Capi 11: Las peores semanas de mi vida.

POV Renesmee

Llevo un par de semanas dándole vueltas en mi cabeza a todo lo que me contó Leah, y por lo tanto a mi posible futuro con Jake.

No he querido contárselo a nadie de mi familia, sino lo hablaba con Jacob no lo hablaría con nadie. Este asunto sólo nos concierne a nosotros dos.

No estaba segura si podía darle una familia, y en el caso de poder dársela qué clase de familia sería. Estaba segura que resistiría lo que fuese, igual que hizo mi madre conmigo, no temía por mi vida ni mucho menos, temía por la vida de aquello a quienes amaba y amaré. Mi Jacob y nuestros hijos.

Tengo 19 años físicos, pero mis años mentales siempre van por delante. Nunca me había planteado el tener una familia porque siempre pensé que surgiría con naturalidad, como pasa entre los humanos. Sabía de sobra que si el padre era humano, mi bebé sería prácticamente humano también. Pero cuando en mi mente apareció Jake como ese futuro marido, como ese futuro padre de mis hijos había pasado por alto pensar que tanto él como yo no somos completamente humanos. Por lo tanto, esa duda estaba ahí.

Jacob llevaba viéndome rara durante estas semanas, no era capaz de confesarle mis dudas pero estaba más fría de lo normal con él. No podía concentrarme. ¿Y si no podía darle la familia que él merecía tener? Tal vez debía hacerme a un lado. Tal vez podía intentar dejarle ser feliz al lado de alguna mujer que pueda darle lo que yo no se ni si quiera si podré dárselo.

Lo que estaba claro era que tendría que afrontar la situación. En solo una semana llegaría la selectividad y pasaríamos todo el verano mirando pisos y universidades. Había pedido a mis padres que se mantuvieran al margen. Quería vivir esa experiencia como todos los adolescentes, y si lo dejase en manos de mis padres estaba segura que podría entrar en la mejor Universidad y tendría el mejor piso de la ciudad como mío propio. No quería eso.

Tampoco quería dejar a Jake. Etaba hecha un lío.

Nuestra relación no había avanzado. Seguíamos siendo amigos y de no ser por mi lío mental habríamos tenido encuentro sexuales durante estas semanas. Pero más que excitada estas dos semanas he estado distante y cordial. Jacob esperaba paciente a que decidiese hablar con él, aunque sabía que no aguantaría mucho más sin presionarme un poco.

Hablaría con él. Era lo mejor. No quería mentirle, así que la opción correcta será soltarle las cosas tal y como son. Tal y como en mi mente estaban. Así ya estaría, por lo menos, tranquila. Y el tema de afrontar la Universidad y darle un rumbo a lo que teníamos sería mas sencillo.

POV Jacob

Llevo un par de semanas preocupado. Intento ser paciente y no presionar a Nessie para que me cuente que es lo que le pasa.

El corazón se me partió en todos los pedazos posibles cuando llegué a la conclusión de que no quería estar conmigo. De que lo que había pasado entre nosotros lo consideraba un error.

Flash back

Aunque sabía que su familia me escucharía me colé por la ventana de su habitación. Me parecía más excitante. Sabía que no vendrían a buscarme, le advertí a Edward que mis intenciones solo eran darle las buenas noches y me marcharía, así que no nos interrumpirían. De paso le pedí que si no estaban muy ocupados le dijera a Bella que usara su escudo, solo por tener intimidad.

- Vengo a darte las buenas noches, pequeña.- Me acerqué para darle un beso en los labios. Me lo correspondió pero enseguida se alejó, algo raro en ella, bueno algo raro en nosotros. Acercó su frente a la mía, suspiró y me abrazó. La correspondí gustosa, puede que hoy no quisiera besarme, ¿por qué?

- Hola Jake.- Me respondió.- ¿No quieres quedarte a dormir? Me gustaría despertar a tu lado.- No me sorprendería de no ser por lo triste que parecía.

- Ness. Hey... Nessie, cariño. ¿Qué te sucede?.- Me estaba asustando. No me gustaba verla triste y mucho menos llorando sin poder hacer nada al respecto. La abracé con más fuerza viendo que lo único que estaba a mi alcance era consolarla.- Por favor, cielo, no llores más, qué es lo que te pasa. Cuéntamelo, te lo pido. Sabes que puedes contarme lo que sea.

Seguía sin darme explicaciones. Con mis brazos todavía alrededor de su cintura la acerqué aún más a mi cuerpo. Aproximé mi rostro al suyo y rocé mis labios con los suyos. Noté que no me daba acceso a su interior como estábamos acostumbrados.

- No quieres estar más conmigo...- Alejé mi cabeza de ella con el rostro contrariado por el dolor que esto me causaba. En el suyo vi el mismo dolor, incluso podría decir que más. Aunque tal vez solo era el reflejo del mío.

