Capitulo 11

Advertencias: Esto es, obviamente, Yaoi, no hay lemon ni violencia-

Disclaimer: Ni Beyblade, ni los personajes me pertenecen.

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Te seguiré a donde sea.

Las vacaciones de verano recién empezaban en China, eso significaba que los turistas llegarían a montones como todos los años y el trabajo en el restaurant aumentaría dramáticamente.

Aun así, el dueño y cocinero se las había arreglado los dos años pasados para ausentarse por tres días y visitar a sus amigos en Japón, pues esta era la única temporada en la que los demás podían reunirse. Este año no era la excepción, su amigo Takao lo había invitado desde hacía semanas, pero incluso desde antes, él había decidido no ir ¿La razón? La misma que lo había estado atormentando toda su vida… Kai Hiwatari.

-Señor Rei, tiene una llamada.- la chica que los asistía lo había regresado a la realidad.

Tres segundos después Rei se encontraba contestando, de seguro era Takao para reclamarle otra vez que fuera, pero la voz que escuchó lo dejó helado.

-¿Así que esta vez decidiste no venir?

-K-Kai ¿Cómo conseguiste mi número?

-Tuve que sacárselo a golpes al inútil de Takao…- su tono sonaba burlón.

-¡¿Qué? ¡¿Le hiciste algo? ¡¿Él está bien?

-¿Me crees capaz de lastimar a un amigo?- río por lo bajo.

Sí, Rei lo creía perfectamente capaz.

-Ese gordo está bien.- dijo al fin.- Pero tú ¿Porque no vendrás? Me hiciste viajar desde Rusia hasta Japón con la única intención de verte y justo llegando me entero de que no vendrías… ¿Qué sucedió?

-...- dio un suspiro.- Sabes perfectamente porque no iré este año, ni el que sigue, ni el que sigue, ni los que le siguen… lo que pasó hace un año…- miró alrededor y bajó la voz.- lo que pasó hace un año, no debió pasar…

-Pero tú querías que pasara… por eso regresaste a Japón… aún después de que me habías dejado en claro que no volverías…

El chino se quedó en silencio, después de que se rencontraron por primera vez después de los 4 años en que formaron sus familias, Rei regresó a China con la sensación de haber vuelto a encontrar ese algo que le faltaba a su vida, y de la misma forma sintió perderla, a pesar de haber sido su decisión, así que el año que le siguió regresó a Japón en verano con la ilusión de encontrarse nuevamente con el ruso que tanto amaba y que tanto se negaba a amar, y fue cuando sucedió algo con lo que ni siquiera Rei mismo pudo lidiar, y una vez mas regresaba a China esperando olvidarlo todo.

Pero Kai… su temperamento Hiwatari no le permitiría dejar fácilmente algo que quería, sobre todo si ese "algo" era el amor de su vida. El tercer año que fue invitado tomó sus maletas y a su hijo para volar a Japón y rencontrarse con el chino, había sido muy paciente todo el año, pero ese era su año, ese verano no regresaría a Rusia sin una respuesta de Rei.

-No lo hagas mas difícil…- el dolor se escuchaba tan claramente en su voz.- Por favor Kai… ya déjalo ir…- Fueron las palabras, más difíciles que había dicho, y cada una de ellas le dolía en el corazón. Pero ¿Cómo podía pedirle al otro dejarlo ir, si él tampoco lo dejaba ir?

Escuchó como la línea se cortaba, había colgado. Era lo mejor.

Esa noche el ánimo de Rei estaba por un hilo, cualquier palabra que dijera podría hacerlo llorar. Afortunadamente Mao pasaría esa noche en casa de su madre con Lin, así que tendría tiempo de curarse solo y mañana al ver a su esposa le mostraría una gran sonrisa que en esos momentos era incapaz de mostrar.

Si él hubiera decidido ir a Japón, esa sería la primera noche que pasaría allá, se hubiera encontrado con Kai desde hace horas. Se recostó en su cama y recordó lo que sucedió un año atrás.

