"El que no tiene celos no está enamorado."

San Agustín


Capítulo 10: ¡Pelea, pelea, pelea!


- Mmmm… No sé si seré clara, pero… ¿qué demonios está ocurriendo aquí?

James dejó de luchar un momento mientras se daba vuelta para observar a la recién llegada. Sonrió lo más encantadoramente posible, con los brazos de Camille todavía alrededor de su cuello.

- Hola, Sue.

º º º

Todos se quedaron en silencio, expectantes ante el arribo de Susan Brown. La única que no parecía sorprendida era Camille, que miraba molesta a Sue, sencillamente por el hecho de haber interrumpido su momento con James. Tampoco Tom parecía haber reaccionado.

- James, no sé si lo notaste, pero tienes una babosa pegada a tu espalda. –fue el comentario de la recién llegada, que señaló a la espalda del chico con una mueca de repugnancia, como queriendo señalar que era de Camille que estaba hablando.

El chico soltó una breve carcajada, que fue seguida por la de varios de sus compañeros. La aludida contestó, pero sin soltar al Gryffindor.

- ¿Y tú quien egues, metida?

James elevó las cejas, sorprendido, y acentuó su sonrisa porque, si conocía lo suficiente bien a Sue, sabría que Camille no se escaparía tan fácil luego de llamarle "metida".

Pero por la expresión desafiante de la chica, parecía también que Sue había encontrado un adversario fuerte.

- Su novia. –contestó con simpleza. - Ahora, ¿podrías soltarlo?

James aprovechó que la chica se había distraído con la conversación, aflojando su agarre sobre él, y se soltó, alejándose de ella y acercándose a Sue. Camille se cruzó de brazos, enojada, y miró a la novia del chico con el ceño fruncido.

- No sé pogqué James te pefiegue a ti. Yo soy mejog.

- Oh, sí que lo eres. –comentó Tom con la mirada embobada, aún sin ser consciente del todo de la llegada de Sue.

- ¡TOM! –le espetó la novia de James, ahora sin un rastro de serenidad en su rostro.

El chico pareció ser golpeado por una corriente de electricidad, saltando en su lugar, y por fin, saliendo de su trance.

- Em… ¿Hola, Sue? –la saludó, sonriendo algo forzadamente ante la mirada asesina que le estaba dirigiendo su amiga.

- Sue, tranquilízate. –intentó apaciguarla James- Tom no lo decía en serio, ¿verdad Tom?

El chico se tomó un momento para decidirlo, mientras intercambiaba la mirada rápida e incesantemente entre Camille y Sue. Finalmente se decidió a contestar, y enfocó la vista en su amiga. Cerró la boca al ver la mirada peligrosa que ésta todavía le estaba dirigiendo.

- Emmm… -parpadeó un poco, asustado. – No, por supuesto que no.

La mentira se podía ver desde lejos.

- Tom, no puedo creer que me estés mintiendo. ¡Se supone que debes estar de mi lado!

- ¡Pero ella es linda! –protestó el chico, sin pensar dos veces lo que estaba diciendo.

Sue abrió la boca indignada, y todos aguantaron la respiración, esperando el veredicto de la chica. Pero James interrumpió el silencio antes.

- Realmente no me gustaría ser tu trasero en este momento, amigo.

Tom tragó saliva. Pero Sue pareció de cambiar de opinión a último momento, girando sobre sí misma y enfrentando a Camille, y dando luego un paso al frente.

- Tú tienes la culpa… –le dijo, mientras le clavaba un dedo un poco más abajo del nacimiento del cuello. – de que mi mejor amigo me haya traicionado. – "¡No es para tanto, Sue!", se escuchó la exclamación del chico. – ¡Cállate, Tom! –le espetó. Luego volvió a poner su atención en Camille. – Y Yo. Soy. Mejor. Que. Tú. –finalizó, remarcando cada palabra con su dedo.

- Y a mí. Me. Impogta. Un bledo. –la imitó Camille, que parecía estar usando toda su valentía para no flaquear en ese momento. – ¡No voy a dejagque megobesa James!

