Les debo disculpas por tardarme tanto para subir este capítulo. No ha sido nada fácil tomar decisiones respecto a la trama, los personajes y, sobre todo, la coherencia entre ambos. De hecho, hice una especie de borrador/esquema que me iba a servir de guía para el capítulo… ¡Y no sirvió para nada! Apenas mantuve la idea original pues, en la medida en que iba escribiendo, las cosas iban fluyendo muy diferente a como lo había imaginado.

He pasado este tiempo más pendiente de leer que de escribir fic, pero mantengo mi palabra en que ¡esta historia sigue!

Otros comentarios al final ¡los dejo con lo que importa!


Los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra de la mente creativa de Masashi Kishimoto.

Capítulo 10: Misiones

Shisui estaba molesto, muy muy molesto. Hacía unas horas lo habían convocado a reunirse con el Hokage, junto a Itachi, Kakashi, Anko y otros shinobis de la Hoja que tenían parte en las pruebas chunin culminadas sin éxito.

Flashback

En reunión discutieron sobre el revuelo causado por los ninjas de la arena y el Hokage dictó que no había sido más que un problema de adolescentes, resuelto por adolescentes. Sí, porque finalmente las cosas habían resultado más o menos como Kakashi había predicho: un Sasuke frustrado por no haber podido enfrentar a Gaara apropiadamente, Naruto se hizo cargo gracias a que su biju parece estar menos disgustado con él, Gaara agradeció la mano tendida por Naruto, Sasuke e incluso Neji, pocas vidas en riesgo gracias al trabajo de Sakura y su invocación… y por otro lado, una Hinata en cuidados médicos, nuevamente; pues al Sakura decidir fríamente que no se involucraría en la pelea con Gaara, la Hyuga tomó rumbo tras Naruto y fue el detonante para que éste, junto a Sasuke y Neji, lograran detener el descontrolado jinchuriki de la arena.

Todo iba bien, y de hecho no entendía muy bien porqué él e Itachi habían sido llamados hasta que, una vez en contexto, el Hokage se quedó con ellos, y Kakashi. Había visto a su hermana desempeñarse en las pruebas, ella y Sasuke estaban bien, entonces ¿Qué hacían ahí?...

Orochimaru. Cuando Hatake relató de segunda mano el encuentro del Sannin renegado con el equipo 7 durante la segunda prueba, apenas pudo controlar lo furioso que realmente se encontraba. Él, al igual que el jounin de pelo gris, estaba mentalmente de acuerdo con que las acciones de Sakura habían sido hasta cierto punto intrépidas, por no decir estúpidas. No lo quería decir en voz alta, pero era consciente de que su hermana pudo no haber soportado el sello, mientras que sabía por lo confiado antes por Sakura que Sasuke sí. Claro, Itachi no estaba al corriente de esas implicaciones, aun así se mantuvo con el ceño ligeramente fruncido mientras escuchaba al jounin.

– ¿Por qué la dejaron continuar las pruebas? –reclamó el Uchiha de ojos gatunos– ¿Cómo es que Orochimaru se presentó en la segunda fase del examen chunin y no pudimos atraparlo desde ese momento?

– Tomamos todas las medidas necesarias, Shisui –respondió con calma el Sandaime– De hecho, fuimos más cuidadosos con esta prueba que con cualquier otra. Tú debes saberlo, estuviste a cargo de vigilar el equipo del hijo del Kazekage.

– Eso no explica por qué dejaron que Sakura continuara el examen –retomó serio Itachi– pudo morir.

– En las preliminares a las peleas logré hacer un contrasello, y ella ya había pasado lo peor, no había razón para impedirle continuar –explicó el peligris– Además, no queríamos levantar sospechas por la premisa de ataque a la aldea que teníamos correctamente proyectada para los combates públicos.

– Son apenas dos los nuevos chunin de Konoha y entre ellos está tu hermana pequeña, Shisui. Nunca quisimos exponer su vida. Esperamos que sepas que, si logró la promoción, no fue sólo gracias al talento que demostró en la pruebas de combate y estrategia. El verdadero deber de un ninja no se mide en una evaluación programada, fue su buen desempeño fuera de las pruebas lo que la hacen ser una chunin con todos los méritos.

Sí, Shisui sabía que Sakura no sólo había acabado con sus contrincantes satisfactoriamente. Supo que Ino no había podido llevarle el ritmo por más de veinte minutos y Kankuro tuvo problemas al ver que ella se había preparado con un antídoto certero al veneno de sus marionetas, sin embargo, después de las peleas Sakura hizo lo debido para retirar gente y sanar heridos una vez la pelea de Sasuke se salió de control y el ataque a Konoha comenzó.

– De hecho, es afortunado para mí mismo estar vivo en este momento. Claro que eso se lo debo a la buena defensa que armamos junto al jefe de la Policía Militar –echó una ojeada a Itachi en reconocimiento a su padre. Pero si bien, el Sandaime se estaba explicando en tono de agradecimiento, no dejaba de tener una expresión melancólica.

