Capitulo X

Girasoles

El moreno logró encajar sus facciones a tiempo, saliéndose del rango de visión del jinchuriki, no sin antes procurar fruncir el seño lo suficiente como para hacerle entender que si volvía a hacer mención a esa pregunta no saldría tan bien librado.

Jamás le había pasado por la cabeza depositar el más pequeño e insignificante beso sobre los labios de Sakura, ni siquiera después de tantos años de insinuaciones y confesiones se lo había planteado como una situación verdaderamente posible. Creía fielmente que Sakura se encontraba en la misma situación, que nunca había pensado más allá de pasar una tarde con él o tomarle de la mano porque, ciertamente, nunca le había dado motivos para hacerlo. Y que aquella vez, cuando le rogó permitirle a hacerle feliz y seguirlo a donde su venganza lo llevara, era solo una niña y su promesa un capricho. No se conocía a sí misma, ni tenía el minimo atisbo de quien era él.

Pero Naruto seguía observándolo desde el sofá, incrédulo e insistente. Para el rubio el no haber afirmado ni negado absolutamente nada ya era un indicio, pero no podía estar completamente seguro. ¿Debía tomarlo como un sí o hacer cuentas que Sasuke solo quería tomarle el pelo con su silencio? La idea le dio vueltas en la cabeza durante el transcurso del día.

No era ningún estúpido, el no se habría negado si Sakura se le insinuase de alguna manera, pero era un caso distinto, porque a ella le había rogado de todas las formas posibles, y Sasuke, a su pobre Sakura-chan, no le daba ni la hora.

Consideró a Ino. Tampoco se habría negado si ella intentara besarlo. Era una mujer simpática, aunque lejos de ser su tipo. Se sonrojo sin motivo. Tal vez sucedía lo mismo con Sasuke, y porque no con Sakura. No es que le hablara mucho del tema, pero estaba seguro de que ella no habría desaprovechado la oportunidad estando justo frente a sus narices.

— ¿O sí? —Naruto sacudió la cabeza, quedando descolocados varios mechones rubios.

Ino siempre la tachaba de 'inocentona', pero aquella vez no había tenido reparo en aceptar la apuesta que entre todos se habían armado para probar a Sai y sus técnicas de resocialización. Incluso él, que un principio protestó, termino víctima de la curiosidad. Solo sería un experimento que probablemente terminara desagrandole a ambos, por lo que no habría motivo alguno para preocuparse.

Sakura le había encontrado dibujando como de costumbre una tarde de verano, y antes de que el ex raiz pudiera abrir la boca para decir nada, se había puesto de puntillas y plantado un beso en los labios. Fue cuestión de segundos, tal vez menos, no podía decirlo con seguridad, lo que le tomó al 'bastardo' enroscar sus brazos en la cintura de la menuda kunoichi y transformar el inocente rozón de labios en un boso fogoso del que aún no podía olvidarse.

No se hablaron durante semanas, y por su puesto, la aprendiz de sannin ganó la apuesta con creces.

Sasuke le miró de soslayo.

¿Qué era exactamente lo que veían todos en él? Era despreocupado, molesto y estúpido; carente de todo instinto de conservación. Se masajeó las sienes. Naruto era un idiota, y no era una cualidad aprendida, sino algo innato, propio de él. Obstinado hasta la medula.

¿Por qué no podía preocuparse por las cosas realmente importantes? En su lugar, prefería darle vueltas a una interrogante que, aún si fuera verdad, si realmente se hubiese acercado a Sakura con otras intenciones, no iban a llevarlo a ninguna parte.

El rostro de Itachi se poso justo entre sus cejas perfectamente delineadas. ¿Qué había visto en alguien como él? No importaba de que forma intentará encajar la pieza, no entraba en el patrón.

— ¿Por qué? —Sasuke quiso saber. — ¿Por qué mi hermano te encargaría una tarea como esa? —las palabras salieron de su boca sin advertencia; urgidas. Quería una respuesta, necesitaba una respuesta. Naruto frunció el ceño y miró a través de los ojos vacíos que le dedicaban toda su atención.

