Matrimonio Prematuro
...
Sinceramente sentía que era un sueño, o vivía en un uno antes de poder ver mi realidad, el motivo era sencillo sentía ligeros besos en la cabeza, frente, cien, párpados, pómulos, mejilla, nariz... Y boca... Cada uno era más tierno que el otro, sensible y lleno de amor y ternura que era inevitable no abrir los ojos para saber si era un sueño, pero a veces aunque uno los abra puede que tu mente aún siga jugando contigo. Pero ahí estaba ella mirándome fijamente con tal ternura que jamás habría pensado tampoco en que pudiera tener ese gesto casi culposo al mirarme, al sentir su casi tacto, porque lo único que obtenía era el calor que emanaba de su mano en mi mejilla. Y como no seguir el sueño si ni siquiera se atrevía a hablarme como la luz resplandeciente que estaba detrás de ella, que me hacía querer aférrame a ella porque el sentimiento era más fuerte que yo, que tenía miedo que se convirtiera en una pesadilla de nuevo, por esa razón mi mano iba hacia su mejilla casi tocando una parte de su cuello y sin pensarlo demasiado acercaba su frente para ponerla junto con la mía. Mi respiración era algo complicada, mi visión nublada, como el sentir de su piel entre mi mano e inmediatamente sentía su cuerpo pegado al mío mientras me susurraba al oído.
-todo estará bien, no te preocupes, aquí estoy, saldremos de esta, por favor ya no llores, por favor, te amo...-
Fue ahí que entendía que era Natsuki, que en verdad estaba ahí conmigo siendo dulce, amable, protectora como me lo había estado demostrando en el poco tiempo que habíamos decidido tener a nuestro hijo por verdadero amor y no por obligación como cuando la conocí. Pero aun así fue difícil, difícil para ella, difícil para la familia entera, difícil para mí.
Yo me culpaba una y otra vez a mí misma por ser débil, culpaba a Natsuki por no ayudarlo lo suficiente, a Reito por haberme llevado a esa fiesta, a la doctora Youko por haberme mentido y al mismo tiempo me disculpaba. Desgraciadamente era inevitable para mí no decirles cosas, pero ellos entendían y entendieron el por qué, aunque a veces también ese era el detonante de mi enojo.
Pero poco a poco todo cambiaba, pudiera decirse que me hacían tener esa vida que en el algún momento tuve, porque no salí de la casa de mis padres, Natsuki a veces me dejaba sola enfrentando el dolor como yo se lo permitía y a la vez era ella quien me hacía comer, era como un paciente y no me quejaba porque me agradaba, por el hecho de que sentía alivio al no ser rechazada por ella y que yo no la rechazara después de irse las mañanas siguientes hasta verla por las tardes oliendo a ella y no a otra cosa, ni siquiera le preguntaba que hacía con tal de que durmiera conmigo, ese era mi alivio a la hora de dormir sin tener miedo. Puede que todo ese cambio haya sido por mi bien o porque querían que imaginase que nunca había pasado o sabrán los dioses el motivo de aquello aunque a veces me siguiese enojando por ello, lo acepté, lo aceptamos aún sin olvidarnos de Daiki, porque era inevitable también no acordarse de lo sucedido y volver a la depresión de la cual a veces me costaba salir.
-shizuru!-
-natsuki-
-hola, como te fue en tu primer dia?, Estas bien?-
-me siento un poco extraña hacía tiempo que no venía a la escuela -
-eso es normal ya pasará, ya lo verás -
-lo sé-
-bien entonces vamos a casa-
-si-
Había llegado un momento en el que de nuevo salía de mi habitación, y refugiarme como solía hacerlo en el patio trasero pero esta vez sin té, ni un buen libro que leer, sólo el sentarme y escuchar las hojas menearse con el viento del árbol me hacían perderme tanto cómo los libros que solía leer. Tiempo después y sin querer salir aún de mi zona de confort terminaba la preparatoria en línea, como el aceptar hablar con mis padres, con las chicas y por supuesto con Reito, les hablaba de lo que sentía sin miedo y eso me hacía sentir mejor claro que tuvo que pasar algo de tiempo para tener la confianza suficiente para decirles.