– Afortunadamente para la aldea –retomó– no hubo más que pérdidas materiales y las relaciones diplomáticas no se vieron afectadas –hizo una pausa para meditar bien las palabras que vendrían a continuación– Pero no detuvimos a Orochimaru y sabemos que no se detendrá hasta encontrar un nuevo recipiente, ya tenemos la certeza de que puede ejecutar la técnica del Segundo y no podemos tener a semejante amenaza fuera de nuestra vista, por lo tanto… Hay nuevas misiones que necesitamos poner en marcha pronto –puntualizó viendo a ambos jóvenes con autoridad y determinación.

Fin del flashback

Ahora se encontraba en las afueras de la aldea al borde del río Nakano entre su amigo y su hermana sin saber por qué ellos se mantenían tan tercos en las misiones asignadas, aunque en ese instante solo debatían la de la kunoichi.

– ¿Saben? Podemos buscar otra solución… Podemos… –intentó explicarse sin mucho éxito.

– Shisui, entiendo tu preocupación y la agradezco en serio, pero si el Sandaime quiere que vaya junto a Orochimaru –pronunció con desagrado el nombre– yo no quiero negarme a la misión. Ya déjalo –si bien no quería ser brusca, tampoco estaba en sus días de ser más simpática. Al saber su misión de boca del Hokage y Kakashi, un pensamiento escalofriante le llegó de forma automática "Podre mejorar como shinobi con él como mentor, y al mismo tiempo mantenerlo vigilado".

– ¿Qué pasa si esa serpiente huele tus intenciones y te mata? –dijo mordaz y observó que la pelirrosa no tenía una mejor respuesta– No eres la mejor fingiendo, Sakura. Y tú, por otra parte, –dijo dirigiéndose al pelilargo– tampoco eres tan bueno como crees.

– ¿Qué te sucede, Shisui? ¿Por qué estás...? –quiso continuar interrogando la actitud de ataque que mantenía con ella e Itachi pero la interrumpió.

– ¡Que él diga en voz alta de lo que estoy hablando! –contestó alterado.

– La misión de Sakura es su problema y la mía está bien, no tengo por qué mencionar nada al respecto si no es al Hokage –dijo el anbu casi invisibilizando la presencia de la kunoichi, lo que comenzó un malestar de resentimiento en ella.

– De qué está hablando mi hermano, Itachi –reclamó son tacto aunque la tensión en el ambiente le tenía los vellos de punta.

– Que te hayas hecho chunin no te califica para saber sobre mi misión –respondió directo– ni siquiera debes estar al tanto de la situación de las relaciones diplomáticas, no tiene sentido que…

– ¡Oh, a la mierda! –reaccionó cansado del discurso de superioridad del anbu– ¡Lo mandaron por Akatsuki!

–… –la expresión de la joven pudo develar apenas que había oído con claridad lo que su hermano había lanzado.

– ¡SHISUI! –gritó Itachi muy fuera de su personalidad habitual haciendo que el ambiente se sintiera increíblemente asfixiante.

– ¡¿Qué?! –preguntó con altanería– A mí me quedó hace unos años que dándomela de héroe no ganaría mucho y que debía que encontrar soluciones menos dramáticas a los problemas, que posiblemente es lo más acertado ¡Y tú crees que vas a poder con Akatsuki solo! ¡No importa que sea el mismo Hokage el que…!

– Ya basta… –dijo procesando apenas la misión que le habían asignado a Itachi, miró triste a su hermano entendiendo que él esperaba su apoyo pero aun así pidiéndole con la mirada que se calmara un poco, luego se dirigió al anbu– ¿Te asignaron matar a todos los Akatsuki? tienes razón, no tengo por qué saber demasiado sobre las relaciones de la aldea, no más de lo que cualquier genin sabe. Pero no soy ignorante, entiendo de quienes se trata y…

– Entonces, así como te asignaron una misión a ti –pronunció casi como una amenaza– tengo un deber que cumplir con la aldea.

Ella no supo qué decir al respecto, conocía la fuerza de la organización criminal de la cual estaban hablando, pero estaba bastante segura de que Itachi no sería suficiente rival para todo Akatsuki. Era demasiado, un suicidio. Su misión no era comparable con el sacrificio que haría el Uchiha, nuevamente ¿Cómo era todo esto posible?

– Debe haber otra manera... –comenzó la pelirrosa a intentar razonar con él.

– No la hay, y no me detendré a discutirlo con ustedes –dijo sonando despectivo.

– ¿Qué harás entonces? –dijo aún altanero el otro ojinegro.

– Disfrutar el tiempo que me queda en la aldea –contestó.

A pesar de entender el enojo de su hermano, la chica veía la tensión entre ambos shinobis con preocupación. Nunca los había visto responderse de esa manera, nunca Itachi había sido tan duro con ella y no lograba entenderlo. Pero lo que hace momentos había sido la triste impresión causada por la misión, se estaba convirtiendo en otro sentimiento que quería alojarse en su organismo. "Mantén la calma" le aconsejo su inner, "nada de lo que está sucediendo parece ser sencillo para nadie". No sabía el motivo por el cual su sangre estaba corriendo más rápido de lo normal aun cuando su consciencia trataba de apaciguarla, parecía estar buscando un motivo para enojarse, así que trato de enfocar su mente en algo más.