El Uchiha le acusó de débil, y porque no, si le había pateado el culo en más de una ocasión. ¿Es que Itachi pretendía dejarlo en manos de un incompetente? En todo caso, ¿no se daba cuenta que una decisión como esa no hacía más que lastimar su orgullo, su ego? !No necesitaba que nadie cuidara de él! No lo había neceistado antes, mucho menos lo necesitaría ahora.

Naruto suspiró con pesadez al detenerse a pensar en cuanto le habrían atormentado tantas preguntas y ninguna respuesta a su viejo amigo. Los insultos de Sasuke habían perdido filo con los años, poco a poco, disipandose junto a todos sus deseos de venganza y su odio. El único herido era él y nadie más que él.

—No se trata de que tan débil sea, mucho menos de cuanto lo seas tú, no fue esa la razón por la que Itachi se acercó a mi en primer lugar. ¿No crees que a él le ha quedado claro que eres perfectamente capaz de cuidar de ti mismo? —el Uchiha le miró estoico. —Tú siempre dijiste que había estado solo desde el principio, y que por esa razón nunca podría entenderte. Durante un tiempo te di la razón, porque podía traerte de vuelta, e incluso persuadirte de destruir Konoha, pero no devolverte lo que habías perdido. Yo… yo no podía devolverte a tu familia, Sasuke. No podía borrar todo por lo que habías pasado. Pero Itachi fue insistente, debíamos permanecer a tu lado, ese era su único deseo. Él pensó en como, aun cuando nos consideraste tus enemigos, para Sakura-chan y para mi… nunca dejaste de ser el tercer miembro del equipo siete. Tu hermano no quería dejarte solo, ese era tu mayor temor. ¿Las cosas no habrían sido un poco diferentes de tener alguien a tu lado? Yo no sería este Naruto si no hubiera tenido a Iruka-sensei, Kakashi-sensei o ero-sennin recordandome porque luchaba.

¿Qué si las cosas habrían sido diferentes?, ¿cómo podía saberlo? No fue difícil acostumbrarse a la soledad. El tiempo había alivianado, de cierta manera, la carga de estar solo, y en un punto, no podía decir con precisión el momento exacto, había llegado a disfrutar de su propia soledad. Se había adaptado; ya nadie le esperaba en casa; ya no existía un padre a quien impresionar o una madre a quien acudir cuando las cosas no salieran al primer intento. Estaba por su cuenta, él, su odio y sus deseos de venganza.

—No quería a nadie a mi lado. —aclaró.

— ¡Al menos ten el valor de hablarme con la verdad! ¡Tú no querías estar solo, pero estabas tan aislado en tu propio mundo, tan concentrado en vengarte, que olvidaste como acercarte a los demás! Fuiste tú, nadie más que tú, Sasuke, él que se convirtió en un solitario. —Naruto se cruzó de brazos. —Comías solo, jugabas solo, ¡ninguno de nosotros era suficientemente bueno para ti!

Sasuke lo recordaba muy bien. El querer alcanzar a Itachi era entonces su única motivación: convertirse un vengador, tener sus mismos ojos e ir tras él. Por eso había trabajado tan duro, para compensar su falta de talento innato con trabajo duro. No era un prodigio, pero sí la prueba viviente de que la practica hace al maestro.

¿Para qué crear lazos?, ¿Para que convertir a un extraño en parte de su vida si en cualquier momento podrían arrebatárselo, tal y como había sucedido con todos?, ¿No era ese el mundo shinobi? Solo era un circulo vicioso del que quería procurar no volver a ser parte.

— ¿Sabes que era lo que más odiaba de ti, teme? —Sasuke enarcó una ceja. —Yo quería hacer amigos, ¡odiaba estar solo!, pero nadie me dejaba acercarme, nunca... En cambio tú, que no movías un dedo para intentar agradarle a nadie, tenías a todos tras de ti, 'Sasuke-kun esto, Sasuke-kun lo otro'. ¡Eras un verdadero fastidio! —Naruto pareció perderse en algún recuerdo durante un rato. —Acéptalo—dijo entonces, apuñalándole con sus ojos azules. —, te da miedo que las personas se acerquen a ti.

