Afuera llovía copiosamente, anunciando la proximidad del invierno y con ello las vacaciones de navidad. Pronto vería a su familia. Podía ver cómo a través del cristal soplaba el viento, lo más seguro es que hacia un frio de los mil demonios; puede que él no lo sintiera porque adentro, en la sala común de Gryffindor se estaba calentito; pero no era difícil imaginárselo y compadecerse de las pobres almas que en esos momentos asistían a clases afuera o en las mazmorras, sin duda los sitios más horribles para tener clases en aquel preciso momento, con aquel nefasto clima.
Él por su parte se encontraba en el lugar más acogedor de todo Hogwarts, su lugar favorito del enorme y antiguo castillo, sólo le hacía falta una taza de chocolate caliente para completar aquel perfecto cuadro, bueno, eso y la solución a su pequeño problemita "la tengo que atrapar, no importa cómo" –Se dijo mientras volvía a clavar sus ojos en el antiguo pergamino que reposaba sobre una mesa color caoba.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas –murmuro apenas en un susurro al tiempo que tocaba con la punta de su varita en un punto cualquiera del pergamino. Cuando unas líneas empezaron a trazarse sobre el extraño pergamino por arte de magia, el chico entornó los ojos, y empezó su búsqueda; Pasó sus ojos por todo el pergamino deteniéndose de tanto en tanto en unas pequeñas motas etiquetadas con los nombres de personas que ahora eran visibles. Pasó un tiempo así, pero nada, no encontraba el nombre que le interesaba. Aquello era muy raro sin duda.
Había estado planeando su venganza contra esa chiquilla tonta. Esa había sido la segunda vez que se metía en su camino y James le estaba empezando a cargar inquina "¿Cómo osaba meterse en mi camino?". No, eso no se lo podía permitir, le iba a enseñar con quien se estaba metiendo, la iba a poner en su lugar y luego iría a por Malfoy. No sabía aún exactamente cómo pero ya se le ocurriría algo.
Recordó cómo esa misma mañana se había tropezado con el mocoso ese, recordando que no le había dado su "bienvenida" aún. Pues había estado tan enojado con Albus por haber quedado en Slytherin a propósito sólo para molestarlo, que no había estado de humor para nada. Después de eso Dominique le había dicho, bueno, en resumen que madurara, y que dejara de tratar a Al de esa forma "Palabras de Vic en la boca de Nique" –Pensó recordando a Dominique actuar tan fría como él mismo hacia Al después de la selección.
-Cómo te sentirías tú si hubieras quedado en esa casa ¿Eh?, que no ves que se debe sentir muy solo, es su primer año. Además no sabes cómo le está yendo allí, ¿y si lo están atacando? –Había dicho en un tono muy serio mientras le presionaba el dedo índice contra el pecho, Nique solía ser muy bromista, al punto de colaborar en algunos de sus "proyectos" con ellos; por lo que verla así significaba que aquello era un tema sobre el cual no podía bromear.
-Tú tampoco habías estado muy feliz con la selección de Al ¿verdad? –No estaba dispuesto a permitir que su prima lo hiciera sentirse mal sin llevarse ella su justa ración. –Apuesto a que Vic te estuvo riñendo ¿me equivoco? –Señaló maliciosamente, su prima apartó la vista incómoda y James supo que aquello era verdad. Amaba tener la razón, así que no pudo evitar sonreír maliciosamente a su prima. Ella como respuesta le había dado un empujón negando con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco, aquello siempre significaba una tregua.
Muy a su pesar esa conversación lo había hecho reaccionar, motivándolo a estar más pendiente de los cambios que mostrara su hermano menor "puede que sea una serpiente ahora pero antes de eso fue mi hermano, y lo sigue siendo" –Pero si sucedía algo al interior de los muros de las mazmorras de Slytherin que lo afectaran no daba muestras de ello, seguía siendo el mismo chico silencioso, tranquilo y aburridamente nerd que siempre había sido. Tampoco parecía tener una relación muy cercana con sus compañeros de casa, sólo con Rose, eso le había provocado una sensación de alivio, pues no soportaría ver a su hermanito pasarse al "lado oscuro" como solía llamarle en su fuero interno a la casa Slytherin.
-¿Qué haces? –Escucho que preguntaba una voz muy conocida a sus espaldas. Se giró para enfrentarse a Andrew quien venía acompañado por un risueño Fred, a su lado Harry lo observaba con una expresión que parecía de incredulidad.
