Capítulo 11. "Cada vez más cerca"

-Brrr, sí que hace frío aquí. - los dientes de Rapunzel se chocaban entre sí con brutal fuerza y su aliento se convertía en vapor debido al frío extremo. Llevaban volando horas hasta que llegaron a un lugar casi completamente inhóspito y desierto, donde predominaban las bajas temperaturas.

-Bueno, el frío a mí nunca me molesto.

-JA. JA. - dijo sin gracia alguna.

Ya en el Polo Norte, Jack aceleró su vuelo. Quería llegar lo más rápido posible a la Base Guardiana. Desde allí, los Guardianes lo divisaron a lo lejos.

-¡Oigan, chicos! ¡Jack está de regreso! - era Norte que estaba mirando desde la ventana más cercana.

-No recuerdo que se haya ido - Conejo se unió a su lado para ver a Jack volando hacia ellos desde la distancia.- ¿Cuando demonios se fue?

- Cuando se trata de Jack, tú nunca pones atención, Conejo. - le dijo el Hada.

Sandyman solo se dignó en asentir conteniendo una risa.

- Tienes razón, Hada. Que brillante observadora eres.

Santa, aún mirando tras el cristal y sin prestarles atención a los demás Guardianes, agregó:

-¡Hey, miren! Trajo una chica.

-¿¡UNA CHICA!? - el Hada batió sus alas velozmente para unirse a la visión de Santa.

-¿Estas celosa? - preguntó Conejo.

-Por su puesto que no, canguro tonto.

-Oye, tú nunca me has llamado así. Entonces sí estás celosa, eh Hada...

-Ya cállate.

-Mira, puedo ver cómo tu sangre hierve de ira y celos - se burló el Guardián.

-¡Conejo, ya es suficiente! - respondió ella enojada.

En ese momento, Jack entró por la ventana y depositó a Rapunzel en el piso.

-Hola, chicos. ¿Me extrañaron?

-Por supuesto que no. - de hecho Conejo nunca lo hacía.

-Me alegra verte a ti también, Cola Peluda. Les presento a Rapunzel. - señaló a la joven a su lado.

Ella saludó amablemente, y Norte no pudo contener un salto de satisfacción.

-¡Oh, que alegría! Veo que ya te has olvidado de Elsa y has encontrado otra chica. Aunque creí que tus planes eran otros. Me alegra que ustedes-

-¿Qué? - dijeron Jack y la chica al unísono, sin dejar que Norte terminara lo que quería decir. Se miraron con caras de espanto.

-No, no. Nosotros... - comenzó él.

Y ella continuó, al igual que Jack, sin encontrar las palabras para explicarse:

-Quiero decir, no estamos...

-Es una equivocación. Nosotros no estamos...

-Juntos. - repitieron a la misma vez.

-Oh, bueno. Esto sí que es incómodo... - susurró Santa, un poco avergonzado. Luego su mirada se llenó de confusión.- Espera... ella puede verte... Significa que...-

-Que ella cree en mí. - finalizó Jack.

Rapunzel, quien había estado acurrucada cerca de la chimenea y fuera de la conversación, preguntó sin entender lo que estaba sucediendo.

-¿Creer en ti?

-Verás, como te dije mi nombre es Jack Frost. Soy el Guardián del Invierno y la diversión. Sé que creer que soy "solo una expresión", pero eso explica muchas cosas, como el hecho de volar, de traerte a la Central de los Guardianes, y hacer esto...- Jack abrió la palma de su mano y desprendió un brillante copo de nieve que se posó en la mano de Rapunzel.

-¿Qué? - ella no lo podía creer.- Tú eres... ¿eres ese Jack Frost? Woow... Creí que eras solo una leyenda.

-Ojala.- resopló Conejo. Y Jack, haciendo que no lo había escuchado le respondió a Rapunzel.

-Sip, ese mismo. Soy toda una celebridad, ¿no lo crees? Y lo curioso de ser Guardián, es que soy invisible a los ojos de aquellos que no crean en mí. Pero tú lo haces.

-Claro que sí. Bueno, supongo. Madre me leía historias tuyas cuando era pequeña... supongo que por eso creo en ti. Aunque debo admitir que estoy un poco sorprendida y... confundida...

-Tranquila, es algo normal. Pero gracias.- le sonrió amablemente Jack.

-¿Por qué?

-Por creer en mí.

Ella le sonrió de regreso.