El Uchiha le dio la espalda.

—No creas que lo sabes todo. —bufó.

Naruto le enseñó los dientes.

—Sé más de lo que estás dispuesto a aceptar.

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« ¡No vamos a seccionarnos, una y solo una decisión va a salir de esta sala! Kakashi, has saber a Tsunade que La Alianza requiere de la presencia del Kyuubi lo antes posible. Si el niño me da una buena razón, no voy a oponerme a ella. Esta es una medida definitiva, voy a considerarlo un desacato si se niegan a traerlo aquí. Konohagakure queda advertida.»

El último pergamino hizo realzar una protuberante vena en la frente de la sannin. Un desacato, el ultimátum fue claro al respecto; cumplir al pie de la letra o desertar de la Alianza.

—Es inconveniente. —advirtió, echando hacia atrás los mechones rubios que le nublaban la vista. —Él no va a contenerse si A decide seguir adelante con las ejecuciones. Ya lo enfrentó una vez, y no va dudar en hacerlo de nuevo. ¡Naruto no va a permitir que toquen un cabello de la cabeza de Sasuke!

Shizune no dudó ni por un segundo la afirmación de su maestra. Naruto no iba a permitirlo, así tuviera que echar abajo a la Alianza completa, no iba a permitir que le arrebataran a su amigo ahora que por fin había conseguido traerlo de vuelta, ahora que por fin el equipo siete estaba completo otra vez.

Tsunade guardó silencio antes de hacerle saber que pese a la gravedad de la situación, existía un plan de contingencia, un comodín que le daría tiempo suficiente para elaborar una estrategia y así persuadir al raikage de su petición.

— Envía un comunicado a Sunagakure, quiero a Shikamaru Nara de vuelta en Konoha a más tardaren tres días, y avisa Hiashi Hyuuga y Gai que los quiero aquí tan pronto como el hijo de Shikaku cruce las murallas de la aldea. —Shizune asintió, dejando sobre la mesa un té de manzanilla para calmar los nervios de la mujer, antes de abandonar su despacho.

Gai no era un hombre muy difícil de encontrar, ayudaba en la reconstrucción de la represa y se encargaba del entrenamiento de Lee cada vez que tenía oportunidad. También era quien se había encargado de 'echar un ojo', en palabras del propio Kakashi, a Naruto y Sakura mientras estaba fuera de la aldea.

—Gai, ¡Gai! —llamó, haciéndole bajar de la enorme plataforma de madera.

La bestia verde de Konoha se deshizo del sudor de la frente y le enseñó el pulgar, pero su rostro hablaba del cansancio por si solo. Shizune le sonrió de vuelta mientras le escuchaba hablar sobre los trabajos de construcción. Esperaban más lluvias el resto del mes. Debían asegurarse de reforzar las compuertas de la represa para evitar cualquier accidente. Con suerte, cuando entrara el verano podrían volver a utilizar la hidroeléctrica, y no la pequeña planta que había acostumbrado a todos a recurrentes noches y días enteros de penumbras.

—Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo. .

La sonrisa de la morena se desvaneció tan pronto se agotaron las buenas noticias. Gai comprendió el mensaje de inmediato: —Debe ser grave para que estés aquí.

La mujer asintió, reavivando en carne propia la expresión de preocupación que había visto dibujarse en el rostro de la sannin de vuelta en su despacho. Fue breve al mencionar que el raikage había solicitado la presencia de Naruto en lo que había nombrado 'la corte', para decidir el futuro de varios de sus prisioneros, entre ellos Sasuke Uchiha.

El jounin meneo la cabeza: — ¿Y hemos accedido? —preguntó.

Shizune dio la negativa, ni habían tomado una decisión, ni esperaban tener que hacerlo.

