Capitulo 11


Elli abrió los ojos despacio al sentir los rayos del sol sobre sus parpados, se movió un poco tan solo para sentirse más aprisionada por el par de fuertes brazos que ahora le rodeaban, Ikki aun estaba en un profundo sueño y por lo tranquilo y placido de su rostro no pensaba despertar de el, la joven de Iris miro cada detalle del hombre a su lado, le parecía increíble el poder volverle a ver, el haberle sentido de nuevo, ahora lo recordaba todo.

Luego de haber sido herida había desaparecido, su energía se había integrado a la de su propio cosmos desapareciendo su cuerpo físico, se mantuvo dentro de este hasta que finalmente su herida cerro, cuando regreso a la tierra se encontraba desorientada y perdida, no sabía que había pasado ni que problemas se acercaban ahora, su camino se cruzo entonces con el del Dios que podía ver el futuro y que necesitaba de ella para la salvación de la tierra, llego hasta el palacio de Apolo, y fue así que escucho su explicación a Hades y Seiya, les ayudaría a salvar el santuario nuevamente.

Doko le había pedido que llegara hasta las tierras de Athena primero, corrió por entre los bosques y grande fue su sorpresa al notar al hombre del ave de fuego que caminaba pensativo bajo el manto de la noche, su cuerpo actuó por cuenta propia, de pronto se veía así misma corriendo para saltar a sus brazos y besar los labios del hombre de cabellera azulada que no se apartaba de su corazón.

Ikki al reconocerla, al sentirla cerca correspondió el beso, lo profundizo, quería sentirlo real, darse cuenta de que no soñaba, que realmente le tenía ahí con él, los labios de la joven le dieron acceso fascina por estar entre sus brazos de nuevo, simplemente ya no pensaron en lo que hacían, la joven enredó sus piernas en la cintura del chico que ahora le levantaba del suelo y le recargaba con algo de rudeza en el tronco de un gran árbol, sus manos subieron por su cadera, por su abdomen hasta su pecho, tomo uno de sus senos y le acaricio por debajo de la ropa, su otra mano hizo lo mismo, apretaba con fuerza y con cada movimiento hacía que la joven dejara salir un suspiro y al mismo tiempo se empujara en contra de él excitándolo más, la chica podía sentir esa excitación en su amante lista, rígida y deseosa por ella, quería sentirlo dentro, hacerlo suyo y que él le tomara como mucho tiempo atrás lo había hecho, el peli azul no se contuvo, deslizo la ropa inferior de la chica hacia abajo lo suficiente para despojarla de ella aunque se separaran por segundos, hizo lo mismo con las telas que le cubrían a él y una vez libre se coloco en posición, la penetro despacio, saboreando lo que tanto había extrañado mientras susurraba suaves palabras en su oído, comenzaron a crear un ritmo, primero lento y conforme el aire les faltaba se iba haciendo más rápido, rápido y con fuerza hasta que finalmente terminaron juntos y al mismo tiempo llegaron, sin que nadie lo impidiera se dijeron que se amaban… aunque las palabras ya estaban de sobra

- al fin te tengo a mi lado… te necesite tanto… – dijo Ikki en forma de susurro sacando a la chica de sus recuerdos, esta se movió lo suficiente para mirarle a los ojos perdiéndose en aquello espejos que reflejaban un sentimiento puro, sin embargo no era el momento de dejarse llevar por aquella paz, aun tenía trabajo que hacer.

- Debemos continuar, Athena necesita de nuestra ayuda

- Lo se

- Seiya está haciendo tiempo, lo suficiente para que Hades encuentre a Eris

- ¿Hades nos esta apoyando?- pregunto un tanto sorprendido el chico, sabía por vista propia que el hombre del inframundo era de corazón puro y que haría cualquier cosa por su esposa, aunque nunca lo imagino ayudando de forma directa a Athena

- Él quiere ayudarnos, Doko también va a apoyarnos, encontrara a Shion para traerlo de regreso mientras nosotros detenemos a lo que esta por llegar

- ¿Que quieres decir?

- Hay un peligro más del que debemos de encargarnos

Pandora y Radamanthys habían seguido el camino entre las rocas de las montañas, buscaban y seguían el rastro que su señor le había dejado luego de que este continuara su camino sin ellos, se había marchado sin decirles nada y ahora estaban más que preocupados, sobre todo al saber que se encontraban por completo en tierras enemigas que extrañamente estaban cubiertas de nieve, entonces algo se interpuso en su camino, parecían caballeros… más bien guerreros que estaban hechos de hielo, un hielo y figuras humanoides fuera de lo común, sin darles más tiempo a pensar aquellos seres les atacaron, eran superiores en número pues al romper uno los trozos cristalinos formaban otro ser junto con la nieve y su fuerza era sorprendente, aquello no impresionaba a Radamanthys del todo, de inmediato contrataco y derribo destruyendo por completo a cuanto enemigo se acercaba a ellos, aunque su numero seguía siendo mayor, entonces se interpuso entre los hombres de hielo y Pandara, esta quería ayudar pero el espectro siempre le defendía.

