más que doblar las manos y aceptar sus indicaciones, la neta, yo sí le creo capaz de violarme. Pero volviendo a lo que nos compete, decía que llevé a la araña al colegio de Saya quien resultaba ser compañera o condiscípula de la víctima reciente.

Es un hecho que la adolescente se suicidó, pero hay algo que no termina de cuadrarme bien en todos estos fortuitos decesos. ¿Será algún culto secreto? Alguna vez leí por ahí que en los foros de internet los jóvenes se reúnen y comparten sus penas e ideas suicidas para que en casos más extremos, los lleven a cabo. Claro que creo que esto último es un rumor, no ha sido oficializado. ¿Y si fuera cierto? Pero bueno, esta es la razón por la que odio la tecnología, porque me sobrepasa.

- "Así que yo tenía razón" - Ah, inspiración, te irás en tres, dos... - "Veniste a ligar a Saya-chan"

- "Araña en serio, no molestes"

- "He checado su página de internet" - A mí se me hace que la que quiere ligar es otra - "Tiene unos diseños muy lindos, en realidad es muy buena la cabrona"

- "¿En serio?" - Cero interés, no la escuches.

- "No comprendo cómo es que no ha ganado ningún premio"

- "No venimos a jugar, venimos a entrevistar a los maestros de la difunta y si hay oportunidad, platicamos con Saya-san"

- "¡Qué aburrida eres!"

- "Gracias"

La idea era muy de libro, llegar a la escuela, levantar pesquisas con los maestros, quizá de ser posible mandar a la araña a que socialice con los pubertos para que tengamos contacto y algo de información que pudiera resultar valiosa en lo que los análisis de la forense están listos. Todo debidamente planeado excepto que Nao... Ha desaparecido.

- "Esa araña..."

- "Ah, detective Kuga, un placer" - Y esta chica quién demonios es - "¿No me reconoces sin la peluca azul verdad?"

- "¿Kisaragi-san?"

La famosísima (según Nao) Saya-san, quien era la última persona en mi lista del día, hizo acto de aparición en la escena. Pero no la reconocí, ¿pueden culparme? Pues una chica de cabello castaño oscuro, de uniforme de marinero y con un tono de piel menos pálido que cuando le vi en el parque Yoyogi la primera vez, se plantó de frente a mí y en realidad de no ser porque ella mencionó lo de la peluca ni idea de con quién hablaba.

- "Detective, ¿has sabido lo de Akane? Pero qué tonta soy, claro que lo sabes"

- "Ariyama-san y tú eran compañeras de instituto"

- "Éramos más que eso" - Respondió con verdadera aflicción en el rostro - "Nos conocemos desde la escuela elemental y también pertenecía a mi grupo de cosplay" - De nuevo esa tontera - "Dicen que se suicidó por un amor no correspondido, pero yo no le creo mucho a ese rumor"

- "¿Por qué dices eso?"

- "Porque Akane era como..."

- "¡Oh Kuga!" - Ash, araña - "Así que yo tenía razón" - Nos miró con una enorme sonrisa de gato y me dieron ganas de tirarle los dientes de un manotazo.

- "Oficial Yuuki" - Saludó con cortesía la no peliazul - "Le comentaba a la detective Kuga que su cabello se ve muy lindo con ese corte" - ¿Ah?

- "¿Verdad que sí?"

- "¿Acaso van a participar como una pareja en el Comiket próximo?"

- "¡Por supuesto!" - Otra vez estamos perdiendo el tiempo - "Hemos formado un selecto grupo que nos apoyará en esa laboriosa empresa" - Grrrr.

- "¿Entonces contaremos con su asistencia este domingo?"

- "Es un hecho"

- "Excelente" - Sonrió la cosplayera - "No les quito más su tiempo oficiales, de seguro tienen mucho trabajo por hacer con todos estos lamentables acontecimientos"

- "Alguien tiene que hacer el trabajo sucio" - Nao, cállate ya.