—Tsunade-sama ha pedido por Hiashi Hyuuga y por ti, Gai. Desconozco en que medida el jefe de los Hyuuga pueda influir en una situación como esta, pero espera poder reunirse tan pronto Shikamaru regrese de Sunagakure.

— ¿Qué hay de Sasuke, está al tanto de todo?

Se encogió de hombros. Era difícil saber hasta qué punto estaba enterado de lo que sucedía fuera de las murallas de Konoha. Su intervención en el despacho, sin embargo, había dejado en claro que conocía los peligros de ser un prisionero de la Alianza. Taka no debía ser juzgado sin su líder, esas habían sido sus palabras exactas.

—No podemos saberlo a ciencia cierta, podría haberse filtrado información mientras estaba en prisión, o durante el tiempo que permaneció recluido en la unidad especial del hospital, es difícil saberlo, pero si maneja algún tipo de información, solo nos queda esperar que no ponga a Naruto al tanto de ella.

Era todo por el momento, si las cosas llegaban a cambiar, para bien o para mal, se encargaría de hacérselo sabe de inmediato.

Gai la vio alejarse hasta perderse entre varios callejones, en dirección a la residencia Hyuuga.

La recibió un jardín ornamental y un enorme caserón que los propios portadores del byakugan habían insistido en reconstruir por su cuenta. Hiashi se encontraba meditando en el dōjō en el que Hinata solía entrenar de vuelta en sus años como genin, con semblante calmado y sereno. Dos criados se habían encargado de guiarla hasta ahí a través de varios metros de lo que parecía ser un sendero.

El jounin abrió los ojos en cuanto la sintió llegar; los orbes blancos le escrutaron con cuidado antes de empezar a hablar: — ¿Qué trae por aquí a la mano derecha de Tsunade?

Shizune sonrió alagada por el comentario y tomó asiento frente al portador del Byakugan que se dispuso a servir dos tazas de té.

—No era necesario. —advirtió, abrumada por las excesivas formalidades. —En realidad, he venido porque hemos recibido un ultimátum de la Alianza. —Hiashi enderezó la postura y escuchó con cuidado.

Asentía y meneaba la cabeza conforme relataba, de forma más detalla, lo que había informado antes a Gai.

—Era de esperarse —comenzó, y al escucharle a hablar con tal elocuencia, comprendió porque Tsunade había pedido precisamente por el jefe de los Hyuuga—, que se levantaran cargos contra él. Aún cuando nuestra hokage le eximiera de culpas aquí, fuera de Konoha Sasuke sigue siendo un criminal. Pero la forma es muy precipitada, sobretodo porque el raikage está al tanto de la relación que Naruto tiene con él. ¿Realmente vamos a acceder a algo tan absurdo?

La morena bebió un poco de té y negó con la cabeza. Hiashi espero con paciencia.

—Ella quiere reunirse con usted y otras personas de confianza. Espera puedan llegar a encontrar una forma de persuadir al raikage de su petición. Tsunade-sama quiere negociar con él. Si está de acuerdo, le mantendré informado hasta el día de la reunión.

El Hyuuga entrelazó las manos y guardó silencio durante varios minutos. No era una situación fácil de digerir, negarse a la petición del más alto comandante de la Alianza podía terminar en la expulsión definitiva de Konoha, o bien ocasionar un conflicto de intereses que pusiera en juego la estabilidad misma de la Alianza, y por tanto, llevarla a su completa disolución. Entonces ocurriría lo que los ancianos habían previsto: la toma del botín. El más fuerte tomaría al más débil e indefenso. Sería la oportunidad perfecta, sin respaldo de exterior y todavía resentida por las bajas y heridos de la guerra, de tomar Konoha y hacerla el premio mayor.

—Lo que sea necesario. —Hiashi le escoltó hasta la salida, todavía sopesando la situación. Se detuvo al llegar a la puerta. —Hay algo más. —El hombre amagó un gesto de preocupación y observó el cielo nublado: —Hinata. —musitó. —Ella es la sucesora de la familia Hyuuga; es inadmisible, bajo cualquier circunstancia, que se vea envuelta en esto.