Desgraciadamente aunque todos sintiéramos esa nueva oportunidad de una nueva vida mirando hacia el futuro, el hecho era que a pesar de aquello nada sería igual, mi actitud, como mis pensamientos y forma de ser habían cambiado, y no solo era yo eran todos como no poder evitarlo.
-hoy hace más calor de lo normal...-
-tienes razón, que te parece si pasamos al súper y compramos helados?-
-suena bien-
Incluso con Natsuki, ya que a veces la trataba como a una amiga pero a la vez no, porque me seguían gustando sus ligeros besos, sus brazos que rodeaban mi cintura, su respiración en mi cuello, su voz a la hora de susurrarme al oído cualquier cosa, su olor, su mirada, todo lo que ella era me seguía gustando aún a pesar de sentirme sola a los segundos después de despedirse de mí, eso era lo que más me dolía de todos esos días.
-compramos mucho-
-asi no saldremos por un tiempo-
-tienes razón si sigue así el calor, me dará pereza salir por ello-
-ara y si te pidiera más del helado en forma de sándwich te negarías a ir por el?-
-que?, Pero por supuesto que iría si eso es lo que quisieras es más iré a comprar más-
-no, no lo hagas quiero que cuando se acaben vayas por más porque ahora mismo quiero llegar a casa-
-… esta bien -
Y como no hacerlo había descubierto la faceta tsundere de Natsuki y otras cosas más las cuales sacaba cada vez que podía como la orgullosa.
-sabes muchas personas se me acercaron hoy-
-en serio?-
-si, por esa parte me sentía algo incómoda porque me preguntaban si estaba casada -
-y que les decías?-
-tu qué piensas?-
-debiste de haber roto muchos corazones entonces-
-te gusta saberlo verdad?-
-tanto como te gusta demostrarlo-
Pero a veces me hacía cuestionarme su amor no porque ella me lo demostrase o me diera la razón de desconfiar de ella sino que con el tiempo volando llegaba la fecha de un cumpleaños más de Daiki y no podía evitar el hecho de sentirme mal y en otras ocasiones me sentía peor que parecía como si los pasos que había dado durante todo ese tiempo fueran una mera ilusión.
-yo, lo lamento mucho... Daiki-
-shizuru...-
-ahora tendría cinco años -
-lo sé, el ahora estaría en la escuela, habría aprendido a andar en bici, claro que yo le hubiera enseñado a hacerlo, mientras tú le enseñaba buenos modales, y lo consentirás, ambas limpiaríamos sus lágrimas por haberse peleado o caído o después de regañarlo por una imprudencia, todos le llenarían de regalos en Navidad como el día de hoy pero no está, pero sabe que lo seguimos amando, que él nos unió y el hizo que aún estemos juntas no por lo que pasó sino porque en verdad nos amamos, lo entiendes verdad?, Y también sé que no le gustaría ver a su mamá llorar aunque sea por él, porque sabe que no fue tu culpa, porque lo amaste desde el primer momento-
Si no que yo era el problema porque yo no le devolvía los mismos besos, abrazos, caricias, palabras de amor, simplemente me limitaba a sentir su amor y eso me llenaba por completo, de eso me había percatado un día cuando la vi marcharse apurada, había esperado mi último beso antes de volverla a ver en unas horas pero nunca llegó y nunca le dije lo necesitada que estaba por aquel beso que se había convertido en una adicción como todo lo que ella hacia conmigo. Me daba cuenta de que no sabía si estaba bien o estaba mal lo que yo recibía incondicionalmente por parte de Natsuki o si ella sabía lo que pasaba por eso no me pedía el divorcio y se alejaba, o me preguntaba el por qué no podía verla, tomarla de la nuca y acercarla a mí para plantarle un beso, decirle te amo. Pero al final nunca me atrevía a decírselo a pesar del miedo que me invadía cada día al momento de que se iba, sólo en las noches cuando sabía que ella dormía me atrevía a besarla, a decirle que la amaba, a abrazarla y todo lo que no podía mostrarle o decirle durante el día se lo decía en ese momento.
