"Tu sangre, mi sangre"-

Por: Leia Fenix

Summary alternativo: Técnicamente de 17, Edward a sus 106 años tendrá que ser padre y madre de una joven tan hermosa como su madre, mitad vampiro mitad humana, que heredó su endemoniada personalidad y que la palabra "No está permitido" no entra en su vocabulario.

Declaimer: Absolutamente nada acerca de las historias y los personajes de la genial Stephenie Meyer me pertenece, desgraciadamente EDWAR no es mío (...solo me pertenece la genialidad y originalidad de mi historia.

Advertencia: Creo que está de más advertirles ya que lo he catalogado como reiting M, por lo tanto están avisados de que el contenido de este fic puede (o no es) apto para menores por escenas de violencia o un poco subidas de tono...me explico?¿

Ah y lo más importante Recomiendo que para leer este fanfic ya se hayan leído "Luna Nueva"

Nota de la autora:

¡¡Hola mis chicas preciosas!!

Siento de verdad LA TARDANZA…CREANME QUE A MI ME MOLESTA MÁS QUE A USTEDES…tener que retener tantas ideas y tratar de suprimir a mi imaginación para poder concentrarme solo en las aburridas y tediosas clases. La universidad se me ha hecho cuesta arriba, con decirles que ahora si que e olvidado lo que era dormir 4 horas seguidas y e tenido que afirmarme con trabitas las ojeras que ya se estaban arrastrando por el piso XD!!.

En fin no les quito más tiempo y a ¡¡leer!!

Jeje enjoy

& como siempre Carpe Noctum

Kiss

Laia Fenix

Capitulo once: "Una tormenta de emociones irrefrenables"

-¿Eli...Elizabeth?- Los ojos mercurio derretido de él se clavaban en ella. Pero no esperó a que ella contestara para estrecharla fuertemente contra su pecho en un arrebatado abrazo.

Sus dedos parecían querer dejar su huella en la espalda de Elizabeth mientras la abrazaba con desesperación, como si de un momento a otro se la fueran a arrebatar. Elizabeth estaba extasiada con el abrazo...ya casi había olvidado lo acogedor que resultaba abrazar a un cuerpo tibio y blando.

-Te extrañé tanto Eli... y gracias a Dios estás a salvo. -Su voz era melosa mientras hundía su nariz en el cabello bronce de ella que acababa de desatar.

Ella solo se dejaba hacer, estaba entregada a las caricias de Mat. En momentos como ese detestaba dejar su conciencia de lado y no recordarse todos los malos ratos que Mat le había echo pasar, todas las humillaciones en público, las descalificaciones, los rechazos...en momentos como aquel solo importaba que él la estrechara y la besara.

Y así fue, sin previo aviso, como solía ser, Mat juntó sus labios con los de ella en un beso furioso, pasional y deseoso que reflejaba cuanto le había echo falta.

Sus labios se sentían calientes y húmedos sobre los de ella. Enterró sus dedos en la cintura de ella apretándola más contra si mismo

Y es que no importaba cuanto daño le hiciera ni cuantas veces hiciera sangrar su corazón de lo destrozado y pisoteado que lo dejaba...Mat siempre hallaba la forma de volver a ocupar un puesto importante en el. Porque estando tan cerca del amor dejaba el dolor atrás...y aún sabiendo que todos pensarían que estaba loca, correspondió al beso.

Era de esperarse que Mathew no estuviera solo, así lo corroboró cuando vio por el rabillo del ojo una cabellera rubia oxigenada que se acercaba. Sin embargo le restó importancia y cerró sus ojos.

Nada era más grande que los abrazos de Mat, que tantas veces la confortaron en su soledad. Se entregaba nuevamente a ellos, como el drogadicto que recae en las drogas aún sabiendo de que aquello estaba mal, que le hacía mal, que solo conseguía hundirlo más...aún escuchando las voces de los demás que le insistían en que lo dejara.

Hacía hasta lo imposible por no oír, pero Edward parecía gritarle al oído. Se aferró con desesperación el cuello de Mat tratando de omitir aquellos sonidos perforadores, ellos hablaban con palabras demasiado crudas en su cabeza tratando de hacerla entrar en razón. Ellos intentarían alejarla de él, pero no sabían la verdad. Su corazón ya estaba demasiado destrozado para salvarlo, estaba mutilado hasta las venas y no dejaba de sangrar...no dejaba de sangrar por Mat...Ella continuaba tratando de cerrar sus heridas, pero él lo cortaba y lo habría, dejando cada vez una yaga más profunda...estaba enamorada irremediablemente de él.