– ¿Irás con tu familia? –preguntó para desviar el tema.

– No –dirigió una mirada que no dejaba claro si estaba cargada de libido o de una muda amenaza hacia la chica– de hecho iré con Izumi.

– ¡Serás…! –el Uchiha de cuerpo parpadeante hizo uso de su apodo y se abalanzó al anbu para dar con que este ni siquiera estaba ahí, sino que era un clon de sombra– Sakura… –dijo dirigiéndose preocupado a la ahora chunin, podía ver que su mente trataba de evadir el momento aunque sus ojos reflejaban que el alma debía estarse partiendo en pedazos.

– Yo… –dijo cerrando los ojos con fuerza y hablando bajo, como si ella sólo necesitara oír sus pensamientos– no volveré a ser tan tonta.

– No hagas caso, él…

– Él no me importa, Shisui –dijo mirándolo con una furia apenas controlable, dando pie a que el contrasello hecho por el copy ninja se deshiciera ante el llamado de los sentimientos de la chica y dejando relucir algunas marcas de la liberación del mismo– Ahora me alegra que me pueda ser discípula de otro Sannin, de verdad no estoy dispuesta a perseguir a otro Uchiha como si no tuviera más que hacer con mi vida.

El jounin no quiso decir nada más y se acercó a ella con cierta cautela, veía el dolor y la ira reflejada en su rostro, sumado a la lúgubre aparición del sello que le marcaba desde el brazo hasta oscurecer el ojo del mismo lado. La kunoichi no se movió, vio una sombra de lástima en los ojos de su hermano que la removió.

– Estoy bien –aseveró a pesar de que sabía que esto no era cierto.

Él llegó junto a ella y la rodeo con delicadeza– Lo sé –fue lo único que mencionó para ir brevemente sumando fuerza al abrazo hasta que el sello se retrajo y sintió unas gotas deslizarse sobre uno de sus brazos, sin sollozo alguno, dándole a entender que era mejor pasar por alto el llanto inevitable.


No sabía cuántos días habían pasado ¿serían semanas? No tenía presente la exactitud del tiempo, no era relevante para ella. Se había dispuesto a entrenar solamente con Shisui para bajar la cantidad de frustración acumulada antes de que fuera momento de partir, o que la buscaran, evitando en el proceso a su antiguo equipo y a todos sus compañeros de la academia. Esto último estaba resultando bastante bien, lo de disminuir la frustración no tanto. Quizá simplemente se encontraba en negación porque hasta los momentos su burbuja de hechos mejor reescritos había estado saliendo casi de ensueño, ahora se debía resignar a dejar a Naruto y a Sasuke, a no entrenar con Tsunade y muchas otras cosas que evadía contabilizar para no hacer el lamento más largo durante el día.

En las noches, la historia era otra. Podía verse a sí misma, envuelta en la brisa nocturna pero sintiendo arder de deseo adolescente cada uno de sus poros, aproximándose al rostro de Itachi Uchiha mientras descansaba tranquilamente sobre sus piernas… Hasta que el sueño se desvanecía en humo y sólo veía a Itachi dándole la espalda, mirándola sobre el hombro con superioridad para dejar en claro que ella no se encontraba a la altura de lo que él quería. Por intervención de Kami, despertaba cada noche bañada en sudor y con ganas de gritar, pero siempre estuvo justo a tiempo para abrir los ojos y no despertar a Shisui. Cómo le gustaría volver al momento en que él le suplicó que creciera… Se había sentido importante para él, sin embargo nada es como quisiera, y creía que aún le faltaba mucho para considerarse igual de importante que el Uchiha.

Esa noche en particular se encontraba sola, Shisui había ingresado a anbu y estaba tomando misiones una tras otra. Con la pesadez que dejaban las pesadillas, limpió las lágrimas que impertinentemente habían caído por su rostro, luego decidió salir de la cama y también del apartamento. Antes, vio el reloj en la mesa de noche antes de tomar un abrigo y pasarlo descuidadamente sobre sus hombros sin preocuparse en cerrarlo, "2:45 am… Sólo será un paseo nocturno". No se detuvo en los alrededores, merodeó muy poco hasta que llegó al estanque del distrito, donde Itachi la entrenó a ella para enseñarle que era capaz de hacer jutsus de fuego. Primero se sentó al borde, donde finaliza el pequeño muelle de madera, a contemplar las estrellas reflejadas en el agua; luego decidió acostarse a lo largo del mismo y encontrarse con su reflejo.

Hacía algún tiempo que no meditaba sobre sí misma y su aspecto. La adolescencia le estaba volviendo los rasgos más delicados, poco a poco iba perdiendo la redondez de las mejillas y eso hacía que sus labios se vieran ligeramente más carnosos. Por un momento pensó en su madre biológica: en lo hermosa que había sido y en sí de casualidad heredaría cosas de ella.

