Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a GeekChic12. Yo solo traduzco con su autorización.
.
Capítulo once
Bésame
Mientras pasan los días, me encuentro en la casa de Edward más y más cuando sea que estoy entre clases, y trabajo. Además de querer estar todo el tiempo con él, me gusta ser capaz de ayudarlo así no tiene que ponerse de pie muy a menudo…aunque pienso que él le esté sacando provecho un poco.
El muy tonto debe pensar que dejaré de venir una vez que esté totalmente recuperado. O es eso o simplemente le gusta tener una excusa para meterme en su cama. Aunque pensaría que es muy obvio que no necesita una excusa para eso.
Estoy muy segura de haber escuchado a Riley toser un "zorra" en mi cabeza.
A pesar del comentario malo, las cosas han estado bastante bien. Hablamos mucho, sobre todo, y nos acurrucamos en su cama juntos. Pero desde que decidimos comenzar completamente de cero, acurrucarnos es lo más lejos a lo que hemos ido. Por más raro que sea, desde que ya conocemos nuestros rostros apasionados, un beso se siente enorme ahora…porque significará mucho más de lo que significó antes.
Todo lo que hicimos antes significó algo para nosotros, pero para él, fue un momento fugaz que estaba tomando con ambas manos. Para mí, fue lo que esperaba que fuera el comienzo de algo mucho más. Y ahora que eso es una posibilidad nuevamente, ninguno de los dos quiere arruinarlo por volverse muy físico, muy rápido.
Hay besos pero labios con labios. Él me besa en la frente mucho, cosa que tengo que decir que me hacer derretir cada vez que lo hace. Me gusta besarle la mejilla, pero cuando estamos acostados juntos en su cama, dejo uno en su cuello o pecho algunas veces. Pero hemos mantenido nuestras manos en lugares castos, por mucho que eso haya sido un desafío para los dos.
.
.
.
Edward me sonríe mientras entro a su habitación con un cesto de ropa lleno de su ropa contra mi cintura. Devolviéndole la sonrisa, dejo el cesto en su cama y comienzo a acomodar y doblar. En esto se ha convertido nuestra rutina de sábado por las últimas semanas. Lavar ropa, cena, y una película con abrazos. Ayudé a Jasper a traer la TV de Edward a su habitación porque él estaba volviéndose un poco loco al estar acostado y no ser capaz de hacer casi nada.
—Por favor, Bella. Aprecio que laves mi ropa, pero realmente no tienes que doblarla y guardarla también. Yo puedo hacer eso.
Le quito importancia.
—No es gran cosa. Mientras más descanses, más rápido te sanarás. Pero definitivamente me debes. A penas hago esto en casa. Solo saco prendas que necesito del cesto y los dejo en la secadoras para quitar las arrugas.
Él sacude su cabeza con fingida reprobación.
—Tan descuidada.
—Sí, pero aún así me amas. —Al segundo que me doy cuenta de lo que he dicho, me sonrojo y comienzo a tartamudear—. Quiero decir…no quiero decir amarme. De esa forma. Quiero decir…
Edward hace hacia atrás su cabeza y se ríe. De mí.
Le frunzo el ceño.
—Lo siento —ríe antes de tomar aire profundo—. Deberías ver lo grandes que se pusieron tus ojos cuando te diste cuenta de lo que dijiste. Ahh, clásico.
Lanzo un par de sus bóxers a su cabeza; unos con agujeros que iba a desechar porque aparentemente él los usa hasta que están deshechos.
—Cállate.
—Aww, vamos. Admítelo. Eso fue gracioso. —Si sonrisa es tierna, pero no puedo resistirla en ese rostro barbudo suyo, así que me rindo con un asentimiento y una sonrisa a regañadientes—. ¿Ves? Pero sabía lo que querías decir. Y sí. Hay muchas cosas sobre ti que amo.
Mi rostro y cuerpo se sonrojan por una razón completamente diferente, y bajo mi cabeza.
—Lo mismo digo.
Sus cejas se alzan por un segundo, y su sonrisa tierna se vuelve mucho más maligna.