- ¿que crees que haces Radamanthys?

- Te protejo que otra cosa

- Sabes que puedo defenderme perfectamente sola

- Lo sé, pero sé también que por ahora piensas que solo te estas defendiendo a ti… ¿pero quien defenderá a nuestro hijo?- comento el hombre mientras sonreía de medio lado, Pandora le miro con sorpresa pero no pudo decir nada, pues al momento más enemigos llegaron para atacarle por lo que se puso a modo de defensa, la batalla continuaba mientras ninguno se percataba que desde rocas más altas les miraba una figura, Eris sintió un terrible escalofrío recorrerla al reconocer al espectro y a la dama oscura a su lado, si ellos estaban ahí el poderoso Dios del de la muerte, el rey del inframundo… no podía estar lejos…

Apresuro el paso, no le importa el grito de alto de los guardias afuera de la sala, entro y de inmediato se reunió con Njord que hablaba con otro de sus santos, un hombre de cabello azul que al parecer le informaba algo sobre sus prisioneros, en cuanto el nórdico observo a la diosa griega acercándose ordeno a su hombre guardar silencio y luego retirarse.

- Hades esta aquí

- Puede ser, ¿y eso que?

- ¿Estas loco?, ¿no te das cuanta del peligro en el que estamos?, el dios del inframundo esta aquí, nos encontro

- Es perfectamente natural, su esposa es nuestra prisionera

- Debemos movernos, si llega hasta nosotros no podremos contra su furia, no sabes lo poderoso que es, no sabes de lo que es capas..- no pudo continuar pues recibio una bofetada por parte del blanco hombre de pelo plateado

- ¿Como es que le tienes tanto miedo?, no te das cuental del gran poder que tenemos ahora, mientras más cambie Athena más grande es nuestra fuerza, además hay alguien más de quien debemos preocuparnos, ya le mande a matar... pero no creo que lo logren

- No podrás combatir al dios de la muerte… - dijo mirándolo con seriedad notando que este le ignoraba por completo-… de acuerdo, no digas que no te lo advertí…- sin decir otra palabra dejo al dios nórdico en la sala, a toda prisa se dirigió a sus aposentos para tomar lo que pudiera y salir del lugar a paso apresurado pasando por la celda en la que otro caballero dorado esperaba el momento preciso para escapar con su compañera, dos de los guardias de hielo junto con el capitán uno de los santos de Njord, entraron al cuarto para llevar a alimento a los prisioneros, se acercaron hasta ellos y justo cuando se inclinaro para depositar los platos miraron a los ojos a la chica que ahora les dominaba con sus poderes, la joven se concentro tomando control del cuerpo de aquel santo, este se acerco a ellos liberándolos de las ataduras que los mantenían juntos y luego aun obedeciendo ordenes destruyo a los guerreros de hielo, Shura aprovecho el momento y se lanzó a el atacándolo haciendo que este se estrellara contra el muro de la prisión quedando inconciente, se giro notando a Brilha desplomándose en el suelo debido al esfuerzo, preocupado se acerco a ella

- ¿Estas bien?

- Mi energía… se agoto por completo... al usar mi poder

- Debemos salir de aquí ahora

- Yo…- trato de decir pero fue callada por el movimiento de Shura al tomarla entre sus brazos para cargarla y sacarla de la celda, debían de ser cuidadosos si querían escapar, utilizaron las sombras que el lugar poco iluminado les deba para así esquivar a los guardias

La sangre de los heridos a muerte se derramaba sobre la blanca nieve, Camus observaba con frialdad los cuerpos de dos de los santos que habían llegado hasta ahí para matarle, el ultimo de ellos en morir había alcanzado a mencionar el nombre de su comandante, un dios Nórdico de nombre Njord, ahora sabía quien era su objetivo y donde encontrarle, llegaría hasta él y le mataría demostrando quien era el verdadero dueño de poder sobre los hielos.

En el interior de la cabaña se podía escuchar el llanto de dolor de la peli verde, aun sangraba sobre la cama de su amiga Marin que por suerte le había encontrado, sin embargo el dolor no paraba y el constante brote de aquel líquido carmín le alarmaba aun más, la peli roja sabía todo era señal de que algo no estaba bien, y aun si lograba salvar la vida de su amiga y compañera de armas… no sabía si podría salvar la de la criatura en su interior, era momento de avisar a Milo, de ir con el y de cualquier modo hacer que llegara hasta Shaina y le acompañara en aquellos difíciles momentos, se arriesgaría a pasar por toda aquella seguridad con tal de llegar hasta el templo del escorpión.