- ¡Dos chicas se pelean por mí! ¡Esto es increíble! –comentó James, sonriendo abiertamente y feliz por ser el centro de tanta atención.

- Guealemente tienes ego, mon cher.-le dijo Camille, con su tono de voz casi musical, mirando al chico por encima del hombro de Sue.

- Es la primera cosa que escucho decir a esta descerebrada con sentido. –aceptó Sue ausentemente, dándose vuelta momentáneamente para contemplarlo.

James se enfurruño por primera vez en el encuentro, mirando a las dos chicas molesto.

- Disculpen que les diga, pero ustedes deberían estar nombrando todas las cosas buenas de mí –que dicho sea de paso, son muchas- y no criticándome. ¿Para qué quiero sino a dos chicas locas por mí?

- Lo de locas, sobre todo.-acotó Tom. - O sea, ¡¿James? –fingió sorprenderse.

Algunos rieron, mientras el aludido lo miraba con cara de pocos amigos.

- Yo que tú me cuido de quedarte con Sue y yo a solas. –le amenazó. Tom volvió a tragar saliva, algo atemorizado, y luego sonrió nervioso a su amigo, mientras hacía una seña parecida a cerrarse la boca como si fuera un cierre.

- Tienes el ego del tamaño de la estupidez de ella –le dijo Sue después, señalando a Camille con la cabeza- y créeme, eso es decir MUCHO. –finalizó haciendo un gesto de "enorme" con las manos.

James no pudo evitar reírse ante el comentario. Camille lo miró dolida, pero luego se dirigió a Sue.

- ¡Deja de hablagcomo si fuegas pegfecta!

- ¡Y tú deja de actuar como una roba-amigos!-le devolvió Sue, levantando la voz.

- ¡Y roba-novios, no te olvides de mí! –le recordó James, volviendo a causar risas generales.

- ¡Yo puedo hablag con quien quiega! ¡Incluso con tus amigos, egoísta! –rebatió Camille.

- ¡Novio! –carraspeó James, corrigiéndola, pero fue ignorado.

- ¡Oh, disculpa por mi egoísmo! ¡Mañana pongo un aviso en el diario para compartir a mis amigos! –exclamó Sue, sarcástica.

- ¡NOVIO! –se quejó James nuevamente.

- ¡Ya cállate, James! ¡Estoy intentando tener una discusión en paz aquí, si no te importa! –lo calló su novia, girándose brevemente hacia él.

Varios alumnos se rieron ante el pedido de Sue y la contradicción, mientras el aludido se colocaba una mano sobre el corazón, sobreactuando visiblemente.

- Eres tan cruel.

- Oh, por favor, que exagerado. –le contestó ella, rodando los ojos.

- ¡NO LE HABLES ASÍ A MI FUTUGO ESPOSO! –vociferó Camille, al parecer, en verdad enojada desde que había comenzado la discusión. Luego bajó un poco la voz, pero le dio una mirada tan amenazante a Sue que ésta retrocedió un paso.- ¡No pienso dejar que lo trates mal!

Pero antes de que la chica contestara, James lo hizo por ella.

- Disculpa, a tu futuro ¿QUÉ? –exclamó, incrédulo.- ¡No pienso estar contigo ni que fueras la última persona sobre este planeta! ¡Prefiero al calamar gigante!

- EW. Es una imagen asquerosa, James. –acotó Tom, olvidando que había prometido mantenerse callado, y haciendo un gesto de vómito.

- Ya lo sé, no es el punto. –aceptó el aludido. Y luego se volvió a dirigir hacia Camille, mientras gesticulaba furioso. – El punto es que ¡no te soporto y no quiero tener nada contigo! ¡Eres una molestia! ¡De modo que déjame en paz, deja de estar encima mío todo el tiempo, y CÓMPRATE UN MALDITO CEREBRO!

Todo quedó en silencio luego del estallido del chico. Pero antes de que Camille pudiera reaccionar del todo, un hombre se les acercó corriendo desde uno de los invernaderos.