Recién había llegado a la casa de Takao, el abuelo salió a recibirle diciéndole que su nieto había ido con Max a buscar a Makoto, dejándolo pasar le indicó que Kai ya había llegado y estaba en su habitación, tenía que pasar por esa puerta en el pasillo que daba hacia su propia habitación, no era que no deseara verlo, al contrario, su cuerpo le exigía ir a buscar al ruso, pero debía luchar contra sus impulsos y con la poca razón que le quedaba debía luchar para evitarse todo el daño que les causaría un "rencuentro amoroso". Entro por el pasillo y justo en ese momento Kai iba saliendo de su habitación, Rei se detuvo en seco y lo miró de pies a cabeza, seguía provocando en él ciertas reacciones que lo de delataban, sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron. Solo necesito escuchar su nombre venir de esa voz que tanto había soñado para mandar al diablo los restos de razón que le quedaban, soltar las maletas y lanzarse a sus brazos.

Se besaban desesperadamente y se arrancaban suspiros el uno al otro, esa entrega apasionada era la muestra de lo mucho que se necesitaban, sin separarse Kai jaló a Rei hacía adentro de la habitación y lo aprisionó contra la puerta, ahora estaban solos, y llegaría lo mas lejos que el oriental le permitiera, y rogaba porque le dejara llegar hasta el final…

-¿Donde esta Goh?- dijo una vez que Kai liberó sus labios para respirar.

-¿Ah?- la sorpesa de Kai se reflejó en rostro ¿Porqué en ese momento?-Está con Takao…

-Oh.- fue lo único que dijo antes de acomodarse la ropa y arreglarse un poco el cabello.

-¿Rei?- Kai miraba como el chino caminaba hacia su cama se sentaba en ella.- ¿Estas bien?

¿Lo estaba?

-Me alegro mucho de verte.- se volteó con una sonrisa.

Kai suspiró y se fue a sentar a su lado. Con gentileza buscó las manos de Rei y las besó. No sabía si cinco minutos después el chino cambiaría de opinión y se iría una vez mas, gritando cosas que jamás superaría.

El resto del día y el que le siguió Rei se portaba normal con él, no el normal de cuando salían, más bien de la forma que se portaba con sus demás amigos, como si nunca hubieran tenido una relación más profunda.

-¿Tú que opinas Kai?- le preguntaba Takao directamente.

-¿Eh? ¿Qué?

-¿No estabas escuchando?- se rio en su cara.- ¡Eso si que es una sorpresa!

-¡Déjalo en paz Takao!- le reprochó Max, luego se dirigió a Kai.- Estábamos hablando de tomar algo, ya sabes, para celebrar nuestro segundo rencuentro.

Kai miró a Rei, parecía estar muy atento a todo lo que pasaba a su alrededor.

-¿Qué piensas Rei?

-Uhm… yo no bebo mucho, no sé si pueda aguantar.- río para si mismo.- Pero deberíamos darle una oportunidad, Takao se ve muy emocionado con la idea ¿no te parece?

-Por mi esta bien.- dijo al fin Kai.

Ya en la noche los niños estaban dormidos, ambos se habían quedado en el cuarto de Makoto, después de un rato de jugar videojuegos estaban cansados y durmieron sin protestar. En la sala, después de discutir sobre las bebidas -donde Takao peleó por la siempre fiel cerveza, Max alegó que desde que se había ido de Japón no había bebido sake, Kai, a pesar de no tener nada en contra del sake, había preferido el vodka, y Rei… Rei hubiera preferido una taza de té- y conseguir unos cuantos aperitivos, al fin podían platicar a gusto y abiertamente de lo que había sido de ellos.