—No me mires así.
—¿Cómo qué? —pregunta con un brillo travieso en sus ojos.
—Como… si fuera un hueso y tú un hambriento lobo.
Él intenta no reírse otra vez pero falla miserablemente.
Esta vez, estoy fulminándolo con la mirada.
—Lo digo en serio —le digo—. Tengo cosas que hacer aquí si quieres cenar a una hora decente.
—¿Y si quiero comerte a ti?
—Ah, mierda. —Como si no fuera suficiente que me sonrojara, ahora tengo un deseo…y recuerdo las cosas en las que es muy bueno haciendo—. Ahora estás siendo malo.
—Está bien, de acuerdo. —Suspira—. Seré bueno.
—Ajá.
—Hey, no es mi culpa que vengas aquí todos los días usando esos jeans apretados y sweaters que envuelven tus tetas, y provoque con tu escote. Eso es lo que es malo. Soy prácticamente un inválido, y tú estás sacudiendo la carne demasiado cerca de la boca del lobo. Solo digo.
Doblando una gran camiseta verde, inclino mi cabeza con fingida simpatía.
—Aww, pobre bebé. Siendo atendido todo el tiempo. —Él se merece todas las provocaciones, en mi opinión, pero que él me provoque no está bien. Fuerzo a que mi rostro luzca impasible—. Creo que vivirás.
—Mmm. Quizás. —Finge pensar fuerte sobre algo—. Probablemente sobreviva esto si me das algo dulce. —Frunciendo sus labios, hace unos cómicos ruidos de besos.
—Eres terrible. Ni siquiera sé por qué lidio contigo.
—Porque me amas.
Como que sí.
—Oh, cállate. Idiota.
—Sí, hablemos de mi trasero. O mejor aún, hablemos de tu trasero. Luce especialmente espectacular hoy.
Me giro y tomo una pila de ropa de su vestidor, asegurándome de inclinarme y sacudir un poco.
—Oh, ¿esta cosa vieja?
Él gruñe.
Y ganamos un punto.
.
.
.
Alrededor de una semana después, estoy preparando la cena para Edward y yo cuando escucho la cerradura girar y abrir la puerta principal. Esto no es anormal, así que no me asusto como lo hice la primera vez que pasó.
—Hey —dice Jasper, quitándose su abrigo y gorro—. ¿Cómo está el malhumorado?
—Quejón.
—No me sorprende.
Edward tuvo un chequeo con su doctor y le dieron un almohadón redondo con el cual sentarse, cosa que se ha estado quejando sin cesar. Dice que lo hace sentirse como un viejo con hemorroides.
Alice se acerca detrás de Jasper, sosteniendo un plato.
—¿Otra cacerola, Alice? Sabes que puedo cocinar, ¿no?
Jasper se inclina y susurra fuertemente:
—Lo te resistas. Nunca ganarás.
—Oh, calla, tú —dice Alice, golpeando su brazo y casi dejando caer su plato.
—Oh, lo tengo. —Levanto la tapa mientras camino hacia la cocina y veo que es otra lasaña…la tercera que ha traído en las últimas tres semanas.
—Creo que estoy anidando o algo —dice Alice, mirándome poner el plato en frente a una pila en el congelador.
—¿Anidando? —Cerrando la puerta del congelador, jadeo y giro hacia ella—. ¿Estás embarazada?
—No lo sé, pero hemos estado intentándolo, y tengo un atraso, así que…
—¿Acaso anidar no viene al final? ¿No se supone que debes estar toda cansada ahora mismo? ¿Has hecho una prueba? ¿Has ido al doctor?
—Toma aire, B.
—Lo siento. —Tomo aire profundo—. ¿Entonces?
—Solo estoy atrasada unos días. Pero eso no es normal para mí. Probablemente haga una prueba en unos días.
—Wow. Un bebé.
Su sonrisa es enorme e infecciosa.
—Lo sé.
Enlazamos nuestros brazos, y ambas chillamos. No es algo que haga normalmente, pero esto es grande, y estoy tan feliz por ellos.
