EL OTRO LADO DE LA LUNA

(The Other Side of the Moon)

Por Heaven9

Traducido por Inuhanya

Disclaimer: Una vez más proclamo que no poseo a Rurouni Kenshin. Así que por favor díganle a sus abogados dejar de llamarme…

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Capítulo 10 – Sin luz en la oscuridad.

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La pareja aún estaba sentada en una de las bancas de la Capilla. Kenshin abrazaba a Kaoru lo mejor que podía mientras Kaoru descansaba su cabeza sobre el hombro bueno de Kenshin.

La presencia de Kaoru era todo lo que Kenshin necesitaba en ese momento pero su reacción anterior fue… bueno… lo hizo pensar en… todo… La reacción anterior de Kaoru sólo podría indicar que había intentado recordar esa noche. La consecuencia: se había desmayado.

Él había considerado varios escenarios; todos referentes al momento de la verdad pero todo esto le había probado que aunque él era muy bueno evaluando y prediciendo el futuro, nunca podría planear todo. Después de todo el futuro no era nada sino un océano de indefiniciones… Cuántas veces había soñado sobre su propia muerte y con Kaoru descubriendo la verdad de la manera difícil…? Sus sueños eran tan vívidos al punto de sufrir con la vista del propio sufrimiento de Kaoru… Su propio sufrimiento no importaba… Cuántas veces se despertó en medio de la noche en busca del calor de Kaoru…? Y luego sentir un inexplicable placer con sólo tocar su cabello negro suavemente, temeroso de despertarla…? Cuántas veces…?

La vida era extraña… Intentó duro planear todo a su alrededor pero una cosa era segura: nunca planeó enamorarse de Kaoru… Y pensándolo, no se arrepentía pero también sabía que era el responsable por la infelicidad de Kaoru… Él era el responsable por todo…

La mente de Kenshin regresó al momento cuando Kaoru lo conoció en el bar… hace cuatro años… Él también había planeado eso… Mentalmente sonrió ante el recuerdo de ella, sonrojándose profundamente por los famosos comentarios vergonzosos de Misao… Pero también sabía que la Kaoru presente esa noche en ese bar era una especie de máscara, una especie de ilusión creada en ella en orden de dar una imagen de tranquilidad, de paz que no existía… eso desapareció cuando su padre murió… Ella y sus esfuerzos supremos de ser independiente, de no compartir sus cargas con otros…

La segunda vez que se encontraron, las cosas habían sido muy diferentes…

Kenshin estaba limpiando sus manos con una servilleta. El lugar era melancólico pero se sentía extrañamente tranquilo… El perdón era un camino largo pero eran simples momentos como estos que lo hacían creer ocasionalmente en la redención.

Ante él estaba una fuente de piedra negra con la imagen de un ángel en el centro. El ángel tenía sus manos abiertas en un gesto de bienvenida, para recibir y abrazar las almas perdidas…

"Un ángel oscuro…" Susurró Kenshin al vacío. Estaba solo en el enorme cementerio. Tumbas y árboles altos y ancestrales lo rodeaban. Un cuervo aterrizó en una de las ramas de un árbol a su lado. Kenshin miró el pájaro negro con un interés repentino. El cuervo abrió sus alas y dejó la rama. Kenshin siguió su vuelo con sus ojos. Kenshin volteó para ver al cuervo aterrizar sobre una tumba de mármol blanco. Pero el cuervo no importaba más; alguien estaba entrando en el cementerio… una persona muy familiar…

Kaoru…

La hermosa diosa estaba vestida en colores oscuros y llevaba un ramo de flores. Kenshin sabía que ella no lo había visto y de alguna forma estaba feliz por eso. Sus ojos siguieron sus movimientos. Ella era como una visión para él…

Ella se detuvo frente a una tumba de piedra gris y se arrodilló…

Kaoru estaba mirando sus manos y jugando nerviosamente con un anillo dorado con un zafiro en él. Ninguno de ellos había intercambiado una simple palabra desde que ella había despertado… Era extraño para ella ahora que lo pensaba. Nunca se había desmayado en su vida… al menos no que recordara… No podía recordar lo que pasó con ella antes de desmayarse… sólo podía recordar el terrible dolor de cabeza…