- Disculpen la tardanza, pero hay un lazo del diablo que… -Neville se interrumpió al ver como casi nadie le prestaba atención, todos intercambiando miradas entre James y Camille. El profesor recordó rápidamente el incidente de la mañana, y decidió que lo hablaría más tarde con la chica, como le había pedido. – Chicos, vamos que llevamos unos minutos retrasados.

Los alumnos obedecieron rápidamente, e instantes después, comenzaba la clase.

º º º

- Joss, ¿segura que sabes cómo hacerlo? –preguntó una temerosa Anne, observando desde una butaca cómo su amiga realizaba unos movimientos complicados con su varita. La otra chica estaba en el suelo, con una revista abierta en una nota que se titulaba "Hechiza a todos en el baile con tu cabello".

Rose levantó la mirada de su redacción de pociones (que Bullstrode tan gentilemente les había enviado a ella y a Scorpius Malfoy por estar distraídos en clase y causar alboroto en el pasillo) y la enfocó en su amiga.

- Joss, eso parece ser un hechizo de transformación bastante difícil… no deberías intentarlo hasta estar por lo menos en sép…

Una gran explosión de humo seguida de olor a quemado indicaba que la chica estaba en lo cierto.

- …timo. –finalizó Rose.

Una vez despejado el humo, pudieron ver a Joss, que tenía el pelo erizado y de un volumen por lo menos diez veces mayor que de costumbre. Pero lo más cómico, era que le había quedado multicolor, como si fuera un arco iris.

- No digan nada. –les advirtió Joss, como si supiera lo que estaba por venir.

Las otras dos asintieron, pero no volvieron a lo que estaban haciendo. Rose, sobre todo, se había quedado con la mirada fija en Joss y se mordía el labio inferior, al parecer, haciendo todo el esfuerzo del mundo para no decir algo.

- Silencio, Rosie. Shh. Basta. –la chica abrió la boca brevemente. – ¡No! –la cerró. – Ahora, me vas a acompañar a la enfermería sin decir…

- ¡TE LO DIJE! –soltó Rose, e instantes después se tapó la boca con las manos, abriendo mucho los ojos como si no hubiera podido evitarlo, mientras Anne soltaba una carcajada. - ¡Lo siento! Era más fuerte que yo. –se disculpó luego, hablando rápidamente.

Joss suspiró, mirándola levemente enfadada, pero luego le sonrió. Momentos después, se dirigían a la enfermería.

Sin embargo, a mitad de camino, se encontraron con cierto Slytherin de cabellera rubia, que estaba dando vueltas por el castillo, fiel a lo que le había dicho a Alyssa. Se había ido a buscar a "Molly porque tengo la sensación de que no le hice la mañana lo suficientemente horrible".

Pero como era de esperar, lo primero que le llamó la atención fue la cabeza de Joss, quedando levemente boquiabierto. Luego volvió a acomodar su sonrisa de suficiencia.

- No te sientas mal, Abercrombie. –le dijo a la chica del pelo multicolor, que parecía estar aguardando una burla. – Tu cabello se ve encantador comparado con la asquerosidad permanente del pelo de Molly.

- Que también es encantador comparado con la asquerosidad permanente de tu cara. –le respondió la chica.

- Esoes una buena contestación, Rosie. –la felicitó Joss. Rose le sonrió brevemente.

- Que sin embargo no va a evitar que haga el ridículo frente a todos en la pista. –intervino Scorpius, recuperando nuevamente su sonrisa. – No veo la hora de que llegue el baile, Molly. Nos vemos. –dijo, casi con amabilidad, mientras le guiñaba un ojo, descarado pero totalmente confiado de que ganaría la apuesta. A la chica le volvió a asaltar el nerviosismo que no había podido sacarse de encima desde que había aceptado la apuesta.

- Malfoy te guiñó un ojo. –dijo Joss, estupefacta.

- ¿Qué? –Rose parecía perdida en sus pensamientos. – Oh, te aseguro que no es lo que parece.

- ¿Y qué es, entonces? –insistió la más pequeña de las dos.