—Procuraré hacer cuanto esté en mis manos. Pero puede estar seguro que Naruto hará lo posible para mantenerla a salvo si las negociaciones llegaran a fallar, él jamás intentaría involucrarla.

El hombre asintió poco convencido. Al final, no eran las decisiones de Naruto las que le robaban la calma, sino las de la propia Hinata.

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Sakura miró despacio todo a su alrededor, frotando ambas manos para darse calor, mientras se paseaba por la plaza. Se había detenido en un puesto de telas que olía a incienso y vainilla. Eran sedas exquisitas, brillantes y completamente distintas de las locales.

La mujer de facciones finas y piel bronceada del otro lado del mostrador le permitió tocarlas: 'La mejor ceda del país del viento se fabrica en Sunagakure', dijo, persuadiéndola de comprar.

—Tal vez en otra ocasión —se disculpó —, hoy solo he venido por algunas flores.

La pelirrosa se giró en dirección a la avenida, justo del otro lado de la plaza, cruzando la calle, estaba la floristería Yamanaka. Se había convencido de comprar las flores ahí, aunque no sabía a ciencia cierta en que otro lugar podría encontrarlas. Ino atendía dos clientes, su silueta era inconfundible, incluso desde tal distancia. Además, llevaba el delantal de flores que ella misma le había obsequiado dos veranos atrás, cuando Hinata y Tenten le convencieron de tomar unas clases de costura para 'matar el tiempo libre', aunque en realidad, tal tiempo libre nunca existió, salvo para perfeccionar las técnicas medicas que Tsunade se había encargado de enseñarle, y también el manejo de su chackra.

Era inconfundible, precisamente por la cantidad de defectos que ni siquiera la más experta de la clase había conseguido corregir, pero Ino lo había aceptado con gusto e incluso lo utilizaba durante el trabajo.

—Miren quien salió de su cueva… —se mofó la rubia al verla venir, sin un pizca de entusiasmo en el rostro. — ¿Qué te trae por mi tienda, Sakura?

Por supuesto, se recordó, la situación era distinta ahora.

—Vine a comprar flores, ¿qué más?

Quiso sonar jovial, pero el nudo que se había instalado en su estomago al entrar a la tienda, ya comenzaba a trepar por su garganta con desesperación.

—Naruto habló contigo, ¿no? Nee, no importa, al menos alguien consiguió hacerte salir. —Suspiró— ¿Qué tipo de flores buscas, azucenas, rosas, tulipanes, claveles?

—Buscaba flores blancas.

La rubia negó con la cabeza, atendiendo lo poco observadora que era su querida frentona: —Mira por ti misma, no hay un solo ramo de flores blancas en todo el local. Pero puedes llevar algo más, ¿para que las necesitas?

—Quería llevarlas al memorial, son para Itachi. Veras…

La rubia levantó las manos pidiendo silencio. Había tocado el punto sensible que había querido evitar desde el principio.

—No, no me expliques nada—se apresuró a decir —, solo voy a llegar a la conclusión de que fue Sasuke quien te sacó de ese maldito encierro, y probablemente no haya tenido que rogar ni la mitad de las veces que yo lo hice, ¡la mitad de las veces que lo hizo Naruto, o Kakashi, o todos! ¿Tienes idea de lo preocupados que hemos estado por ti?, ¿Dónde estuviste cuando más te necesite, Sakura, dónde?

Estalló con fuerza, como una bomba de tiempo que ha sido programada para detonar en el momento más inoportuno. No hubo explicaciones suficientes ni intermedios que lograran calmarla. ¿Por qué iría a pedirle que callara cuando tenía razón en todo lo que decía? No había una sola mentira envuelta en su cólera.