Sus ojos azules se enfocaron en una pequeña estatua cerca al altar… Representaba un ángel… La figura divina la llevó a pensar en el cementerio… La imagen mental del cementerio la llevó a recordar el lugar de descanso de su padre… pero también la llevó a pensar en ese inesperado encuentro que tuvieron hace cuatro años en ese lugar… Mentalmente hizo una mueca… Cada idea la llevaba a… Kenshin…

Su padre había muerto hace 6 años pero el dolor aún estaba muy fresco… Ella prefería recordarlo en vida y olvidar este lugar pero su tumba de piedra gris era la presencia física más fuerte que tenía… Y sin importar lo que pasó no podía evitar sino venir aquí… El cementerio no sólo era un lugar de muerte sino también de reunión…

Ella sabía por experiencia la mejor hora para venir y estar sola en el solitario cementerio… Después de que su padre murió, había desarrollado cierto sentimiento de intranquilidad cuando estaba rodeada de gente… Sus pocos amigos insistían en llevarla al medio de la multitud pero había aprendido a amar la soledad… o eso pensaba…

Y ahí estaba ella, arrodillada, ante la tumba de su padre… sola…

Las hojas secas cubrían la tumba… pero el azul se abrió con sorpresa cuando vio una flor descansando en la base de la tumba… plantada recientemente… Su primer impulso fue tocar la delicada flor pero cuando el delgado dedo descansó sobre ella, se detuvo.

"Tía Maiko…?" Susurró Kaoru. "Sólo podrías ser tú, Tía…"

Colocando sus dudas a un lado, ella colocó su ramo de flores cerca a la curiosa flor.

Un momento de introspección estuvo a la orden; ella cerró sus ojos y rezó…

La atmósfera cambió, el viento sopló y su concentración se rompió. Alguien estaba tras ella…

"Kaoru Kamiya…"

Era él! Era el hombre del bar!

"De todos los lugares, realmente no esperaba encontrarte aquí…"

"Kenshin! Bueno esto es una sorpresa… Visitando un pariente?" preguntó Kaoru mientras se levantaba.

"Puedes decir eso…" Los labios de Kenshin florecieron en una honesta sonrisa.

"Y… cómo has estado?"

"Bien. Y tú?"

Una cosa era segura: él era un hombre de pocas palabras… pensó Kaoru para sí.

"Bien."

Kaoru miró el oscuro cielo gris… Los temas de conversación se acabaron y el silencio se instaló. Kaoru miró otra vez la tumba de su padre…

"Estoy molestándote Kaoru?"

"Qué…? No, no. Por supuesto que no."

"Me iré si deseas estar sola…"

"No. Mi padre siempre está conmigo… No necesito venir a la tumba sólo para estar cerca a él… Así que no te vayas… Yo…" no quiero estar sola terminó Kaoru en su mente.

"Tienes un alma hermosa Kaoru."

Kaoru miró la honesta expresión de Kenshin y se sonrojó… Qué fácilmente podría derretirla este hombre…

Sin embargo Kaoru tenía un comentario que decir bajo su lengua pero una pequeña y cristalina gota de agua la detuvo.

"Qué…?"

"Parece que está comenzando a llover…" Dijo Kenshin mientras miraba al enfurecido cielo.

"Maldición!" Maldijo Kaoru bajo su respiración.

"Kaoru…?"

"Lo siento pero olvidé mi paraguas!"

"Bueno, creo que eso no es un problema…" ofreció Kenshin mientras abría su paraguas negro y los cubrió. "Déjame ofrecerte llevarte a casa."

Kaoru miró a Kenshin y lo supo. Sabía que su vida nunca sería la misma. Sabía que estaba atada a él…

En un confortable silencio ellos dejaron el frío cementerio. Una distante voz hizo voltear a Kaoru y le dio una última mirada al cementerio.

"Pasa algo?" Preguntó Kenshin.