Entrados en la bebida se notaba quienes tenían aguante para esas cosas, Takao seguía siendo un bobo que hacía bromas por cualquier cosa, reía, gritaba, cantaba, pataleaba, no paraba de hablar… todo lo que ya era pero multiplicado por 10, Max se reía de todo, le seguía la corriente al japonés y todo terminaba en un ataque de risa e incoherencias, Rei por su parte se limitaba a sonreír y asentir, disimulaba su poca coordinación al evitar los mas simples movimientos, dejando que Takao llenara su copa una vez vacía, para así moverse lo menos posible. En cuanto a Kai, parecía no haber ninguna diferencia aun cuando su número de copas era incluso mas que las de cualquiera de los otros tres.

Después de bajar el alcohol mínimamente con un poco de comida, empezó el momento sentimental, y cuando conversaban de lo mucho que extrañaban ser un equipo, Takao se echó a llorar, fue el mejor momento de su vida, y le dolía en cada poro no poder regresar a ese entonces. Todos coincidían, pero lo vida seguía ¿no? Era inevitable.

El momento de Max fue cuando después de darle vueltas al tema, al fin aceptó que había salido con unos cuantos chicos en Estados Unidos, y aunque no lo dijo, tenía claro que todo lo había hecho para intentar olvidar a Takao…

-Pero Max… -le dijo un poco avergonzado Takao, era su mejor amigo y jamás había sospechado algo asi.- Siempre pensé que tendrías una novia linda, te casarías y nuestros hijos serían los mejores amigos así como tú y yo… pensé que sería una forma de regresar a esa época.- dijo intentando reírse.

Max lo miró con enojo, ese era precisamente el problema de todas sus malas relaciones, Takao nunca lo vería como algo más que su mejor amigo. Empezó a llorar con rabia.

-¿Qué te sucede?- se acercó Takao alarmado.-¿Estas bien?

-No, no estoy bien.-se limpiaba las lagrimas.- Esto es tu culpa ¿Sabes porque nunca pude tener nada serio con Alan, Michael, Alex, William, David, Erik y todos aquellos que ni siquiera recuerdo sus nombres? Porque… porque cuando me la pasaba bien con ellos y me reía de sus locuras recordaba a la primera persona que me hiso reír de esa manera, y cuando llegaba el momento de tenerlos en mi cama, recordaba que ellos no eran las personas con las que quería hacerlo… en cada relación que iniciaba estabas tú, recordándome que no lograría ser feliz porque simplemente la persona con la que estaba no eras tú.

Se levantó molesto, le lanzo una mirada de tristeza y rencor al japonés, luego miró a Rei.

-Y tú, Rei, si no quieres terminar como yo, deberías aceptar tus sentimientos… a ti si te corresponden, deja de ser tan idiota.

Cuando el rubio salió de la sala rumbo a su habitación, dejó a los otros tres chicos perplejos. Algo en la cabeza de Takao no lo dejaba razonar lo que acababa de escuchar, así que optó por la fácil opción de llenar su copa y seguir bebiendo.

-¿No iras tras él?- le preguntó Kai, quien parecía el único con suficiente lucidez mental para entender lo que acababa de suceder.

-Estoy… demasiado ebrio… para pensar… en algo….

Se hiso un silencio incomodo, el cerebro de Rei procesaba lentamente las palabras de Max, pero al igual que Takao, algo no le dejaba destrabar sus neuronas, se estiro para tomar la botella de sake, suficientemente mareado como para coordinar entre sus manos y ojos lo que debía tomar, sentía como su objetivo se balanceaba en el suelo, debía estar alucinando así que cerró los ojos y sintió una ligera presión en su cabeza.

-¿Estas bien?- escuchó a Kai decir a lo lejos.

-Estoy mareado…- dijo en voz baja.

-Ya me di cuenta…

El chino abrió los ojos y en seguida supo que la pregunta de Kai era pura formalidad. La cabeza de Rei estaba sobre las piernas de Kai, cuando este había sentido el mareo, era porque había girado hasta toparse con lo primero que pudo detener su trayecto al suelo, y quedo en la misma posición que tendría de haber estado derecho…

Kai acarició los cabellos de Rei logrando sonrojarlo aun más.

-L-Lo siento.- se disculpo e intento levantarse sin éxito.