Bueno, Shisui era un muchacho evidentemente apuesto pero que no dedicaba mucha atención a eso, y ella (para ser una chica) tampoco se detuvo demasiado, tenía presente que rodeada de un clan con especímenes usualmente atractivos, ella no era particularmente especial. No debía serlo… no cuando el vínculo que imaginó con Itachi ahora formaba parte de su imaginación, no cuando a fin de cuentas ella ya no sería parte de lo que la aldea, el clan y el equipo siete necesitan. No, de hecho necesitaban su ausencia, que fuera más útil en otro lado… Dejó de verse a sí misma en el agua, extendió una mano e hizo círculos por varios minutos hasta que el movimiento del agua, ejemplo de sus agitados pensamientos, la calmaron hasta llevarla a soñar nuevamente.


Para ser una noche de verano, esta estaba más fresca de lo normal, y aun cuando dormía a puertas cerradas en la residencia de la familia, una corriente de brisa lo despertó. Era probable que tuviese el sueño ligero a causa de la ausencia de su hermano, que tenía al menos un mes de misión, asunto que para sus padres estaba bien y sin embargo su propia intuición lo estaba inquietando.

Quiso despejarse, así que tomó rumbo fuera de su habitación… sus pies lo guiaron una primera vez a la entrada principal y él ignoró el impulso de salir, era de madrugada, no tenía por qué deambular fuera en el distrito Uchiha en yukata de dormir… O al menos intentaba convencerse de eso hasta que se encontró por tercera vez viendo las puertas cerradas con el deseo de marcharse.

Era una noche tranquila, muy fresca y el cielo se encontraba completamente despejado. No se dio cuenta de cómo llegó al estanque de entrenamientos, más cuando vio una figura de melena rosa descansando con un brazo tumbado al agua, casi corrió hasta llegar junto a la que reconocería a kilómetros como su compañera de equipo. Inicialmente se preocupó porque algo le hubiera sucedido, que alguien la hubiera lastimado, más al llegar a ver su rostro totalmente relajado acompañado de una respiración suave y rítmica sólo optó por despertarla con cuidado.

– Sakura… –dijo antes de moverla con cuidado desde un hombro, se percató que el abrigo que la chunin tenía puesto no estaba haciendo muy bien su trabajo, pues él posó su mano directamente en la piel y percibió que estaba fría– Sakura… despierta.

Con ojos adormilados hizo caso al llamado y dirigió su mirada al pelinegro, era Sasuke. En su sueño había pensado que esa mano cuidadosa que la despertaba era de Itachi. "Qué tonta", pensó. Debía dejar la obsesión por lo que no pasaría, despertar de su ideal de mundo de una buena vez.

– ¿Qué haces dormida acá?

–… Mmmm, Sasuke-kun… –dijo girándose un poco, no podía creer que se había quedado profundamente dormida ahí en ese lugar tan incómodo– necesitaba despejar la… –bostezó– mente. No me di cuenta que me había dormido.

Sintió frío inmediatamente. Eso de salir en pijamas cortas y dormir en exteriores no era muy inteligente. Trató de acomodarse el suéter sobre el hombro descubierto y subió el cierre apenas a la altura del ombligo donde este se trancó. Sasuke no pudo evitar dirigir la mirada al pecho de su amiga, descolocándolo y haciéndolo sonrojar un poco, ella estaba creciendo de maneras que por hábito le costaba reconocer. Ella no se dio cuenta pues se debatía con la cremallera para que la obedeciera en subir, hasta que terminó desprendiendo el tirador.

– ¡Aghhh! –exclamó frustrada y lanzó con fuerza la pieza metálica al agua– vete tú también.

El ojinegro la observó con detalle. Ella siempre fue una chica emocional, pero no era de las que perdía sus cabales por nada, de hecho consideraba que tenía una paciencia de oro para lidiar con el Uzumaki y él en un mismo equipo. Se notaba a kilómetros que todo lo que tenía esa frustración acumulada. Sin pensar demasiado en lo que haría, la rodeó desde atrás, envolviéndola en su propio calor.

– Ya… No te alteres por pequeñeces –dijo modulando como el hombre Uchiha que era, o sería.

– Jmmm... –respiró profundo y sujetó uno de los brazos del chico para deshacerse del contacto, más este no la dejó– Sasuke-kun, ya está.

– No, no está… –se mantuvo estoico, si aflojar o apretar más– ¿Cuándo vuelves a entrenar con nosotros?

–… Me va mejor entrenando aparte… –dijo antipática. Tenía presente que se marcharía y no quería mantener la cercanía con sus amigos para no tener que dudar.

– ¿Cómo no somos chunin no somos lo suficientemente buenos para ti? –preguntó falsamente enojado y con el tono más grave.

– No quise decir…

– ¿Itachi te hizo algo? –lanzó sin rodeos.