"No…" susurró Kaoru mientras volteaba a encararlo de nuevo. "No pasa nada…"

Pero Kaoru escuchó la voz otra vez… No podía decir si era verdad o si sólo era su mente jugándole bromas pero la escuchó…

No estás sola… Hija…

Regresando al presente Kaoru miró a la estatua del angel otra vez y suspiró ligeramente. Ella se soltó del cálido Kenshin y se levantó.

Kenshin miró la espalda de su esposa y también suspiró.

"Quién eres tú?" La pregunta vino tan repentina que lo atrapó totalmente fuera de guardia.

"Quién eres tú?" Insistió Kaoru otra vez.

Kaoru volteó para encarar y obligar a su esposo a una respuesta pero para su decepción, él bajó su cabeza cubriendo sus ojos con sus mechones de fuego.

"Quién eres tú?" Insistió Kaoru otra vez.

Silencio.

"Quién eres tú?"

Silencio otra vez.

"He estado acostándome con un extraño. Al menos clarifica mi duda: con quién he estado durmiendo?"

Ninguna palabra salió de los labios de Kenshin. Kaoru estaba perdiendo su paciencia.

Kenshin podía sentir la rabia de su esposa. Él se levantó de la banca y levantó su cabeza para mirar a su esposa.

"No puedo decir quién soy… pero… sólo puedo decir que mi trabajo es peligroso y lo último que quiero es involucrarte personalmente."

"Dios mío Kenshin! Esta es una prueba a mi inteligencia! He imaginado mucho! No te pregunté lo que haces de verdad… Tal vez no entiendes… Pregunté, lo que eres!"

Kenshin suspiró otra vez y se dirigió hacia la puerta de la Capilla.

"Kenshin! No merezco una respuesta!"

Eso hizo a Kenshin detenerse pero no volteó.

"Quién eres!" Kaoru no pudo controlar más su voz. Su furiosa voz hizo eco en la pequeña Capilla.

"No estoy seguro." La respuesta de Kenshin fue baja pero Kaoru la escuchó bien. "Escúchame Kaoru, quieres la verdad. Es tu derecho pero no puedo darte la verdad. No pediré tu perdón. Sólo puedo pedir por el momento que confíes en mí."

"Kenshin…"

"Por favor Kaoru… Este no es el momento o el lugar para hablar. Nuestros amigos nos necesitan en este momento…"

"Nuestros amigos…"

"Por favor Kaoru, ven conmigo."

Kenshin extendió una mano en dirección de Kaoru. Él asintió como si este fuera un momento de la verdad que definiría el curso de varios problemas futuros que estaban amenazando entre ellos. Toda su fuerza estaba en ella. Si ella alcanzaba su mano…

Una fantasmal sonrisa se formó en sus labios.

… nada ni nadie podría detenerlo.

Pero qué si…

Kaoru miró la mano de Kenshin. Ella estaba dividida: alcanzar su mano era aceptar su silenciosa verdad y hacer un voto ciego de confianza… Ignorar su mano era ignorar su amor por él…

Un paso…

Otro paso…

Y otro paso…

Un paso más…

Kaoru estaba en frente de Kenshin pero no hizo un movimiento por alcanzar su mano.

Sus ojos se movieron por él hasta que sus ojos finalmente hicieron contacto con los suyos y Kenshin supo su respuesta.

"Maldito, Kenshin Himura…" susurró Kaoru mientras su mano tocaba la suya.

Alivió cruzó por la tormentosa alma de Kenshin y él apretó el agarre en su mano.

"Kaoru Himura…" Comenzó Kenshin mientras la halaba hacia él. "Gracias…"

Y él depositó un afectuoso beso en la frente de Kaoru.

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"La cirugía fue un éxito. La condición del Sr. Shinomori se ha estabilizado."

"Grandes noticias al menos." Dijo Hiko mientras miraba a Kenshin y a Kaoru.

"Y la Sra. Shinomori?" Preguntó Kaoru ansiosamente.

"No lo sé pero mi colega aquí puede tener alguna información." Respondió el doctor mientras señalaba a la doctora junto a él.