- "Por favor Kuga-keibu" - Llamó mi atención la joven - "No pienses mal del cosplay es tan sólo un sano pasatiempo para muchos de nosotros"

- "Eso no es lo que dicen en las noticias"

- "Ellos no entienden de esto..." - De nuevo esa expresión rara - "Debo entrar a clases, si necesitan algo no duden en mandarme hablar"

Dicho esto último Saya se retiró dejando una estela de incertidumbre o al menos para mí, pues Nao simplemente decidió asimilar la información que le convenía o más bien, que le interesaba para finalmente desechar lo que nos compete como policías. A pesar de todo sí tuve mi entrevista con los maestros de Akane pero todos concordaron que fuera de su pasatiempo de cosplay, era una chica absolutamente normal.

Un tanto decepcionada por el hecho de que mi excursión al colegio había sido en vano, decidí sentarme en la cafetería de la escuela para intentar armar en mi cabeza lo que estaba ocurriendo. Fue inútil. La concentración se me fue con el disonante celular de Nao el cual vibraba, repicaba y todo esto acompañado de su odiosa risilla de colegiala.

- "¿Puedes apagar esa cosa? Se supone que estamos trabajando"

- "Ash" - Torció la boca sin mirarme - "¿Y qué parece que hago?" - Pendejear como de costumbre - "Estoy whatsapeándome con Chie sobre lo del domingo"

- "Me lleva el carajo con ustedes"

Aporreé mi cabeza a la mesa para no seguir viendo ese horrendo espectáculo, pero en uno de esos reveses del destino, la pinche mesa se rompió y causó que me fuera de boca al piso. Dicha actuación causó dos cosas, una sonora carcajada de los presentes incluyendo a mi fiel patiña y que me saliera otro golpe en la cara exactamente donde días antes, un poste me dejara su marca.

Acabé en la enfermería donde fui atendida por una sexy enfermera cuyos atributos eran equiparables a los de un manatí y cuya amabilidad era casi la misma que la de un león de zoológico encerrado en una jaula estrecha, los últimos diez años de su vida. Sin embargo acostada en una de las camillas del colegio me topé nuevamente con Saya.

- "Qué tal detective"

- "Kisaragi-san"

- "Te has dado un buen golpe"

- "Sí" - Respondí ruborizada mientras me sobaba la frente - "Gajes del oficio" - Saya sonrió intentando esconder las ganas de reventar en carcajadas - "¿Te has herido?" - Pregunté para cambiar drásticamente el tema pero la adolescente cambió totalmente su modo ante mi pregunta.

- "Es algo habitual en mí pasar tiempo en la enfermería"

- "Oh" - La miré con extrañeza - "¿Estás enferma?"

- "Soy algo débil" - Sonrió tratando de minimizar lo que fuere la razón que le tenía en la camilla.

- "Kisaragi-san, tus padres no contestan" - Nos interrumpió la enfermera quien se veía extrañamente amable con la cosplayera.

- "Deben estar en el negocio" - Respondió con una sonrisa la menor - "En un rato más se me irá el mareo y volveré a casa"

- "Preferiría que alguien viniera por ti..." - Dicho esto último la mujer me miró medio feo - "Tú"

Y sí, como se lo podrán imaginar, la enfermera me hizo llevar a Saya a su casa ocasionando que abandonara a Nao en el colegio con la promesa de que volvería después por ella... ¡Jajajajajaja!

- "Es aquí detective"

- "Ya, deja que pare bien y te ayudo a bajar"

- "No hace falta" - Se desmontó con rapidez de la motocicleta - "No estoy tan enferma como lo hacen ver en el colegio"

- "Tus papás..."

- "Están en la dulcería, son muy dedicados en su labor" - La miré consternada - "Pierde cuidado Kuga-keibu, estoy habituada a estar sola"

- "Comprendo" - Algo normal en la sociedad de hoy en día.

- "Ten" - Abrió mi mano y me obsequió una golosina - "Mis abuelos los hacían y a su vez, mis padres continuaron con la venta de dulces"

- "Gracias" - Saya sonrió y continuó con su explicación.

- "Es de miel de abeja" - Cogió su mochila de la alforja de la motocicleta mientras yo contemplaba el caramelo en mi mano - "Gracias por el aventón detective, hasta pronto"

- "Uh, no hay de qué" - Pasé un breve tiempo contemplando el caramelo en mi mano algo taciturna, hasta que la voz de Saya me sacó de mis pensamientos.