Enmudeció ante su pregunta. Shisui tenía razón, ella no era la mejor fingiendo: si estaba molesta, se mostraba molesta; si estaba feliz, su sonrisa podía verse a distancia… No quería reconocer que estaba dolida por el trato del anbu, pero le tocaba enfrentarlo, aunque sea interiormente para dejar que otros tuvieran la facilidad de leerla. No es que eso explicara cómo es que Sasuke le puso nombre al problema tan rápido. Pero el punto era que ya había aprendido a mejorar en la batalla física de ser shinobi, ahora debía enfrentar la batalla mental y dejar de ser tan transparente. Él contempló en los segundos de silencio que había dado en el clavo, asegurando lo que por entrometido le había tocado oír y no estaba complacido por ello, en realidad prefería el cariño de su mejor amiga para sí mismo (cuando mucho compartirlo un poco con el dobe) y así tener algo que Itachi no. "Baka, otouto", podía escuchar la voz de su hermano si supiera lo que pensaba.

Dentro del abrazo de Sasuke, la chica se giró y ambos ojos azabache se encontraron para tratar hallar la sinceridad en el otro. Los brazos del genin bajaron hasta la cintura de la chica y ella no se alteró por la caricia. Él buscaba la respuesta verbal a su pregunta y al mismo tiempo tanteaba un terreno desconocido, mientras ella buscaba la manera de convencerlo de su verdad.

– Yo estoy así por mí –respondió con el ceño ligeramente fruncido– No soy débil ni ando suspirando por chicos, Sasuke.

"¿Y el 'kun'?", se preguntó inmediatamente– No eres débil, nunca dije que lo fueras –quiso ver que tan imperturbable podía mantenerse la kunoichi ante sus provocaciones, de varios tipo además. Así que trató de juntarla más a él recibiendo como respuesta una leve tensión corporal por parte de esta aunque el rostro permanecía obstinado– Pero sí has suspirado por mi hermano, Sakura, casi todas las chicas suspiran por él o sino suspiran por mí.

– Qué pretencioso eres… –dijo con un deje de molestia aunque el chico estaba diciendo lo cierto a su manera, y ella le quería así.

– Y tú eres una terca.

Se removió con más fuerza, Sasuke nunca había tenido esos tratos, normalmente eran ella o Naruto los que buscaban los contactos amistosos, y bueno… en este caso estaba pasando por muy amistoso. No sabía por qué Sasuke la estaba incordiando así cuando él tendía a ser lo más parecido a un gato, que si lo acaricias un poco le parece bien, hasta que se cansa, te mira feo y se va sin más. Si lo que quería era ponerla violenta, no lo lograría tan fácilmente, pero ya se estaba fastidiando de esa lucha de personalidades tan tonta.

– No me entretiene estar así –dijo fastidiada.

– Creí que te ayudaba a despejarte de lo que sea que te tenía extraña –argumento con fingida inocencia.

– Ya me despejé ¿Me sueltas?

– No, sigues rara… ¿Quieres pensar en otra cosa que no sean cualesquiera que sean tus dramas?

– ¡Deja de hablar de lo que no es asunto tuyo! –reclamó por la falta de delicadeza al tiempo en que él la volvía a acomodar en su abrazo.

– ¿Quieres saber cómo es el rostro de Kakashi? –arrojó mirándola con picardía y media sonrisa socarrona.

Ella no había notado lo que el forcejeo estaba causando en el chico. Él podía mantenerse en calma con no ser correspondido y confirmar la preferencia de la pelirrosa por su hermano, después de todo lo que sentía por ella no figuraba con el ideal del amor, sabía -o al menos confiaba ciegamente- que ella le quería por encima del promedio. A él y a Naruto, sin distinciones que los hiciera competir por la atención de la kunoichi. Pero era un adolescente picado por, la competencia con su hermano, el morbo y las hormonas, lo que no hacía más que lanzarlo a probar su suerte. Se había paseado varios planes para incluir a Sakura en la travesura monumental que había cometido junto al dobe, y ninguno parecía bueno para llevarlo a cabo. De hecho, supo que no contaría con un momento ideal para mostrarle semejante asunto. Entonces, ¿Por qué no hacerlo en cualquier mal momento y ya? Fue su misión descubrir y mostrar ese secreto a sus compañeros, quizá ya era hora de cerrar ese pendiente.

– ¿A qué viene eso? ¿Si te digo que sí, me sueltas?

– No te soltaré, te mostraré a través del sharingan como hizo Kakashi con la bestia del dobe… Puede que te caigas de la impresión...

Su manera de mirarla no le inspiraba nada de confianza a la chica en ese instante, más que él relajara considerablemente el abrazo aún sin soltarla y la mirara de forma retadora la hicieron confiar.

– Vale. Muéstrame el dichoso rostro de nuestro sensei.


– ¿A quién vigilas? –preguntó suspicaz mientras se aproximaba silencioso como una sombra al anbu pelilargo que estaba tras un árbol cerca del estanque, en el extremo opuesto del muelle.

– ¿A quién crees que vigilo? –interrogó con tono de pocos amigos. De todos los días de vigilancia, este sin duda alguna era el más pesado de todos.