Aunque a veces me sentía con la ansiedad de despertarla y decirle aquello de frente en vez de que se lo dijera dormida pero al sentir que se movía solo me hacía quedarme quieta, tapar mi boca con mi mano recuperando mi respiración tranquila para no despertarla, era como una rutina y ella no lo sabía cómo la que sucede durante el día aunque me gusta más la del día. Pero hoy en este periodo de tiempo en el que me permitía decirme de todo, como decirle a ella sobre mis miedos, mi angustia, mi preocupación, mi enojo, mi tristeza, mi incomodidad, mi deseos, mis anhelos, y terminaba con lo agradecida que estaba con ella por a pesar de todo seguir conmigo sin saber el por qué aún lo seguía específicamente como yo demostraba mis sentimientos con cada broma, sonrisa y miradas no vistas.
-gracias por estar conmigo Natsuki te amo-le susurraba mientras le daba un ligero beso-en verdad lo hago y perdóname por ser tan, tan débil, siento que no te merezco...-soltando algunas lágrimas de nuevo no pudiéndolo evitar el mar de sentimientos que se apoderaban de mi.
E inesperadamente sentía la fuerza y apretón en mi cintura me hacía moverme involuntariamente encontrándome con el olor de Natsuki más fuerte, su calor agradable y su voz.
-la que no se merece algo de ti soy yo Shizuru, yo, yo no te merezco y no puedo seguir con esto, me duele creí que podía sanarte así pero estaba equivocada cada año es peor que otro tu sufrimientos y tus lagrimas cada vez pesan más trate de remediarlo con cada acción pero sufres cada vez más te llenas de pensamientos que no deberías tenerlo y pero yo no sabía cómo poder tratarlos de frente cada noche encontraba una forma de poder sacar el tema pero no sabía hasta hoy pero no importa sabes por qué?, porque te amo y no te dejaría por la simple razón que eres el amor de mi vida cada acción que he hecho durante estos años ha sido por verdadero amor todos los días también tengo miedo de que me dejes porque también me volví adicta a ti, has crecido como una mujer impenetrable pero muy hermosa, te he visto Shizuru no eres feliz si no estás conmigo y créeme que yo tampoco lo soy cuando me voy a trabajar y te dejo por horas hasta volver contigo cuando voy a la salida de tu universidad, pero debo decirte que cada dia me enamoro más de ti que a veces no se que hacer con lo que tengo dentro por miedo a si te lo demuestro pueda perderte y eso no quiero…-
Era la primera vez en cinco años que me atrevía a abrazarla con la fuerza que tuviese mientras escuchaba cada respuesta de las preguntas que siempre le hacia, no quería dejar de sentirla por el hecho de que quería que su cuerpo supiese que estaba ahí, que siempre estaría con ella.
-yo, tambien te amo Natsuki…-dije con la fuerza suficiente para que me escuchara – y no lo he dejado de hacer ni un solo dia-
Para ese entonces mis últimas palabras se las decía de frente, su expresión de no poderlo creer era tan adorable como en si siempre era Natsuki, yo tampoco podía seguir lastimándola como guardarme todas esa cosas de las cuales he tenido miedo de demostrarle y también la besaba, un beso pequeño le daba. Se sentía tan diferente como cuando ella me los daba a mi, demostrando su miedo y amor sincero que era inevitable no darle otro y después de ese otro más y cada uno de ellos duraba más que el anterior, esa era una nueva adicción y gusto a los labios de Natsuki.
Sentía su mano aferrarse a mi cintura y yo a su cuello acercándola mas hasta que nos deteníamos por la falta de aire, ella pegaba su frente con la mía, mientras nos observábamos intentando descifrar que era lo que en verdad pasaba y como seguir con aquello o como detenerlo pero la verdad era que no queríamos detenernos. Natsuki era quien me volvía a besar expresándome el amor sin miedo como el deseo.