- "Detective"

- "Mmmmm"

- "¿Te molestaría acompañarme a tomar una taza de té en el interior de mi hogar?" - Le miré desconfiada ante su osada proposición - "A veces me siento sola y me gustaría mucho contar con tu compañía"

- "Será sólo un momento"

- "Por supuesto"

Saya me invitó a pasar al hogar Kisaragi el cual ya conocía desde la vez anterior que viniera con Nao y tanto en esa ocasión como ahora, me sigue pareciendo el lugar más frío del planeta. No había vida en este lugar, se notaba a leguas que el negocio de la familia era suficiente para darse ciertos lujos a pesar de ser un rumbo de clase media como lo era éste. Sin embargo, no había nadie en este hogar que le sacara provecho a las comodidades que en él había.

Permanecí entonces sentada contemplando desde la cocina, la penumbra de la sala, donde algunas fotos adornaban la mesa de centro del hogar y algunas más en el copetín del comedor. Aún así, aunque los retratos enseñaban una familia unida, sus sonrisas eran casi tan parecidas a las de las familias de la televisión. Actuadas.

- "Espero que mi ausencia no haya sido una molestia" - Apareció la cosplayera, ahora, maquillada; con otro atuendo y ataviada con su peluca y ojos azules.

- "Nada" - Le miré por vez primera sus ojos y esa expresión aún seguía ahí.

- "Me alegra que estés aquí" - ¿Y desde cuándo me tutea con tanta confianza? - "Touya todavía no sale del colegio y estar sola tanto tiempo a veces es algo depresivo"

- "Tus papás trabajan mucho"

- "Sí" - Miró hacia la ventana de la cocina como buscando alguna imagen en la cual reposar su vista - "Pero estoy acostumbrada a depender de los extraños como tú Kuga-keibu" - Me miró sonriente.

- "Aún así, eso no está bien"

- "Quizá" - Me miró con mayor intensidad - "Pero han sido ellos los únicos que han dado algo de calidez a mi rutinaria vida"

- "Hablas como si no tuvieras a nadie y tienes una familia"

- "La familia Kuga-keibu..." - Sorbió su taza - "Siempre se dice que al final, al final, lo que nos queda es la familia" - Guardó silencio por un momento, como pensando bien lo que iba a decirme y prosiguió - "Pero al final, detective, al final no hay luz en la oscuridad ni arcoíris después de la lluvia"

- "Hablas con mucha amargura para ser tan joven" - Saya rió cuando dije esto, contradictoriamente a como había imaginado que sería su reacción.

- "Oh detective, pero si tú sabes mejor que yo de lo que estoy hablando" - Me miró con detenimiento - "Porque he visto el mismo vacío en tus ojos"

- "No sé de lo que hablas"

- "No tienes que hablar de ello si no quieres" - Volvió a sorber su taza y a mirar hacia la calle - "Pero ambas sabemos que es de la gente con la que no compartes ningún gen, de las que más puedes esperar la calidez en el alma"

Nada dije ante esto último, a pesar de que en el fondo de mi alma deseaba decirle que estaba equivoca, que no hay nada mejor que tener una familia en quién apoyarse, un lugar al qué llamar hogar, simplemente no pude formular argumento alguno que apoyara esa falsa ideología. He sido testigo de cómo mi padre desapareciera de mi vida después de la muerte de mi madre, el distanciamiento fue paulatino, de pasarnos las horas juntos en actividades como ir al cementerio o acudir a las ferias, el trabajo de papá fue ocupando su tiempo más que mis demandas de niña.

Bajé la mirada buscando respuestas en el fondo de mi taza para tan sólo apreciar mi reflejo turbio en él. Luego de este momento tuve muchas preguntas que me atacaron a la mente, pero la voz de un joven entrando por la puerta de la cocina hizo que olvidara todo aquello y desviara mi atención a su presencia.

- "Ah, Saya, no sabía que tenías visitas"

- "Touya" - Esbozó una sonrisa genuina la peliazul - "Me alegra que estés finalmente aquí"

- "Kuga Natsuki" - Me puse de pie para presentarme al extraño amigo de Saya, quien también tenía el cabello y ojos azules.

- "Es la detective que participará en el Comiket"

- "¿No es algo vieja para eso?" - Grrrr.