- Nada. –le aseguró. Y lo decía en serio. Malfoy sólo quería mostrar que él ganaría. ¿O no? De todas formas, decidió cambiar de tema. - ¿Vamos a la enfermería? ¿O quieres seguir andando por ahí con la cabeza hecha un muestrario de colores? –finalizó, sonriente.

- De acuerdo. Pero yo sé lo que vi.

- ¡No fue nada! –negó la otra, pero Joss la ignoró, al parecer, segura de sus deducciones.

Al ver que no tenía sentido seguir insistiendo, y mientras finalmente Madame Pomfrey le volvía el cabello a la normalidad a su amiga, Rose volvió a hundirse en sus pensamientos. Y, como no podía ser de otra forma, la apuesta se volvió a inmiscuir en su mente.

"Tiene que haber una forma. Simplemente tiene que haber una forma. No puedo perder con Malfoy sin haberlo intentado". Pensó en pedirle ayuda a sus primos James y Albus. Después de todo, parecían hechos para saltarse normas. "Pero esto no tiene que ver con las normas".

"Tiene que ver con orgullo propio", admitió.

Sin embargo, no parecía que existiera esa forma. Sencillamente, si ella tenía que bailar, las cosas estaban perdidas.

Pero…

Un momento.

Era totalmente ilegal, y se estaría saltando un montón de normas…

¿Pero, y si no era ella?

Y al recordar algo que había escuchado decir a cierta Slytherin, se le iluminó la cara.

"Todavía hay tiempo. Pero necesito a Ogden ya".

Y se fue corriendo de la enfermería, mientras una confundida Joss le preguntaba qué demonios le pasaba.

º º º

- ¿Cómo la pasas en las vacaciones con tu familia? –preguntó Albus con cara inocente y voz despreocupada que no eran en absoluto creíbles.

Alyssa levantó la vista de sus uñas, que hasta ese momento se estaba pintando cuidadosamente con brillo, al parecer, aburrida y sin otra cosa mejor que hacer. Estaban en la sala común de Slytherin, y no faltaba demasiado para el almuerzo.

- Potter, te dije que no me podías preguntar por mis padres salvo que te lo permitiera directamente. –le recordó ella, sin alterar demasiado la voz y sin enojarse.

- Te estoy preguntando por tu "familia", no por tus padres en especial. –contestó Albus, con una expresión satisfecha de sí mismo, como si hubiera encontrado la forma de zafarse del trato con la chica.

Alyssa negó con la cabeza unos instantes y retomó el cuidado de sus manos.

- No tengo hermanos, de modo que preguntar sobre mi familia es lo mismo que preguntar sobre mis padres. Y si vas a hacer trampa, Potter, al menos haz un poco más de esfuerzo. –comentó, mientras levantaba un momento su mano para comprobar el resultado. Una vez aprobada, siguió con las demás uñas.

Albus se sonrojó ligeramente al ser puesto en evidencia tan rápidamente. Se quedaron en silencio un rato más, hasta que Alyssa habló nuevamente.

- ¿Sabes, Potter? Te mentí.

- Dime algo que no sepa. –le contestó él, pensando en las veces que la chica le había negado información sobre sus asuntos personales.

- No estoy hablando ni de Flint ni de mis padres. –le aclaró ella. – Cuando te dije que mi familia eran mis padres, quiero decir, ahí te mentí.

- ¿Naciste de un huevo? Ya me parecía que no eras normal. –le contestó él, en uno de esos escasos momentos en que parecía llevarse bien con la chica. Ésta lo miró con una sonrisa brevemente antes de volver a trabajar en sus manos. Albus decidió que la chica era linda cuando sonreía. No que lo fuera a admitir en voz alta, por supuesto.

- Lo que estoy tratando de hacer entender a tu cabeza de dos neuronas…

- Tres. –le corrigió el chico con una sonrisa, al recordar su conversación de momentos antes, en el patio del colegio.

Alyssa fingió sorprenderse y luego puso cara de arrepentimiento.

- Te pido perdón por haberme olvidado de algo tan importante, Potter, espero que tus tres neuronas no se ofendan. –dijo, con un dejo de sonrisa en los labios.