—Ino, no tenía idea de que te sintieras de esa manera, yo…

— ¡Cállate, por supuesto que no tenías idea! ¡Sigues sin tener idea de nada! ¿Sabes por qué? Porque no intentaste acercarse ni una vez. ¡No tenías que venir y darme un discurso sobre cuanto lamentabas la perdida de mi padre, porque estoy ya lo sé, y no necesito que nadie me recuerde lo vacio que se siente todo sin él aquí! ¡Ni siquiera tenías que acercarte para hablarme de él! Solo… solo tenías que estar ahí, como lo habría hecho yo si fueras tú en mi lugar. —Ino se cubrió la boca con las manos y tomó una bocanada de aire. Una sensación entre alivio y enojo le enervó la sangre. —Sakura, toma las flores y lárgate… — le extendió un ramo. —Vete. —repitió. — ¿Qué estas esperando? Toma el maldito ramo y lárgate de mi tienda.

Sakura contempló los girasoles que le extendían con tanta impaciencia, brillantes como un atardecer. Ino estaba obsequiándoselos con las mejores intenciones, lo sabía, no había insultos ni reclamos que cambiaran eso, como tampoco había disculpas que alivianaran el daño que había causado. « Las flores amarillas representan alegría y felicidad, pero solo debes regalarlas a aquellas personas con las que estés profundamente agradecida. Son muy especiales. Mis favoritas son los girasoles, ¿cuántas flores se parecen al sol? Ninguna, frentona, ninguna. »

—Gracias. —la escuchó decir en un susurro.

Lo había preparado para Inoichi, pero estaba bien que lo tomara, era importante, no sabía con exactitud en qué medida, pero lo era.

Ino guardó silencio; no dijo nada y a la vez dijo todo.

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Los botines negros levantaron un salpicón al caer sobre un pequeño charco escondido entre la hierba, verde y recubierta de rocío. Los árboles alrededor del claro se remecieron y con ellos algunos mechones rosa que se escaparon detrás de sus orejas. Se acercó con paso lento hasta el claro en el que reposaba el memorial y se permitió disfrutar del paisaje.

El tacto de sus manos la sacudió con fuerza.

No lo sintió llegar, o tal vez, siempre estuvo ahí y la intrusa no era otra que ella.

Sus ojos negros se clavaron sobre los pétalos amarillos, pidiendo una explicación.

—Las he traído para Itachi. —su voz se perdió como un susurro en el viento, y la expresión demandante en el rostro del Uchiha se desdibujo de una cincelada.

La brisan les arreboló el cabello por segunda vez, impregnando sobre sus ropas el olor a humedad y flores silvestres.

Sasuke tomó el ramo de girasoles y los colocó contra la luz, apuntando al pequeño hueco entre las nubes en el que sol a penas se asomaba. Sakura le contempló impacible.

— ¿Sientes gratitud hacía mi hermano?

Él también lo sabía, el significado de las flores.

—Por traerte de vuelta. —aclaró. Sus labios se curvaron en una sonrisa que acentuó sus mejillas enrojecidas por el frío.

Sasuke asintió, regalándole su aprobación.

Avanzaron justos hasta detenerse frente a la gran roca, donde depositaron con cuidado el arreglo que Ino había armado con sus manos agiles y llenas de buenas intenciones. Parecía un detalle, minúsculo e insignificante. Un punto amarillo sobre una gran mancha grisácea. Pero era más que eso, mucho más.

Sakura cerró los ojos y el tacto frio de sus dedos volvió a tomarla por sorpresa.

El pulgar del Uchiha recorrió su mejilla derecha sin pedir permiso alguno, lentamente, una caricia suave y delicada.

Sakura… Escuchó su nombre en un susurró, despacio y que caló hasta lo más profundo de su corazón, donde aún permanecían intactos sus afectos por él.

Sintió su aliento mezclarse con su respiración, y hasta entonces, nunca estuvieron tan cerca.

Continuará.

Bueno, hasta aquí el decimo capitulo, y como siempre, algo de intriga para el final. Muchas gracias por los reviews del último capítulo, como siempre repito, me gusta saber que lo que hago gusta, y sobre todo, me gusta leer sus criticas, recomendaciones, felicitaciones, etc. Son de mucha inspiración.