Hubo un momento en el que dejaba de besar mis labios, solo para besar mi rostro , como mi lóbulo y bajar por mi cuello. Cada vez sentía el perder la razón con aquellos besos y como sus manos se habían colado por debajo de mi ropa tocándome la piel delicadamente y a la vez hambrienta, sentía el hormiguea, lo conocía demasiado como para también no conocerlo por cómo me estaba tratando esta vez.
En el siguiente momento tenía a Natsuki arriba de mi sin sentir su cuerpo pegarse al mio solo era su mano tocar mi cintura y sus labios dirigirse a mis hombros y luego al pecho , sentía mi respiración acelerada como mis manos aferrarse a sus hombros sin poder saber que pasaría después aunque lo sabia cuando ese hormigueo aumentaba, haciendo que me aferrara a su cuello el cual me mordía y no quería que se fuese a otro lado para después sentir mi pecho rozar con los suyos y después sentir electricidad que viajaba hasta mi cadera la cual alzaba encontrándome con la entre pierna de Natsuki, con su pene erecto.
Fue en ese momento en el que dejaba salir un gemido y que a la vez me detenía, la detenía bruscamente, esas sensaciones las sentía y me hacían recordar de cierta forma el largo camino que hemos pasado juntas.
-lo, lo siento, no se, que paso-
Me decía Natsuki un poco asustada que se apartaba de mí, no del todo pero tomaba una cierta distancia, su mirada culpable como no saber que hacer me habían hecho sentir incomoda y mal conmigo misma, no tenía por qué hacerlo de esa forma, aunque debía de aceptar que no lo había pensado hasta este momento. Natsuki era mi esposa y aunque me amara demasiado el hecho de sentirme deseada por ella me hacía recordar las únicas dos veces que lo habia hecho con ella ambas de diferente forma pero el miedo seguía ahí.
-no , yo, yo lo siento, es que tengo miedo, lo lamento-
Quería levantarme y escapar de ahí, no podía seguir con ese sentimiento y menos hacerle mas daño a Natsuki, pero tan pronto que quería alejarme, ella me detenía con la suficiente fuerza para dejarme quieta y hacer que la mirara.
-no te vayas…-
Y acto siguiente de nuevo sus labios me atacaban con un beso…
-sabes yo también recuerdo como habías llegado a la fiesta temerosa, sinceramente aparte de eso eras como un imán para mi, como para muchos otros en esa fiesta, no lo pensé dos veces al rescatarte de ese gorila tonto, ni siquiera sabía si yo merecía ese honor, pero cuando me besaste todo eso de querer conocerte por la inocencia que te rodeaba se fue y el deseo me invadió, la mañana siguiente lo sentí como un sueño y a la vez como algo decepcionante me sentía mal porque había algo dentro de mi que me decepcionaba de mi misma por como actué contigo, quería conocerte por que incluso hasta me habías hecho olvidar que estaba comprometida, a veces mi mente trae de nuevo esos recuerdos… del cómo te gustaron mis ojos, del cómo me besaste, del como yo después te bese…-
No sabía en qué momento había cerrado los ojos para volver a aceptar ese beso por parte de Natsuki, en esta ocasión eran suaves y tiernos, nada que ver con aquel beso que apenas recordaba cuando nos conocimos.
-del como te cargue sin dejar tus labios-
Natsuki me tumbaba en la cama de nuevo asi como sentir sus labios sobre los míos, mientras nos acomodábamos…
-del como sentía tus manos en mi nuca, hombros, mientras te retorcías bajo mi delicado tacto-
Sus labios se encontraban de nuevo en mi cuello como su mano izquierda también se colaba de nuevo sintiendo mi cintura delicadamente tanto que me sentía desesperada, porque me tocara de verdad..
-del como tus manos me quitaban la playera-
Sinceramente yo no recordaba como había pasado, solo tenía imágenes no tan definidas como Natsuki me las contaba, pero tomaba de mi mano en ese momento y me hacia que le quitara la playera que tenía, dejando sus pechos expuestos.