- "¡Touya qué cosas dices!" - Se acercó al chico y le dio un beso en la mejilla - "Disculpe detective, es algo mordaz"

- "Ya me di cuenta" - Le miré feo - "Debo retirarme, me alegro que ya no estés sola"

- "Le acompaño a la puerta"

- "No es necesario, sé el camino" - Miré al puberto y le reconocí como aquel con el que se encontrara disfrazado con Saya en el parque el otro día - "Hasta luego"

Para cuando salí del hogar Kisaragi me di cuenta de que era muy tarde pues el sol se encontraba en el poniente, eso indicaba que mi turno laboral había culminado. Metí mis manos en los bolsillos para ver la hora en el celular, notando que tenía como cinco mil llamadas perdidas entre Nao y Shizuru. Pero un objeto peculiar salió junto con mi teléfono y entonces, todo hizo click.

Leía el reporte de la forense del departamento, eran casi las cuatro de la tarde, el tiempo se me fue volando y la repentina hambre que sentía tenía ahora un por qué. Sorbí nuevamente mi taza de café tratando de compensar la falta de ingesta con algo de cafeína, para ser interrumpida por la doctora de la MPD quien pensé que no cubría horas extra.

- "Veo que te tomas tu trabajo demasiado en serio"

- "Soy una profesional Yohko"

- "Creí que estabas deprimida por lo de Yuria" - Arqueé mi ceja ante su comentario - "Ah vamos, que Higurashi se ha encargado de difundir el rumor de que se habían separado"

- "No es como si fuera la primera vez que sale de mi departamento" - Acallé el rumor con apatía - "Siempre vuelve"

-"Yo no entiendo de eso, prefiero la ciencia, es menos compleja"

- "¿Me estás diciendo que nunca has vivido la vida loca?" - Sonreí con ironía ante este último comentario.

- "He tenido mis deslices, no lo niego" - Se compuso la bata la doctora, quien se veía muy atractiva con ese vestido azul marino de prominente escote - "Pero no he perdido la cordura por nadie"

- "Ara, yo menos" - Sorbí mi café - "Yuria es así desde la universidad" - La justifiqué - "Tiene su carácter, no en balde es quien es"

- "¿Una consentida hija de papi?" - Soltó una carcajada la doctora - "Una bitch, sin ofender a la otra aquí presente" - Me miró con perversa maldad, pero entre ella y yo estas confianzas estaban permitidas, después de todo, somos viejas conocidas.

- "Ya te veré enamorarte Yohko y ese día en primera fila me tendrás, para joderte la vida"

- "Siéntate querida" - Se cruzó de brazos - "Porque eso no pasará en esta vida" - Declaró en tono solemne - "Amo mi trabajo casi como tú al tuyo, pero las faldas no son tan excitantes como los cadáveres" - Ok, no es normal lo que dijo, yo lo sé, pero es mi amiga.

- "Yohko en serio, si sigues diciendo cosas como esas te quedarás a vestir santos" - A menos que seas necrofílica.

- "No me malinterpretes, es sólo que la mente humana es viciosa, en cambio los muertos esos sí que tienen historias qué contar" - Agh, sí lo es, lo hace con los cadáveres.

- "Cambiemos de tema por favor" - Traté de alejar esa imagen de mi mente pero fue inútil - "Mejor cuéntame qué te dice mi cadáver, digo, el cuerpo de la joven"

- "Ah" - Dios, en serio tienen orgasmos con los muertitos - "Fue envenenada con esculina"

- "¿Esculina?"

- "Me trae tantos recuerdos" - La miré como a una loca pero ella no me prestó ni la más mínima atención - "Aquellas tardes donde en el laboratorio preparaba agar esculina para los cultivos microbiológicos... ¡Cómo olvidar a mi sensei!" - Espero que te la hayas agarrado, porque esta historia no es para nada normal - "La esculina es muy tóxica"

- "Define eso"

- "Mortal" - Juro que su voz cambió cuando pronunció esto último.

- "¿Cómo crees que haya obtenido la esculina esta chica?"

- "La castaña de indias contiene esculina, pero obviamente en el mercado no te venderán un medicamento con el veneno"

- "¿Entonces?"