– No soy ocioso al preguntar, Itachi –se burló al ver lo reactivo de su amigo. Apenas había regresado de una misión y al darse cuenta que el apartamento en que vivía estaba solo, decidió salir en busca de su hermana. Pensó que podía hallarse en casa de los Yamanaka, pero su sorpresa fue encontrarla dentro del distrito acompañada del pequeño Sasuke y (imaginaba, por consecuencia) vigilada por Itachi– Dime ¿vigilas a Sasuke o Sakura? ¿O quizá a ambos?

– Tengo órdenes de reportar la ida de tu hermana en tu ausencia.

– Mmmmm, suerte con eso –echó un vistazo desde el árbol a los menores, que habían caído en un breve trance bajo el sharingan del genin– parece que él no tiene demasiadas ganas de dejarla ir, y por lo que sé –dijo apuntándolos– esa puede ser su manera de mostrarle sus sentimientos.

"Baka, otouto", pensó ligeramente molesto. No cambiaría su forma de ver a la pelirrosa a causa de los sentimientos que su hermano pudiera tener hacia ella, pero le incomodaba que eso pudiera interferir entre la kunoichi y su misión correspondiente.


Ella se quedó petrificada viendo el sharingan abandonar los ojos de su compañero de equipo. Lo más probable era que apenas hubieran transcurrido unos veinte segundos para ver los recuerdos del genin. No se esperó que Sasuke le mostrara todo el detalle de lo que había visto para conocer el rostro de su sensei, lo que imaginaba no podía tener ningún motivo sano, mucho menos para unos adolescentes de casi 14 años. Él revivió todos los momentos espiando a al peligris al tiempo en que se los mostraba a ella, tuvo la gentileza de mostrarle sus discusiones con Naruto (una forma limpia de expiarlo de culpa) y también cómo Shisui los pescó. Ahora ambos se encontraban sonrojados frente a frente sin saber que hacer por escasos un momento. Rememorando el sitio en que sus manos yacían a espaldas de la kunoichi, siguió su instinto, acarició la espalda baja de ella y con precaución la aproximó aún más.

Ella hizo un vago intento de poner distancia subiendo sus manos al pecho de él, pero su rostro confundido no mostraba rechazo. Era increíble para ambos, la había provocado con éxito (máxima ventaja de usar el factor sorpresa en una lucha de voluntades), y la marca en el brazo de ella le hizo correr rápido la sangre por la venas, en aras de impulsarla a saciar sus instintos, cualesquiera que estos fuesen. Por eso, a pesar de que intentó sonar fuerte y detener lo que estaba sucediendo, su voz sugirió exactamente lo contrario.

– Sasuke… No...

El genin no tenía que tener mucha experiencia para predecir que ella cortaría el momento, la conocía lo suficiente, por lo que no escuchó sus palabras. Guiado por el anhelante tono de voz, detalle que sí decidió oír, se lanzó a los labios de la chica para besarla con fiereza. Al momento, la chunin cerró los ojos y puso resistencia con sus manos de frente al pelinegro, fue como un reflejo… Pero se sentía inundada por los recuerdos subidos de tono de Sasuke, más las sensaciones que le estaba generando su amigo, su mejor amigo, el hermano de Itachi…

Debía tener algún remordimiento al dejarse llevar, al empezar a responder y dar acceso a que las lenguas se rozaran produciendo a su vez que la temperatura se elevara más y más. El beso era inexperto, fuerte, demandante. El remordimiento no llegó nunca, de a poco sentía que era ella quien tomaba control de la situación. No estaba pensando, estaba sintiendo nada más. Pasó sus manos del pecho al cuello del pelinegro y profundizó la guerra entre sus bocas mientras sentía que su cuerpo empezaba a arder.

Profundizó y acarició con suavidad la cavidad del joven, recorrió con su lengua los labios y probó su sabor sin evitar hacer comparaciones. "Así que esto es lo que se siente besar a Sasuke-kun...", meditaban ella y su inner algo inconformes. No se sentía satisfecha con lo que estaba haciendo pero tampoco con lo que estaba consiguiendo experimentar, no entendía qué le nublaba el juicio. Debía haberle lanzado una gran reprimenda al moreno por mostrarle aquellos recuerdos, debería haberle proferido un puñetazo cuando se lanzó a su boca… Pero de hecho estaba llevada por las sensaciones cuando algo en su sangre le hacía anhelar mucho más.

Siguiendo sus impulsos, asomó una mano dentro de la yukata del joven para acariciarlo, y lo sintió morderle un labio por el atrevimiento, mas no la detuvo. Cuando la otra mano de la chica buscó hacer lo mismo que la anterior, él la frenó tomándola por las muñecas pero sin separarse.

– Sakura… –no sabía muy bien qué iba a decirle. Las palabras nunca fueron sus mejores amigas– No estamos en el mejor lugar para…

– ¿Tienes miedo, Sasuke-kun? –dijo arrastrando su nombre de forma melosa– No sé a dónde pensabas que llegaríamos –no estaba muy dentro de sí. Estaba empoderada de una manera en la que nunca había estado antes. Leía el rostro de confusión del azabache y no se le ocurrió otra cosa que sonreír– ¿Te comió la lengua el gato o he sido yo, Sasuke-kun?