-Tú…tú, precisamente tú ¡¿estás estudiando?! –Dijo Wood apuntando con un dedo acusatorio el viejo pergamino en el que James parecía tan interesado. –Por todo el moco de troll del universo, se va a acabar el mundo ¡Sálvese quien pueda! –James como respuesta solo fue capaz de reír a mandíbula batiente, especialmente por aquello de "moco de troll" que había soltado Harry, él siempre salía con unos apuntes muy particulares; las risas de sus amigos no tardaron en unirse a la suya. Su sonora carcajada hizo que algunos alumnos de quinto año se giraran y los fulminaran con la mirada, aunque aquello no le importó. Cuando se hubo calmado deslizo ligeramente el papel sobre la mesa de la sala común para que sus amigos vieran con atención lo que en realidad estaba mirando.
-¿Buscas a Malfoy? –Preguntó Fred acercando su moreno rostro al pergamino. James negó.
-Diggory –Afirmó Tyndall tomando asiento enfrente de James.
-¿Cómo lo sabes? –Nunca comprenderá cómo le hace Andrew para saber ese tipo de cosas, es como si le leyera la mente, se estremeció de sólo pensarlo. Pero su amigo se limito a encogerse de hombros fingiendo inocencia. Después suspiró cansado.
-Escucha. Sólo se trata de una niña de primero, ¿qué más da?, ¿por qué no solo la dejas en paz, y de paso a Malfoy? –Apuntó señalando el mapa del merodeador –Te recuerdo que colgarlo de los pies en mitad de un pasillo no es el movimiento más sutil, ¿en serio esperabas salir sin un castigo? –Dijo finalmente en su tono de voz conciliador. James hizo una mueca al recordar el castigo, le habían puesto a bañar al apestoso gato tuerto ese de Filch. Aquel maldito bicho le había dejado los brazos rojos de tanto arañazo.
-No es como que fuera a dejarlo ahí colgado de por vida –Lo defendió Fred. James le lanzó una mirada de agradecimiento.
-Es verdad, yo solo jugaba un poquito. –Se apresuró a decir para complementar la defensa de Fred antes de que Andrew dijera algo más.
-Si no hubiera sido por esa niña metiche nadie se habría resultado enterando –Dijo. Mientras recordaba la discusión que había llevado a todo eso. No recordaba muy bien como comenzó todo, era algo relativo a Rose y la dichosa guerra de los puntos. Su ira había sido tal que logró borrarle la memoria, ahora sólo recordaba cómo había terminado su enfrentamiento con Malfoy y Diggory, esos dos habían logrado darle unos cuantos golpes bajos.
-Ravenclaw es una casa honorable y tú solo eres un mocoso engreído que entró allí porque fijo engaño al sombrero, así que deja de portarte como si el colegio entero te perteneciera Malfoy –Escupió James casi en un grito.
-Déjame en paz Potter, el único que engatusó al sombrero seleccionador aquí eres tú –Dijo el chico rubio arrastrando las palabras y dándole la espalda. Pero se detuvo en seco y añadió:
-Das lástima. Tú no eres tu padre, así que deja de pretender serlo porque sólo haces el ridículo. –Soltó mirándolo fijamente con aquellos ojos grises, fríos y duros como el acero. James no supo la razón, quizás su orgullo era demasiado grande para dejar que aquel niñato lo hiriera de esa forma, o quizás lo hizo porque en el fondo aquello era verdad y sentirse descubierto por alguien como él era como hurgar en una herida, sintió un pánico disfrazado de una furia tremenda. Rápidamente sacó su varita, le apuntó y le lanzó un hechizo que lo elevó del suelo.
-Yo pertenezco a Gryffindor, la mejor casa de todas, tú y toda tu familia no entenderían jamás lo que ello significa, ¿Sabes por qué? –Pero Malfoy no podría escuchar la continuación de la frase, porque había sido interrumpido a medio camino.
-Pues mucha pista no le das –Sonó una vocecilla detrás suyo clara como el agua. James se giró y la vio ahí de pié, con el uniforme característico de Gryffindor; parecía como si llevara toda su vida en ese lugar, apuntando con la mano a un Malfoy que oscilaba colgado de los pies de manera que parecía atado por una cuerda invisible "¿Cómo podía aparecer siempre de esa forma tan imprevista?" –Alcanzó a pensar recordando la última vez que Diggory había metido sus narizotas para defender al animal tuerto de Filch.