Shion podía sentir una punzada en su corazón cada vez que escuchaba hablar con veneno en la voz a Mina, esa no era la dulce chica que había conocido, aquella con la que hacía largas caminatas por los jardines del santuario, aquella a la que contaba todo sabiendo que ella le escucharía y le daría un consejo, aquella de la que se había enamorado… podía sentir en la mirada de Doko que por su mente estaba pasando la idea de terminar con su sufrimiento y de esa forma liberarla del poder de Athena, pero jamás se lo diría, el era su mejor amigo y consideraba que la acción que pudiera tomar sería la apropiada, tal vez el tenía fe en el patriarca, pero este no la tenía en si mismo, y mucho menos luego de confabular su siguiente movimiento, espero a que la luz de la tarde le ocultara mejor, tomo las ataduras de la chica y mediante ellas le jalo para sacarla de la vista de su amigo mientras este meditaba, ambos escaparon ocultándose entre las verdes hojas de aquellos bosques

Los guardianes y santos de aquellos pasillos dentro de las montañas no habían sido gran cosa como oponentes al señor del inframundo, les había derrotado cual cucarachas y se había abierto camino por el lugar para llegar a su objetivo, para llegar hasta su amada, pero en su paso pronto se atravesaría el de alguien más, al frente pudo ver a la diosa de la discordia huyendo rápidamente, pero grande sería su sorpresa al encontrarlo a él.

- ¿no pensaras dejar tu escondite ahora que tu plan esta más avanzado?

- yo ya no tengo nada que hacer aquí- Contesto Eris nerviosa

- Athena esta bajo tu hechizo,¡libérala ahora!- dijo Hades al tiempo que creaba una fuerte corriente de aire con su cosmos que derribo a la mujer

- Tal vez así fue, pero si se ha adentrado en esa nueva personalidad suya ha sido todo porque así lo ha querido ella

- De alguna forma sabes como sacarla de aquello

- Escucha solo ella puede hacerlo… pero lo importante no es eso, al menos no ahora, Njord esta por dar un gran golpe al santuario, le ha declarado la guerra, si no quieres que ella y tu querida esposa que esta encerrada bajo su puño sufran te sugiero que no pierdas el tiempo conmigo y te des prisa para encontrarle

- Tan cobarde como siempre, ahora que sabes que tu pelea esta perdida huyes, no has cambiado…

- Los años no nos cambian… ni siquiera a ti…- comento la diosa antes de desaparecer mientras la guardia del dios estaba baja, Hades ya no le dio importancia y continuo con su camino, su verdadero objetivo estaba cerca

Hyoga e Itza habían encontrado al fin los restos de los santos que habían atacado a Camus, grande fue su horror al darse cuenta de lo que había pasado y del motivo de su muerte, era obvio que el Dorado de Acuario no se había tentado de ninguna forma el corazón al matarles

- debemos detenerlo antes de que esto sea peor… esta perdiendo todo su control…- comento Itza decepcionada de lo que estaba pasando-… Hilda… la reina de Asgard ella debe saber que fue lo que le paso… debo hablar con ella

- tu investiga como ayudarlo, yo iré a buscarle y tratare de detenerle lo más que pueda …- dijo Hyoga, la joven de ojos azules miro con algo de tristeza al caballero del cisne, podía ver en el también la angustia de la cual era prisionera, pero además sabía que el podía ver en ella lo difícil de la situación y lo terrible que podría llegar a ser la solución, no hablaron, más la amazona corrió para llegar hasta el castillo de la tierra blanca mientras que el Cisne continuaba por el camino en busca de su maestro

Se estaba acercando, podía notarlo, el rastro de Xyo y Leda estaba fresco, no tenía mucho tiempo que habían pasado por el lugar, muy pronto los encontraría y salvaría a su amada. Xyo sin embargo sabía que Mu no estaba lejos, no permitiría que le quitaran a la mujer y que con ello se llevaran al heredero que tanto esperaba, al ultimo de ellos que cumpliría con la profecía del regreso de los lemurianos, pelearía con su antiguo protegido así tuviera que matarle, ya no le necesitaba.

La noche ahora cubría el santuario y con ello llenaba de silencio el cuarto en el que ahora se hospedaba Seiya, extrañamente se había quedado dormido profundamente sobre su cama, y desde su regreso al santuario aquello no había pasado, sin embargo comenzaba a agitarse, su sueño se estaba volviendo una pesadilla, o más bien una conexión, se vio así mismo en un gran limbo blanco, había mucha luz y apenas podía distinguir su alrededor, de pronto otra voz y la forma de una mujer aparecieron poco a poco, la forma dejo ver con mucha más claridad la presencia de Afrodita, la diosa de la pasión y el amor que se conectaba con él.

- ¿Afrodita?

- No tenemos mucho tiempo Caballero de Pegaso, debemos actuar rápido si queremos liberar a mi hermana Athena

- ¿Como podemos rescatarla?

- Solamente tu puedes hacer que ella regrese… solo tu puedes traerla de regreso...