.
- SOY EL MEJOR CHEF DE TODA CHINA –grito Mantis. Bajo otras circunstancias ese grito me hubiera asustado, pero no ahora que estaba tan concentrado
Si claro, el mejor chef… ¡ja!
Por extraño que pueda sonar, me quede callado por un rato, aun imaginando lo que podría ocurrir si el maestro Shifu supiera que yo también soñé con rábanos… y tratando de encontrarle otro sentido a la palabra "flechar"… no importa lo que piense el maestro, yo de ninguna forma le haré daño a Tigresa. Estas eran las posibilidades que imaginaba para el mejor, peor y por último el más extraño caso:
El mejor caso:
- jajaja ¿en verdad pensaste que le dispararías una flecha a mi hija?, ¿Qué?, ¿estás loco? –Diría Shifu en un tono burlón- no es así, ni en lo más mínimo
- entonces… ¿es verdad que tuviste el sueño de los rábanos? –preguntaría Tigresa
- eh… si, si lo hice… ¿Por qué?, ¿Qué pasara ahora? –preguntaría yo
- ¡maestro Shifu, tiene que venir ahora, es urgente! –interrumpiría Mono repentinamente… y el maestro acudiría al instante.
- em… ¿Qué pasa si sueño con rábanos? –diría yo, inocentemente… jeje
- nada, ignóralo, ha estado meditando por demasiado tiempo y está teniendo visiones sin sentido –me respondería evadiendo mi mirada- escucha Po, hay algo que debo decirte
- no, yo debo decir algo primero…
Pensándolo bien, que yo hable primero no sería muy cortés de mi parte.
- … pero… tu primero –me corregiría, ella suspiraría profundamente antes de finalmente decidirse a hablar
- de acuerdo, yo… quisiera decir que la visión del maestro fue acertada… aunque cuando nos mencionaste que tu habías tenido el sueño de los rábanos no quería aceptarlo… la verdad es que Po, puede que tú me hayas flechado… lo que trato de decir es que… me gustas… -terminaría tímidamente
- yo también te amo Tigresa –me arrodillaría sosteniendo una de sus manos y mostrándole un anillo- ¿me harías el honor de ser tu esposo para compartir el resto de nuestros días luchando contra los malos con nuestra increíble barbarosidad y envejecer viendo como nuestros hijos y nietos continúan con nuestro legado mientras comen dumplings? –sé que es una pregunta muy larga, pero no la pude abreviar.
- si Po –soltaría lágrimas de emoción mientras asiente con la cabeza- por supuesto que sí, he soñado con estar a tu lado desde que nos conocimos, te amo Po –luego me abrazaría sorpresivamente
Yo le correspondería ese abrazo al tiempo que pequeñas gotas comienzan a caer desde mis ojos hacia su hombro… serian lágrimas de alegría… que de una u otra forma hubieran salido sin consultarlo, y ambos nos quedaríamos así… abrazados, por un buen tiempo… hasta que…
- se ven tan tiernos juntos –diría Grulla, inclinando ligeramente su cabeza hacia un lado
- ¿Cuándo será la boda? –preguntaría Víbora
2 semanas después: Ya todos los preparativos estarían hechos, las invitaciones habrían sido enviadas, los decorativos estarían en su debido lugar, otorgándole a la ocasión su debida presentación, ya las palabras sin relevancia habrían sido escuchadas, todos los demás sonidos del entorno serían opacados por el silencio de dos personas, que en una mirada compartida sabían perfectamente cuál era la causa de sus silencios… su respuesta ansiaría ser escuchada… esa única palabra que todos esperaban escuchar estaría siendo retrasada por la alegría del corazón; nosotros dos en el altar, todos los invitados sentados en su lugar, los familiares y amigos esperando con lágrimas en sus ojos y… el anciano a nuestro lado tendría que repetir la pregunta, procurando que la dama frente a mi terminara con el silencio.
- Señorita Tigresa… ¿acepta usted a este panda, para amarlo y cuidarlo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe?
Un par de lágrimas traviesas se abrirían paso al exterior desde esos ojos color ámbar tan precioso como una gema… ella sabría la respuesta a esa interrogante pero el mismo sentimiento de felicidad le impediría pronunciar tan esperada palabra… ella ya habría escuchado mi respuesta positiva y estaría tan emocionada que no le cabrían las palabras, su cerebro fallaría en mandar las señales a su boca.
- s… si… acepto…. Acepto
- ya saben lo que sigue –diría el venerable anciano
Yo no lo pensaría, dada la ocasión tan especial y particular… ¿Quién lo haría?... simplemente llevaría una mano por detrás de su espalda, la otra a su mejilla y besaría esos preciosos y dulces labios… los invitados gritarían emocionados, miles de papelitos color blanco serian lanzados al cielo… y mi novia… mi querida esposa… permanecería a mi lado así como yo al suyo por el resto de nuestra vida.
De acuerdo… sé que tal vez me fui muy rápido y… puede que haya exagerado, pero es lo que pienso y siento… así como lo que más anhelo. RIANSE SI QUIEREN.
El peor caso:
- espera, ¿Qué estas tratando de decirme? –me preguntaría Tigresa
- lo que trato de decir es que yo también tuve ese sueño de los rábanos en el que estaba en un bosque de bambú y mis padres me reemplazaron… bueno, por un rábano
- no hablaras en serio –retrocedería algo incrédula y/o asustada- ¿sabes lo que eso significaría?
- eh... no muy bien
- espera aquí, debo hablar con el maestro Shifu
- e… está bien… tomate tu tiempo –y me quedaría completamente solo con mis pensamientos, a la angustiante expectativa… es decir; esperando a que volviera, sin saber bien lo que iría a pasar
Una hora después: ahí estaría yo, tirado en el sueño… perdón, quise decir, en el suelo… entre el mundo de la realidad y el de los sueños; si me quedaba así por unos instantes más seguramente me dormiría pero afortunadamente ahí estaría Mantis para tirarme un durazno a la cabeza y hacerme reaccionar
- gracias amigo, lo necesitaba –diría con sarcasmo, sobándome la cabeza
- el maestro Shifu quiere hablar contigo
- ¿ah así?, ¿sabes de casualidad de que quiere hablar? –El solo bajaría la mirada, en ese momento seria obvio lo que estaba por pasar- ¿soy panda muerto?
- em… será mejor que vayas
.