Sintió como sus párpados eran presionados por las lágrimas que comenzaban a acumularse y amenazaban con salir disparadas. Los apretó con aún más fuerza al tiempo que besaba con mayor ímpetu a Mat.

Quería que todos desaparecieran a su alrededor...quería que solo quedaran ella y Mat, quería que ese momento durara para siempre. Solo el sabor de sus besos la confortaba. Si bien ahora tenía una familia que la adoraba, no la conocían del todo...o por lo menos no tan bien como Mathew. Él era su mundo...su todo.

Edward solo había alcanzado a conocer los vestigios que quedaban de ella...pero solo Mat había compartido con ella sus momentos más dolorosos. Casi sin enterarse de como ocurrió, con el pasar del tiempo Mat había conseguido arraigarse en su corazón, de una manera tan poderosa que ni siquiera ella lograba mantener bajo control. Simplemente lo amaba y no encontraba la cura ni la forma de reparar aquello. La mezcla de dolor y anhelo comenzaron a invadir su cuerpo por completo. Se aferró a los hombros de Mat tratando de mantener el equilibrio, pero le resultaba bastante difícil, parecía que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Sintió la desagradable sensación del mareo y como su pecho se oprimía angustiado de forma dolorosa. No solo el beso le estaba quitando el aire...también era el doloroso amor de Mat. Podía amarlo...¿pero qué precio debía pagar por ello?.

Por un momento deseó que él tuviera todo lo que deseara y finalmente extasiado y lleno de lo material, le dedicara un mínimo de tiempo para ella...pero aquello jamás sería posible...y su cuerpo lo estaba interpretando. Sintió como las cálidas lágrimas, que habían logrado escapar de la prisión de sus parpados, corrían veloces mojando sus mejillas y las de Mat. Probó su sabor salado al mezclarse con su apasionado beso. Sintió que la fuerza abandonaba su cuerpo y aún sin quererlo, sus brazos liberaron los hombros de Mathew y cayeron pesados a sus costados. Se sentía afiebraba y todo a su alrededor daba vueltas. Unos fríos brazos la rodearon sosteniéndola antes de caer. Las voces se habían vuelto unos molestos zumbidos que resonaban en sus oídos como un prolongado eco. Junto con la luz...se iba su conciencia.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOooOoO

El siguiente trueno retumbó con más fuerza en la silenciosa habitación, iluminándola por completo con una cegadora luz blanca. Elizabeth se acurrucó más bajo las sábanas de satén. Aunque sonara extraño, la cama le parecía mucho más grande ahora que el espacio de Jasper estaba vacío a su lado. Un nuevo trueno la hizo estremecerse y soltar un pequeño gritito que ahogo con la palma de su mano. Las tormentas nunca habían sido de su total agrado. Eran bellas, no podía negar que el destello lumínico desafiando a la oscuridad de la noche era algo hermoso...sin embargo el contemplarlas sola...era una cosa totalmente distinta. Cuando era pequeña los brazos de Bella la acunaban y más tarde fueron los de Mat...Pero ahora el solo hecho de poner un pie fuera de la cama la aterrorizaba. Aún no conocía del todo la casa...y por si fuera poco no sabía como reaccionaría ahora su familia ante la escena que se había montado hace unas horas en el servicentro. Se sobó las sienes nerviosa. Trataba de rebuscar en su memoria que era lo que había ocurrido luego...pero al parecer la inconsciencia la había dominado por largas horas. Desvió su mirada esmeralda hacia las agujas del reloj que descansaba en la mesita de noche. Cuatro minutos para la medianoche.

Una seguidilla de truenos la tenían pegada al colchón de la cama. Si la situación continuaba igual terminaría tomada de los nervios...quizás con qué loca se encontraría Edward al día siguiente. Decidida a encontrar una distracción que la alejaran de su infantil terror a las tormentas, saltó fuera de la cama y corrió fuera de la habitación. Apoyó todo el peso de su cuerpo contra la puerta para cerrarla, como queriendo encerrar en la habitación a la tormenta y dejarla atrás...pero el sonido del siguiente trueno opacó al portazo. Ajustó la bata apretándola contra su cuerpo para consolarse. Vestía un pijama a conjunto, el más conservador que habían comprado esa tarde. En su interior rogaba porque Esme o alguna de sus tías hubiese sido la que la había cambiado mientras estaba sumida en la inconsciencia...la sola idea de que su padre se haya tomado la molestia le revolvía el estómago avergonzada.