Me quedé como una estatua de piedra. No podía articular palabra ni movimiento alguno en mi cuerpo. Mis brazos parecían de hierro forjados a su alrededor. Se deshizo de ellos con algo de dificultad. Mi vida sin ella no tenía sentido y el dolor que sentía porque ella no me quisiera me estaba matando.

Miré a sus ojos llenos de tantas lágrimas como los míos. Quería pedirle alguna explicación pero mi voz no salía. No era posible que no me quisiera, estábamos hechos el uno para el otro.

- Yo...- intentó articular palabra.- no es...solo necesito algo de tiempo.- Logró soltar al fin.- Necesito pensar en algunas cosas. Sobre mí, sobre nosotros.- Entonces, era verdad. Sobre nosotros había dicho. No me quería.

Mi cuerpo empezó a temblar, y sin pensarlo salté de su habitación al bosque por la ventana. En ese saltó me convertí en lobo y me dispuse a echar a correr. Me pareció escuchar un PERO TE QUIERO, aunque mi cuerpo no se paró ante las palabras. Estaba seguro que era producto de mi imaginación.

Fin Flash Back

Había pasado los días más extraños de mi vida. Seguía haciéndole visitas, ya que me era imposible estar alejada de ella durante mucho tiempo. Su comportamiento era distante y cordial. Me recibía como si de cualquier invitado se tratase y eso me mataba.

Notaba en sus ojos lo triste que estaba y que algo rondaba en su cabeza que no la permitía estar feliz. Eso me mataba más aún. Ella debía ser feliz, y yo tendría que facilitárselo, pero no sabía cómo hacerlo.

A pesar del tiempo que me pidió, parecía que ella tampoco soportaba estar lejos de mí. Y me pidió que siguiera yendo a sus clases, que quería prepararme bien para la prueba de acceso a la Universidad. Fui sin rechistar. Cualquier escusa es buena para estar a su lado, y si de paso conseguía pillar de que iba tanta frialdad, mejor.

Aquí estábamos de nuevo, después de mis dos pésimas semanas, hoy de nuevo asistiría a sus clases particulares. Le prometí darle espacio pero ya no podía aguantar más esta situación. Necesitaba aunque sea tener la posibilidad de consolarla.

Le pediría, le suplicaría, que confiase en mi para contarme que la estaba martirizando. Pronto llegarían los exámenes y con ello nuestros planes juntos. Esto debía estar aclarado antes de todo eso.

Llamé al a puerta de la casa de sus abuelos. Donde estudiábamos casi a diario. Nadie respondía. Toqué más fuerte, a pesar de que sabía que podrían escuchar hasta el vuelo de una mosca. Nada.

El miedo a que hubiesen desaparecido se apoderó de mí. Derribé prácticamente la puerta a causa de la fuerza que empleé para abrirla. Sus olores eran de hace unas horas, y el de Nessie parecía seguir dentro de la casa, así que me tranquilicé y solté todo el aire que guardaba en mis pulmones.

Subí directo al despacho, pensando que estaría allí esperándome. Supe que estaba sola en casa, el resto de la familia se habría ido a cazar, algo que me pareció extraño. Jamás nos dejaban completamente a solas.

Toqué en la puerta. No obtuve respuesta. Cerré los ojos, escuchaba su corazón al otro lado de la puerta, latía de forma más rápida a lo normal. Su aroma era exquisito.

Abrí la puerta sin esperar más tiempo y antes de darme tiempo a mirar alrededor algo me aplacó contra la puerta cerrándola de golpe a mi espalda.

Ese algo, era mi Nessie. Me besó con pasión. Con más pasión que nunca. Sus manos recorrían con ansias mi cuerpo. El placer era casi insoportable. Casi.

La correspondí a pesar de que por mi cabeza rondaban demasiadas cosas, demasiadas preguntas. Lo que no sé es cómo alguna vez pude dudar de sus sentimientos hacía mí. Con cada beso me gritaba te quiero. Podía sentirlo.

La llevé en volandas hasta la gran mesa que hacía de escritorio. La acomodé allí. Ella pasó sus piernas alrededor de mi cintura y yo posé una de mis manos sobre la mesa, obligándola a reclinarse hacia atrás. Con mi otra mano acariciaba todo a su paso, su larga melena, sus mejillas, su oreja. Recorrían su cuello, su hombro, su cintura. La arrastré todo lo posible hasta mi cuerpo.

Estaba seguro que podía notar mi erección. El pantalón me estorbaba. Ella como si me leyese la mente me lo quitó. Parecía con ganas de arrancarlo, yo deseaba que lo hiciese, pero algo me decía que lo necesitaría más tarde si quería permanecer en esa casa.

La tumbé por completo sobre el escritorio y yo me posicioné de rodillas entre sus piernas perfectas.