-Entonces, ¿qué está haciendo ella aquí, Jack? - fue el Hada quien preguntó.

-Bueno, la otra noche hablé con Hombre de la Luna...-

-¿Y qué te dijo? - interrumpió Conejo.

-Que, como el Señor Rechonchón dijo, Elsa rompió los lazos que nos unía a ella y a mí como su Guardián. Además, deseó no volver a verme nunca más, y por eso no puedo acercarme a Elsa, a menos que ella lo pida. Y por lo que entiendo, no querrá hacerlo...

-No me extraña que lo haya hecho. En verdad que puedes resultar irritante, Frost.- lo mofó el Guardián de Pascuas. - Esperen... si yo le pido lo mismo a Hombre de la Luna, ¿significa que no te podrás acercar a mí nunca jamás? - sonaba excitado por la idea - ¡Que estupendo! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

-Conejo. -lo cortó Norte. - No es tiempo de tus payasadas. Esto es serio.

-¿Y desde cuándo nos interesa la vida amorosa de Jack?

Sandyman le dio un puñetazo en el brazo.

-¡Auch! Sandy...

-Deja de ser inmaduro - le dijo el Hada. Luego, dirigiéndose a Jack, dijo: - Aún no entiendo por qué trajiste a esta chica aquí.

-Hombre de la Luna me dijo que ella era la única capaz de revertir el lazo roto, así podré volver a Elsa. Pero el problema es que yo no me puedo acercar a ella.

-¿Pero cómo hará eso ella, una simple mortal?

Esta vez, Rapunzel le respondió al Hada.

-Pues, podré ser una simple mortal, pero mi cabello posee capacidades mágicas. Con él, puedo volver el tiempo atrás, y curar lo herido o arreglar lo roto.

-Interesante... - Norte estaba muy impresionado con la chica - Pero creo que necesitarás tener a los dos jóvenes juntos para usar tu magia, y si Jack no puede ir hacia ella...

-Por eso vinimos, Norte. - dijo Jack. - Necesitamos su ayuda y un plan.

Los Guardianes se pusieron serios, tratando de pensar en un plan que funcionase a pesar de su obstáculo. Conejo habló primero.

-¿Qué tal si secuestramos a la Reina para que venga hasta aquí y unimos sus lazos con la chica de la cabellera de fideos?

-¡Oye! - se quejó Rapunzel. Él solo se digno a alzar los hombros.

-¡Conejo! ¡Déjate de tonterías! - le retó con furia el Guardián del Invierno.

-Espera... - lo frenó con tranquilidad Norte. - tal vez, sea una buena idea.

-¿QUÉ? - dijeron todos a la vez con incredulidad, incluyendo a Conejo que había tenido la idea pero que nunca hubiese pensado que podría ser útil.

-Excepto por la parte de secuestrar a la chica. - corrigió Norte.- Quizás, la respuesta sea eso. Llevar a Elsa hacia Jack y no lo contrario.

-Eso... podría funcionar... - reflexionó Jack. De pronto, su cabeza se llenó de esperanza, como cuando supo que Rapunzel podría ayudarlo.- Pero... cómo haremos que venga hacia a mí si yo no me puedo acercar a ella...

-Tal vez no a ella... Pero sí a alguien cercano a ella. - opinó Rapunzel. El Hada asintió y dijo.

-Tiene razón, ¿acaso Elsa no tiene una hermana?

-¡Anna! Sí, por supuesto. Ella es la repuesta, tal vez ella pueda hablar con Elsa para convencerla de que venga hacia mí. - Jack sonaba más emocionado que nunca.

-Entonces hay que ir por Anna. ¡Vamos! ¿Qué estamos esperando? - la voz de Norte era casi tan feliz como la de Jack. - Vengan - señaló a Rapunzel y al chico. - los llevaré en mi trineo.

-¿A donde vamos esta vez? - Preguntó la muchacha.

-A Arendelle. - le respondió Jack mientras la sujetaba por el brazo y la guiaba hacia el subsuelo donde se encontraba el famoso trineo de Norte.

-¿No iremos volando?

-Nop. Llegaremos más rápido en trineo.

Los tres, Norte, Jack y Rapunzel, habían dejado a los otros Guardianes atrás y se encontraban enfrente del magnífico trineo. La joven no pudo evitar sentir escalofríos.

-¿Y es peligroso?

-Si te gustó volar, esto te encantará aún más.

Fin del capítulo 11