-Te atreves a atacar a un estudiante menor, lo dejas indefenso y luego insultas su familia –Dijo aquella niña flacucha en un tono tranquilo pero severo, tenía sus brillantes ojos del color del oro fundido clavados en él. Hizo una pausa y luego añadió
-¿Cómo entraste en Gryffindor? Se supone que es la casa de los "nobles y valientes" –Subrayo las últimas dos palabras. Esa frase combinada con la anterior de Malfoy le había dolido más que todos los rasguños que hubiera podido hacerle Pirata. Se escucho a si mismo decir "liberacorpus" –Pero el daño ya estaba hecho, cuando Malfoy cayó al suelo James vio al profesor Flitwick a unos pasos. Por su estatura no lo había notado, y tampoco sabía cuánto tiempo llevaba allí, pero se gano una buena reprimenda acompañada de un castigo y la pérdida de cincuenta puntos para Gryffindor por su "Terrible comportamiento con estudiantes menores".
-Metete en tus asuntos Diggory ¿Acaso todos los Gryffindors tienen complejo de héroe? –Alcanzó a escuchar la voz de Malfoy que arrastrando las palabras le decía a Moriana, vio por el rabillo del ojo que se alisaba la túnica negra y se sobaba el trasero, probablemente por la caída. James frunció el ceño pensando en lo desagradecido que había sido aquel mocoso. Puede que ella no le cayera nada bien, pero lo había defendido. "a ver si después de esto aprende a escoger a quién ayuda". La chica por su parte no pareció afectada ante el comentario despectivo de Malfoy, y se limito a irse cuando el profesor le hizo un gesto con la mano para que se retirara.
-Andrew no sabes cómo fueron las cosas, no estabas ahí, y bueno, una broma no le hace mal a nadie ¿no? –Sonrió pícaramente de lado. Andrew suspiró cansinamente exagerando el gesto todo lo que pudo "es un dramático".
-Superado el protocolo donde Tyndall dice que no lo hagamos –Intervino Fred que no había despegado los ojos del mapa del merodeador, hasta ese momento. Andrew rodó los ojos -¿Has pensado algo? –James negó con la cabeza –Realmente no me importa a quién, pero hace ya un tiempo que no hacemos algo… ya sabes, digno de nosotros –Dijo Fred levantando la vista del mapa y barriendo los alrededores con la mirada para asegurarse que nadie estuviera escuchando.
-He estado tratando de seguirle la pista a Diggory, pero no la encuentro ¡Mierda! Es como si no existiera en el mapa, esa niña tiene algo raro, estoy seguro. –Dijo señalando el mapa harto de revisar nombres y nombres en vano, ya le dolían los ojos "a este paso me voy a quedar ciego como papá". Al final optó por cruzarse de brazos. Andrew enarco una ceja ante aquello, incluso él con lo escéptico que era reconocía la infalibilidad del mapa.
-Eso es imposible –Se acercó Harry tomando el viejo pergamino por una esquina. Todos esperaron en silencio a ver si el chico Wood captaba algo.
-Nada –Dijo secamente –Moriana Diggory no existe.
-Bueno... –Empezó diciendo Andrew en un tono cauteloso –El mapa es viejo, quiero decir, los encantamientos pueden estar empezando a fallar… –Se detuvo en seco cuando advirtió la mirada de los tres chicos, James estaba particularmente indignado con aquel comentario, pues el mapa nunca, nunca había fallado.
-Se puede estar escondiendo en algún lado, algún pasadizo de Hogwarts que no aparezca en el mapa –Hablo Fred en gesto pensativo mientras se tocaba la barbilla. "eso tiene más sentido" –Pensó James. Aunque la idea de que una mocosa de primero descubriera tan pronto un lugar de Hogwarts que ni ellos que iban en tercero y tenían el mapa conocían, no le hacia la menor gracia.
-Sé de un par de lugares que no aparecen en el mapa. Pero papá nunca me quiso decir donde estaban –Bufó Fred. –Dice que si no soy capaz de encontrarlos por mi cuenta no merezco ser su hijo –Estaba recostado despreocupadamente contra el espaldar de la silla mirando un banderín que estaba colgado en la pared, de colores dorado y escarlata con un fiero león que rugía silenciosamente. De repente su mirada pareció iluminarse con un brillo especial ante la idea que se había formado en su cabeza. James comprendió de inmediato lo que su primo pretendía, ambos se miraron en un gesto cómplice y se sonrieron el uno al otro.