Bajó a pies descalzos por la escalera de mármol en forma de caracol. Había decidido preparar chocolate caliente...aquello definitivamente la mantendría ocupada y sumida en la tarea.

Mientras avanzaba apresurada por el vestíbulo hacia la cocina, le pareció escuchar el sonido de pasos en la segunda habitación a su derecha, así que se acercó con cautela y giró con suavidad el pomo. Si había alguien más deambulando por la mansión, de seguro no le vendría mal un poco de compañía...aunque sabía que era ella la que realmente no quería estar a solas. Entreabrió la puerta lo suficiente para mirar dentro y encontró una amplía estancia, ricamente decorada, aunque bastante sucia y polvorienta. El techo era alto y estaba pintado exquisitamente de angelitos con alas doradas, algo parecido a la Capilla Sixtina. Las paredes estaban plagadas de estantes de madera oscura, llenos de libros y libros de todos los tamaños, colores y distintas cubiertas. Había también una gran chimenea y frente a ella, desperdigados por una alfombra un par de sillones y taburetes acolchados con hermosos y elegantes estampados.

Jasper estaba allí, paseando frente a las hileras de estanterías, seguramente escogiendo un libro para sus eternas noches de insomnio. Finalmente se detuvo en el último tramo de una estantería y se puso de puntillas para coger un pesado libro forrado de cuero, del más alto de los estantes. Lo cogió y observó con gravedad, estudiando su cubierta y lo indicado en la contraportada.

Quitó el polvo que cubría la cubierta con una de sus marmóreas manos para leer su titulo grabado en letras de molde doradas, pero desde su posición, Elizabeth no pudo verlo. Jasper avanzó hacia uno de los sillones con la vista clavada en el libro. Se sentó cómodamente y lo colocó sobre sus rodillas unos instantes, sin dejar de observarlo.

El vaivén de las llamas de la chimenea jugaba con distintas tonalidades sobre su rostro blanquecino, dándole un aspecto misterioso.

Elizabeth pensó que parecía estar meditando y entreabrió un poco más la puerta para poder observar por completo su perfil.

-¿No piensas entrar de una puñetera vez?. -

Elizabeth dio un respingo asustada tras la puerta al verse descubierta. Jasper no la observaba y Elizabeth podría jurar que en ningún momento lo había visto despegar los ojos de la cubierta del libro. Entró a paso lento aún cohibida y con su corazón latiendo a mil por hora debido a la sorpresa. La desconcertaba la voz de enfado con que Jasper le había hablado.

-¿qué es lo que no va bien ahora...acaso la cama no es lo suficiente cómoda o ...será que ahora te sientes sola?- la cuestionó con desdén. No podía ocultar su enfado y eso lo tenía algo alterado...el siempre había sido capaz de controlar sus emociones...hasta que Elizabeth apareció en su "vida".

Un nuevo trueno inundó la habitación con su cegadora luz y con su estruendoso rugido. Al no tener respuesta de ella, clavó su mirada exasperado en ella, tratando de ser lo suficientemente monstruoso como para que ella se enterara de lo que le conviene y lo dejara en paz...volviendo por donde mismo había llegado sin siquiera chistar. Pero cualquier molestia podía esperar ante la visión que le regalaban sus ojos.

Llevaba el cabello bronce suelto y alborotado, por lo que le cayó sobre el rostro, ocultándolo parcialmente, cuando se inclinó más sobre si misma asustada por el trueno. La chica se aferraba sus costados en un estrecho abrazo tratando de consolarse. Ella le respondió la mirada desafiante ante la poca sensibilidad de su tío. Soltando un bufido, la Elizabeth cogió una goma de pelo que llevaba en su muñeca y tomando su cabello con ambas manos, lo juntó en lo alto y se hizo una coleta dejando al descubierto su cuello y el hueco de su clavícula.