- "O esta chica era una química en potencia y poseía la receta secreta de la planta o alguien con acceso a un laboratorio se lo ha suministrado"

- "Entonces fue suicidio"

- "Es la misma manera en la que las otras víctimas murieron Keishicho" - Hizo una pausa - "Mi trabajo es decirte el cómo murieron, el tuyo averiguar el quién"

Era un momento de epifanía, meditaba todas las piezas del rompecabezas y sabía por la presencia de Yohko en mi oficina, que ella estaba tan interesada en el caso como yo. Si algo tenemos en común es precisamente que amamos lo que hacemos, a niveles diferentes. Mi cerebro trabajaba rápido, gogleé en la computadora portátil las palabras clave que me llevarían al meollo del caso y apareció en mi computadora una vez más ese apellido. Wang. Industria Farmacéutica Wang. Era el momento propicio para comentarle a mi colega sobre mis sospechas pero fuimos interrumpidas por una voz altisonante y altanera.

- "¡Oye Fujino!" - Nao - "Esa perrancia me dejó botada en el colegio y no volvió por mí"

- "¿De qué hablas, dónde está Kuga?"

- "Se fue con la cosplayera quesque a hacerle la botada a su casa, pero nunca volvió"

- "Idiota" - Le reprendí - "Te dije que no te separaras de su lado, es tu trabajo"

- "La gorda enfermera se metió en mi misión de seguir a tu mascota"

- "No puedo confiar en ti para nada, debí mandar al oficial Harada"

- "No me tengo la culpa de que Saya esté enferma y la protejan tanto en su colegio"

- "¿Enferma?"

- "Tiene leucemia, por eso nunca asiste a clases ni a las finales de los concursos"

- "Sagisawa-sensei" - Tuve una corazonada - "¿Podrías revisar el expediente médico de todas las víctimas para ver si no tenían alguna enfermedad que les produjera algún tipo de incapacidad en sus colegios?"

- "En seguida Keishicho" - Yohko me miró con entendimiento y supe que podría confiar en su juicio sobre lo que estaba buscando.

- "Yuuki-junsa" - Miré a la pelirroja con determinación - "La próxima vez que te de una misión tan sencilla como lo es seguir a Kuga a donde vaya, simplemente ejecútala"

- "Ash, Kuga es aburrida, seguirla es un tedio"

- "No estoy jugando Yuuki" - La amenacé - "Es un frío invierno como para regresar a tránsito"

- "Me voy a casa, tú también eres aburrida jefecita" - Yuuki se paró en el marco de la puerta confiada en que tendría la última palabra en el asunto - "Tu desconfianza en Kuga es injustificada, pero tienes tantas ganas de llamar la atención del viejo Fujino que no te importa si la embarras en tus ambiciones"

El tic tac del reloj comenzaba a taladrarme los oídos, las palabras de Nao repicaban en mi cabeza y mi vieja migraña volvió con más fuerza que nunca. Afortunadamente Yohko salvó la situación asentando en mi escritorio, además de los reportes médicos de todas las víctimas, una caja de donas de Mr. Donut. Mi periodo menstrual ameritaba una dona de chocolate mientras que la doctora prefirió agarrar una de manzana. Ambas comimos en silencio hasta que decidí romper el hielo.

- "¿Has oído?"

- "Fue inevitable, lo lamento"

- "Está bien, quizá Yuuki tenga razón y sólo quiero quedar bien con el abuelo"

- "Normal, ser lame botas es algo que se encuentra en tus genes"

- "Gracias por tu apoyo amiga"

- "De nada" - Cogió mi cafetera y se sirvió en mi taza la desgraciada - "Pero en serio, lo de Kuga no es un secreto, pero creo que ya va siendo tiempo de que enfoques tus energías en este trabajo y dejes tu proyecto de tesis para otro momento"

- "¿Proyecto de tesis?" - Sonreí ante el alias de mi investigación policiaca.

- "Los extraños sucesos en el atentado de Kuga Saeko" - Sorbió mi café - "Amargo" - Hizo una mueca mientras decía esto.

- "Quizá tengas razón, eso haré por de pronto"

- "Estabas en lo correcto en tu corazonada"

- "Escucho"

- "Todas las víctimas tenían alguna enfermedad o cuadro psicológico que las imposibilitaba en su vida diaria"

- "Entonces fue suicidio"

- "Sí, pero ¿quién es su ángel salvador?"