-Vamos a seguirla –Dijeron a coro.
-¡Expelliarmus! -Grito uno de los chicos
-¡Protego! -Grito alguien ante la proximidad del hechizo
-¡Impedimenta! -Gritaron al mismo tiempo. La fuerza con la que lanzaron el hechizo fue tal que ambos salieron disparados en direcciones opuestas estrellándose contra las paredes que habían sido previamente transformadas por el profesor Bösengeist, y ahora eran mullidas como suaves cojines a pesar de la apariencia de dura piedra.
-Deben controlar su magia si no quieren ser víctimas de sus propios hechizos -Anunció el profesor a los alumnos que acababan de pasar por el círculo de duelo que había formado en la mitad del salón, después de eso apuntó algo con su pluma en un pergamino. Esas eran las clases que más disfrutaban los estudiantes de defensa contra las artes oscuras, las clases prácticas, que para los alumnos de primer año consistían en practicar hechizos defensivos y de desarme.
-Muy bien. Albus Potter tu turno, te enfrentarás a, veamos… Moriana Diggory –Albus palideció ante la perspectiva de aquel enfrentamiento. Puede que solo fueran practicas, puede que niños de once años no tuvieran poder suficiente para hacerse daño, pero aquella chica era un peligro, más aún si cargaba una varita y te apuntaba con ella. Unos puestos más atrás Corban se reía de su desgracia.
-¿Tanto miedo te da Potter? –Consiguió decirle en un susurro de su característica voz suave, pues de todos sus compañeros de casa, fue ese chico el único que pareció decidido a no hacer efectiva la ley del hielo que aplicaban con Albus, era él el único capaz de enfrentarlo abiertamente. A pesar de lo que le había dicho a Rose sobre lo aburrido que era estar siempre sólo en su casa, y aquello de que "prefería que lo liaran a maldiciones" no quería hacerse enemigos.
El joven Potter le lanzó una mirada de desprecio a Corban, pero el chico si lo notó no se inmuto siquiera ante ese gesto, y siguió charlando animadamente con Kobra Nott una muchacha de Slytherin con la que parecía tener una relación cercana. Todo lo que Albus sabía de su compañera Kobra era que odiaba su nombre, y verla enojada no era un espectáculo precisamente bonito, así que todos la conocían como Kob, Bra, o Nott en su defecto, pero jamás Kobra, decir ese nombre en voz alta era un tabú.
Lentamente se levantó de su lugar, dirigiéndose con paso vacilante al centro del círculo ocupado ya por su contrincante "No parece en absoluto amenazante, pero un enfrentamiento con ella resulta en una visita a la enfermería" –Recordó Albus la primera vez que la había visto en el viaje del expreso de Hogwarts cuando irrumpió en su compartimento por estar huyendo de James; ahora era de ella de quien quería huir. No es que se tratara de una niña particularmente hábil con los hechizos, de hecho, todo lo contrario: completamente incapaz de controlar su magia a estas alturas del curso. Generalmente un simple hechizo de desarme, o una maldición de cosquillas ella lo convierte en algo capaz de hacer explotar los salones.
Ambos hicieron la tradicional reverencia.
Ahora se irguieron apuntándose mutuamente con sus varitas, esperando la señal del profesor. El chico sintió nuevamente una punzada de pánico al advertir el hecho de que ella al ser más alta lucía más amenazante, maldijo por lo bajo su suerte de enano.
- Tres
- Dos
- Uno
-¡Empiecen!
-¡Expelliarmus! –Se oyó gritar Albus, aunque por el pánico escénico su voz había salido una octava más alta.
Moriana se apartó ágilmente de la trayectoria del hechizo que apenas rozó su larga trenza negra.
-¡Rictumsempra! –Gritó nuevamente Albus, un poco más confiado. Él era el atacante y ella la que se defendía. Por alguna absurda razón aquello lo tranquilizaba, le hacía sentir con el control sobre la situación.