-del como me tocabas y mordías el cuello-
Y me fue inevitable no hacer lo que me decía por los susurros en mi oído mientras pasaba su lengua por ella sacándome gemidos y deseos de hacer lo mismo por ella.
-del cómo te detenías y me mirabas por unos segundos, con una pasión que era inevitable para mi el no besarte y quitarte la blusa que traías-
y era lo que hacía sacándome un gemido..
-del como mi mano se deslizaba debajo de la tela de tu sostén para tocar tu hermoso pezón totalmente firme-
-ah-
-del como te quitaba el sostén y pegábamos nuestros pechos buscando una forma de alivio, mientras nos volvíamos a besar-
Para ese momento no sabía, si había sido mi cadera o la suya en acercarse hasta no poder evitar tampoco aquel sentir que simplemente nos hacía perdernos. Poco a poco nos sentíamos más calientes y húmedas por el sudor sin detener la fricción que teníamos, hasta el punto de querer mas eso lo sabía por qué la fricción era lenta pero con fuerza, me sentía mojada y la mordía para hacerle entender mi desesperación.
No dije nada mas a pesar del deseo que había entre nosotras, el amor estaba presente de una forma un poco salvaje, el miedo como el nerviosismo seguía ahí pero no era tan latente a la hora de sentir las manos de Natsuki viajar a mis caderas para deshacerse de mi ropa interior y después sentir su erección como su tela sobre los pliegues como en mi clítoris, no podia evitar jadear con la sensación de perderme ya en ella.
-Na-Natsuki-
Solo necesite de llamarla por su nombre para que se detuviera por unos cuantos segundo y después sentir su pene sin ese pedazo de tela que lo cubría ambas jadeábamos y nuestros fluidos seguían emanando como si no quisiesen parar como nosotras…
-shi-shizuru te amo… –
Y entraba en mi, grite por la excitación dada como del alivio, los sonidos que sacaba Natsuki y me los decía al odio me hacían perderme, no podía siquiera compararlo y tampoco me dio tiempo de hacerlo porque cada vez sentía la fuerza de Natsuki en cada embestida que daba, me retorcía y la rasguñaba desde los hombros hasta su espalda baja sabía que eso le gustaba porque pegaba más su cuerpo al mio y me volvía a morder de un momento a otro sentía que me alzaba de la cama haciendo que me aferrara a su cuello subiendo y bajando involuntariamente mi cadera en busca de más de esa excitación que me perdía tanto como ella. Sus labios tomaban uno de mis pechos y los saboreaba tan exquisitamente que no quería que lo dejara de hacer, su mano izquierda masajeaba el otro mientras que su mano derecha iba y venía por mi espalda hasta mi cintura todas esas sensaciones los las podía tolerar más que hacían que me moviera más rápido como podía…
-ah!-
Terminaba al mismo tiempo que lo había hecho Natsuki sentía aun los pequeños movimientos del pene de Natsuki en mi interior como su frente en medio de mis pechos su respiración agitada al igual que la mía pero a pesar de eso empezaba a sentir pequeños besos y luego sentir como me ponía de nuevo en la cama, la tensión iba y regresaba por cada uno de sus movimientos por la razón de que aun sentía aun el éxtasis del orgasmo recorrer por cada parte de mi cuerpo.
Aun así no nos dijimos nada, yo deje que me siguiera besando hasta calmar mi cuerpo como el suyo para el final sacar su miembro y después abrazarme, y yo acomodarme sentia que tenia mucho que pensar y a la vez no, pero cerraba los ojos escuchando al final..
-te amo Shizuru recuérdalo-
Por parte de Natsuki, esa mañana siguiente despertaba con algo de dolor, pero todo aquello me dejaba de importar al ver el rostro de Natsuki aun dormido, como sentir su piel desnuda junto a la mia. Natsuki no era una mala persona y nunca la considere de esa forma, el cómo llego a mi vida había sido un tanto extraña y eso lo aceptaba, porque así me gustaba verlo.