- "Dirás su ángel de la muerte"

- "Para el caso" - Sorbió nuevamente el café - "La envoltura de caramelo que Kuga-keibu encontró en la habitación de una de las víctimas, tenía rastros de esculina con niveles lo suficientemente altos como para producir el cuadro tóxico que les ocasionó la muerte"

- "Creo saber quién quién está detrás de todo esto" - Irrumpió Kuga en nuestra conversación sobre el caso.

- "Creí que estabas en tu casa ya" - Declaré en tono de reclamo ante su huída del trabajo.

- "Sagisawa-sensei" - Kuga no sólo me ignoró sino que se dirigió a la doctora - "Por favor, analice el contenido de este dulce" - Miré el envoltorio de lo que se encontraba en la mano de Kuga.

- "Es idéntico al que se encontraba en la casa de Ariyama Akane" - Comenté - "¿Dónde lo has obtenido?"

- "En casa de Kisaragi Saya"


- "Supuse que estarías aquí"

- "Mmm"

- "¿No deberías estar en el trabajo? Es mediodía ya y mecerte en el columpio del área infantil a los rayos del sol, no te hace ver muy bien de tus cabales"

- "¿Sabes?"

- "No"

- "Cuando era una niña siempre me preguntaba por qué los otros niños podían mecerse más alto que yo, si yo pisaba el suelo con más fuerza que ellos"

- "Tonta, mecerse alto no va en relación con pisar el suelo, sino con el impulso del moviento en péndulo del columpio y el peso del cuerpo. Todos saben eso"

- "Yo no lo sabía, pensaba que era más débil que todos ellos"

- "Ay Natsuki"

- "¿Sabes cuándo me di cuenta de que ese era el truco?"

- "No"

- "Cuando dejé de ser niña y ya no se veía bien que me meciera en los columpios"

- "Sólo lo dije para molestar, no lo tomes en serio"

- "No lo hice, nunca lo hago cuando juego"

- "¿Qué ha sucedido con tus sesiones de cosplay? ¿No es mañana la cita en el Yoyogi?"

- "Saya era la asesina"

- "No comprendo"

- "De algún modo, introducía en caramelos un veneno muy tóxico según la sensei, lo que causaba que quien se comiera el dulce muriera dolorosamente"

- "¿Le han apresado ya?"

- "No"

- "¿Por qué?"

- "Saya ha muerto"

- "¿Cómo...?"

- "No se envenenó, sólo murió"

- "Entonces no saben por qué lo hizo"

- "Yo sí sé por qué lo hizo, de hecho, ella me regaló un dulce la noche antes de morir"

- "¿Trató de envenenarte?"

- "Eso pensé yo también, pero no, el dulce que me regaló sí era de miel"

- "¿Estás triste por su muerte Natsuki?"

- "Yo confié en ella, nunca pensé que fuera una asesina"

- "Siempre te he dicho que no te fíes de nadie"

- "Así parece Nina"

- "Hey, sabes que siempre podrás contar conmigo"

- "Lo sé"

- "Yo siempre estaré a tu lado para protegerte"


N/A: Y bueno, parece que todavía queda algo de tela para cortar en este retorcido cerebro mío. Les saludo primeramente y les cuento que... ¡Me largo de vacaciones! Sí, me voy donde mi amada y estando ahí haré lo que toda mujer saludable debe hacer cuanto está con el amor de su vida... ¿Qué es? Sólo piénsenle... (Muajaja)

Esperemos que pronto tenga alguna otra idea por ahí para proseguir con la línea de la historia la cual hasta ahora sigue para mí sin ningún sentido en particular. ¡Ah! Pero he recibido algunas notificaciones durante toda mi ausencia y las leo todas pero el problema es que olvido quién las escribe (a eso súmenle que pasan meses antes de que vuelva a publicar) De entre todas la más peculiar es la de cierta chica colombiana que creo que todavía no me perdona haber sido alcahueta de otra chica colombiana y de quien resultó ser el objeto del deseo (eso me dio risa) Por cierto, me han contado que hay un tipo de mujeres que acosan y hostigan, espero no se topen con ellas, son difíciles de desaparecer.

Y ya pues, me despido por mientras y esperemos que nos volvamos a leer en un futuro no muy, muy, lejano. Ja ne!