Le quité con delicadeza su vestido, acariciando allí donde pasaba. Sus muslos. Dediqué todo el tiempo del mundo en lo que hacía, quería retener esas imágenes en mi mente para siempre. Subí hasta sus caderas, dejando a la luz sus braguitas de encaje de color rojo. Adoraba como le quedaba ese color. Cuando llegué a su vientre en un acto reflejo acerqué mi boca a su cuerpo y comencé a lamer todo lo que alcanzaba. Seguí quitando su ropa y seguí lamiendo todo lo que quedaba al descubierto.

Cuando el vestido traspasó su cabeza y calló al suelo la besé en los labios de forma salvaje y me separé para ver la belleza que tenía debajo de mí.

- Eres el ser más hermoso que mis ojos han llegado y llegarán a ver jamás. No existe nadie que se pueda comparar a ti.- La miré a los ojos.- Eres única. Pero sobre todo, eres la única para mi. Te amo Nessie.- Quise acercarme para besar sus labios pero ella con un gesto de cabeza lo impidió.

Me quedé parado sin saber que decir y hacer.

- Yo también te amo Jake. Jamás deberías dudar de eso.

Después de eso se abalanzó sobre mi, y de un rápido movimiento quedé de espaldas a la mesa y ella sobre mi.

Sus besos eran desesperados. Tanto como los míos. Intercalaba labios, con lengua, y lengua con dientes, haciendo estremecerme con cada uno de ellos.

La forma que tenía de bailar sobre mí era excepcional y mis manos, que se posaban en sus nalgas, se movían al compás de su cuerpo. Igual que la vez en el mar, nos masturbamos el uno al otro hasta llegar juntos al climax. Se la veía radiante.

Yo me había quitado los calzoncillos pero las bragas de Nessie acabaron empapadas. Buena señal. Así que fue a cambiarse. Cuando volvió se le veía nerviosa.

- Vas a contarme el por qué de estas dos semanas así, ¿no?

Sin más acercó sus manos a mi rostro y me mostró todo lo que la entristecía. Desde la conversación que tuvo con Leah hasta cuando me aplacó en la puerta. También me deleitó con esos recuerdos de después a modo de disculpa por no habérmelo contado antes.

- Deberías haber confiado en mi.- Agachó la cabeza con los ojos llorosos.

- Lo se, pero temía tanto lo que no podía darte en un futuro que no pensé en todo lo que podía ofrecerte en el presente. Yo solo quiero que seas feliz, que tengas todo lo que mereces.- Me dijo apenada.

- Ness, quiero que entiendas algo.- La obligué a mirarme a los ojos.- No se lo que mereceré o no, tengo claro que un ángel ,como lo eres tú, no es algo que me haya ganado por mi buena conducta. Pero por alguna extraña razón me quieres lo suficiente cómo para estar conmigo.- Sus ojos se iluminaron y sonreí en respuesta.- Y sea cual sea nuestro futuro, si estás a mi lado no necesitaré nada más. Jamás te dejaré. Y si tenemos que estar la eternidad entera tú y yo solos, créeme cuando te digo que no es ningún castigo para mí, es la mayor bendición que jamás tendré. Tú eres mi vida Nessie, tú y sólo tú. Aguantaremos y lucharemos con lo que venga a nosotros, pero juntos. Por favor. Porque así será como me harás inmensamente feliz, estando a tu lado.

- Te amo, te amo, te amo.- Repetía una y otra vez mientras me daba besos por toda la cara.

Sonreíamos por cómo se había solucionado todo y por lo absurdos que habíamos sido. Ahora, después de que todo había pasado no entendíamos cómo habíamos dudado de que el otro nos entendiese y nos amase.

Dimos la clase a duras penas porque nos era imposible alejar nuestras bocas. Estábamos felices. No había quien quitase la sonrisa del rostro de mi Nessie, incluso cuando llegó su familia y con ello las bromas de Emmet, ni ella, ni por supuesto yo, podíamos dejar de sonreír.

Así pasó la semana hasta el día de los exámenes. Genial. Sabía que podía hacerlo pero estaba demasiado nervioso. Mi futuro al lado de Nessie dependía mucho de mi nota. Necesitaba lograr superar la prueba para poder marcharme con ella. Ah bueno, y Seth.

Ahí estábamos, los tres. En la puerta del instituto. Mis manos sudaban demasiado y Ness que tenía una de ellas agarrada no paraba de decirme que me calmase. Pero las palabras no eran suficientes, sólo había una cosa en este momento que pudiese calmarme. Pero era algo que no le iba a pedir a ella aquí.


Espero que les haya gustado. Ya casi nadie me da su opinión. Agradezco a quienes lo hacen y animo al resto a hacerlo también. Me es de bastante motivación. Gracias a todas :)

Un abrazo enorme.