Pero si me preguntan el cómo fue o como sucedió el hecho del cómo nos conocimos diría simplemente que nos atrajimos como un par de imanes, pudiera decir también que estábamos destinadas a estarlo, pudiera decir que simplemente paso, pudiera decir que fueron sus ojos color verde fueron los que me hipnotizaron, o pudiera decir que gracias a nuestros errores, no errores fueron los causantes de que hoy en día siguiésemos juntas, aunque a veces tropecemos por el pasado del cual no nos gusta huir pero si afrontarlo como se debe en su momento estamos aquí avanzando como pareja que somos, como familia que somos, como el amor de mi vida que es, como yo soy el amor de su vida.
-papá-
-ara, quieres ir a visitar a papá?-
-papi!-
-tu también?, pero si ni ha pasado el medio dia-
-papa!, papa!-
-entiendo, esta bien solo esperen de acuerdo?, ire a preparar los almuerzos para llevar-
como ese tipo de noches en las cuales nos volvíamos a conectar Natsuki y yo no eran frecuentes al principio, pero nos hizo cambiar, ya no teníamos miedo, y eso era tal vez lo que necesitábamos porque ya no la trataba como si fuese una amiga importante para mi y ella ya no me trataba tanto como una flor a punto de romperse, después de haberme graduado de la universidad habia tomado la decisión de mudarme con Natsuki a donde antes vivíamos, fue difícil para mi hacerlo en un principio pero no debía de hacerlo difícil no tenía nada de malo porque también había pasado cosas con Natsuki en ese tiempo durante mi embarazo que hasta me era nostálgico.
-bien ya casi llegamos con papá-
-yey!-
-papa!-
Tan nostálgico que a la vez me permitía sentir felicidad, por que poco tiempo después nos enterábamos que estaba embarazada de mellizos, y a pesar de esa felicidad mi miedo era aterrador, como el de Natsuki asi que prácticamente todos los días venia Youko-sensei, venia y me revisaba, tambien hacia que Natsuki volviese a dejar su trabajo en el hospital por ese tiempo para cuidarme al cien por ciento y lo hacia.
-hola buenas tardes disculpe donde puedo encontrar a la doctora Natsuki?-
-la doctora Natsuki?-
-ara no sabía que había más de una Natsuki, me refería Natsuki kruger-
-… y quien la bus-…-
-benditos son los ojos que te ven Shizuru-
-ara Nao-
-ah y no te preocupes chisame, yo me encargo-
-si, doctora-
-tia!, Nao-chan-
-y vienes con los pequeños cachorros eso lo explica todo-
-si, estuvieron insistiendo en venir-
-en serio?-
-un poco-
-por cierto debo decirte que te ves radiante, el dia de hoy-
-ara que pensara Nina-chan si te escuchase-
-me dará la razón y lo sabes, tanto como para sorprenderme que hayas venido sola y con los cachorros-
-ella fue a comprar la despensa, la espere pero…-
-Eiji, Nami…. shizuru-
-papa!, papa!-
-hablando del rey de roma…-
-ara mi Natsuki pensábamos sorprenderte pero nos has descubierto-
-estoy sorprendida amor como llegaron y Nina?-
-ella se quedo-
-bueno pero que les parece si nos vamos a casa ya?, es mi hora de salida asi que vámonos-
-estas segura?-
-si claro si digo que es hora de salida es hora de salida además no quiero que se enfermen con el olor del desinfectante, vienes o te quedas Nao?-
-ire por Mai y las vemos en la casa pasaremos por algunos helados para el postre-
-ok, entonces vámonos-
Que es el embarazado para mi?, para mi como para cualquier posible persona que lo este pasando fue aterrador, en otras ocasiones era una alegría inmensa, como también preocupación, pero sobre todo el embarazo para mi es lo mejor que me pudo haber pasado por que no todos tienen la misma suerte que yo de encontrarse y tener a una persona como lo es Natsuki conmigo, de que esa persona te entienda y de su apoyo a pesar de las circunstancias y miedos por que a pesar de la diferencia de edad y de las diferentes formas de pensar deben de entender que los dos tienen algo en común y ese es el hijo que esta aprendiendo a caminar, o a decir sus primeras palabras.