Me disculpo por las faltas ortográficas y de redacción, he estado corta de tiempo y no he podido releer y corregir el capitulo tanto como hubiera querido. Pero para no demorar un mes en subirlo, siempre me encargo de hacer correcciones sobre la marcha.

Ya sé que Sasuke tomó un actitud algo inesperada, llámese plot twist, pero ya verán porque, no hay porque adelantarse. Con suerte, nos leeremos la próxima semana en el onceavo capitulo. ¡Nos vemos!

Alice Uchiha 26: Las reacciones de Naruto exageradas como siempre, pero bueno, así es él. Me volví un ocho con este capítulo, lo tenía listo hace tres días y por más que lo revisara y corrigiera, no estaba conforme, pero bueno, me anime con este último intento (y como no quería tardar de demasiado), y espero te guste. Ya ves, ¿a que estará jugando Sasuke? ¡Nos leemos, amiga!

HinataWeasley: Me alegra que te gustara tanto el capitulo anterior, en realidad fue uno de los que más me ha gustado escribir hasta el momento, pues como lo hago, no estoy muy segura, la inspiración viene, la inspiración va, y corrijo como quinientas veces si tengo tiempo. Ojala te guste este también, ¡saludos hasta el país más bonito del mundo!

aRieLlA 95: Bueno, tanto como seguir la corriente con el asunto del beso, no, pero sí atormentar un poco a Naruto con su silencio de siempre. Ojala te guste este capítulo, nos leemos en el próximo.

Kaor 23: Entiendo que no te guste Hinata, pero siempre suelo incluirla como persona secundario, no muy influyente que digamos. Y pues lo de Gaara y su discurso, me inspiré, en el fic el vendría siendo el líder nato y máximo defensor de Naruto en La Alianza. Y pues, por lo demás, ojala te haya gustado este capítulo igual o más que el anterior. Muchas gracias por tu review, ¡nos leemos!

HaliHyuuga26: me alegra que te guste mi forma de escribir, siempre trato de cuidar esos errores de ortografía y redacción, aunque de vez en cuando se me va alguno. Me ayudaría muchísimo si me señalas en que parte está. Y pues, ojala te guste este capítulo también. ¡Nos leemos!

Wildsasuke-kun: Creo que teniendo en cuenta la maraña de emociones y sentimientos que es Sasuke en este fic, se vale juzgarlo de monstruo de vez en cuando, pero ya ven que no lo es. La discusión de Sasuke y Sakura, y la deducción estúpida de Naruto, fueron definitivamente las partes que más me gustó escribir del capítulo anterior, y ojala que este también te guste. Muchas gracias por tu review, ¡hasta el próximo!

xXKushinaXx: Creo que Naruto es el liberador de estrés de la historia, es su deber hacer reír a todos con sus payasadas, y definitivamente se lucio con esa deducción. Espero te guste este capítulo también, ¡nos leemos!

Guest: Aquí el capitulo diez, ¡bastante puntual, eh! Muchas gracias por tu review, ojala te guste este capítulo también. ¡Nos leemos!

Hiyoko-Sama: Contra todo pronóstico he conseguido subir un capitulo por semana, así que se vale. Igual forma, me alegra que dejaras un review en el capitulo anterior. Que bueno que te guste el NaruHina, a mí parece una pareja de lo más tierna, siempre la incluyo en mis fics. Bueno, no m eextiendo demasiado, espero que te haya gustado este capítulo igual o más que el anterior. ¡Cuídate, nos leemos!

Valeria16: Si te reíste de Naruto entonces cumplí el cometido, no todo puede ser drama. Gracias por tu review, ojala te guste este capítulo también. Nos leemos.

Katte Turner: Todos fuera de contexto. Bueno, ¿a quién no saca Naruto de contexto? Es su especialidad. Me alegra que te guste el rumbo que toma la historia, sobretodo porque es una trama bastante lenta y a la mayoría de la personas tiende a parecerle tediosa. En fin, espero que te guste este capítulo igual o más que el anterior. Muchas gracias por tu review, ¡nos leemos en el próximo!