-¡Locomotor mortis! –Gritó nuevamente, apuntando a las piernas de la niña. Ella dio un salto hacia un costado con la agilidad de un gato. Albus advirtió que a pesar de su andar desgarbado, la chica era bastante ágil "tal vez demasiado" –Pensó apurado. Aunque fuera él quien atacara tenía que ganar rápido ese duelo antes de que a ella se le ocurriera abrir la boca y hacerlo volar en pedazos.
-Nunca aprenderás a defenderte si te limitas a esquivar Diggory –Canturreó Corban desde su lugar. Albus deseo tenerlo en frente y lanzarle una maldición de forúnculos, o algo peor... lo que sea para que cerrara la boca.
-El señor Cornfoot tiene razón –Dijo el profesor. Al parecer todos querían ver cómo Moriana lo asesinaba allí mismo.
A pesar de que sus compañeros y el profesor la apremiaban, ella no parecía querer atacar, de hecho, lanzó una mirada de disculpa a Albus antes de levantar su varita y apuntarla en su dirección.
"Ah no, no lo harás, no te permitiré que me maldigas" –Sus propias palabras resonaban en su cabeza. La adrenalina del momento reemplazó el miedo que había sentido, esquivó el hechizo que ella había pronunciado y que no supo reconocer; agachándose y apuntando desde abajo sin darle tiempo a su contrincante de reaccionar "si soy más bajo que ella, entonces esa será mi ventaja".
- ¡Mimble wimble! –Gritó desde su posición. Sabía que en el momento que se agachó ella lo dejó de tener en su línea de visión, la ventaja de esos segundos sería crucial, y el hechizo de la lengua atada no le permitiría pronunciar alguna maldición que pudiera resultar amenazante.
- ¡Protego! –Gritó ella, más como un acto reflejo que como una acción premeditada. La onda expansiva del hechizo de protección se tragó la maldición que Albus había lanzado y golpeó a ambos haciéndolos caer de espalda.
-Muy bien eso es todo –Se escucho la voz del profesor por encima de las risas y murmullos de los chicos que habían observado el duelo con expectación. Albus rodó por el piso y se levantó algo adolorido, pero no le importaba, iba a decir algo: él aún no había terminado, todavía tenía adrenalina corriendo por sus venas y quería continuar, pero de su boca solo salió un estúpido balbuceo acompañado por unas gotas de saliva, al parecer él también tenía la lengua atada.
-¿Ha considerado inscribirse en el club de duelo de los sábados? –Preguntó el profesor a Albus una vez hubo desatado su lengua con un finite.
-Es un buen complemento para pulir tus habilidades –Albus pensó en tener que enfrentarse a estudiantes de cursos superiores, no le parecía una idea muy tentadora. El profesor lo analizó con la mirada, y como si le leyese el pensamiento completó –En el club de duelo no sólo se hacen enfrentamientos con maldiciones, contra-maldiciones, y hechizos protectores o de desarme, como es el caso de mi clase; consta en poner retos a los estudiantes, por encima de la habilidad mágica están el ingenio, y por qué no, el instinto –Albus sopesó las palabras del profesor, tal vez ese club fuera divertido después de todo, y acababa de descubrir que aquello de los duelos no se le daba del todo mal, además todos los estudiantes debían pertenecer mínimo a uno de los clubes que habían y Albus no había sabido cuál escoger "muy bien me inscribiré en el club de duelo ¿por qué no?" –Pensó mientras se dirigía al gran comedor para el almuerzo. Su primer enfrentamiento lo había dejado hambriento.
APARTADO DE LOS DESCUIDOS: Slytherin the dark side of Hogwarts: the best side if you ask me (guiño-guiño) Pirata como una versión gatuna de Ojoloco Moody, solo que sin lo del ojo loco, pero si gruñón, arisco y desconfiado de todos y todo. "alerta permanente"
Bien ustedes dirán que Scorpius es un gruñón horrible, y pues básicamente sí, peeeeero no es lo que se dice malo, tiene su lado bonito también. Me inspiré en la pieza gráfica llamada "el arte de insultar como Winston Churchill" de Eduardo Salles. Aunque para Scor insultar si es un instinto.
Sé lo que piensan y no, Moriana no es hija de Cedric (no voy a cambiar nada de lo sucedido en los libros, a lo sumo me aprovecho de cosas que no se dicen o quedan incompletas)
DCAO no se si quedo claro pero es una de las clases que comparten Gryffindor y Slytherin (al menos en primer año)