Jasper observó hipnotizado, como las manos de la chica se movían, apresando ese indomable cabello en un tomate, ¡como le habría gustado enterrar sus dedos en aquél enjambre de cabello y comprobar con su propio tacto si era tan sedoso como se veía. Se dio cuenta, impactado, de que la ponzoña se le había acumulado en la boca.

Él hizo una mueca con los labios, se paró de su asiento con movimientos rígidos, rodeó el sillón para encontrarse frente a frente con Elizabeth...sin dejar de mirarla.

-Siento molestarte...yo...yo...Le temo a las noches de tormenta.- se sentía avergonzada y estúpida por tener que confesar algo así. Pero de seguro Jasper con su don ya había averiguado que estaba asustada. - Sería mucho pedir si te acompaño mientras dura...bueno ¿si me acompañas hasta que acabe?- Jasper avanzaba con el poder de su estampa y paso felino, logrando intimidarla con la sola mirada.- ¿Por qué te aproximas tanto?- Preguntó. Estaba nerviosa al ver que su tío no se detenía y se acercaba peligrosamente a ella traspasando los límites personales de cortesía. Se detuvo a un paso de ella...

-¿Es que te pongo nerviosa? - preguntó él con picardía y un tono de malicia bailando en su voz ronca y aterciopelada. Ladeó su cabeza haciendo que algunos mechones de su cabello miel se desperdigaran por su inhumanamente hermoso rostro. Su aroma masculino, entre almizcle y menta, invadió sus fosas nasales. Elizabeth no pudo reprimir un suspiro.

- ¿Mi presencia te perturba o es que acaso prefieres la compañía de algún tonto humano en especial?. Te cedí mi habitación para que estuvieras sola y me dejaras en paz...¿ahora vienes en plan de continuar molestando al "tío Jasper"?. ¿Por qué no mejor te vas a besuquear con el tal Mat y que te "reconforte" en esta temible noche de tormenta?...tu presencia no me es del todo grata- sus palabras eran venenosas y cargadas de negra ironía.

Aquello fue como si le acabaran de propinar una buena cachetada.

-La verdad es que tu compañía tampoco me resulta grata, de echo me resulta sumamente irritante...sinceramente prefiero los truenos- Se acercó un paso más a él desafiándolo mientras lo aguijoneaba con su mirada esmeralda.- No puedo creer que esté perdiendo mi tiempo con un tío testarudo...-

-Ya lo creo que lo haces ¿Por qué no te buscas algo que hacer?-

-Encuentro más divertido molestarte- una sonrisa maliciosa bailó en su rostro...pero solo por unos segundos.

- ¿Acaso hay entretención alguna el tentar a tu suerte molestando a un vampiro?- Su mirada era pura furia, parecía que el tono topacio de sus ojos se endurecía transformándose en frío oro.

Elizabeth no pudo evitar que un escalofrío recorriera su cuerpo. Algo en aquella mirada le advertía que Jasper tenía algo de razón. Sacudió la cabeza tratando de despejar sus ideas y enfrentó nuevamente a Jasper.

-Un Vampiro "vegetariano" - aclaró Elizabeth sin dejarse amedrentar y hundió su dedo índice en el pecho de Jasper –así que si lo que intentas es intimidarme, olvídalo, no te tengo ningún miedo.

-Deberías –amenazó él, furioso- podría hacerte cosas horribles.

Elizabeth echó el rostro hacia atrás, de modo que su boca quedó más cerca aún a la de Jasper, y rompió a reír. Su tibio aliento chocó contra los labios de Jasper provocándolo y extasiándolo. Jasper cerró por unos segundos los ojos tratando de serenarse y de reunir el poco autocontrol que le quedaba.

-No lo dudo –replicó ella con indiferencia- Y ahora ¿Podrías apartarte y dejarme en paz?

-¿Dejarte en paz...eres tú la que ronda mi cabeza todo el tiempo..Y me pides a mí que te deje en paz? –preguntó él repentinamente furioso- Llevo días tratando de encerrar o suprimir estas putas emociones, sin poder controlarlas, sin poder evitarlas, disfrutando la compañía del "milagro Elizabeth" en mi habitación y llevándola de compras...para rematar teniendo que soportar las impuras emociones de un maldito humano que se desbordaban al besarte...¿y me pides a mi que te deje en paz?.- Su tono era cruel. No medía sus palabras, la furia lo dominaba por completo. Aún era incapaz de comprender el ataque de celos que lo había invadido en el servicentro cuando ese humano inferior había besado los labios que él tanto anhelaba...además de que las olas sentimentales de puro amor de parte de Elizabeth para Mat lo golpeaban una y otra vez de una forma que le resultó de lo más dolorosa e insoportable.