– Estás aún más rara que antes –sentenció molesto por la actitud de la chunin. Nunca pensó que se burlaría de él, podía esperarse casi cualquier cosa menos esa Sakura frente a él. Los ojos de ella estaban más oscuros que nunca, hasta su aura era diferente y él no lo había notado, de hecho el sonrojo que tuvo hasta hace poco había desaparecido por completo– ¿Qué demonios te sucede?

Miraba la cara entre enojada y consternada de Sasuke porque ella le estuviera tomando el pelo. Él no entendía nada, le decía que estaba extraña, rara… Claro que lo estaba. Mientras se besaban tuvo un momento de iluminación en que concluyó que no quería estar más ahí, no podía estar en Konoha sin pensar que se encontraba fuera de lugar, y si de todas formas tenía que irse, lo haría porque realmente tenía las ganas de hacerlo. Dejarlo todo, dejar a todo lo que podía recordarle a Itachi, dejar ese error de beso (del cual sabía que se arrepentiría), dejar los buenos recuerdos con su equipo para así protegerlos de la manera en que ella, e incluso el Sandaime y Kakashi consideraban mejor. No se lamentaría por nada, no le importaba que Sasuke la odiara en el camino si al menos sentía hacía lo mejor por él… por todos, hasta por ella misma.

– Sabes, deberías ir a la cama… –dijo cerrando los ojos con calma y fingida arrogancia mientras el genin apretaba los puños llenos de coraje.

– Deja de comportarte de esa manera –reclamó sin subir el tono de voz.

– ¿Qué quieres? ¿Que se la misma chica dulce que cuida de ti y de Naruto?

– Sakura… –el chico no podía creer las palabras y la forma de hablarle de la kunoichi. Tan despectiva, tan fría…

– Gracias a los exámenes chunin entendí algo Sasuke –él la miró expectante– no puedo permanecer más tiempo con ustedes.

Fijamente la miró, en aras de identificar qué había tras esa chica que ahora no conocía como creía– No entiendo de qué estás hablando.

– Me retrasan –espetó sin miramientos y con el perfecto control de sus emociones, pensamientos y acciones– Kakashi sólo se centra en ustedes y yo siento que debo contenerme para no interferir en la competencia que sólo llevan entre Naruto y tú. No pienso quedarme atrás ni ser solamente el respaldo.

– ¿Por qué...? ¿Desde cuándo crees eso y por qué no nos habías dicho nada?

La situación se había vuelto algo así como un dejavú. Al menos para ella. Sabía lo que debía hacer y no le estaba temblando el pulso en lo absoluto, ya no se sentía dominada por el viaje de emociones y sensaciones. De hecho no entendía cómo podía pasar de un estado a otro con tal facilidad, aún no había reflexionado que las emociones más primarias se hacían más violentas a causa del sello maldito, pero en ese preciso instante estaba calculando cada una de las palabras que decía.

– ¿Por qué tengo que decirte algo? –rebatió.

Ella estaba sonando cínica, eso lo traía molesto, pero no percibió mentiras por ningún sitio. Mucho más después de haber tenido su primer beso con ella (porque definitivamente lo del usuratonkachi no podía contar)– Porque somos amigos… –contestó viéndola tan neutro como podía, sin ningún tipo de emoción reflejada en el rostro que le pudiera dar a entender a la chunin cuán descolocado se hallaba.

No podía permitirse dudar, el momento era ahora. La brisa nocturna le confirmaba que esa era la noche más parecida a cuando, en su línea de tiempo original, Sasuke abandonó la aldea– Tal como lo imaginaba –se detuvo para pensar bien sus palabras– Pero tengo que seguir un camino distinto. No soy igual a ustedes, no espero que lo entiendas, pero mi alma y mi mente tienen objetivo de vida y no puedo cumplirlo aquí.

– Entre los tres podemos…

– No, Sasuke –frunció el ceño porque no necesitaba mentir al respecto y resultaba dolorosamente sencillo saber cómo acabaría esta conversación– Tú y Naruto pueden lograr grandes cosas, yo sólo me interpondré entre ustedes y terminaré estorbando, o en el mejor de los casos seré la opción más práctica para darles el apoyo que necesitan –usó intencionalmente esa palabra con la que Sasuke casi siempre la describía desde que formaron equipo– Pero nunca caminaré con ustedes, nunca seré su igual. Por eso, necesito alejarme de acá y necesito ser mucho mejor de lo que he sido hasta ahora.

– Si intentas escapar, te perseguiremos... –resolvió mordaz– Antes de que intentes abandonarnos, te amarraremos a un poste en la academia hasta que entres en razón… –ella lo miraba y aun así se daba cuenta que sus palabras le pasaban de largo, la determinación se marcaba con fastidio en sus ojos– ¡Si quieres ser más fuerte, entonces te ayudaremos! ¡No puedes creer que queremos dejarte atrás! ¡Eres una...!