- Dicen que no hay problema, que termines de decir lo que habías comenzado. –respondió él, realmente contento por descubrir que también podía hablar civilmente con ella.

- Que mi familia no son ellos. –siguió Alyssa, mientras se le evaporaba la expresión de diversión de su cara y se ponía más melancólica. Retomó el cuidado de sus manos, aparentemente para que su expresión no se viera. – Mi familia es Dipsy.

- ¿Una tía? –preguntó el chico, confundido.

- Una elfina. –corrigió ella. – La mejor elfina. ¿Sabes que una vez me trajo poción alisadora a las once de la noche, simplemente porque a mí no me gustaba como me había quedado el pelo?

- Debe quererte mucho. –comentó el chico. – Yo, por mi parte, te hubiera mandado a…

- No seas vulgar, Potter. –lo atajó ella.

- … a preparar la poción por ti misma. Eres una malpensada, Ogden. ¿Qué pensabas que diría? –le preguntó el, con falsa curiosidad.

Alyssa elevó una ceja, como advirtiéndole que no la había engañado. Luego cerró el envase del esmalte de uñas que estaba usando y le dirigió una última mirada evaluadora a sus manos.

- Perfectas. –comentó. – Vamos a almorzar. No quiero comer apresurada.

- Obviamente. No tiene "clase". –se burló el chico, en una asombrosamente precisa imitación de la chica.

- Tú no sabes lo que es clase, Potter, de modo que cállate. –se defendió ella.

El tan sólo rió, sabiendo que había cumplido con su objetivo de molestarla.

Estaban a mitad de camino, cuando apareció frente a ellos una Rose completamente agitada.

- Albus, te llama Malfoy. Está en la enfermería. –mintió a toda velocidad.

- ¿Y desde cuándo tú visitas a Scorpius en la enfermería? –preguntó este suspicaz.

- Emmm… desde que estaba ahí acompañando a Joss. No sabes lo que le pasó, se estaba arreglando el pelo, con uno de esos hechizos complicadísimos… -comenzó a explicar, sin bajar la velocidad, sabiendo que estaba aturdiendo a su primo.

- ¡Por Merlín, de acuerdo! ¡Ya voy! –se escapó el chico. Había hecho un par de pasos cuando se dio vuelta. – ¿No vienes, Ogden?

"Demonios", pensó Rose cuando Alyssa comenzó a caminar.

- ¡NO! –se apresuró a gritar.

Los otros dos chicos se dieron vuelta, dirigiéndole miradas interrogantes.

- Quiero decir, que tú no puedes ir, Ogden. Madame Pomfrey dijo que era cosa de hombres. –inventó apresuradamente.

Albus arrugó la cara en un gesto de dolor ante lo que "cosa de hombres" podía llegar a significar. Segundos después, ya no estaba ahí. Alyssa se acercó a Rose.

- Eres mala mentirosa, Weasley. Pensé que te interesaría saberlo. –le dijo. En parte tenía razón, Rose no era buena mintiendo, pero la verdad era que ella era extraordinariamente buena en captar la falsedad detrás de la palabras. Cortesía de sus padres. - ¿Qué quieres? –preguntó, sabiendo que la chica no había querido que ella se fuera por algo.

Rose suspiró hondamente, y decidió que había llegado la hora de tomar medidas extremas para ganar la apuesta.

- ¿Recuerdas cómo te prometí guardar silencio acerca de… tu "asunto" con Flint? –ante el asentimiento de la chica, continuó. – Ya sé qué quiero a cambio.


¡Tardé sólo cuatro días en actualizar! Espero que les haya alegrado un poco el día :)

No tengo demasiadas cosas que decir, salvo que ojalá les haya gustado el encuentro entre las chicas (Sue y Camille).Y, hablando de Camille, en mi perfil hay un dibujo sobre cómo me la imagino. Espero sus comentarios sobre eso, también.

Y ya llegará el momento en que descubran a quién se aplica la frase del principio. Por ahora, paciencia!

¡Nada más chicos, nos vemos!