-¡Sé que esto no es fácil para ti, pero tampoco lo es para mi! -replicó Elizabeth, impasible -Y podrías mostrarte, aunque fuera un poco más caballeroso y condescendiente conmigo...¡maldita sea no te estoy pidiendo que seas el tío del año...simplemente que me respetes...-

-Yo no pedí esto. Qué más quisiera yo que todo pudiera ser como antes...que no tuviera que respirar el mismo aire de alguien como tu -espetó él violentamente, inclinándose un poco, acercando aún más el rostro al de Elizabeth.

-¿Alguien como yo? -repitió ella mientras ponía sus brazos en jarro alrededor de su cintura retándolo.

-Sí. Una asquerosa niñata que no se decide entre vampiro y humano y que su sangre viene del mismo infierno para atormentarme -pronunció, vocalizando todo lo que pudo.

Jasper pudo ver la mueca de dolor que surcó fugazmente el rostro de ella, remplazada rápidamente por un ceño. Elizabeth cerró los ojos bruscamente y se volteó dándole la espalda.

-Pues entonces lárgate -le chilló enfadada.

-Lo haría si pudiera, créeme. Pero no importa cuan lejos me valla...tu asqueroso aroma me perseguirá hasta la eternidad de mis días.-le dijo en un siseo cargado de rencor.

-Bien, entonces te haré las cosas más fáciles y procuraré no andar revoloteando a tu alrededor. - farfulló ella dirigiéndose hacia la salida de la biblioteca a zancadas. Era evidente que pensaba que había dicho la última palabra.

-¡Estupendo, como si eso ayudara...! -gruñó él.

-¡Genial! -gritó ella a pleno pulmón antes de salir y cerrar de un portazo. Salió al pasillo, tan furiosa, que no vio a Edward escondido tras una estatua de mármol que había cerca.

-¡Estúpido vampiro arrogante e insensible! -masculló ofendida mientras subía echa una furia por las escaleras.

Lo siguiente que escuchó Edward antes de salir de su escondite fue el portazo que pego Eli desde la habitación de Jasper. Haber escuchado esa conversación le había servido bastante. Hace horas que trataba de leer la mente de Jasper...pero este luchaba bloqueando sus pensamientos. Se alegraba de saber que a él también le molestaba el tal Mat...Al menos tendría un aliado en su contienda por alejar a su hija de las garras de ese oportunista.

Se sintió más confortado al saber de que no era el único que había querido aplastar el insignificante cerebro de Mat como si de una pequeña nuez se tratara.

Lo que no alcanzaba a entender era el por qué la trataba de ese modo tan duro. Se sonrió para si mismo recordando lo detestable que le había resultado Bella los primeros días luego de su primer encuentro. Pensaba que era cosa de tiempo para que Jasper se acostumbrara a las nuevas circunstancias en las que se hallaba...quizás le tomara un poca más de tiempo...a Jasper siempre le había costado mantener el autocontrol.

Fin del cap.

Bueno se que quizás para su gusto ha sido sumamente cortitooo y lo siento pero el tiempo está en mi contra….

Por ahí dicen que lo bueno viene en frasco chico…jeje así que espero sepan apreciar el contenido más que lo extenso…

Me alegraría mucho saber sus opiniones como siempre…buenas, malas, sugerencias…ya saben de todo tipo…jeje incluso aquellas Morbosas O.o°

Ya sabes si eres nueva o nuevo seas más que bienvenido/a a participar en el fanfic…ya sea dando tu opinión o solo leyendo.

Jejeje

A por cierto…lamento no haber contestado a sus rr…se que es un pecado mortal…pero es que con suerte recuerdo que tengo que respirar…saben que las adoro y estimo mucho sus comentarios…jeje me alegran estos días que parecen los más oscuros…XD

¿Qué pasara al día siguiente en el instituto? ¿Edward podrá quitarse de encima a una muy melosa Jessica y Jasper…podrá contenerse y no saltar a la yugular de Mat?

Saludos a todas y que pasen un feliz fin de semana

Arrivederci