-Te llevaré a tu habitación.- Kai lo intentaba ayudar a ponerse de pie.

-No es necesario, yo puedo solo.- dijo a la vez que tropezaba con sus mismos pies y caía sobre Kai.

-Supongo que puedes arrastrarte hasta tu habitación tú solo…

-¡No seas terco Rei!- intervino Takao.-¡Déjalo que te ayude!

Todavía protestando pasó un brazo por los hombros del ruso, no sabía si su amigo se estaba aprovechando de la situación, o si realmente no tenía mas que la intención de ayudarlo, pero cuando sintió la mano de Kai ponerse sobre su cintura, su piel se erizó.

-Yo puedo a partir de aquí.- se sostuvo en el marco de la puerta.- Gracias, por tomarte la molestia.

-No te preocupes.- le dijo con una sonrisa maliciosa.- En realidad esperaba poder entrar a tu habitación y abusar de ti….

Rei soltó una risa nerviosa, en este punto no sabía si Kai estaba bromeando o si de verdad era tan cínico. De cualquier forma, era algo que el ruso era perfectamente capaz de hacer. No tuvo tiempo de seguir meditándolo, enseguida sintió una mano en su nuca que lo jalaba hacía el frente y los labios de Kai reclamando los suyos.

Ya se habían besado una vez en esa visita, que mas daba volverlo a hacer, y esta vez podía echarle la culpa al alcohol, dándole entrada a los reclamos de Kai, lo abrazó y lo atrajo hacía sí, con sus manos revolvía sus cabellos mientras sentía las de Kai paseándose por su espalda, sabía que esta era una de las partes mas sensibles de Rei, y que si la acariciaba de la manera correcta torrentes de sensaciones lo hacían arquearse de placer, perder la razón y entregarse sin protestas… justo un segundo después, Rei se dejó llevar completamente por lo que el bicolor hacía con él.

-Kai…- dijo en un susurro.

No podía creer lo hermoso de el chino se veía, había soñado tantas veces con eso que todo parecía irreal. Extendió su mano y acarició su mejilla, era tan suave como la recordaba. Siempre le encantó el contraste de la piel morena de su chico con sus ojos dorados.

-También te he extrañado mucho.- le dijo nuevamente Rei, y estiro sus manos para tocar sus mejillas tatuadas. Se enderezó un poco para poder delinear esas marcas azules con sus labios, cubriendo su rostro con pequeños besos.

-Te amo Rei…

En un movimiento Kai había jalado a Rei para acomodarlo sobre él, sus cuerpos chocaban y la excitación, que estuvo presente desde el primer beso de esa noche, se hiso evidente para ambos.

Kai se debatía internamente, hacer lo que tanto había deseado hacer con Rei, solo con Rei, desde hacía tanto tiempo, o dejarlo hasta que sobrio y en sus cinco sentidos aceptara hacerlo con él… aunque, quizá en circunstancias normales el chino no lo dejaría ni siquiera tocarlo de aquella manera.

El pelinegro seguía besándolo, se detuvo en cuanto sintió que el otro no respondía a sus besos, dejo caer su cuerpo sobre las piernas de Kai y lo obligó a verlo a la cara.

-¿Qué sucede?

-Estás ebrio…- le dijo algo inseguro.

-No lo estoy.

-Claro que lo estas, hace un minuto ni siquiera podías permanecer de pie tu solo.

-¡¿Y cual es el problema? ¿No quieres hacerlo?

-Claro que quiero hacerlo… pero…

-¿Pero? Tú quieres hacerlo… Yo quiero hacerlo, no veo ningún problema… - chocó su frente a la del otro.- De verdad te he extrañado muchísimo.- le dio un beso suave en los labios.- Extraño hacerlo de esta manera… y de esta manera, solo puedo hacerlo contigo…- junto sus labios a los de Kai.- Porque eres al único que he amado en mi vida…

Sus palabras se clavaron en el corazón del ruso, ebrio o no, esas eran las palabras que había querido escuchar de Rei, las que necesitaba para darle sentido a su vida otra vez… Asi que ambos dejaron a sus cuerpos llenarse de sensaciones que solo el otro le podía dar, demostrándose, aunque sea un poco, lo mucho que se necesitaban.