Jasper y Alice están aquí todo el tiempo, cosa que aparentemente ha sido la norma para ellos tres por algún tiempo. Alice siempre le ha gustado cuidar de Edward, desde que se habían conocido en el trabajo.
Ahora, fui añadida a la mezcla, e incluso convencí a Riley de hacer nuestras dos últimas cenas de domingo aquí con todos nosotros. Él me miró mal cuando le dije que nuestra familia acababa de agrandarse mucho más, pero estoy muy segura que vi una sonrisa aparecer justo antes de que se diera vuelta. Él aún sigue sin confiar en Edward, pero nota que ya que el tipo no puede moverse ahora mismo, no puede levantarse y desaparecer otra vez.
Invite a Riley esta noche, pero él tiene una cita, así que solo somos los cuatro. Llevamos sillas a la habitación de Edward para jugar a las cartas, cosa que siempre es entretenido con este grupo. Alice y Jasper ambos siempre me compraron la primera vez que interactué con los dos, y solo nos hemos vuelto cercanos desde entonces. Ellos son varios años más grande que Edward y yo, pero seguimos teniendo mucho en común y siempre lo pasamos genial juntos.
Admiro su relación y la facilidad que tienen con el otro. Sé que nunca he tenido algo cercano a eso en mis anteriores relaciones, si puedes llamar así a algo de dos meses con un tipo y algunas citas. Y obviamente nunca lo vi entre mi mamá y papá. Pero siento que estoy comenzando a tenerlo con Edward. Ahora que él se ha abierto y ambos estamos dispuestos a confiar en el otro con nuestros corazones, las cosas han sido bastante fáciles entre nosotros. Parte de mí está asustada de introducir el aspecto físico otra vez, para arruinar el balance, pero otra parte de mí lo ansia. Lo ansío.
Después de ganarles en Rummy a todos por quinta vez, Alice y Jasper deciden volver a casa. Suelto a Bree en el patio por unos minutos, asegurándome que todos nuestros platos están en el fregadero, y entonces me posiciono acurrucada contra Edward en su cama.
—¿Te divertiste esta noche? —pregunta, apretando sus largos brazos a mi alrededor y presionando una gran mano en mi cintura baja, cosa que amo.
—Por supuesto.
—¿No crees que vienen aquí mucho? ¿O que es raro que solo usen su llave para entrar?
—Mmm, no realmente. ¿Acaso usarían la llave si no estuvieras en reposo?
—Lo hacen a veces. Alice es peor en ello que Jasper.
—¿Qué pasa si estuvieras desnudo o estuvieras con un chica o algo? ¿Por qué acaso no solo golpea a la puerta?
Él suspira y mueve su palma hacia arriba y abajo por mi espalda.
—No lo sé. Ella es solo…Alice. Hace lo que quiere, y yo dejé de quejarme después de un tiempo porque simplemente nunca me paseo desnudo, y nunca traje chicas aquí, así que…
—¿Nunca?
—Nop.
—¿Cómo…nunca-nunca?
—Como nunca-nunca —repite.
—¿Soy la primera?
—¿Acaso no estás en la universidad?
—Idiota. —Me muevo para retorcer su tetilla, pero él toma mi mano.
—¿Qué pasa contigo y Alice y retorcer tetillas?
Su rostro está peligrosamente cerca del mío, ojos verde oscuro llenos de humor y lo que parece ser adoración. Soy la primera…
—Bésame —suelto.
Edward parpadea. Varias veces.
—¿Estás segura?
—Sí —susurro. Pero antes que él pueda responder o realmente besarme, suelto lo que he estado pensando todo el día—. Creo que estamos poniendo mucha presión en nosotros para que todo sea perfecto, y no quiero que estalle en nuestras caras. Además, realmente quiero besarte, y estoy cansada de esperar por un momento mágico para hacerlo.
—Mierda, yo también. —Traga saliva y piensa por un minuto, aún sosteniendo mi mano, que ahora se encontraba presionada contra su pecho—. Pero creo que ha sido inteligente esperar así podíamos ver a dónde iban las cosas entre nosotros.
—¿Eso significa que quieres seguir esperando?