"La Sra. Shinomori dio a luz a una hermosa y saludable bebé. Ella está bien pero está muy débil en este momento."

"Podemos verlos?" Preguntó Kenshin.

"Me temo que no. En sus condiciones, aconsejaría visitas sólo mañana."

"Entendemos. Muchas gracias."

Y los doctores dejaron el grupo.

"Deben descansar, los dos. Se ven como momias caminantes…" Ofreció Hiko con su usual tono sarcástico.

"Padre…" Le advirtió Kenshin.

"Deja ese tono de voz Baka Deshi. Si me necesitas, estaré en la oficina."

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Unas horas más tarde…

Suaves pasos hicieron su camino hacia la cama del jovencito. Se durmió rápido. Suaves labios se curvaron en una amorosa sonrisa.

"Kaoru…?" Preguntó el joven mientras abría sus pesados párpados para definir una sombra que estaba ante él.

"Sí Yahiko, soy yo. Lo siento…"

"Por qué… Kaoru?"

"Te dejé solo…"

"Tuviste tus razones…"

Kaoru estaba intentando detectar amargura en su voz pero sólo pudo encontrar indiferencia…

"Yahiko, sí… Pero estabas durmiendo tan pacíficamente… Y tuve que irme… Misao no se estaba sintiendo bien…"

"Deja esa basura Kaoru! Sólo soy una carga!"

"No digas eso!"

La habitación estaba oscura pero Yahiko podía decir que ella se había arrodillado al lado de su cama.

"Nunca digas eso otra vez Yahiko!"

"Cielos Kaoru, no lo hagas sonar un drama! Todos me dejarán atrás! Incluyéndote, así que no estoy creando altas expectativas!"

"Yahiko…" susurró Kaoru descorazonada mientras su frío dedo alcanzaba la mano de Yahiko. "Nunca nos darás crédito verdad…?"

"Kaoru…"

"Entonces siento si no te gusta escuchar esto pero… Te amo y te ayudaré…"

Yahiko se conmovió. Nunca nadie había estado tan comprometido para ayudarlo… Realmente podía soñar…? Realmente podría…?

"Kaoru…" Yahiko tosió y sintió el aire dejar sus pulmones cuando sintió cálidos brazos abrazándolo en el silencio de la noche. Lágrimas llegaron a sus ojos por primera vez en algunos años.

"Yahiko…"

"Si le dices a alguien que he estado llorando, voy a matarte…"

"Puedes contar conmigo…"

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Unos días después…

Pero la paz es sólo una ilusión…

Y nada permanece para siempre…

Los poderosos sollozos de Kaoru sacudían su pequeño cuerpo.

Ella sólo deseaba desaparecer… nunca regresar…

Podía aceptar muchas cosas…

Pero no esto…

No que esas cosas se imaginaran…

Rabia estaba consumiendo su alma…

Pero no tenía el coraje para enfrentar lo que estaba sobre su cama…

Las fotos la horrorizaron…

Las fotos…

… de una oscura noche…

… en una oscura calle…

Fotos…

… de una mujer sin nombre…

… abrazando…

… y besando como si no hubiera mañana…

A su esposo…

Kenshin…

La puerta de la habitación se abrió y Kenshin entró cautelosamente. Tan pronto como entró Yahiko le había avisado que algo muy malo estaba pasando con Kaoru… Y tenía una muy buena idea de lo que era…

Y tenía razón…

Kaoru estaba sentada en una posición fetal en un rincón oscuro de la habitación. El piso estaba lleno de cosas rotas. La ropa de cama yacía esparcida en el piso…

Tres fotografías estaban sobre la cama… Pero no necesitaba mirarlas; sabía exactamente de lo que eran… Alguien había estado esperando por el momento justo para entregarlas a su esposa…

Tomoe y yo… Esa noche… Alguien estaba espiándonos…

"Kaoru…" comenzó Kenshin mientras miraba tristemente el aislado cuerpo de su esposa.

Kaoru hizo una mueca ante el sonido de su nombre formado por sus pecaminosos labios. Su pecho dolía…

Kenshin no hizo más movimiento por acercarse a ella. Sabía que estaba por hacer algo…

Déjala liberar su rabia…

Kaoru se levantó lentamente y dio unos pasos hacia él.

