El suegro de Rose:

-Buenas noches, Rose. -le dijo Draco a la pelirroja cuando la encontró en el salón de su casa, con su hijo, cuando él volvía del trabajo. Rose se levantó rápidamente, nerviosa.

-Señor Malfoy...

-Tranquila, solo quería saludar. -les dijo Draco, con una sonrisa.- Estaré en mi despacho. ¿Te quedarás a cenar? Puedo decirle a Moley que...

-Papá... -le dijo Scorpius.

-¿Qué pasa? -preguntó Draco.- Ah, cierto, tu madre es la jefa de la PEDDO.

-Moley es nuestra elfina. -le dijo Scorpius a Rose, por lo que la pelirroja frunció el ceño.- Tranquila, cobra por su trabajo.

-Y hasta la intentamos convencer de que coja unos días de vacaciones. -dijo Draco.

-Lleva un bonito vestido azul.

-Precioso. -se apresuró a decir Draco. Padre e hijo intercambiaron una mirada de complicidad y una sonrisa de medio lado mientras Rose los observaba.- Estaré arriba. Si decides quedarte a cenar, avisad a Moley, se alegrará de que una chica nos acompañe en la mesa.

El señor Malfoy se marchó hacia su despacho, en la planta superior. Scorpius y Rose se volvieron a sentar en el sillón. Fue cuando Rose le preguntó porque les gustaba tanto el vestido de la elfina a él y a su padre cuando entendió las sonrisas de los Malfoy.

-Mi madre se lo hizo ella misma. Decía y cito: "Hermione Granger tiene razón, como mínimo se merecen el respeto de tener algo de ropita, cobrar y unos días de vacaciones. Sí, he dicho días de vacaciones, Draco Malfoy." -al recordar a su madre Scorpius no podía evitar dibujar en su rostro una sonrisa triste. Rose le acarició la mejilla y sonrió.

-Ya verás lo contenta que se pondrá mi madre cuando se entere de que tenéis una elfina con un vestido azul tan bonito. Para conquistar a mi padre tendrás que llevar una camiseta de los Chudley Cannons.

-¿De los Chudley Cannons? Llevan sin ganar un partido siglos, Rose...

Los suegros de Scorpius:

El timbre sonó en la casa de los Granger-Weasley y Hugo, sorprendido y ceñudo fue a abrir. Al encontrar a aquella persona tras la puerta, sonrió de forma traviesa.

-Papá, tienes visita. -gritó Hugo, mirando las escaleras de su casa.

-¿Visita? -preguntó Hermione, bajando las escaleras de la casa. Al ver a Scorpius sonrió.- Scorpius, te estábamos esperando. Pero no esperábamos que entraras por la puerta, Rose te estaba esperando por la Red Flu.

-Me he aparecido a unas calles de aquí. -dijo Scorpius, sonriendo.

-Pasa, pasa, cielo. -le dijo Hermione. Entonces un ceñudo Ron bajó lentamente las escaleras de su casa. Se paró a un escalón del suelo y miró a Scorpius de brazos cruzados. El rubio le tendió una mano que esperaba que el pelirrojo estrechara.

-Buenas noches, Señor Weasley. -dijo Scorpius. Ron estrechó la mano de Scorpius, apretando de más. Entonces Rose apareció en la entrada de su casa también.

-¡Scor, te esperaba por la Red Flu! -dijo Rose. Scorpius le sonrió.

-Vamos a cenar. -dijo Hermione, cogiendo la mano de Ron y tirando de él hacia la cocina. Ron le hizo un gesto a Hugo, puesto que había acordado con él que no dejaría a Rose sola con Scorpius ni un solo segundo.- Deja de hacer el tonto. -le susurró a su marido, aunque los tres jóvenes también la pudieron escuchar. Ron soltó una especie de gruñido y se sentó en la cabecera de la mesa.

-¿Qué haces, pa? -le preguntó Rose, enarcando una ceja.- Ese es el sitio de mamá.

-Tiene razón, múevete. -le dijo Hermione, dándole una palmada en el hombro a su marido. Ron sin separar la mirada de los ojos inseguros de Scorpius se cambió al sitio de al lado, el que siempre ocupaba él.- Cuéntanos, Scorpius, ¿cómo te ha ido el curso?

-Muy bien, Ministra.

-Hermione, por favor. Llámame Hermione. -lo interrumpió ella, con una sonrisa.- Aquí no soy Ministra de Magia. Hermione está perfecto.

-¿Te gustan los Chudley Cannons, Malfoy? -le preguntó Hugo, con la boca llena.

-No hables con la boca llena. -le dijeron a la par Hermione y Rose. Ron animó a Scorpius a contestar, alzando ambas cejas a la vez.

-Me parece el equipo con más fuerza y valentía de la liga seguro. Pero, personalmente soy muy fan de Ginny Potter y las Holyhead Harpies. -dijo Scorpius.

-¿Mi hermana te ha dado permiso para tutearla? -preguntó Ron.

-Por supuesto, Señor Weasley. -se apresuró a decir Scorpius.

-Pues a mi me gusta Viktor Krum. -dijo Hugo, con la boca llena de nuevo.

-Hugo, a tu cuarto después de cenar. -le dijo Ron. Hugo lo miró con los ojos como platos.- Tu madre te ha dicho que no hables con la boca llena.

Hermione se tapó disimuladamente la boca para esconder una sonrisa, mientras Hugo trataba de convencer a su padre de que "no tenía la boca tan llena". Cuando bajó la mirada para esconder la sonrisa pudo ver la mano de Rose en la rodilla de Scorpius, seguramente para que no estuviera nervioso.