—Diablos, no. Me has estado provocando por semanas, mujer. —Reímos juntos, y él pasa un nudillo por mi mejilla, poniéndose serio—. Solo no quiero presionarte. Ambos necesitábamos tiempo para superar mi cagada.
—Lo he superado hace un tiempo ya.
Los labios de Edward se curvan en una sonrisa suave.
—Bien. —Sus ojos caen a mi boca, la cual se abre para soltar aire ante su mirada—. La cosa es… —Lame sus labios—. Entonces… ¿es todo o nada?
Su manzana de Adán se mueve, y me mira a los labios otra vez por un momento.
—No necesariamente. Es solo que…recuerdas lo cómo fue entre nosotros… —Su mano desciende para darle un apretón a mi cadera—. No sé cuánto podré resistirme una vez que me dejes tocar tu boca nuevamente.
Dicha boca se abre, y hay una distintiva humedad entre mis piernas.
—Pero —continúa—, estoy agradecido por lo que sea que quieras darme.
Doy un apretón a su cuello ligeramente y llevo mis labios a su barbilla.
—¿Y si quiero dártelo todo?
Edward gruñe y se deja caer sobre su espalda.
—Me. Estás. Matando.
—Lo siento. —Rio y me acerco para poder posar mi mano en su rostro—. Sé que no podemos hacer mucho todavía. Sé que sigues adolorido, e incluso aunque el doctor dijo que se está curando bien, no quiero arriesgar a lastimarte más.
Él se inclina contra mi palma antes de girar y darle un beso rápido.
—Lo sé. Haré lo mejor para controlarme, ¿okay? —Mientras se pone de costado otra vez, manos calientes comienzan a rozar mi espalda. Una se dirige a mi cintura y hacia mi muslo, pero aunque es todo lo que puedo pensar, no la envuelvo. No puedo cometer ese error otra vez.
Paso mi mano por su hombro, rozando por su bicep mientras él se inclina hacia mí aún más, gentilmente haciéndome hacia atrás sobre mi espalda.
Edward se coloca sobre mí, y mi respiración se vuelve rasposa. Estoy nerviosa, me doy cuenta. Puedo sentir el calor deslizándose por mis mejillas mientras me mira.
—Jodidamente hermosa —murmura con un pequeño sacudón de cabeza. Entonces lame sus labios nuevamente, mordiendo su labio inferior y soltándolo suavemente.
Gruñe cuando me hago hacia arriba y lo muerdo porque… ¿cómo no hacerlo?
—No me ayuda a ser bueno —murmura contra mis labios antes de succionar mi labio superior en su boca y entonces mordisquear el inferior. Su lengua caliente se mueve entre mis labios, y su excitación crece más contra mi pierna. Cuando embiste contra mí, suelta un pequeño gemido en mi boca—. Mierda —jadea, alejándose—. Nada de embestir.
—Lo siento. —Mi respiración es acelerada, y todo lo que quiero es hacerlo hacia atrás, arrancarle las prendas, y darle orgasmos una y otra vez.
Sus nudillos rozan mi mejilla.
—No lo sientas. Mierda. Simplemente…te deseo.
Y ahora me estoy quejando porque la forma en que dice "mierda" es tan sexy, y también lo deseo, pero no puedo tenerlo porque me enojé y lo arrollé con mi coche.
Okay, no exactamente. Pero casi.
Tomando aire profundo que realmente no me ayuda a calmar mis hormonas alborotadas, envuelvo mi mano alrededor de su cuello y lo acerco para un beso mucho más casto. Es dulce y lento, sin mordiscos.
—Okay, así que nada de embestidas, ¿eh? Embestir es malo.
—Desafortunadamente, sí.
—¿Has estado…ocupándote de ti mismo en la ducha?
Se sonroja, y murmura:
—Quizás.
—¿Y no duele?
—Solo un poco, pero si mantengo mis muslos algo quietos, no es malo… ¿Por qué?
Dándole una sonrisa grande, me desenredo debajo de él y prácticamente corro a su baño.
—Vamos, bomboncito. Tengo una idea.