Tensión brotaba de ella, podía sentirlo, casi podía tocarlo…

Y entonces…

Slap!

No, él no estaba sorprendido… lejos de eso… había estado esperando algo así… Pero lo que lastimó fue el odio… el odio que sus ojos transmitieron…

Kaoru miró su mano con una nublada mirada. El sonido de la bofetada aún estaba haciendo eco en sus oídos…

Algo rojo captó su atención en su mano…

Sangre…?

Su atención volvió a Kenshin. Había sangre en su cara… Una pequeña cortada levemente vertical…

Pero…?

Antes de que ella pudiera terminar su idea Kenshin agarró su mano y levantó la palma.

El dorado anillo con un zafiro sobre él…

"Kenshin…"

"No te disculpes. Lo merezco, pero no tanto como crees…"

"No, tienes razón, mereces mucho más! Bastardo!"

La sangre ya estaba cubriendo su mejilla pero no importaba.

Ellos están involucrándola… Trabajé tan duro para evitarlo…

"Te odio Kenshin Himura! Te odio!"

Kaoru estaba gritando… El dolor lentamente estaba dominando su corazón…

"Lo sé…" Dijo el pelirrojo tristemente. "Lo sé…" Mientras él susurraba esas palabras, volteó y dejó la habitación.

"Regresa aquí maldito bastardo! Regresa aquí!"

Mientras Kenshin descendía las escaleras Yahiko estaba mirándolo silenciosamente.

Qué pasó? El hombre está sangrando…

"Yahiko, por favor cuida de Kaoru."

"Cuidar…? Oye, a dónde vas!"

"Eso no importa Yahiko…" susurró Kenshin mientras recogía las llaves de su auto y se dirigía hacia la puerta.

"Estás dejándola!"

Eso hizo detener a Kenshin en la puerta.

"No Yahiko, nunca…"

Pero antes de que Yahiko pudiera decir algo más, Kenshin salió.

Segundos después pasos que venían de las escaleras hicieron voltear al chico.

"Kaoru…?" Preguntó Yahiko, un poco inseguro de cómo hablarle a la obvia mujer desorientada.

"Kenshin?" Preguntó Kaoru lo primero que se le vino a la cabeza.

"Él… se fue…"

Maldito Kenshin Himura… Siempre un cobarde…

"Yahiko, ve a donde Sae. Debo irme."

"Ir? A dónde?"

"Eso no importa. Ve por favor. Sae no está enseñando hoy y Tsubame debe llegar en cualquier momento."

"Pero…?"

"Por favor Yahiko." Interrumpió Kaoru, quien luchaba duro por componerse. "No quiero que estés solo…"

"Está bien Kaoru…" Yahiko sabía que no era momento para discusiones estúpidas. "Bien, iré a donde Tsubame…"

"Gracias, Yahiko…" susurró Kaoru mientras también recogía las llaves de su auto y dejaba la casa.

"Ten cuidado, Kaoru…" Susurró Yahiko a la vacía sala.

Ella no merece esto…

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En la noche…

Kenshin ignoró las extrañas miradas que las personas estaban dándole. Tal vez era por su sangrante herida o tal vez sólo por su amenazante expresión corporal. Estaba furioso, furioso con la vida y no le importaba la opinión de los otros. Tenía cosas más importantes en mente.

Su destino estaba establecido y claro. Tenía que hablar con su padre…

El conocido corredor del complejo OIAC terminó en una pequeña sala de espera y entonces a una gran puerta de vidrio. La secretaria estaba por saludarlo pero simplemente la ignoró.

"Sr. Himura, su padre está en una reunión…"

Pero Kenshin ya tenía su mano en la puerta de vidrio y estaba empujándola sin dificultad.

"Baka Deshi… Qué quieres?" Preguntó Hiko sin levantar sus ojos de la pantalla de su computador.

"Shishou, un acuerdo."