– No, –interrumpió conociendo demasiado bien al pelinegro mientras daba la vuelta para marcharse– tú realmente eres una molestia.

– ¡No te irás!

No tuvo tiempo para notar en qué momento la chica se había movilizado tras de él, haciéndole abrir los ojos de golpe y dejándolo sin palabras mientras la brisa corría entre ellos.

– Sasuke-kun… –susurró sonando mucho más a ella misma– gracias.

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Terminó de ver la escena con sentimientos encontrados. Habían sido muchas cosas inesperadas las que había visto y oído. Y aunque había tenido sus sentidos alerta por si la kunoichi se perdía bajo el control del sello de Orochimaru y debía proteger a su hermano pequeño, sólo percibía un incremento de chakra cuando los dos más jóvenes se estuvieron besando, más la propia Sakura pudo contener el efecto del sello.

– Ya terminamos aquí.

– Itachi… –no sabía muy bien qué decir, este no era el mejor momento para las bromas y la cuasi bipolaridad de su hermana pequeña también lo tenía hasta cierto punto confundido– Esto ha sido algo fuerte… –intentó animarlo a conversar.

– Debemos ir a reportar –dijo sin verlo y dispuesto a marcharse pero el otro lo detuvo.

– Hey… Ha sido el sello –argumentó en favor de la pelirrosa frente a su mejor amigo, sabiendo que la tristeza oculta en los ojos oscuros habían sido ocasionados por la chica.

– No, no ha sido sólo eso.

Tras un silencio incómodo, ambos shinobis abandonaron el lugar dejando a Sasuke inconsciente en el muelle.


– Hokage-sama –saludaron ambos Uchiha frente al Sandaime Hokage quien en ese momento se encontraba acompañado de un anbu.

– Pueden hablar –los animó y esos fijaron discretamente su vista en el anbu sospechando sobre la presencia del mismo a horas de la madrugada junto al Hokage– este es Kakashi.

– Sakura se marchará hoy –indicó el pelilargo.

– Bien, ya era hora –dijo la voz del copy ninja tras la máscara– Aunque pensé que le podría tomar más tiempo…

– Hemos tenido que provocarla un poco –reconoció el azabache de cabello rebelde– tenía razón Kakashi-sempai. El sentimiento por su equipo podía interponerse, pero creo que ya está solucionado.

– Me alegra oír eso –dijo el anciano– Shisui, deberás vigilar al equipo para que no intenten ir tras Sakura Uchiha. Te encargo la vigilancia total de la aldea por tres semanas, hasta que todo rastro sea imposible de seguir. Kakashi –continuó– debes hacer los preparativos para buscar a mi sucesora junto con Naruto y Jiraiya. Itachi...

– Hokage-sama –afirmó al llamado mostrando su disposición.

El Sandaime tomó aire para continuar– No veo otra alternativa realmente, eres uno de nuestros ninjas más valiosos y confiable, y aunque también te visualizaba como un futuro Hokage… Debo pedirte que busques la manera de marcharte de la aldea y de unirte a Akatsuki.

– De acuerdo –afirmó el shinobi.


¡Agradezco a cada nuevo fan (*u* vamos por 71 *u*) y seguidor de la historia (*u* vamos por 93 *u*)! Se han sumado unos cuantos y eso siempre, siempre, siempre me obliga a tener presente la historia y además me hace el día un mejor día...

Muchas gracias por los reviews en el Especial "Examen Chunin" a: gabi2801, Natsuki Hiroto, Noemitg-chan, Sakuritta Uchiha, joanayagarcia, DreaLirm-Oink, MayuraKarin, Nizuke, LooneyintheNorth, Aspasita y Lexy15. He recibido palabras muy lindas de parte de ustedes que me animan a seguir; dudas sumamente valiosas que me hacer caer en cuenta de qué detalles debo ir sumando a la historia para que no se reproduzca bien sólo en mi mente sino también lo que ustedes van leyendo. Infinitas gracias por sus palabras.

Un random fact, es que me encanta cuando leo los criollismos como "wey", "chama"... Da la idea de cercanía internacional, cosa que me encanta. Gracias por comentarme de donde me leen, eso me deja *u* flipando de felicidad.

¿Ven? Sasuke le mostró lo que quería a Sakura, gracias a Kakashi que sin querer le enseñó cómo... Pero sucede que por ahí no pueden ir los tiros de la historia, si fuera un NasuSasuSaku sí... pero este es y será un ItaSaku (principalmente). Ahora, creo que cambiaré los personajes "protagonistas" en la clasificación del fic, pues está Kakashi incluido y puedo darme cuenta que es por quién menos voy a ver la historia ¡por lo que le otorgo ese lugar a nuestro querido Shisui!

Tengo unas preguntas, porque con lo de los años que tengo leyendo no sé cómo funciona acá lo de las comunidades ¿Cómo o en donde deciden que será el mes de una pareja? ¿Qué comunidades recomiendan? Agradezco de antemano a quienes quieran responder mi inquietud.

¡Nos leemos! Les quiere,

Between White and Black