A la mañana siguiente, Kai despertaba de lo que había sido una de las noches más satisfactorias que había tenido, Rei dormía desnudo entre sus brazos, pero con una expresión intranquila. Ojalá pudiera saber que estaba soñando, o poder entrar en sus sueños y hacerlos mejores. Acercó su rostro y beso su frente intentando sacar un poco del cariño que le tenía al chino. Después lo miró con ternura, tantos años esperando volver a verlo en ese escenario… pero algo no cuadraba, en todas las "mañanas siguientes" se dibujaba una sonrisa en sus labios…

Minutos después, Rei abría sus ojos lentamente, y con algo de miedo observo su habitación… un desastre, ropa tirada en el suelo, la cama deshecha, tenía la ligera esperanza de que las escenas que regresaban como disparos a su mente fueran de algún sueño loco suyo.

-Rei…- le llamó Kai desde un lado de la cama, donde se encontraba sentado en el suelo.

Rei se acercó y recargó su cabeza en su hombro, con una mano acarició su cabello bicolor.

-Me duele todo.- le dijo lentamente.

-Hmpf…-Escuchar eso le causaba un poco de alivio.

-¡No te rías!- le reclamó con una voz infantil.- Sabes lo doloroso que es.

- Sobre eso… Rei… ¿Qué piensas?

- No lo sé...- lo abrazó y le beso la nuca.- Sé que estuvo mal, pero… también quería hacerlo…

-Rei…- giró su cabeza para atrapar los labios de Rei en un beso.- Quédate conmigo en Japón…

- No Kai, tengo que regresar con mi familia…

Después de la misma pelea sobre las culpas de cada uno, y como Rei no podía abandonar a su familia por seguir con una relación adolescente, volvieron a separarse, Kai le pidió a Rei que lo pensara, se volverían a ver para el otro verano, un largo año doloroso donde el chino tendría suficiente tiempo de ordenar sus pensamientos. Era el último intento de Kai por recuperarlo… Pero pasado ese tiempo Rei no se sintió con el suficiente valor de volver a verlo, quería alejarse por miedo… porque después de todo ese tiempo se dio cuenta de que Kai le hacia sentirse vivo como jamas le había hecho sentir Mao, pero su devoción a su familia no se trataba de ella, era por su hija, por Lin, no podría alejarse de ella o alejarla de su madre, su hija no tenía que pagar por una mala decisión de su padre.

Amaba a Kai, todavía lo amaba.

Había pasado toda la noche sin poder dormir, sus pensamientos no lo dejaban en paz. La mañana llegó inevitablemente pero se negaba a levantarse de la cama. Los chicos se encargarían del restaurant aun si él no llegaba temprano. Podía intentar dormir, aunque sea un rato.

Cuando los rayos del sol lo molestaron a tal grado que no pudo seguir durmiendo, decidió que era hora de levantarse… llegó al restaurant con la noticia de que habían estado llamándolo desde muy temprano.

Estaba un poco asustado, no sabía si seria otra vez Kai para insistir, o si seria Takao para reclamarle que no haya ido.

Al fin sonó el teléfono otra vez, y un poco asustado recibió la llamada solo para confirmar su miedo. Pero si antes había tenido miedo, ahora se había multiplicado por un millón cuando escuchó la otra voz hablarle.

-Rei, estoy en Hong Kong… necesitamos hablar…

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Creo que todo sucedió muy rápido en este capitulo, lo siento por eso :/ ya no quería seguir extendiéndome, pero tampoco podía dejarlo todo y saltarme los sucesos ;m; nuevamente les pido paciencia!

Ya saben, reviews son aceptados! Observaciones, sugerencias y animos también!

KaiRei Forever!