"Has estado…" Fue entonces que Hiko levantó sus ojos para ver el aspecto de su hijo. Sangre seca coloreaba la mejilla de su hijo. Pero eso no era todo. Un peligroso brillo destelló en los ojos ámbar de Kenshin. "Qué pasó?" Preguntó Hiko después de un tiempo con un serio tono de voz.

"Nada." Vino la fría voz. "Escúchame: un último caso, este caso y estoy fuera."

"Kenshin…"

"No puedo permitir el lujo de perder… la…"

Algo pasó con Kaoru…

Hiko admiró a su hijo por un momento…

"Bueno entonces, si esa es tu decisión, la respeto. Entonces podrías querer darle una mirada a esto…" Dijo Hiko mientras volteaba la pantalla para que Kenshin viera.

"Qué es esto?"

"Un cerco."

"A quién?"

"Una muy creíble fuente nos informó que el líder del grupo Colmillo Blanco estaba dentro de este edificio." Explicó Hiko mientras señalaba la foto de un edificio.

"Por qué… no fui informado!"

"En caso de que no lo hayas notado, todavía tienes lastimado tu hombro…"

"Padre, lo dejarán huir!"

"Maldición Kenshin, ten algo de fe!"

De repente la atención de los hombres se volvió hacia la pantalla debido a una fuerte luz de un helicóptero que iluminó el techo del edificio. Podían ver a un hombre corriendo por el techo y alcanzar una escalera de emergencia.

"Es él… Ese es el maldito bastardo…" Susurró Kenshin. No era fácil ver al hombre corriendo pero Kenshin sabía quien era…

"Las escaleras! Está huyendo! Atrápenlo ahora!" Ordenó Hiko vía contacto radial.

"Muy tarde…" susurró Kenshin otra vez.

La voluntad de Kenshin era estar ahí, en ese lugar pero también sabía que nunca llegaría ahí a tiempo y todo lo que podía hacer era esperar y ver.

Verlo escapar… otra vez…

Mientras el hombre descendía las escaleras, varios agentes intentaron bloquear su camino pero sin éxito.

"Sr. Seijuurou…" Intentó el agente a cargo del otro lado de la línea.

"Concéntrate tonto! Corten la salida!" Ordenó Hiko otra vez.

Cuando el hombre alcanzó la calle, un auto encendió las luces. El hombre corrió hacia el auto.

"Alguien estaba esperándolo. Intercepten el maldito auto!"

El hombre alcanzó la seguridad del auto. El motor del auto rugió y desapareció en las oscuras calles.

"Él escapó pero tuvimos un buen contacto visual con el auto." Informó el agente por la radio.

"Envía la foto tonto!" Demandó Hiko y unos segundos después una nueva imagen apareció en la pantalla. Una detallada fotografía del auto donde era posible ver al conductor…

En ese momento Katsura entró. Tenía la intención de dar la información personalmente pero por las miradas en sus caras, habían visto la reveladora fotografía…

"Como puedes ver, Hiko…" Comenzó Katsura mientras le lanzaba una fría mirada a Kenshin. "Hemos descubierto a nuestro espía…"

Pero Kenshin ignoró la venenosa voz. De hecho, ignoró todo lo que estaba a su alrededor… Sólo podía ver la fotografía…

De un muy conocido auto rojo…

Fue el último regalo de mis padres… Significa mucho para mí… No intento venderlo, puedes olvidarlo Kenshin Himura…

Bueno, mi amor, sólo estoy pensando en el espacio para nosotros… Tienes que aceptar que no es muy cómodo para ti sentarte en mi regazo y tener tu pierna entrelazada con el freno de mano…

Sabes qué Kenshin…? Siempre hay una forma…

Ella sólo pudo reír cuando su cálida mano alcanzó bajo su falda azul…

Kenshin Himura, qué voy a hacer contigo…?

Lo que quieras Kaoru, lo que quieras…

Y una muy conocida cara…

Kaoru… Qué has hecho…?

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Continuará…

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Nota de la autora: Phew! Este fue un largo capítulo y uno muy difícil de escribir. Pueden entender la cadena de eventos o es muy confusa? Siéntanse libres de decirlo.